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Opinión

Miodrag Soric

¿Por qué cientos de miles de rusos permiten que se les envíe como carne de cañón a una criminal guerra de agresión? ¿Por qué dejan su destino en manos de un belicista? ¿Por qué no se rebelan?

La mayoría de la gente en el extranjero no puede encontrar respuestas a estas preguntas. Los rusos parecen dejar que se haga cualquier cosa con ellos. Los estereotipos sobre el supuesto carácter nacional están servidos: los rusos son indulgentes, obedecen siempre al respectivo zar en el Kremlin, tienen miedo a la libertad, como ya anotó Fiódor Dostoyevski.

Es cierto que es peligroso rebelarse en este momento. Cualquiera que haga campaña por la paz en Rusia es amenazado con la cárcel y la tortura. Pero quienes se manifiestan en Irán también deben tener en cuenta estas consecuencias. Y, sin embargo, desde hace tres semanas, la gente sale en masa a las calles de todo el país para protestar contra el brutal régimen de los mulás. Docenas de personas ya han pagado por esto con sus vidas. No obstante, los que pueden escapar de las fuerzas policiales iraníes, aparentemente, no se amilanan y siguen manifestándose. Aunque los carniceros de Teherán y de otras ciudades del país no son menos violentos que los antidisturbios de las unidades especiales Omón, en Moscú

El mundo observa con admiración las valientes protestas de los iraníes. Al igual que millones de personas de todo el mundo rindieron homenaje a la valentía de los bielorrusos hace dos años, cuando se rebelaron contra las elecciones amañadas de Lukashenko. O a las manifestaciones de los ucranianos, que ya han luchado repetidamente por la democracia. En Ucrania, el pueblo se impuso, en Bielorrusia, no. Pero los bielorrusos llevarán a Lukashenko a los tribunales cuando Putin ya no pueda protegerlo.

La afirmación de que los rusos no están aptos para la democracia es una tontería. Muchos hacen referencia a las encuestas. Según estas, aproximadamente uno de cada tres rusos cree que "la democracia occidental no es adecuada para Rusia". En todo caso, son las personas mayores las que piensan así. Nunca han pasado mucho tiempo en Occidente. La generación más joven, en cambio, es de mentalidad abierta, como sus compañeros de París o Londres: quieren libertad, democracia real (y no controlada), prosperidad, la oportunidad de poder viajar.

También es un disparate que —como afirmaban los líderes eclesiásticos ortodoxos— la democracia supuestamente socave la moralidad; todo lo contrario. Solo tribunales independientes del Estado pueden impartir justicia para todos, sin importar las buenas o malas relaciones personales de cada quien con los políticos. Sin embargo, en la Rusia actual, el Kremlin decide cuál debe ser el veredicto en los juicios contra los manifestantes. Los jueces rusos son títeres del poder. En las democracias estables, la corrupción y el nepotismo no tienen cabida.

El trauma de los años 90

Los años noventa se citan como otra razón por la que muchos rusos de edad avanzada son escépticos respecto a la democracia. Sin embargo, lo que los rusos tuvieron que soportar entonces no tenía nada que ver con la democracia. Más bien, después de 1991, las viejas élites soviéticas —antiguos funcionarios del partido y agentes de los servicios secretos— se enriquecieron sin freno a costa de la población, controlando la política con montañas de dinero.

Los ucranianos y los georgianos también lo sufrieron en la década de 1990. En Kiev, los oligarcas también tenían gran influencia. Pero los ucranianos lograron elegir y expulsar Gobiernos. Su nivel de vida creció lentamente. El país se convirtió en un modelo para Rusia, demasiado peligroso a los ojos de Putin. De repente, quedó claro que la democracia y la libertad también eran posibles entre los eslavos del Este.

Los ucranianos seguirán luchando por su país. No quieren vivir en un Estado autoritario. Los enormes sacrificios realizados por este pueblo les unen. La guerra defensiva contra Rusia les marcará durante generaciones. Si los ciudadanos de Rusia también quieren una vida digna, en libertad y prosperidad, también tendrán que luchar por ella, como otros pueblos.

7 de octubre 2022

DW

https://www.dw.com/es/libertad-y-democracia-no-son-para-rusia/a-63375058...

 3 min


Edgar Benarroch

RAMÓN MERCADER Y TROTSKY

Jaime Ramón Mercader del Río, nació en Cataluña, España, en febrero de 1913 y murió de cáncer óseo en La Habana, Cuba, en octubre de 1978, después de cumplir una condena de veinte años de prisión en México por haber asesinado a Leon Trotsky.

Luego de cometer el asesinato fue declarado Héroe Nacional por la Unión Soviética y le concedieron la nacionalidad rusa, todo como premio por su criminal acción. Fue agente destacado del servicio de seguridad soviético NKVD (El comisariado del pueblo para asuntos internos, encargado de la aplicación de la ley de la Unión Soviética que ejecuta directamente la regla de la potencia del “Todo unión comunista fiesta”).

Fue un espía inquebrantable que utilizó varios nombres: Jaqués Mornard, Franck Jackson, Ramón Ivanovich López, entre otros. Su madre fue Caridad del Río, quien era militante muy activa comunista y agente también del NKVD, quien, con el equipo enviado por Stalin, lo preparó mentalmente para cometer el asesinato de Trotsky.

Después de la muerte de Lenin en 1924, la vida para Leon Trotsky se convirtió en un verdadero calvario porque Stalin lo perseguía por doquier y lo quería muerto. Se vio obligado a salir de Rusia y fue a varios países europeos en busca de asilo, todos se lo negaron para evitarse problemas con Stalin. Fue en México que al fin pudo asilarse con la venia del General Lázaro Cárdenas y vivió en la residencia de Diego Rivera y Frida Kahlo. El General Cárdenas le dio además protección, ayuda y vigilancia militar.

Mercader para cumplir con la misión encomendada fue a México en busca de Trotsky y empezó por enamorar a su secretaria como medio para tener acceso a la “Casa azul” como llamaban a la residencia de Rivera. Luego de varias visitas de Mercader a la casa, se hizo conocido de Trotsky y un día fue a su oficina y le dio para su lectura un escrito; cuando lo leía le clavó en la nuca un pilot (piqueta herramienta del montañismo) y Trotsky cayó al suelo sangrante y gritando. Cuando llegaron los vigilantes les dijo, no lo maten para que confiese que fue Stalin quien me mandó a matar. Pocos días después falleció en una clínica de México, todo ello ocurrió en 1940.

Trotsky fue llamado el segundo de la revolución rusa, fue amigo de Lenin y enfrentó férreamente a Stalin, quien por eso lo mandó a matar.

