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Opinión

Mariza Bafile

Envalentonarse con los más débiles, buscar el aplauso fácil a costa de quien tiene menos o viven en una situación de dependencia, es una actitud común entre quienes, para sentirse grandes, necesitan humillar. Está a la base de todos los casos de bullying. En política es la estrategia que usan algunos para distraer a la población de los problemas reales y para inflamar a los sectores que, llenos de rabia y frustraciones, buscan a quien culpar de sus problemas.

Desde su campaña electoral, Donald Trump individuó a quien atribuir todos los males de Estados Unidos: la inmigración latinoamericana. Nada nuevo. Otros líderes de derecha han utilizado y siguen utilizando la misma táctica.

No se requiere un gran valor para arrancar a un niño de los brazos de sus padres, ni tampoco para apuntar un rifle contra un inmigrante desnutrido y agobiado por un viaje durante el cual ha conocido el infierno. Sin embargo, para ciertas personas, esa gente que huye de la violencia, el hambre, los gobiernos antidemocráticos y corruptos, el narcotráfico y los desastres ambientales, sencillamente no es gente. Y por lo tanto no merece ser tratada como gente. Consideran que el país les pertenece, que la raza blanca es la que debe tener el bastón de mando y que todo inmigrante es un “alien” del cual desconfiar. Inútil, y a veces patético, es tratar de disfrazarse de “blanco” por haber viajado en un avión y tener una cuenta en dólares en un banco de Estados Unidos. Por más que lo intenten, ellos también son y seguirán siendo latinoamericanos e… inmigrantes.

Desde el comienzo de su campaña electoral, el Presidente Donald Trump se ha empeñado en la construcción de un muro en la frontera con México, un muro que, en sus intenciones, iban a pagar los mismos mexicanos. Lo peor es que cada vez que hablaba del muro, aprovechaba la ocasión para humillar, descalificar, ofender a la comunidad latinoamericana y centroamericana.

Fortalecido por el apoyo de sus seguidores, en su mayoría supremacistas blancos, ha mostrado su lado más despiadado al poner en marcha políticas inhumanas contra los inmigrantes; políticas que pisotean los derechos humanos. Todavía hoy siguen desaparecidos casi 600 niños. Nunca nos cansaremos de preguntar ¿dónde están? No hay que olvidarlos, no hay que dejar de buscarlos.

Después de los vergonzosos y preocupantes sucesos acaecidos en el Capitolio el pasado 6 de enero, el Presidente Trump, no tuvo mejor idea que ir a “visitar” el muro en Alamo (Texas) en un claro intento de distraer a sus electores. Una vez más ha usado a los más débiles para evitar que la gente se fijara en los miles de muertos causados día tras día por la pandemia, números que han llegado a cifras hiperbólicas y vergonzosas, en la inseguridad que ha disparado la turba que ha ocupado el Capitolio y en las advertencias del FBI sobre posibles nuevos y quizás más graves disturbios.

Se prevén posibles incidentes no solamente el 20 de enero, día en el cual Joe Biden y Kamala Harris ocuparán la Casa Blanca, sino a partir del sábado 16. Muchos mensajes en las redes dejan prever asaltos armados a los diferentes Capitolios del país y hasta a las casas de algunos parlamentarios, para luego realizar una gran marcha, en Washington el día 20. Ya desde ahora Washington está blindada. Pareciera una ciudad que se está preparando para una guerra. No contra enemigos externos sino internos.

¡Qué vergüenza a nivel internacional! ¡Qué alegría para los déspotas del mundo!

Sin embargo, la democracia norteamericana está herida, pero no muerta. La reacción de las instituciones ha sido inmediata. No solamente durante esas infaustas horas en la cual, a pesar de todo, los congresistas ratificaron al nuevo Presidente, sino después cuando la Cámara de Diputados, con mayoría aplastante y el apoyo de algunos republicanos, votó un segundo impeachment para el Presidente acusado de “incitación a la insurrección”.

Donald Trump saldrá de escena siendo el único Presidente con dos impeachments y uno de los pocos que no ha sido reelecto para un segundo mandato.

Ese Congreso que ha sido humillado por la violencia de unos cuantos ha construido un muro del cual difícilmente escapará. Un muro que pagará el mismo Trump, de su bolsillo, ya que no solamente tambalea su vida política sino también la financiera. Los grandes magnates lo han abandonado y muchos de los negocios que llevaba adelante están destinando a evaporarse.

