La universidad en tiempos de indigencia

El 05 de diciembre pasado los profesores universitarios celebramos nuestro día. Pero la verdad nada que celebrar. La Universidad y sus profesores forman un lazo existencial que los hace compartir un destino común. El masivo y ominoso proceso sistemático de destrucción de la Universidades ha sido una de las características más constantes y que se revelaron muy temprano en el régimen inaugurado por el castro-chavismo-madurismo, cuando el 28 de marzo del 2001con la toma del Consejo Universitario de la UCV, hicieron su primer intento serio por sepultar la Universidad Autónoma y Democrática sin ocultar que se contaba abiertamente con el apoyo del vicepresidente de turno.

Desde esa época profesores chavistas de la UCV y de otras universidades encabezaron ya como ministros o como simples activistas un proceso de demolición de las universidades con su método preferido la reconducción presupuestaria al punto que hoy el presupuesto de las universidades autónomas no cuentan con presupuesto para su funcionamiento hasta llegar a la actualidad en que se han violado las contrataciones colectivas que se arbitraron sólo entre los sindicatos del madurismo y el ministerio del popo de educación superior, para dejar a los profesores en la mayor indigencia sin poder acceder a los mínimos indispensables para la subsistencia y sin ningún tipo de seguridad social.

Entonces profesores y universitarios en estos tiempos de indigencias a pesar de todas las penalidades por la precaria situación económica del país del desvanecimiento de los servicios públicos que dificultad asistir a la universidad, los que no optamos por la diáspora, por la dolorosa experiencia de abandonar al país por la imposibilidad de vivir en condiciones tan extremas de vida, no obstante, el cuadro dramático de dificultades hemos sostenido las universidades abiertas y hemos hecho descansar sobre nuestras espaldas la dura tarea de mantener vivo el pensamiento crítico que sostiene un esfuerzo opositor que se suma al que realizan otras organizaciones, partidos políticos, ONG, la Sociedad Civil, porque sólo el tesón puede alimentar el grito que se produjo hace pocos días en nuestra Aula Magna de la UCV: “Venezuela no se rinde”.

Pero el propósito de la lucha no debe ser volver al pasado, a la Universidad del Siglo XX, sino de construir la Universidad Libre Autónoma y Democrática del Siglo XXI. Y nos podemos plantear ese reto porque a pesar de todo el cuadro de acoso por liquidar las universidades ella no ha dejado de ser una fuente de iniciativas, intelectuales y políticas por lograr el camino que permita salir de este protervo régimen del socialismo en el siglo xxi. Todavía siguen siendo sus espacios lugares de confraternidad, confianza y esperanza para fraguar las nuevas ideas que liberen al país del yugo impuesto por una banda de monarcómacos, que lo que han hecho es retroceder el país a los confines más oscuros del atraso y la destrucción.

La Universidad que debemos buscar como un imperativo categórico es aquella que acompañe al país en su recuperación futura, que de acogida a la pluralidad de pensamiento, que sea el habita para el pensamiento superior en materia humanística, Ciencias Sociales, Ciencia y tecnología, que permite abrir amplios horizontes para el desarrollo del País.

@pedrovcastrog