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Opinión

El paso más importante para rescatar la Asamblea Nacional como espacio instucional para el debate político, para el control sobre la función del gobierno y para el ejercicio de la función legislativa, se ha concretado con la participación del 74,25% de los inscritos en el Registro Electoral (RE) y en un proceso electoral pacífico, que logró superar todos los obstáculos que el gobierno impuso a los candidatos de la Unidad.

Una revisión de los niveles de participación electoral desde el año 1998 hasta la fecha, advierte que un porcentaje como el obtenido sólo fué superado por la elección presidencial del año 2012; ello nos dice que la nueva Asamblea Nacional viene arropada de un significativo nivel de legitimidad que debe ser salvaguardado con responsabilidad, tanto por los nuevos diputados electos como también por los ciudadanos, principalmente en estos tiempos tan confusos y complejos que vivimos.

El principal desafío que esos resultados imponen a la dirigencia nacional es garantizar más Unidad, fortalecerla y moderar los egos individuales en función del bien común; mientras que para la sociedad civil que no milita en partidos políticos, el llamado es a asumir responsablemente un acompañamiento a los diputados en sus circuitos naturales, para que juntos puedan articular los esfuerzos necesarios para rescatar la Asamblea Nacional y ponerla al servicio de los ciudadanos y del desarrollo del país.

El acompañamiento ciudadano, debe verse como una herramienta de participación que de manera permanente y responsable, como lo señala la Carta Democrática Interamericana, logre complementar, fortalecer y profundizar la democracia representativa que se expresará en l nueva Asamblea Nacional.

Se hace necesario diseñar mecanismos efectivos, útiles, sencillos y expeditos que faciliten la comunicación, los encuentros regulares, permanentes, entre representantes y representados y en sus circuitos naturales a través de foros, mesas de trabajo, seminarios, asambleas de ciudadanos, etc…. La tecnología se convierte en un gran aliado, pero nunca será suficiente y menos ante el desafío de rescatar la Asamblea Nacional para desde allí construir el camino que nos reencuentre con la democracia.

Ese acompañamiento ciudadano a la función parlamentaria, es un desafio que puede ser impulsado bien por el diputado o bien por los ciudadanos organizados, lo importante y esencial en el tiempo histórico que vivimos, es que se desarrolle una modalidad de acompañmiento que permita ir construyendo adecuados niveles de confianza que sean suficientes para salvaguardar, con mayor efectividad, la legitimidad que se ha depositado en el Poder Legislativo el 6 de diciembre 2015.

La confianza no se decreta, se construye de manera progresiva, por ello los mecanismos a diseñar deben asumirse de manera permanente, garantizando a tal fin la libertad ciudadana para participar bien de manera individual o colectiva y la pluralidad en el acceso a esos mecanismos; la organización de la participación ciudadana, es precisamente una de las atribuciones que la Constitución expresamente estableció a la Asamblea Nacional.

Que oportuno e importante resultaría que los diputados tan pronto sean juramentados, vuelvan a sus circuitos electorales naturales y allí abran el debate político con sus representados sobre las expectativas que se han generado en relación a la labor de la Asamblea Nacional frente a temas críticos como la corrupción, la crisis en la prestación de los servicios públicos, el diseño institucional del Estado, entre otros.

La mayoría calificada de la Unidad, permite a la Asamblea Nacional, derogar las leyes del Poder Popular, por su ilegitimidad y por ser contrarias a la Constitución Nacional; además, el nivel de legitimidad que arropa a la nueva Asamblea Nacional, le brinda la oportunidad de adecuar el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación a los Objetivos del Desarrollo Sustentables aprobados en septiembre 2015 por la ONU.

Los parlamentos del mundo, en una reciente reunión de la Unión Interparlamentaria Mundial (UIM), acordaron asumir el compromiso de adecuar a través de sus instituciones esos Objetivos de Desarrollo Sustentable a sus propias realidades. En consecuencia, Venezuela estaría asumiendo el compromiso de mirar el futuro con ojos de desarrollo en el marco de una Agenda Global, que es incluyente y no impone un modelo único de organización política, social y económica.

