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Opinión

Héctor Briceño

La noche del 15 de octubre de 2017 la presidente del Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció un resultado que sorprendió al país y al mundo entero: el desprestigiado chavismo lograba la mayoría de las gobernaciones de Venezuela con una victoria 55% a 45% de los votos a nivel nacional, desenlace totalmente opuesto a lo pronosticado por todas las encuestas y por el más mínimo sentido común.

Ninguna elección está libre de incertidumbre para los competidores, ni siquiera en un sistema autoritario, pero lograr un resultado como este en medio de la peor crisis económica y social registrada en el país demanda revisar con detenimiento todas las posibles hipótesis que puedan explicar el fenómeno.

Para ello vale la pena comenzar realizando un breve recuento de la volátil y convulsa historia electoral venezolana de los últimos 11 años.

En 2006 el chavismo obtuvo su victoria más contundente cuando Hugo Chávez derrotó a Manuel Rosales en las elecciones presidenciales 63% a 37%. La impresionante brecha fue sucedida 12 meses más tarde en diciembre de 2007, por la primera derrota electoral nacional del chavismo, al perder por estrecho margen el referéndum de reforma constitucional 51% a 49%. Catorce meses después, en febrero de 2009, el país regresaría a las urnas y el chavismo se reconciliaría con la victoria al ganar el referéndum que le permitiría a Chávez ser candidato presidencial nuevamente en 2012, al aprobar la reelección sin límites 55% a 45%. En diciembre de 2010 la convocatoria fue para elegir un nuevo parlamento. En esta oportunidad el resultado registró un país dividido en dos mitades: 48% de votos para el gobierno, 47% para la oposición.

En octubre de 2012 Chávez acudiría a su fiesta de despedida en la temprana elección presidencial en la que el punto de diferencia gobierno-oposición de 2010 se multiplicó por 10, para darle la última victoria a Chávez 55% a 45%. Tres meses después, en diciembre de 2012, se seleccionaron gobernadores en un proceso marcado por la reciente elección presidencial y la desesperanza opositora, otorgando al gobierno 20 de las 23 gobernaciones, manteniendo su ventaja con la cábala 55% a 45%. Otro trimestre pasaría para realizar una nueva elección presidencial tras la muerte de Chávez en marzo de 2013. Nuevamente el resultado se redujo a la mínima diferencia, al computar el 51% a 49% que colocó a Nicolás Maduro al frente del país. En diciembre de ese mismo año se realizaron las elecciones municipales que ampliaron la brecha a favor del chavismo 49% a 39%.

Tras una inusual pausa de dos años el país retornó una vez más a las urnas para elegir un nuevo parlamento en diciembre de 2015. En esa oportunidad la oposición obtuvo su mejor desempeño electoral al invertir el marcador y lograr la victoria 57% a 43% que le otorgó el control total del poder legislativo y la convirtió por vez primera desde la llegada del chavismo, en clara e irrefutable mayoría.

A partir de entonces la Venezuela electoral-adicta promovida por el chavismo cuando disfrutaba del apoyo popular, ingresó al centro de rehabilitación autoritario para comenzar un estricto tratamiento cuya primera etapa fue la abstinencia electoral total, entre 2016 y mediados de 2017, momento a partir del cual ha comenzado a administrarse, bajo rigurosa vigilancia, pequeñas dosis placebo-electorales.

Así cuando el gobierno aprobó la realización de las elecciones regionales vencidas desde diciembre de 2016, el país experimentó un ambivalente sentimiento de frustración y entusiasmo. Desde 2016 se pedían muchas elecciones, pero luego de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a finales de julio, todo sonaba mal.

Los partidos políticos opositores basando su análisis en los aplastantes resultados electorales del 2015, los distintos estudios de opinión pública y los claros indicadores del desastre económico y social, recibieron y festejaron con alegría triunfal (aunque también con una intensa tensión interna) la nueva dosis.

Los escasos dos meses que precedieron a las elecciones del 15-O, líderes opositores, al igual que expertos y analistas, discutieron sobre las consecuencias y escenarios que se abrirían frente a la inevitable derrota del chavismo. Y aunque algunos incrédulos criticaron la recaída en la adicción por parte de la oposición, alegando que los dolorosos sacrificios experimentados durante las protestas del primer semestre de 2017 no tenían como objetivo elegir gobernadores, ninguno se atrevió a dudar que los resultados favorecerían ampliamente a la oposición.

La desconcertante noche del 15 de octubre enmudeció a todos por igual. Hasta el momento ninguna explicación luce convincente nacional e internacionalmente. Se tienen retazos de una olla maloliente, pero aún no se sabe muy bien que se cocinó dentro.

Entre las casi infinitas hipótesis explicativas de lo sucedido durante la elección, cuatro se erigen con mayor fortaleza.

