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Opinión

Por fin, después de ocupar uno de los primeros lugares entre los países más violentos del mundo, una denominada ley constitucional, que no es ley, ni es constitucional, “declara a la República Bolivariana de Venezuela como territorio de paz, contrario a la violencia en todos sus formas y manifestaciones” (artículo 3) y habiendo aparecido en Gaceta Oficial N° 41274, de fecha 8-11-2017, si alguien no acatare estos dispositivos que consagran la tolerancia, la convivencia pacífica y la prohibición de la violencia, dispone el instrumento que “quien públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública fomente, promueva o incite al odio, la discriminación o la violencia contra una persona o conjunto de personas en razón de su pertenencia real o presunta a determinado grupo social, étnico, religioso, político, de orientación sexual, de identidad de género, de expresión de género o cualquier otro motivo discriminatorio, será sancionado con prisión de diez a veinte años sin perjuicio de la responsabilidad civil y disciplinaria por los daños causados” (artículo 20).

En definitiva, pues, por obra de un acto “constituyente”, emanado de una asamblea que no fue convocada por el pueblo, habríamos alcanzado el fin anhelado de la “paz”.

Sin embargo, se ha olvidado un pequeño detalle: sin justicia no hay paz y para que aquella se imponga se requiere de hombres honestos e incorruptibles que apliquen el derecho según las exigencias de la ley, obedeciendo a los mandatos de su conciencia.

Este parapeto constituyente no es ninguna novedad en su contenido. Disposiciones sancionatorias vigentes como la instigación al odio o a la desobediencia de las leyes, de modo que alteren la tranquilidad pública, han llevado a la cárcel a cientos de venezolanos que simplemente han expresado sus posiciones adversas al gobierno, habiendo sido señalados por ellos como traidores a la patria, escuálidos, vendidos al imperialismo y como merecedores de celdas ya dispuestas en los antros penitenciarios venezolanos, en cuya entrada se podría leer como en el Dante: “Los que entráis aquí, abandonad toda esperanza”.

Esta pretendida “ley”, sencillamente, contiene disposiciones de censura y amenaza para cualquier disidente, dejando a salvo a los turiferarios del régimen, promotores de la paz y la concordia, lo cual, precisamente, no aparece en los innumerables programas de las televisoras oficiales que exhiben videos que exponen al desprecio público a los adversarios políticos.

Sin duda, el decreto de paz y condena de la violencia se ha olvidado de las madres que pierden a sus hijos en el mar de la impunidad que reina en el país y no toma en cuenta la agresión institucional “permanente y flagrante” contra una población que sufre las carencias de medicinas y alimentos, hundida en la desesperanza o en la conformidad del ciudadano más humilde que solo espera la dádiva de una bolsa de comida o un bono navideño de consolación para despertar al otro día en la cola madrugadora que se satisface con “lo que llegue”.

La paz no se decreta, ni las leyes sirven a tal fin. La paz es el fruto más preciado de una sociedad que transita o se enrumba por el camino del derecho y de la justicia, de la mano de conductores expertos que no se atrincheran detrás del poder para el logro de beneficios personales o de grupo.

Esta “ley” no acabará con la siembra de odio que ha tratado de prender en nuestro noble pueblo, que sigue siendo tolerante, afable, de buen corazón y abierto a los sentimientos de solidaridad y amistad; pero sí sumará nuevas víctimas de un sistema violento, que no soporta el disentimiento y que se ensaña y mantiene en cárceles de odio a quienes, simplemente, han hecho profesión pública de sus convicciones democráticas consideradas como “intenciones criminales” de oposición al régimen.

aas@arteagasanchez.com

@ArteagaSanchez

El Nacional

13 de noviembre de 2017

 3 min


Los economistas hemos venido alertando desde hace tiempo que, de no rectificar, las políticas del gobierno conducirían a la hiperinflación. Lamentablemente, se ha cumplido este pronóstico: hoy está con nosotros este flagelo y la proyección para el año 2017, tomando en cuenta la inflación de los últimos meses, arroja una cifra que probablemente superará el 1.400%.

Es menester señalar, para desgracia de los venezolanos, que similar comportamiento en los precios preludió los altísimos niveles de hiperinflación -de varios miles o incluso de millones por ciento- que sufrieron Bolivia, Perú y Argentina en los años ‘80, Chile, cuando Allende, Zimbabue recientemente y Hungría entre agosto, 1945 y julio, 1946, la mayor registrada a nivel mundial.

Sin embargo, el país está a tiempo de evitar tan trágico desenlace si se toman las medidas apropiadas. Éstas se comprenderán mejor si examinamos los elementos que expresan la dinámica inflacionaria:

  • Crecimiento desorbitado de dinero sin respaldo para financiar sector público;
  • Abultados y sostenidos déficits del sector público
  • Pérdida de confianza en el bolívar como depositario de valor;
  • Colapso sector externo y alza desmedida del dólar negro;
  • Indexación creciente de precios y remuneraciones.

Un resumen

El Índice Precios Nacional al Consumidor (IPNC), en los últimos dos años (calculado por la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional), viene “jalonado” al alza por el incremento de la liquidez, el financiamiento monetario (“inorgánico”) del gasto público y la subida del dólar “paralelo”; estos últimos especialmente durante 2016 y 2017. Para 2017 el registro es hasta el cierre de octubre, pero la inflación se proyecta para todo el año, pudiendo superar 1.400%.

