Pasar al contenido principal

Opinión

Es tanto el daño ocasionado por Maduro y su grupo a millones de venezolanos y a la infraestructura e instituciones del país que probablemente muchos lamentaron que el dron que voló en el aniversario de la desprestigiada Guardia Nacional no alcanzara su objetivo. Se puede entender, aunque no aprobar, que ante los atropellos cometidos por el dictador y su negativa a salir “por las buenas o por las malas”, como predica tanto él, como el Pithecanthropus que preside la ilegal constituyente, algunos hayan pensado que la única solución es el tiranicidio.

La historia revela que quienes conspiran para eliminar a un tirano son generalmente idealistas que consideran deben sacrificarse por el bien común. En la Antigua Grecia llegaron a ser considerados héroes. El romano Cicerón dijo que “cualquier medio es válido para la eliminación del tirano” y hace unos 400 años el padre Mariana justificó plenamente el tiranicidio ¿Puede alguien no simpatizar con el intento de asesinar a Hitler? Sin embargo, en el Siglo XXI es menester aplicar otros mecanismos para salir de un ser espernible. Además, este tipo de solución puede producir consecuencias no deseables cuando el tirano es un populista apoyado por Cuba y hasta cierto punto por Rusia y China También hay que considerar que no siempre la muerte de un tirano hace florecer la democracia. Un caso muy cercano lo tenemos con la muerte de Chávez, la cual produjo un Maduro y no un presidente respetuoso de los derechos humanos.

Por la naturaleza embustera del régimen muchos dudan de que realmente existiera un intento de tiranicidio. Nadie olvida el centenar de “intentos” inventados por Chávez, quien nunca aportó pruebas. Maduro ha elaborado una media docena de supuestos golpes, solo para encarcelar y exiliar a quienes presume no lo apoyan. El embustero Motta es conocido con el mote de “general sabotaje”. Reverol, Cabello y Jorge Rodríguez forman parte de la comparsa “los embusteros”. Pareciera que, como en el cuento del lobo, esta vez les llegó y tienen dificultades para que los ciudadanos les crean.

Maduro, además de tirano, favorece el narcotráfico y el hampa y gobierna con los peores, con la consecuente destrucción de Venezuela. Su permanencia ocasionaría que en el país no quede piedra sobre piedra. Por ello hay que desplazarlo del poder. Descartado el tiranicidio y ante el cierre de la vía electoral por parte del régimen, ¿qué podemos hacer para lograr el cambio? La experiencia indica que no saldremos solo con protestas de ciudadanos valientes que enfrentan desarmados a los chacales de la Guardia Nacional, Policía Nacional, Sebin y paramilitares rojos, los cuales no dudan en disparar a matar.

Saldremos cuando nuestra dirigencia unida ofrezca un Plan de Acción que se perciba como factible de realizar para eliminar la hiperinflación y la escasez, que dé confianza de que serán mejorados los servicios y que generará empleos. Este Plan, presentado por un vocero de la unidad con credibilidad, debe crear el ambiente necesario para reactivar las protestas masivas y desencadenar una huelga general. Esta situación debe propiciar el inicio de una negociación bien entendida, que abra la posibilidad de un gobierno de transición. Para ello debe contarse con al menos un sector importante de la Fuerza Armada. Otras negociaciones fracasaron porque la oposición no contó con respaldo suficiente para presionar al régimen, cuyo objetivo fue ganar tiempo y ofrecer una mejor imagen internacional. Con el respaldo de una huelga general, con gente en las calles y apoyo internacional, unos buenos negociadores tendrían herramientas para lograr que el régimen ceda por entender que el costo de permanecer es mayor.

Maduro cometió un grave error político y un acto propio de los bárbaros al secuestrar y torturar al diputado Juan Requesens, a quien no le perdonan su discurso-denuncia en la Asamblea Nacional, y allanar su inmunidad y la del diputado Julio Borges, contando con los magistrados alcahuetas del TSJ, además de la estupidez de acusar al expresidente Santos de haber apoyado el atentado y de querer involucrar a otros inocentes. Esto lo ha debilitado aún más y debería desencadenar su salida, siempre y cuando la dirigencia opositora entienda que debe presentar un frente compacto, ofrezca una alternativa a la dictadura y tenga claro que hay que deponer al régimen lo antes posible.

