Crónicas de cuarentena

VOLVER AL FUTURO DE LA PANDEMIA (27)

El multimillonario  Bill Gates en su mansión de Seattle y Rosaura Rodríguez, una  risueña buhonera de la redoma de Petare, aunque parezca  paradójico y salvando las distancias, comparten una angustia  similar frente a la pandemia. Cierto que sus preocupaciones son distintas porque como alguien dijo, a propósito de estos tiempos, “si bien todos enfrentamos la misma tormenta no es verdad  que navegamos  juntos en el mismo barco”.

El fundador de Microsoft pronosticó 2015  durante una conferencia de “Tecnología, Entretenimiento y Diseño” que el mayor riesgo de una catástrofe mundial no sería una guerra con misiles nucleares  sino un terrible contagio por microorganismos. Más recientemente el magnate   y filántropo anunció la  donación  de cien millones de dólares de   su fundación destinados a un fondo especial para desarrollar antivirales y terapias anticuerpos frente a la pandemia.

Entre tanto, mascarilla en boca, la afable buhonera atiende su puesto en Petare, lidia diariamente para llevar el sustento a la casa y  batalla con las limitaciones de transporte, la falta de gas y  la escasez de agua. Atareada con los quehaceres del hogar, en su humilde vivienda, sigue con atención las informaciones sobre el nuevo coronavirus que ha desatado una emergencia sanitaria global. Sus pequeños ya no van a la escuela desde que suspendieron las clases  y su pareja,  cuando empezó la cuarentena, dejó de ir al trabajo en restaurante en el que laboraba como mesonero.

Como si se tratara un episodio de la saga  “volver al futuro”  mucho de lo que hoy le pasa  a Rosaura, y a miles de millones de personas en todo el mundo, fue abordado en octubre del año pasado en Nueva York, un mes antes que el nuevo coronavirus irrumpiera en la metrópolis asiática de Wuhan, durante una actividad denominada  “Evento 201” y en el cual se desarrolló un  ejercicio de simulación de escenarios y estrategias  ante la eventualidad de una catástrofe global motivada por  una pandemia. El encuentro fue auspiciado por El Centro Jhons Hopkins para la Seguridad de la Salud,  el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates.  En la mente de muchos puede caber una duda: ¿Casualidad o causalidad?

¡Amanecerá y veremos!

LAS MATEMÁTICAS DE LA COVID-19 (26)

Últimamente  se ha vuelto común ver a las autoridades  mostrar tablas, gráficos y estadísticas sobre el curso de la pandemia  desatada por el nuevo coronavirus. Los expertos evalúan datos, índices y porcentajes para analizar la marcha de las ejecutorias y políticas públicas a objeto de  ponderar  la respuesta ante la enfermedad y predecir escenarios de impacto.

Se habla de aplanamiento de la curva cuando los números expresados  en un gráfico muestran un comportamiento lineal. Se valora el impacto de las cifras, que siempre son angustiantes, en comparación al tamaño de la población para determinar si el nivel de infectados, fallecidos o recuperados es alto, medio o bajo en proporción a la cantidad de habitantes de la localidad, región o país que es objeto de análisis.

Los modelos matemáticos desarrollados para analizar la pandemia se alimentan de los datos  que las autoridades suministran y en torno a ellos puede haber deficiencias, inexactitudes o imprecisiones u omisiones  que responden a criterios políticos, limitaciones de recursos, aplicación de métodos y estrategias, y a las características  de los sistemas sanitarios de los que disponen. Todo ello incide en la confiabilidad de la evaluación  que pueda hacerse y en la adecuada o errada decisión  que se implemente.

Un  país podría sostener que registra pocos casos por el hecho que no efectúa las pruebas suficientes o porque acusa a otras causas distintos fallecimientos. Resulta evidente que  en  China, por ejemplo, se encubrió lo que ocurría en Wuhan hasta que las personas se desvanecían en las calles y los infectados morían en la puerta de los hospitales. Algo similar aconteció en nuestras latitudes cuando la emergencia sanitaria rebasó la capacidad de respuesta en Ecuador.

Bien se podría aplicar, a propósito de  la pandemia, la frase del prócer estadounidense Abraham Lincoln en el sentido de que “no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”. El uso de datos y cifras puede emplearse con la aviesa intención de tergiversar la realidad. Es muy importante que más allá de mirar las tablas y los gráficos evaluemos las cifras y los índices que componen los logaritmos. Para otorgar credibilidad a lo que se sostiene se recurre  a la frase del prominente filósofo y matemático griego Pitágoras  quien sostuvo  que “Dios habla a través de  los números” entonces  es oportuno que prestemos  atención y escuchemos.

¡Amanecerá y veremos!

LA VIGILANCIA SOBRE LA PANDEMIA (25)

En medio de la pandemia con frecuencia ponemos atención a los números crecientes de contagios y de  fallecimientos, y a las informaciones sobre los centros asistenciales abarrotados o a las terribles imágenes de personas fallecidas en las calles y  los entierros en fosas comunes. Pero todo lo que hoy nos conmueve tiene su origen en jornadas  y semanas anteriores  a lo largo de las cuales quizás  no se ejecutaron adecuadamente las medidas preventivas o los mecanismos  de supervisión  y control no pudieron implementarse satisfactoriamente en el curso del brote de la enfermedad.

Un aspecto de la vigilancia epidemiológica se basa en poder efectuar la mayor cantidad de pruebas de diagnóstico y  valorar la relación de esa cifra con la proporción numérica  por millón de habitantes. Es así como Estados unidos ha realizado dos millones setecientas mil de pruebas lo cual representa ocho mil exámenes  por millón de habitantes, mientras que la República de San Marino, enclavada en el norte de Italia, ha  efectuado solo   menos de mil pruebas  pero ello supone veinticinco mil exámenes por millón de habitantes. El caso  más eficiente parece ser Islandia, al sur del círculo polar ártico, que ha logrado realizar  treinta y cinco mil diagnósticos lo cual representa ciento un mil test por millón de habitantes.  Las estadísticas se ofrecen en base a reportes oficiales de los organismos gubernamentales.

Venezuela fue uno de los países de América Latina y el Caribe que asumió inicialmente la imposición de la cuarentena total, en lugar de un plan gradual o parcial adoptado por otros, cuyo cumplimiento ha resultado severo, más que por la actuación de las autoridades policiales y militares, debido al drástico racionamiento de combustible que ha influido notablemente  en la movilidad de la gente.  Lamentablemente la inexistencia de combustible  está impactando también  la producción y distribución  de bienes,  y el cumplimiento o el desarrollo  de actividades esenciales. 

Según las cifras oficiales en Venezuela se han practicado  ciento ochenta mil pruebas lo que supone un índice  en el orden de seis mil trescientos diagnósticos por millón de habitantes. Es la proporción más alta de toda Sudamérica. La información no discrimina  si se trata de las pruebas rápidas, en sangre,  que la OMS ha señalado recientemente como poco confiables o si son los test PCR sobre hisopados de secreciones nasales, cuyo único laboratorio autorizado en el país  es el Instituto Nacional de Higiene. La vigilancia  constante en torno al curso de la pandemia es la herramienta de los epidemiólogos para procurar la menor incidencia  de daños directos o colaterales sobre la colectividad.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

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