Las consecuencias de la hiperinflación a la que estamos entrando son trágicas. En primer lugar, está el empobrecimiento acelerado de la población, cuyas remuneraciones se quedan cada vez más rezagadas con respecto al alza de precios. De manera que, mientras persista el gobierno en mantener sus políticas, se incrementará el hambre, la desnutrición y, con ella, la vulnerabilidad frente a enfermedades de todo tipo. Con la escasez y el precio sideral de los medicamentos (en comparación con los sueldos en bolívares), es de prever un número creciente de muertes que no tendrían por qué ocurrir.

Luego está la incertidumbre que causa la hiperinflación sobre la actividad privada, acentuando la imprevisibilidad e inseguridad que se derivan de la falta de garantías. Se hace muy riesgoso el cálculo económico que debe orientar las decisiones de compra, la contratación de empleados, la inversión y la fijación de los precios de venta, afectando de manera desigual a distintas empresas dependiendo de su tamaño y ramo de actividad. Esta ausencia de previsibilidad estimula la especulación a expensas de la actividad productiva, y redunda en mayor desempleo y presión hacia la baja de los salarios reales.

Soluciones

Parar cuanto antes el desarrollo de la hiperinflación es un imperativo vital para los venezolanos. Para ello es menester desactivar los motores inflacionarios examinados en estas páginas. En primer lugar, terminar con la impresión de dinero sin respaldo por parte del BCV, lo que implica sanear y equilibrar las cuentas fiscales, y aumentar la eficiencia de la gestión pública. Ello debe acompañarse con la unificación del tipo de cambio, auxiliado por un generoso financiamiento externo, que permita su rápida estabilización a niveles muy por debajo de la cotización del dólar paralelo, lo que tumbará los precios de una gran cantidad de bienes e insumos importados, además de que permitirá la libre concurrencia al mercado de divisas para traer repuestos, equipos e insumos con los cuales aumentar la oferta del aparato productivo doméstico, e importar los bienes de consumo que hagan falta.

El respaldo de los organismos financieros internacionales y el compromiso con políticas consistentes y creíbles de estabilización macroeconómica, en un marco de seguridades jurídicas a la propiedad y para la resolución de controversias, son clave para restablecer la confianza y detener los ataques contra la moneda local. Las experiencias exitosas de países como Perú y Brasil en derrotar la hiperinflación que padecieron a finales del siglo pasado ofrecen valiosas enseñanzas de cómo combinar la ejecución de políticas monetarias, fiscales y cambiarias para abatir rápidamente el alza de los precios.

A la vez, deben desmontarse los controles de precio --en absoluto han servido para contener la inflación- y las leyes punitivas, para promover la iniciativa privada en un mercado competido. La libre concurrencia al mercado cambiario estabilizado redundará en una baja de muchos precios. La reactivación económica, en un marco de seguridades, transparencia y estabilidad macroeconómica -incluyendo un tipo de cambio libre y competitivo-, generará la confianza necesaria para atraer inversiones extranjeras y permitir un incremento sostenido de las exportaciones no tradicionales, de mayor valor agregado, que fortalecerán la posición externa del país. Como resultado, habrá de aumentarse el empleo, con remuneraciones crecientes que superen perentoriamente los sueldos de miseria que hoy percibe el grueso de la población, para equilibrar su relación con los precios. Detrás de esto tiene que estar el incremento de la productividad alimentada por la competencia, el emprendimiento y el aprovechamiento del talento en la forma de innovaciones y adoptación / adaptación de nuevas tecnologías.

La presencia de un abanico amplio de bienes y servicios domésticos, la libertad de importar con un tipo de cambio estable y previsible, las garantías y seguridades económicas redundarán en una reanimación de la confianza en el bolívar como depositario de valor, frenando la velocidad de circulación del dinero, es decir, la rapidez con que el venezolano busca ahora desprenderse de sus bolívares8.

Desde luego, lo anterior son apenas lineamientos generales para un programa de reactivación que supone resolver innumerables detalles. No obstante, representa un consenso básico entre economistas sobre cómo superar la presente tragedia. En particular, la Academia Nacional de Ciencias Económicas viene señalando medidas como éstas en sucesivos pronunciamientos hechos al público9. Asimismo, en entrevistas, ponencias y declaraciones públicas, numerosos economistas calificados han reiterado la necesidad de rectificar las medidas de política actuales para abatir la inflación y reactivar la economía.

De manera que las soluciones a la hiperinflación no involucran procesos complicadísimos mantenidos en secreto por un reducido grupo de iluminados. Las experiencias exitosas de países que han derrotado la hiperinflación están, además, a la vista. Organismos financieros y de cooperación internacional acumulan una vasta fuente de enseñanzas sobre instrumentos de política y condiciones requeridas para derrotar la inflación, que están a la disposición de los gobiernos que desean servirse de ellas.

No tengo la menor duda de que en el alto gobierno se conocen estos remedios, por lo que no instrumentar las medidas pertinentes cuanto antes representa un terrible crimen que no tiene justificación alguna. Atajar el deterioro en el bienestar de los venezolanos y evitar la desnutrición y muerte de un contingente creciente de compatriotas pende de ello. Sobreponer intereses personales cobijados en una retórica política “revolucionaria” para no instrumentar las medidas requeridas no tendrá perdón.

Presidente Academia Nacional de Economía

Profesor UCV

humgarl@gmail.com

11 de noviembre, 2017.

