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Opinión

Ignacio Avalos Gutiérrez

Al final de la semana pasada falleció el Rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Padre José Virtuoso Arrieta, conocido por todos como Joseito.

Hace un mes lo vi por última vez, apenas un rato, insuficiente para que pudiera percibir algún indicio que me insinuara que pronto tomaría el avión para irse, ligero de equipaje, como reza el poema de Antonio Machado. En fin, como en tantas otras ocasiones, también en ésta Joseito me agarro fuera de base.

Desde luego, no escribo estas líneas en el tono de “cumplir con el penoso deber de anunciar” que se murió, porque no expresa, para nada, la mezcla de emociones que me arropa, tejida seguramente desde la sorpresa y el asombro. Quizá la mejor manera de revelar lo que siento sea diciendo que lo empecé a echar de menos, al minuto de saber la noticia.

I.

Caraqueño con sangre siciliana, cura jesuita, profesor, investigador y escritor, Joseíto quiso y supo jugar varias posiciones en la cancha de la vida, incluso en aquellas que le eran “ajenas”, conforme a ciertas etiquetas al uso, prueba de que algunos prejuicios aún gozan de buena salud. Lo hizo siempre a partir de su bondad, su perseverancia, su inteligencia y su eficacia.

A lo largo de su gestión como Rector, iniciada en el año 2010, tuvo el viento en contra, fruto de la complicada crisis nacional, visible también, desde luego, en sus universidades, sobre todo en las públicas autónomas.

Sin embargo, plantándole cara a los obstáculos, la UCAB se fortaleció significativamente en función del propósito de “Construir Futuro”. Así, él y los que formaron parte del excelente equipo que lo rodeó, fueron capaces de aumentar sus recursos financieros, cosa que se dice fácil en estos días, orientándolos al mejoramiento de la universidad en el ámbito académico y al desarrollo o reforzamiento de diferentes programas sociales en varios sitios, todo ello buscando sintonizar con las oportunidades e interrogantes propias de este Siglo XXI, descrito por un extenso y heterogéneo menú de profundas y aceleradas transformaciones.

II.

No eludió la política, al contrario. La entendió como un derecho, además de un deber ineludible en estos tiempos venezolanos. Se mojó en sus aguas y arriesgo el pellejo, opinando e impulsando proyectos en un país extremadamente complicado, cruzado por múltiples y graves problemas que se entrecruzan y refuerzan.

Algunas de sus consecuencias han sido colocadas en el tapete mediante el diagnóstico periódico que se realiza, bajo la responsabilidad ucabista, en la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), cuyas cifras desmienten la versión oficial de nuestra realidad, la que pregona que “Venezuela se arregló”, desdeñando la sensación que embarga a la mayor parte de los ciudadanos, al vivir en una sociedad mal cosida, desarticulada, anómica, bajo formas de gobierno cada vez más autoritarias y, dicho sea de paso, aunque no tanto, en medio de los desatinos de quienes aspirar a representar otra opción política.

III.

Joseíto asumióó la política como el arte de armar los acuerdos básicos necesarios para darle un sentido de dirección a la sociedad y procurar el bien común. Como diálogo y negociación y, en última instancia, como el instrumento a la mano para hacer más previsible y confiable la vida colectiva, aceitar la normalidad de cada día y dejar siempre abiertas las puertas a la solución civilizada de las controversias, normales en cualquier colectividad.

Abundando en lo expresado arriba, debo mencionar que él fue uno de los iniciadores de la observación electoral nacional en Venezuela, a mediados de la década pasada, cuando formó parte de la directiva de Ojo Electoral (OE), antecedente institucional del Observatorio Electoral Venezolano OEV. Entonces, pude constatar cara a cara, su capacidad, su buen talante, su humor, así como el empeño que ponía en realización de nuestra labor.

III.

Tuve, pues, el orgullo de estar entre los no sé cuántos amigos suyos, pasando por alto, incluso, su horrible filiación beisbolística.

Ciertamente no lo veremos más, pero estará cerquita, convertido en una referencia (la resumiría como ética), para quienes de alguna forma supieron de él.

El Nacional, Miércoles 25 de octubre de 2022

 3 min


José Ospina-Valencia

El Gobierno de Gustavo Petro recibió el aval parlamentario para “entablar conversaciones con organizaciones armadas”, incluidos los que abandonaron el Acuerdo de Paz y retomaron las armas. ¿Qué tan justo o necesario es?