En primer lugar, el acostumbrado ventajismo del que gozan los candidatos del oficialismo que les permite hacer uso de los recursos públicos para sus candidaturas sin el más mínimo pudor. A esto se suma el sistemático uso de las instituciones del Estado para entorpecer y boicotear a los partidos y candidatos opositores: inhabilitaciones, cambios en la normativa electoral, desinformación y un largo etc. La más reciente y sofisticada incorporación a la lista de tropelías ha sido el cambio masivo de electores de sus centros de votación, pocos días antes de la elección, en medio de un estado de total desinformación, afectando al menos a 700 mil votantes provenientes, casualmente, de centros electorales de tradicional apoyo a la oposición.

En segundo lugar, regresa el fantasma urbano del fraude. En esta oportunidad sin embargo, pareciese que es posible proporcionar por primera vez una pistola humeante con huellas dactilares y logo del CAVIM (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares).

Las denuncias realizadas por el candidato opositor Andrés Velázquez desde el estado Bolívar de forjamiento de actas electorales pueden proporcionar las evidencias de la alteración de resultados para desconocer la voluntad de la mayoría. En la misma dirección apunta las denuncias realizadas por el Presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges, según las cuales hay problemas en más de 1,6 millones de huellas dactilares recogidas por el Sistema de Autenticación Integrado-SAI (captahuellas) durante la elección, pues no se sabe si esas huellas pertenecen realmente a la persona que fue autorizada para votar o si se cometió el delito de usurpación de identidad.

La tercera gran hipótesis es la abstención. La gran enemiga a vencer dentro de la campaña opositora.

La abstención contó extrañamente con aliados en ambos lados de la herradura política chavismo-oposición. Y aunque la participación se ubicó por encima del registro de la elección de gobernadores anterior (54% en 2012 vs. 61% el pasado 15-O) cuando analizamos los circuitos tradicionalmente más opositores del país, aquellos que concentran la mayoría de los votos opositores, observamos que estos presentan claramente una tasa de abstención mucho más alta que el promedio nacional. También por encima de esos mismos circuitos en elecciones anteriores.

Pero las causas de la abstención no se reducen a la campaña convergente entre radicales opositores y el chavismo. También encuentra explicación en el fuerte proceso migratorio que está padeciendo el país como consecuencia de la crisis. Adicionalmente, la participación se vio afectada por la reubicación de electores.

Entre las consecuencias de la abstención debemos mencionar dos importantes: en primer lugar ella puede explicar parcialmente la derrota opositora en estados como Miranda y Carabobo que cuentan con amplios circuitos como los descritos anteriormente. Pero más importante es el impacto de la abstención en la participación de la ciudadanía en los procesos de observación y control ciudadano del proceso de votación. Es decir, no se trata únicamente de las tasas de votación, sino muy especialmente de la participación activa en la defensa de la voluntad popular. Un ciudadano que acude a las urnas en el marco de una campaña abstencionista puede conformarse sólo con votar, pero en Venezuela eso no es suficiente.

Una prueba de esto es la realización de un escaso 56% de las auditorías ciudadanas (apertura de urnas para cotejar los resultados emitidos por el sistema automatizado) programadas. En este sentido, la abstención es el fraude. La ausencia de ciudadanos que controlen y vigilen el proceso electoral es el escenario soñado para quienes quieren manipular los resultados para torcer la voluntad del pueblo.

En cuarto y último lugar se erige la hipótesis de la construcción de un sofisticado aparato clientelar de dominación y coerción que redistribuye miedo y miseria a través del control de los mecanismos para una mínima existencia.

Según esta hipótesis el domingo 15 de octubre el gobierno, con un listado en una mano y una bolsa de alimentos (CLAP) en la otra, movilizó a la población para intercambiar su voto por una semana menos de hambre.

Para lograrlo el gobierno tendría que haber alcanzado los pensamientos más profundos de los electores hasta inocular un terror de tan alto grado de intensidad del que no es posible liberarse ni siquiera, en la soledad del recinto electoral frente a la máquina de votación.

Lo más alarmante de esta hipótesis es que habría pasado desapercibida. Ningún estudio o análisis de opinión pública lo ha reflejado y los testimonios aún no aparecen. Lo que para muchos es precisamente la prueba irrefutable del temor inoculado.

Hasta el momento ninguna de la cuatro hipótesis tiene capacidad explicativa o cuenta con evidencias suficientes para justificar el resultado electoral. Lo más probable es que la verdad se encuentre en alguna concatenación de eventos que las incluya a todas.

Lo que si aparece muy claro es que el gobierno se ha convertido en una máquina de invención de mecanismos para manipular y burlarse de los electores y que con ello intenta, desesperadamente, que la oposición deseche la vía electoral como el mecanismo de resolución de la tragedia venezolana.

@HectorBriceno

Investigador Centro de Estudios del Desarrollo, Universidad Central de Venezuela

La Razón

http://www.larazon.es/internacional/el-chavismo-una-maquina-de-manipular...