Es su muro, Presidente.

18 de enero 2021

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/es-su-muro-presidente/

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Eddie A. Ramírez S.

Este año habrá elección de gobernadores y nuevamente se desatará la polémica. ¿Debemos abstenernos o es preferible votar? Tema complejo. Hay argumentos válidos para apoyar cualquiera de las dos opciones. La posición válida de no votar en las presidenciales del 2018 y en las parlamentarias del pasado 6 de diciembre pareciera inclinar la balanza hacia la abstención. Hay que ser consistentes, dirán unos. Las circunstancias son diferentes, dirán otros. Quienes prediquen que hay que votar serán tildados de colaboracionistas con el régimen. Quienes sostengan que no votar es la mejor opción serán señalados de no entender la situación política. Las redes echarán chispas. Cabe preguntar si es el momento oportuno.

En las presidenciales del 2013 acudimos a votar, a pesar de que era el mismo CNE que había cambiado anteriores resultados electorales. Ese organismo decidió que Maduro había ganado y ante la protesta de Capriles negó el derecho a revisar los cuadernos electorales. Lamentablemente, Capriles no pudo presentar todas las actas, punto importante que la oposición casi nunca ha cumplido por no contar con una buena organización. Ante esta situación, los partidarios del gobierno dirán que ganó Maduro y los opositores sostendremos que fue Capriles.

En las parlamentarias del 2015, los opositores votamos y obtuvimos las dos terceras partes de los diputados, con el mismo CNE. Como era de esperar, el régimen desconoció a tres diputados e inventó una Asamblea Nacional Constituyente para anular la Asamblea legítima. A esa elección de la Constituyente la oposición se negó a participar con sobradas razones y la comunidad democrática internacional no la reconoció. La Asamblea Nacional tuvo el apoyo internacional y su presidente Guaidó fue reconocido como presidente(e) de la república. En octubre del 2017 hubo elección de gobernadores. La oposición participó, el régimen desconoció el triunfo de Andrés Velásquez, avalado con las actas, y solo ganamos cinco gobernaciones en medio de acusaciones de ventajismo. Violando la Constitución, el régimen los obligó a juramentarse ante la espuria Asamblea Constituyente. Juan Pablo Guanipa, gobernador electo del Zulia, se negó y fue destituido arbitrariamente. A los otros cuatro gobernadores les impusieron un “Protector del Pueblo”.

El régimen adelantó la elección presidencial para mayo del 2018. Inhabilitó a los principales candidatos presidenciales y partidos políticos. Para la elección parlamentaria del pasado 6 de diciembre, el régimen usurpador compró a unos dirigentes de los principales partidos y el sumiso Tribunal Supremo de Justicia les otorgó manu militari las riendas de los mismos. La oposición no participó en ninguna de las dos farsas citadas y logró que la comunidad democrática internacional las desconociera.

La situación internacional ha enviado mensajes de que la solución a nuestra situación debe resolverse a través de negociaciones. Al presidente Trump hay que agradecer el apoyo que dio a nuestra democracia, pero era evidente que en sus cuatro años en el poder nunca se planteó enviar una fuerza para sacar a Maduro. Biden, el nuevo presidente a partir de este miércoles, tampoco lo hará, y muy probablemente intentará que se materialice una buena negociación. Ojalá se acepte esta realidad, lo cual sería un paso importante para que se concrete la unión de la oposición y se atenúen las descalificaciones por las redes sociales, que no suman para salir cuanto antes de la usurpación.

La próxima elección de gobernadores es una oportunidad para solicitar a la comunidad internacional que presione al régimen para que no impida la participación de nuestros candidatos, que permita abrir todas las cajas, contar las papeletas, proteger a nuestros testigos y que vengan al país, con suficiente antelación, observadores internacionales idóneos. Esta es nuestra mejor carta para continuar teniendo apoyo internacional, debilitar al régimen y tener más probabilidades de ganar la mayoría de las gobernaciones. Después vendrá la lucha para que a nuestros gobernadores no les cercenen atribuciones.

No será fácil y, desde luego, habrá que presentar un solo candidato para cada gobernación, que sea idóneo y cuente con el respaldo de todos los partidos y de la sociedad civil. En anteriores ocasiones hemos tenido logros con la abstención y también acudiendo a votar. Parafraseando a Amstrong, podríamos decir que este es un pequeño paso para ganar espacios, pero un gran paso para recuperar la democracia. Si alguien tiene una opción mejor, ojalá la presente. Asumimos esta posición con derecho a retirarla.

