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Opinión

Antonio Di Giampaolo

LA OMS EN EL OJO DEL HURACÁN (102)

El director general de la Organización Mundial de la Salud Tedros Adhanom Ghebreyesus anunció la conformación de un comité independiente de evaluación de la respuesta mundial a la Covid-19. La conformación del grupo de trabajo responde al mandato de la Asamblea Mundial de la Salud de mayo pasado que encomendó una investigación sobre el desempeño del organismo ante las críticas surgidas en torno al manejo de la pandemia. La emergencia sanitaria ha alcanzado a más de doce millones en el mundo y cerca de seiscientas mil personas han perdido la vida, según los reportes oficiales de los estados asociados a la OMS.

El equipo de investigación será copresidido por la ex primera ministra de Nueva Zelanda Helen Elizabeth Clark quien desempeñó la jefatura del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y la ex presidenta de Liberia Ellen Johnson Sirleaf, Premio Nobel de la Paz 2011. El resto de los integrantes quedará conformado en los próximos días. Un informe preliminar deberá ser presentado en septiembre al Consejo Ejecutivo de la OMS y finalmente en la Asamblea Mundial del próximo año serán consignadas las conclusiones de la evaluación.

La OMS es una institución dependiente del sistema de Naciones Unidas y ha sido objeto de críticas por parte de algunos países que han señalado que su desempeño, en medio de la crisis generada por la pandemia, ha sido lenta y particularmente parcializado. Hasta la fecha el organismo ha emitido 171 informes sobre la emergencia sanitaria. Estados Unidos materializó la amenaza de suspender la asignación de fondos al ente bajo el argumento de no haber actuado oportunamente ante el brote epidémico detectado en China. La OMS recientemente inició una investigación sin situ para determinar el origen del nuevo coronavirus y evaluar el comportamiento del gigante asiático ante el surgimiento de la enfermedad.

En las líneas de trabajo seguramente no quedaran por fuera aspectos como la estandarización de códigos y categorías en el manejo de la data que cada país presenta al organismo sobre las estadísticas para evitar el uso sesgado y discrecional de la misma. Otro de los aspectos es el análisis de los mecanismos para recomendar y apoyar tratamientos y terapias como en el caso de la hidroxicloroquina, o los criterios contrapuestos sobre la trasmisión del virus a través del aire. También un tema controvertido será el haber desestimado en diciembre la alerta de Taiwán sobre una enfermedad atípica. Si bien el país no es un estado miembro, y China presiona a nivel mundial para que la isla no sea reconocida en los escenarios mundiales, la información que reportó no debió ser menospreciada. La investigación ha puesto a la OMS en el ojo del huracán.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CronicasDeCuarentena (102)

"EL VIRUS VENEZOLANO" (101)

El jefe de la misión de la Organización Panamericana de la Salud en Venezuela admitió que gobierno y oposición se reúnen para abordar el tema de la pandemia. El pasado mes tuvo lugar la firma de un acuerdo suscrito por Carlos Alvarado, Ministro de Salud del gobierno y Julio Castro, representante del Comité de Expertos de la Asamblea Nacional refrendado por la OPS abrió el camino a una ruta de trabajo coordinado para afrontar la delicada situación que supone la emergencia sanitaria global en Venezuela.

Enrique Pérez, representante del organismo multilateral de la salud en el país confirmó que entre los aspectos conversados destacan la determinación de avanzar en la descentralización de las pruebas de PCR, la dotación de equipos de bioseguridad para el personal de los servicios sanitarios en todo el país a través de la distribución de 20 toneladas de insumos y materiales que arribaron a Venezuela y la evaluación de los tratamientos médicos a los pacientes de Covid-19, en virtud que la OMS suspendió los ensayos con hidroxicloroquina y no hay ningún estudio que avale el uso de la homeopatía con carácter terapéutico.

El registro de casos de Covid-19 reportados oficialmente supera los ocho mil contagios, una cifra que ha venido creciendo de manera sostenida y el número de fallecidos se acerca al centenar de personas. Un número de incidencias de transmisión comunitaria ha aumentado de manera importante en diversos puntos de la geografía nacional y aunque se insiste en el origen importado de enfermos atribuido al retorno de la diáspora venezolana, el centro del debate no puede ser la criminalización de los contagiados.

