El fin del relato
El chavismo, ya desde hace tiempo, dejó de ser un proyecto histórico viable; lo que administra hoy es tan solo la inercia de sus propios escombros, que mis análisis de principios de 2025 identificaron correctamente como el agotamiento terminal de su capacidad política.
Lo que no se pudo anticipar en toda su magnitud fue la decisión del chavismo gobernante de canjear una década de futuro productivo -mediante, por ejemplo, el cierre masivo de pozos en la Faja del Orinoco- por 90 días adicionales de control diferido sobre Miraflores. Eso no es resistencia: es canibalismo de activos.
El gobierno de facto comenzó a perder coherencia ideológica el día que borró la palabra "muerte" de su lema revolucionario, reemplazando "Patria, socialismo o muerte" por consignas vacías sin costo ni compromiso. Y eso se fue notando en que la mayoría de los cuadros chavistas activos fueron desertando ideológicamente desde hace años, y lo que hoy persiste es una red de pura dependencia material, miedo administrativo y costumbre de supervivencia diaria.
Hoy están atrapados entre dos lógicas contradictorias: el sueño narcisista de "me quedo para siempre, no importa qué" de Cabello, y la realidad táctica de "resisto un día a la vez" de los cuadros de poder e influencia del resto de la organización de ese estado fallido en el que se ha convertido la otrora “mediáticamente altiva” revolución bolivariana. Esa contradicción los hace predecibles, frágiles e irreversiblemente vulnerables.
En la actualidad no existe en el chavismo un solo personaje o sector que esté dispuesto a morir por la revolución. Los muy comprometidos con la pérdida de su libertad personal y de su propia vida son las excepciones que confirman la regla, por aquello de “perdido por perdido…”.
La amenaza de represión sigue operando, pero cada día con menos convicción y con menores recursos efectivos. El chavismo administra miedos residuales en una población que ya no espera salvadores externos, sino que se organiza desde abajo en forma clandestina para defenderse de un estado salvaje y represor.
En este contexto, el análisis de entorno debe desplazarse desde la pregunta "¿cuándo cae el chavismo?" -que es ya una conclusión consumada en términos históricos- hacia dos preguntas más productivas: primero, qué condiciones estructurales (político-militares, económicas, sociales) están dadas o no para que Edmundo González y María Corina Machado asuman la conducción de un país exhausto; segundo, cómo construye el ciudadano común su propia libertad, ocupando físicamente los espacios que se vayan quedando libres de represión, consolidándolos y nunca devolviéndolos.
Poder político: de la "negociación" al asedio irreversible
Washington ha cerrado el capítulo de la "salida negociada" tradicional. Lo que opera hoy es "Máxima Presión 2.0", con un régimen de asfixia selectiva donde cada decisión de la Casa Blanca marca un ajuste de presión, y no, como tratan de hacer ver, una apertura de diálogo o negociación.
Venezuela permanece como un Estado paria tanto en el ámbito político, como en los mercados financieros internacionales. Mientras no haya una transición institucional verificable -cambio de gobierno, reformas en defensa y seguridad, apertura judicial- el país seguirá expulsado del sistema multilateral. Esto ata completamente las manos de la élite gobernante, que no pueden reconstruir sin divisas, no pueden obtener divisas sin transición, y una transición es exactamente lo que su lógica de poder rechaza.
El chavismo ya no funciona como proyecto ideológico sino como un holding de protección patrimonial y penal para una cúpula acorralada. La "revolución" terminó cuando perdió su promesa de futuro. Hoy es solo un dispositivo administrativo para dilatar una rendición que ya es inevitable.
Para Edmundo y María Corina, la agenda con Estados Unidos no será de concesiones simbólicas o de "reconocimiento" gradual, sino de alineamiento observable en tres ejes: seguridad (reestructuración de fuerzas de orden), energía (rehabilitación de producción) y gobernanza (reforma judicial y transparencia). La presencia norteamericana será de acompañamiento permanente para asegurarse que nos convirtamos en una Alemania, Japón, Singapur, Corea del Sur, o Taiwán.
Debemos tener la claridad de aceptar que la reinserción de Venezuela en la economía global depende de una asociación -asimétrica- con Washington, que ha decidido que Latinoamérica en General, y Venezuela en particular deben integrarse frontalmente a una economía de bienestar, progreso y desarrollo sostenido que nos lleve a crecer, año tras año, en forma positiva y sustentable.