Mercader, meses antes de su muerte, se paseaba por el malecón de La Habana con unos perros a los que les tenía particular cariño. El escritor cubano Leonardo Padura escribió un interesante libro titulado “El hombre que amaba a los perros”, cuya lectura recomiendo ampliamente.

7 de octubre 2022

EL INTERCAMBIO

Se efectuó un intercambio de prisioneros entre los Estados Unidos de Norte América y el gobierno de nuestro país. Ambos gobiernos acordaron: el país norteamericano dejó en libertad a dos jóvenes (sobrinos de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro) acusados seriamente de narcotraficantes y Venezuela a siete ciudadanos estadounidenses: cinco ejecutivo petroleros trabajadores de CITGO, un cabo de la Marina y otro ciudadano.

Los Estados Unidos dijo tener suficientes pruebas de que los sobrinos de la primera dama estaban profundamente incursos en narcotráfico y los siete estadounidenses siempre afirmaron su inocencia y dijeron estar presos por antojos políticos del régimen. Lo cierto es que el intercambio se produjo y los liberados se encuentran en sus respectivos países. Por cierto, los sobrinos de Cilia Flores dejaron correr en las redes, una fotografía donde aparecen con señas manuales impropias, que dicen mucho lo que son.

En mi opinión ganó los Estados Unidos, que recobró tener en su suelo a siete de sus ciudadanos que reclamaba y perdió Venezuela a donde regresan dos jóvenes procesados y acusados de narcotraficantes. Dios quiera que este intercambio nunca se establezca como norma para resolver este tipo de asuntos, toda vez que debemos presumir que los Estados Unidos continuará con su política contra el narcotráfico y es muy posible que se encuentre nuevamente con venezolanos vinculados al régimen incurso en ese delito y entonces lo que tenemos como gobierno apresará a norteamericanos, con razón o sin ella, para proceder al intercambio; esto, lógicamente, tendrá muy preocupado a los estadounidenses residentes en nuestro país.

Intercambio de rehenes, como en tiempos de guerra, o es que estamos en ella, pero aún sin plomo.

Cuba acaba de plantearle al gobierno de los Estados Unidos que auxilie a la isla para superar los estragos causados por la tormenta Ian y Maduro ya lo había hecho para liberar a los sobrinos de su esposa. Ambos dicen que los Estados Unidos es lo peor que existe en la tierra, pero a la hora de la chiquitica salen corriendo en solicitud de ayuda.

El intercambio se concreta cuando las partes están de acuerdo, presumimos que así fue y ojalá, repito, no se transforme en manera de entenderse en estos casos. Me parece que el precedente que se sienta no es bueno y solo como excepción podemos tolerar. Un intercambio se produce entre amigos o no; simplemente se necesita que las partes estén de acuerdo en lo que se da y lo que se recibe. No creo que los EE.UU. varíe su política de enfrentamiento al régimen nefasto que tenemos.

6 de octubre 2022

ÉRAMOS

Si a alguien, veinticinco años atrás, se le hubiese ocurrido pronosticar la situación que hoy confrontamos, seguramente se le hubiera calificado de profeta del desastre, exagerado en sumo grado, insensato y de muy poca lógica. Nadie racionalmente se podía imaginar que viviríamos la horrorosa situación que muy lamentablemente sufrimos.

Éramos un país con servicios públicos continuos y eficientes; donde en medio de las circunstancias y dificultades nos desenvolvíamos con alguna normalidad; con un nivel de inseguridad pública, personal y de bienes por debajo del promedio latinoamericano; el parque industrial, el comercio y la empresa de la construcción empleaban a centenares de miles de venezolanos; donde había seguridad jurídica y nos tratábamos con respeto, consideración, tolerancia y solidaridad; la inflación era tolerable. Ahora todo ha cambiado para mal y peor.

Nuestra empresa puntal, PDVSA, era la de mayor crecimiento en el planeta y la segunda petrolera del mundo. Para 1998 producía 3 millones 700 mil barriles de petróleo diariamente y estaba estimado, al paso de cinco años, llegar a 6 millones. Entonces PDVSA era dueña de más de 20 refinerías de alto calibre en el mundo, solo en los Estados Unidos era dueña total o parcial de 8 grandes. Hoy somos un productor marginal de petróleo y un exportador sin importancia, ni siquiera somos capaces de abastecer nuestro mercado interno de gasolina y dependemos de la importación que, algunas veces, nos llega por los caminos verdes de manera subrepticia.

Todo empezó con un pitico y mucha sorna y se despidieron a varias decenas de miles de empleados altamente calificados de la industria petrolera y se la declaró “roja rojita”. Así se inició la debacle que ha llevado a nuestra fundamental industria a lo que es hoy, un cascarón destrozado, desactualizado y casi vuelto cenizas.

Nada fácil es construir y que fácil es destruir. PDVSA tardó 25 años para transformarse en la empresa proveedora de nuestro mayor ingreso fundamental como nación y la segunda en importancia del mundo y estos señores, los de este oprobioso régimen, la acabaron con un pitico al que le sumaron pésima administración y robo. Últimamente hemos presenciado como dos bandos del régimen se acusan mutuamente del desastre de PDVSA, del robo en la misma y de negocios sucios y asquerosos. Los dos bandos tienen razón, ambos son exclusivamente responsables de delitos graves y de acabar con nuestra industria fundamentalísima.

Afortunadamente el próximo año debemos concurrir a elecciones para seleccionar el nuevo Presidente de la República; Dios quiera lo hagamos en estrecha UNIÓN que es garantía absoluta de victoria y cambio y de iniciar con buen pie, la reconstrucción nacional o la refundación de la Republica.

5 de octubre 2022

INVADIDOS, DEPENDIENTES Y HUMILLADOS

Ante la masiva y grosera invasión de nuestra soberanía política y territorial por parte de Cuba, Rusia, China e Irán, con la rastrera complicidad del espantoso régimen que aún tenemos, no es posible ser indiferente ni tampoco callar.

La primera penetración masiva de nuestro país fue a través de la llamada “misión barrio adentro” que Chávez, obediente de la recomendación de Fidel Castro, implementó en su primer periodo de mandato. Así llegaron al país miles de cubanos para cumplir una función absolutamente electorera y muy lejos de sentimientos humanitarios como es la atención de la salud de los menos favorecidos. También en esa época vinieron al país “facilitadores, entrenadores y asesores” deportivos cubanos, desde béisbol hasta ajedrez, todos para cumplir una misión proselitista, de captación y también de espionaje e información. Hoy, los cubanos tienen autoridad en los Registros y Notarias, en la cedulación personal y de pasaporte, en la entrada y salida del país y se dice que tienen voz y mando en nuestra Fuerza Armada. Ellos, los cubanos, cumplen una función política a cambio de suministro de petróleo y condescendencia con el régimen comunista de la isla.