Como (había) en botica:

El Oil Market Report de la OPEP del 13 agosto de 2018 informa que la producción de crudo de Venezuela según fuentes secundarias es de solo 1.278.000 barriles por día, es decir 1.584.000 barriles por día menos que los que se producían en 2001. Si se acepta la información suministrada por el régimen venezolano, el descenso de la producción es de 1.369.000 barriles por día.

Cabe recordar que en el intento de magnicidio contra Betancourt, los conspiradores eran ciudadanos comunes, sin ambiciones de poder, percibidos como buenas personas, pero que actuaron equivocadamente en contra de un presidente polémico, pero que no era un dictador. Ninguno de ellos fue torturado y estuvieron presos en la Cárcel Modelo en buenas condiciones.

Los ineptos rojos pensaron que podían apoderarse y romper contratos con empresas extranjeras sin sufrir las consecuencias. Los casos de Conoco Phillips y de Crystallex en contra de bienes de Pdvsa constituyen solo una muestra de lo que se desencadenará por la irresponsabilidad del régimen.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Pedro Vicente Castro Guillen

Después De veinte años de hablar paja, blablablá, sobre el neoliberalismo y el capitalismo salvaje, Nicolás está dando su gigantesco salto de pulga, por fin descubrió que la economía le puede decir algo –nada garantiza que entienda, eso sí-, pretende a troche y moche meter un paquete de ajuste muy mal concebido y con toda seguridad pesimamente implementado.

En primer lugar, La eliminación de los cinco (5) ceros será la excusa para un aumento de las tarifas de los servicios públicos y de la gasolina, cosa que no se atreven a plantear abiertamente, usan la disminución de ceros como alibi para hacerlo pretendiendo que la población no se dará cuenta, pura ilusión, por supuesto, que la gente se dará cuenta cuando el aumento próximo de salarios que será a finales de agostos sea de cientos por ciento mientras el aumento de precios será de miles por ciento. Pero, además, pretenden que con una medida cosmética pueden parar la hiperinflación que devora la economía.

A este régimen le falta entender muchas cosas para poder emprender un programa que medianamente tenga éxito. Tiene que apercibirse que, sin disciplina fiscal y monetaria, sin una verdadera y sincera apertura de los mercados internos y externos, sin un mercado cambiario confiable y estable, sin desmontar la selva húmeda de controles que ahoga a los productores, no podrá lograr reestructurar la economía en un sentido positivo. Pero, por si fuera poco, un programa de ajuste como el que necesita nuestro país tiene que ser negociado con los organismos financieros internacionales, porque este es un país que tiene un ingreso en divisas en un proceso de caída acelerada porque su industria petrolera fue reducida a chatarra y no tiene las Reservas Internacionales necesarias para un ajuste cambiario y mucho menos para un ajuste estructural de amplio alcance.

Es decir, este régimen cree que con declaraciones opacas con demasiados grises puede impulsar un programa de ajuste en donde todo se dice entre sombras, donde Nicolás dice una cosa y la asamblea nacional constituyente otra. Se habla de reformar la Ley de Ilícitos Cambiarios, para que el sector privado nacional pueda invertir o que el capital extranjero lo pueda hacer. Pero, además, a que genio de la economía del régimen se le puede ocurrir que, reformando una norma, los inversionistas de adentro y de fuera se van a agolpar para invertir en un país donde no hay electricidad, agua y donde su mano de obra –cualquiera que sepa pegar un clavo- está huyendo desesperada del país. Quien puede confiar en un gobierno que es incapaz de señalar con claridad que es lo que se propone, hacia donde se dirige y, mucho menos concertar las estrategias que son imprescindibles para que asuntos de tanto coturno pueden en verdad generar confianza.

Confianza, es la palabra clave, Nicolás no es capaz de generar confianza, ha logrado que los venezolanos reciban su mensaje en forma invertida, cada vez que anuncia algo con pitos y maracas, lo que crea es alarma, porque todos entendemos que lo cosa se pondrá peor. Hay que reconocer que pocos gobernantes logran tan gigantescos y negativos saldos, ni entrenando se puede alcanzar semejante nivel olímpico para el fallo y atraer sobre su persona la desconfianza a la vez que la certeza de que va a fracasar y que no habrá alivio a las inmensas penalidades por las que atraviesa Venezuela de la mano de Nicolás Maduro.