 5 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 126

Descifrar la situación política del país a través de lo que reseñan los medios de comunicación social privados es un reto para el común de la gente, más complicado y errático es si se siguen, medianamente, las redes sociales, especialmente twitter y whatsapp a donde recurre, mayormente, lo que queda de la clase media venezolana con capacidad de adquirir y poseer los denominados teléfonos inteligentes, o smartphones en ingles.

El que vea, o escuche, el sistema de comunicaciones del régimen necesariamente debe confrontar permanentemente las fantasías tropicales que difunde con respecto a nuestro país y la revolución bolivariana, con la dura realidad que le aguarda a salir de su casa. Así que lo más sano es seguir la información – también sesgada por los dueños de estos medios, so pena de que le cierren el medio – para tratar de hacerse una apreciación aproximada de lo que ocurre políticamente en el país.

Comenzando por el régimen, este se encuentra avocado a tratar de motivar a los electores propios y de la oposición para que participen en las anunciadas elecciones municipales del próximo 10D, en un intento de demostrale a la comunidad internacional que la democracia (a su entender) aún funciona en Venezuela, pero también en seguir causando fisuras en las filas de la oposición democrática entre los que desean participar en las elecciones para defender los espacios y los que prefieren abstenerse a la espera de que mediante el proceso de negociación que se iniciará, supuestamente, el 15N en Dominicana con presencia de paises latinoamericanos como observadores y garantes de las mismas, mejoren, sustancialmente, las condiciones electorales. En ambos objetivos ha tenido un éxito relativo.

En donde si está completamente erredado el régimen es en la precaria situación financiera en la que se encuentra. Un resumen corto es que no tiene dinero para cubrir los aumentos continuos de los salarios populistas anunciados para combatir la inflación, ni tampoco tiene divisas para cumplir con los compromisos internacionales que lo mantienen, prácticamente, al borde del default. Ambas situaciones, aún en contra de su voluntad y a pesar de la gritería de que tienen como pagar y honrar sus compromisos financieros concluyen en una orden del jefe del régimen para reestructurar y renegociar la deuda externa, lo que lo ha puesto, sin duda, en evidencia de lo precaria de su situación, cuya solución, cualquiera que sea, debe pasar por la AN para su aprobación, de allí su renovado interés en las negociaciones en Dominicana.

Por la oposición las posiciones se mantienen, como se mencionó anteriormente, entre los participanten en las elecciones municipales y los que buscan negociar condiciones electorales adecuadas para las elecciones presidenciales del 2018 sin fecha definida y que también habrá que negociar. Pero tambien, existe una fracción que no está de acuerdo con ir a negociaciones si no se cumplen algunas condiciones como, por ejemplo, liberación de los presos políticos, sin entender, a mi juicio, que eso es parte de la negociación, tal como lo han expresado en rueda de prensa el presidente de la AN y el presidente de la comisión de política exterior de la misma. Dentro de estos puntos de vista, surge la iniciativa de algunos partidos políticos y de asociaciones civiles de convocar y realizar, antes de fin de año, unas elecciones primarias para elegir el candidato unitario a las elecciones presidenciales, propuesta que debe tomar fuerza en los próximos días.

Finalmente, es evidente que los apoyos internacionales conseguidos por las gestiones de diferentes voceros de la AN comienzan a gestionar eventos para ir definiendo escenarios que faciliten las negociaciones sin darle más largas al asunto, por lo que también han ejercido sus dosis de presión a ambas partes, régimen y oposición, para iniciarlas. El lunes 13N el Consejo de Seguridad de la ONU, por insistencia de los EEUU y la participación del Secretario General de la OEA, tocara el tema venezolano, donde seguramente el régimen no saldrá bien parado, pero servirá de introducción a la reunión del 15N en Dominicana si finalmente se concreta, ya que el régimen, en las últimas horas, no ha mostrado mayor interés en asistir, lo que sería un signo de debilidad que se debe considerar. Dentro de estos escenarios de incertidumbre, perder las esperanzas puede ser la peor opción para la sociedad venezolana y los factores de la oposición que luchan por un cambio para el país.

@lesterllopezo 12/11/17

 3 min


Jesús Elorza G.

En los pasillos del Instituto Nacional de Deporte, se observaba una inusitada concentración de jóvenes, que deambulaban de un lado a otro preguntando donde era que estaban dando chamba.

-Los dirigentes deportivos que se encontraban en la referida instalación, indagaban sobre las razones de esa presencia multitudinaria.

-Un entrenador, llegó a decir que era la delegación que iba a participar en los Juegos Deportivos Bolivarianos a celebrarse en Santa Marta Colombia y que estaban esperando los autobuses para el traslado.

-Una secretaria, se encargó de poner las cosas en su lugar, cuando, megáfono en mano, orientaba a los jóvenes sobre los pasos a seguir para incorporarse al plan de empleo juvenil del gobierno nacional.

-Un dirigente deportivo, al escuchar aquello, manifestó que ese plan para darle chamba a los muchachos, es una forma de mediatización de la función pública en la que el Estado te provee de determinadas herramientas para obtener a cambio apoyo político”. El programa es un “mecanismo de captación ideológico-político dirigido a los jóvenes”.

-Camarada, creo que usted está equivocado, le respondió uno de los funcionarios del ministerio del deporte.

-Yo no soy camarada, estas equivocado, soy y seguiré siendo un demócrata opuesto a cualquier régimen que haga uso del empleo y la comida para captar la conciencia o los votos de apoyo de una población, le contestó con fuerza el dirigente deportivo.