El cometido de la "paz total” del Gobierno de Gustavo Petro en Colombia dió un inmenso salto. La Cámara de Representantes aprobó este 26 de octubre la iniciativa con 125 votos a favor y 13 en contra, luego de arduos debates. Ahora, la "paz total” podrá convertirse en política de Estado. "Este es el inicio de la profundización de la democracia para pasar la página del baño de sangre, del retraso al que nos somete el conflicto armado”, expresó a la prensa el ministro del Interior, Alfonso Prada.

La paz total del Gobierno de Colombia "parece ir por buen camino, pero hay un número increíble de retos que hay que afrontar aún”, dice a DW Stefan Peters, director del Instituto Colombo-Alemán para la Paz (Capaz). Retos, "como llevar a cabo negociaciones con actores armados como la guerrilla del ELN (presente en Colombia y Venezuela), que si bien tiene una agenda política, está involucrada en el narcotráfico y otras economías ilegales”, acota el doctor Peters, quien cuestiona la voluntad de estos combatientes a desmovilizarse, en caso de un nuevo acuerdo de paz.

A este reto se suman otros puntos controvertidos del proyecto del presidente Gustavo Petro, como la creación del "servicio social para la paz” y la posibilidad o no de negociar con desertores del Acuerdo de Paz de 2016. Algo a lo que el parlamentario Humberto de la Calle, cofirmante del Acuerdo de Paz de 2016 se ha opuesto vehementemente.

"Yo comprendo las críticas en contra de los acercamientos con quienes abandonaron el Acuerdo de Paz, pero lo que llevó a eso fue justamente la falta de implementación del acuerdo final”, dice a DW el jurista Sergio Ruano, que actualmente cursa un máster en Justicia Transicional en la Universidad de Ginebra, y quien ve justamente aquí "la nuez del asunto”.

Los críticos a aceptar un diálogo con los "desertores” de la paz en Colombia hablan de que el Gobierno de Petro les ofrece a los disidentes un "repechaje”, injusto con quienes han cumplido. "Más que repechaje es arreglar lo que no se ha hecho hasta ahora”, replica en conversación con DW Leonardo González Perafán, director del Observatorio de DD.HH. y conflictividades Indepaz.

Hay quienes han desertado de tres o cuatro procesos de paz

Algunos no están de acuerdo con que el Estado y la sociedad ofrezcan "una segunda oportunidad”. ¿Qué pasa entonces con los miles de milicianos paramilitares y guerrilleros que han pasado por tres o cuatro acuerdos de entrega de armas, pero que luego fundan o se suman a nuevos grupos criminales?

"Esa ha sido la historia de este país en donde varios procesos de paz han fracasado porque no han garantizado la no repetición”, explica, por su parte, el jurista González Perafán, de la Universidad del Cauca, y agrega que de eso se trata la paz total: "De brindar las garantías de una estabilidad social y económica para que los jóvenes no vuelvan a las armas; para que no sigan creándose nuevos grupos armados”.

En este contexto, el director jurídico de Indepaz recuerda que "desde 2016 han sido asesinados 341 firmantes del Acuerdo de Paz que estaban cumpliendo y defendiendo la paz, pero muchos de ellos fueron asesinados por sus antiguos compañeros de armas, paramilitares, el ELN y el Ejército de Colombia”. Y explica que "esto sucede porque la paz que se que se les prometió no era solamente una firma sino también cambios estructurales en sus territorios que el Estado no ha cumplido”.

A pesar de los errores, obstáculos y zancadillas al Acuerdo de Paz, el profesor Stefan Peters resalta la existencia y la labor de la Justicia Transicional para la Paz (JEP) con la que "Colombia es pionera a nivel internacional, con la Comisión de la Verdad, su informe, las sanciones”, pero también recuerda que "hay muchas regiones en donde hoy la vida es más pacífica y otras en las que apenas se puede hablar de paz”. Esto, se debe, en gran parte, según el politólogo germano, a la aún no aplicada reforma rural y el problema de las drogas.

Llamado a todas las partes a "legitimar" el Acuerdo de Paz

Si bien la JEP ha hecho un excelente trabajo, el abogado Sergio Ruano resalta que los actores responsables del conflicto, tanto exguerrilleros, militares y políticos, no han demostrado toda la voluntad necesaria para generar toda la legitimidad política, la amplia aceptación social que el Acuerdo de Paz requiere. Y se refiere, en especial, al excomandante de las FARC Rodrigo Londoño, que "no debe seguir esperando el largo proceso de la JEP para confesar crímenes, reparar a las víctimas y comprometerse con la paz”.