En síntesis, en Venezuela la inflación seguirá aumentando exponencialmente porque tenemos un descontrol del déficit fiscal conjugado con una disminución acelerada en la oferta de bienes y servicios y una caída vertiginosa de la producción petrolera nuestra única fuente de divisas. Esto con lo que anuncio Nicolás no se podrá detener.

Es por ello, que la solución radica en salir de régimen del socialismo en el siglo xxi, reconstruir el sistema republicano y democrático. Para ello debemos enfocar todo nuestro esfuerzo en la protesta social y política que empuje a lograr una reconstrucción de las fuerzas democráticas que puedan garantizar los objetivos democráticos planteados.

@pedrovcastrog

 3 min


Veo a Juan Requesens y recuerdo a Gloria Martin a todo pulmón tarareando el himno de los presos políticos: "Presos están irreductibles son, levantan bandera de redención". Recuerdo al camarada y amigo ya desaparecido Napoleón Barreto. De donde los recuerdo. De nuestra condición de prisioneros políticos, recluidos en una quinta clandestina que mantenía el SIFA allá en Carabobo a las orillas de la Laguna de Guataparo. Como no recordar al Napo, si después de haberme tenido bajo tortura con corriente y demás menesteres típicos de los militares, me llevaron ante él para que dijera que me conocía.

Napoleón estaba guindado desde una viga que atravesaba el techo, todo su cuerpo sajado y quemado por los corrientazos. Eran los días del “asesina primero y averigua después”. Napoleón Barreto salió de esa tenebrosa quinta rumbo al San Carlos y quien escribe al Campamento Antiguerrillero de Yumare (Teatro de Operaciones N°5 -TO5). A mí se me preguntó hasta al cansancio y al ritmo de la tortura si conocía a Kleber Ramírez y al comandante Fausto, a quienes por cierto al salir en libertad, por esos correajes propios que teníamos en el PRV-FALN lo primero que hice fue ir a verme con ellos allá en Mérida.

Volvió la Tortura a la política venezolana. Siempre ha estado presente. Desde Juan Vicente Gómez con sus famosos grilletes, pasando por la oprobiosa dictadura perejimenista hasta llegar a los terribles días de los regímenes de AD y Copey, donde se instauró la modalidad de los asesinatos bajo los estragos de la tortura y su posterior desaparición del cadáver. Siempre nuestros gobiernos han impuesto el régimen de la tortura.

Con el gobierno del desaparecido Hugo Chávez, esa mancha oscura había desaparecido. A decir verdad, Chávez fue cuidadoso en eso de las violaciones a los derechos humanos a sus presos políticos, sino pregúntenselo a Capriles, quien fue su prisionero y nunca salió a denunciar haber sido víctima de tortura o tratos crueles, pero a raíz de la llegada de Nicolas Maduro al gobierno reaparecieron las denuncias de prisioneros políticos sometidos a tratos crueles para sacarles información y obligarlos a delatar a sus compañeros de faenas políticas legales o ilegales.

La famosa y tenebrosa tumba esta allí como emblema de un régimen con prácticas terribles de vejámenes a la dignidad humana, que se llevará el torturador Nicolas a su tumba. Cachipo, T03, TO5, Jorge Rodríguez, Cuartel San Carlos, Noel Rodríguez, los hermanos Pasquier y Soto Rojas recuerdan la era ignominiosa de violación de los derechos humanos en la cuarta república.

El último desaparecido político de los regímenes de la cuarta república, fue "Tabanuco" Rogelio Gamarra, lo recuerdo cuando salió de mi casa rumbo a Falcon y no volvió más. En el momento de su aprehensión por una Comisión de los cuerpos represivos del gobierno de turno en una Alcabala vía la serranía de Cabure, nos declaramos en emergencia y salimos en comisión Ali Rodríguez, José Guerra y mi persona a casa de José Vicente Rangel, quien de inmediato se puso a la orden para denunciar su detención.

El gobierno copeyano lo presentó a los medios de comunicación, moribundo por los efectos de la tortura y lo desapareció. Te acuerdas José Vicente, eran días duro de aquella militancia intensa y riesgosa por la liberación nacional y el socialismo, donde por cierto el tal Maduro ni aparecía de repartidor de volantes clandestinos.

Volvió la tortura de manos de Nicolas Maduro, quien lo diría, para vergüenza, si todavía la tienen, de Ali Rodríguez, Julio Escalona, Julio Chirino, Saul Ortega, Roy Daza, Fernando Soto Rojas y el resto de quienes aún acompañan a este defraudante gobierno del terror, instaurado y dirigido, no solo por Nicolas, sino por los hijos de quien muriera torturado bajo las órdenes del Ministerio de Relaciones Interiores de un gobierno adeco.

