Pasar al contenido principal

Opinión

Ismael Pérez Vigil

Desde que publiqué un artículo, “Desesperanza” (https://bit.ly/3RfRoDm), hace varias semanas, he recibido comentarios, opiniones, e incluso una invitación del FAVL de Bolívar y Caroní, para tratar el tema en uno de sus foros, sobre todo: ¿Cómo combatir esa desesperanza?; esas interacciones e intercambios me han hecho reflexionar acerca de algunas de las áreas en donde se manifiesta el fenómeno. Hoy quiero tocar dos de esas áreas en las que más me han insistido, las elecciones primarias de la oposición democrática y el tema educativo de la juventud.

Las primarias.

La oposición democrática tomó la decisión de participar, unida, o al menos con un candidato único −que no es exactamente lo mismo− en las elecciones presidenciales del 2024 −que por las declaraciones recientes de Nicolás Maduro, tal parece que si se realizaran en esa fecha, que es la que se desprende de la constitución y las leyes vigentes, aunque aún falta saber si serán en el mes de diciembre, como ha sido la costumbre por años−. Esa misma oposición ha decidido también escoger ese candidato en un proceso de elecciones primarias, que se llevarían a cabo en una fecha indeterminada del año 2023, según acaba de ratificar la Plataforma Unitaria en un comunicado, pero que aún no se tienen mayores detalles de la forma concreta en que se llevarán a cabo. Eso parece que está ocasionando cierta desesperación a algunos sectores, tanto partidistas, como de la sociedad civil, que han manifestado inconformidad, tanto por la lentitud del proceso, como por el método de las primarias en sí, para escoger el candidato.

Opciones.

Teníamos varias opciones para hacer esta selección: Encuestas, consenso o primarias y como bien sabemos, se hicieron enormes presiones para que fuera mediante primarias. Casi que era un delincuente o un traidor, el que no dijera: primarias; pero, como es usual, una vez tomada la decisión, aparecen las inconformidades, por variados motivos: Lo tardío en realizarlas −primer semestre de 2023−; porque eventualmente se decida acudir al CNE, para que facilite máquinas y logística que abaraten los costos; por la incertidumbre al no saber si podrán participar los venezolanos en el exterior; e incluso, por la forma en que se tomó la decisión, de la que, según dicen algunos, se excluyó a la “sociedad civil”. La preocupación lleva a varios al extremo de dudar acerca si se celebraran o no o si los partidos a última hora desistirán de las primarias y se decidirán por el método del “consenso”, acostumbrados como están a las “componendas”, dicen los inconformes.

Creo que todas las objeciones que han ido surgiendo forman parte de ese fenómeno de la “desesperanza”, en algunos, o el interés en otros en desprestigiar el proceso y a la oposición democrática y nada tendría de raro que esté metida la mano de algún laboratorio de guerra sucia del régimen, para desacreditar a la oposición y de paso estimular la abstención, que siempre los ha favorecido a ellos.

Rebatiendo argumentos.

Mas allá de que siempre es posible que en efecto haya algún “arreglo” y se de vuelta atrás en la decisión, creo que los argumentos que están en la calle son fácilmente rebatibles. Por ejemplo, lo de la falta de consulta o que la decisión la hayan tomado los partidos en el marco de la llamada Plataforma Unitaria, hay que decir que “alguien” tenía que tomar la decisión y lo hicieron los únicos que estaban −y están− organizados para ello: Los partidos políticos, es decir: la MUD, el G4, el G7, el G10, o el G-lo-que-sea. Si los partidos consultaron ampliamente la decisión o no, es otro detalle, pero ¿Cómo si no, se podía tomar esa decisión? ¿En una Asamblea multitudinaria de oenegés? ¿En una reunión de partidos y oenegés? ¿Cuáles? ¿Mediante un plebiscito?

¿Se celebrarán las primarias?

Con respecto a la preocupación de algunos por el retraso, que los lleva a dudar si se celebrarán o no las primarias, yo creo que si se van a llevar a cabo; por la muy simple razón que en este ambiente que conocemos de falta de credibilidad en los partidos y en la política, ¿Cómo le explicarían los partidos al país que el candidato no se escogerá mediante primarias? Además, creo que los partidos no tienen mejor opción; siempre será políticamente mejor poner esa decisión en manos del colectivo, antes que exponerse a ser acusados de llevar a cabo una “componenda”.

No me cabe duda, al menos no una razonable, que habrá un proceso de primarias y que de allí saldrá un candidato −alguien va a ganar− en eso no veo problema; tendremos un candidato único, aunque después se lancen dos o tres; que se lanzarán, porque seguramente de alguno de esos partidos ilegítimos, creados por el régimen y el TSJ −e incluso de alguno de los que consideramos democrático− saldrá un candidato “rebelde”, del cual la gente se encargará, porque la gente juega a ganador y cree en la “unidad”, aunque sea un concepto algo abstracto, y al que no se meta en el redil, le pasarán factura. Y si no recordemos: ¿Cuánto votos obtuvieron los candidatos que se lanzaron por fuera de la unidad en 2012 y 2013? ¿O los que participaron en las elecciones de 2018, cuando los partidos democráticos llamaron a abstenerse? ¿O los candidatos que se lanzaron por fuera del acuerdo de “unidad” en Barinas?; no tienen vida política quienes se coloquen al margen de la unidad democrática.

Primarias en el exterior.

Para concluir el punto, conecto con lo de las primarias en el exterior. He afirmado que, dadas las enormes dificultades técnicas, políticas y falta de motivación −también las dificultades jurídicas, pero estas son más fáciles de resolver− veo difícil que se pueda hacer en el 2024 una votación masiva por parte de los venezolanos en el exterior. No repetiré lo ya dicho, los invito a leer mis artículos anteriores, ¡No se votará…! y Estrategia del voto en el exterior en: https://bit.ly/3LkwNw3−; sin embargo, con la celebración de las primarias en el exterior, nos estamos ahogando en un vaso de agua, pues esto es algo que podemos resolver “caseramente”, sin involucrar al CNE; pero, eso implica llegar a acuerdos básicos y allí la sociedad civil puede presionar para lograrlo, para que en el exterior se hagan las primarias, bajo estas características: 1) sin CNE, porque, de todas maneras, el CNE no las va a hacer; 2) que se acepte que todo mayor de 18 años, con una cédula de identidad o pasaporte venezolano, pueda votar, y 3) que cada comunidad de venezolanos en el exterior, organice sus votaciones en el lugar donde vive.

Bajo estas premisas, si se logra que en unas elecciones primarias de la oposición participen más de un millón de venezolanos en el exterior, sería un éxito político enorme. Pero, tiene que haber un acuerdo firme en que se van a respetar los resultados; y llamo “acuerdo firme”, más allá de firmar un papel, que quien no lo haga, se denunciará públicamente, para que el pueblo lo identifique y le pase factura.

Educación

En el tema educativo no estoy involucrado de manera directa; mis conocimientos al respecto son los de cualquier ciudadano que escucha con preocupación lo que familiares y amigos, con hijos en edad de estudiar comentan; pero, hay que estar ciego para no darse cuenta que el deterioro del sistema educativo es uno de los problemas más graves del país y hay que enfrentarlo a todos los niveles; desde las guarderías o lo que llamábamos “hogares de cuidado diario” −aquellos centros que existían o deben existir para que los padres dejen a sus hijos en un lugar seguro y puedan trabajar− pasando por la educación básica y media, la educación técnica o de oficios, para preparar para el trabajo, hasta la educación universitaria.