Un debate sobre esos Objetivos del Desarrollo Sustentable, claramente llevaría a retomar el hilo constitucional que ha pretendido ser interrumpido por el Plan de la Patria. Un nuevo Plan de Desarrollo exige también adecuar a través de reformas parciales y puntuales el Sistema Nacional de Planificación para poner al servicio de ese Desarrollo Sustentable al Consejo Federal de Gobierno, al Consejo Estadal de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas y al Consejo Local de Planificación Pública, permitiéndo a cada una de esas instancias incluir a la sociedad civil, sin discriminación alguna, para diseñar un plan de descentralización que se inspire en esos desafios globales y de manera coordinada institucionalmente.

No hay que perder de vista, que el desafio de reencontrarnos con la democracia exige estrategia, disciplina y consensos importantes, que hoy es posible construir a través del contacto directo entre representantes y representados.

Los riesgos y las amenazas sobre nuestras libertades políticas y sobre la posibilidad de reencontrarnos con la democracia siguen presentes, la tarea de acompañar a los diputados desde la sociedad civil a través de organización y redes, es una necesidad para enfrentar esos riesgos y esas amenazas.

Artículo escrito para Politika UCAB

11 de diciembre de 2015

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Lester L. López O.

Pasada una semana de los comicios parlamentarios y sus inesperados resultados tanto para el régimen, como para la oposición democrática, en cuanto al logro de la mayoría calificada, y luego de declaraciones, mayormente inapropiadas, por parte de voceros de ambas partes, como era de esperarse, es el oficialismo el que demostró más desazón con dichos resultados. La derrota electoral, al igual que ocurrió con la caída de los precios petroleros y la crisis económica en desarrollo, sorprende al gobierno fuera de base, por decirlo en términos de beisbolistas, como que si de verdad el “ganar como sea” hubiera sido un hecho cumplido, como en anteriores elecciones.

Pero no ganar como sea y no estar preparado para sus posibles consecuencias, lo que ya es bastante trágico, se complica aún más, si esa derrota implica una mayoría calificada para la oposición, que la coloca en condiciones que realmente pueden hacerle muy difícil la gobernanza al régimen y, si se actúa con la experticia política necesaria, puede revocarle el mandato el año próximo.

Esta posibilidad, seguramente deseada, y probablemente necesaria, para la misma mayoría votante de la población venezolana que posibilitó el triunfo electoral, amerita una clara visión de la dirigencia opositora democrática y una estrategia muy bien diseñada de los tiempos y los pasos que se deben cumplir para lograrla con éxito. Los ganadores deben estar conscientes que la crisis económica, primariamente, le otorgó el triunfo electoral y la gente está esperando que se comience por allí, lo demás vendrá después o en paralelo.

Otro aspecto que se debe considerar es que las medidas y resoluciones deben implementarse con el lenguaje y las expresiones adecuadas y razonadas, pero con firmeza y con el mayor respeto y consideración a la gente, cansada ya, de la agresión verbal que ha sido característica del régimen durante los 17 años transcurridos. Por el cambio de estilo también se votó.

112 diputados es la clave del futuro del país, la MUD debe mantener y asegurar su presencia permanente en la Asamblea y no puede obviar que el régimen hará todo lo que esté a su alcance para bajar este número.

13/12/15

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Cada vez que la opción electoral que suelo apoyar resulta derrotada, y créanme que esta ha sido casi una constante en mi experiencia política, al día siguiente me obligo a escribir, no solo para dar ánimo a los que votaron como yo, sino para infundírmelo a mí mismo. Esta vez ha sido diferente.

Después del resultado del 6D, cuya contundencia me recordó el de las Primarias de febrero 2012, no he podido dejar de evocar algo que le leí a Fernando Mires hace ya unos años y que transcribo libremente desde la memoria, esperando ser fiel al fondo de su planteamiento: la gente apoya una determinada oferta electoral con el mismo objetivo con el que toma un autobús: ir de una parada a otra, lo que no significa que en el futuro, decidido su interés de llegar a un destino distinto, tenga que seguir montado en el mismo autobús.

La mayoría de los venezolanos hemos dicho que no queremos seguir mal viviendo en las condiciones actuales; se lo hemos dicho al gobierno, indicándole que es necesario rectificar un accionar que se ha demostrado catastrófico en lo económico, absolutamente disociador en lo social e irresponsablemente indiferente en lo ambiental.