Cuando veo Juan Requesens, y no tengo porque poner dudas su irreductibilidad, me es inevitable recordar a Napoleón Barreto, quien a los días de mantenernos presos, el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA) no quiso sacar unas fotos incriminatorias, adornada con uniformes guerrilleros y pertrechos militares, y aun bajo los rastros de la tortura, les dijo a uno de nuestros esbirros: Okey sácanos la foto digepolesca a Zabala y a mí, pero no al lado de ese delator, que nos trajo hasta aquí.

Cuando veo a ese muchacho, José Vicente, lleno de mierda por efecto de la tortura, maldigo la hora, porque sea precisamente a nombre del socialismo y la patria, y no de su fascismo, el que Nicolas Maduro y sus secuaces, quieran esconder sus crímenes y el regreso de la tortura como mecanismo de dominación política. Haz algo José Vicente, como en los viejos tiempos, ellos son también prisioneros políticos, sea cual sea la causa de su detención, y muchos son irreductibles como nosotros y ese joven Juan Requesens.

 3 min


l papa Francisco, hace algunos días, ha hecho pública su declaración de modificar el catecismo de la Iglesia Católica, cuyo texto de 1992 dejaba abierta la posibilidad de admitir la pena de muerte en circunstancias extremas o hechos excepcionales de particular gravedad.

Ya el cardenal Ratzinger había planteado la necesidad de revisar la materia conforme a la doctrina de la Evangelium Vitae de Juan Pablo II.

La Iglesia Católica –en su permanente reflexión, comprometida con los valores y derechos humanos, en defensa de la vida, contra cualquier manifestación de amenaza o puesta en peligro de la dignidad del hombre– ha rectificado la posición sostenida por grandes pensadores como San Agustín o Santo Tomás, quienes defendieron la pena capital como última o extrema ratio para defender a la sociedad y en aras del bien común, por la exigencia de amputar un miembro que no tiene curación, pero que podría contaminar a los demás o por el pretendido efecto disuasivo, de intimidación o de advertencia eficaz para que otros no incurran en graves delitos.

Todos estos argumentos ceden ante el respeto y preservación de la dignidad del ser humano, de la cual no se puede despojar sin más a quien ha cometido un delito por más atroz que este sea. El bien común no puede dejar a un lado la dignidad de la persona y la pena capital, aun por la denominada vindicta pública, es venganza y no justicia.

Por lo demás, la pena de muerte carece de toda utilidad, por cuanto no surte efecto alguno su amenaza en los hechos de mayor atrocidad en los cuales el delincuente actúa en situaciones de alto compromiso emocional o franca perturbación; además, la justicia humana es altamente desconfiable y proclive a errores y, sin duda, la historia y el recuento de su aplicación deja en claro que los ajusticiados han sido el producto de una sociedad que los impulsó al delito y no les dio la oportunidad de convertirse en hombres útiles.

Como se ha dicho, tal vez el mayor argumento contra la pena de muerte es que no hay ningún argumento a su favor. Pero, aparte de las disquisiciones formales, el respeto a la vida y a la dignidad del ser humano hace patente hoy el más enérgico rechazo a su aplicación.

Finalmente, no cabe concluir esta nota sin la acertada observación ya formulada en 2014 por el propio Francisco sobre la práctica de muchos Estados que “quitan la vida no solo con la pena de muerte y con las guerras”, sino encubiertos “bajo la sombra de los poderes estatales”, siendo las ejecuciones extrajudiciales “homicidios deliberados cometidos por algunos Estados o por sus agentes, que a menudo se hacen pasar como enfrentamientos con delincuentes o son presentados como consecuencias no deseadas del uso razonable, necesario y proporcional de la fuerza para hacer aplicar la ley” (Discurso del 23-10-2014).

aas@arteagasanchez.com

@ArteagaSanchez

13 de agosto de 2018

http://www.el-nacional.com/autores/alberto-arteaga-sanchez

 2 min


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), define la seguridad alimentaria como la condición en la que, en un lugar determinado, todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y poder llevar así una vida activa y sana. Por lo tanto, debe haber disponibilidad, acceso y consumo adecuado. La seguridad alimentaria se puede considerar de acuerdo a diferentes escenarios y niveles de análisis, pero el familiar es el que reviste la mayor importancia.

