Necesariamente los países del mundo deben relacionarse, todos convivimos en el mismo espacio, en la tierra, y ello obliga a dialogar sobre el desenvolvimiento pacífico y civilizado de todos. Ahora bien, esa relación debe ser solidaria, armoniosa y si se quiere subsidiaria, para ello es necesario que existan valores que las partes sostengan con convicción profunda y esmero alto. Que estén presentes intereses en esa relación parece normal y natural, pero con ellos deben estar los valores como fundamentales. Pero es muy lamentable ver que lo que es fundamental en esas relaciones no está presente. Muy a nuestro pesar, todo indica que lo importante y primero que pesa en exceso son los intereses de cada país, que generalmente son económicos.
Recuerdo que, en el primer gobierno de Caldera, éste designó Canciller de la República al Dr. Aristides Calvani, quien invitó a sus amigos a una reunión para notificarnos del “vainón” que el Presidente le propinó. Nos dijo que se empeñaría en que en las relaciones internacionales los valores fueran los primeros en considerarse, hizo todo lo que pudo, pero hoy seguimos en lo mismo y creo que peor.
Una sociedad que solo se mueve por intereses es una comunidad condenada a vivir muy mal y al margen del deber ser y se acerca a su destrucción. Donde solo privan los intereses, con total ausencia de principios y valores, crece el materialismo que carece de toda trascendencia espiritual y ello necesariamente culmina en un estrepitoso y estruendoso fracaso.
El hombre que se desenvuelve en la vida sin valores es una masa andante propensa a muchos tropiezos y como la ausencia de lo trascendente nos lleva al lado opuesto del bien, siempre se actúa mal y el que actúa mal, mal le va. Una sociedad donde el mal impera es una imperfección donde todo es posible, incierto y generalmente contraproducente.
El día, que nuestro Señor quiera y permita, donde se inicie el imperio de los valores en las relaciones internacionales, será de gloria y augurio de un futuro muy distinto y bastante mejor.
Si los pueblos se relacionaran de acuerdo a los valores humanistas, donde el ser humano, su dignidad, su razón y bienestar son el centro de la reflexión y de la cultura, sus habitantes deben también hacerlo y así construiremos una sociedad justa y más humana.