Como (había) en botica:

Merecido el reconocimiento de Copei al distinguido amigo Oswaldo Álvarez Paz, gran luchador por la democracia y quien es acosado por el régimen.

Valientemente la joven Marianna Romero denuncia que en el 2020 hubo 303 situaciones que comprometen el trabajo de las ONG y la integridad y seguridad de defensores de derechos humanos.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

En el año 1921, el hogar de la familia Alvarado, ubicado en la Carrera 4 # 2-30 de Barquisimeto, se vio bendecido con la llegada de un nuevo hijo que, días después fue bautizado con el nombre de Héctor Vinicio.

Durante su infancia, Héctor mostro una peculiar atención por montar bicicleta, y vio coronada su infantil deseo cuando sus padres, como regalo navideño, le dieron una bicicleta. A partir de allí, su movilidad era montado en ella: para ir a la escuela, para hacer los mandados y para pasear con sus amigos en rutas cada vez mas largas. Y fue fortaleciendo su estilo y su espíritu competitivo en eventos del barrio o escolares.

Como era de esperarse, no aguantó las ganas y a los 17 años se inició en el ciclismo, al inscribirse en el "Club CCD Diamante" el 23 de octubre de 1938, dando así comienzo a su actividad atlética en la disciplina de las bicicletas y velódromos.

Gracias a su tenacidad y esfuerzo permanente en los entrenamientos, formó parte de la selección nacional y representando al pais en el Campeonato Suramericano, celebrado en Montevideo Uruguay en 1941, donde alcanzó el subcampeonato en su especialidad. A partir de ese debut internacional, en eventos sucesivos logro dejar en alto la representación de Venezuela:

-Campeón de las Antillas en los años 1943, 44 y 45

-Campeón Centroamericano y del Caribe en Colombia en el año 1946

-Campeón Bolivariano en Lima, Perú en el año 1947

-Medalla de Bronce, Panamericanos, Argentina 1951

Después de los Panamericanos, decide retirarse como ciclista activo y transitar un nuevo camino en su deporte preferido, ser Entrenador Deportivo. Para lograr esa nueva meta, se inscribe en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos INED y allí logra alcanzar el titulo respectivo. Hecho este que lo lleva a una nueva experiencia ahora en el campo de la docencia deportiva, en su trabajo como Entrenador, para contribuir en la formación integral de los jóvenes aspirantes a ser ciclistas.

Se incorpora como Entrenador Nacional al servicio del Instituto Nacional de Deportes IND, a partir del año 1961. Durante 25 años ininterrumpidos estuvo en el día a día dando sus mejores esfuerzos para lograr alcanzar, con los atletas a su cargo, los mejores logros posibles a nivel nacional y/o internacional.

Mención especial merece el papel de Héctor, en las luchas gremiales del "Colegio de Entrenadores Deportivos de Venezuela CEDV", por alcanzar mejoras laborales en su campo de trabajo.

Siempre estuvo a la vanguardia de las acciones gremiales llevando un mensaje de estímulo y a no decaer en las justas luchas sociales emprendidas en su momento. En 1975 estuvo presente en las jornadas de huelga que se llevaron a cabo en todo el pais y que culminaron con una Huelga de Hambre en las instalaciones que durante años vieron el trabajo de Héctor, el Velodromo "Teo Capriles" de Caracas.

La lucha por un Deporte Mejor estará siempre vinculada a las luchas por una Sociedad Mejor. Hoy, a 46 años de esa gesta gremial, sigue en el pensamiento de los entrenadores viejos o nuevos el papel que desempeñaron los hombres y mujeres que levantaron el espíritu de lucha por la dignidad del Entrenador Deportivo y allí estuvo Héctor.