Más adelante se presentaron los rusos y los chinos, motivados más por razones económicas (petróleo, metales preciosos, construcción etc., etc.) sin descartar la importancia geopolítica que tiene nuestro país. Los iraníes se presentan luego con propósitos económicos como máscara (cadenas de súper mercados, tiendas y negocios afines) con objetivos políticos y de captación muy bien definidos. Pero también en nuestro territorio operan con gran comodidad las FARC y el ELN que son contingentes armados irregulares de Colombia, todo ello con la mirada y conducta complaciente del régimen.

Creo que el millón de hectáreas de tierras cultivables de nuestro territorio que se pretendía dar en concesión a Irán para su explotación, fue guardado ante la reacción general del país por violar flagrantemente lo dispuesto claramente por nuestra Constitución.

Hoy estamos invadidos, dependientes y humillados por cubanos, rusos, chinos e iraníes, las FARC y el ELN, con el beneplácito vulgar y apátrida del régimen. Además de causarnos severos y serios inconvenientes, también entregan nuestra soberanía.

La UNIÓN de todos quienes aspiramos cambio radical ya es lo que puede parar y acabar con la invasión y ello empieza por la victoria en las próximas elecciones del año siguiente y con iniciar el camino de la reconstrucción nacional.

4 de octubre 2022

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Jesús Elorza G.

El mundo de los deportes se ve sacudido por los nuevos patrocinantes ¨las firmas o empresas de criptomonedas”. Hace años, en la Formula 1, los monoplazas de Ferrari volaban con la marca de tabaco Marlboro inscrita en su alerón trasero. En el caso del piloto socialista bolivariano, el emblema era el de PDVSA y en el caso de equipos de futbol resaltaban las tres rayas de Adidas o la figura del Puma. Ahora comienza a mostrarse la cabeza de un nuevo monstruo que está invirtiendo agresivamente en los deportes con más seguidores. Se comprobó en el último Super Bowl, la retransmisión deportiva por excelencia en EE UU y también la más cara para los anunciantes, donde la plataforma estadounidense de compra y venta de criptomonedas, Coinbase, pagó por un minuto de espacio casi 14 millones de dólares.

Los ejemplos de compañías de criptoactivos que tratan de asociar su imagen al deporte son muchos. El antiguo Staples Center, donde juegan Los Angeles Lakers, será el Crypto.com Arena durante al menos 20 años a cambio de 700 millones de dólares. Rebautizar la cancha de los Miami Heat fue más económico; por 135 millones pasó de American Airlines Arena a llamarse FTX Arena los próximos 19 años. La compañía FTX, empresa para el negocio de las criptomonedas, con sede en Las Bahamas y operaciones de un volumen de intercambio de aproximadamente 10.000 millones de dólares, cuenta en este momento con más de un millón de usuarios.

El establecimiento y crecimiento de este nuevo y lucrativo negocio tiende a estar presente en los deportes con mayor rentabilidad económica. Por ejemplo, la camiseta del Inter de Milán lleva un mensaje de Socios.com, que se está expandiendo a muchos otros clubes. Y Crypto.com patrocinará el Mundial de Qatar. En el automovilismo, la mayoría de las escuderías de F1 cuentan entre sus patrocinadores a plataformas como Crypto.com, Socios.com, Binance, FTX o Fantom.

En otros deportes hemos visto como la firma austriaca Bitpanda patrocinó el Mutua Madrid Open de tenis de este año y la Copa Davis de 2021. Varios equipos de futbol de Primera han llegado a acuerdos con Chiliz, la dueña de Socios.com, que también firmó con la UEFA y con La Liga de futbol española. Y el Baskonia de baloncesto tiene como principal patrocinador a Bitci, una plataforma turca que paga dos millones de euros por dar nombre al equipo y aparecer en la camiseta una temporada.

En este floreciente negocio, no todo es color de rosa. El incumplimiento de sus contratos está generando desconfianza. El FC Barcelona firmó el 4 de noviembre del año pasado un acuerdo con Ownix para lanzar una colección de NFT, pero canceló el acuerdo dos semanas después, cuando detuvieron por fraude con criptomonedas a Moshe Hogeg, propietario del club israelí Beitar, y vinculado a la plataforma de cripto. Más recientemente, la Federación Española de Fútbol aplazó un acuerdo con la china Huobi —ahora con sede en Gibraltar— hasta que aclare su situación legal. El equipo de F1 McLaren, los equipos de fútbol Sporting de Portugal y el Spezia italiano han roto sus contratos por los impagos.

Frente a la proliferación de reclamos y denuncias, las empresas buscaron el camino de contratar personalidades, o como los llaman ahora “influncers”, en las que el gran público confía para ganar respetabilidad y contrarrestar los mensajes negativos que las asocian a fraudes, blanqueo y especulación. Por eso, la plataforma Binance contrató a Andrés Iniesta para que publicara un tuit donde decía que había elegido a Binance para iniciarse en el mundillo. ¿Su público potencial? Más de 25 millones de seguidores, entre ellos jóvenes de menor cultura financiera. Binance anunció un acuerdo con Cristiano Ronaldo para lanzar colecciones de NFT que se podrán comprar solo en su plataforma. El portugués tiene 459 millones de seguidores en Instagram.

Las entidades deportivas que se asocian a las criptomonedas afrontan grandes riesgos. ¿Qué pasaría si la plataforma que las patrocinan se hunde y hace desaparecer los ahorros de miles de pequeños inversores? La caída de Luna (Terra), que solo tres meses antes de su quiebra firmó un acuerdo de patrocinio con los Washington Nationals —parte de la MLB, la principal liga de béisbol de EE UU—, muestra que esa no es una hipótesis descabellada.

Hasta ahora, las criptomonedas se han convertido en una especie de trama piramidal posmoderna; el mundo de las monedas virtuales en los deportes no ha pasado de ser un “criptofraude”.

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Perfil

Para comprender que es un NFT también conocido como Token no Fungible, es necesario tener una noción de que es la tecnología blockchain. El tema es amplio y complejo, pero se puede pensar en blockchain como una red pública que mantiene registros de transacciones y que permite intercambiar dinero, así como también ejecutar códigos, manteniendo segura la información a través de algoritmos criptográficos.

Entonces, ¿qué es un NFT?

Las siglas de NFT vienen de Non Fungible Token o Token no Fungible. “No Fungible” significa que no puede ser intercambiado por otro ítem de su misma clase porque es único. Un ejemplo de ello es una pieza de arte que no podría ser intercambiada por otra obra al poseer cada una propiedad únicas.