El nuevo gobierno, por el que luchamos para acabar con este régimen de oprobio, tendrá que decidir donde pondrá recursos y a que le dará prioridad: ¿A la educación de los niños, o a las universidades?, pues posiblemente no habrá recursos para atender todo, desde los sueldos ruinosos de maestros y profesores, hasta el mantenimiento de locales y presupuesto de las universidades; por ejemplo, he presenciado discusiones en las que se plantea de manera muy seria el tema de si es realista que la educación universitaria o superior en general, pueda seguir siendo gratuita, como lo fue siempre.

La juventud y su educación.

Pero con respecto al “adoctrinamiento” ideológico al que ha estado sometida la juventud venezolana, en las aulas y en la vida misma, todos hemos escuchado la preocupación de padres y educadores acerca de que la juventud venezolana no ha vivido en democracia, solo ha conocido este sistema, del supuesto “socialismo del siglo XXI”, que ha destruido al país y propiciado la diáspora y huida al exterior de casi ocho millones de venezolanos.

Ciertamente es preocupante que tenemos una generación −ya casi dos− de jóvenes que han vivido bajo este régimen de oprobio durante los últimos 23 años; que no conocen la democracia; que para ellos elecciones son esas comedias que nos monta el régimen con el CNE; que no saben lo que es una Asamblea Nacional, un parlamento, verdaderamente democrático, en donde se concilien ideas e intereses, se hagan leyes para todos, un cuerpo legislativo que controle al poder ejecutivo y los demás poderes; no han visto un parlamento, sino un antro de componendas. Nuestros jóvenes tampoco conocen un sistema de justicia independiente, sino uno despótico que “imparte justicia” a la medida del gobierno; jóvenes que solo solo conocen partidos políticos como maquinarias electorales; jóvenes para quienes la policía y las FFAA no son funcionarios que protegen al ciudadano o al país, sino individuos que abusan de su poder para matraquearlos y agredirlos.

Y sin embargo, paradójicamente, debo reconocer que por lo que hemos visto, no creo que sea un problema tan grave de resolver; me explico: los jóvenes de la llamada generación del 2007, por ejemplo −que fueron factor decisivo para derrotar la reforma constitucional de Hugo Chávez, que pretendía cambiar el ordenamiento jurídico del país−, la mayoría de esos muchachos estoy seguro que cuando tenían entre 7 y 10 años, acompañaban a sus mamás en aquellas jornadas de protesta, por todo el país, en las plazas públicas, en contra del decreto 1011, de infausta recordación y con aquella consigna: “con mis hijos no te metas”; y en esa época, 2007, cuando los muchachos de las “manos blancas” protestaban por el cierre de RCTV y contra la reforma constitucional, los niños que en ese entonces tenían 7, 8, 9 años, fueron más tarde aquellos jóvenes “escuderos” que protestaron en las calles en el 2014 y 2017, enfrentándose a la policía y los cuerpos represivos, lo que costó la vida a varios cientos de ellos.

Es decir, esa es otra manera de educar, de socializar; o si se quiere, de crear “capital social”, en nuestros niños y jóvenes, al hacerlos testigos de lo que sus padres y abuelos estamos haciendo para salir de este régimen, que vean que no nos estamos cruzando de brazos; esa es una manera de dejar el miedo y la desesperanza, frente a un régimen descontrolado y corrupto. Será en la casa, en la familia, en donde enseñaremos a los jóvenes la lección más importante para sus vidas: Que es vivir en democracia.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 8 min


Orlando Viera-Blanco

El discurso es una herramienta muy poderosa. Ya lo decía Michael Foucault: “El lenguaje es, como saben, el murmullo de todo lo que se pronuncia, y es al mismo tiempo ese sistema transparente que hace que, cuando hablamos, se nos comprenda. El lenguaje es a la vez todo el hecho de las hablas acumuladas en la historia y además el sistema mismo de la lengua

¿Pero qué sucede cuando el habla, el lenguaje, el discurso, el sistema, no es trasparente por falaz, embaucador y manipulado? Nace el abuso de poder a través de la literatura [que no es literatura], sino voluntad de controlar el poder.

Lenguaje, dominación y poder

TEUN A. VAN DIJK en su obra ‘El Discurso y el poder’ [Barcelona 2009], aporta un sesudo análisis sobre lenguaje y control siguiendo los estudios de Rober Fowler, Bob Hodge, Gunther Kress y Tony Trew. “Como lo mostraron Fowler y su equipo en 1979, la noción teórica crucial del poder y la dominación es el «control» […] “Quienes tienen acceso al discurso público, al discurso político, parlamentario; al discurso de los medios, educacional, académico y científico, son quiénes están en condiciones de controlar”. Voluntad de control válida, si los medios, la misión, la oferta académica y los fines, son honestos, son legítimos.

Dice VAN DIJK: “Si alguien controla parte de la producción del discurso público, también controla parte de sus contenidos y, por lo tanto, controla indirectamente, la opinión pública, que puede no ser exactamente lo que pensará la gente, pero será al menos aquello sobre lo que pensará”.

Volviendo con la sentencia de Foucault, qué hacer si el discurso que tiene el privilegio de “controlar contenidos”, sentimientos, tendencias, es manejado bajo la estrategia de la “manifestación episódica” o representación de eventos de alto impacto [tremendistas], para incidir en la memoria de corto plazo. Esquema propio de las redes sociales [RRSS]. Una idea, opinión o síntesis, que debe formarse en 140 caracteres, en 120 segundos o en un reel de 30. Efímero pero filoso.

La comunicación, el lenguaje, la narrativa, los conceptos, el mensaje, se hacen sumamente espontáneos, súbitos, enhebrados con “memes, gimmicks, símbolos o anatemas” que inducen un pensamiento lateral que no es real. Por lo tanto, concluye Van Dijk, poder es control y control es manejar un discurso preferencial en su producción, contenidos y estilo, para inducir al público sobre qué pensar. La teoría de ‘agenda setting’ [Walter Lippmann, McCombs y Shaw] se viene estudiando desde los sesenta. Es crear modelos de consciencia, prioridades y relevancias, afines con las demandas del público. EL objeto es la noticia veraz y la fuente-sujeto, identificable. EL problema en internet es que el objeto es divulgación y la fuente anónima.

Almorzar con Hitler o con Castro

Las RRSS son improvisación e instantaneidad. Es adecuación de la agenda. ¿Qué no hubiese hecho el Ministro de Propaganda Nazi Joseph Goebbels, si hubiese contado en su tiempo con Instagram, Twitter, Facebook o YouTube? Memes que valen más que un poema de Shakespeare o Alexander Pope. Ya lo decía él Macbeth “La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido

El Ministro Nazi [Goebbels] consagró el antisemitismo y la discriminación racial más sangrienta de la historia contemporánea. Un discurso estigmatizante, ponzoñoso, donde los judíos eran los culpables de todo […]

En minutos corrió como pólvora, un “me gustaría almorzar con Hitler y Fidel para preguntarle [a Hitler] por qué no terminó todo lo que había comenzado [el holocausto, el extermino], a lo que agregó “que él no vivió en esa época y desconoce sí pasó”. En otras palabras, el negacionismo como “modelo de inconciencia”, que desecha la historia y la verdad, agendando a los apóstatas y asesinos.

Lo peligroso es que luce como un acto de ignorancia, pero hasta la idiotez [Macbeth] queda agazapada por el medio. En realidad, es un acto de inmensa ‘manipulación episódica’ [Dixit Van Dijk] que golpea vínculos cognitivos y sociales para desmoralizar y negar.