Fuerzas Armadas: la erosión interna como reloj de arena
En 2026, la pregunta correcta no es "¿son chavistas los militares?" sino "¿qué precio paga cada oficial por prolongar un sistema sin renta, sin futuro y sin legitimidad?" Y la respuesta será la que determine la evolución de los acontecimientos y el desarrollo de los diferentes escenarios.
La erosión interna es silenciosa pero irreversible: pérdida de privilegios reales (salarios licuados, imposibilidad de mantener familias con ingresos nominales), desgaste moral en los rangos medios y bajos que cumplen represión sin convicción, y la erosión permanente del relato épico que alguna vez los vinculó con los hechos heroicos de la independencia, y que sirvió de “excusa” para justificar las acciones que terminaron por echar por tierra un pasado de gloria y convertirlo en un lodazal donde se mezcla lo malo con lo peor.
Hoy el cuartel ya no es más un lugar donde se construye un proyecto de país, desde el punto de vista de la defensa nacional y de las instituciones, sino que se convirtió en un sitio donde se mezcla lo politico del PSUV, lo comunal fabricado artificialmente y con oscuras intenciones, lo civil de las autoridades locales y regionales, y también el tráfico de drogas organizado. Hoy es un sitio desde donde se administra el terror, la represión y la escasez y que será difícil cambiar de un momento para otro, cuando las circunstancias cambien.
Sobre eso se suma un cerco externo de inteligencia, donde servicios occidentales monitorean activos, rutas financieras y opciones de salida para oficiales clave. Muchos entienden -sin admitirlo públicamente- que el costo de proteger a un sistema sin futuro es incomparablemente mayor que el beneficio de la lealtad. El monopolio de la violencia que ejercen hoy es un monopolio sobre ruinas.
La consecuencia estructural es clara: la Fuerza Armada, tal como existe hoy -con su doctrina chavista, sus redes de corrupción y su cadena de mando interna- difícilmente sobrevivirá a la transición sin un rediseño profundo.
Será necesario un nuevo modelo de seguridad que distribuya poder y responsabilidades, y que impida que cualquier grupo se apropie del monopolio discrecional sobre las armas. Esto incluye nuevas doctrinas, nuevos mandos civiles, verificación internacional y, probablemente, una disolución parcial de estructuras actuales.
Edmundo y María Corina deben entender que no pueden negociar "la supervivencia de la institución militar" como tal; pueden, en cambio, ofrecer a cuadros técnicos y a mandos medios una oportunidad de servir a la República bajo otras reglas, con supervisión, pero con seguridad personal verificable.
Seguridad y narcoterrorismo: el cerco que se cierra
La estrategia de EEUU de la "Fruta Madura" está en su fase de recolección, y haciendo posible que el cerco sobre los capos narco-terroristas se haya ido cerrando mediante inteligencia de señales, rastreo de movimientos financieros y coordinación internacional. Cada semana hay menos espacios seguros en el Caribe para la élite criminal vinculada al poder.
El sistema de identificación, persecución y destrucción, se ha ido trasladando desde el oriente, hacia el occidente… Desde el estado Sucre al estado Zulia… Desde el despacho de lanchas rápidas hacia las plantaciones y laboratorios en la frontera con Colombia.
Lo que antes era un "santuario seguro" para el Cártel de los Soles ya no existe, y las opciones realistas no son ya de un "exilio dorado", sino salidas negociadas bajo supervisión internacional o capturas selectivas.
Lo mencionado erosiona uno de los pilares no confesados del chavismo, que es su capacidad de ofrecer protección territorial y logística a redes criminales -hezbollá, ELN, Farc, Cartel de Sinaloa- a cambio de apoyo político y financiero. Al romperse esa ecuación, el chavismo pierde un atractivo crucial y se acelera su fragmentación interna.
Economía y petróleo: muerte biológica sin retorno
La industria petrolera venezolana está en lo que técnicamente se llama "muerte biológica": producción por debajo de 500.000 barriles diarios, tanques de almacenamiento llenos sin capacidad de venta, cierre masivo de pozos (shut-in) en la Faja del Orinoco y una capacidad de recuperación que no se mide ya en meses, sino en ciclos de inversión de una década.
El gobierno de facto tomó una decisión calculada: matar el subsuelo para mantener encendidas las luces de Miraflores un trimestre más. Lo que vimos a fines de 2025 no fue resistencia; fue rigor mortis institucional. El poder político sobrevivió a 2025 únicamente porque decidió sacrificar el futuro productivo.