El jurista Ruano, de la Universidad Nacional, reitera que para que la paz no sea vista como un mero "acuerdo entre élites”, es vital la representación de todos los sectores de la población”.

Por último el director de Indepaz reitera que la paz total "se trata justamente de que los jóvenes en Colombia tengan verdaderas oportunidades y no la guerra o el narcotráfico".

27.10.2022

DW

https://www.dw.com/es/la-paz-total-de-gustavo-petro-la-salida-definitiva...

 4 min


Humberto García Larralde

Una reconocida firma encuestadora indagó recientemente (septiembre) la opinión de sus encuestados sobre las sanciones petroleras impuestas por Estados Unidos a Venezuela. La respuesta abrumadora fue la de no estar de acuerdo, incluso de aquellos que se identificaron como opositores. Ello pudiese obedecer a dos razones diferentes. La primera, sería la expectativa de que la situación económica mejoraría para los venezolanos, si se levantan estas sanciones. La segunda, independiente de la anterior, sería que las sanciones no han logrado su cometido, es decir, forzar la salida de Maduro, por lo que no tiene sentido mantenerlas. Examinemos cada una.

El ingreso petrolero ha tenido un impacto decisivo en el nivel de vida de la población venezolana durante los últimos 100 años. Nuestra cultura política está acostumbrada a asociar el bienestar de la población con las exportaciones petroleras. Antes que la competitividad de las actividades económicas, nuestros niveles de consumo han estado sellados por la renta captada en los mercados internacionales. Si las exportaciones sufren por las sanciones, estaría en el interés de los venezolanos que fuesen levantadas.

Una primera indagación es precisar si las sanciones, efectivamente, han reducido las exportaciones de crudo. Previo a 2017, las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos estaban dirigidas en contra de personeros del régimen chavista acusadas de violar derechos humanos y/o socavar la democracia. Es sólo en marzo de 2017 cuando se empieza a afectar a PdVSA prohibiéndole, como al gobierno venezolano, realizar operaciones a través del sistema financiero de EE.UU. Para entonces, la producción petrolera del país había disminuido en una quinta parte desde 2012, según fuentes oficiales. Y no es sino en enero de 2019 cuando se les prohíbe a ciudadanos estadounidenses o empresas localizadas ahí, transar con petróleo venezolano. Para el primer trimestre de ese año, la producción ya había caído a menos de la mitad: un millón 293 mil barriles diarios en promedio, según la misma fuente. Todo indica, por tanto, que el deterioro principal de la producción de PdVSA es previa a la imposición de las sanciones comerciales y que se debe a razones distintas a éstas.

¿Y las sanciones financieras de 2017? Cabe recordar que, en ese año, la República y PdVSA entraron, de hecho, en una situación de default, al no poder honrar sus compromisos de deuda externa. Quedaron excluidas, por tanto, de los principales mercados financieros internacionales. A ello se añade que PdVSA enfrenta litigios internacionales con empresas foráneas que suman miles de millones de dólares, por expropiaciones y/o por incumplimiento de contrato. Luego está el hecho de que sus ventas a China, su principal mercado de exportación en estos últimos años, son utilizadas en gran parte para amortizar la deuda que se arrastra con ese país. Finalmente, están las deudas que mantiene PdVSA con ENI, Repsol y Chevron. En previsión de una posible escasez mundial de crudo derivada de las sanciones impuestas a Rusia por su agresión a Ucrania, el gobierno de los EE.UU. recientemente dispensó de sanciones a las dos primeras para permitirles exportar su producción en Venezuela a Europa y, de paso, se cobrasen sus acreencias. Una autorización similar a Chevron está sujeta a que se reanuden las conversaciones entre el régimen de Maduro y la oposición para restablecer la democracia en el país.

Tales apuros financieros indicarían que la producción de PdVSA poco se beneficiaría de levantarse el veto al uso de la banca estadounidense de 2017. Con el tiempo podría refinanciar en términos más favorables sus deudas, pero sujeto a medidas que restablecieran la confianza entre sus acreedores.