Un ejemplo: Supongamos que se tiene la posibilidad de tomarle una foto a la obra “Espectadores” del artista argentino León Ferrari y esa imagen se imprime en una muy alta calidad. Por más de que la calidad se acerque a la del cuadro, nunca va a tener el mismo valor, ya que solo existe una obra llamada “Espectadores” pintada por Ferrari.

Por otro lado, fungible quiere decir lo contrario. Es decir, un ítem que puede ser intercambiado por otro como el dólar o una criptomoneda como el bitcóín. En pocas palabras, se puede intercambiar un dólar por otro dólar o un bitcoin por un bitcóin y quien realizó la operación seguiría teniendo lo mismo.

Por su parte, la palabra token hace referencia a un archivo digital dentro de la blockchain al cual se le puede hacer seguimiento de manera muy sencilla.

Entonces, los NFT son tokens registrados en una blockchain y que representan ítems únicos. Pero, la pregunta que surge es ¿cómo se puede identificar al verdadero dueño de un archivo digital? Es complicado, ya que un archivo digital puede ser multiplicado cientos de veces.

Sin embargo, para eso llegaron los NFT, porque cualquier persona que así lo desee puede convertir un archivo digital en NFT que va a contener información sobre él, cómo una huella digital única del token y un símbolo del token, así como un nombre.

Por lo general, este token es almacenado en la blockchain de Ethereum, y la persona que lo creó ahora es el dueño único de esa ficha al haber un registro único global y que no puede ser alterado maliciosamente. Ahora ese token puede ser vendido a través de una transacción en la blockchain.

Esto significa que el dueño del token le pasa la propiedad de ese archivo a otro usuario a cambio de dinero, y de nuevo, la blockchain se encarga de que esa información no pueda ser manipulada y permite rastrear quién es el nuevo dueño de ese archivo.

¿Cómo generar un NFT?

El primer paso para originar un NFT gratis es visitar el sitio Apps Pie Design. Es una plataforma de diseño bastante amigable, con una multitud de funciones y especificaciones que cualquier persona con un teléfono móvil o una computadora puede comenzar a usar para crear sus propios diseños.

En la plataforma se deberá generar una cuenta. Este paso es bastante simple, ya que una vez iniciada la sesión podrá comenzar a crear NFT con facilidad. Solo hay que hacer clic en “Crear Nuevo” y seleccione “Generador de NFT” en el menú desplegable.

Cargar ilustraciones preexistentes

En caso de contar con trabajos previos hechos como fotografías, diseños o lo que la imaginación proponga, se puede generar una propia colección de cripto-coleccionables. Después de hacer NFT cualquier de ellos, podrá venderlos o intercambiarlos fácilmente en línea usando criptomonedas e incluso generando regalías sobre ventas futuras.

Generar una colección NFT

Después de entender como funciona la página de Apps Pie Design, ya se puede generar el resultado final. Para eso hay que hacer clic en el botón “Generar colección NFT” que aparece en la parte superior derecha de la pantalla. Ahí se abrirá una ventana, donde puede ingresar la cantidad de combinaciones únicas que desea crear empleando las capas y los elementos que agregó al diseño del NFT.

En el portal web mencionado anteriormente podrá generar miles de NFT únicos, con una combinación variable de todos los elementos, y luego proceder a acuñarlos en algunos mercados NFT de los más famosos como es OpenSea.

Es esencial acuñar el NFT para democratizar la propiedad, las ventas y el comercio de un activo digital no fungible. Acuñarlos permite que su obra de arte se pueda comercializar o comprar de manera flexible en el mercado.

Cómo vender un NFT

Por ejemplo, para vender la creación en OpenSea, que resulta muy intuitivo y fácil de utilizar. Primero se deberá crear un perfil, donde pueda consultar todos sus activos digitales (previamente conectados con una billetera digital, se recomienda Metamask) acuñados en la Wallet.

Para vender un NFT, tendría que establecer su tipo y precio o también se puede subastar, poniéndole un precio inicial, una fecha de vencimiento y un umbral de precio. La venta puede durar un día, tres o una semana.

Perfil

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Edgar Sandoval, Miriam Jordan, Patricia Mazzei, J. David Goodman

Aunque las autoridades de Florida han dado poca información sobre cómo se diseñó el programa, ya han empezado a conocerse más detalles de los vuelos y varios relatos conducen a una mujer con experiencia en contrainteligencia militar.

En junio, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, firmó un presupuesto que reservaba 12 millones de dólares a fin de crear un programa para transportar migrantes sin permisos y sacarlos de su estado. Lo presentó como lo más destacado del nuevo gasto estatal en materia de inmigración.

Pero tan solo tres meses después, el dinero se utilizaba en un lugar muy alejado de Florida, de una manera muy diferente: para reunir a los solicitantes de asilo venezolanos en las calles de San Antonio y enviarlos en aviones privados a Massachusetts.

Los vuelos del mes pasado, en los que viajaban 48 personas que habían migrado a Estados Unidos, atrajeron la atención internacional y fueron motivo de críticas por parte de los demócratas, además de varios recursos judiciales. DeSantis se adjudicó de inmediato el mérito de lo que parecía ser una maniobra política: arrojar a decenas de solicitantes de asilo a las puertas de los demócratas del noreste que se han resistido a los llamados para tomar medidas drásticas contra la inmigración.

Las autoridades de Florida han dado poca información sobre el programa o sobre cómo se diseñó. Pero ya han empezado a conocerse detalles de la misión clandestina que se llevó a cabo sin que ni siquiera el gobernador de Texas, Greg Abbott, también republicano, lo supiera: vuelos pagados con dinero del estado en una posible violación de la ley estatal que asignó el dinero; una compañía aérea de vuelos chárter vinculada políticamente al gobernador de Florida.

Y, en medio de todo ello, una mujer con experiencia en contrainteligencia militar que los investigadores creen que fue enviada a Texas desde Tampa, Florida, para llenar los aviones.

Hasta ahora, se sabía poco de la mujer que, según los migrantes, se identificaba solo por su nombre de pila, “Perla”, cuando los invitaba a subirse a los vuelos. Una persona de la Oficina del Alguacil de San Antonio con conocimiento sobre el asunto le dijo a The New York Times que la persona que se está investigando en relación con la operación es una mujer llamada Perla Huerta.

Huerta, quien fue médico de combate y agente de contrainteligencia, fue dada de baja el mes pasado después de dos décadas en el ejército de Estados Unidos durante las cuales tuvo varios despliegues en Irak y Afganistán, según los registros militares.

Un inmigrante venezolano que colaboraba con Huerta para reclutar a otras personas migrantes confirmó su identidad. Y un hombre en San Antonio a quien Huerta no logró captar la identificó en una fotografía durante una entrevista con el Times. Varias personas migrantes que fueron trasladadas en Martha’s Vineyard la fotografiaron en San Antonio cuando fueron reclutadas, según comentó Rachel Self, una abogada que representa a los migrantes. Los abogados que trabajan con ellas pudieron hallar coincidencias entre esas fotos y otras que hay en internet y en redes sociales de una mujer llamada Perla Huerta.