-Está bien, escuálido, déjame decirte que el camarada Nicolás señaló que con este plan de empleo se van a incorporar mas de 200.000 jóvenes al sector laboral. De esa cantidad, 40.000 serán destinados a las áreas de Recreación y Tiempo Libre del pueblo y la juventud: 20.000 se incorporarían al trabajo de recreadores, 15.000 como Promotores Deportivos para fortalecer los programas de Barrio Adentro Deportivo y 5.000 como activadores del movimiento Corazón Urbano…..como te quedó el ojo, escuálido.

-Pura demagogia, respondió el dirigente. Como burócrata enchufao, no te queda más remedio que aplaudir como una foca lo que diga tu camarada presidente. Pero, te voy a refrescar la memoria, para que te ubiques: En el año 2000 a tú Difunto Comandante se le ocurrió la idea de traer al país más de 10.000 “entrenadores” cubanos para el desarrollo del Barrio Adentro Deportivo y hacer un diagnóstico del deporte venezolano. A 17 años de aquel anuncio todavía el país no conoce ni un párrafo de ese famoso diagnóstico. Por el contrario, lo que si hemos tenido es un evidente retroceso en materia deportiva y hemos pagado un altísimo precio a los chulos de los hermanos Castro. Luego, nos vinieron con el cuento de la Universidad Iberoamericana del Deporte, presentada como la solución revolucionaria en materia deportiva y nada que ver. Para tapar los errores del régimen, apelaron a consignas como la de “Generación de Oro” y como resultado cada vez nos alejamos de ese metal en los eventos deportivos internacionales, al colmo de haber perdido con Colombia la hegemonía de los Juegos Bolivarianos. Sorprendente, no por lo exitoso sino por el fracaso, lo sucedido con los egresados de la Universidad de Yaracuy en el área deportiva ¡¡¡¡No consiguieron empleos por carecer del componente docente en su formación. O sea, el gobierno los formó para luego dejarlos en la calle sin empleo. El programa “Potencia” no merece la más mínima atención porque no pasó de ser un simple slogan.

Por último, para que no te quede la menor duda que este plan de chamba no pasa de ser sino un Plan “Chimbo Juvenil” te voy a señalar los argumentos de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador en relación a este plan de empleo:

Otorgar empleo como docente a una persona con un insuficiente periodo de entrenamiento de solo 40 horas constituye una estafa académica. Para ejercer la docencia, un maestro requiere una sólida preparación en el área del conocimiento que trasmitirá a sus alumnos, dominio de estrategias de enseñanza-aprendizaje y madurez emocional que asegure la orientación de los estudiantes en la formación de valores y principios básicos de ciudadanía”.

Solo las universidades que forman docentes son las instituciones capacitadas para formar los educadores que requiere el país. Lo propuesto, en ese plan chimbo solo sirve para la formación de cuadros políticos con pensamiento único repetidores de consignas y frases huecas.

 3 min


Hace algunos días vi el documental francés “Lenin, la otra historia de la revolución rusa”. Lo vi sin grandes expectativas. A estas alturas pensaba que más no se podía indagar sobre la revolución rusa de 1917. Y sin embargo, el film dirigido por Cédric Tourbe me pareció en algunos de sus pasajes, novedoso.

El documental confirma, por cierto, lo que ya se sabía: Lenin era un político por naturaleza, capaz de captar con extrema rapidez el curso de los procesos históricos. La documentación reunida por el historiador Marc Ferro y por el experto en crisis políticas Michel Dobry, demuestra que las teorías de Lenin variaban, sí, incluso se contradecían unas a otras cuando el curso que tomaban los acontecimientos así lo determinaba.

Lenin tenía ese extraño don de saber tomar el pulso a la historia y reaccionar en el momento preciso, no dejar escapar la oportunidad cuando esta se presentaba, e incluso adulterar sin escrúpulos las teorías de Marx si eso le parecía necesario para realizar su obsesión: la toma del poder.

No voy a relatar el film. Me detendré solo a precisar un momento que sí logró impresionarme. Ocurrió cuando apareció en la pantalla un mapa de Rusia marcado por una cantidad numerosísima de puntos rojos. Esos puntos eran los sóviets, consejos de obreros, campesinos y soldados, surgidos por primera vez durante la revolución fallida de 1905 y reactivados el año 1917 antes de la caída de Nicolás ll.

Ese mapa ilustra mejor que cualquier texto de historia la realidad que comenzaba a vivir Rusia a partir de la caída del Zar y durante el gobierno provisional dirigido por Alexander Kérenski en representación de la Duma (parlamento). Por un lado, el poder constitucional de Kérenski y la Duma. Por otro, el de los puntos rojos, el de los sóviets. Una situación de “doble poder”, así la denominó Leo Trotski.

Mirando ese mapa se entiende perfectamente la atracción que ejercían los sóviets no solo entre los bolcheviques, sino también entre quienes hasta ese momento habían sido sus compañeros de ruta: los mencheviques y los socialistas revolucionarios.

Frente a esa dualidad de poderes, Lenin evaluó dos opciones: o apoyar a Kérenski, tal como lo hizo durante el intento de golpe de estado del coronel Kornilov (agosto) y así, junto a los mencheviques y liberales asegurar la continuidad de un gobierno republicano y parlamentario, o apoyar el poder de los sóviets. El sagaz Lenin resolvió rápidamente el dilema; su consigna central fue legendaria: “todo el poder a los sóviets”. Desde Petrogrado, convertida por Trotski en comando central de los sóviets, la consigna se convirtió en orden.