Es una triste verdad, entonces, que la drástica merma de la producción petrolera venezolana --de más del 70% durante la gestión de Maduro--, obedece sobre todo a factores internos. Éstos se resumen en prácticas depredadoras --contratos ficticios, manejos contables fraudulentos, sobreprecios, comisiones en compras y en contrataciones, robos, etc-- que esquilmaron los recursos que deberían haberse dedicado a la inversión, al desarrollo tecnológico, al mantenimiento adecuado y a la remuneración con base en el mérito. La consecuente destrucción de la capacidad productiva de la industria, incluyendo la refinación, ha obligado a importar crudos livianos para mezclarlos con el petróleo pesado de la faja, así como gasolina y otros productos refinados. El saldo neto del ingreso petrolero es, por tanto, aún menor. Cualquier incremento provendrá, necesariamente, del aporte de la inversión extranjera. ¿Están dadas las condiciones para que ocurra? Para abril de este año se señalaba la paralización de taladros activos de perforación en el país[1], lo cual comprometía la producción nacional, incluyendo las empresas mixtas.

Aún con todos estos “peros”, levantar las sanciones petroleras debería mejorar algo el ingreso nacional. Pero, sería más por sus probables efectos sobre el precio del crudo venezolano, que ha ido vendiéndose con descuentos de más del 20% para sortear las trabas comerciales. Lamentablemente, la competencia ahora en el mercado chino del crudo ruso, también sancionado, hará que este descuento sea aún mayor.

Debe ser examinado de cerca la aplicación o el uso de este posible mayor ingreso petrolero. Tampoco aquí los indicios son alentadores. La ausencia de información oficial sobre la gestión pública, la inversión, el consumo y el desempeño de otras variables reales impide calcular el efecto multiplicador de incrementos en el gasto atribuibles a un mayor ingreso petrolero. No obstante, a juzgar por el valor de las exportaciones en los primeros nueve meses de 2022, en torno a los 11,7 millardos de dólares y más del doble de las registradas en igual período de 2021, este efecto es casi nulo. ¿Ha mejorado la provisión de servicios públicos: luz, gas, agua, salud, educación, seguridad o la inversión? Lamentablemente, el Estado venezolano fue colonizado por “revolucionarios” que se dedicaron a extraer rentas, debilitando su capacidad de atender los problemas del país. Salvo un ajuste salarial a comienzos de año, ya disminuido por la inflación, la gestión pública continúa su proceso de deterioro.

Por último, si las sanciones no han logrado su cometido de sacar a Maduro, ¿por qué mantenerlas? Creo que aquí hay un error de óptica. Efectivamente, el fascismo continúa en el poder, para desdicha de los venezolanos, pero no hay ocasión en que no plantee como demanda central, que le sean levantadas las sanciones. Es obvio que sí le afecta, aunque fuese sólo porque le limita los recursos a expoliar. Ello indicaría que son un poderoso instrumento, no para “tumbar” al régimen, sino para presionar para que acceda a negociar la realización de elecciones creíbles, con garantías, que ofrezcan una vía para una transición rápida a la democracia que supere, cuanto antes, la terrible tragedia de Venezuela. A Maduro y a sus militares traidores en absoluto les interesa mejorar la situación de los venezolanos y es iluso pensar que, con base sólo en ello, permitirían condiciones que favorecieran la democratización.

Conforme a esta perspectiva, toca al liderazgo opositor, en estrecho contacto con las demandas y requerimientos de la gente, confeccionar una especie de programa de condiciones cuyo cumplimiento –verificable—sumaría puntos a favor de levantar las sanciones. Obviamente, tendría que consensuarse con quienes tienen la sartén agarrada por el mango, es decir, el Ejecutivo estadounidense. Podría pensarse, asimismo, en amarrar un incremento de exportaciones, resultado de tal levantamiento, para atender exclusivamente a la emergencia humanitaria provocada por el desastre chavo-madurismo, y/o para rescatar y poner en función servicios públicos vitales. Es decir, propiciar que una decisión de esta naturaleza tuviese el aval de la oposición, si sus frutos fuesen dedicados claramente a mejorar la situación de las mayorías y no a enriquecer a quienes secuestraron al Estado para beneficio propio.

El liderazgo opositor tiene la palabra.

[1] https://talcualdigital.com/una-venezuela-sin-taladros-vera-el-impacto-en-la-produccion-de-crudo-en-meses/

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

 6 min


Jesús Elorza G.

Al cumplirse más de dos semanas de haber finalizado los XII Juegos Deportivos Suramericanos en Asunción, Paraguay, todo el mundo se pregunta ¿el por qué un manto de silencio envuelve todo lo acontecido en ese evento? ¿Dónde están las caravanas que se hacían entre Maiquetía y Caracas a la llegada de nuestros atletas ¿Ahora no hay visitas al Palacio de Miraflores para retratarse con el presidente? ¿Qué pasó con las ofertas de carros, casas y becas a los ganadores de medallas? ¿Dónde está el presidente guapachoso que, al condecorar un atleta, preguntaba cuál era su deporte para inmediatamente decir que él también competía en ese deporte? Así lo vimos y oímos en su demagogia populista decir que había saltado más de dos metros de altura en atletismo o que había bateado más jonrones que Galarraga o que cruzaba nadando el rio fronterizo entre su ciudad natal y Venezuela; en fin, todo ese teatro ahora se encuentra inmerso en el más escandaloso silencio.