Porque el tema Chevrón es solo un salvavidas transitorio que pretende mostrar una cara profesional que la industria nacional ya perdió hace tiempo… comenzó a sacrificarla con la expulsión/ despido, por parte de Chávez, de los 18.000 trabajadores de PDVSA en 2003, talentos que eran la base de conocimiento que la sostenía en los niveles de excelencia que supo mantener desde la nacionalización petrolera… hasta la llegada del chavismo.
Paralelamente, el bolívar ha colapsado, con el dólar paralelo superando los Bs 500 por USD y sigue cayendo; el poder adquisitivo de la mayoría es inexistente; la economía se ha reducido a una burbuja de servicios para una élite mínima rodeada de un país que vive de remesas, trueque y subsistencia.
El estado no tiene ya la arquitectura fiscal y administrativa mínima para sostenerse. Esto abre una ventana extraordinaria para un gobierno que asuma la realidad sin autoengaños y proponga un rediseño radical: dolarización funcional, reducción drástica del estado, eliminación de la renta petrolera como mecanismo de control político.
Sociedad: el ciudadano como constructor
Más del 80% de la población vive en pobreza extrema. Eso no es estadística; es anatomía de un colapso social. La ficción del "pueblo empoderado" se ha disuelto, y lo que queda es un cuerpo social exhausto, pero -y esto es crucial- un cuerpo social que dejó de esperar salvadores externos.
La inmensa mayoría de los chavistas activos desertó ideológicamente hace años, y lo que los mantiene en el aparato es dependencia material y miedo administrativo. Pero ese miedo se erosiona cada día conforme ven que el sistema no tiene futuro, y están convirtiendo, muy lentamente, su deseo de deserción en abandono efectivo y acción concreta. Es un proceso de desgranamiento silencioso.
Adentro, en las comunidades, está ocurriendo algo que no figura en los reportes de seguridad que es la auto-organización progresiva. Vecinos que coordinan vigilancia barrial, madres que se organizan para conseguir medicinas, y empresarios locales que coordinan servicios sin permiso del estado. Es un estado que, por ausencia, cede espacio a la organización popular clandestina, que es el verdadero poder que está naciendo.
Y para aumentar las dosis de realismo, tenemos que estar claros en que no habrá retorno masivo de la diáspora en 2026. Quienes emigraron observan desde afuera la falta de servicios básicos, la inseguridad jurídica y el riesgo permanente de arbitrariedad; solo regresarán ante garantías tangibles: propiedad segura, sistema judicial predecible, estado de derecho. Pero esa diáspora seguirá siendo un activo estratégico, una red de contactos internacionales y de recursos que el nuevo gobierno necesitará para reconstruir.
Arquitectura política: María Corina, Edmundo y la construcción desde adentro
María Corina Machado se ha consolidado como la arquitecta de una voluntad popular que no solo sobrevivió a la represión, sino que la transformó en presión institucional verificable. Ha mantenido unida la plataforma interna mientras gestiona una relación con Estados Unidos que, siendo de alianza, mantiene márgenes de autonomía estratégica. Ha demostrado que el cambio tiene motor propio, que no depende exclusivamente de sanciones o de señales externas.
Edmundo González encarna la pieza complementaria; es la figura institucional responsable de traducir esa energía en gobierno efectivo, en reinserción financiera internacional, en acceso a crédito multilateral. Es el puente entre la energía social y la administración estatal.
El foco del análisis debe desplazarse hacia qué condiciones mínimas se necesitan para gobernar, tales como continuidad administrativa, canales de comunicación con mandos medios militares y civiles que estén dispuestos a servir a la República, y un entorno internacional alineado con estabilización rápida, y no con exigencias de milagros inmediatos.
Las variables que mutaron: prospectiva de 2025
En términos de análisis prospectivo, 2025 no fue un año de "predicción fallida" sino un año donde el régimen ejecutó un canibalismo de activos más agresivo de lo anticipado. El colapso técnico de la industria ocurrió exactamente como se predijo, pero su traducción política llegó con un retardo inercial.
Ese retardo fue amplificado por una mutación geopolítica crucial: Rusia e Irán duplicaron su apuesta sobre Venezuela, no por afinidad ideológica sino para usar al país como ficha de negociación en otros conflictos (Ucrania, Medio Oriente). El régimen dejó de ser un actor autónomo para convertirse en un peón sacrificable del ajedrez global.