Incurriendo sobre una “memoria corta, sobre aquellos que no les interesa la verdad histórica sino la conducta impropia, ideológica, banal, para sentirse parte de grupos de control, de dominio o preferencia, o para exculpar su inacción o cobardía contra el dictador, recurren a un lenguaje “crítico, falaz, dialéctico, artificioso, lírico, acomodado” que aviva la división, el desprecio, el odio y ojo ¡el allanamiento!.

Un ritual a la mentira no es literatura

Coincido que la narrativa del humorista es pura. Alegra con la verdad. Y aunque duela [la verdad], ríe. Transporta, da Fe y confianza. Por eso el humor tiene tanto o más poder que un político…

Cuando el discurso, la cognición [conocimiento aparente] y la sociedad lo convierten en un arma peligrosa de tergiversación y mentira, corroe la belleza de la cultura, la paz y la justicia. A partir de un ritual absolutista que traza las palabras en un espacio de consagración-oscuro, opaco y fanatizado-según Foucault, “hace de cada palabra un modo absolutamente decepcionante en relación con la literatura, porque no hay ninguna palabra [necia] que pertenece por esencia, por derecho de naturaleza, a la literatura”.

El problema es que la influencia en el «control de la mente» que ejercen los medios debería realizarse en un marco sociocognitivo más amplio, alerta Dijk. “Los medios de comunicación masiva han dado paso a una enorme diversidad de medios alternativos, medios para «nichos» especiales y fundamentalmente las vastas posibilidades de internet, los teléfonos móviles y el uso más individual que hacen de las noticias, el entretenimiento y otros “contenidos”, que son un mélange sin fronteras.

El reto es educar, alertar y rescatar a los lectores y usuarios que en general se han vuelto más críticos e independientes, pero paradójicamente menos informados. Porque no podemos confundir mensaje con literatura, episodio con historia; discurso instantáneo vs. discurso trascendental, tolerancia vs. exceso. La consecuencia de caer en esa mélange [amasijo] sin fronteras, es perder la conciencia que es el contrapoder al control autoritario, por perder la cultura, la información y la verdad…Y triunfan los abusadores de poder, los que desean almorzar con Fidel y con Adolfo…

¿Cuándo comenzamos a hablar de «abuso»? Cuando hacemos un uso ilegítimo del discurso, del medio y del poder de acceso a la opinión pública. Si abuso de poder significa violación de las normas y valores fundamentales en beneficio de quienes retienen el poder, e implica la violación de los DDHH, sociales y civiles del pueblo, aquellos que, en la esfera del discurso y la comunicación-favorecen a los abusadores por falsear la información, opinar sin fundamento u omitir los excesos del gendarme, también abusan.
[…] Y prefiero a los humoristas y a los poetas, los primeros por apelar a la verdad, aun cuando nos hagan reír, y los segundos por no escribir idioteces…que es literatura.

@ovierablanco

 5 min


Luis Ugalde, S.J.

En Venezuela no todo es división y confusión. Hay claros consensos, incluso entre opositores y gobiernistas. Todos queremos cambio para lograr cuatro cosas: trabajo con buen salario, servicios públicos básicos como agua, luz transporte…, servicios de salud al alcance de todos y educación de calidad que ponga a valer el talento de cada uno, y la libertad sin dictadura. Solo algún trastornado o delincuente que vive de la maldad estará en desacuerdo.

Siendo esto así, cada día somos más -incluso chavistas- que nos preguntamos por qué el gobierno de Maduro no quiere o no puede hacer realidad estas urgencias de consenso nacional. Yo estoy convencido de que Maduro es inteligente y, me cuesta entender que quien tomó el mando del país con la promesa de acabar con la miseria y la exclusión, al ver resultados claramente contrarios no abre paso para que los venezolanos lleguemos a acuerdos básicos para resolver las cuatro grandes necesidades en las que ha fracasado el régimen. El grave enfermo nacional necesita consensos claros, sencillos y sin rollos politiqueros.

1-Trabajo y buen sueldo. Las empresas estatales fueron llevadas a la ruina y, las privadas espantadas: miles se cerraron, y la mayoría de las activas trabaja por debajo del 30% de su capacidad. Cualquiera entiende que, para generar trabajo bien remunerado para cinco millones de hombres y mujeres semiparalizados, es imprescindible una muy cuantiosa inversión de capital, fundamentalmente privado puesto que el Estado está arruinado. Pero es obvio que no vendrán miles de millones de dólares nacionales e internacionales, sin garantías jurídicas y bajo la amenaza de la espada del “exprópiese”, lista para decapitar a la empresa privada. El régimen ha entendido la necesidad de atraer capital y ha salido a regalar invitaciones y a vender promesas a quienes vengan a invertir. Pero nada logrará si no hay garantías, ni confianza. Imposible (ver Cuba) con el iluso “Socialismo del Siglo XXI” cuya piedra angular es la eliminación del “capitalismo explotador”. Al capital no le gusta suicidarse y huye rápido de la guillotina. Por eso, sectores como la construcción y la producción agrícola e industrial siguen paralizados, a pesar de que ciertas liberaciones hayan activado el comercio importador y el consumo deslumbrante en pequeños sectores. El salario de hambre de los trabajadores sigue bajando y el crédito nacional e internacional está muerto. Así no sube la producción nacional.

2-Servicios Públicos básicos. Nada caminará con la incapacidad e irresponsabilidad demostradas para restablecer el normal funcionamiento de servicios de electricidad y de agua, para lo cual el país había hecho cuantiosas y muy exitosas inversiones, que fueron la envidia de toda América Latina. Una lamentable gestión pública, corrupta e irresponsable, ha despojado a los venezolanos de luz y de agua y, los tortura. No olvidemos el Metro de Caracas que fue ejemplo de eficiencia y hoy, está en el abandono.

3-Servicios de Salud y Educación. Todos nos preguntamos cómo hizo la “revolución” para hundir la plataforma humana básica en servicios de salud y de educación puestos al alcance de toda la población. Hace 30 años pensábamos que lo logrado se había estancado y había que relanzarlo y sanearlo en muchos aspectos, pero nadie deseaba esta ruina que ha empujado a doloroso exilio a más de 6 millones de seres y ha convertido la educación y la salud pública en castigo para los que no tienen dinero.

4-El mesías engañoso. Uno de los peores engaños es el mesianismo milagrero que el chavismo agravó con el populismo reparticionista de una falsa “riqueza sin límites” que nos había caído en la lotería petrolera. El mesías milagrero convirtió esos ingresos en su caja chica para ir sacando decenas y decenas de “millarditos” (miles de millones de dólares) repartidos con criterio de populista desinversor que acabó hasta con la propia PDVSA. Los disparates se pagan y el mesías se fue en el 2013 dejando asentadas las bases de la ruina nacional que luego se han agravado hasta perder 80% del PIB (suma de la producción venezolana).

Volvamos a la realidad. Nos guste o no, no queda más alternativa que reprivatizar lo que mató la estatización. Ofrecer garantías jurídicas para que el capital y el trabajo se encuentren, reforzar mutuamente sus talentos y conectarse con las potencialidades naturales que tiene Venezuela, si se las sabe despertar. Todo un cambio profundo de nuestra mentalidad económica y su relación con la calidad educativa. No basta el cambio interno del país, sino que necesitamos una nueva relación internacional de confianza y de colaboración con gobiernos, multilaterales y capitales privados. Necesitamos superar las sanciones, lo que no se logrará si no recuperamos la democracia, los derechos humanos y las libertades básicas violadas.