 7 min


Nelsón Freitez

Este sugerente título identificaba una publicación del Centro de Estudios para el Desarrollo (CENDES-UCV) editada a inicios de los años 70 del siglo pasado, que contenía una síntesis de sus investigaciones sobre rasgos del liderazgo venezolano en el contexto de los desequilibrios presentes en la vulnerable y contradictoria sociedad que aún seguimos siendo. Una de las variables sobre las cuales se centró este estudio de las élites venezolanas, fue su grado de conexión con las bases de la sociedad y los niveles de consenso y conflicto que se vislumbraban entre éstas.

Revisar algunas conclusiones de esta investigación es ahora muy pertinente después de varios años de la desaparición física del “hiperlíder” del proceso bolivariano, que dejó huérfano de conducción política a este segmento dominante del Estado. Y más en esta hora, en la que virtualmente implosiona la plataforma de encuentro de los liderazgos opositores.

El estudio enfatiza en la naturaleza de la crisis recurrente de una sociedad altamente susceptible a los vaivenes del mercado internacional del petróleo, que no logra hacer sostenible su aparato productivo ni la gobernabilidad para estabilizar su sistema político. Argumenta que Venezuela presenta la situación típica de sociedades en disociación del poder y además en conflicto creciente y sin consenso entre sus élites.

Resalta que el liderazgo “…parece no sólo estar perdiendo contacto con la masa, sino que también viene perdiendo sintonía con los problemas nacionales, en la medida en que se demuestra incapaz de percibir las nuevas constelaciones de problemas que debilitan la eficacia de las ideologías y las estrategias de desarrollo nacional…”

Tales rasgos del liderazgo nacional siguen presentes entre las actuales élites, tanto en el poder del Estado como en la oposición política. La desconexión entre dirigentes y bases de la sociedad, que se vinculan casi exclusivamente a través de medios masivos de comunicación y en campañas electorales, se agudiza en ambos conglomerados, Lo cual se exacerba en Venezuela dada la aguda, generalizada y perversa dinámica clientelar ya estructural, que ha asignado a la población un rol receptivo, pasivo y dadivoso que termina inhibiéndola para iniciativas propositivas, emprendedoras y menos decisorias en cualquier espacio de la gestión pública y política.

Nuestros liderazgos partidistas tienen algunas patologías recurrentes y comunes. Por un lado, la élite psuvista que ha construido una poderosa maquinaria para manipular la distribución de alimentos y controlar a millones de familias desesperadas por la escasez y la inflación, haciendo simulacros electorales amañados en función de consolidar una muy falsa legitimidad con respaldos cada vez más artificiales y efímeros. Una relación perversa con sus bases, marcada por el control electoral de su necesidad alimentaria, algo inédito como manipulación partidista en el país.

Por otra parte, en los factores partidistas de la oposición el divorcio élites-bases es evidente, al extremo que mayorías electorales opositoras contundentes desaparecen al cabo de poco tiempo, en parte producto de desaciertos de una dirección política que no es capaz de interpretar sus aspiraciones y los mandatos que le confiere en los eventos electorales. Como evidencia, el olímpico olvido de los resultados de la ´Consulta Popular´ del 16J y la subestimación del tema definitivo de la crisis humanitaria, nunca plenamente asumido por esa dirigencia, a pesar de su absoluto dramatismo y urgencia.

Una de las razones que puede contribuir a explicar el extravío generado por la desconexión señalada, es la tozuda aspiración presidencial que anida obsesivamente, sobre todo en el liderazgo opositor, el cual experimenta desde hace décadas una frenética lucha por la hegemonía en ese universo del país. Más que discusión sobre programas de cambio o sobre estrategias políticas, la competencia se centra en las figuras políticas. Tales figuras más que refrendarse ante las bases de la sociedad, lo hacen al interior de sus aparatos partidistas y en la relación entre éstos, en una suerte de vida intrauterina con limitada conexión con la cotidianidad de la población. Todo lo cual reitera la dramática persistencia en nuestro sistema social del extremo personalismo como elemento definitorio de nuestra dinámica política.

En el mundo psuvista, el “hiperliderazgo” lo condujo a la deriva dictatorial en la que ha desembocado. Hoy carente del ´timonel´ que imponía sin disputas su voluntad y dirigido por una élite militar y civil que conduce un vaciado aparato partidista carente de debate y participación de las bases. Y unos herederos del “Comandante Supremo” investidos como líderes del “proceso” por la voluntad de un líder agónico que los impuso con su última palabra como testamento político.

En fin, las élites que hoy dirigen y se disputan la hegemonía en la dirección de la sociedad venezolana, en su gran mayoría se encuentran tan al margen de las muy deterioradas condiciones de nuestra economía y nuestra población, que el debate público que generan no se centra en programas y políticas para superar tales cuadros, sino están centradas en las figuras políticas que aspiran la dirección del Estado. Aún persiste la creencia que un líder mesiánico podrá resolver los graves problemas de la sociedad como en siglos anteriores. Toda una evidencia que las décadas pasan pero El Fracaso de las Élites persiste.