Muchas han sido las distinciones recibidas que resaltan la profundidad de Héctor Vinicio, no solo como atleta sino también como entrenador y dirigente:

-El Velódromo de Barquisimeto lleva su nombre, desde el 28 de mayo de 1971

- Orden al Mérito Deportivo en su 2ª Clase. 1976

- Orden al Mérito Deportivo en 1ª Clase. 1978

-Orden Mérito al Trabajo en 1ª Clase. 1978

-Exaltado al Salón de la Fama del Deporte Larense. 1986

-Exaltado al Salón de la Fama del Deporte Nacional, Caracas. 1986

-Orden General Jacinto Lara en su 2ª Clase.1987

-Orden General Jacinto Lara en su 1ª Clase, por ascenso.1988

-Orden Ciudad de Barquisimeto en su única clase.1989

.1.994 Orden Francisco Fajardo en su 1ª Clase.1994

-Designación de la Calle 5 del Barrio Brisas del Obelisco con su Nombre. 1995

-Designado HIJO ILUSTRE DE BARQUISIMETO por Alcaldía Municipio Iribarren. 1995

-Cruz de Honor de las Fuerzas Armadas Policiales del Estado Lara. 2006

-Pedal Dorado Pionero del Ciclismo Venezolano. 2007

Mas allá de tan importantes y merecidos reconocimientos, hay dos hechos particulares que sobresalen en este Siglo de Historia de Héctor Vinicio Alvarado:

......La fundación de la "ESCUELA CENTRAL DE CICLISMO" en Barquisimeto, el 25 de julio de 1976, la cual se mantiene hoy activa con niños y adolescentes, formando Ciclistas de Alto Rendimiento que han representado exitosamente al país en innumerables eventos internacionales.

.....Y el Título de "Maestro" que sus alumnos, padres, representantes, comunidades, colegas entrenadores y dirigentes deportivos le han concedido por integral labor en el campo deportivo, familiar y gremial.

Un siglo de historia marca la trayectoria del Maestro Héctor Alvarado. No solo es importante la cantidad de años vividos sino también la calidad y el trabajo desarrollado y aquí podemos decir que el camino recorrido por el es invalorable..

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Américo Martín

19 de abril, 5 de julio, 23 de enero. Son fechas históricas que pudieran recordarse quizá solo por obligación cívica, pero creo que todavía entre quienes las invocan no pocos manifiestan genuinas emociones o, si no fuera del todo así, cuando menos un legítimo interés

De las tres fechas mencionadas, diría que la última –23 de enero de 1958– es la que sigue produciendo interrogantes. Palpita, quizá con mayor intensidad, posiblemente porque la interpretación de lo ocurrido siga dando lugar a controversias no adormecidas por el tiempo.

Esa más permanente longevidad no es prueba de importancia suprema, pero sí del interés agitado por pluralidad de opiniones, búsquedas aún despiertas y, en definitiva, deseo de rescatar experiencias que puedan ser muy valiosas todavía hoy.

Recordemos que la amplia corriente de los historiadores y autores críticos no cesa de revisar textos consagrados, lo que se ha traducido en actualizaciones y cambios de perspectiva en la ciencia y el arte de la historia. Basta con examinar la notable confluencia de protagonistas cuyo desempeño ha sido con frecuencia revalorizado.

El 23 de enero mismo fue precedido por una crisis electoral muy grave.

Con sangre muy fría, Laureano Vallenilla le presentó a Marcos Pérez Jiménez las fórmulas que cabría aplicar; la primera, la constitucional en estado puro, previa amnistía, regreso de exiliados y plena libertad de prensa. Por supuesto, fue rechazada. Vallenilla, entonces, mencionó el método gomecista de elección indirecta y, por último, el plebiscito. Según el ministro, esta última, la peor para su gusto, fue la mejor para el gusto del dictador.

De seguidas, el dueño de Miraflores le increpó a su ministro:

«Usted ha insistido en el diario El Heraldo que los partidos no valen nada, de modo que lo mejor sería prescindir de ellos. Así será, prescindiremos de ellos y llamaremos directamente al consumidor. ¡Hagamos a un lado las organizaciones políticas!»

Se impuso, pues, la opinión de Pérez Jiménez.

Yo sospecho que era lo buscado por Vallenilla, quien aspiraba a que le atribuyeran la primera de las fórmulas que –según expuso supra– le presentó a Pérez Jiménez. ¡Vana pretensión para alguien tan ferozmente asociado a la represión al igual que Pedro Estrada!