La llave de las puertas cerradas. Ahora el desastre es de tal calibre y las necesidades tan dramáticas que es imprescindible una unidad nacional superior, un enorme apoyo internacional y pasar la página al trasnochado juramento anticapital. Esta puerta se abre si Maduro reconoce el fracaso estrepitoso e insostenible y de verdad camina hacia el acuerdo nacional con diversos actores. Ahora que las oposiciones organizadas parecen escondidas, la población ve y escucha con más claridad la falta de futuro y de esperanza con el régimen. La llave la tienen Maduro y sus militares que deben abrirse al cambio profundo. El malestar y la oposición no están muertos, sino silentes lo que permite escuchar de manera ruidosa la falta de esperanza gubernamental.

Abrir la puerta a la democracia y al acuerdo nacional- con gran solidaridad internacional. Para ello es imprescindible la apertura a la pluralidad democrática con elecciones justas, libres y abiertas a la alternabilidad.

 4 min


Fernando Mires

Continuamente se habla en términos condicionales si Putin gana o pierde la guerra en contra de Ucrania. No obstante, pocos se detienen acerca del real significado del verbo «ganar». ¿Qué quiere decir ganar en este caso? Simplemente, cumplir objetivos. Y bien, esos objetivos los definió Rusia desde un comienzo, entre otros: impedir que Ucrania se convierta en un país occidental, con todos los derechos y deberes que esa conversión implica. No se trata entonces como dijo una vez Kissinger, de un par de kilómetros cuadrados. Se trata, y este es el punto, de eliminar toda posibilidad para que Ucrania se convierta en una nación independiente y soberana. Justamente esa intención fija los objetivos de Ucrania.

Ganar la guerra a favor de Ucrania significa que «siga siendo una democracia soberana, con derecho a elegir sus propios líderes y hacer sus propios tratados» (Anne Applebaum).

La dependencia de Ucrania con respecto a Rusia pasa por supuesto por la ocupación territorial. Pero eso no significa que Putin esté interesado en los territorios de Ucrania. Su interés es el estado de Ucrania. Eso quiere decir que Ucrania, si es que Putin «gana» la guerra, podría seguir siendo una nación, pero no independiente.

El modelo de Putin es Bielorrusia, donde no controla un solo centímetro de territorio, pero controla a todo su estado. O dicho así: a Putin, menos que la soberanía territorial, interesa la soberanía política de Ucrania. Eso es lo que no han logrado entender los gobernantes europeos ni mucho menos los columnistas «bien pensantes» que presionan a Zelenski a negociar. ¿A negociar qué? ¿el estado de Ucrania? Pero ni el estado de Ucrania ni el de ningún país del mundo es negociable. Sin ese punto no se entiende nada.

Concordamos entonces con los politólogos alemanes Gerfried Münkler y Amin Nassehi, cuando afirman que la posibilidad de llevar a Putin a la mesa de negociaciones pasa por derrotarlo militarmente, o en su defecto, por convertir su victoria en algo tan costoso y difícil que al final Putin decida desistir de ella. Algo muy difícil si consideramos que, para Putin, Ucrania no es un fin sino un medio en un proyecto que comienza en Ucrania, pero va mucho más allá de Ucrania. Afirmación que lleva a la pregunta: ¿Qué es lo que quiere Putin después de Ucrania? Ese objetivo no es otro –lo ha dicho el mismo Putin– que restituir mediante la guerra al antiguo imperio ruso. En otras palabras: la política internacional de Putin es radicalmente revisionista.

Revisionismo histórico y geográfico

Revisionismo significa revisar el pasado a fin de reconstruirlo independientemente a los acuerdos establecidos en convenciones internacionales. En el caso particular de Ucrania, Putin cree, como lo demostró su artículo del 2021 (Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos) que Ucrania, el norte de Kazajistán, Bielorrusia y Rusia, poseen una misma raíz étnica (eslava), religiosa (ortodoxia cristiana) y lingüista, proveniente de la antigua Rus. Se trata de una concepción premoderna de nación, similar a la que reclamaba Hitler para la “raza” germánica en su imaginario “espacio vital”. Sobre la base de una mitología, Putin ha elaborado así una nueva narrativa de la geografía y de la historia rusa.

Desde el punto de vista geográfico, el núcleo central, formado por la resurrección de la antigua Rus, donde él, Putin, ejercería el rol de un nuevo Pedro el Grande (con quien continuamente se compara), deberá ser el eje central de naciones satélites, sobre todo en la región caucásica y en Asia Central. «Eurasia», llama a esa construcción Aleksandr Dugin.

Desde el punto de vista historiográfico, el pasado reciente que dio origen a Ucrania deberá ser también drásticamente revisado. Por eso, para comenzar, Putin decidió romper nada menos que con un mito fundacional, con el pasado bolchevique que dio origen a la URSS.

El mito de Lenin como padre totémico de la revolución rusa ha comenzado a ser desmontado. Lenin, según Putin, era un europeísta. Al fundar a la república socialista de Ucrania, arrancó a Ucrania de la Madre Rusia. En cambio, según el discurso ideológico del nuevo totalitarismo, Stalin, al reintegrar violentamente a Ucrania, reconectó a la historia rusa con su pasado zarista.

Después de un largo interregno post-estalinista, Gorbachov retomó las líneas de Lenin y Trotzki e intentó unir el futuro democrático de la URSS con el de las democracias occidentales. Eso explica la campaña furibunda desatada desde fuentes gubernamentales rusas en contra de Gorbachov, hasta el punto de que incluso a sus funerales le fueron negados honores de estadista. Para Putin, Gorbachov fue el creador de la que él ha considerado «la más grande catástrofe geopolítica del siglo XX», la disolución del imperio de la URSS. Por el contrario, Putin ha decidido pasar a la historia universal como el creador de la antigua y a la vez de la nueva Rusia.

Bajo la luz de la nueva Interpretación de la historia, se entiende perfectamente el significado metafísico que tiene para Putin, Ucrania. Sin Ucrania no hay antigua Rus y sin ella Putin no tendría nada que restituir. En ese sentido Putin parece haber ligado su destino personal con su visión de la historia. Ucrania es solo un eslabón en la cadena de un proyecto mundial autocrático.

Un nuevo proyecto autocrático mundial

Sería sin embargo equivocado limitar el proyecto Putin a una simple recuperación de un imaginario pasado. Putin cree ser un político de dimensiones mundiales. Eso significa que el pasado solo le interesa en relación con un futuro, el que, como todo futuro, es, aún más que el pasado, imaginario. Ese futuro, lo ha repetido sin cesar en sus últimas elocuciones, apunta hacia la construcción de un nuevo orden mundial, y de esa construcción, él quiere ser su arquitecto. Un nuevo orden mundial cuyo objetivo será liquidar lo que él llama unilateralismo, vale decir, la dominación de Occidente.

La invasión a Ucrania es concebida por Putin como el comienzo de una revolución mundial en contra de Occidente, y a ella se unirán las naciones patriarcales y religiosas de Europa, las naciones antioccidentales del islamismo, los partidos de ultraderecha europeos e incluso los gobiernos y partidos de la ultraizquierda latinoamericana a los que Putin habla con una jerga de tipo castrista, guevarista y chavista (en contra del imperialismo norteamericano y de su «brazo armado», la OTAN)

Nunca ha dicho Putin con qué economía ni con cuales ideas piensa superar a Occidente. Tanto en la producción de ideas como en su proyección económica, Rusia sigue, y probablemente seguirá siendo, un país atrasado. Solo cabe pensar en que, lo que nunca logrará Putin por medios civilizados, intentará conseguirlo mediante la aplicación sistemática de la fuerza bruta. Putin es el matón de ese barrio llamado mundo. De ahí que, imperiosamente necesita a China (aunque si bien lo pensamos, China no necesita demasiado a Rusia) para llegar a cuestionar lo que él llama dominación económica de Occidente.

