La cuarta revolución industrial

Durante el siglo XIX Venezuela vivió de lo que tenía sobre la superficie: el cacao, el café y el ganado, principalmente. Durante el siglo XX el país se concentró en los enormes recursos petroleros que tiene debajo de la superficie. En el siglo XXI los venezolanos tenemos que utilizar los recursos que tenemos dentro de nosotros mismos para progresar. Lo importante ya no es la agricultura y la ganadería de arriba, ni el petróleo de abajo, en el futuro es mucho más importante el cerebro dentro de cada uno de nosotros.

Mientras las naciones desarrolladas avanzan rápidamente hacia la revolución de la inteligencia, parcialmente iniciada en Venezuela con las ideas de Luis Alberto Machado, nuestro país todavía no sale de la revolución agrícola centrada en la explotación de los recursos primarios que nos ha dado la naturaleza, desde la tierra hasta el petróleo. En vez de progresar hacia le era del capital humano, Venezuela se ha quedado en los tiempos del capital físico.
Las grandes industrias del futuro no serán de la manufactura sino de la “mentefactura”. Las fábricas ya no dependerán de las manos de obra sino de las mentes creadoras. Las tendencias mundiales son muy claras al respecto, y mucha gente habla ahora de la Industria 4.0.
La revolución de la inteligencia ha transformado totalmente el mundo de la manufactura tradicional. General Motors, quizás la compañía más grande y representativa de la revolución industrial durante el siglo XX, hoy vale bastante menos que Microsoft, quizás la primera gran compañía de la revolución de la inteligencia comenzando el siglo XXI. Además de Microsoft ahora también existen Apple, Google y muchas otras empresas de la mentefactura del futuro que hacer palidecer a la otrora gran Pdvsa y las compañías de la manufactura del pasado. Como ya dijo el gran visionario Arturo Uslar Pietri: “La materia prima más preciosa del presente y futuro no será ni el petróleo, ni el hierro, ni el uranio, ni la tierra arable, sino la materia gris.”

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