30/10/17

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Edgar López

Al sur del río Orinoco, en una extensión de 111.843 kilómetros cuadrados (mayor que el territorio de Bulgaria, Liberia o Cuba) en el estado Bolívar, yacen las riquezas minerales más grandes de Venezuela y una de las más importantes del mundo. Oro, diamante y coltán reposan en las entrañas del Macizo Guayanés desde hace millones de años.

En febrero de 2016, el presidente Nicolás Maduro decretó ese territorio como Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, una idea que Hugo Chávez, su predecesor en el cargo, había anunciado al país en 2011.

La iniciativa de Maduro surge como un intento desesperado por llenar las arcas de la nación y remontar la caída de los precios del petróleo. La riqueza insuficientemente explorada de los yacimientos de minerales es el aliciente ofrecido a inversionistas nacionales y extranjeros, que se apresuraron a constituir empresas de maletín para obtener mayores ventajas de esta nueva oportunidad de hacer negocios con el Estado. Para el financiamiento del proyecto de minería a gran escala el gobierno venezolano aseguró haber convocado a 150 empresas venezolanas y extranjeras, pero apenas 16 han formalizado convenios y se han creado cuatro empresas mixtas, de las cuales solo una tiene presencia visible en la zona oriental del Arco Minero del Orinoco.

Los más directamente afectados son los pueblos indígenas que desde tiempos ancestrales ocupan el territorio intervenido, así como los ecosistemas de interés mundial, pues el Arco Minero del Orinoco es parte de la Amazonia. El proyecto avanza sin que se hayan elaborado los correspondientes estudios de impacto ambiental y sociocultural.

Pero el intento de Maduro de sustituir la renta petrolera por la renta minera para paliar la profunda crisis económica y social que sufre Venezuela tiene un primer gran obstáculo: el tiempo. Transcurrido año y medio después de la creación del Arco Minero del Orinoco, los ingresos adicionales que el gobierno espera obtener de las minas siguen enterrados en el subsuelo. Y, mientras tanto, la industria petrolera se ha derrumbado el extremo de que la producción en 2017 disminuirá casi 10% en relación con el año anterior y se ubicará en niveles de hace 23 años, según cálculos de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Tres años de recesión sin precedentes han contraído la economía en 10%. Una inflación descontrolada (la más alta del mundo según algunas empresas consultoras) golpea a los venezolanos. La gente hace cola no sólo para comprar comida, sino para encontrarla en la basura. Los medicamentos esenciales escasean. El descontento popular se manifestó en las calles en un proceso insurreccional que sumó 121 muertos en un lapso de cuatro meses. La respuesta del Estado se concentra en la represión y en un cambio de las reglas del juego democrático a través de una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente que persiste en anular los contrapesos institucionales.

Los reporteros visitaron el Arco Minero del Orinoco y constataron que, en vez de prosperidad, se ha incrementado el delito. La autoridad del Estado venezolano ha sido sustituida por la crueldad extrema de los grupos de delincuencia organizada -o pranes- enquistados en la zona, los cuales se benefician de la minería ilegal e imponen sus reglas a sangre y fuego. La deforestación y el uso del mercurio en la actividad minera que se continúa desarrollando caóticamente causan estragos ambientales y violan el derecho a la tierra de 198 comunidades indígenas, algunas de las cuales han rechazado rotundamente el cianuro como alternativa supuestamente ecológica promovida por el gobierno.

Al día de hoy, el Arco Minero del Orinoco quedó reducido a una inviable promesa gubernamental de reinvertir la renta minera en beneficios para los sectores más empobrecidos de la población.

Lea el trabajo completo mediante el enlace http://www.arcominerodelorinoco.com/. gracias a la sugerencia de la Red de Defensores de la Democracia

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El fraude rojo propinó una derrota a los demócratas el 15-O, pero la misma fue matizada por los demócratas del mundo que descalificaron a los tramposos. Más daño causó la juramentación de cuatro gobernadores ante la espuria constituyente. La recuperación no será fácil, pero boxeadores que han estado al borde del nocaut toman un segundo aire y logran vencer al oponente.

Los cuatro gobernadores pasaron por la humillación de juramentarse ante una instancia inexistente lo cual, teóricamente, es problema de ellos. Sin embargo, obviaron las consecuencias de esa juramentación. El mundo democrático no reconoce a esa constituyente y al dictador le hubiese sido más difícil desconocer a cinco gobernadores que a uno solo. El costo político para él hubiese sido grande, ante la censura mundial y las protestas de los ciudadanos en esos estados.