En Venezuela, la alimentación como derecho constitucional, está claramente establecida en el artículo 305 de la constitución de 1999: “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población”. Así, queda suficientemente establecido que el acceso a una alimentación suficiente y de calidad no es una concesión que gobierno alguno hace a los ciudadanos, es una condición a la cual tienen derecho; todo gobernante está obligado a realizar los esfuerzos que sean pertinentes para garantizarla. Sin que para nada tenga que ser necesario depender de programas especiales o “misiones” para intentar remediar problemas de seguridad alimentaria que el propio gobierno que los implementa ha causado. Los alimentos, su acceso y distribución no deben ser jamás utilizados por gobierno alguno como instrumento de presión política para intentar forzar el apoyo del pueblo, mucho menos para su sometimiento.

Analizando el terrible estado de la profunda crisis actual, a la que han conducido las equivocadas y desastrosas políticas económicas del gobierno, durante un período de casi 20 años, es más que evidente que éste no ha cumplido con su obligación de garantizar a los venezolanos un derecho tan fundamental como el de la seguridad alimentaria. La alta y sostenida inflación, transformada luego en hiperinflación, ha multiplicado aceleradamente el empobrecimiento de la población. Para mediados de julio de 2018 el 87 % de los venezolanos vivía en condiciones de pobreza, y más del 60% en pobreza extrema. El hambre y la desnutrición atormentan a la población. Nunca fuimos tan pobres y estuvimos tan desprotegidos como hoy en día. La inseguridad alimentaria como condición permanente hace vulnerable no solo a las personas y las familias, sino que el país entero es también vulnerable.

La precaria situación de la seguridad alimentaria en Venezuela, caracterizada por la excepcional subida del precio de los alimentos, el desabastecimiento y la escasez, fue precedida por numerosas decisiones, decretos y medidas administrativas que, en suma, le dieron al gobierno un enorme control sobre todos los eslabones de las cadenas agroproductivas. Se trataba, de una u otra manera, de dominar para su uso político la producción, importación, distribución y comercialización de alimentos. Entre las principales causas del profundo deterioro sufrido por la seguridad alimentaria, causado por la irresponsabilidad y mala gestión del actual gobierno, destacan: 1.- La acentuada caída de la producción nacional de alimentos; 2.- La insostenibilidad en el tiempo del modelo basado en grandes importaciones de alimentos, sostenido por la abundancia de petrodólares ̶ que fortaleció la llamada agricultura de puertos y debilitó aun más la producción nacional ̶ y 3.- La distorsión de la demanda real por pérdida del poder adquisitivo de la moneda. Durante algún tiempo, el régimen chavista insistió en que habían logrado la seguridad alimentaria porque se importaban alimentos con los dólares de la riqueza petrolera; hasta que la contundente realidad hizo evidente que estaban mintiendo. Lo que si se logró fue alimentar groseramente los bolsillos de la corrupción. Mención aparte merecen los problemas de gobernanza; es decir, de la eficacia del gobierno como administrador del Estado para el funcionamiento armónico de la institucionalidad, traducido en términos económicos, sociales y políticos de bienestar. De esta condición suele depender la consecución de la seguridad alimentaria de un país o, por el contrario, su estruendoso fracaso; como es el caso venezolano en el presente.

Lograr la seguridad alimentaria es una labor que involucra directamente a los gobiernos, que deben crear las condiciones necesarias, implementando las políticas económicas, de producción agrícola y desarrollo social que sean necesarias; también el sector de la pesca debe ser considerado. Es imprescindible una gestión de gobierno eficiente, que cambie los viciados procedimientos y el desastroso modelo de desarrollo que hasta ahora se ha estado imponiendo. Se necesita una importante transformación del sistema agrícola y del sector agroindustrial para aumentar significativamente la producción y calidad de alimentos disponibles, y así poder hacer frente a la actual situación. Un cambio de gobierno y de sus paradigmas ideológicos es requisito obligatorio para rectificar el camino
Profesor, Facultad de Agronomía, UCV