Con la consigna “todo el poder a los sóviets” había nacido –eso no podía saberlo Lenin- una doctrina: la del poder que prescinde de las instituciones del estado moderno, es decir, la del poder que rompe con la división de los poderes del Estado propuesta por Montesquieu para que los mandatarios no se transformaran en monarcas absolutos. Pues “todo el poder a los sóviets” significa en texto claro: ningún poder al Parlamento. La revolución de Lenin fue así, y desde el comienzo, una contrarrevolución antiparlamentaria.

La revolución de Lenin no fue anti-zarista como la que llevó al poder a Kérenski en representación del Parlamento (febrero) sino, en primer lugar -y sobre todo- antiparlamentaria. Y si se tiene en cuenta que no puede haber democracia sin parlamento, fue también, desde sus primeros momentos, antidemocrática. Por esa misma razón tampoco fue, la de octubre, la revolución de los sóviets.

Quienes entraron al Palacio de Invierno (entraron, no asaltaron; en el film eso queda muy claro) no fueron los sóviets pues todos sus diputados estaban abocados en esos momentos en la preparación del Segundo Congreso de los Sóviets que debería tener lugar el 25 de octubre de 1917.

Quiénes entraron al Palacio de Invierno eran miembros de una multitud desorganizada (¿turbas?). Entre ellos, soldados desertores de un ejército descompuesto quienes recibieron el pomposo nombre "post-factum" de Comité Militar Revolucionario. Ellos solo accedieron a la residencia al darse cuenta de que esta había sido abandonada por sus ocupantes.

Lenin no dejó escapar el momento. Ordenó a los bolcheviques que se pusieran delante de “las masas” e inmediatamente comenzó a repartir ministerios entre sus amigos más leales. No sin razón Rosa Luxemburg calificaría a la “revolución de octubre” como el resultado de “un simple golpe de estado”. El film constata, además, que mientras era preparado el “asalto” al Palacio de Invierno, los teatros, la ópera, los restaurantes, seguían funcionando como si nada hubiera sucedido. Quizás solo Lenin sabía que en ese instante estaba cambiando el curso de la historia universal.

Efectivamente: el partido había sustituido desde el primer momento a los sóviets. Y a la cabeza de ese partido estaba Lenin. En octubre de 1917 fue establecida una relación directa entre el líder del partido en representación de un comité central puesto a su servicio, y las masas no soviéticas organizadas desde el partido.

La república soviética, en consecuencias, no solo fue antiparlamentaria y no-soviética. Fue, además, anti-soviética.

El Congreso de los Sóviets tuvo lugar efectivamente el 25-10, con nueve horas de retraso. Precisamente en el congreso que iba a definir la estrategia a seguir para que los sóviets accedieran al poder, Trotski -no Lenin- anunció que el poder ya había sido tomado por los sóviets pero sin los sóviets. Como escribió Máximo Gorki, el 7 de diciembre de 1917: “Los bolcheviques se han colocado en el Congreso de los Sóviets tomando el poder por sí mismos, no por los sóviets. [...] Esto es una república oligárquica, la república de algunos comisarios del pueblo”.

La mayoría de los socialistas revolucionarios y los mencheviques abandonaron en acto de protesta la sala del Congreso. Fue un gravísimo error. En nombre de la Unión de Repúblicas Soviéticas fue aprobada la dictadura del partido bolchevique. Lenin y Trotski fueron sus iniciadores. Stalin la construyó a sangre y fuego.

Muchos años después, Putin, sin recurrir a ningún partido, pero asociado a la Iglesia ortodoxa del zarismo, ha restaurado lentamente a la república antiparlamentaria. Desde esa perspectiva, Lenin- Stalin- Putin, cada uno en su tiempo, han sido los líderes de la contrarrevolución antiparlamentaria, antidemocrática y antisoviética nacida originariamente en nombre de los concejos de obreros, campesinos y soldados.

La por Lenin llamada democracia directa según la cual no debe existir ningún tipo de mediación institucional entre las organizaciones de base y el líder supremo, ha pasado a ser, después de Lenin, la utopía de casi todas las dictaduras del mundo. Quizás esa es la razón que explica por qué la figura de Lenin no solo ha fascinado a los “revolucionarios” de izquierda, sino también a los de las más extremas derechas.

Mussolini, como es sabido, fue un admirador de Lenin. Del mismo modo no pocos nazis se sintieron atraídos por el dictador ruso (existía incluso al interior del NSDAP una fracción llamada “bolcheviques-nazis”) Los neo-fascistas europeos de nuestro tiempo tampoco ocultan su admiración por el nuevo Vladimir: me refiero a Putin.

Seguramente el muy inteligente Carl Schmitt, quien fuera jurista de Hitler y cuyas teorías anti-parlamentarias siguen siendo patrimonio del pensamiento teórico de las ultraderechas y del neo-fascismo, se habría sentido hoy fascinado por la figura de Putin del mismo modo como lo estuvo por la de Lenin. En efecto, los dos Vladimires, Lenin y Putin, son las representaciones más genuinas del antiparlamentarismo moderno. Tanto el uno como el otro convirtieron al parlamento en una institución puesta al servicio de la autocracia en el poder.