En su voluminosa obra ¿Quién derrocó a Pérez Jiménez?, el enjundioso economista Tomás Enrique Carrillo Batalla afirma que, tras el fraude plebiscitario, Pérez Jiménez solo se proponía gobernar cinco años más. Sostiene Carrillo Batalla que así se lo habría asegurado a su ministro de Justicia “el Fraile” Urbaneja. (T. E. C. B. ¿Quién derrocó a Pérez Jiménez?, Caracas Venezuela 1998. Publicaciones de la Universidad Santa María)

El plebiscito no le gustó a nadie o a casi nadie. Muchos lo percibieron como un signo de derrota y, de hecho, el gobierno cayó en el descrédito. Políticamente había recibido una soberana derrota. El ánimo colectivo cobró inusitada fuerza y la reacción negativa fue universal. Los militares se fraccionaron. Las asonadas bélicas del 1 y 8 de enero iniciaban una marcha sin vuelta atrás y, sin embargo, Pérez Jiménez no admitió que algún uniformado le hubiese conminado a entregar el poder e irse del país. Alguna razón daba cierta verosimilitud a sus palabras, porque tanto el ataque aéreo del día 1 como el levantamiento militar dirigido por Hugo Trejo el 8, exhibieron fallas de liderazgo muy notorias. No obstante, en su conjunto no cabe la menor duda de que aquello había sido una importante insurrección cívico-militar que, con errores y sin ellos, culminó exitosamente.

Hay una coincidencia indudable y reforzada con el tiempo sobre la importancia del liderazgo civil y de los partidos políticos que, en su conjunto, proporcionaron una auténtica dirección en el momento decisivo, pero el factor –con mucho– más favorable al resultado fue la unidad.

En la crónica histórica de nuestra nación los grandes momentos de victoria transcurrieron precisamente cuando se materializaron grandes acuerdos unitarios.

La victoria que culminará el 23 de enero se envolvió desde el principio en un aura de unidad y de fraternidad.

Unidad vasta que no hacía sino crecer y fraternidad en tanto que espíritu de aquella unidad. Esa combinación de fuerza material y espiritual encendió la imaginación de los venezolanos cuya iniciativa se exacerbó proporcionando certezas de victoria.

Hubo momentos en que la unidad trabajó por sí sola, se formaban comités unitarios en forma espontánea y así se descubrió, desde el punto de vista material, que no había manera de detenerla. Es el secreto que explica el renovado interés en esta fecha estelar.

En la actualidad, estamos urgidos de unidad y de entendimiento y en los albores de 1958 tenemos el mejor de los tesoros de la experiencia unitaria venezolana que sería absurdo desestimar. En realidad, aquellos escarceos unitarios que comenzaron con el abrazo de tres grandes líderes en Nueva York y con la fuerte convicción que se corporeizó en la Junta Patriótica, el frente universitario y una miríada de estructuras unitarias espontáneas, son la fuente segura del acierto, del optimismo, de la esperanza.

Twitter: @AmericoMartin

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Alejandro J. Sucre

El tema de deuda externa venezolana, en default, emitida en los mercados internacionales debe ser tratado con responsabilidad y debe salir de los golpes bajos del conflicto político en Venezuela. Dejar de pagar deuda externa es lo mas dañino que puede suceder para el futuro de la nación. Venezuela requiere de más de $100.000 millones de inversión por años para recuperar su infraestructura, reactivar sus proyectos mineros y petroleros y reactivar el turismo, la agricultura y la industria.

Tanto desde el campo del PSUV como desde el campo de la oposición han venido tratando el tema de la deuda externa con superficialidad, exigiendo grandes descuentos o impagos de los bonos emitidos internacionalmente por la nación y que para comprar alimentos y medicinas. Paralelamente esos mismos voceros, al terminar de declarar que Venezuela no pague su deuda externa emitida en los mercados internacionales, se voltean y solicitan a la comunidad internacional nuevos préstamos de rescate y nuevas inversiones por $200.000 millones para rescatar la industria petrolera.

Venezuela es una de las naciones más ricas del mundo en recursos naturales. Está entre las 10 primeras naciones del mundo con $11.000.000.000.000 u $11 trillones americanos (billones en español). Venezuela es una nación con un inmenso potencial de recursos mineros, energéticos, forestales, turístico, etc., subutilizados y debe desarrollarse para ser una fuente de crecimiento para todos. Hoy el PIB de Venezuela en todos sus sectores no llega ni al 1 % del valor de sus riquezas mineras y energéticas. Para desarrollar el potencial de $11 trillones en recursos petroleros y mineros de la nación se requieren invertir por lo menos $2.5 trillones en los próximos 10 años. Las bajísimas reservas internacionales de la nación, el flujo de caja actual de Pdvsa, la falta de reglas que permitan invertir en minería y energía, la altísima corrupción y las sanciones de Trump no permiten invertir ni el cero por ciento de esos $2.5 trillones que requiere la nación para desarrollar su potencial en recursos naturales y convertirlos en prosperidad para nuestros habitantes. Hoy el inmenso potencial minero y energético de la nación se desarrolla primitivamente por grupos aislados para su beneficio personal. Bajo esta óptica de convertir a Venezuela en un país confiable, el pago de la deuda externa no reduciría el flujo de caja potencial sino lo contrario, significa la posibilidad de atraer las inversiones necesarias para desarrollar el potencial en recursos naturales de la nación.