El empleo de la pandemia como arma de la diatriba política es algo que ha sido criticado por la OMS en la confrontación entre Estados Unidos y China. Incluso cuando Donald Trump tildó a la Covid-19 como el “virus chino” desde Miraflores se condenó el uso del término. Sin embargo, recientemente Nicolás Maduro Moros habló del “virus colombiano” haciendo alusión al incremento de casos detectados en los pasos fronterizos. El gobernador del Zulia, quien convalece de la enfermedad, se refirió a una eventual mutación del nuevo coronavirus, en la zona marabina a propósito de uno de los focos de contagio de la capital zuliana, que lo ha hecho particularmente agresivo. El uso político de la pandemia es reprochable venga de donde venga, pues en eso la enfermedad no distingue entre derechas e izquierdas.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

CÉLULAS MADRES Y COVID-19 (100)

La prestigiosa revista científica británica “The Lancet” difundió los resultados de un estudio experimental limitado pero esperanzador sobre la utilización de células madres en el tratamiento de pacientes de Covid-19 desarrollado por científicos de la Universidad Miguel Hernández de Alicante y la Universidad Autónoma de Madrid y centros asistenciales de Navarra, Salamanca, y Murcia, entre otros. La terapia celular aprovecha las potencialidades regenerativas, antiinflamatorias e inmunoreguladores del compuesto sanguíneo y por lo pronto el novedoso tratamiento no generó reacciones adversas y supuso una mejoría clínica y radiológica de los pacientes críticos.

Los resultados preliminares con la administración de células madres mesenquimales, a partir de la médula ósea de donantes contagiados con el nuevo coronavirus, revelan que la mortalidad en enfermos graves, recluidos en unidades de cuidados intensivos, se redujo a un 15%. Los investigadores extenderán el ensayo clínico que inicialmente abarcó a una docena de pacientes con la finalidad de obtener un estudio concluyente.

Hay varias investigaciones de terapia celular, aunque no son muy extendidas por el carácter costoso de las mismas. En el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Norte de Texas, en Estados Unidos se desarrolla un estudio para evaluar la seguridad y la eficacia de las células madres en el tratamiento de enfermos de Covid-19. En Panamá el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud adelanta un ensayo con material embrionario a partir de tejido de la placenta de donantes parturientas. En Brasil el Núcleo de Tecnología Celular de la Pontificia Universidad Católica de Paraná lidera un trabajo experimental a partir de células madres extraídas del cordón umbilical y finalmente inyectadas por vía endovenosa a un pequeño grupo de pacientes y esperan que las evaluaciones preliminares se conozcan a finales de mes.

Hay una serie de incógnitas que hay que dilucidar y una de ellas se refiere a la respuesta de la terapia ante las eventuales mutaciones del nuevo coronavirus. También como en otros experimentos están los límites que la práctica de la medicina impone en materia de bioética. Los estudios e investigaciones con células madres, en desarrollo en diversas latitudes, lucen prometedores en virtud del efecto terapéutico que los tratamientos celulares han tenido en otras enfermedades.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CronicasDeCuarentena (100)

TENTANDO AL CORONAVIRUS (99)

Un Jair Bolsonaro afable, portando mascarilla y practicando distanciamiento social ante la prensa confirmó que dio positivo al coronavirus. Mucha sabiduría hay en el dicho popular que reza “La lengua es el castigo del cuerpo”. La controvertida conducta del mandatario carioca había sido objeto de críticas desde el inicio de la pandemia cuando desestimaba la enfermedad y culpaba a los medios de crear histeria colectiva en la sociedad. Brasil es, hoy en día, el segundo país del mundo con el mayor número de contagiados y de personas fallecida a lo largo de la emergencia sanitaria global. Desde su residencia, durante el breve contacto con los medios, agradeció a quienes han orado por él.

Entretanto otro mandatario, Andrés Manuel López Obrador, que inicialmente había subestimado la enfermedad brindando declaraciones erráticas y tratando de minimizar las consecuencias de la pandemia se ha sometido a la prueba de la Covid-19 en la antesala de su viaje a Estados Unidos para una visita oficial en la Casa Blanca. El presidente azteca sostendrá un encuentro con Donald Trump quien también en diversas intervenciones polémicas subestimó al nuevo coronavirus y su país registra los más altos índices a nivel mundial de personas contagiadas y fallecidas.

El primero de los mandatarios en sufrir en carne propia los embates de la Covid-19 fue el jefe del gobierno británico Boris Johnson quien en marzo fue sometido a aislamiento y estuvo recluido en terapia intensiva. Afortunadamente logró superar la enfermedad de la que fueron víctimas no menos de 44 mil personas en su país. El Reino Unido lidera las fatídicas estadísticas de la pandemia, por delante de Italia, Francia y España en Europa. En abril, el nuevo primer ministro ruso, Mikhail Mishustin también dio positivo a la enfermedad. Otro tanto le ocurrió en África Occidental al primer ministro de Guinea Bissau junto a tres miembros de su gabinete.