El parlamento era para Lenin lo mismo que después fue para Hitler y Schmitt: un estorbo para el ejercicio directo del poder, un obstáculo para el diálogo libidinoso entre el gran líder y el pueblo, un elemento dilatorio destinado a torpedear la “soberanía decisionista” (Schmitt) del principio del líder (Führerprinzip). Fue por eso que Schmitt asumió como suya la caricaturización que hiciera el ultrarreaccionario filósofo español Donoso Cortés (Discurso sobre la Dictadura) cuando llamó a los parlamentarios “clase discutidora”.

En su libro El Estado y la Revolución, escrito en vísperas de la toma bolchevique del poder, Lenin, como si hubiera leído a Donoso Cortés, llamó al Parlamento “jaula de cotorras”. Textual: “ La salida del parlamentarismo no está, como es natural, en abolir las instituciones representativas y la elegibilidad, sino en transformar dichas instituciones de jaulas de cotorras en corporaciones de trabajo”.

La destrucción de la democracia pasa efectivamente por la des-parlamentarización del Estado. Por esas mismas razones, la lucha por la democracia en los países dominados por dictaduras ha sido, es y será, la lucha por la instauración y/o recuperación del parlamento en su triple función:

Órgano de diálogo y deliberación entre representantes del pueblo libremente elegidos

Órgano legislativo de la nación jurídica y políticamente constituida

Contra-poder frente a las tentaciones omnipotentes del ejecutivo.

Sin esas tres atribuciones parlamentarias la democracia es una imposibilidad. La democracia directa -sueño o pesadilla soviética- nunca ha existido. La democracia ha de ser indirecta y delegativa o no ser. La soberanía de un pueblo ha de expresarse en el voto de cada ciudadano a solas con su conciencia, frente a una hoja de papel en donde hay nombres que elegir. Nunca entre individuos escondidos en una multitud, aplaudiendo a las locuras del líder de ocasión.

Sin parlamento el gobierno se convierte en Estado. Es por eso que todos los que se han planteado como tarea histórica la destrucción del Estado, han comenzado por destruir al Parlamento.

No deja por eso de producir miedo el hecho de que un alto representante del gobierno de los EE. UU, nada menos que el ideólogo de Donald Trump, Steve Bennon, no solo ha declarado su admiración por los dos Vladimires rusos, sino, además, propuso como tarea histórica “la destrucción del Estado”. Un tipo de esa escuela no tiene nada que hacer en un gobierno elegido por el pueblo. Aunque ese gobierno sea el de Donald Trump, los EE. UU son la nación de Thomas Jefferson y Abraham Lincoln. A esa tradición no pertenece Lenin.

Lenin sustituyó al parlamento por los sóviets, a los sóviets por el partido y al partido por su secretario general. Pese a que el documental “Lenin, la otra historia de la revolución rusa” busca exaltar a la figura carismática de Lenin, si uno lo ve con ojos críticos, no puede ocultar la durísima verdad: Stalin vivía dentro de Lenin del mismo modo como Putin vivía dentro de Stalin.

El documental muestra claramente como la revolución de octubre no fue más que un golpe de estado ejecutado por una pandilla de audaces activistas, seguidores de un talentoso, hábil e ilustrado dictador que imaginaba hablar en nombre del pueblo y que, por lo mismo, no necesitaba de ese pueblo.

Afortunadamente esa historia no ha terminado. Lenin no ha podido derrotar a Montesquieu. Después de Lenin, muchas revoluciones han surgido para reivindicar el derecho de los pueblos a elegir a sus propios representantes. La lucha de nuestros tiempos ya no es anti-parlamentaria como fue en los días de Lenin y Trotski, sino todo lo contrario: ella tiene lugar en contra de gobiernos que, como el de Lenin, han usurpado el lugar del parlamento y, con ello, el del Estado.

Justamente después de, y quizás gracias a la, experiencia de la revolución rusa, hay un consenso político entre los demócratas: sin parlamento elegido de acuerdo a los principios del sufragio universal, no hay democracia. La lucha por el parlamento es por lo mismo la lucha por el voto, es decir, la lucha por la democracia. Esa lucha logró su máxima victoria en las revoluciones que llevaron al derrocamiento de las dictaduras comunistas post-leninistas europeas (1989-1990) .

Hoy, un siglo después de la contra-revolución de Lenin, tiene lugar un segundo capítulo: la lucha electoral en contra de los movimientos y partidos neo-fascistas dirigidos desde la Rusia de Putin. Seguramente habrá nuevas derrotas, pero también algunas victorias. En América Latina al menos, el socialismo del siglo XXl, tan anti-parlamentario y tan autocrático como fue el del siglo XX, ya se encuentra en franca retirada.

La lucha continúa.

Noviembre 06, 2017

https://polisfmires.blogspot.com/2017/03/fernando-mires-la-contrarrevolu...

 9 min


Luis Manuel Aguana

Ante la huida hacia delante de la oposición oficial, que en un giro inusitado de supervivencia ha decidido profundizar, para no perecer, la relación simbiótica con el régimen, los venezolanos no podemos quedarnos paralizados ante semejante falta de moral y ética de aquellos que hasta ayer consideramos dirigentes de la oposición.

