Rentismo y petro-estado

Juan Pablo Pérez Alfonzo esgrimió la hipótesis según la cual un aumento súbito de los ingresos petroleros ocasiona una intoxicación económica una vez que la economía rebasa su capacidad de absorción. El cuerpo económico de un país es incapaz de digerir, sin atarantarse, el descomunal influjo de ingresos financieros.

Pérez Alfonzo, en su libro Petróleo y Dependencia (1971), calculó que, entre 1936 y 1948, Venezuela pudo armonizar el crecimiento de la economía petrolera y el de la no petrolera; pero en la década 1948-1958 (dictadura de Pérez Jiménez), el buen desempeño sufrió una ruptura debido a la intoxicación económica. Luego de la restauración democrática en 1958, Pérez Alfonzo arguyó que en los años siguientes la economía venezolana se reactivó, e inclusive, las actividades no petroleras crecieron más que las petroleras, disminuyendo la dependencia externa del país.

En los años 70 el fundador de la OPEP definió el fenómeno Efecto Venezuela como aquel conforme al cual un país exportador de petróleo desborda su capacidad de absorción, al inyectar en forma desordenada un volumen enorme de liquidez monetaria producto de una bonanza de precios. Los actores políticos, económicos y sociales adquieren una mentalidad rentística y surge el Petro-Estado (Terry Lynn Karl, 1997).

A partir de 1936 y sobre todo desde 1958, la democracia edificó una asombrosa infraestructura física y productiva (amplia red de hospitales, liceos, universidades, autopistas, carreteras y vías agrícolas, el vasto complejo industrial e hidroeléctrico de Guayana, el sistema eléctrico y de acueductos nacionales, el Metro, etc.). Hubo un pujante desarrollo industrial. La gerencia macroeconómica fue equilibrada, exhibiendo altas tasas de crecimiento y empleo con bajísima inflación.

El largo período de auge económico de Venezuela se extendió desde la instauración del Programa de Febrero, en 1936, hasta la bonanza petrolera de 1973-1974, cuando la Guerra del Yom Kippur hizo cuadruplicar los precios del petróleo. Sobrevino un punto de inflexión en el modelo de desarrollo (democracia, economía mixta de mercado, inversión social y cooperación entre el Estado y el sector privado), gestándose el Petro-Estado rentístico, del cual no hemos salido hasta la fecha.

@lxgrisanti

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