A mediados del mes pasado el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, confirmó que estaba contagiado de coronavirus y fue recluido en el Hospital Militar de Tegucigalpa. Hoy trascendió que el Presidente Colombiano Ivan Duque debió hacerse la prueba de Covid-19 para descartar también un posible contagio. Las horas de angustia y tensión ante la eventualidad de padecer la enfermedad, así se trate de una humilde persona o de un encumbrado dignatario, tienen un efecto en el ánimo de todo ser humano.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CronicasDeCuarentena (99)

 7 min


Cecilia Barría

Con más de 130.000 víctimas fatales y 3 millones contagiados por covid-19, Estados Unidos sigue siendo uno de los epicentros de la pandemia a nivel mundial.

Y aunque la actividad económica está intentando acelerar el motor lentamente, el aumento de casos en estados como Florida, Texas, Arizona y California, impone nuevos desafíos.

Varios pronósticos apuntan a que la recuperación económica comenzaría en el tercer trimestre de este año, aunque todo depende de cómo evolucione la situación de salud y las medidas de control que adopten las autoridades,

¿Pero de qué recuperación estamos hablando?, se pregunta James Galbraith, profesor de la Escuela de Asuntos Públicos Lyndon B. Johnson de la Universidad de Texas, Austin, en diálogo con BBC Mundo.

Es posible que los indicadores mejoren en el corto plazo, explica, pero como el país ha enfrentado profundas transformaciones en el último medio siglo, un regreso a la "normalidad" previa a la pandemia tomará mucho tiempo.

"La economía de EE.UU. es un castillo de naipes que se derrumbó con la pandemia", dice el académico.

"No veremos una recuperación económica rápida porque los problemas de la economía estadounidense son estructurales", argumenta Galbraith, autor de libros como "Desigualdad, lo que todos necesitan saber" y "Bienvenidos al cáliz envenenado: la destrucción de Grecia y el futuro de Europa".

Estos son los 3 cambios profundos en la economía estadounidense en el último medio siglo que hacen más difícil la recuperación económica, según el investigador estadounidense.

1. Cambio en la producción y demanda global de productos

En la década de los 60 la economía estadounidense producía bienes con distintos niveles de desarrollo tecnológico y estaba más orientada al consumo interno.

Más de medio siglo después el panorama es completamente distinto, dice el investigador.

Hoy Estados Unidos produce bienes y servicios de tecnología avanzada en sectores como la industria aeroespacial, tecnologías de información, armamento, servicios petroleros o finanzas, para abastecer una demanda global.

"El problema es que no van a crecer las compras de aviones si la gente en el futuro va a viajar menos", apunta.

Algo parecido ocurrirá con el sector petrolero, los proyectos inmobiliarios o la compra de autos, por ejemplo, debido a un cambio en la mentalidad y la conducta de los consumidores que -frente a las nuevas circunstancias- gastarán menos dinero.

"Ese no es un problema que se pueda resolver con medidas de estímulo fiscal", dice Galbraith.

2. Menos puestos de trabajo

Hace medio siglo, los estadounidenses gastaban su dinero en comprar autos, televisores y electrodomésticos, mientras que en los últimos años una gran parte del consumo se ha destinado a restaurantes, hoteles y gimnasios.

El problema es que decenas de millones de estadounidenses trabajan en ese tipo de servicios.

"Los consumidores pueden vivir sin ellos", dice Galbraith. "La incertidumbre sobre el futuro de los empleos provocará que la gente ahorre enormemente. No van a ir a conciertos, eventos deportivos, a cenar fuera de casa o viajar", agrega.

3. Endeudamiento

El gasto de las familias en los 60 estaba impulsado por un alza en los salarios y en el valor de la vivienda. Sin embargo ahora, argumenta Galbraith, los sueldos no crecen a esa velocidad y el aumento del gasto en la última década está muy relacionado con un aumento en las deudas personales y corporativas.

A futuro, "las deudas personales como la hipoteca, la renta, los servicios básicos o la educación, seguirán escalando", dice el académico.

En ese contexto el escenario que presenta esta crisis es mucho más desafiante que otras crisis anteriores, como la de 2008.

