Crónicas de cuarentena

SISTEMAS DE SALUD EN JAQUE (111)

Es público, notorio y comunicacional que las repercusiones de la emergencia humanitaria global en cuanto al sistema sanitario en Venezuela muestran particularidades específicas. Las cifras oficiales reportadas a la Organización Mundial de la Salud indican más de veinticinco mil contagios y unas doscientas veintidós personas fallecidas en nuestro país. Entre los contagiados y fallecidos el sector de la sociedad que ha resultado proporcionalmente más afectado es el correspondiente al gremio de la salud y en segunda instancia a efectivos militares.  funcionarios policiales y a personal de los servicios de protección ciudadana.  

En todo el mundo ciertamente el personal de los servicios de salud está expuesto al riesgo de enfermarse de manera más elevada que el resto de la población.  La Federación Médica de Venezuela señaló que 25% de los fallecidos pertenecen al sector de la Salud. La razón de las infecciones y de las bajas puede estar asociada, en la inmensa mayoría de los casos, lamentablemente a las precarias condiciones laborales. Tanto los servicios públicos como los privados de salud han destinado áreas y espacios reservados para la atención creciente de pacientes de Covid-19. La habilitación de albergues sanitarios para contagiados asintomáticos permite inferir que los casos van en ascenso y el rezago de las pruebas moleculares debido a las limitaciones de centralización para el diagnóstico incide en el monitoreo en tiempo real sobre la pandemia.  

La Comisión Presidencial de la Covid-19 y el Comité de Expertos de la AN suscribieron un acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud para el abordaje de la pandemia. Se ha reportado el arribo de cargamentos de suministros a través de la OMS, y también implementos, equipos y tratamientos provenientes de China, Rusia, Turquía y Cuba. La Asamblea Nacional declaró la existencia de una situación de emergencia humanitaria compleja y anunció la transferencia de fondos, a través del Programa de Recuperación de Activos, a la Cruz Roja Internacional para apoyar al sector salud en el país.  

Las estadísticas no reseñan la totalidad de los registros pues hay reportes de personas fallecidas, cuya acta de defunción acusa el deceso a patologías distintas a la pandemia, y finalmente trasciende el informe tardío de la prueba de PCR resultando positiva para Covid-19. En los centros asistenciales hay deficiencias en materia de insumos y materiales de bioseguridad. También hay hospitales que registran problemas en el suministro de energía eléctrica o de escasez de agua, y hasta de productos de limpieza e higiene.  La dotación que lucía suficiente para la etapa incipiente de la pandemia ahora no basta para el incremento progresivo de casos.

¡Amanecerá y veremos! 

@ADIGIAMPAOLO

CELEBRACIONES, FIESTAS Y REUNIONES EN PANDEMIA(110) 

La pandemia de la Covid-19 ha trastocado la cotidianidad de la mayoría de la gente. Una de las normas preventivas de mayor eficacia para evitar el contagio es el distanciamiento social por lo que la eventual asistencia a fiestas, agasajos y reuniones, supone un nivel de riesgo que no debe ser desestimado. 

En el cronograma de la vida hay fechas y acontecimientos importantes que a juicio de algunos resulta imposible posponer. Las autoridades sanitarias han insistido en la necesidad de no realizar eventos y actividades de cualquier naturaleza en las cuales resulte imposible cumplir el distanciamiento social y atender las normas de higiene y protección personal. Desde galas y conciertos, competencias deportivas, manifestaciones públicas, asambleas políticas o empresariales, fiestas populares tradicionales y hasta impactantes bodas, esperados cumpleaños, la anhelada celebración de las 15 primaveras, y   hasta bautizos han sido suspendidos para mejores momentos. 

En cualquier reunión de carácter social el contacto entre las personas resulta inevitable. Los afectuosos saludos, la posibilidad de compartir tragos y bebidas y hasta cigarrillos, la ingesta de bocadillos y  pasapalos en las bandejas,  o soplar las velitas de una torta, por ejemplo en un cumpleaños, constituyen verdaderos desafíos contra el nuevo coronavirus. Además, como la inmensa mayoría de las personas son asintomáticas ante la enfermedad, la gente desarrolla una falsa sensación de seguridad que a los pocos días puede terminar teniendo graves consecuencias.  

La verdad sea dicha no hay nada más reñido con el distanciamiento social que los bailes y las parradas. Siempre es factible posponer una celebración o festejo por motivos de causa mayor. La emergencia sanitaria es sin duda una poderosa razón, incluso cuando se trata de reuniones en la estricta intimidad familiar, para evaluar las consecuencias de una posible exposición a la enfermedad.  La Covid-19 ha impuesto limitaciones no solo al disfrute de momentos de satisfacción y alegría, sino también en funerales y sepelios, en los que la gente comparte la tristeza y el dolor por la pérdida de familiares y amigos. En una y otra situación, de ambas facetas de la vida, se impone el cumplimiento de las normas de prevención y salud en el marco de la pandemia.

