Dios no lo quiera, Colombia

El futuro político de Colombia pareciera ominoso, si se juzga por las trayectorias y declaraciones a los dos candidatos que van a la segunda vuelta de la eleccion presidencial.

De Petro se ha hablado mucho y se tienen temores fundados que derivan de su historia guerrillera, su cercanía a Chávez y Maduro y sus promesas concretas de corte populista de izquierda; del “Ingeniero Hernández” se conoce menos pero algunas de sus declaraciones lo hacen ver como un populista de derecha sin ningún programa o propuesta, que ha hablado mucho de desaparecer la corrupción sin expresar ideas sobre cómo hacerlo ni cómo abordar los profundos problemas sociales del país. Pareciera tratarse, como ya lo comentan algunos analistas, de un “Trump colombiano”, que en 2016 no tuvo empacho en declararse admirador de un “pensador alemán” llamado Adolfo Hitler.

Es casi seguro que el Uribismo y otros factores políticos tradicionales de Colombia se unirán alrededor de Hernández para cerrar las puertas a Petro, pero eso podría no garantizar un triunfo electoral de Hernández o que su eventual gobierno asegure la paz en nuestro país vecino, visto el alto porcentaje que alcanzó Petro en los votos de ayer y la eventual molestia y rechazo que podría darse en las mayorías ante una maniobra así.

En fin, cualquiera de los escenarios políticos previsibles parecen de alto riesgo y podrían desencadenar acontecimientos muy serios de violencia que Colombia ya ha vivido en el pasado.

Dos quiera que no sea así.

30/05/2022