No fue posible contactar a Huerta por teléfono ni en su casa en Tampa.

El hombre que dijo haber trabajado con ella para ayudar a convencer a otros migrantes habló bajo condición de que no se usara su nombre debido a que se está investigando lo sucedido. Dijo que conoció a Huerta el 10 de septiembre afuera del Centro de Recursos para Migrantes en San Antonio.

Ella le pidió que la ayudara a reclutar a otros migrantes venezolanos como él. Pero dijo que se sintió traicionado, porque nunca mencionó que trabajaba para el gobierno de Florida. “También me mintieron. De haberlo sabido, no me habría involucrado”, mencionó y agregó que ella solo le dijo que “ella quería ayudar a la gente a ir al norte”.

La labor de trasladar en avión a los migrantes a Martha’s Vineyard parecía mucho menos organizada que el programa de más amplio alcance creado por Abbott en Texas que trasladó en autobús a más de 11.000 migrantes de su estado a tres ciudades del norte del país gobernadas por demócratas: Washington D. C., Nueva York y Chicago.

Pero el objetivo de ambos gobernadores era el mismo: llamar la atención sobre el gran número de migrantes que llegan a diario a la frontera sur sin permiso legal y obligar a los demócratas a ocuparse de los migrantes a los que dicen dar la bienvenida.

En el caso de los vuelos a Martha’s Vineyard, los registros del estado de Florida muestran que el 8 de septiembre se le pagaron 615.000 dólares a una empresa de vuelos chárter, Vertol Systems, y, menos de dos semanas después, otros 950.000 dólares. El primer pago fue por el “proyecto 1” y el segundo por “proyectos dos y tres”. Hasta este momento, las autoridades de Florida solo reconocieron los vuelos iniciales y no han dicho que haya planes para más vuelos.

El dinero para trasladar en avión a los migrantes provino de una asignación especial de 12 millones de dólares en el más reciente presupuesto estatal, esta partida le otorga fondos al Departamento de Transporte para crear un programa “que facilite el transporte de extranjeros indocumentados fuera del estado”.

El programa fue concebido como una medida para contrarrestar la cantidad de migrantes sin permiso legal que el gobierno federal llevaba en avión al estado. Hasta el mes de agosto, DeSantis dijo que los fondos aún no se habían utilizado, porque los grandes grupos adicionales de migrantes que se esperaban no se habían materializado.

El gobernador tenía la mirada puesta en el lugar al que llegaban la mayoría de los migrantes en un principio: Texas.

Varios legisladores estatales demócratas objetaron. “Ellos diseñaron este proyecto de ley, establecieron las reglas del juego y ni siquiera pueden cumplirlas”, dijo el senador demócrata estatal Jason Pizzo sobre el gobierno de DeSantis. Pizzo presentó una demanda en el tribunal estatal de Florida con la esperanza de hacer que el estado deje de gastar más dinero en ese tipo de vuelos.

No se han hecho públicos los contratos estatales que detallan el gasto, y poco ha dicho el gobierno de DeSantis sobre el papel desempeñado por las autoridades de transporte del estado en la organización o coordinación de los vuelos.

“Llevo demasiado tiempo en esto como para saber que el estado de Florida está siendo poco claro con toda intención en lo que respecta a este incidente”, dijo Michael Barfield, director de acceso público al Centro para la Rendición de Cuentas Gubernamental de Florida. “Creo que hay un mal uso de los fondos estatales”.

Vertol Systems, empresa fundada a mediados de los años noventa, ofrece servicios de mantenimiento y capacitación en aviación y sí trabaja para el gobierno de Estados Unidos. A lo largo de los años, la compañía ha ido relacionándose con los poderosos del Partido Republicano en Florida.

Los registros de juzgados muestran que Vertol fue representada en una ocasión de litigio por Matt Gaetz, ahora congresista republicano y aliado cercano de DeSantis. Otro abogado a quien la empresa recurrió para una serie de demandas, según con la información reportada en primera instancia por NBC News, fue Larry Keefe. Keefe ahora funge como el zar de seguridad pública de DeSantis y lidera los esfuerzos en materia migratoria.

Vertol y su jefe, James Montgomerie, también han hecho donativos a legisladores republicanos entre ellos Gaetz y el representante Jay Trumbull, quien encabezó el Comité de Asignaciones este año cuando los legisladores destinaron el dinero para un programa inicialmente destinado a reubicar a los inmigrantes de Florida.

Montgomerie no respondió a varios pedidos de comentario.

La historia del modo en el que los migrantes fueron reclutados para los vuelos la relataron decenas de ellos en entrevistas con abogados y periodistas después de llegar, desconcertados y con pocos recursos, a lo que comprendieron que era una isla turística remota.

Según cuentan la mayoría de ellos, una mujer llamada Perla se les había acercado en San Antonio para hablarles de vuelos gratuitos a Massachusetts.

La mujer les dijo que allá había trabajos y gente que les ayudaría, y proporcionó a los migrantes, en su mayoría indigentes, comidas gratuitas en McDonald’s y un lugar para alojarse en un hotel cercano, La Quinta Inn, antes del vuelo.

Cada uno de los migrantes recibió un fólder rojo con un mapa de Estados Unidos, en el que una flecha se extendía de Texas a Massachusetts. Otro mapa con la forma de Martha’s Vineyard tenía un punto que mostraba la ubicación del aeropuerto y otro punto para un centro de servicios comunitarios.

En el fólder también iba un folleto, al parecer falso, con el título “Beneficios para Refugiados Migrantes” en inglés y español. La portadilla proclamaba: “Massachusetts le da la bienvenida” y mostraba una bandera estatal desactualizada. En la parte posterior se incluían los nombres y número de teléfono de una iglesia, una sinagoga y una organización sin fines de lucro en Martha’s Vineyard.

El panfleto, revisado por el Times, también prometía “hasta ocho meses de asistencia en efectivo” para los refugiados “elegibles por ingresos” en Massachusetts, al parecer imitando las prestaciones que se les ofrece a los refugiados que llegan a Estados Unidos a través del programa oficial de reubicación del país, del que no formaban parte los venezolanos.

“Nos engañaron en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, México, y luego en Estados Unidos”, dijo Carlos Guanaguanay, de 25 años, quien fue abordado por la mujer de nombre Perla cuando recorría los pasillos de un supermercado cercano a un albergue donde se había estado hospedando en San Antonio.

Le había dicho que buscaba trabajo y ella le hizo una oferta que le pareció difícil resistir.