Otra importante manera de negociar deuda externa es permitir el canje de deuda por participación en los activos de la nación a 100 % del valor nominal de la deuda emitida por la nación. La ley antibloqueo podría establecer o publicar los activos que podrían ser usados como dación en pago por deuda externa. De esta manera pasando activos del sector público al sector privado y usando los mercados de capitales como vía se podría canalizar positivamente soluciones practicas que reactivarían la economía y cumplirían con el espíritu de las sanciones.

Ahora que el oficialismo se reincorporó a la AN, y la oposición descubrió que debe incorporarse a los procesos electorales, ya que no habrá salvadores externos, ambas partes deben ponerse de acuerdo para establecer un plan para renegociar la deuda externa, para emitir nuevas leyes que impulsen las inversiones en los recursos naturales y la infraestructura de la nación, un plan de despegue económico y un plan de ayuda humanitaria. Los planes a proponer por la AN deben incluir la creación de comités de licitaciones, de auditoría y de tesorería en Pdvsa, en CVG y en el BCV conformado por profesionales independientes reconocidos por instituciones financieras internacionales, Rusia, China y EEUU. Estos comités de control de las inversiones y flujos de caja de empresas del Estado o de los activos que el Estado traspase al sector privado deben asegurar la debida aplicación de fuentes y usos de ingresos, egresos y las licitaciones transparentes. Se deben crear fideicomisos con bancos internacionales de primer orden con instrucciones precisas y acordadas para el uso de fondos excedentarios de las operaciones de Pdvsa, CVG y del BCV. La AN y la oposición deben lograr armar una estructura organizacional con funcionarios nacionales e internacionales que garanticen transparencia “accountability”, la AN junto a los acreedores de la nación deben solicitar redimensionar las sanciones para renegociar la deuda Pdvsa y la deuda soberana y buscar nuevos socios para así elevar la producción nacional. Rusia, China, EEUU y los dirigentes de la AN deben trabajar arduamente para superar el inmenso retraso que la incesante e improductiva pugna geopolítica ha causado en la nación. Venezuela tomó el camino contrario al desarrollo, la pugnacidad, y ahora debe superar la caída continua del PIB con acuerdos.

Las fuerzas opositoras deben salirse de la calle ciega de criminalizar al oficialismo, deben mirar la viga en su propio ojo, y actuar con madurez y reconquistar los votos como medio de lucha política.

alexsucre@hotmail.com

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Francisco Suniaga

En los dos partidos que sostenían el sistema político (AD y Copei), los enfrentamientos por el liderazgo se volvieron destructivos. La primera víctima fue la fraternidad partidista y la consecución de los objetivos políticos comunes. Un caso de estudio es el protagonizado por Caldera, en guerra abierta con Eduardo Fernández para ser candidato del partido, en un discurso infausto, justificó la intentona. Una cosa llevó a la otra y luego vino el perdón a Chávez y demás golpistas. La tragedia aún no termina. Espero que si algún opositor reclama un proceso electoral en su organización, la respuesta no sea la de siempre. En eso llevamos más años que los 22 que cumple el chavismo.

La oposición democrática venezolana está rota y desorientada. Tanto que nadie sabe por dónde comenzar la tarea de levantarse, para continuar una resistencia que es obligatoria en el plano moral y político. Ese estado precario, en mayor proporción, es el resultado de la larga confrontación con un régimen dictatorial modelo siglo XXI; subestimado dentro y fuera del país, no obstante su eficacia para destruir cualquier intento, nacional o internacional, de democratización. Otra parte significativa del deterioro proviene de emanaciones de nuestra propia cultura que convierten la política en una guerra a muerte al estilo 1813. Una de ellas, suerte de pecado original, es la falta de democracia interna en los partidos.