Simultáneamente, la doctrina de presión internacional pasó de buscar un "quiebre de calle" a través de sanciones masivas, a una "disección quirúrgica" mediante nuevas capacidades de inteligencia. Es más lenta, pero irreversible. El impacto político se prolonga, pero la irreversibilidad aumenta.
El resultado es un aparato gobernante sin proyecto, sin renta, sin relato épico y sin cohesión ideológica. Lo sostiene solamente la administración de miedos residuales y la costumbre de "sobrevivir un día a la vez".
Escenarios 2026
Escenario 1: "Optimista con Transición Ordenada"
La cúpula reconoce el agotamiento total y negocia una salida pactada: garantías personales limitadas pero verificables, transferencia ordenada de poder a Edmundo y María Corina, control sobre PDVSA y fuerzas de seguridad. Se establece un marco de justicia transicional que distingue crímenes no negociables (asociación con terrorismo, crímenes de lesa humanidad) de responsabilidades administrativas graduables.
Este escenario requiere que Washington y actores internacionales comuniquen claramente que no habrá "exilio dorado" pero sí un proceso estructurado. Tiene baja probabilidad de ocurrencia, aunque es posible que después de algunos ataques violentos fuertes y algunas detenciones, terminen aceptándolo y su probabilidad aumente dramáticamente… Pero, por el momento, no aceptan la “transición ordenada”.
Escenario 2: "Inocuo con Colapso Silencioso"
El gobierno de facto intenta sostener su lógica defensiva/ reactiva de "un día a la vez" sin plan estratégico y sin capacidad de reconstrucción, generando un limbo institucional donde el poder formal permanece en manos del aparato, pero el poder efectivo se fragmenta entre actores locales, comunidades y estructuras vinculadas a la oposición.
La transición ocurre más por pérdida de relevancia del aparato oficial que por un evento único, mientras Edmundo y María Corina construyen gobernabilidad desde la periferia hacia el centro, apoyándose en la auto-organización comunitaria que ya está ocurriendo. Este escenario es el que estamos viviendo, y durará tanto como EEUU se los permita… No depende del chavismo, sino de cálculos estratégicos de los americanos, tratando de preservar vidas, de venezolanos y de norteamericanos.
Escenario 3: "Pesimista con Extracción Selectiva"
Los núcleos más comprometidos con la pérdida de su libertad rechazan cualquier salida pactada. Se disparan operaciones de extracción selectiva -judiciales, policiales, mixtas- sobre figuras clave. Hay episodios de violencia localizada. La transición ocurre bajo alta tensión, con necesidad de desplegar rápidamente una arquitectura de seguridad nueva y capaz, con apoyo internacional verificable. El riesgo es que los vacíos de poder sean ocupados por estructuras criminales residuales. Este es el escenario de más alta probabilidad, que comenzará a operar cuando se agote el “inocuo con colapso silencioso”, y dé pie, o bien a la profundización de la acción violenta, o bien a la migración al escenario “optimista con transición ordenada”.
Recomendaciones
- Para la cúpula saliente: Aceptar que el chavismo, como proyecto ideológico, ya terminó. Las únicas decisiones racionales son sobre la forma de salida, no sobre su reversión. Negociar una transferencia controlada: cooperación en seguridad, preservación de ciertos cuadros técnicos civiles, retirada de redes ilícitas a cambio de justicia transicional estructurada.
Blindar su propia supervivencia acelerando rupturas internas controladas: documentar órdenes ilegales, deslindarse de operaciones de sangre y preservar evidencias que permitan negociar trato diferenciado. Facilitar desde ya el traspaso operativo de información crítica (mapas de riesgos, contratos, inventarios petroleros y militares) a cuadros técnicos neutrales, reduciendo el costo de una transición desordenada.
- Para Edmundo y María Corina: Priorizar tres anclajes inmediatos: estabilización macroeconómica mínima (dólar funcional, presupuesto de emergencia), red de protección social de choque para evitar caída social acelerada, y rediseño de la arquitectura de seguridad bajo control civil y supervisión internacional. Construir puentes explícitos con mandos medios militares, separando claramente a quienes están dispuestos a servir a la República de quienes solo protegen su impunidad.
Instalar de inmediato un “cuarto de mando de transición” con tres tableros diarios: flujo de caja del Estado, disponibilidad energética y estado de orden público por municipio, para decisiones tácticas en tiempo real. Activar una red de delegados civiles en territorio (parroquia por parroquia) encargados de: recibir los espacios que se vayan liberando de represión, organizar comités de orden y servicios básicos, y reportar incidentes a un centro único de coordinación.