"La gente dice que si nos recuperamos de esa crisis, nos recuperaremos de esta. Pero eso es engañoso porque las circunstancias son muy distintas", asegura Galbraith.

"Esto no es un shock económico como un terremoto", donde al cabo de un tiempo los esfuerzos de reconstrucción permiten volver a los niveles normales de crecimiento.

Un terremoto, explica, es un riesgo conocido que ocurre cada cierto tiempo.

"La gente sabe que vendrá la reconstrucción y la vida seguirá. Ahora no sabes qué pasará el próximo año o los que vienen", dice, agregando que la incertidumbre es el factor clave que marca la diferencia respecto a otro tipo de crisis.

Por eso la inyección de estímulos económicos no sería suficiente para que las personas recuperen la confianza y vuelvan a consumir y las empresas vuelvan a invertir.

Uno de los grandes desafíos es crear puestos de trabajo. Por eso, dice Galbraith, "el modelo económico que generaba empleo en base a los servicios tiene que ser reestructurado".

"Hay mucha gente luchando por sobrevivir y cuando se acaben las medidas de estímulo, vendrá el descontento social, la rabia".

9 de julio 2020

BBC News Mundo

https://www.bbc.com/mundo/noticias-53339559

 3 min


En este escrito expongo cómo participa Venezuela en la confrontación geopolítica mundial de hoy, y advierto sobre el riesgo de que nuestra Oposición Democrática se vea envuelta en un juego estratégico del Gobierno Trump que nos aleje de lograr una solución a nuestra crisis y eventualmente impida que aseguremos un futuro de progreso y libertad.

Estados Unidos, acompañado de estados amigos, por una parte, y por la otra China y Rusia, cada uno con sus respectivos aliados, están librando una nueva Guerra Fría en lo comercial, financiero, tecnológico y político-cultural, intentando desestabilizar a los oponentes y destruir sus capacidades estratégicas.

En adición a las características que tenía la Guerra Fría del Siglo XX, la nueva confrontación se vale de redes híbridas, que tienen simultáneamente fines políticos y delictuales, y los esfuerzos de desestabilización de cada potencia a sus contrarios, además de incorporar sabotajes informáticos, por ejemplo, despliegan organizaciones comunicacionales y de tráfico de drogas que buscan generar disrupción sociocultural en la sociedad del antagonista, y agregan a esas redes circuitos financieros y otros tejidos que las apoyan logísticamente realizando lavado de dinero, entre otros delitos. Venezuela y sus áreas inmediatas de influencia en Suramérica y el Caribe, son ejemplo de un teatro de confrontación de la nueva Guerra Fría, en el cual se despliegan toda clase de actores y redes como los mencionados.

El estado venezolano es un miembro activo de esas redes, aliado de China, Rusia e Irán y de organizaciones de otros países del Oriente medio, como es HezBolla; no es simplemente un estado fallido, gobernado por narcotraficantes o colonizado por otros estados. Entender la lógica descrita es indispensable para desplegar una estrategia eficaz y es lo que aparentemente dio origen a nuestra alianza con más de sesenta democracias del mundo y en particular con los EEUU, la cual ha rendido resultados importantes en las sanciones económicas y políticas al régimen chavista, que sin duda han limitado sus maniobras.

Sin embargo, el Gobierno Trump se mueve simultáneamente en este y en otros tableros, como es lógico en la dirigencia de una potencia de vocación global, y no siempre coinciden sus intereses inmediatos con los de la libertad de Venezuela. Por una parte, la geopolítica del Oriente Medio hace improbable que los EEUU profundicen su participación en Venezuela en el corto plazo. Por la otra el Gobierno Trump juega hoy otras dos estrategias no necesariamente beneficiosas a Venezuela, una dirigida a la reelección en noviembre de 2020 y otra, de ámbito global, que persigue afirmar a los EEUU como el hegemón y único poder del mundo (su ideal de America First).

En la primera estrategia, de implicaciones inmediatas, el Gobierno Trump está armando una “cruzada por los valores judeo cristianos de Occidente”. En la segunda está buscando destruir al sistema multilateral mundial, porque evidentemente es un obstáculo a la hegemonía absoluta de los EEUU.

Algunos venezolanos se han adherido a la “cruzada”, influenciados por la campaña electoral y los recientes disturbios y desmanes, algunos promovidos por extremistas, sucedidos en varias ciudades de los EEUU. Aparentemente cegados por su rechazo al chavismo y sus aliados internacionales, la lectura que hacen esos venezolanos de los disturbios, demostraría la versión interesada del Gobierno Trump de que existe “una conjura contra la civilización occidental y los valores judeo cristianos”.