El rechazo a esa decisión ha sido general. Fue un gran error político de Acción Democrática. Ya hecho el daño corresponde pensar si el mismo es irreparable y si sus autores deben ser execrados. Como la herida es reciente, muchos se inclinan por llevarlos a la hoguera, mientras que unos pocos los defienden a capa y espada. Quizá el punto a dilucidar es si lo hicieron por temor, por pragmatismo iluso o por colaboracionistas.

Es probable que el factor miedo haya tenido cierta influencia. Ir donde “toda incomodidad tiene su asiento” no es agradable. Aterra el trato que reciben nuestros presos políticos por parte de los esbirros en las ergástulas del régimen. Salir al exilio es también muy duro. En este sentido aplaudimos al valiente gobernador Juan Carlos Guanipa, quien antes que humillarse prefirió subir al cadalso.

Los cuatro que optaron por no exponerse a la guillotina alegan que fueron electos para resolver los problemas de la gente. ¿Excusa o de verdad creen ingenuamente que el régimen les suministrará los medios que les corresponden? ¿Piensan que no serán destituidos por la constituyente por cualquier motivo baladí? ¿Acaso aceptaron la humillación para poder “alimentar a su tropa? Es decir a todas esas personas que aspiran a un cargo o a un contrato legal para poder subsistir. O sea por interés pragmático. De ilusión también se vive.

La tercera opción es que son colaboracionistas a quienes no les importa apuntalar la dictadura. Si este es el caso, desde luego deben ser execrados, tanto ellos como su mentor. Sin embargo, todos tienen un historial de lucha que no se puede desconocer. Por ello, consideramos que el factor “dar de comer a la tropa” fue determinante. Demasiada gente depende del presupuesto de las gobernaciones. Un nuevo gobierno debe corregir esta anomalía y disminuir el tamaño del sector público. El paso en falso dado por los cuatro gobernadores tiene dividida a la oposición y hará más difícil la lucha para salir de Maduro.

Todo indica que la decisión de marras fue una línea del partido. Muchos se preguntan qué pasó con la aguerrida AD que realizó una heroica lucha en contra de la dictadura de Pérez Jiménez y enfrentó con decisión a la guerrilla castro-comunista, aunque posteriormente cometió muchos errores que nos trajeron a los rojos. Ramos Allup ha tenido intervenciones puntuales que han entusiasmado, pero en general ha jugado al apaciguamiento. Los distinguidos ex miembros del CEN de AD, Paulina Gamus, Clarisa Sanoja, Lilian Arvelo, Canache Mata y Humberto Celli lo han cuestionado y Alfredo Coronil escribió un fuerte artículo.

El régimen profundizará su desastrosa revolución y seguirá violando los derechos de quienes disienten. Por ello es necesario conformar un frente común en el que participen los partidos políticos, representantes de la sociedad civil y disidentes del chavismo; elaborar un decálogo de lo que se ofrece y llegar a acuerdos mínimos sobre cómo relacionarse con el régimen, designar un nuevo CNE y fijar posición ante los próximos eventos electorales. Un factor importante para el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez fue que Betancourt y Caldera se habían reconciliado después de las diferencias causadas por el 24 de noviembre de 1948.

La crisis amerita desprendimiento y mesura de los dirigentes, casi ninguno de los cuales está exento de algún grado de culpa por la situación actual. Un gesto que podría tener una repercusión favorable sería que declinen aspiraciones legítimas y postulen un candidato independiente lo cual, junto con nuevo CNE, podría enderezar entuertos. La candidatura independiente no debe interpretarse como antipolítica, sino lo contrario. Si no se rectifica los rojos pueden eternizarse en el poder.

Como (había) en botica:

Muchas gracias a Canadá y en especial a su ministra Chrystia Freeland y al honorable Irwin Cutler, así como al grupo de Lima, por su condena a la dictadura de Maduro en reciente reunión en Toronto. La Fiscal Luisa Ortega ofreció información para ampliar el expediente ante la Corte Penal Internacional. Tamara Suju y Carlos Vecchio hicieron excelente exposición en esa ciudad y Lilian y Mitzi participaron por skype. Un experto canadiense señaló que solo un 9% de gobiernos dictatoriales han salido por protestas, los restantes fueron por disidencias internas.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Formo parte de esa oposición que critica a la MUD, clama por una unidad distinta y mejor estructurada en cuanto a representación, pero que sin embargo ha acatado, no solo con disciplina no obligada sino con total consciencia, las decisiones asumidas por una dirección partidista supuestamente plural que pareciera estar acostumbrándose a equivocarse y poder continuar haciéndolo sin rendir cuentas.

Quizás las diferencias estriban en que nos planteamos la unidad mucho más allá de los momentos electorales y nos atrevemos a pensar que en verdad en posible un país distinto, en el que quepamos todos, regido por principios, conducido con absoluta transparencia y para el cual hay que construir una propuesta consensuada.