Había tardado un mes y 20 días en llegar a la frontera de Estados Unidos, dijo, con poca comida y sin lugar donde dormir y se entusiasmó ante la promesa de un transporte que lo llevaría a un lugar donde lo cuidarían y le ofrecerían un trabajo. “Podemos trabajar de lo que sea”, dijo Guanaguanay, dijo. “Estamos aquí por nuestras familias”.

Los hombres, mujeres y niños que se apuntaron para viajar, volaron desde San Antonio y aterrizaron primero en Crestview, Florida. Los migrantes no bajaron del avión, el vuelo hizo otra escala en Carolina del Sur antes de llegar a su destino final en Martha’s Vineyard el 14 de septiembre.

Una vez ahí, dijeron varios migrantes en entrevistas, unas camionetas que los estaban esperando los llevaron cerca de un centro comunitario, adonde se les dijo que tocaran la puerta. La mujer que abrió no sabía quiénes eran y tampoco hablaba español.

“Cuando abrieron sus teléfonos y pusieron Google Maps para ver dónde estaban y se dieron cuenta de que estaban completamente rodeados de agua… eso fue terrorífico”, dijo Dylan Fernandes, representante demócrata por Massachusetts, quien se reunió con algunos de los recién llegados. Algunos intentaron, en vano, hallar un puente.

Beth Folcarelli, directora del centro Martha’s Vineyard Community Services, dijo que estaba en su oficina hablando con un integrante del personal alrededor de las 3:45 p. m. cuando vio por la ventana a un grupo de personas que caminaban en dirección a la organización sin fines de lucro.

“Las personas que se acercaban parecían curiosas y buscaban ayuda”, recuerda. Salió a preguntar qué necesitaban.

Lo único que entendió fueron las palabras “Venezuela” y “refugiados”, así que regresó a toda prisa al centro para pedir ayuda a una gerente llamada Geany Rolanti, que habla español.

Al final, 48 personas de los vuelos, incluidos varios niños, se reunieron en el estacionamiento de la organización.

Los trabajadores de la organización estaban confundidos: ¿Quiénes son? ¿Cómo llegaron aquí?

Uno de los migrantes le dijo que les habían prometido que la organización comunitaria les ayudaría a conseguir vivienda y empleo.

Poco después, los migrantes recibían artículos de una tienda local de segunda mano, Chicken Alley: pantalones, camisetas, zapatos. Las tiendas de la zona donaron ropa interior. Una línea telefónica de la isla fue inundada con llamadas de personas que deseaban ayudar. Los donativos y los voluntarios llenaron la iglesia en la que los migrantes durmieron dos noches en catres.

La mayoría de los migrantes acabaron en una base militar en Cape Cod, donde dormían en cuarteles vacíos. Pero ninguno parece saber qué sucederá ahora.

Los miembros del personal del centro comunitario en Martha’s Vineyard lograron que un migrante llamado Pablo llamara a Venezuela, comentó Rolanti. El hombre parecía abatido.

“Mi amor, nos engañaron”, le dijo a su esposa, llorando sin poder controlarse. “Esta mujer nos mintió. Nos mintió”.

Frances Robles, Mike Baker y Remy Tumin colaboraron con este reportaje. Susan C. Beachy colaboró con la investigación.

Edgar Sandoval es un reportero de la sección Nacional, donde escribe de la gente y los lugares del sur de Texas. Antes fue reportero en diarios en Los Ángeles, Pennsylvania y Florida. Es autor de The New Face of Small Town America. @edjsandoval

Miriam Jordan es corresponsal en la sección Nacional. Cubre el impacto de la migración en la sociedad, la cultura y la economía de Estados Unidos. Antes de unirse al Times, cubrió inmigración por más de una década en el Wall Street Journal y fue corresponsal en Brasil, Israel, Hong Kong e India.

Patricia Mazzei es la jefa de la corresponsalía en Miami, que abarca Florida y Puerto Rico. Escribe sobre noticias de última hora, política, catástrofes y las peculiaridades de la vida en el sur de Florida. Se unió al Times en 2017, tras una década en The Miami Herald.

J. David Goodman es jefe de la corresponsalía de Houston, que cubre Texas. Ha escrito sobre gobierno, justicia penal y el papel del dinero en la política para el Times desde 2012. @jdavidgoodman

4 de octubre 2022

NY Times

https://www.nytimes.com/es/2022/10/04/espanol/migrantes-desantis-marthas...

 10 min


Mariana Mazzucato, Ngozi Okonjo-Iweala, Johan Rockström, Tharman Shanmugaratnam

Las inundaciones, sequías, olas de calor e incendios que están devastando muchas partes del mundo ponen de manifiesto dos hechos fundamentales. En primer lugar, el daño a los suministros de agua dulce genera cada vez más presión sobre las sociedades (en particular las pobres), con amplias consecuencias respecto de la estabilidad económica, social y política. En segundo lugar, el impacto combinado de las condiciones extremas actuales no tiene precedentes en la historia de la humanidad y supera la capacidad de respuesta de las autoridades.

En África oriental, una devastadora sequía que ya dura cuatro años ha destruido los medios de vida de millones de personas y ha dejado a más de 20 millones en riesgo de morir de hambre. En Pakistán, las últimas inundaciones han dejado bajo el agua un tercio de la superficie del país; al menos 1500 personas han muerto hasta el momento, y se ha perdido el 45% de la cosecha de este año. En China, una ola de calor nunca antes vista ha causado grave escasez de agua en regiones que equivalen a un tercio de la producción de arroz del país.

Además, sequías e incendios en Estados Unidos y Europa, y graves inundaciones y sequías en toda la India, han reducido la producción mundial de granos y las exportaciones de alimentos; eso resalta hasta qué punto la producción alimentaria depende de grandes volúmenes de agua estables. Con el agravante del efecto de la guerra en Ucrania sobre el suministro de granos y fertilizantes, existe un riesgo sustancial de que esta crisis mundial de alimentos perdure.

Por primera vez en la historia, la actividad humana pone en peligro el agua en su origen mismo. El cambio climático y la deforestación están alterando la temporada de monzones; eso provoca derretimiento del hielo en la meseta del Tíbet y afecta el suministro de agua dulce del que dependen más de mil millones de personas. El aumento mundial de temperaturas modifica los patrones de evaporación y reduce la retroalimentación de humedad desde los bosques, lo cual altera las precipitaciones viento abajo. Y el hecho mismo de que el ciclo global del agua esté desestabilizado contribuye a agravar el cambio climático. Por ejemplo, el agotamiento del agua en el suelo y en los bosques reduce su capacidad para la captura de carbono.