Los aprendizajes democráticos fueron muchos a lo largo de las cuatro décadas entre 1958-1998, pero ese fue un aspecto en lo que poco o nada se avanzó. El ejemplo más ilustrativo de este aserto es el de Acción Democrática (AD), el principal partido del sistema político anterior. En 1968 se hicieron unas primarias y los resultados, que daban a Luis Beltrán Prieto ganador fueron desconocidos por la dirección política del partido. Trampa que se convirtió en norma consuetudinaria y causa eficiente para que AD nunca institucionalizara las elecciones internas para renovar sus autoridades. Los procesos se hacían por reglamentos ad hoc hechos por una mayoría circunstancial, para el siguiente ya no servían.

En los dos partidos que sostenían el sistema político, los enfrentamientos por el liderazgo se volvieron un “catch as catch can” destructivo. La primera víctima fue la fraternidad partidista y la consecución de los objetivos políticos comunes. La lucha política así entendida, aparte de consumir el tiempo y las fuerzas de los militantes, convierte a la confrontación por el liderazgo en el norte de la acción. Las organizaciones se alejan de los problemas reales de la sociedad, se aíslan y pierden poder. El clímax de esa cultura no democrática lo marcó la confrontación entre Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi. El resultado fue la destrucción de AD y, aguas abajo, de todo el sistema político.

Por supuesto que otra de las víctimas es la calidad y efectividad de las decisiones partidistas. El caso de estudio perfecto fue lo ocurrido el 4 de febrero de 1992. El Copei de Eduardo Fernández, su Secretario General, decidió como era lógico, responsable y democrático apoyar al gobierno constitucional de CAP. Pero Rafael Caldera, en guerra abierta con Fernández para ser candidato del partido, en un discurso infausto, justificó la intentona. Una cosa llevó a la otra y luego vino el perdón a Hugo Chávez y demás golpistas en 1994. La tragedia aún no termina.

¿Cuándo fue la última vez que AD, PJ, UNT y VP realizaron un proceso interno democrático donde se discutieran políticas y se eligieran autoridades? El pecado original, heredado por las organizaciones surgidas este siglo, ha generado: Decisiones de mala calidad que han devenido en errores costosos; entropía en el discurso ante actores nacionales y extranjeros; y un distanciamiento creciente entre esos partidos y la sociedad. Mención aparte, por su importancia, esa falta de autoridades legítimas es la causa fundamental de la mayor falla opositora al momento de confrontar al régimen: La falta de unidad en las políticas, acciones y discursos.

Por si fuese poco, de ese pecado han surgido los Luis Parra, José Brito y Bernabé Gutiérrez. Por esa falta de legitimidad política que genera no ser electo o ratificado por procesos democráticos, existen los francotiradores “opositores de la oposición” que torpedean los ya frágiles acuerdos a los que se llega, cuando el régimen monta sus procesos electorales y hay que actuar con prisa. Ninguno de esos personajes oportunistas existiría si hubiese procesos electorales en las organizaciones y tuviesen que contarse.

Enfrente tenemos este año las elecciones de gobernadores, ¿qué vamos a hacer? Atender esa emergencia pospondría una vez más la celebración de procesos electorales internos, aunque celebrarlos en nada se contradice con las decisiones “practicas” que haya que tomar. Las condiciones siempre están dadas para legitimarse y para no hacerlo. Espero que esta vez, cuando algún opositor reclame un proceso electoral en su organización, la respuesta no sea la de siempre. En eso llevamos bastante más años que los veintidós que ahora cumple el chavismo.

13 de enero 2021

La Gran Aldea

https://lagranaldea.com/2021/01/13/el-pecado-original/

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Carlos Raúl Hernández

Una silla de espaldar raleado, pedazos de cable, un pequeño ventilador roto, sobras de restaurant. Una chaqueta raída y una corbata de rayas de los 90. Varias latas de aluminio y otros desechos, componen el tesoro de los lateros. Y también el pensamiento de Trump, si es que existe tal cosa. Ese mismo saco de morrallas, vaciedades, lugares comunes, prejuicios, consejas, mentiras, chauvinismo, errores, racismo, restos de ideologías derogadas…