Como sea, Putin, en sus afiebradas ambiciones, ha descubierto la posibilidad de arruinar a Occidente. ¿Cómo? No hay otra respuesta, con lo único que tiene: fuerza militar. Es decir, mediante la prolongación de la guerra, o si se prefiere, mediante una guerra permanente.

Ignoramos si la destrucción sistemática de Occidente fue la idea originaria que llevó a Putin a invadir a Ucrania o si fue esa invasión la que abrió perspectivas para realizar su objetivo de dominación mundial. Más bien nos inclinamos por la segunda posibilidad. El odio a Occidente manifestado por Putin parece no tener límites, pero al comienzo de la guerra a Ucrania era solo eso: un simple odio-deseo. Tal vez fue el error que lo hizo pensar en una guerra de tres días para ocupar Ucrania, el punto de inflexión que lo llevó a comprender que una prolongación de la guerra podría tener efectos más perjudiciales para los países occidentales -sobre todo para los europeos– que para Rusia.

De acuerdo a la lógica de Putin, los países europeos son débiles porque son democráticos y son democráticos porque son débiles. Tras años de convivir pacíficamente con Europa, Putin ha captado que gran parte de la estabilidad política de los países europeos reside en el bienestar de sus clases medias. Ahora, si impide ese bienestar -los medios energéticos para hacerlo los tiene- esas clases medias consumistas no tardarán en volverse en contra de sus gobiernos, generando inestabilidad política. Desde esa perspectiva, Ucrania dejaría de ser solo un fin para convertirse -gracias a la prolongación de la guerra- en un medio destinado a demoler las estructuras sociales y políticas europeas.

De acuerdo a los más probables cálculos de Putin, Rusia, dominada por normas dictatoriales puede permitirse una gran caída económica. Putin, a diferencia de los gobernantes democráticos, no teme a ninguna oposición, y si aparecen opositores, ya sabe cómo tratarlos: los aplasta en la prisión, o los envenena, o los «suicida». De modo paradójico, Putin ha logrado convertir a las democracias y al «estado de bienestar» en aliados estratégicos de una guerra dirigida objetivamente a Europa. Su plan parece estar dando resultados, sobre todo en países cuyos gobernantes carecen de liderazgo emocional, como es el caso de la Francia de Macron y de la Alemania de Scholz.

La presión social sobre los partidos políticos es muy fuerte en los países europeos. Los cada vez menos disimulados llamados a Ucrania a negociar –en verdad, a capitular– no logran ocultar que, para los sectores menos politizados de las naciones europeas, Ucrania, y, sobre todo, su presidente Zelenski, comienzan a ser vistos como lastres que impiden llevar una vida «normal». Como dijo el representante del comercio manufacturero alemán, «esta no es nuestra guerra».

Los llamados al cese de la ayuda militar serán, y de hecho son, cada vez más estridentes. Y los partidos extremistas, sobre todo los de ultraderecha, aliados confesos de Putin, aumentarán su caudal de votos, si es que no llegan al poder, como ya lo hicieron en Hungría y Serbia. Ya la extrema derecha –no necesariamente putinista– alcanzó el gobierno de Suecia. Otras más putinistas, como la italiana, lo harán pronto. Putin conoce muy bien a sus caballos de Troya.

El miedoso gobierno alemán vacila siempre al enviar las armas que solicita con urgencia Ucrania. Pablo Iglesias va mucho más lejos: llama a humillarse en nombre de la paz (que la humillación será ucraniana y no española, no lo dice)

Imponiendo las condiciones de «su paz», espera Putin doblegar la voluntad democrática de Europa, erigirse como campeón en una guerra de las civilizaciones, y dictar condiciones a ese otro Occidente, el no europeo, liderado por los EE UU. En las palabras de la recientemente asesinada, la muy putinista intelectual Daria Dugina: «la situación en Ucrania es realmente un ejemplo de un choque de civilizaciones; puede ser vista también como un choque entre una civilización globalista y una civilización euroasiática» (la entrevista a Dugina se encuentra en la revista Geopolitika: http://www.geopolitika.ru)

Así como Dugina piensa Putin, así piensan también la mayoría de los dictadores, y –hay que decirlo– así piensan también los trumpistas al interior de los EE UU.

¿Logrará los objetivos Putin?
Nadie puede negar que Putin tiene buenas cartas. Occidente, claro está, deberá contar con deserciones y divisiones dentro de la UE. Por ejemplo, la Italia de Meloni será celebrada en Moscú como una conquista militar, y las elecciones suecas si bien no ponen en entredicho la entrada de Suecia a la OTAN, dejará fuera del gobierno a los defensores más leales de la UE.

Cualquiera sea el resultado de la guerra, una parte de Europa occidental resultará económica y políticamente lesionada. Pero otra parte de Europa, me refiero a naciones que conocieron en su propia piel el terror ruso-soviético, emergerá fortalecida. A esos países pertenece también Ucrania, cada día más ucraniana y cada día menos rusa. Debemos agregar la posibilidad de que si la guerra a Ucrania se alarga más allá de lo presupuestado por Putin (de hecho, esto ya ocurrió) regiones y naciones doblegadas por Rusia en Europa Central y en la zona caucásica, entre otras Azerbaiyán (apoyada por Turquía), Osetia del norte y Abjasia, intentaran buscar vías independentistas.

Podría entonces suceder que, dentro del nuevo orden mundial, su supuesto impulsor, Putin, sea al final el gran perdedor.

Twitter: @FernandoMiresOl

Fernando Mires es (Prof. Dr.), Historiador y Cientista Político, Escritor, con incursiones en literatura, filosofía y fútbol. Fundador de la revista POLIS.

 9 min


Carlos Raúl Hernández

Aleksandr Dugin es noticia porque su hija, Darya Dugina, filósofa neoplatónica, interesante y mediática de 29 años, murió por una bomba al parecer destinada a él. Y no se puede decir que el cuento de la asesoría de Dugin a Putin sea un invento de la actual guerra híbrida, porque la fábula viene de hace tiempo en las páginas de los periódicos. Varios años atrás me enteré e hice esfuerzos para conseguir algunos de sus ¡cuarenta! libros. El título de uno de ellos me impresionó mal: La cuarta teoría política, en el que se promueve, sin problemas de autoestima, como padre de un pensamiento que trasciende el liberalismo, el marxismo y el fascismo; y así como Dante se tomó fotos en el inicio de la Comedia con Virgilio, Homero, Horacio, este barbudo sin remilgos lo hace con John Locke, Lenin y Karl Schmitt. A quién se le puede ocurrir alguien así podía asesorar algo más que una cátedra de sociología gaseosa, y mucho menos a un hiper pragmático como Putin quien, si fuera mexicano, no creería ni en la virgen de Guadalupe.

Mi decepción inicial creció porque algún periódico publica un texto suyo donde se quejaba de que escribía cartas constantemente a Putin y nada que este le respondía y me quedó bien definido el personaje. He visto casos parecidos con las mismas angustias, en pos de adular a algún poderoso. Lo que leí de Dugin me formó la idea de un pensador impreciso, anacrónico, a veces con buenos momentos y pasajes cultos, ingenuo, profundamente contradictorio, confuso, anacrónico, al que cualquier hombre de acción después de recibirlo con cortesía, buscaría despacharía pasada media hora de conversación inútil (la misma impresión que me trasmite Zizek). Más apropiado para una conversación de sala de espera sobre temas dispersos y amorfos que para elaborar pensamientos prácticos, un hippie “de derecha” (¿) que aborrece el mundo moderno y sueña con el regreso del pasado. Sus elucubraciones no tienen novedad, porque es el espíritu común de muchas escuelas de ciencias sociales de izquierdosos: el antikapitalismo, que detesta la sociedad abierta, abriga la esperanza tonta, terrible de cambiar la naturaleza humana y rechaza la tecnología maléfica que destruye la “esencia humana”.