Las autoridades del Comité Olímpico Venezolano COV, Ministerio del Poder Popular para el Deporte MPPD y el Instituto Nacional del Deporte IND quedaron ciegos, sordos y mudos frente a los resultados de los recién finalizados Juegos Suramericanos.

Cuando el país espera por una evaluación de la actuación y una presentación de acciones o programas para superar las fallas que se hayan presentado, estas autoridades responden con un silencio sepulcral. Si algún periodista preguntaba sobre los pronósticos sobre medallas, inmediatamente recibían como respuesta el ser desalojado del recinto donde se efectúa la rueda de prensa. Si alguien preguntaba ¿El por qué no fue inscrito en baloncesto en estos juegos? el funcionario se limitaba a mirar para otro lado y con su cara muy lavada decía “Otra pregunta”. Si hay alguna referencia al porque las garrochas de Rosbely Peinado no llegaron a tiempo y la atleta tuvo que competir con garrochas prestadas…nadie responde. Pudiera pensarse que estos incompetentes funcionarios creen que con quedarse callados las cosas se van a superar. Pero, hay que recordarles que hay silencios más elocuentes que las palabras y como dice el sabio refrán “El que calla otorga”.

El silencio de los culpables solo busca ocultar la debacle o desastre ocurrido en estos juegos; quedar en el 5º puesto y haber sido superados nuevamente por Colombia y también por Argentina y Chile refleja el fracaso de las políticas y programas para el sector deporte implementadas por este régimen.

De allí que las culpables e incompetentes autoridades deportivas no tengan respuestas frente a esta problemática. Una muestra inequívoca de ello es cuando las federaciones deportivas presentan sus Programas Operativos Anuales (POA) y ven pasar los días o meses sin respuesta alguna y si preguntan o reclaman, la respuesta de las autoridades ya es conocida…SILENCIO. Igual sucede con las becas, programas de asistencia social, protección médica, uniformes, alimentación y sitios de entrenamiento de los atletas.

Especial referencia merece lo acontecido con los Entrenadores que al reclamarle a la presidente del IND, sobre la retención por más de dos años de los aportes a la Caja de Ahorros, recibieron la inverosímil e increíble respuesta “Ayyy, yo de eso no sé nada, déjenme preguntarle al ministro a ver qué me dice”. Iguales respuestas reciben cuando se plantean los problemas de seguro HCM, homologaciones, aumentos de sueldos, pensiones, y pago de pasivos laborales.

En el sector olímpico, quizás por las luchas entre fracciones del régimen por alcanzar la presidencia del organismo, se presenta un “silencio solidario” con sus camaradas de los otros organismos y lo mejor para ellos es quedarse callados frente a las arbitrariedades que ocurren desde los organismos gubernamentales. Todos recuerdan la decisión del IND de suspender el Registro Nacional del Deporte y amenazando con juicios penales si alguna entidad regional o municipal cumple con estas funciones.

Este hecho coloca en situación de ilegalidad a todas las organizaciones del sector deportivo federado (clubes, ligas, asociaciones y federaciones) pero también deja en situación de ilegalidad al Comité Olímpico al haber sido electo por federaciones ilegales. A esto hay que agregarle que la presidente del IND sigue sin convocar al Directorio en donde, por cierto, está representado el COV…pero este organismo se auto amordaza.

En fin, en este teatro sordo, ciego y mudo el silencio de los incapaces culpables, es un grito de desprecio al sector deportivo.

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​José E. Rodríguez Rojas

La nacionalidad implica, en las naciones modernas, una doble pertenencia, es decir pertenecer a dos entidades nacionales con lengua y cultura propia. Esta visión la recoge el chavismo en la Constitución de 1999, aunque posteriormente, un sector del mismo, involuciona hacia una visión que nos convierte a todos en descendientes de los aborígenes y estigmatiza a los conquistadores españoles y sus descendientes.