Lo antes comentado no sería tan relevante si entre los adherentes de la “cruzada” no estuviesen varios políticos venezolanos, quienes repiten que existe esa supuesta conspiración y que en ella participan entes y figuras estadounidenses que adversan al presidente, entre ellos el New York Times y otras organizaciones comunicacionales, magnates como Soros y Buffet, economistas como Stiglitz y Krugman, otros académicos de universidades como UCLA y Harvard, políticos prominentes como Barak Obama y Hillary Clinton, y por supuesto “el partido demócrata que está cayendo en poder del marxismo”.

…¿Es esa la postura de la Oposición venezolana?... ¿Qué está haciendo la diplomacia del gobierno legítimo de Venezuela para diferenciarse del perfil republicano extremista de esta “cruzada” y no arriesgar el apoyo futuro de los líderes demócratas y otros norteamericanos influyentes a la causa venezolana si Trump fuese derrotado en las elecciones venideras?...

En cuanto a la segunda estrategia, las organizaciones multilaterales han sido blanco de una campaña despiadada de descrédito y de agresiones económicas por parte del Gobierno Trump desde su inauguración hace cuatro años. Oyendo a algunos opositores venezolanos, no parecieran conocer que esas organizaciones han perfeccionado el derecho internacional en favor de una sociedad mundial en la que los estados poderosos no puedan atropellar a los más débiles, en la que todas las sociedades vean realizados sus anhelos de disfrute sostenible de la salud y el medio ambiente; de la paz, la justicia y la plenitud de los derechos humanos; de un comercio libre y equilibrado entre países; de la ciencia y la cultura; de la protección y realización de la niñez, y, en fin, del desarrollo de todos los países de la tierra.

Si bien el tema multilateral lo deberemos enfrentar un poco más tarde, no podemos dejar de advertir desde ya que una alineación de líderes venezolanos, entre ellos los voceros del gobierno legítimo de Venezuela con esta estrategia y sus mensajes, sea por convencimiento o por conveniencia para obtener favores, perjudicaría gravemente a nuestro país y nos enfrentaría con la mayoría de los países del mundo.

Concluyo con un llamado al liderazgo democrático venezolano, referido a su posición respecto a las dos estrategias comentadas. Aunque nos apoyemos en nuestros aliados, debemos mantener una estrategia autónoma, inspirada en nuestros intereses, como hace poco sugirió públicamente el ex presidente del gobierno español Felipe González al presidente(e) de Venezuela.

 4 min


Estos tiempos venezolanos son los de la angustia por la precariedad en la vida de cada quien. Los de la confusión. Los de la incertidumbre, del que ira a pasar la semana que viene. Los de los rumores a diario y hasta chismes, que ahora se llaman “fake news”. Los del mal humor colectivo, el recelo y la desconfianza. Los de los conflictos en diversos colores y sabores.

Estos tiempos venezolanos son, en fin, los de la desesperanza ganando terreno en el corazón de cada cual. Los de un conflicto político insensato que nos perjudica a todos, incluso a quienes son sus principales protagonistas, ni hablar los que nos encontramos en el medio de la balacera.

Como habría dicho Perogrullo, estos tiempos venezolanos debieran ser, al contrario de lo anterior tiempos para pensar en el país. Para actuar sabiendo que se encuentra en una situación límite, que la crisis no explota sólo en la cara de los que se encuentran parados en la acera de enfrente. Para recuperar el sentido común, por no decir de sentido de sobrevivencia. Para explorar como enderezar entuertos y evitar el “auto suicidio”. Estos tiempos venezolanos son, porque sí, para bregar acuerdos que cobijen el afán de construir un país que sea para todos y encuentre el camino por el cual transitar hacia un futuro que se nos está yendo de las manos.

La telaraña de las grandes palabras

Según una vieja creencia, las palabras se las lleva el viento. Se dicen y vuelan, no dejan rastro. Se esfuman, como si jamás hubiesen sido dichas, sin consecuencias que valgan la pena. Se diluyen apenas se las sopla y cualquiera puede decir cualquier cosa. Pero se sabe que ocurre más bien lo opuesto. Las palabras siempre quedan y crean realidades, pues no existe nada que primero no haya sido nombrado: lo que no somos capaces de decir no existe.

