Las emociones en estas fechas son ingredientes de un cóctel que hay que aprender a mezclar

Los que saben interpretar los sentimientos y reacciones de los seres humanos han conocido de siempre que fechas emblemáticas, particularmente las decembrinas, generan respuestas distintas en los individuos y aunque en esto como en todo, hay excepciones, dentro del rango de las mismas y desde sus extremos, una mezcla de tristezas y alegrías se entrelazan al momento de recordar a los que queremos, hemos querido y siempre seguiremos queriendo. Por fortuna, en estos tiempos, los no tanto son mantenidos o relegados temporalmente al olvido.

Mención especial merecen los que ya no están en contacto directo y frecuente con nosotros; unos por haber dejado la vida, otros por estar presos, la mayoría indebidamente, dado que hablar de justicia en estos tiempos es un absurdo y por supuesto, los que han tenido que abandonar el país en búsqueda de poder seguir viviendo.

Este año ha aparecido una nueva categoría de separación física entre los que seguimos aquí que es la de a pesar de querer visitar a familiares y amigos, las carencias de combustible y de medios de transporte público nos han impuesto un aislamiento forzado e injustificable en un país otrora productor de carburantes.

Señalamiento destacado y honor merecen aquellos a los que se les arrebató la vida o se encuentran ilegítimamente privados de su libertad personal por motivos políticos; no hay como explicarles a los pequeños de la casa dicha situación y los mayores lo que podemos sentir, en adición a la rabia y la tristeza, es un inmenso deseo de justicia que solo podrá hacerse realidad el día que Venezuela recupere su condición de país democrático sujeto al imperio de leyes verdaderas aplicadas por juristas y no por esbirros.

Mientras tanto, reconociendo lo difícil que es mantener un buen estado de ánimo, particularmente en las familias que sufren directamente la pérdida o el alejamiento forzado de familiares, utilicemos estos días para revisar lo hecho y lo dejado de hacer en favor del cambio que queremos, disfrutemos de la compañía de los que están cerca, apoyemos solidariamente las carencias de algunos compatriotas y sobre todo, no les permitamos que los malos impongan su estrategia de doblegarnos a punta de mentiras fabricadas con el objeto de hundirnos en la tristeza.

Hay futuro a pesar de esos malos, que ojo, de verdad existen, y los buenos, aunque no lo seamos completamente, somos mayoría y estamos destinados a vivir en una Venezuela distinta y mejor, de TODOS y para TODOS.

Diciembre 2019