No es lo mismo sapo que rana

La verdad verdadera es que el Presidente Correa no goza de universal simpatía en el seno de Venezuela, pues ha sido permanentemente un aliado fiel de los Presidentes Chávez y Maduro, y como tal, no ha expresado nunca apoyo alguno a los procesos de defensa de la democracia y de los derechos humanos que se llevan adelante al interior de Venezuela.

Su afiliación al Alba lo ha ligado a una política exterior que no le ha reportado nada bueno. Pero aun con todo eso, hay que reconocer que hay una diferencia abismal entre la política y los resultados logrados en Ecuador por el Presidente Correa y la política y los resultados llevados adelante por los Presidentes Chávez y Maduro en Venezuela. No se les puede meter en el mismo saco.

Siendo Ecuador y Venezuela economías petroleras, los Presidentes Chávez y Correa presidieron sus respectivos países en el mejor momento de los precios internacionales del petróleo. Eso significó incremento de los ingresos por concepto de exportaciones e incremento consiguientemente de los ingresos nacionales y de los ingresos fiscales. Se amplió así considerablemente el campo de acción económica y social de los respectivos gobiernos.

Pero mientras en Venezuela esos ingresos petroleros se dilapidaron en una política social de reparto, en incrementos de las importaciones y en subsidios de todo tipo – sin mencionar otros usos más subterráneos- en Ecuador los ingresos se canalizaron en mejor forma, dejando una moderna red de carreteras y autopistas, hospitales y escuelas, y una economía interna mejor preparada para enfrentar los desafíos de una economía internacional que cambia de signos y de direcciones.

Por eso Venezuela presenta hoy en día los retrocesos productivos más grandes de su historia, y sume a su pueblo en la miseria, mientras Ecuador puede exhibir orgulloso una tasa promedio de crecimiento interanual de su PIB cercana al 4 % a lo largo de los años que van desde el 2005 al 2016.

Para Venezuela la caída en el precio internacional del petróleo se ha dado a parejas con una baja en la cantidad producida, lo cual ha generado una caída doblemente dolorosa en los ingresos por concepto de exportaciones. Ecuador, en cambio, ha aumentado su producción petrolera desde los 502 mil barriles diarios que extraía en el 2005 a 543 mil barriles diarios promedio del año 2015.

En Venezuela la inflación es la más alta del mundo, y supera anualmente el 500 %, mientras que en Ecuador la inflación fue de 3.3 % en el 2015 y de 1.1 % en el 2016.

Mientras Venezuela se ha aislado internacionalmente, saliéndose de la Comunidad Andina de Naciones, afiliándose al Mercosur sin cumplir con todas sus normas y acuerdos, y sin buscar alianzas y negociaciones comerciales de nuevo tipo con otros países del mundo, Ecuador ha permanecido en el seno de la CAN, ha establecido acuerdos de desgravación arancelaria con el Mercosur y recientemente ha firmado un acuerdo de liberación comercial con la Unión Europea.

Mientras Venezuela no hace nada por promover exportaciones no petroleras, Ecuador ha potenciado nuevas y viejas áreas productivas – camarones, pescados, flores, bananos- etc. -que han pasado a ser una parte importante de su oferta exportable.

En síntesis, Ecuador puede elegir a un Presidente o a otro, pero su base económica es hoy en día más sólida que hace 10 años atrás, cosa que no se puede decir de Venezuela. En alguna medida no pequeña, Ecuador ha sembrado el petróleo y puede enfrentar con más tranquilidad los años de vacas flacas.

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