Confieso que todavía trato de entender el argumento de un reconocido político quién en un artículo reciente, descalificaba una determinada posición electoral por haber sido asumida “usando argumentos puramente éticos y precariamente políticos”. No pretendo emitir juicio de valor sobre el opinante, pero destaco que asumir posiciones puramente políticas precariamente soportadas en lo ético es lo que nos ha conducido a lo que tanto hemos criticado y que pareciésemos destinados a seguir enfrentando.

Decir que los que decidimos por convencimiento acompañar las candidaturas de oposición lo hicimos más por criterios políticos que éticos, es de alguna manera aceptar que la ética privó mucho más en los que decidieron no votar el 15 O, lo que los haría merecedores, a nuestro juicio, de reconocimiento y no de crítica, obligándonos a reconsiderar posiciones propias.

Votar o no votar es una decisión política y a la vez un dilema que enfrentamos los ciudadanos en cada oportunidad electoral, máxime cuando el ordenamiento legal venezolano, diríamos que equivocadamente, concede como derecho ciudadano el abstenerse de concurrir a los llamados comiciales, cuando responder a ellos debería ser un deber que contemplase como opción vinculante el votar por ninguna de las opciones en consulta.

No existiendo actualmente esa posibilidad, cuando el peso de lo que son nuestros principios se inclina en contra de apoyar algo en lo que no creemos, por muy político que sea el disfraz, la alternativa de abstenernos es tan democrática como la que hemos practicado repetidamente hasta ahora, máxime si lo que se plantea como alternativa es mera repetición.

Darle contenido ético a la política, declarar lo que en realidad pensamos, comprometernos a mantener comportamientos distintos a los que decimos adversar y reclamar el cumplimiento de ofertas electorales es una posición que estamos dispuestos a continuar sosteniendo y si para ello hay que dejar de votar en alguna ocasión, como ya lo han hecho antes otros ciudadanos, esa será a partir de ahora otra opción democrática a considerar.

Que alguien sea candidato, sin pararse en cómo llegar a serlo y querer ser votado por solo decir que es contrario al régimen, cuando sus actuaciones previas, abiertas o encubiertas, no lo avalan, es tener una opinión muy pobre de la gente. Hay que ponerle contenido a la política y practicarla todo el tiempo; pretender hacerlo solo en tiempos electorales seguirá conduciéndonos a nuevas derrotas que continuaremos pagando todos menos los que se dicen dirigentes.

Estamos a tiempo, es necesario que prive la racionalidad sobre los intereses pequeños, en el país existen personas dispuestas a poner sus capacidades a favor de causas comunes, la transición como proceso requiere del concurso de TODOS y tenemos que aceptar que sin la participación de distintas formas de pensar el país, el que queremos será imposible de concretar.

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Mucho se ha comentado en relación a los problemas de Pequiven para la producción de fertilizantes de apoyo a la agricultura venezolana. Estos problemas son de diversa índole, tales como falta de gas natural, pobre suministro de roca fosfórica, energía eléctrica insuficiente para activar a total capacidad los mecanismos de las plantas, accidentes laborales, deterioro de las plantas por falta de mantenimiento, paralización de las mismas por algún repuesto que no llega a tiempo, mala gerencia por desconocimiento de la actividad; y así, múltiples problemas que obstaculizan la producción de fertilizantes nitrogenados y fosfatados y el procesamiento de los potásicos que se deben importar para producir fertilizantes complejos.

Además de los contratiempos para la producción de fertilizantes en las plantas de Pequiven ubicadas en el país, también hay restricciones en la distribución de los abonos importados porque éstos han disminuido de una manera alarmante. La combinación de estos dos aspectos, la producción nacional afectada por variadas razones y la escasa importación por falta de divisas y de previsión en el mercado internacional, ha resultado en el insuficiente suministro de este importante insumo a los agricultores venezolanos. Por supuesto, es una situación que afecta negativamente los rendimientos de los cultivos, y por lo tanto, la producción nacional de alimentos y de otros bienes provenientes de los campos.

Se puede señalar que todas las plantas de Pequiven están accidentadas por una u otra razón, pero quizás las del Complejo Petroquímico de Morón sean las más representativas porque allí, además de la producción de amoníaco para la fabricación de fertilizantes nitrogenados como la urea, se debe procesar la roca fosfórica para producir ácido fosfórico y el fertilizante fosfato diamónico especial, conocido popularmente como DAPITO por poseer menor contenido de P2O5 que el DAP (DiAmonium Phosphate).

Pero los inconvenientes de Pequiven en relación a los fertilizantes no terminan allí, ya que según noticias que se han filtrado recientemente, en el Complejo Ana María Campos, ubicado en El Tablazo, Puertos de Altagracia del estado Zulia, todas las plantas están paralizadas. Por ejemplo, la planta de amoníaco tiene una cesación de actividades desde el mes de abril debido a fallas en una pieza clave que no han podido reemplazar, por lo que no se está produciendo urea perlada; continuando con los fertilizantes, se señala que las plantas de olefinas y poliolefinas no están trabajando porque no hay suministro de propano y etano que son materias primas para la producción de dos de las olefinas más importantes: propileno y etileno.