Igualmente se lo hemos dicho a la Unidad; al apoyarlos estamos demandando un comportamiento distinto que, además de defensor de las libertades y derechos humanos, demuestre que entiende y valora la diversidad como esencia del sistema democrático, facilitando en su actuar desde la Asamblea Nacional, el reencuentro de los venezolanos en torno a un proyecto de país que tiene que ser de TODOS y para TODOS.

¿Qué significa esto más allá de lo declarativo? Regresar al respeto de las reglas establecidas, siendo la predominante, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Todo lo que no se apegue a ella debe ser abolido, y aquello que parezca inconveniente en su propio contenido, modificado tras consultar constitucionalmente la opinión de todos.

El gobierno, en tanto Poder Ejecutivo, es el llamado a tomar y sobre todo, a rectificar las medidas que se han demostrado suficientemente como inconvenientes; esa es su responsabilidad y definitivamente su obligación. Si no quiere o no puede, existen las vías para facilitar constitucionalmente el cambio de forma que permita el deseado cambio de fondo.

La Asamblea Nacional no puede asumir las responsabilidades del ejecutivo, pero si puede facilitarle el camino abriéndole las puertas legales para la rectificación, mediante promulgación y/o derogación de lo que se ha demostrado necesario y/o inconveniente. Adicionalmente, al cumplir con su función contralora, puede demostrarle al país donde está la verdadera razón de la crisis que vivimos, despojándola de falsas justificaciones ideológicas.

El domingo 6 de diciembre de 2015, la mayoría de los venezolanos nos montamos en un autobús que aspiramos nos lleve, sosegadamente, sin pausa y dentro de los límites legales, a la próxima parada, Los que fungen de conductores así deben entenderlo, los que se han opuesto a un cambio de ruta deben reflexionar y entender que los hoy pasajeros y los que esperan para montarse, queremos llegar a un destino nuevo y radicalmente distinto. Si no lo conseguimos con esta línea de transporte, habrá que crear otras, con equipos actualizados y conciencia de la responsabilidad que asumen al ofrecer un servicio diferente.

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Aportes para la revisión de las leyes agrícolas en la nueva Asamblea Nacional de Venezuela

