Del capitalismo salvaje de Deng al salvaje capitalismo de Nicolás

Hablar de capitalismo salvaje de Deng alude sin lugar a dudas al esfuerzo de China de superar las taras genocidas de Mao Tse Tung, que dejo decenas de millones muertos por hambrunas en su empeño de construcción del comunismo. Deng Xiaoping lideró el esfuerzo por construir el capitalismo bajo las reglas de la economía liberal pura y dura; ustedes podrían convenir conmigo; que, si bien el capitalismo salvaje de Deng no sirve para alcanzar la felicidad total a la que Marx, Lenin y Mao aspiraban, sirve para construir una sociedad desarrollada que saco ciento de millones de seres humanos de la pobreza. Es decir, por ironía de la historia sería el Partido Comunista Chino quien demostrara plenamente la vigencia histórica de la economía liberal, que por cierto es la única que existe, la que por lo demás, estudio Marx.

El salvaje capitalismo de Nicolás, es por supuesto, una frase sin sentido que denuncia precisamente la piratería de este socialismo en el siglo xxi. Que no es otra cosa que el intento inútil por permanecer eternamente en el poder. Y para ello recurren reiteradamente a salvajadas políticas que han venido devastando el país y generando una crisis masiva de orden económico, social, político y cultural.

Pero lo que acaban de hacer con las “medidas económicas” donde han llevado el salario mínimo a 1.800,00 bolívares soberanos -Bs.F180.000.000,00-, equivale a lo que hicieron en el 2013 con el Dakaso –para ganar las elecciones municipales-, que consistió en arrebatarle a tiendas emblemáticas –en muchos casos de forma negociada- de productos de línea blanca su inventario para repartirlo entre los partidarios del régimen, pero, que luego repitieron en el 2015 con lo que se llamó el Dakaso alimentario –para intentar revertir la derrota por sancionar en las elecciones a la AN, que no les sirvió de nada-, cuando confiscaron los productos a los abastos para repetir la acción buscando elevar los niveles de aprobación de un gobierno que se quedó sin bases sociales. En ambos casos se afectó a grandes comercios o cadenas de productos. El problema ahora es que cuando se hace esta acción confiscatoria del salario esto no afecta a unos pocos negociantes ricos de la cadena de línea blanca o de alimentos, sino que a quien afecta es a la mayoría de la población, ya no se trata de los agentes culpables de la “guerra económica” sino de todos los venezolanos.

Esta acción absolutamente irracional incluso para los cánones de la kakistocracia gobernante. Evapora no sólo el salario sino los ingresos de todos los venezolanos, no es sólo que empujará la hiperinflación al infinito y más allá, porque decidió fantasiosamente que podía asumir las nóminas de todos los trabajadores formales e informales por 90 días inyectando una enorme masa monetaria que será el combustible de los aumentos de precios desbordados. Sino, y esto es lo verdaderamente grave y ominoso, que destruyo todos los convenios colectivos que el propio Nicolás venía negociando. Dejo a la economía sin referencia para calcular los salarios y consecuencialmente los ingresos, dejando a los actores económicos ciegos a la hora de determinar los precios, porque no funciona el mercado y porque por vía administrativa acaba de destruir los mecanismos de negociación que podían servir de referencia a los acuerdos entre los patrones públicos y privados y la masa laboral.

Pretender que porque el Estado asuma el costo laboral –cosa por cierto muy relativa- no van a aumentar los precios es un ejercicio de supina ignorancia económica y política a la luz del comportamiento de la economía con un déficit público fuera de control y monetizado de la misma manera. El régimen por primera vez toma una medida que afecta a la población en general, antes con los llamados dakasos había afectado a unos pocos de los que ellos denunciaban como oligarcas, pero esta vez es a los venezolanos comunes y corrientes.

Pero esto no es una simple gaffe (metida de pata) del régimen; es que Nicolás como Mao quiere hacer la revolución express, pretendiendo meter todo a través del carnet de la patria, ahora quien no esté en este sistema será condenado al ostracismo dentro de su propio país y no podrá acceder a ningún beneficio para poder satisfacer sus necesidades en un país donde la economía tanto pública como privada ha sido liquidada en la locura del salvaje capitalismo tal como lo hizo Mao en su oportunidad. Lo que es estúpido y protervo simultáneamente es pretender que la población se va a calar semejante dildo sin reaccionar frente a una acción que llevara más hambre y miseria a la mayoría de la población. Ya lo dice el adagio popular: metete con el santo, pero no con la limosna. Pero Nicolás has rodado, te has metido con la limosna.

Todos los venezolanos tenemos que hacerle frente a este sistema para poder regresar a un sistema republicano y democrático.

@pedrovcastrog