Durante mis estudios de doctorado permanecí varios años en España, en la región de Cataluña. Allí pude constatar que una parte considerable de los catalanes reivindican su lengua y su cultura como un hecho definitorio de su nacionalidad, que los hace diferentes al resto de los españoles. Señalan que son gente industriosa que han construido uno de los polos industriales más importantes de España. Se quejan de que son víctimas de una expoliación por parte del Estado español, pues lo que pagan en tributación es mayor que lo que reciben, por todo ello reclaman la independencia de España. Reclamos similares hacían una buena parte de los vascos.

En respuesta a estas demandas se ha desarrollado un régimen de autonomías en el marco del cual se le ha concedido a las diversas regiones la posibilidad de educar a sus niños en las lenguas regionales. Además de ello algunas de las actividades del Estado español como la seguridad han sido asumidas por los cuerpos policiales regionales. También ha sido posible, en este contexto, una doble tributación. Algunas organizaciones políticas como el Partido Socialista Obrero Español consideran que el régimen de autonomías puede evolucionar hacia una federación de estados como el que priva en Estados Unidos.

Estas tensiones regionales son comunes en Francia, Bélgica, Canadá, Alemania y otros países. En Suiza por ejemplo la nación está integrada por cantones los cuales tienen lenguas y culturas diferentes. En estos países la nacionalidad funciona como un amplio marco en el cual es posible la doble pertenencia es decir pertenecer a dos entidades nacionales distintas con sus lenguas y culturas propias.

El concepto de la doble pertenencia el chavismo lo recogió en la constituyente que impulsó en los primeros años del régimen, cuando se elaboró la Constitución de 1999, que hizo posible la doble nacionalidad. La doble nacionalidad en Venezuela reconoce la realidad de un país que recibió enormes contingentes de inmigrantes entre las décadas de 1940 y 1950 que cambiaron el paisaje humano de las principales ciudades y regiones de nuestra nación. Esos inmigrantes, si bien se anclaron en Venezuela y construyeron su familia acá, continuaron, en muchos casos manteniendo fuertes vínculos con sus países de origen y su nacionalidad inicial. La constitución de 1999 lo que hizo fue reconocer esta realidad.

Si bien el chavismo en la constituyente de 1999 recoge la idea de la doble pertenencia, luego ha involucionado hacia una visión primitiva en la cual presenta a los venezolanos como descendientes de los aborígenes cono Guaicaipuro, quien fue parte de lo que la propaganda llama la resistencia indígena. En esta visión se estigmatiza a los españoles y mestizos como Francisco Fajardo calificándolos de genocidas. En este y otros temas el chavismo debe regresar a sus concepciones iniciales.

Los inmigrantes y sus descendientes han tenido un enorme impacto en lo que somos actualmente. Baste citar que el fundador de la democracia venezolana Rómulo Betancourt fue hijo de un inmigrante español. Una de las figuras icónicas de la izquierda Teodoro Petkoff era descendiente de europeos del este. En la conformación de las disciplinas académicas que se desarrollan en nuestras universidades la importancia de los inmigrantes ha sido enorme. Los alemanes en la fundación de la botánica. Pedro Grases en los estudios de historiografía venezolana. En nuestra gastronomía y acervo musical ha ocurrido lo mimo. Baste citar el aporte de Armado Scannone a la cocina criolla. De Ilan Chester, Soledad Bravo y Franco de Vita a la música venezolana, por citar algunos.

La nacionalidad como doble pertenencia se ha hecho más pertinente, actualmente, con la emigración de cerca de 6 millones de venezolanos al exterior, muchos de los cuales residen en Colombia, Estados Unidos, Chile y otros países donde han optado por la nacionalidad del país que los recibe. Es un capital humano de relevante importancia con el cual debemos mantener fuertes vínculos tratando de que sus nexos con su país de origen se mantengan.

Afortunadamente esto está ocurriendo. Algunas universidades están, como política, manteniendo sus vínculos con los profesores que han emigrado. En el campo de la gastronomía algunos chefs como Sumito Esteves, residenciado en Chile, mantienen en Youtube un curso de cocina con clara influencia de la cocina venezolana y en particular de la merideña, su región natal. El “Sistema” ha estado programando actividades en conjunto con Yordano, el cual está residenciado en Nueva York.

Los recursos de la diáspora son uno de los activos fundamentales que tenemos para el futuro, incorporarlos como lo están haciendo varios de los actores de la vida nacional es una política inteligente que debe ser fomentada. Pero esto debe alentarse abiertamente y la visión de la doble pertenencia que se incorpora en la Constitución de 1999 es un buen punto de partida.