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Según una tradición española, el “capitán araña embarca a la gente y se queda en la playa”. Cuando ya es muy difícil para mí dudar que hubo un atentado terrorista en la Av. Bolívar, el caso drone sirve para construir modelos de lo que no se debe hacer. La acción terrorista masiva, que implicaba una masacre en la tribuna para producir un caos interno en el país, revela niveles de imbecilidad desconocidos en la política venezolana. De morir ese día un centenar de personas entre políticos y militares ¿qué habría pasado? ¿Hubiera caído el poder en manos de los atolondrados, como aspiran quienes asumieron autorías y/o conocimiento previo del asunto?
¿O habría una especie de Guerra Federal, un desencadenamiento arrollador de violencia, un aguacero de sangre? En situaciones homólogas la historia enseña que se producen oleadas de asesinatos, violaciones, saqueos, incendios, pases de factura, invasión de hogares por las turbas. El poder hubiera quedado en militares, pero también en bandas de delincuentes, el narcotráfico, las guerrillas, y no, como creen algunos acéfalos, que los uniformados hubieran buscado para entregarles los mandos, precisamente a quienes llevan 20 años denigrándolos.

Como las redes son un sicoanálisis, el acontecimiento que la torpeza del gobierno tornó dudoso, lo aclaran declaraciones impresentables desde Miami y Bogotá, si se toma la molestia de leerlas pese a su patetismo. Ud. podrá comprobar el grado de sicopatía del capitán araña, sujeto de apellido italiano que se declaró héroe de la acción pero vive en Miami. Violencia, descomedimiento, cobardía, egocentrismo, mitomanía, carencia de sentido de la realidad, incapacidad de cuidar a los que están detrás de las consecuencias de sus actos.

¡Dispara a lo que se mueva!

Con su demencia abrió camino a la cadena de allanamientos y razzias, y es corresponsable directo de las detenciones, una vez que rastrearon sus llamadas. Es muy cómodo asumir acciones terroristas descabelladas offshore sin preocuparse por arrastrar a la tragedia a un grupo de muchachos que tendrían otro destino. Pero por su lado el gobierno no cesa de equivocarse y su primera reacción es acusar a todo lo que se mueve: la oposición, hoy sin cuerpo ni cabeza y que son mil cosas distintas, la oligarquía colombiana, el Presidente Santos, la propia Colombia, los norteamericanos y todo lo que recordaran en la vociferación de incoherencias.

Debían estudiarse metódicamente las alocuciones de los líderes civilizados durante las frecuentes acciones terroristas en Europa, por ejemplo, para que aprendan que la primera contraindicación es meter en el mismo paquete a quienes también repudian semejante bribonada. La respuesta debe ser cuidadosa para aislar a los autores. El Presidente López Contreras dijo una vez, para retratar nuestra arrogancia nacional, que “todo venezolano lleva en el morral un bastón de mariscal”. Pero se equivocó porque, al parecer, lo que portamos es el retrato de un terrorista islámico.

Para demostrarlo, aparece en las redes un grupo de mamarrachos con armas largas y pasamontañas, envueltos en un tricolor que ha llegado a ser emético. Tal despliegue de poder hubiera hecho temblar como hojas al grupo Swat que acabó con Bin Laden en Pakistán, momento en el que Hillary no pudo reprimir un ¡upss! Hasta ahora, gracias a Dios, no han cazado ni un pato y esperemos que sigan así. Menos mal que somos mariscales o terroristas por la jeta nada más, como el mencionado capitán araña que embarcó a todo el mundo y se quedó en la playa.

Los medios justifican el fin

Maquiavelo jamás escribió que el fin justifica los medios, aunque seguramente le pasó por la cabeza, pero debe haber evaluado las consecuencias de consagrarlo en el papel. Lo que sí es cierto es, al revés, que los medios determinan el fin y procedimientos sucios llevan a resultados sucios. Dejemos a Mohamed Atta, con sus cientos de huríes, prostitutas del más allá, creer que construiría el reino de Alá asesinando personas en las Torres Gemelas de N.Y. Capriles al contrario hace una declaración de la que merece rescatarse lo que apunta a la razón: la necesidad de entablar con el gobierno conversaciones, para él testificadas por la ONU.

De inmediato lo desautoriza otro dirigente de ¿su partido? a quién, de paso, aprecio sobremanera, y que califica el planteamiento de “extemporáneo”, si no hay previos “mecanismos duros, fuertes, de presión al gobierno”. Esto dice mi amigo después de dos años y siete meses de palizas consecutivas de Maduro que nos tienen caminando con muletas. La palabra transición se ha convertido para mí desde 2002 en uno de esos términos aterradores, tabú, que anuncian desventuras, dan jaqueca y taquicardia, y es mejor hacer una transición que envejecer hablando de ella.

