Pasar al contenido principal

¿Se impondrá el orden autoritario? o ¿surgirán contrapesos?

Opinión
Tiempo de lectura: 5 min.

#CiudadaníaYPolítica

Los ciudadanos hemos quedado para que desde la comodidad de nuestras casas observemos, como simples espectadores, la geopolítica mundial, lo digo por la poca o nula influencia que tenemos en ese escenario, y en cualquier otro, por ahora, pues ello encarna a mí juicio, la lucha de estos tiempos. Así, fuera de la caja, vemos cómo después de la guerra fría se hablaba de globalización total, un mundo interconectado gracias a las nuevas tecnologías y ahora un discurso que pretende el retorno hacia la multipolaridad cuando se asoma el concepto de las esferas influencia de las potencias dominantes, a través de la cual Rusia tendría los países de la Unión Soviética, China expande su influencia económica sudeste asiático y Africa y los Estados Unidos se afianza en el America; mientras que la Unión europea queda encapsulada dentro de su complejo enjambre institucional en la búsqueda de independencia.  

Bloques de poder que generarían, por decir lo menos, tensiones, conflictos armados o asimétricos, con los países pequeños bajo su esfera. Sucedió con Panamá que fue obligado a retirar concesiones de los chinos y a salir de la ruta de la seda por presión de los Estados Unidos. En Venezuela luego del bombardeo militar quedó bajo asedio y control de los Estados Unidos, decidiendo con quien negocia y con quien no. 

Ni hablar de los ciudadanos que quedaremos desdibujados protestando en las calles y reprimidos por las fuerzas públicas a merced de extranjeros, dejando en el olvido cualquier sentimiento nacional o de soberanía.  Con ello, los habitantes del Dombás mañana se levantan y son rusos, los taiwaneses chinos, los gazaties exterminados y los canadienses y groenlandeses norteamericanos.

Siento que estamos frente a una posverdad con un discurso dominante, siguiendo a Touraine, que siguen las grandes corporaciones y maquinarias mediáticas, que pretenden imponernos esa narrativa, pero no es cierto. En razón a que la descomposición que vemos ahora surge de los Estados Unidos desde que Trump es presidente, que con su personalidad estrambótica se ha dedicado a fortalecer la posición de Estados Unidos frente a unos, i que, enemigos, Rusia y China. Trump huye hacia delante para compactar America no sólo territorial sino ideológicamente con su movimiento de derecha nacionalista. Por ello, apoya Argentina, Ecuador, Chile, Honduras y ahora asegura Venezuela como aliado incondicional (durante la transición por la fuerza y luego con el apoyo a lideres de derecha liberal). A la par que robustece la extrema derecha en Europa.

Además, veo la reacción de la Unión Europea en defensa de Groenlandia, las protestas de los groenlandeses, que obligó a un acuerdo bajando la confrontación. Además, la de los canadienses frente a la pretensión de pasar a ser un estado de los Estados Unidos, no sólo con protestas, sino con boicot a los productos norteamericanos.

En especial el discurso del primer ministro canadiense, Mark Camey, que en 17 minutos dio una alerta temprana de la ruptura del orden mundial por la imposición brutal de las grandes potencias que no tienen freno, invocando los valores de respeto a los derechos humanos, desarrollo sostenible, solidaridad, soberanía e integridad territorial, que ha estremecido al mundo. 

            Pero, también porque se ven las costuras es un tema ¿ideológico? o ¿económico? Cada acción de Trump conlleva negocios, dinero, proyectos. Con ello, el yerno, Jared Kushner, presentó el proyecto de reconstrucción de Gaza “La Nueva Gaza”, decenas de rascacielos a lo largo de la costa mediterránea y urbanizaciones en la zona de Rafah, para lo cual permitió el genocidio de los gazaties; los minerales raros y recursos minerales del suelo groenlandés es lo que lo lleva a declarar esa zona de interés para los Estados Unidos, ya que los empresarios más poderosos del mundo quieren invertir allí, es decir, tener más dinero, la empresa KoBold Metals, es una compañía que utiliza inteligencia artificial para detectar yacimientos de metales críticos; interviene en la Guerra de Rusia vs. Ucrania y hacer ver que está a favor de Ucrania hasta que ese país le dio la exclusividad de explotación de los minerales raros, después lo dejó colgado… De eso se trata negocios, los presos que iban a las cárceles del Salvador le costaban al gobierno norteamericano, cada migrante que atrapa ICE es dinero…  Enemigo de la ecología y de los ambientalistas promueve depredar los suelos para enriquecer a unos pocos, como se va a profundizar en Venezuela con el arco minero. Lo cual asquea a propios y extraños. 

Entonces se trata de la acción de un hombre que, empoderado con la presidencia de la potencia militar más importante del mundo, mete mano de la ideología, al pasado democrático de su país y a un supuesto “combarte” contra el narcotráfico, para imponer a trocha y mocha su ambición ególatra ¡CAMBIÉ EL ORDEN MUNDIAL!

La pregunta es: ¿Puede un solo hombre cambiar el orden mundial? Y digo UN SOLO HOMBRE, porque veo a China negociando con todos los países, pero no imponiendo y veo a Rusia en guerra por un territorio, pero no expandiéndose. Un nuevo orden exige la unidad de todos, como sucedió después de la segunda guerra cuando la humanidad luchó contra los atropellos de UN HOMBRE, del fascismo, del nazismo, consolidando la democracia como el régimen político que reúne las virtudes, valores y principios para la convivencia en paz.   

Ya lo alertó Amin Maaliuf en el laberinto de los extraviados cuando reflexiona sobre las enseñanzas que deja la historia en cuanto a creer que la humanidad tiene que encabezarla una potencia hegemónica y que sólo quede la esperanza que lo haga lo menos malo, que cometa menos atropellos, que su yugo sea menos pesado. Establece el escritor, franco-libanés, que ninguna potencia merece ocupar una posición tan abrumadora, ni China, ni América, ni Rusia, ni la India, ni Inglaterra, ni Alemania, ni Francia, ni tan siquiera Europa unida, todas, sin excepción, se volverían arrogantes, depredadoras, tiránicas, odiosas, si se hallasen en una situación de omnipotencia, por más que fuesen portadoras de los más nobles principios. 

Por ello, los contrapesos forman parte de la dialéctica de la vida, para mantener los equilibrios de una humanidad en paz. Así que, deben surgir contrapesos en defensa de los valores y de la estabilidad democrática, del respeto por la soberanía y los derechos de los pueblos a la autodeterminación, como ya lo han hecho Camey, Macron, Meloni, Sánchez… Pero, es el liderazgo norteamericano, demócratas y republicanos, quienes tienen la gran responsabilidad en todo esto ¡paren a su loco!

El mundo sí debe avanzar hacia un nuevo orden, pero no uno autoritario, sino uno que refuerce los mecanismos y valores democráticos, donde la ciudadanía tenga un rol protagónico, lo cual no implica eliminar el orden existente sino introducir cambios graduales, institucionales y sustanciales, como lo decía Kart Popper.    

En ese sentido, colocamos el acento en la necesidad de renovar los mecanismos institucionales de las organizaciones internacionales que le permita a los ciudadanos organizados la defensa de su democracia interna, no como un saludo a la bandera, sino como un ejercicio político serio y responsable, lo que hemos llamado ¡UN ORDEN INTERNACIONAL CIUDADANO! 

Carlotasc@gmail.com                         @carlotasalazar