Restricciones al uso del agua, cortes de energía y otras medidas provisorias no pueden seguir ocultando el hecho de que nuestros sistemas de gobernanza y gestión del agua no son adecuados para un mundo de cambio ambiental a gran escala. Todos nuestros esquemas actuales dependen del supuesto (que ya no es válido) de que el suministro de agua es relativamente estable (dentro de los límites de variabilidad natural), predecible y manejable en forma localizada. Pero la crisis del agua es global, y sólo puede resolverse con un cambio de mentalidad y nuevos modelos de gobernanza.

Debemos reconocer el hecho de que todos los grandes desafíos ambientales que enfrentamos se relacionan con el agua (porque es mucha, porque es poca, o porque está demasiado contaminada para el uso humano). Ahora la tarea es comprender los vínculos entre el agua, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y darle al agua una definición, un valor y un modo de gestión adecuados en cuanto bien común global. Esta forma de conceptualizar el agua nos permitirá movilizar la acción colectiva y diseñar nuevas reglas que pongan la equidad y la justicia en primer plano.

La mayoría de los gobiernos lleva demasiado tiempo ignorando los fallos del mercado o respondiendo a ellos con parches, en vez de movilizar a los sectores público y privado en torno de ambiciones compartidas. El sector público debe verse a sí mismo como un actor configurador del mercado, que trabaje con todas las partes interesadas en la economía del agua para abrir senderos a la innovación y a la inversión y garantizar el acceso universal a agua pura y saneamiento y una provisión de agua suficiente a los sistemas alimentarios, energéticos y naturales.

Una enseñanza clave de los desafíos del pasado que demandaron innovación sistémica es que se necesita definir una misión clara que organice nuestros esfuerzos. Las políticas orientadas a una misión permiten a los gobiernos dirigir la innovación y el conocimiento práctico directamente al logro de objetivos críticos. Cuando las guía una mirada inclusiva basada en el «bien común», tienen una capacidad única para entregar soluciones a desafíos que demandan niveles inmensos de coordinación y financiación a lo largo de muchos años. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las crisis hídricas son ejemplos exactos de esa clase de desafíos.

Las estrategias basadas en el concepto de misión pueden ayudar a los gobiernos a innovar con un sentido de propósito, dirección y urgencia. Pero para que sean eficaces, es necesario que las autoridades oigan la experiencia y la sabiduría de la ciudadanía, de las comunidades y de los innovadores que saben cómo prosperar en un mundo de escasez de agua, de temperaturas más altas y de alteración de los sistemas costeros y fluviales.

Debemos reconocer las amenazas contra el sistema global de agua dulce y convertir esa conciencia en acciones colectivas. Como la escasez de agua pondrá en peligro todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debe reafirmar nuestra determinación colectiva a limitar el aumento de temperaturas a no más de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales (como estipula el Acuerdo de París sobre el clima) y a preservar los sistemas naturales que garantizan pautas estables de lluvia y escurrimiento.

Al responder a estos desafíos globales, debemos integrar los principios de equidad y justicia como parte esencial de cualquier nuevo sistema que pensemos. Ninguna comunidad puede prosperar sin un suministro fiable de agua pura. Pero para proteger este bien común global se necesita un cambio de políticas y de sistemas.

Es necesario reorientar la legislación y la economía hacia el acceso universal a agua potable, saneamiento e higiene y hacia la creación de sistemas alimentarios más resilientes y sostenibles. Se necesita un cambio de incentivos para que el sector privado pueda hacer su parte en la provisión de acceso a tecnología e innovación a países pobres y ricos por igual. Esto demandará financiación a largo plazo y mecanismos novedosos para regular los modos de colaboración entre los sectores público y privado.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Agua en 2023 (la primera en casi cincuenta años) será una ocasión trascendental para que la comunidad internacional empiece a imaginar un futuro que sirva para todos. A modo de preparación, podemos encontrar inspiración en Nicholas Stern, que reescribió la economía del cambio climático, y en Partha Dasgupta, que hizo lo mismo con la economía de la biodiversidad. En nuestro carácter de copresidentes de la Comisión Mundial sobre la Economía del Agua, nuestro objetivo es transformar la visión que tiene el mundo respecto de su economía y de su gobernanza, para que se le dé mucha más importancia a la equidad, la justicia, la eficacia y la democracia.

Todavía podemos redefinir nuestra relación con el agua y rediseñar las economías para que se la valore como un bien común global. Pero el tiempo se agota. Para tener una chance de evitar una catástrofe climática y adaptarnos a los cambios inevitables, tenemos que asegurar un futuro hídrico resiliente para todas las sociedades, pobres y ricas por igual.

Este artículo contiene aportes de Quentin Grafton, Joyeeta Gupta y Aromar Revi, expertos principales de la Comisión Mundial sobre la Economía del Agua.

21 de septiembre 2022

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/new-economics-and-governanc...

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Víctor Rago A.

Hace no muchos meses la cuestión de las elecciones universitarias reposaba sobre endebles bases. Naturalmente, casi no había quien no proclamase la necesidad de que se llevaran a cabo, dado el carácter larga y penosamente excedentario de la gestión rectoral y la de los decanos. Esta insólita situación, consecuencia de una maniobra esperpéntica cuya paternidad infundía en los recintos directivos de la Universidad Central trémulos comedimientos, perseguía el consabido fin de supeditar la universidad pública al proyecto político del gobierno, según un paradójico método que en vez de acefalía mediante decapitación discrecional optaba por forzar a las autoridades académicas a permanecer en sus cargos.

En su fuero íntimo, claro está, muchos de los que se manifestaban partidarios de las elecciones pensaban de otro modo, pues temían –no sin motivo- las repercusiones legales que podría acarrearles la organización de unos comicios contrarios a las prescripciones judiciales, esto es, las del Ejecutivo. Entre los más prudentes se encontraban las autoridades universitarias, aherrojadas mal de su grado a sus cargos contra toda lógica autonómica.

Hoy la situación es diametralmente opuesta. Reina un clima proclive al ejercicio del voto, si es que no de efusión electoralista, en parte gracias a los procesos estudiantil y de representación de egresados recientemente celebrados y como en cierto modo puede apreciarse en la campaña de las elecciones gremiales. En las altas esferas institucionales, donde cabe suponer que se juegan importantes asuntos sustraídos al ojo del común y se agitan intereses que al mismo ojo pueden resultarle desconcertantes, el cambio de actitud emergió a regañadientes y con reticencias reflejas, empujado por la disposición crecientemente proelectoral de la comunidad ucevista. Y también –lo que parece haber sido decisivo- por circunstancias extrauniversitarias que, según se ha informado oficiosa, fragmentaria y hasta contradictoriamente, revelaban que en determinados ámbitos del oficialismo despuntaba cierta inclinación por el expediente de las urnas.