Y cada vez que se celebra el advenimiento de “la transición” terminamos en un hospital político con polifracturas. Un filósofo y sicoanalista de actualidad, Slavoj Zisek, también con gran sentido del humor, contaba una anécdota. De visita en China, a su grupo le tocó una bella y sensual guía cantonesa, que casualmente lo había sido también del expresidente Clinton. La semana de su recorrido, Zizek estuvo a la ofensiva tratando de seducirla con insinuaciones y juegos verbales. Al final de la gira, le preguntó a la mujer qué pensaba de Clinton, y ella respondió. “Ud. y él tienen en común el interés por el sexo. La diferencia es que Ud. habla pero él lo hace”.

@CarlosRaulHer

 4 min


Espacios seguros para la juventud, es el slogan que promueve la ONU para este 12 de agosto de 2018 en ocasión de celebrar el Día Internacional de la Juventud, el cual fue declarado así desde el año 1999 por la Asamblea General de la ONU.

Para la ONU, con esta celebración anual, se busca promover el papel de los jóvenes como actores esenciales en los procesos de cambio y crear una oportunidad para generar conciencia sobre los desafíos y problemas a los que se enfrentan.

Atendiendo a la invitación a reflexionar este año sobre los espacios seguros, la página oficial de la ONU en esta ocasión, recuerda que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, específicamente el Objetivo 11, plantea la necesidad de proporcionar espacios para una urbanización inclusiva y sostenible, y en ese mismo sentido, la Nueva Agenda Urbana, reitera la necesidad de espacios públicos que permitan a los jóvenes, interactuar con la familia y tener un diálogo intergeneracional constructivo.

Además, el contenido de esa página también destaca la existencia de un Programa Mundial de Acción de la Juventud en el marco de la ONU, en el cual se prioriza la provisión de actividades de esparcimiento como esenciales para el desarrollo psicológico, cognitivo y físico de los jóvenes.

La ONU en el marco del Día Internacional de la Juventud sostiene que en la medida que más y más jóvenes crecen en un mundo tecnológicamente conectado, ellos aspiran a involucrarse más en lo político, cívico y social, es por ello que la disponibilidad y acceso a los espacios seguros se convierten en un elemento clave para hacer esto realidad[1].

Para el Secretario General de la ONU[2], las esperanzas del mundo están puestas en la gente joven. La paz, el dinamismo económico, la justicia social, la tolerancia: todo esto y más depende, hoy y mañana, de que aprovechemos la energía de la juventud.

Sin embargo -advierte Guterrez- más de 400 millones de mujeres y hombres jóvenes viven en entornos de conflictos armados o violencia organizada. Millones de ellos sufren privaciones, hostigamiento, acoso y otras violaciones de sus derechos. Las mujeres jóvenes y las niñas son particularmente vulnerables.

Concluye el Secretario General, que la gente joven de todo el mundo necesita espacios seguros: espacios públicos, cívicos, físicos y digitales en los que poder expresar sus opiniones y perseguir sus sueños libremente.

Por su parte, Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO[3], en su mensaje oficial por el Día Internacional de la Juventud, destaca que cuando se habla de garantizar espacios seguros a los jóvenes, lo que se persigue es crear condiciones para el desarrollo armonioso de la personalidad y asegurar un clima de confianza en el que puedan expresar libremente su potencial y fortalecer su autoestima.

Además, aclara que esos espacios, en sentido amplio, son todos los lugares y entornos donde los jóvenes interactúan entre sí. En primer lugar, son los espacios de aprendizaje y formación como escuelas, colegios, universidades. Son también lugares de encuentro dedicados al ocio y al deporte, los espacios públicos y políticos en los que los jóvenes deben poder experimentar libremente su ciudadanía y los espacios urbanos que deben proporcionar un entorno de calidad.

También, se incluyen los espacios virtuales, digitales y las redes sociales que atraen a los jóvenes desde muy temprano y los que participan activamente.

Azoulay afirma que es esencial y fundamental garantizar la inclusión, como principio, más allá de las diferencias de género, cultura, idioma y religión, y velar por el respeto de la libertad de expresión y la dignidad de todo.

Además, también recuerda que es indispensable, eliminar la discriminación, el acoso y todas las formas de violencia, y ayudar a prevenir los intentos de adoctrinamiento.