Crear desde ya, una figura extra ministerial con reporte directo a María Corina, que tenga la visión de conjunto y vaya midiendo la relación causa efecto de cada paso, considerando que será multisectorial, multifactorial y multidimensional… y que debe manejar simultáneamente todas las dimensiones con visión top down, mientras se realimenta bottom up
- Para empresarios no cooptados: Preparar planes de inversión escalonados, vinculados a hitos verificables de transición, en sectores clave: energía, logística, agroindustria. Mantener liquidez y flexibilidad jurídica. La ventana de reconstrucción será corta y tumultuosa; no pueden quedar atrapados en acuerdos opacos.
Mapear desde ya proveedores, clientes y comunidades con las que pueden articular alianzas locales (empleo, seguridad perimetral, servicios) en aquellas zonas donde se retraiga primero la presencia del Estado.
Diseñar protocolos internos de continuidad operativa ante cambios bruscos (cortes de rutas, cambios de autoridades locales, variaciones regulatorias) para poder seguir produciendo mientras el marco institucional se reconfigura
- Para aliados internacionales: Alinear sanciones e incentivos con una hoja de ruta clara de transición. Diseñar con anticipación paquetes de asistencia financiera y técnica condicionados a reformas verificables en justicia, defensa, energía. Comunicar que el apoyo es real pero condicionado; que la reconstrucción es posible, pero requiere cambios institucionales tangibles.
Establecer equipos de enlace permanentes con la futura administración para coordinar, desde el día uno, seguridad de infraestructuras críticas (refinerías, puertos, hubs eléctricos) y corredores humanitarios.
Definir claramente qué hitos concretos de transición (liberación de presos, apertura de registros, desarme parcial, restitución de competencias a municipios) activan cada tramo de apoyo financiero, logístico y técnico, evitando mensajes ambiguos
La hora del ciudadano
El chavismo como proyecto histórico, está muerto. Lo que vemos hoy es su cadáver en movimiento, atrapado entre el sueño de eternidad y la táctica cotidiana de supervivencia. Esta contradicción lo hace predecible, vulnerable y, cada vez más, irrelevante. Pero aquí es donde el verdadero cambio debe comenzar. No el cambio chavista que ofrecieron en 1.999, que fue una farsa, sino el cambio luminoso y verdadero hacia la libertad.
Cada espacio que cedan las fuerzas del mal -una calle donde baje la represión, un barrio donde la seguridad estatal se retire, un mercado local donde el control se relaje- debe ser inmediatamente ocupado por las fuerzas del bien impulsadas y organizadas clandestinamente por María Corina.
No solo para asumir el gobierno que electoralmente ya consiguieron, sino para construir poder real: bases de vigilancia comunitaria que protegen el barrio, ONG´s locales que proveen servicios que el estado no da, asambleas vecinales que toman decisiones sin pedir permiso, pequeños negocios que operan sin miedo, y redes de cuidado que protegen a los vulnerables.
Cada espacio conquistado debe ser consolidado y nunca devuelto. No debe haber retroceso. Cuando caiga el chavismo -y caerá, pues es ya una cuestión de tiempo- esos espacios serán ya territorios de la República, no vacíos esperando a que un nuevo aparato central llene. El nuevo gobierno heredará un país donde la organización que arrancó con los “comanditos” ya está descentralizada, donde las comunidades ya funcionan, y donde la libertad ya se ejerce desde abajo.
Esto es irreversible porque el ciudadano común ya aprendió que no puede esperar. Ya descubrió que puede organizarse sin permiso, y eso no se olvida.
El chavismo fue un proyecto de concentración de poder, y su caída debe ser el inicio de una desconcentración del poder que llegue a cada ciudadano, a cada familia, a cada barrio. Esa es la verdadera libertad, y esa no la puede otorgar ningún gobierno; solo la pueden construir los ciudadanos, día a día, espacio por espacio, consolidando cada territorio que se abra y protegiéndolo como propio.
Edmundo y María Corina gobernarán un país que ya habrá comenzado a gobernarse a sí mismo. Eso es lo que debe ocurrir.
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https://www.elnacional.com/2026/01/analisis-de-entorno-el-impacto-politico-se-prolonga-pero-la-irreversibilidad-aumenta/