Algunos sectores académicos y unas cuantas individualidades desde un principio, a título de afirmación de la autonomía tan menoscabada por los desmanes intervencionistas del régimen, proclamaron la necesidad institucional, política y ética de llevar a cabo un proceso general de elecciones. Sesudos razonamientos y primores argumentales fueron sin embargo infructuosos ante la combinación plúmbea de comunidad desmovilizada y cautas autoridades. Ese estado de parálisis se vio reforzado por el peculiar régimen de restricciones impuesto por el gobierno a cuenta de la pandemia del coronavirus.

Pero al cabo del tiempo entre los universitarios fue ganando terreno el ánimo sufragista, entendido como la forma de superar la atonía institucional. Paralelamente, resultantes de conversaciones sostenidas entre ciertos representantes del sector académico y altos funcionarios del oficialismo, se alcanzaron determinados acuerdos. El punto neurálgico a este respecto, como nadie ignora, era el de la participación electoral de los sectores no académicos. Producto de las sigilosas negociaciones es el texto denominado «Reglamento Transitorio Electoral» (su vigencia cesaría tras las elecciones) que los decanos y algunos representantes profesorales propusieron al Consejo Universitario. Establecía la correspondiente ampliación del claustro y las ponderaciones respectivas para cada uno de los sectores participantes, entre otros cambios.

Bajo el efecto de un vigoroso envión de sus autores y partidarios añadidos, el «transitorio» fue a la postre aprobado por una unanimidad precedida de regateos y pequeñas maniobras distractivas, inveterada costumbre. Dada la proverbial modorra comunicacional de la institución, ayudada por el hiato entre las altas esferas directivas y la comunidad universitaria, a la rumorología alternativa correspondió un papel destacado en la propagación de aquella decisión, con lo que contribuyó a persuadir a la colectividad ucevista de que el proceso comicial era inminente.

Este sucinto recuento ha omitido en mérito a la brevedad los detalles de importantes cuestiones, como las del carácter mismo de las negociaciones entre las partes dialogantes, la representatividad, cualificación y legitimidad de los negociadores ucevistas (y la crucial necesidad de promover nuevos y válidos interlocutores), la ausencia de información acreditada por su origen institucional destinada al público universitario (algo perfectamente posible sin menoscabo de la discreción exigida por las conversaciones), etc. ¿Le queda claro a todo el mundo que el «transitorio» es obra del esmero negociador solo del Núcleo de Decanos y de algunas personalidades de la comunidad profesoral con acceso a funcionarios importantes del oficialismo? Es bastante probable que no. ¿Convendría que al menos algo de todo ello se conozca? Seguramente sí.

Lo que se espera de los actores institucionales no es la revelación de escabrosas intimidades sino márgenes saludables de transparencia para informar oportunamente acerca de sus actuaciones en nombre (y en beneficio) de la institución académica. Sobre todo porque esta no alberga a una grey de ignaros, sino a una comunidad intelectual con –cabe presumir- elevada capacidad de discernimiento.

El «transitorio» en definitiva se sustentó en el convencimiento de constituir el único medio para consumar, ¡por fin!, las ansiadas elecciones rectorales, decanales y de representantes profesorales al órgano directivo superior, sorteándose así el riesgo de dejar pasar la calva ocasión. Sin embargo, por muy noblemente intencionada que haya sido la iniciativa devenida texto, bajo la presión de aquel objetivo se sorteó también el debate de la cuestión electoral: no el de las circunstancias particulares de un evento comicial específico, sino el capital problema de la democracia, su contenido y sus prácticas en una institución de naturaleza académica.

Cuando en agosto de 2019 la sentencia N° 0324 del Tribunal Supremo de Justicia ordenó a la UCV la celebración de elecciones en un plazo de seis meses, bajo oprobiosas condiciones inspiradas en el numeral 3° del artículo 34 de la Ley Orgánica de Educación, algunas voces clamaron por la apertura de un debate sobre la cuestión electoral. Subrayaron que era preciso zafarse del dilema falso entre obedecer el antiuniversitario mandato judicial o acogerse (con más ortodoxia que lucidez analítica) a la norma vigente. El debate, sostuvieron sus pregoneros, permitiría reconocer el problema subyacente y abrir novedosos cursos de acción basados en el consenso, infundiendo claridad y fortaleza a la voluntad autonómica.

Mas no, no se emprendió debate alguno. Ni en aquella oportunidad ni después. ¡Hasta se adujo que no había tiempo! Y henos aquí, tres años y pico más tarde, a las puertas de unas elecciones que se regirán por un reglamento accidental, no fruto de un debate libre y abierto en el cual los sectores más activos de la comunidad académica hubieran podido ejercitarse en el empleo constructivo de sus facultades deliberativas, sino pergeñado con arreglo a una «lógica política» tan propensa a apremios coyunturales como desprovista de sensibilidad estratégica.

Las elecciones, pues, son, como suele decirse, un hecho. Al fin y al cabo todos las queremos, y tal vez no pocos abriguen la sensata expectativa de que la renovación del liderazgo universitario despertará el desde hace demasiado tiempo aletargado espíritu transformador, indispensable para que la universidad se ponga a tono con los tiempos y mundo actuales. La gran mayoría las tiene por ineluctables y será la excepción quien aventure una tímida reserva (por aquello de que con este régimen los acuerdos..., etc., etc.). Nadie sabe, sin embargo, cuándo se celebrarán. Según la infatigable rumorología, que sigue beneficiándose de la pereza de las fuentes oficiales, algunas fechas se ponen a rodar y parecen competir en inminencia y perentoriedad, como si el único criterio fuera el de la rapidez: cuanto antes mejor, no vaya a ser cosa de que si nos demoramos...

Son, de ser ciertas, malas noticias para el debate, que tal vez aspiraba durante la campaña electoral a resarcirse de su prolongada hibernación, pues aquel lapso ha sido tradicionalmente propicio para la confrontación de ideas (aunque haya cínicos que afirman con risueña desvergüenza que las elecciones no se ganan con buenas ideas y programas coherentes y factibles, pero en fin...). El Consejo Universitario le ha pedido hace unos días a la Comisión Electoral el «cronograma de eventos puntuales». Se ha dicho que esta se limitó a enviar una fecha, lo que al parecer no satisfizo al superior órgano (¿la vería muy lejana?), por lo cual aparentemente le reiteró la solicitud. Esperemos por la rumorología a ver qué pasa.

Ahora bien, ¿será mucho pedir que los conductores de la institución se dejen guiar por el razonable y sencillo principio de que el momento para la elección de nuevas autoridades debe situarse en un punto equidistante del cuanto antes y del sin precipitación? Digo, en vista de que presuntamente la inmarcesible «lógica política» sigue prevaleciendo sobre la impopular lógica académica.

2 octubre 2022

 6 min