En ese sentido, oficialmente el Instituto de Juventud Español[4] en su plataforma web reconoce que los jóvenes necesitan espacios seguros donde puedan reunirse, participar en actividades relacionadas con sus diversas necesidades e intereses, participar en los procesos de toma de decisiones y expresarse libremente.

Así mismo, destaca esta institución española, que hay muchos tipos de espacios, los espacios seguros garantizarán la dignidad y la seguridad de los jóvenes. Los espacios seguros, como los espacios cívicos, permiten a los jóvenes participar en cuestiones de gobernanza; los espacios públicos le brindan a los jóvenes la oportunidad de participar en deportes y otras actividades de ocio en la comunidad; los espacios digitales ayudan a los jóvenes a interactuar virtualmente a través de las fronteras con todos; y espacios físicos bien planificados pueden ayudar a satisfacer las necesidades de los jóvenes diversos, especialmente los vulnerables a la marginación o la violencia.

Si bien es cierto, Venezuela celebra su propio Día de la Juventud el 12 de febrero, en conmemoración a la Batalla de la Victoria, no es menos cierto, que esta celebración internacional en este año 2018, nos debe llamar hoy a reflexionar sobre nuestra responsabilidad social y política en la restauración de un orden social que nos permita asumir la responsabilidad que hoy una generación no pudo y que consiste en garantizar espacios seguros para nuestros jóvenes.

Nuestra juventud, hoy nos ha demostrado un compromiso profundo como diputados, legisladores estadales o locales, como dirigentes políticos, emprendedores, e incluso como nuevos padres que se resisten abandonar el país; ese compromiso, ha llevado a muchos otros jóvenes a perder sus vidas, su libertad personal y a asumir el autoexilio como una necesidad, más no como una solución.

Nuestro deber actual es asumir la restauración del orden democrático como única vía posible para lograr ese espacio seguro para la juventud, pero hoy 2018, nos corresponde asumir el debate social y político, desde nuestros espacios de influencia sobre el rol de la juventud, nuestra responsabilidad frente a ellos y frente a las generaciones futuras.

Venezuela vive en estos momentos un cambio generacional complejo, porque hay una nueva generación de dirigentes políticos a quienes la vida les ha encomendado abrir el camino hacia una democracia, como modelo político que sólo conocen a través de las historias o mitos familiares, académicos o históricos.

Hay una generación de dirigentes políticos que han aprendido de la democracia de una forma muy ruda y absurda, pero que además, no tienen el privilegio de tomar un café con algún expresidente de la República que les cuente la historia de la democracia que facilitó la Constitución de 1961, pues todos los expresidentes han fallecido.

Este Día Internacional de la Juventud, debe asumirse para reflexionar y abrir un debate político sobre esos espacios de seguridad que a la luz de la Ley Orgánica del Poder Popular de la Juventud (1999), permita alcanzar el pleno desarrollo físico, psicológico, social, espiritual, multiétnico, multilingüe y pluricultural en su tránsito hacia la vida adulta, productiva, incluyendo las garantías para su capacitación, primer empleo y su participación solidaria de la familia y de la comunidad organizada.

El debate podrá valorar con elementos e indicadores concretos el fracaso del Socialismo del Siglo XXI y la clara exclusión de la juventud venezolana como actor protagónico de su propio desarrollo. Precisamente la inclusión de la juventud, de manera plural y libre, está en el lado de la democracia, en el ámbito de la institucionalidad que la Constitución de 1999 garantiza.

Hoy cuando nos invitan a reflexionar sobre un espacio seguro para nuestra juventud, sólo nos queda comprender que sólo restaurando el orden democrático lograremos alcanzar las condiciones básicas para entonces construir ese espacio seguro que nuestra juventud reclama y que la ONU invita ha tomado como referencia para reflexionar sobre la juventud hoy Día Internacional de la Juventud.

12 de agosto de 2018

[1]UN. Youthday. 12 de agosto de 2018. Online en: http://www.un.org/es/events/youthday/

[2]Mensaje del Secretario General, Antonio Guterres. 12 de agosto de 2018. Online en: http://www.un.org/es/events/youthday/messages.shtml

[3]Mensaje de Directora General de UNESCO, Audrey Azoulay. 12 de agosto de 2018. Online en: http://unesdoc.unesco.org/images/0026/002654/265429s.pdf

[4] http://www.injuve.es/prensa/noticia/dia-internacional-de-la-juventud-2018

 6 min