El olvido

Como casi todos los Domingos de Pascua trato de ver y escuchar la bendición Urbi et Orbi  que pronuncia el Papa en tan gloriosa ocasión y, en ella ora expresamente para rogar al Señor la benevolencia para quienes sufren en la tierra. En ese día se celebra la victoria sobre la muerte, lo cual será un motivo para celebrar la vida, que debería de llenar de esperanza a todos los creyentes, sobre todo en estos tiempos de una pandemia que ha llenado de angustia y muerte a muchos, sin distingo de razas o creencias, edad o situación económica. Su Santidad Francisco rezó especialmente por los haitianos, por los jóvenes de Myanmar que luchan por encontrar la democracia. Agradeció al Líbano y a Jordania por acoger a tantos migrantes que huyen del terror existente en Siria y en Yemen, así como en Libia. Sus pensamientos se dirigieron también a Irak y los pueblos de África para que cesen los conflictos de guerras y las persecuciones políticas que existen en el mundo.

Recordé hoy, la lucha permanente que han sostenido y sostienen en nuestro país las autoridades eclesiásticas para lograr el restablecimiento de la democracia. Ejemplo de ellas, las que mantuvo el fallecido cardenal Rosalio Castillo Lara, de quien resulta oportuno destacar las críticas frontales que tuvo frente al chavismo y al abandono y sufrimiento que causaban al pueblo las políticas económicas y sociales que pretendían imponer. Pero también dejó un alerta a la conciencia de ese pueblo que hoy resulta profético:

“Nuestro Señor Jesucristo, ha querido quizás darnos una buena lección, debido a nuestras infidelidades por no haber sabido aprovechar los dones que nos dio en esta tierra venezolana tan fértil y rica, de una población inteligente, trabajadora y generosa, y no haber ayudado debidamente a los más necesitados y no haber vivido limpiamente nuestra Fe cristiana. Ayúdanos dulce Divina Pastora, a aprender la lección y danos a todos la claridad de la mente para conocer y evitar el peligro, así como la fuerza para superar democráticamente este momento difícil.”

Al igual que lo hizo en su momento el difunto cardenal, en estos tiempos, los cardenales Urosa Sabino y Baltazar Porras han mantenido una posición de abierto enfrentamiento al actual régimen y ello les ha valido la aversión que siente el chavismo madurismo por los prelados de la Iglesia, cuando se convierten en críticos de sus desmanes y son verdaderos Pastores del pueblo venezolano.

Llama la atención que en este Domingo de Pascua, fiesta central del cristianismo, el Papa Francisco haya “olvidado” mencionar el terrible Vía Crucis que enfrenta a diario el pueblo venezolano. Sobre todo si consideramos que además de ser argentino es americano y por tanto debe estar al corriente de las inmensas necesidades materiales y espirituales que abruman a este pueblo. De la diáspora que ha originado el régimen, en la que más de cinco millones de venezolanos andan por el mundo en busca de un proyecto de vida que les ha sido negado por la ambición de poder y la corrupción existente, por las persecuciones políticas que a cada momento ocurren y en fin, por la destrucción de un país que contaba con los dones de una tierra fértil y rica. No era lógico ni esperable el olvido.