Las palabras generan responsabilidades. Ellas siempre quedan, con ellas siempre sucede algo. Estamos obligados a velar hasta por la manera como pudieran ser comprendidas por otros. En suma, las palabras no salen de nuestros labios impunemente. El caso es que, como dice la escritora española Rosa Montero, las palabras pesan, dejan huellas y, a veces, heridas. Porque pueden estar cargadas de plomo y ser capaces de matar.

Los historiadores registrarán cuanto de lo que ha ocurrido en los últimos años en el país tiene que ver con el uso irresponsable de la palabra y cuantos conflictos nos hubiésemos ahorrado de haber sido más comedidos, menos inconscientes, a la hora de usarla. Palabras dichas sin ton ni son, con mentira, con medias verdades, con exageración, sin rigor político. En fin, palabras como ladrillos, conformando las paredes de discursos irresponsables que encajonan, simplifican, caricaturizan y desfiguran la realidad venezolana, mientras radicalizan y vuelven casi imposible la tarea de tender puentes, imprescindibles para abonar la estabilidad social.

Palabras muy gordas, demasiado, que al final se volvieron emociones que incomunican. Que dividen y separan. Que nos han hecho distintos e intolerantes. Palabras que no comprenden las palabras del otro, sólo las combaten.

Nadie es inocente en la construcción de esta telaraña de palabras que ahora nos tiene atrapados. Nadie, pues, se encuentra libre de culpa, aunque las cargas se repartan de manera desigual, cada quien sabrá cuál ha sido su responsabilidad.

Qué se nos hizo la política

En Venezuela pareciera que nuestros puntos de vista han terminado siendo refractarios a una visión global de la sociedad, como si no hubiera otra realidad, otro diagnóstico de ella que el que se elabora desde el rincón en donde el observador se encuentra parado. Tenemos un pensamiento desmembrado, tejido desde parcelas, desarticulado respecto al país porque carecemos de una matriz que permita que las discrepancias, las expectativas y, asimismo, los necesarios arreglos colectivos, se puedan dilucidar en ámbitos relativamente comunes. Seguimos, entonces, sin poder delimitar la zona que nos conviene a todos.

Pareciera entonces que deberíamos aprender de nuevo a pensar y hablar, según lo ha dicho reiteradamente José Balza, quien cita al filósofo catalán Jorge Larrosa para señalar que “las respuestas no siguen a las preguntas, el saber no sigue a la duda y las soluciones no siguen a los problemas”. El uso indiscriminado de los vocablos no sería tan grave si estos no fueran instrumentos para llegar a conocer, analizar e interpretar la realidad. Los significados de las palabras son senderos abiertos para conocer el mundo, concluye Balza.

En los textos que estudian al principio de su carrera, politólogos y afines, aprenden que la política consiste en el encuentro - en modo de confrontación, negociación, diálogo, acuerdo…- de actores con posiciones diferentes, encuentro marcado por determinadas circunstancias, a partir de las cuales los políticos deben reconocer lo que es factible en cada situación e incluso, creo que esto lo decía el Maestro Manuel García Pelayo, distinguir en cada caso entre aquello en lo que debemos ponernos de acuerdo y aquello en lo que podemos e incluso debemos conservar las diferencias.

No aspiro, ni mucho menos, a que las líneas de este artículo vayan muy lejos. Pero creo que no sobran. El país pareciera, hoy más que nunca, vivir en una transición permanente hacia quien sabe dónde. Pareciera ser un país provisional, que existe “mientras tanto y por si acaso”, según diría el querido y recordado José Ignacio Cabrujas. Un país que se “desnortió”, señalaría el cómico mexicano Cantinflas.

Hay, pues, que reivindicar la palabra como esperanza de entendimiento y herramienta para saber hacia dónde queda nuestro futuro y como ir hacia allá, pues conforme a lo escrito el filósofo Daniel Innerarity, “la política es una forma de hacer cosas con palabras”.

El Nacional 8 de julio 2020

 4 min


Sammy Paola Martínez

El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello presentó este 7 de julio la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2019-2020, en la que reveló que 79,3% de los venezolanos se encuentra en pobreza extrema, es decir, más de 22 millones de personas, y 96,2% son pobres de ingreso.

A través de una conferencia virtual, el sociólogo Luis Pedro España, coordinador de la Encovi, aseguró que “Venezuela nunca ha tenido estos niveles de pobreza” y solo se puede comparar con países sin estabilidad política y que pertenecen al continente africano, como Nigeria, Chad, Congo y Zimbabue.