Después de ver a Manuel Rosales ante las cámaras de Fernando del Rincón en CNN en Español (ver entrevista en https://youtu.be/BIrfXjRTn5M) resulta imposible seguir considerando a este dirigente y su partido como opositores al gobierno. De la misma manera es imposible seguir considerando opositor al partido Avanzada Progresista de Henry Falcón, quien en abierta manipulación favor del régimen surge como el primer partido impulsador de candidaturas municipales que le están haciendo el juego “opositor” a los candidatos del gobierno en unas elecciones que pretenden dibujar una situación democrática que no existe en Venezuela.

Esa relación de simbiosis mutualista con el gobierno de los partidos integrantes de esa “unidad” electorera que se extinguió el pasado 15 de Octubre, se entiende porqué de la única manera que esos dinosaurios de la política opositora puedan sobrevivir ante la gravísima situación en la que nos han puesto todos ellos, es que se abracen al régimen con todas sus fuerzas, creando una situación irreversible que los haga perdurar en la política venezolana a costillas del hambre, la muerte y la miseria de todos los venezolanos.

Es por eso que lo que queda de la ex MUD está intentando desesperadamente resucitar el diálogo en República Dominicana, convenciendo a parte de los países amigos del Grupo de Lima que esa es la solución para Venezuela. Sería bien importante que los embajadores de Chile, México y Paraguay, que han sido convencidos por estos pseudo opositores concurrieran a la sesión de la Fórmula Arria el lunes 13 de Noviembre en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que se enteren de la verdadera situación política de nuestro país y decidan si van a acompañar a esta nueva trampa de un “dialogo” con régimen venezolano, utilizada para seguir en el poder en Venezuela. Para que lo entiendan bien esos países, es como si en República Dominicana estuviera reuniéndose el Mariscal Philippe Petain con representantes del Tercer Reich alemán para decidir el futuro de la Francia de los años 40.

Al no tener referentes opositores por la traición y consecuente muerte de la oposición oficial reunida en la MUD, los venezolanos nos encontramos en una suerte de limbo de no saber de dónde agarrarnos para salir de esta crisis inconmensurable donde nos ha puesto el régimen. Y cualquier “salida” que brinde cualquiera de esos “opositores” puede lucir atractiva si no ven más propuestas a considerar sobre la mesa a pesar de que las haya. Pero como no son impulsadas por aquellos que nos hundieron el 15-O y porque no tenemos los altavoces que tienen ellos, no son lo suficientemente conocidas por el pueblo venezolano.

Desde el 28 de Octubre la Alianza Nacional Constituyente ha propuesto al país y principalmente a aquellos que todavía son Diputados de la Asamblea Nacional y tienen aún la responsabilidad de ser el único poder legítimo en Venezuela, una ruta que involucra a todos los venezolanos en la solución de la crisis política venezolana. Esa solución la resumimos en nuestro comunicado “La solución reside en el pueblo soberano” (verla en http://ancoficial.blogspot.com/2017/10/la-solucion-reside-en-el-pueblo-s...), e implica una consulta al pueblo venezolano que sufre y padece el régimen de Nicolás Maduro, para que sea partícipe y señale el rumbo a seguir en esta Venezuela destruida.

Hemos dirigido una comunicación formal a la Directiva de la Asamblea Nacional para solicitarles como venezolanos a esos diputados, que tienen la responsabilidad de convocar al pueblo a decidir su destino y actuar en consecuencia (ver Carta a la Asamblea Nacional 06-11-2017, en http://ancoficial.blogspot.com/2017/11/carta-la-asamblea-nacional-06-11-2017.html). Deseamos saber si se pondrán o no a favor de una solución o son parte del problema. Ningún directivo de la Asamblea Nacional, ni los diputados o jefes de los partidos que allí hacen vida, tienen la autorización del soberano pueblo de Venezuela para negociar ningún acuerdo con el régimen en diálogos y menos aun en el actual estado de cosas de la oposición oficial. Solo el soberano pueblo de Venezuela tiene ese derecho, ni los partidos de la oposición, solo el Pueblo a través de su propia convocatoria. Es por eso que la solución reside en la voz del mismo pueblo convocado en Referendo Consultivo.

En este estado de gravedad de las cosas en Venezuela y la descomposición final de todos los partidos opositores y sus dirigentes, responsables de esta gran tragedia de nuestra población, lo menos que deben hacer los diputados que fueron electos con gran esperanza el 6 de Diciembre de 2015 es preguntar al depositario de la soberanía que se debe hacer en Venezuela. Nuestro planteamiento es claro: que se consulte inmediatamente al pueblo de Venezuela en un Referendo Consultivo convocado por mayoría simple por la Asamblea Nacional en los siguientes términos:

1) Aprueba o no, que los venezolanos concertemos un verdadero proceso de reencuentro y reconciliación nacional, que garantice en paz, la transformación y refundación del país, y evite una confrontación dolorosa entre hermanos con graves e irreparables consecuencias;

2) Aprueba o no, declarar disuelta la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el gobierno y revocar y declarar nulos todas sus decisiones;

3) Aprueba o no, que el pueblo de Venezuela como depositario del poder constituyente originario, convoque a una legitima Asamblea Nacional Constituyente por Iniciativa Popular con Bases Comiciales, que incorporan proporcionalmente, la más amplia representación ciudadana y el principio de la universalidad del voto. En caso positivo firmar la Planilla de Recolección de Firmas adjunta;

4) Aprueba o no, que una legitima Asamblea Nacional Constituyente Originaria, nombre un Gobierno de Transición de Unidad Nacional y la Renovación de los Poderes Públicos en acatamiento al mandato de la Consulta Popular del 16 de Julio.