  1. Garantía de la propiedad de la tierra. Acabar con la amenaza de la intervención, la expropiación o la confiscación. Estos hechos; además de mermar la producción agroalimentaria y generar desempleo, aleja la inversión productiva. Devolver aquellas tierras que actualmente se encuentran improductivas a sus legítimos propietarios
  2. Aclarar aspectos necesarios para que el productor se sienta seguro y mejore la productividad de la tierra, tales como tecnología, semovientes, maquinarias y equipos. Hay que promover la entrega de documentación valida que soporte la propiedad de de las fincas, fundos, y conucos.
  3. Protección a través de subsidios para la agricultura como un sector que genera valor, empleo y bienestar, y además es factor clave en el ordenamiento territorial y la sustentabilidad.
  4. Promover el dialogo directo con los agricultores dando chance a ser representados por verdaderos gremios no abanderados o promovidos por intereses políticos y mafiosos. Hay que verificar bien lo que se importa y por quién se importa. Entender que en aquellos países desde los cuales Venezuela importa: Brasil, Argentina, Ecuador, Perú, etc. etc., la inflación es significativamente más baja, los productos están generalmente subsidiados, son producidos con tecnología transgénica (prohibida en Venezuela), e ingresan al país sin pago de aranceles. Bajo estas condiciones es imposible competir y esta es otra razón fundamental de la recesión agrícola.
  5. Terminar con el control de los precios ejercido sobre la mayor parte de los rubros sensibles y ha impactado negativamente el crecimiento sectorial. La totalidad de los rubros regulados registran una significativa caída de los precios reales y un crecimiento sostenido de los costos de producción. Especialmente en maíz, arroz, sorgo, caña de azúcar, café, cacao, oleaginosas, leguminosas, y en todos los renglones pecuarios.
  6. Promover y proteger la seguridad de bienes y personas. El secuestro, la vacuna, el robo y el abigeato, se han constituido en problemas estructurales, sobre los cuales no se han desarrollado políticas coordinadas y efectivas en el medio rural.
  7. El mal estado de la vialidad agrícola y la desinversión en infraestructura y servicios públicos para la producción, implican costos y pérdidas adicionales, no incluidos en los parámetros que se utilizan para fijar los precios agrícolas.
  8. La oferta de fertilizantes y su disponibilidad, en los últimos años, se ha constituido en un problema para los agricultores y en una limitante para ampliar la frontera agrícola y mejorar la productividad.
  9. Revisar la Ley de Semillas, y asegurar que las estas están a tiempo antes de la siembra.
  10. La oferta tecnológica no se corresponde con la demanda de tecnología de los agricultores y no existen programas de transferencia que permitan mejorar la productividad física y económica de los rubros agrícolas. No existe acompañamiento técnico.
  11. La competencia de los transgénicos. Mientras al país se importa cualquier cantidad de alimentos de origen transgénico, como la harina, el aceite de soya y el maíz amarillo, provenientes de Argentina, Bolivia y EEUU; así como pollos de Brasil criados con alimentos de origen transgénico, a los agricultores venezolanos se les prohíbe el uso de esa biotecnología.
  12. Acceso al financiamiento de largo plazo para la consolidación de fincas y rubros de carácter permanente. Las limitaciones de orden legal impiden acceder al financiamiento de largo plazo y las posibilidades de hacer inversiones en mejoras y en cultivos de permanentes.
  13. Garantizar el derecho a la propiedad y la seguridad de bienes y personas en el Sector Rural, aplicando los procedimientos establecidos en la Ley de Tierras y permitiendo un dialogo directo, franco y abierto con los agricultores de las zonas intervenidas.
  14. Revisar el objetivo y funcionamiento de instituciones que a mi entender no cumplen con sus mandatos, tales como INDER, CIARA, entre otros, y revisar la estructura organizativa del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y tierras. Hacer que el MPPAT, sea más operativo y menos conceptual.
  15. Censo Nacional de Profesionales del Agro, y la creación del INSTITO NACIONAL DE CAPACITACION AGRICOLA DE VENEZUELA, para apoyar técnicamente a los productores con la presencia permanente de agrotecnicos que verdaderamente entiendan el concepto de “HACER Y PRODUCIR”. Que los técnicos vuelvan al campo a cumplir su función de técnicos.
  16. Incluir en todas las leyes, normativas, ordenanzas, etc., el tema del cambio climático y la introducción del concepto de resiliencia en todos los aspectos vinculados al tema de investigación, innovación y desarrollo agrícola.
  17. Considerar el tema de inocuidad de los alimentos como un aspecto fundamental de salud pública y elemento esencial para la gestión de la calidad total. En Venezuela este tema requiere la mayor atención debido a las implicaciones para la salud que alcanzan a todos los estratos de la población.
  18. Es necesario trabajar en una política nacional común que permita entender que en el futuro deberá racionalizarse y regularse el uso de la tierra y el agua en unidades agroecológicas de importancia crítica. Hoy en dia estos factores no son tomados en cuenta.

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“¡Gloria al Bravo Pueblo!…” Ayer la dignidad de los venezolanos derrotó el amedrentamiento oficialista. La coacción desde ministerios y dependencias, la propaganda truculenta de “la pesadilla”, los intentos de engañar con la tarjeta de MIN Unidad y la amenaza de violencia –“saldremos a la calle”- no lograron torcer la voluntad de cambio de la inmensa mayoría del país, hastiada de tan irresponsable e incompetente conducción de la cosa pública, como de sus terribles secuelas en términos del colapso en sus condiciones de vida. Y honor a la legión de representantes de mesa y a la gente que los apoyó, que fueron garantes del triunfo. Finalmente, un reconocimiento justo a la Fuerza Armada, que supo mantener una posición institucional de resguardo de los resultados de la elección.

Quien no entendió absolutamente nada de lo ocurrido fue el presidente Maduro. ¡Qué discurso tan deplorable! Después de tan contundente repudio a su gestión, insistir en echarle la culpa de su derrota al triunfo de una “guerra económica”, muestra una incapacidad lamentable por asimilar las enseñanzas del proceso recién concluido. ¡Si los intentos de escurrir sus responsabilidades en el desastre económico actual argumentando semejante idiotez fue lo que el pueblo repudió en las urnas! Si bien nadie apostaba a que las entendederas de Maduro daban para asumir una posición de estadista –que no es que le queda grande, sino inmenso-, hubiera sido mucho más edificante haberlo escuchado tender la mano a la nueva mayoría en aras de generar un ambiente favorable a los acuerdos que, por fuerza, deberán producirse para afrontar los gravísimos problemas que desafían al país. Algunos dirán que fue un discurso para intentar cohesionar a sus golpeadas huestes, en previsión de la guerra de culpabilidades que habrá de desatarse seguramente al interior del PSUV. Puede que así haya sido pensado. Pero dejarse llevar por su talante fascista y apelar al dogmatismo, al espíritu de secta, al simbolismo maniqueo de una guerra urdida por un capitalismo maligno contra el pueblo, no solo contraría lo que se espera de él como jefe de Estado, sino que es cuchillo contra su propia garganta. Como dijo alguien por ahí, solo a Maduro puede ocurrírsele inventar como ardid político una guerra que luego lo derrota.