En su ponencia, destacó que este índice reciente está asociado a la caída del 70% del Producto Interno Bruto entre 2013 (primer año de contracción económica) y 2019, y al 3.365% de inflación anualizada (marzo 2019-marzo 2020). De acuerdo con la investigación, que implicó entrevistar a 9.932 hogares de 21 estados y el Distrito Capital entre noviembre de 2019 y marzo de 2020, hay 54% de pobreza reciente, 41% de pobreza crónica y el ingreso promedio diario es $0,72.

Argumentó que el aumento de la pobreza se viene registrando desde 2014, cuando se cumplió el segundo año de contracción económica en el país. “No hay riquezas que repartir”, precisó.

Para ese año, la pobreza extrema era de 20,6% y desde allí no ha dejado de aumentar de forma exponencial. En 2002, cuando Hugo Chávez ejercía su primer mandato, este indicador se ubicaba en 22,4%, mientras que la pobreza de ingreso, que en este momento se encuentra en 96,2%, en 2002 estaba en 51,7%.

Venezuela, además, registra 51% de desigualdad. Está por debajo de Brasil, el país más desigual de América Latina con un 53,9%.

A pesar de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) señala que en Venezuela la población es de 32 millones de habitantes, la Encovi refleja que en realidad hay 28,4 millones de personas en el país; el restante ha emigrado principalmente a Colombia, Perú, Chile y Argentina.

La geógrafa Anitza Freitez, también coordinadora de la Encovi, resaltó que quienes han nacido entre 2015 y 2020 vivirán 3,7 años menos de lo pronosticado por el INE.

Además, Venezuela vuelve a los años 80, debido a que la mortalidad infantil es de 26 por cada 1.000 niños nacidos. El INE también muestra una proyección por debajo, específicamente de 12 por cada 1.000 niños nacidos.

Ningún ciudadano en Venezuela se alimenta bien

88% de los 9.932 hogares encuestados manifestaron su preocupación por que los alimentos se les acabaran y 79% admitió que ha dejado de alimentarse de forma saludable. España hizo énfasis en este punto y aseguró que ningún venezolano come bien en este momento, independientemente de su estrato social. Indicó que el consumo nacional promedio de proteínas es 34,3% del total requerido. Aunque el trabajo de campo se interrumpió debido a la cuarentena, la Encovi hizo un estudio flash en abril que dio cuenta de que 69% de los hogares comió menos de lo que debía.

En 2018, la inseguridad alimentaria severa se ubicó en 32%. Esta vez aumentó un punto. Solo 3% de los hogares no está en inseguridad alimentaria. España también resaltó que la dieta de los más pobres está basada en carbohidratos.

En el estudio también se refleja cómo están los niños menores de 5 años en Venezuela: 166.000 califican como desnutridos, tomando como base el peso que deberían tener para la edad. En este ítem, Venezuela está por debajo de Guatemala y Haití. No obstante, 639.000 niños menores de 5 años presentan desnutrición severa. Este índice solo se ve en Nigeria, Camerún y Zambia. “Somos el país más próximo a la realidad de África”.

CLAP no resuelve la pobreza extrema

En la presentación que hizo España sobre los indicadores de pobreza abordó las transferencias directas que hace el Estado a los venezolanos. Se trata de los bonos que otorga el gobierno de Nicolás Maduro a través del carnet de la patria, lo cual representa el 45% del ingreso para los hogares en pobreza extrema.

Por otro lado, se encuentran los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) que benefician a 92% de las familias. De ese 79,3% de hogares en pobreza extrema que no tiene acceso a la canasta alimentaria, el 5% aseguró no recibir la bolsa subsidiada por el Gobierno.

En cuanto a su periodicidad, el 39% reportó recibir la caja una vez al mes, 15% cada dos meses y 46% indicó que no hay frecuencia establecida.

España aclaró que estas transferencias directas o bonos y las cajas del Clap no resuelven la pobreza extrema; de hecho, solo la han disminuido 1,5%.

El PAE es para unos pocos

La cantidad de escolarizados bajó de 12,7 millones a 11 millones en el último año y la cobertura educativa está dando señales de progreso.

La población estudiantil entre 18 y 24 años es de 3,1 millones, pero solo 775.000 asisten, mientras que la población de 3 a 17 años se ubica en 7,8 millones y asiste más del 85%. Hay un 40% que asegura faltar algunas veces debido a la falta de agua, de electricidad, de comida o de transporte.