Estamos dando a conocer al mundo esta solución. Los ciudadanos Diputados tienen la palabra.

Caracas, 10 de Noviembre de 2017

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​José E. Rodríguez Rojas

El presidente Nicolás Maduro señaló, en una intervención pública reciente, que el gobierno se abocará al refinanciamiento y reestructuración de la deuda externa, estimada en 105 mil millones de dólares, un monto equivalente a diez veces las reservas internacionales del país. Para coordinar el comité que estará al frente de dicho proceso, y de las negociaciones con los tenedores de bonos y las instituciones financieras, se designó al Vicepresidente de la República Tareck El Aissami.

Francisco Rodríguez, economista jefe de la empresa Torino Capital, asesor de UNASUR y cercano al régimen chavista, señaló que el refinanciamiento no es viable porque las sanciones impuestas por los Estados Unidos impiden una nueva emisión de bonos, paso indispensable en una hipotética renegociación de la deuda. Las sanciones imponen un corsé a las instituciones financieras estadounidenses que les impide involucrarse en una nueva emisión de deuda. Si los economistas cercanos al gobierno, como Rodríguez, opinan que el refinanciamiento no es viable, ¿por qué el gobierno anuncia que procederá a iniciar un proceso en este sentido, a sabiendas de que es un callejón sin salida? La inviabilidad de la propuesta gubernamental ha provocado que diversas fuentes y portales de negocios se hayan dedicado a especular sobre la real intención de Maduro y su gobierno al anunciar el refinanciamiento de la deuda externa.

Otro factor que ha incrementado la confusión y que indica segundas intenciones en el proceder gubernamental, es que el presidente anunció un pago a los tenedores de bonos de PDVSA por el orden de 1200 millones de dólares. Este anuncio lo hizo Maduro en el mismo momento que declaraba su disposición a refinanciar la deuda. Justo un mes antes, PDVSA había pagado 842 millones de dólares a sus tenedores de bonos. Según los analistas económicos, esto no tiene lógica alguna, pues si la intención del gobierno es refinanciar la deuda, debió posponer los pagos y mantener los 2,04 millardos de dólares como una carta a su favor, a fin de dar más solidez a los compromisos de pagos que adquiriría el gobierno en el proceso de renegociación de la deuda. Este segundo aspecto es otro elemento que lleva a pensar que el gobierno no tiene intenciones de renegociar la deuda y que el anuncio esconde otros propósitos.

El tercer factor que arroja dudas sobre la intencionalidad del gobierno es el nombramiento de Tarek El Aissami como coordinador del comité que dirigirá las negociaciones con los tenedores de bono y las instituciones financieras internacionales. El Aissami ha sido acusado por las autoridades estadounidenses de ser un elemento clave del tráfico de drogas a nivel internacional y estar detrás de varias empresas dedicadas al lavado de dinero; debido a lo cual ha sido uno de los miembros del gobierno sancionados por las autoridades estadounidenses. Ello coloca a este funcionario como uno de los menos idóneos para representar al gobierno venezolano en estas negociaciones y refuerza la idea de que el gobierno no tiene intenciones de renegociar la deuda y que sus propósitos reales se orientan en otro sentido.

Una de las especulaciones que ha surgido, en las publicaciones especializadas, es que el gobierno aspira con su anuncio, provocar el desplome de los precios de los bonos venezolanos en los mercados financieros. Los gobiernos de Rusia y China, como parte de un acuerdo previo con el régimen de Maduro, procederían a comprar los bonos a precio de gallina flaca. Una vez que China y Rusia sean los propietarios de la deuda venezolana, el régimen de Maduro negociaría con estos gobiernos, que se supone son aliados ideológicos del régimen, una reestructuración de la deuda en términos más favorables para Venezuela.

Al margen de las especulaciones, lo único que quedó claro en el discurso de Maduro es su intención de responsabilizar a los Estados Unidos y a las sanciones impuestas, por las dificultades que el gobierno enfrente a la hora de renegociar la deuda. Ello lo señaló la revista The Economist en una de sus ediciones recientes, mencionando además que Maduro dedicó buena parte de su discurso a denunciar “La dictadura financiera global del imperialismo americano” y se quejó de que su gobierno está sometido a un “genuino bloqueo financiero” parodiando el discurso de sus maestros cubanos. Según la mencionada revista, las sanciones de Estados Unidos a Venezuela son suaves comparadas con las impuestas a Cuba. Si bien es cierto que las transacciones financieras han sido afectadas por las sanciones, también lo es que Venezuela realiza un comercio abierto con los Estados Unidos y que le vende a este país una parte importante del petróleo que exporta.

El gobierno, como San Pablo en el camino de Damasco, fue cubierto por una luz divina y descubrió en su peregrinaje la existencia en Venezuela de una crisis humanitaria, que hasta hace poco había negado. En consecuencia, el régimen, según Maduro, tiene las intenciones de renegociar la deuda a fin de liberar divisas para importar alimentos y medicinas y aliviar la crisis humanitaria que enfrentamos los venezolanos. Si esto no se logra es por culpa de las sanciones impuestas por Trump con el apoyo de la Asamblea Nacional y de Julio Borges. Esta parece ser una nueva estratagema propagandística del gobierno pensando desde ya en las elecciones del 2018, responsabilizando al “Imperio” y a la oposición venezolana por las penurias y calamidades que enfrentamos los venezolanos diariamente para la adquisición de alimentos y medicinas.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com

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