2016 será un año terrible para Venezuela, peor que 2015, si no se aviene a entendimientos con las fuerzas democráticas para instrumentar un programa de ajuste que ataje la caída hacia niveles aun más profundos de miseria y desesperanza. La postura confrontacionista de seguir repitiendo una estupidez en que nadie cree, lo que hace es mostrar una conducta intransigente que habrá de provocar la convocatoria de un referendo revocatorio de su mandato. La sirve en “bandeja de plata”.

El liderazgo opositor encara una enorme responsabilidad ante la nación. Las primeras declaraciones de Chúo Torrealba y de otros voceros son esperanzadoras por su llamado a la reconciliación, a evitar la retaliación y a poner los intereses del país por encima de intereses mezquinos de bando. Pero ello requiere de una reflexión importante en la acera de enfrente, capaz de asumir sus responsabilidades y mostrar una disposición a rectificar para sacar al país del hueco en que lo metieron. ¿Entenderá esto, más temprano que tarde, la cúpula oficialista o se dejará llevar por sus instintos fascistas de confrontación y de sabotaje a la nueva mayoría? ¿Arrastrará a los suyos a una irremediable caída con su sectarismo? El primer discurso de Maduro en absoluto es constructivo. Pero tengan por seguro que los venezolanos no perdonarán el atrincheramiento del oficialismo en dogmas y clichés venenosos en estos momentos tan decisivos para el país.

Economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com

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El país amaneció tranquilo este lunes porque el domingo anterior logro sorprenderse a sí mismo al vencer sus propios miedos y dudas y no dejar que sucediera nada de lo que los mismos venezolanos temían que sucediera. De acuerdo a lo expresado por el Observatorio Electoral Venezolano (OEV), el proceso de votaciones transcurrió de manera pacífica, con apego a las normas, al paso que las irregularidades registradas, pues las hubo, no alcanzaron para empañar lo ocurrido. La mayoría de los apostadores se quedó con los crespos hechos.

En efecto, los ciudadanos se presentaron masivamente a las urnas y eligieron a los diputados que integrarán la nueva Asamblea Nacional a partir del próximo año. Los resultados fueron anunciados en la noche por el Consejo Nacional Electoral (aunque con tardanza y tratando de dosificar el impacto de la derrota en las filas gubernamentales) y fueron reconocidos por el mismo Presidente de la República. En fin, todo ocurrió como debía ocurrir, reiterando de esta manera que, en medio de todo, los ciudadanos creen firmemente en el voto como herramienta para trazarse rumbos y ventilar sus diferencias. En fin, creen en el voto como un instrumento fundamental de la convivencia social.

Así las cosas, dentro de las correcciones que la realidad le impone a las estadísticas, lo resultados coincidieron con los pronosticados por las principales encuestas. La MUD obtuvo el 56% de los votos, constituyéndose en la nueva mayoría política y logro, así mismo, una amplísima mayoría (al escribir estas líneas falta determinar el resultado en algunos circuitos) en el próximo Parlamento).

II.

Vendrán tiempos complicados para el chavismo. ¿Será la ocasión para establecer responsabilidades y pasar facturas internas que busquen recomponer el poder interno ?. ¿La ocasión para revisar el proyecto político, decidir si el chavismo seguirá siendo chavista como lo venía siendo hasta ahora y si el socialismo del Siglo XXI será puesto en el estante de una biblioteca pública, a la disposición de algún investigador interesado en ciertas curiosidades de la historia?. ¿Será la ocasión para dejar a un lado la épica y encarar los problemas que tenemos, en toda su gravedad, sin recurrir a muletillas ideológicas que disfracen o brinden coartadas y para ser humilde, luego de tantos años de arrogancia política?