¡Amanecerá y veremos! 

@ADIGIAMPAOLO 
EL MILLAR DE CASOS DIARIOS (109)

Tal como lo pronosticó la Academia Nacional de Ciencias, Físicas, Matemáticas y Naturales Venezuela alcanzó el ritmo de incremento del millar de casos diarios de contagios de Covid-19. Más allá de la precisión de las cifras y de la confiabilidad sobre las mismas, se impone una evaluación en torno a algunos aspectos críticos de la situación de la pandemia en nuestro país.

El abordaje militar y policial, y obviamente político, de la contingencia en varios aspectos resulta contrario al manejo eminentemente epidemiológico de la coyuntura. Se ha insistido en la necesidad de descentralizar y ampliar la factibilidad de realizar las pruebas moleculares para desarrollar un monitoreo consistente sobre la pandemia. También se ha alertado que la proporción de infectados, y también de fallecidos es proporcionalmente alta entre el personal de los servicios de salud, lo cual es revelador de las condiciones en las cuales a los equipos sanitarios les corresponde batallar contra la enfermedad. Adicionalmente, son notorias las deficiencias en materia de suministro de insumos, dotación de equipos y disponibilidad de material en los centros asistenciales. 

Por si fuera poco la población padece un conjunto de calamidades como la escasez de combustible que incide en la movilidad para  las actividades esenciales, ausencia  de gas doméstico que obliga a recurrir a los fogones de leña, en los casos en donde es factible, o a  improvisados mecheros y  hornos a carbón,  interrupciones del servicio eléctrico  que no siempre pueden  compensarse con auto generadores por la falta de gasolina y gasoil, y lo más grave, falta de agua con lo cual  es imposible satisfacer los requerimientos de cuidado e higiene personal que la Covid-19 exige. 

El país sufre, en medio de la pandemia, un conflicto institucional marcado por la confrontación política, el caos económico y la crisis social.  Las autoridades tratan de justificar la delicada situación atribuyendo las carencias, las limitaciones y las dificultades a la llamada “guerra económica” y “el bloqueo internacional” por lo que el escenario moderado previsto por los académicos ocurrió anticipadamente, y entonces, lamentablemente, cabría esperar que el pronóstico crítico de millares de registros diarios esté más próximo en el almanaque.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

 

Tal como lo pronosticó la Academia Nacional de Ciencias, Físicas, Matemáticas y Naturales Venezuela alcanzó el ritmo de incremento del millar de casos diarios de contagios de Covid-19. Más allá de la precisión de las cifras y de la confiabilidad sobre las mismas, se impone una evaluación en torno a algunos aspectos críticos de la situación de la pandemia en nuestro país.

El abordaje militar y policial, y obviamente político, de la contingencia en varios aspectos resulta contrario al manejo eminentemente epidemiológico de la coyuntura. Se ha insistido en la necesidad de descentralizar y ampliar la factibilidad de realizar las pruebas moleculares para desarrollar un monitoreo consistente sobre la pandemia. También se ha alertado que la proporción de infectados, y también de fallecidos es proporcionalmente alta entre el personal de los servicios de salud, lo cual es revelador de las condiciones en las cuales a los equipos sanitarios les corresponde batallar contra la enfermedad. Adicionalmente, son notorias las deficiencias en materia de suministro de insumos, dotación de equipos y disponibilidad de material en los centros asistenciales. 

Por si fuera poco la población padece un conjunto de calamidades como la escasez de combustible que incide en la movilidad para  las actividades esenciales, ausencia  de gas doméstico que obliga a recurrir a los fogones de leña, en los casos en donde es factible, o a  improvisados mecheros y  hornos a carbón,  interrupciones del servicio eléctrico  que no siempre pueden  compensarse con auto generadores por la falta de gasolina y gasoil, y lo más grave, falta de agua con lo cual  es imposible satisfacer los requerimientos de cuidado e higiene personal que la Covid-19 exige. 

El país sufre, en medio de la pandemia, un conflicto institucional marcado por la confrontación política, el caos económico y la crisis social.  Las autoridades tratan de justificar la delicada situación atribuyendo las carencias, las limitaciones y las dificultades a la llamada “guerra económica” y “el bloqueo internacional” por lo que el escenario moderado previsto por los académicos ocurrió anticipadamente, y entonces, lamentablemente, cabría esperar que el pronóstico crítico de millares de registros diarios esté más próximo en el almanaque.

¡Amanecerá y veremos!

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