La polimerización de esas olefinas permite producir poliolefinas, que son fibras de polipropileno y polietileno que tienen múltiples usos en telas para vestidos, materiales para tapizado de muebles, interiores de vehículos, y otros tantos entre los cuales se encuentra la fabricación de sacos que sirven para envasar fertilizantes. Esta falta de producción de polietileno y polipropileno causa que las empresas fabricantes de sacos para fertilizantes no puedan operar por falta de materia prima, dificultándose la comercialización de los abonos y su distribución hacia los centros de producción agrícola.

Recuerdo que hace algo más de un par de años, ante la falta de sacos, en Pequiven ofrecían la venta del sulfato de amonio a granel. Éste es un fertilizante difícil de manejar, en parte, porque físicamente es un polvo, y si se adquiere sin la protección y la facilidad de manipulación del saco, su transporte, almacenamiento y distribución en las fincas requerirán de equipos e infraestructuras especiales o acondicionadas para este manejo. Para un pequeño o mediano productor quizás sea imposible disponer de esas facilidades, y quienes puedan hacerlo tendrán gastos adicionales en el proceso productivo por esta causa, y posiblemente una pérdida de producto, por problemas de humedad y otros contaminantes que pueden causar que las pérdidas superen los límites de tolerancia.

La falta de sacos también implica que las importaciones se tengan que realizar con productos envasados, ya que no se puede importar fertilizante a granel para ser ensacado al costado del barco, lo que le daría al producto un valor agregado al utilizar mano de obra, materiales y equipos nacionales. En fin, Pequiven debe revisar sus actividades, su organización, su gerencia, para tratar de aprovechar el potencial que tiene el país en recursos, tanto naturales como de infraestructura, para la producción de fertilizantes. No se puede justificar que los diferentes complejos petroquímicos del país se encuentren parcialmente paralizados u operando con una eficiencia bajísima, o sus plantas totalmente paralizadas como se dice que se encuentra el Complejo Ana María Campos de los Puertos de Altagracia.

Además, recordemos quien fue Ana María Campos, de quien escribí en una oportunidad lo siguiente:

Hay innumerables ejemplos de valerosas mujeres, verdaderas heroínas venezolanas que de alguna manera participaron en las luchas para independizarnos de las legiones españolas, unas más conocidas que otras, pero todas dispuestas a arriesgarlo todo por la causa patriótica. Una de esas mujeres fue la zuliana Ana María Campos.

En las postrimerías de la lucha armada por nuestra emancipación, por allá por el año 1823, cuando se fraguaba la Batalla Naval del Lago de Maracaibo como sello a la reafirmación de la independencia de Venezuela, era mariscal de campo en las líneas españolas Francisco Tomás Morales, jefe de la campaña de occidente y último en ocupar el cargo de Capitán General de Venezuela. En ese entonces insurge Ana María Campos, una joven natural de Los Puertos de Altagracia que andaba en sus veinte años y quien en sus reuniones clandestinas en Maracaibo, haciendo referencia a Morales, decía: “si usted no capitula, monda”; queriendo significar para la época que si no capitulaba tendría que enfrentarse a las consecuencias. Esto llegó a oídos de Morales quien le solicitó a la joven que se retractara y, ante la negativa de ella, fue azotada públicamente causándole daño tan profundo que a los pocos años murió, pero no sin antes ver la victoria patriota y la rendición de Morales, su verdugo.

El complejo petroquímico de El Tablazo fue bautizado con el nombre de esta valerosa mujer, Ana María Campos, con el fin de darle la fuerza necesaria para que se convirtiera en un baluarte de nuestra soberanía económica, y no para que terminase como otro elefante blanco símbolo de la administración venezolana del siglo XXI.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general.

 5 min


Prensa digital

Macroeconómicas estimadas

Inflación

  1. Inflación durante los 12 meses terminados en septiembre de 2017 = 1.081%
  2. Inflación estimada para el año entero 2017 = 1.438%
  3. Inflación estimada para el año entero 2018 = 4.700%

Dólar en el mercado paralelo

  1. $ en el mercado paralelo estimado para 12/31/2017 = 57.000
  2. $ en el mercado paralelo estimado para 12/31/2018 = 624.000 !Sí!!! Seis cientos veinticuatro mil bolívares!