Profesor UCV

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Guillermo Mendoza Dávila

El país comienza a transitar paulatinamente por una senda de recuperación económica de la mano de un cambio de modelo, un profundo viraje oficial que ahora promueve abiertamente las virtudes del emprendimiento y de la producción, al punto que desde el alto gobierno se promociona el fortalecimiento de la capacidad exportadora del país y las autoridades están abiertas a parlamentar con los gremios empresariales acerca de los más variados temas, considerados hasta hace poco anatemas provenientes de un sector visto con intolerancia.

Esos temas siguen presentes en su gran mayoría, pero al menos hay disposición a debatirlos, a considerar los planteamientos ofrecidos y en algunos casos ya hay resultados favorables.

Más allá de preocuparnos de entretener las teorías conspiratorias y discutir si se trata solamente de una estrategia política demagógica o si es más bien la genuina aceptación por parte de las autoridades de aquella máxima universal que reza que solamente produciendo más bienes y servicios podremos generar riqueza y progreso para todos; preferimos ocuparnos aquí de analizar las opciones disponibles al sector productivo. Mientras lleguen todos esos cambios requeridos y se den todas las condiciones favorables que motiven a todos a invertir, ¿qué podemos hacer?

Y es que bajo este escenario contemporáneo, en la misma Venezuela en la cual habitamos todos, hay algunos empresarios experimentados así como nuevos emprendedores que dejaron a un lado las archiconocidas vicisitudes y barreras de todo tipo para enfocarse en acometer con decisión sus proyectos y no hay dudas que se pueden apreciar numerosas historias de éxito como sólo nuestro terruño sabe producir, aún en este entorno tormentoso al que los llaneros se refieren como enrrumazumado. Es bien conocido las victorias alcanzadas por algunas empresas establecidas así como varias historias famosas que se refieren a nuevas iniciativas en diversos sectores que incluyen alimentos, salud, comunicaciones, consultoría, transporte, tecnología, “delivery” y otras más.

Ciertamente la lista es aún insuficiente y se concentra en ciertos sectores productivos, socioeconómicos y geográficos. Más sin embargo, debemos revisar qué hicieron diferente para alcanzar y mantener el triunfo de sus operaciones a pesar de las realidades del país.

Si bien no hay receta fácil, es posible apreciar ciertos elementos comunes que podemos modelar y replicar. En todos los casos revisados existe la clara identificación de un nicho de mercado disponible, una necesidad nueva o desatendida y es allí donde se inserta ese empresario que logra triunfar, ofreciendo los productos y servicios adecuados para atender deseos insatisfechos.

La fórmula no es nueva, es universalmente válida en todos los países y en todos mercados, pero no todos los que conducen negocios la persiguen con claridad. Una estrategia comercial exitosa parte de la certera identificación de aquello que el mercado requiere con la pretensión de atenderlo mejor que los demás mediante una propuesta de valor que supera todas las opciones disponibles.

A pesar del reducido tamaño que exhibe nuestro mercado en comparación con años anteriores y aún a la vista de las múltiples limitaciones, seguirá habiendo oportunidades que atender. Quien las identifique triunfará.

guillermomendozad@gmdconsultor.com

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Eddie A. Ramírez S.

A los cien años del nacimiento de Carlos Andrés Pérez mucho se ha divulgado sobre este distinguido y controversial compatriota. Algunos consideran que en su primera presidencia llevó a Venezuela a su mejor momento, a la cima. Otros, que ese período ocasionó las distorsiones que posteriormente nos condujeron al punto más bajo, a la sima. Su segundo período se inició con un gran apoyo y en la cima del reconocimiento como líder latinoamericano. Al ser depuesto descendió a la sima, pero terminó en la cima. ¿Fue injusta esa defenestración? ¿Quiénes la propiciaron? ¿Se perdió la democracia por esa destitución?

Sobre su primer gobierno, en general se considera que se intoxicó con los elevados ingresos por el aumento de los precios del petróleo. Planes ambiciosos, sin contar con recursos humanos para ejecutarlos y para controlar los desembolsos; créditos y subsidios no justificados, condonación de deudas, inflación, aumento de la deuda externa. No previó que los precios del petróleo podían bajar y, cuando llegaron, persistía la pobreza, el país estaba endeudado y las reservas en dólares estaban extremadamente bajas.

No todo fue negativo. Iniciativas importantes, cuyos resultados se vieron a mediano y largo plazo, fueron la creación de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, que permitió que miles de estudiantes fuesen becados en universidades en el exterior y en Venezuela. A ninguno le pidieron recomendación. El otro logro fue la creación del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles. Lamentablemente, gran parte de ese capital humano se tuvo que ir, posteriormente, al exterior. Evidentemente, hubo obras materiales, como construcción de escuelas, hospitales y acueductos, pero eso es lo mínimo que debe hacer cualquier gobierno. Estatización del hierro y de la industria petrolera pero que, a la larga, se politizaron y vinieron a menos.