Un arqueo de teóricos académicos reputados de Europa y EE. UU me ilustró que muchos conservan atuendos intelectuales y físicos, las manías revolucionarias, “antineoliberales”, pipas y tonterías de los años 70; y lo que dicen sobre Microsoft, Google, Apple, Amazon, por ejemplo, es exactamente lo mismo del ultraderechista Dugin porque el totalitarismo es matriz común para izquierda y derecha. La democracia es “falsa” y quieren crear una nueva “con el pueblo”, tan nueva como la Comuna de París, los CDR castristas, las comunas chinas, las asambleas nacionalsocialistas. Como haría cualquier profesor izquierdoso, este “derechista” fue durante la Perestroika dirigente de los neo bolcheviques. Reniega de la “mentira” de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la farsa de la democracia, la inhumanidad de los mercados, los partidos burgueses, los sindicatos y los medios de comunicación, lo que empaqueta y rotula de civilización liberal. Igual los profes hablan de “neoliberalismo” para definir todo aquello que no sea control estatal hasta para abrir la regadera.

Declara que su maestro intelectual es Heidegger, el pensador más importante, reaccionario, hermético del siglo XX y de lo que va de éste, cuya lectura es en dificultad, directamente proporcional a su profundidad, y genera atorrantes enloquecidos como Sartre, Beauvoir y Dugin, entre otros. En el paseo que hice por algunas de las obras de Dugin, lo más interesante que conseguí no es producto original suyo, sino algo que viene girando en el mundo de la geopolítica académica hace tiempo, pero que ahora con la guerra Ruso-Ucrania se materializa. La nueva realidad surgida con la finalización del mundo unipolar que conocimos a la caída del comunismo y que analizó formalmente Francis Fukuyama. A partir de ese momento vivimos un mundo regido por EE. UU, pero las reformas económicas ce mercado de los años 80 en gran parte del mundo, pero sobre todo en China, fortalecieron un grupo de países que pueden ser catalogados como potencias regionales y, algunas, mundiales. Varias se agrupan en los BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica.

A estas neo potencias habría que añadir Indonesia, México, Japón, Irán, que ejercen influencia en determinados espacios, son significativas desde el punto de vista militar, económico, demográfico o político. La guerra ha producido cambios drásticos, el futuro equilibrio geopolítico global está asociado indisolublemente a su desenlace y es posible que nazcan otras formas de estabilidad e inestabilidad. Nuevos bloques económicos semilíquidos en los que la energía será un elemento primordial y bloques políticos inéditos. Cambios importantes en el sistema financiero en desglobalización, (sueño de los profes) igual que el sistema monetario. Dificultad para el libre tránsito de personas, intensificación el racismo, discriminación de monedas para pagos internacionales conforme bloques. Lejos de las nimiedades y apasionamientos, la perspectiva obliga a una tensión analítica para comprender lo que viene.

@CarlosRaulHer

 4 min


Jesús Elorza G.

En la primera década del siglo XXI, un joven militante del Psuv, de nombre Hanthony Coello, estaba altamente agradecido con las autoridades del partido por haber depositado en él la confianza suficiente para designarlo en altos cargos del gobierno. Uno de sus padrinos, el para ese entonces Ministro del Deporte, lo postuló para ser vice ministro de la Juventud y más adelante contribuyó para que lo elevaran a vice-ministro de la cartera de Interiores y Justicia.En su paso, por el alto gobierno, no perdió tiempo y se propuso desarrollar una política en el área deportiva, concretamente en el baloncesto, que le permitiera alcanzar en corto tiempo el máximo control de esa actividad. Su primer paso lo dio al ver una oportunidad de apoderarse del equipo Guaiquries de Margarita, al conocer que el presidente Hugo Chávez, en el año 2011, aprobó el decreto de expropiación de la naviera Conferry, compañía propietaria del 98% de las acciones y por lo tanto, dueña de Guaiqueríes de Margarita BBC, S.A. Sin embargo, había un escollo para proceder a expropiar el equipo, puesto que, el decreto Número 8486 de fecha 27 de septiembre de 2011, publicado en la gaceta oficial número 39.766 establecía que la adquisición forzosa de Conferry, afectaría solo aquellos bienes relacionados con la actividad marítima, lo cual se evidenciaba en el contenido del decreto.

Frente a ese obstáculo, el voraz aspirante Coello, se movió como un tiburón hambriento y logró que su compinche Héctor Rodríguez, le presentara al presidente Chávez, un punto de cuenta donde le sugerían mantener el equipo en manos estatales, controlado y administrado por el Ministerio del Deporte, cuyo titular en aquellos días era el margariteño y amigo de Hanthony Coello, Héctor Rodríguez Castro, el hoy gobernador del estado Miranda.

El 18 de noviembre del 2011 un nuevo pronunciamiento apareció en la gaceta oficial número 39.803 del entonces Ministerio de Transporte Acuático, nombrando a Coello y su equipo al frente del equipo. Ya no se hablaba de bienes «relacionados con la actividad naviera» sino de que el equipo de baloncesto venezolano Guaiqueríes de Margarita, era parte del patrimonio de Conferry, por lo que el equipo deportivo quedaba sujeto a la afectación forzosa. La gaceta menciona, entre sus consideraciones, señalaba que el Ministerio del Deporte debía «impulsar y fortalecer el nivel competitivo y las condiciones del equipo Guaiqueríes de Margarita, lo que suponía que el control y administración del equipo pasaba a manos del estado, designándose una Comisión Técnica Deportiva conformada por Hanthony Coello, Rosa Indriago, Miguel Bermúdez y Eneas González.

Ya con el equipo en sus fauces, Coello puso su mirada en la Federación Venezolana de Baloncesto (FVB) y arma un quinteto intervencionista, conformado por Greivis Vásquez, Bruno D´Adezzio, Francisco Delgado, Daniel Domínguez y su persona, con el objetivo de sacar de la federación al presidente Carmelo Cortéz y su directiva.

Guapo y apoyao, Coello y su protector Rodríguez hicieron uso arbitrario e ilegal del Tribunal Supremo de Justicia, que a través de la Sala Electoral decide que el CNE intervenga en las elecciones de la federación. En ese marco intervencionista, violatorio de la Ley del Deporte y su Reglamento, la Ley del Sufragio y la Constitución Nacional, se realiza el amañado y fraudulento proceso electoral, quedando electo Bruno D´Adezzio como presidente de la FVB.

En esa farsa, el CNE publicó un Registro Electoral con más de 300 personas con derecho a voto y al acercarse la fecha de la elección publicaron que, ¡¡¡104 son los contemplados en los estatutos de la FVB y la Ley del Deporte!!! ….solo les faltó decir que fue un error de transcripción. Finalmente, el cierre de las votaciones se hizo con solamente la participación de 62 delegados. Los resultados “irreversibles” no fueron una sorpresa para nadie: Somos Baloncesto 59 votos, Rostros del Baloncesto 2 votos y un voto nulo. Lo que si llamó la atención fue que la plancha de José Luis Ramey a pesar de inscribir cuatro candidatos ¡¡¡Solo obtuvo 2 votos!!! Ni siquiera sus camaradas de formula votaron por él.