Caída del PIB

  1. Caída del PIB en el 2016 = 15%
  2. Caída estimada del PIB en 2017 = 14%
  3. Caída proyectada del PIB en 2018 = 24%

Se espera que Venezuela entre en hiperinflación en 4° trimestre de 2017

Por tal motivo remito un breve resumen de los puntos más importantes;

  1. Venezuela ha estado en los 10 primeros lugares de inflación más alta del mundo, durante los últimos 15 años, liderando los últimos 3 años (y seguramente liderará el 2018)
  2. La inflación estimada para el 2017 cercana a los 1.133% con una contracción económica de -12%
  3. Inflación estimada para 2018 puede variar de 2.100% a 3.000%, con una contracción económica de -5%.
  4. El país nunca había tenido 4 años consecutivos de recesión económica (2014, 2015, 2016 y 2017), con muchas posibilidades que el 2018 sea el quinto año consecutivo de contracción económica.
  5. En los últimos 20 años el país recibió la menor cantidad de inversión extranjera de todos los países latinoamericanos. Esta inversión extranjera dirigida mayoritariamente al sector petrolero.
  6. Continuará la pulverización del salario y del poder adquisitivo de los trabajadores por los altos niveles de inflación.
  7. 82% del país no tiene acceso a la cesta básica alimentaria.
  8. El dólar paralelo mantendrá su tendencia alcista, principalmente por la inyección de bolívares del BCV. Es inevitable. El techo no existe en este mercado. Las variaciones en el mercado paralelo ocurren por manipulaciones de un grupo y seguirán ocurriendo.
  9. Disminución de la producción petrolera se agravará en el 2018, lo que provocará menos ingresos de divisas por petróleo. No se espera un alza importante en el precio del petróleo para el próximo año.
  10. Se espera que el país pueda cumplir con los compromisos de pago de deuda externa hasta el 2018, sacrificando al mercado nacional. Después del 2018 estará muy complicado el pago de deuda externa, por tal motivo Venezuela tiene el riesgo país más alto de Latinoamérica.
  11. Los próximos 24 meses representan un periodo para sobrevivir. Siempre que en Diciembre 2018 se logre cambio político y la aplicación de medidas económicas correctivas.

Consideraciones políticas

Venezuela sigue siendo un país atractivo para realizar inversiones extranjeras de envergadura; sin embargo, deben darse las 3 siguientes condiciones principales.

  1. Cambio político del Gobierno Nacional.
  2. Aplicación de medidas económicas correctivas serias (desmontaje: control cambiario, control de precio. Autonomía BCV)
  3. Fortaleza del nuevo equipo gobierno para mantener estas medidas económicas por un periodo de 5 años. (acuerdo político nacional)

Recomendaciones para las empresas:

  1. Tomar medidas de protección económica. (mantener el precio de venta a equivalencia dólar)
  2. Con los niveles de inflación actuales y estimados para 2018, todavía con aplicación de medidas correctivas a principios del 2019 la inflación podría ser controlada en un tiempo aproximado de 4 años.
  3. Importancia en el flujo de caja. Rotación de inventarios.
  4. Mantener la capacidad de producción y de manufactura operativas.
  5. Investigar oportunidades de negocios de las nuevas necesidades de la población.
  6. Ofrecer productos accesibles para el mayor segmento del mercado que están viendo afectado sus niveles de ingresos por la inflación.
  7. Los análisis de retornos de las inversiones deben ser calculadas en moneda extranjera al tipo del cambio paralelo.
  8. Tomar previsiones de la solidez financiera de algunos bancos para el 2018.
  9. Participación en los “pocos” mercados de alta renta en el sector construcción (alternativa contra la inflación, adicional a $)
  10. Estudiar “atreverse” a posibilidades de exportación para generación de divisas.

Al finalizar el foro, el Eco. José Manuel Puente, destacó la alta posibilidad de poder revertir toda esta complicada situación económica y conseguir soluciones a todos los problemas mencionados que afectan a los venezolanos. Muchos países latinoamericanos pasaron por situaciones similares y peores en años anteriores, pero con liderazgo correcto y políticas públicas serias, pudieron convertirse en economías de crecimiento beneficiando a sus habitantes (Perú, Bolivia, Colombia); también se destacó que Venezuela cuenta con el 25% del petróleo del mundo y que todavía hay interés en realizar importantes inversiones en este sector, siendo este rubro el principal apoyo para la recuperación económica. El expositor también expresó la oportunidad que se presenta para las empresas que logren mantenerse a pesar de la crisis que atraviesa el país y estén para el inicio de la recuperación económica, por eso mencionó en reiteradas ocasiones la necesidad de realizar planes de “sobrevivencia” en las empresas para los próximos 2 años, en vista de las proyecciones económicas, manteniéndonos siempre informados del entorno político y económico para realizar ajustes.

Noticias Venezuela. Extra

23 de octubre de 2017

https://noticiasvenezuela.info/2017/10/iesa-celebro-el-foro-para-analizar-l-colapso-economico-de-venezuela/

Las conclusiones sorprenden, porque consideran que Venezuela sigue siendo un país atractivo para las inversiones si se libera la economía y hay un cambio radical en la conducción del gobierno, acompañada de seguridades jurídicas y políticas para el inversionista, sea extranjero o venezolano.

http://revistazeta.net/2017/10/27/dice-foro-del-iesa/

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