…Paranoias, simulaciones morales que cargaron también los demás populistas que en el mundo han sido, de izquierda o derecha. En esa quincallería ideológica, hay algo muy peligroso: la noción de que la fuerza organizadora de la sociedad es la conspiración, el deep state. Mi amigo Plagam@Albert0Martine2 se interrogaba sobre el magnetismo de Trump.
Es relativo. Nunca ganó en la soberanía popular y su obra fue estupidizar colectivamente algunos sectores, nunca mayoritarios. El cerebro simple tiende a la conspiranoia, a creer que el mundo lo controlan grupúsculos que “mueven hilos”. El nuevo Protocolos de los Sabios de Sión trumpetero denuncia un complot de los “globalistas”, desde multimillonarios como Soros y Bill Gates, hasta los comunistas.
Entra Japón, sale Japón
Participan redes criminales, pedófilos dirigidos por Biden y los Clinton, e iluminatti, rosacruces, reptilianos. El fin es derrotar EEUU para crear un orden mundial centrado en China. La sacralización de Trump a los rednecks es equivalente a la que hacen otros con indígenas, negros, vascos, catalanes o arios, como todo racismo originario o victimización nacional, tal como el llanto demagógico por el “cinturón del óxido”, veneración a improductivas localidades venidas a menos.
A comienzos de los 80, EEUU quebró porque Japón le gana la competencia tecnológica y URSS la militar, consecuencia del modelo económico proteccionista y “endogámico” instalado por Roosevelt. Al impedir la competencia con medidas arancelarias, la industria automotriz gringa se estancó y entró en coma. Los productos de Chrysler, Ford o General Motors eran carcamales de acero con hiperconsumo de combustible. Pero Japón era el enemigo número uno de EEUU para Hollywood.
Toyota inundó el mercado mundial con autos ligeros, de aluminio, plástico y alto rendimiento en Kms. por litro. Reagan y luego Clinton, abren el mercado a los asiáticos. Las automotrices no tienen más que reconvertirse para competir en altas tecnologías, y al poco tiempo dominaron el mercado mundial de nuevo. Las empresas metalmecánicas hoy oxidadas son las que no pudieron reconvertirse y articularse con al plástico y el aluminio.
La invasión a China
Pero muchas si, y entre los “neoliberalismos” Reagan y Clinton crearon 30 millones de empleos y el momento más esplendoroso de la historia económica de EEUU. Clinton además encargó a Gore promover la revolución tecnológica. Venir con la historia triste de los estados del óxido es simple pasadismo, incomprensión del mundo, como quien quisiera escribir en una máquina Remington.
La globalización llevó al mundo desarrollado a invadir la economía china por sus bajos costos y carencia de controles. La producción masiva barata frenó violentamente la inflación mundial y evitó que algunos precios internacionales estuvieran 500% más altos. Un smartphone de punta norteamericano vale $1300 mientras un Huawei equivalente, $250. Un jean chino se importa a un dólar. Después de Clinton, Estados Unidos descuidaron la revolución tecnológica.
Así China se convirtió en la primera economía mundial. Trump, populista, autoritario e ignorante, en vez de hacer lo de sus predecesores en los 80, decidió como cualquier tercermundista hostilizar a China, presionar la fuga de capitales, lo que creó empleos en EE UU e ilusión de progreso pero provocó la caída del crecimiento económico chino, lo que el muy… interpretó como un “triunfo” sobre el ahora enemigo. Si Clinton hiciera eso, habría acabado con la economía japonesa, y también con la de EEUU y el mundo.
¡Auxilio, se cae el sistema!
Golpear al primer comprador de materias primas de casi todo el planeta, produjo una recesión a global a fiales de 2017 y de una vez estallaron las trompetas de varios que se hacen folklore de tanto anunciar el final del “capitalismo”, como Stiglitz y Piketty. Y de ahí la pirueta más difícil de entender. Activista del acoso a mujeres, bancarrotita profesional, deficitario de moralidad, patán, atropellador.
Por obra de no sabemos que transubstanciación, para sus fanáticos se convierte en adalid de los valores de la civilización contra los imperios del mal. Según Hegel la corriente histórica indetenible hacia la justicia universal, “el espíritu absoluto”, suele esconderse detrás del mal, Hitler o Mao, diríamos contemporáneamente, para empujarlos a su destrucción.
De ese momento del mal, renacerá triunfante el bien que estaba solapado. A eso lo llama “la astucia de la razón” y Donald debe representarla. Pero a otro perro con ese hueso metafísico. La prueba convincente de astucia razonable sería que el establishment democrático de EEUU lo inhabilitara para cualquier cargo público. Los caudillos irresponsables y poderosos son un peligro.

@CarlosRaulHer

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