El balance no fue positivo. Había anunciado que administraría la abundancia con criterio de escasez, pero fue lo contrario. Hubo un crecimiento artificial que no era sustentable. Su partido perdió las elecciones y su sucesor declaró que recibía un país hipotecado.

Una de nuestras características, para bien o para mal, es que olvidamos con rapidez. Por ello, Carlos Andrés regresó a la presidencia después de los desastrosos gobiernos de Luis Herrera y de Lusinchi. Esta vez con una visión diametralmente opuesta a su populismo anterior. Creyó que podía cambiar nuestra mentalidad consumista y tendencia a recostarnos del Estado. También que podía tomar medidas sin apoyo político, popular o militar. Su gran ego lo perdió

Sobre su defenestración y consecuencias se han creado mitos. El ambiente que se respiraba en el país era de insatisfacción, por decir lo menos. Los saqueos durante el llamado Caracazo ameritan un estudio profundo. Las severas medidas económicas que anunció todavía no se estaban aplicando. Un adelanto precipitado del pasaje de autobús en Guarenas, ante el aumento de la gasolina, desencadenó saqueos nunca vistos ante la pasividad de un gobierno cuyo presidente estaba en el exterior. También había molestia por la fastuosa ceremonia de la toma de posesión y que la población se sentía engañada, ya que en la campaña electoral nunca mencionó que tomaría medidas de austeridad.

Uno de los mitos es que su enjuiciamiento y posterior destitución fue producto de una conspiración de un grupo encabezado por Arturo Uslar Pietri y otros notables. Realmente, estos lo que hicieron fue advertir que el país iba por mal camino y que había que enderezar el rumbo. Los dos intentos de un grupo de militares de dar un golpe de Estado no tienen justificación y afectaron negativamente la economía. El primero probablemente se pudo evitado sí CAP hubiese escuchado las recomendaciones de sus organismos de investigación. Había temor de que podía haber otro intento que pudiese tener éxito. Es decir, estaba presente una profunda crisis social, política y militar. Cierto que habían mejorado los índices macroeconómicos, pero eso no le llegaba al estómago del pueblo.

Esa crisis, que hoy muchos olvidan, determinó que su propio partido decidiera quitarle el apoyo y permitir que el Congreso allanara su inmunidad para que la Corte decidiera su destitución. El juicio fue por un manejo inadecuado de parte de 250 millones de dólares de la partida secreta, con el objeto de apoyar la seguridad de Violeta Chamorro en Nicaragua ¿Fue un juicio injusto? Claro que sí. Fue un juicio y una destitución por motivos políticos para intentar superar una crisis. No compartimos las afirmaciones de que fue una retaliación de los Notables, del Fiscal Escobar Salom y de su propio partido. Desde luego que su partido estaba molesto porque le había quitado poder y los citados no simpatizaban con CAP, lo cual tuvo su cuota de influencia.

Así mismo, algunos sostienen que esa defenestración fue el inicio del fin de la democracia. Pensamos que nada hubiese cambiado. A Carlos Andrés la faltaban solo ocho meses para terminar su período. Siguió una transición, con Ramón J. Velásquez, que apaciguó los ánimos. Era inevitable que en la siguiente elección ganara un candidato crítico del clientelismo de los partidos tradicionales. Caldera, en su discurso en el Congreso, no apoyó la insurrección de Chávez, sino que alegó que no hubo reacción popular en contra de la misma por el descontento reinante. La mesa estaba servida para que después viniera Chávez o alguien parecido, con su oferta totalitaria de acabar con los partidos y la corrupción.

Es obvio reconocer que Carlos Andrés fue un defensor de la democracia, tanto cuando fue ministro del Interior, como durante sus presidencias. También de un gran valor personal en tiempos de peligro. Se comportó como un gran demócrata al acatar su destitución. Incluso, fuentes serias aseguran que algunos grupos, inclusive militares, le ofrecieron apoyo para que se mantuviese en el poder. Empezó en la cima, cayó en la sima pero, cuando respetó las reglas de la democracia, volvió a la cima. Su actitud lo enaltece. Fue un venezolano que amó a su país.

Como (había) en botica: Lamentamos el fallecimiento del padre Francisco Virtuoso.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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