Terminado el fraudulento proceso electoral, Coello y su equipo, dan inicio a un nuevo plan orientado al asalto definitivo de la FVB, para tener el control absoluto de la organización. En su plan impulsan las confrontaciones internas en el equipo de Bruno, y al poco tiempo se desaparece del mapa Greivis y prácticamente la junta directiva de la federación queda acéfala y en menos de un año se convoca a un nuevo proceso electoral, en donde queda electo Coello con 74 de los 75 votos posibles (1 voto nulo), con el fin de estar al frente del baloncesto nacional en la administración 2020-2024. El nuevo presidente de la institución se postuló en una sola lista.

Con el poder en sus manos, Coello comienza, lo que sus camaradas denominan, imitando a Lenin, “La Fase Superior del Baloncesto Revolucionario”, que se traduce en ponerle la mano a la Liga Profesional de Baloncesto (LPB) y echar a andar una nueva organización llamada “Superliga Profesional de Baloncesto” (SPB), bajo su absoluto control.

Destaca en su desempeño como dirigente, el carácter dictatorial de su gestión. Prohibido criticar sus acciones, entre la que destaca la traída de entrenadores argentinos para atender nuestras selecciones, quienes denigran de los entrenadores venezolanos, y favorecer a su equipo Guaiqueries con descabelladas decisiones, al imponerle a la Comisión Técnica de la SPB la suspensión de jugadores de equipos que tienen juego pautados contra el de el, para debilitarlos y así poder ganarles.

Destaca en esa gestión Roja-Rojita que las franquicias de los equipos participantes en la SPB, fueron asignadas a personas identificadas con el régimen y ahora cuando se presentan los reclamos de los jugadores por incumplimientos de sus pagos, nadie da la cara, ni la federación ni la SPB. Por el contrario, excluyen del torneo a un equipo, pero no sancionan al dueño sino a los jugadores que pierden su fuente de trabajo. La participación de Venezuela en el American Cup trajo muchos inconvenientes por la forma en que fue estructurado el equipo sin que hasta el momento se hayan dado las explicaciones del caso.

En fin, esta gestión dictatorial roja-rojita deja en evidencia que las expropiaciones, el intervencionismo del Estado, la mezcla de ser al mismo tiempo dirigente y dueño de equipos profesionales, la toma de decisiones para favorecer a algunas personas y el manejo poco transparente de los dineros públicos solo conduce al atraso o estancamiento del baloncesto venezolano.

 5 min


Maxim Ross

Son tantos los giros que ha dado la llamada revolución bolivariana en el manejo de la economía que vale la pena revisar con cierta calma cuan cierto y probable es que esté conduciendo a Venezuela por el camino del llamado modelo chino. Por ejemplo, recordemos que los primero pasos de Chávez, al llegar al gobierno, se orientaron a una amplia cooperación con el sector privado venezolano, como lo indican los primeros documentos y planes que expuso a la opinión pública[1], para luego tomar la ruta del “Socialismo del siglo XXI” en el que se produjo la ruptura con los mismos y que culminó en los lamentables sucesos de abril del 2002 y días seguidas.

Como mucho se ha comentado, allí nació, si se puede decir así, el encuentro y la relación con Castro y la aplicación de la versión cubana, la que le llevó a la convicción de que solo ese socialismo y su versión marxista podía resolver los problemas venezolanos, en un claro enfrentamiento con el capitalismo local.

Hacemos esta acotación para que no olvidemos, a la hora de evaluar el presente y el futuro que nos ofrece el actual gobierno, esa trayectoria de cambios, unos tácticos, otros estratégicos que fue dando la perspectiva bolivariana, desde la estatización y control absoluto de la actividad económica, por decir lo menos, hasta la liberación de los controles que se han puesto en práctica actualmente y que parecen tomar el rumbo de lo que se denomina como el modelo chino. En este sentido, ofrecemos estas notas con el objetivo de que los venezolanos, en particular los partidos políticos y los empresarios, conozcan las peculiares características y la evolución de ese modelo en la propia China y los riesgos que ello implica para Venezuela.

¿En qué consiste el llamado el modelo chino?

Como sabemos todos, se trata de un sistema en el que ahora conviven un partido político único en el poder, claramente identificado con la ideología socialista y comunista desde su fundación en 1949 y un sector privado capitalista que, aparentemente, lleva las riendas de las actividades económicas, en sus orígenes principalmente de capital extranjero. Como también se sabe, ese modelo se originó con la constatación del negativo desenlace que tuvo la aplicación del modelo promovido por el dirigente Mao Tse Tung[2] y el cambio que propuso el dirigente Deng Xiaoping reconociendo la capacidad del esquema capitalista para generar riqueza y bienestar para sus habitantes. Deng introdujo la tesis de un país, la china y dos sistemas que coexisten.[3]

El resultado espectacular y extraordinario que esta nueva visión produjo en el crecimiento económico y en el bienestar general de su población, incluyendo el drástico descenso de los niveles de pobreza[4], ha causado la admiración de muchos otros países que han creído conveniente imitar esa experiencia. Hoy día, por ejemplo, ese modelo es utilizado expresamente en Vietnam y Laos, entre otros países. Sin embargo, resulta interesante, antes de emitir un juicio sobre su viabilidad y conveniencia de aplicarlo en nuestro país revisar en qué medida subsiste esa convivencia

El modelo chino hoy día

Como es lógico suponer algunas alteraciones ha sufrido a lo largo del tiempo, pero casi todas dirigidas a modificar su estructura económica, especialmente por la evolución del sector privado capitalista y la importancia del de propiedad estatal, mas no en la conformación del poder político, pues un único partido sigue gobernando ese país. Dos variables contribuyen a examinar la actualidad de ese modelo. Por un lado, identificar lo que se denomina “capitalismo” en China, o más bien “capitalismo de Estado” y, por el otro, conocer origen histórico de sus partidos políticos y sus características.

Sobre el capitalismo en China

La limitada investigación que realizamos para encontrar un parámetro adecuado que lo identifique conduce a una gran imprecisión sobre el termino, pues existen variadas formas de entenderlo, desde la importancia numérica del sector privado en comparación con el sector estatal, hasta el peso específico que tienen las fuerzas del mercado para orientar la economía china, así como la composición del capital de las grandes empresas, pero lo que si resulta ser cierto es que la evolución de las reformas que se introdujeron después de 1978, con las propuestas de Deng Xiaoping, modificaron sustancialmente el modelo anterior de pleno control e intervención del Estado en la economía y que pareciera ser lo que viene experimentando la administración gubernamental en nuestro país.

Con todo, a esa conclusión no se puede llegar de manera tan simple, porque, por ejemplo el mismo Deng dijo, en un momento dado, que ello no implicaba reestablecer el poder de la burguesía, esto es de un sector dominante propiamente capitalista, cuestión que se ratifica posteriormente, pues los dirigentes chinos han cambiado su perspectiva en varias direcciones. Una vez privaron las concepciones que admitían la importancia de las reformas de mercado para dirigir la economía, expresadas en el informe conjunto del Banco Mundial y el Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Republica China.[5], y otra vez dominaron los distintos intentos de conocer y copiar los modelos corporativos del Japón, Corea del Sur y de Singapur, organizados sobre la base de la propiedad estatal, aunque también muy orientados a la competencia, en particular la internacional.

Con respecto al primer parámetro, si tomamos en cuenta la última data de la importancia comparada del sector de empresas estatales, con relación a la privada encontramos una avasalladora presencia de las primeras en los “ranking” de ese tipo. En la medición de la Revista Forbes publicada por el PIIE[6] se confirma dicha información, porque las empresas estatales representan cerca del 90% de la generación de ingresos comparados con un 10 % que producen las que califican como privadas (no públicas).