Es demasiado temprano para poder contestar estas preguntas, pero asusta que el Presidente Maduro, en diversas declaraciones posteriores al domingo, haya optado por la “guerra económica” como factor que explica el revés gubernamental y por calificar de representantes de la “contra revolución” a los siete millones de venezolanos que decidieron sufragar por la oposición. Asusta porque deja entrever que no entiende la complejidad de la crisis que vive el país. La buena noticia es, sin embargo, que algunas voces importantes y no tan importantes del chavismo, están llamando a la reflexión en tono de mea culpa y con ganas de enderezar entuertos.

Habrá, pues, que ver cómo gobernará el gobierno desde su actual condición de minoría política nacional y de minoría parlamentaria. Como gobernará con los precios del barril petrolero casi arrastrándose por el piso y aparentemente sin ganas de levantar vuelo. Y, por decir solo una última cosa, como gobernará, en medio de una crisis que se expresa en múltiples planos y que no se deja engañar con desplantes ideológicos.

III.

Pero igualmente complicados serán los nuevos tiempos para la MUD. ¿Sabrá administrarse como mayoría ?. ¿Mantendrá su unidad interna, podrá digerir sus diferencia, algunas estratégicas, pero otras percibidas en formato de agallas y apetencias grupales?. ¿Comprenderá que el chavismo es un importante movimiento político y social con el que se tiene que ir haciendo el futuro de este país?. ¿Estará consciente de que su votación proviene en buena medida del voto castigo, que no tiene asidero en la esperanza nacida a partir de un relato político convincente y persuasivo para la mayoría de la gente?.

IV.

En fin, entramos en una época difícil. Difícil pero auspiciosa, porque los resultados del domingo amplían la cancha y le dejan espacio a la política, peligrosamente engavetada desde hace mucho rato. Es la hora, diría Perogrullo, de la conversa sobre el país, del intercambio de opiniones, del ponerse en el lugar del otro. Es la hora de fabricar los consensos mínimos necesarios para darle sentido de dirección a la sociedad. La hora, pues, de asumir el país como tarea común, a sabiendas de que la realidad nos interpela con asuntos diversos, todos urgentes.

El Nacional, miércoles 9 de diciembre de 2015

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Lester L. López O.

La democracia electoral venezolana, mejor caracterizada como dictadura electoral, luego del triunfo arrollador obtenido por la oposición democrática al lograr la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, pasa a una condición atípica para este tipo de regímenes autoritarios. Lo típico en estos regímenes es que el gobierno controle todo los poderes públicos incluyendo, por supuesto, el legislativo, como ocurrió en nuestro país hasta el 06 de Diciembre, pero esta condición se perdió por los resultados obtenidos, de ahí que se pase a una condición de atipicidad, más aún, cuando el resultado implica una mayoría calificada que definitivamente puede complicarle mucho la gobernabilidad al régimen.

Como condición atípica, no existen referencias históricas en el área latinoamérica que permita prever un comportamiento aproximado de los actores políticos, gobierno y oposición, en el tiempo cercano por venir, lo que hace más novedosa la nueva situación planteada en nuestro país. Así que ambos actores deberán hilar muy fino para, el primero, mantener la gobernabilidad del país en una crisis económica que ya le provocó el primer revés electoral importante, y al segundo, cumplir con iniciar los cambios prometidos en su oferta electoral sin perder tiempo, sin que se pierda la gobernabilidad y se produzcan en paz y armonía, por lo que establecer cuáles son los cambios prioritarios y en qué orden iniciarlos requerirá experiencia y experticia política por parte de la oposición democrática.

Como punto de honor, la nueva mayoría ha manifestado como primera medida una ley de amnistía para liberar los presos y perseguidos políticos, principalmente de la oposición, pero también unos pocos disidentes del gobierno que se encuentran protegidos por el estado norteamericano por la información relevante que han aportado señalando la complicidad de altos funcionarios del régimen en delitos de narcotráfico, lavado de dinero o violaciones de derechos humanos. Pero esta medida política no soluciona los problemas que agobian a la sociedad venezolana como el desabastecimiento, el bajo poder adquisitivo, la inseguridad y la pérdida del estado de derecho que fueron las principales causas para que los electores votaran por el cambio.

07/12/15

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