El partido y las empresas

Si tomamos en cuenta el tercer criterio, es decir, como se conforma la propiedad de capital de las empresas chinas encontramos, como es lógico una gran variedad que va, desde la empresas totalmente del Estado, hasta las de propiedad mixta y las privadas, pero con la singular característica de que, en casi todas ellas el Partido gobernante tiene una influencia decisiva en su control, mediante el expediente de designar o remover a sus directivos y principales ejecutivos en una proporción significativa.[7]

Finalmente, para corroborar lo que de alguna manera anticipaba Deng, con la declaración que hemos citado, los dirigentes chinos encabezados específicamente por actual Presidente del Gobierno chino, Xi Jiping han promovido un cierto regreso al control del Estado sobre las grandes empresas privadas, por un lado motorizados por los casos de corrupción que el mismo denunció en un pleno del Partido Comunista[8] y, por el otro por el gran poder que habían alcanzado unos conglomerados en el plano interno e internacional, como fueron los casos de Evergrande, Alibaba, etc., etc.

Lo que, en nuestra opinión ilustra este breve recorrido por el llamado modelo chino es que la coexistencia de un partido único en el gobierno, que tiene el poder y las facultades para controlar las empresas y además colocar los miembros y funcionarios de ese Partido en la sus aparatos directivos, nos revela un obstáculo fundamental para que subsista un genuino sector privado en ese país, no guiado, tutelado o dominado por el Partido y el Estado, si no estuviesen hermanados con una sola y única ideología política.

Desde luego, la protección para las empresas privadas debería venir de un auténtico esquema de pluralidad política, como supuestamente existe en ese país. En ese sentido, es interesante traer a colación el origen y la evolución de sus partidos políticos y el concepto democrático que se maneja.

Los partidos políticos y la democracia

Uno de los componentes que nos puede visualizar la viabilidad y la conveniencia de que prospere este objetivo en Venezuela es conocer cómo se entiende en aquel país el sistema político y el concepto de democracia. Para llegar al primero vamos a precisar cómo es la relación entre los partidos políticos y el sistema de gobierno. Para tal fin citamos como lo entiende un documento de su Embajada en Cuba:

“El sistema de partidos políticos de China es el de cooperación multipartidista y consulta política dirigido por el PCCh… es diferente al multipartidismo o bipartidismo de los países capitalistas occidentales, y también al sistema de partido único de otros países. Sus características notables son: El Partido Comunista dirige y los partidos democráticos cooperan; y aquel gobierna y éstos comparten la gobernación”

Luego, una aclaratoria posterior nos permite acercarnos a su concepción del sistema político. En la misma fuente se dice:

“Todos los partidos democráticos gozan de libertad política, independencia de organización e igualdad de estatus legal dentro del marco de los derechos y obligaciones estipulados en la Constitución. Ésta estatuye: “El sistema de cooperación multipartidista y consulta política dirigido por el Partido Comunista de China existirá y se desarrollará durante largo tiempo”

Finalmente, la siguiente lectura nos aclara perfectamente la perspectiva que tienen de su modelo de funcionamiento político.

“Los partidos democráticos son amigos íntimos del Partido Comunista y partícipes del poder que los une y cooperan con éste, en vez de ser partidos de oposición o estar fuera del gobierno…” [9]

Esta opinión oficial que nos hemos permitido citar la corroboramos con un ensayo publicado por la Universidad Católica de Santa Fe, en el cual se dice lo siguiente:

“El Partido Comunista de China se fundó el 1 de julio de 1921. Desde el 1ro de octubre de 1949, fecha de la proclamación de la República Popular China, es el único partido gobernante del país…Existen ocho partidos de menor envergadura, que actúan como nexo entre las masas y los partidos participantes del poder estatal, y junto con el PCCh se consagran a la causa socialista.” Somos de la opinión, sin más comentarios, que las citas mencionadas explican muy claramente su sistema político y de gobierno

Ahora bien, dentro del contexto de lo que estamos tratando de entender es importante destacar la diferencia entre su concepción de la democracia y la que llaman democracia liberal. La siguiente aseveración lo dice con toda exactitud:

“Cuando nos remontamos a la muerte de Mao, líder de la 1ª generación, pasando por Deng Xiaoping, Jiang Zemin, Hu Jintao y actualmente Xi Jiping, todos y cada uno de estos están tan lejos de la democracia liberal como lo estaba el mismo Mao en la llamada “Revolución Cultural”.

Para completar esta percepción de lo que es su sistema político y su fundamentación ideológica copiamos el texto que nos entrega la Universidad Católica de Santa Fe del artículo primero de la Constitución de ese país.

“Artículo 1º - La República Popular China es un Estado socialista de dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basada en la alianza obrero-campesina.” (Constitución de la República Popular China, 4 de diciembre de 1982) [10]

Requisitos para su aplicación en Venezuela

Como puede deducirse nítidamente a Venezuela le conviene totalmente alcanzar la viabilidad de un modelo abierto y orientado a las fuerzas del mercado, como nunca ha existido realmente en nuestro país tal como lo han pretendido los principales dirigentes chinos. Sin duda es mejor, más eficiente y más democrático que el esquema cubano de pleno control sobre la economía, pero tendríamos que llamar la atención sobre dos diferentes características.

La primero dirigida a nuestros partidos políticos, ya que sus orígenes son completamente diferentes a la de los partidos chinos, pues los nuestros nacieron como herramienta fundamental en la construcción de la democracia venezolana y los de ellos nacen de la instalación de la dictadura del partido único. Decimos que Venezuela no es China, en ese sentido, pero… puede serlo si los nuestros se debilitan, cultivan la ruta del partido único y se llega a la tesis de: “El Partido Comunista dirige y los partidos democráticos cooperan; y aquel gobierna y éstos comparten la gobernación”

La segunda característica refiere al mundo empresarial el que, si bien en Venezuela nunca tuvo libertad de acción y fue ampliamente tutelado por el Estado, no sabemos si estaría dispuesto a sacrificarla plenamente cuando ese partido consiga la fuerza y el poder suficiente como para designar sus miembros y funcionarios en sus directivas.

Son dos grandes riesgos que hay que evaluar concienzudamente, porque hasta ahora podemos decir que Venezuela no es China, pero…puede serlo. Estas notas son solo una alerta temprana para seguir ese juego.

[1] Ver Apéndice 3 en El Fin de Petrolia y Una Nueva Venezuela. M. Ross. Amazon.com

[2] Los resultados de ese modelo son ampliamente conocidos y condujeron a ese país a una crisis de grandes proporciones.

[3] Exactamente dijo frases célebres muy conocidas. Entre ellas la idea de “Un país, dos sistemas”, abrió la puerta para la convivencia entre el capitalismo y el socialismo.

4 Como muestra de esta evolucion citamos el Informe del Banco Mundial de Marzo del 2010 que dice: “…la incidencia de la pobreza en China declinó de un 85% en 1981 a 27% en 2004”. (Traducción libre nuestra)

[5] The World Bank and the Development Research Center of the State Council, P. R. China 2013

[6] (PIIE) es el Peterson Institute for International Economics. Abril, 2022.

[7] “Los grandes grupos empresariales chinos.” Revista Chilena de Derecho. Volumen 40, 2013

[8] Discurso de Xi Jinping en el Congreso del Partido de 2017

[9] Embajada de la República Popular China en la República de Cuba Sistema Político. 2012-11-220342

[10] Josefina Pighin. Sistema Político Chino | Universidad Católica de Santa Fe. s/f

 10 min