Cuando la Encovi consultó sobre el Programa de Alimentación Escolar halló que 2 de cada 3 niños se benefician de este proyecto. De esos 7,8 millones de escolarizados (de 3 a 17 años), solo 28% recibe la comida diariamente y el 74% indica que solo consume el almuerzo.

Freitez comentó al respecto que los más pobres “no consiguen acumular el capital educativo mínimo para reducir los riesgos de permanecer en situación de pobreza”.

El perfil del migrante

De acuerdo con la Encovi, en los últimos tres años han emigrado 2,3 millones de personas; la mayoría tienen entre 15 y 29 años. El 51% de los que han salido del país completaron su bachillerato y el 23% lograron un título de pregrado. Casi la totalidad de esos venezolanos migrantes recientes decidieron irse del país con el objetivo de buscar trabajo y otras oportunidades que en Venezuela no hay.

Antes de la pandemia, habían retornado entre 80.000 y 100.000 venezolanos. La mayoría lo hizo el año pasado, de acuerdo con el registro de la Encovi.

Los investigadores precisaron que la emigración luego de la pandemia se reducirá pero no se detendrá, porque los venezolanos perciben que su calidad de vida disminuye cada día y no hay oportunidades para surgir.

El último tema que abordaron los especialistas fue el impacto del COVID-19. En ese estudio flash que realizaron en abril, 43% de los hogares reportaron que no podían trabajar o habían perdido sus ingresos y los grupos más afectados fueron los que trabajan por cuenta propia o son empleadores, los sectores de transporte y la construcción, y los hoteles y restaurantes.

8 de julio 2020

El Pitazo

https://elpitazo.net/economia/encovi-2019-2020-793-de-los-venezolanos-es...

Presentación: https://youtu.be/gLkykNgC8AY

 5 min


Cristina J. Orgaz

Autor de la imagen ANGELA

En la anterior crisis económica, la de 2008-2010, nacieron algunas de las empresas que se han vuelto imprescindibles en nuestra vida diaria y que parece que lleven siglos con nosotros.

Whatsapp, Uber o Airbnb se fundaron en mitad de la peor crisis financiera de este siglo.

Y muchos piensan que las compañías más emblemáticas de la próxima década han aparecido durante estos meses en los que la pandemia de covid-19 cambió muchos aspectos de la vida cotidiana.

Para Carlota Pérez, la economista autora del influyente libro Revoluciones Tecnológicas y Capital Financiero, la explicación a este desarrollo tecnológico tiene que ver con las oportunidades que surgen cuando los sistemas fallan.

Son momentos que, como dice en esta entrevista con BBC Mundo, históricamente se han caracterizado por una mayor intervención del Estado que viene a salvar a "las víctimas" de un mundo financiero que "se comporta como un gran casino".

Esta economista de origen venezolano es catedrática en varias universidades de Europa y Profesora Honorífica en el Instituto para la Innovación y el Propósito Público.

El suyo es un nombre que recurrentemente aparece como una de las mujeres que está redefiniendo conceptos económicos de nuestro tiempo y transformando el mundo.

"Esta pandemia se ha convertido en una especie de gran lupa sobre una realidad que estaba escondida. Ha revelado muchísimas cosas sobre la precariedad del trabajo, sobre los problemas sociales que han sido creados por el cambio tecnológico y la globalización que no tiene por qué ser ´neoliberal´", afirma.

Por eso cree que todo esto va a dar pie a nuevos cambios sociales que serán positivos.

Carlota Pérez solo parece perder el optimismo cuando habla de su país natal: Venezuela.

"Echo de menos mi país. Pero mi país ya no existe. Está destruido. Ya no queda industria petrolera, ya no queda agricultura. Y millones se han ido".

Bonos desorbitados, salarios extravagantes y prácticas financieras dudosas como en el pago de impuestos o en las operaciones corporativas. Parece que 12 años después de la Gran Crisis Financiera las economías aún arrastran ciertos excesos que salieron a la luz entonces. ¿Qué desequilibrios de entonces nos amenazan más ahora?

El mayor problema es el desacoplamiento entre el mundo financiero y la economía real, que es la que crea empleos, la que aumenta la productividad y genera riqueza adicional verdadera.

Lo que hace el mundo financiero es armar y vender paquetes de deudas (corporativas, inmobiliarias o personales), especular con las fluctuaciones de las monedas y realizar operaciones de alta frecuencia (aprovechando información privilegiada en microsegundos).

En general, las finanzas se comportan como en un gran casino, enriqueciéndose mediante la inflación de los activos y el empobrecimiento de quienes no los poseen, especialmente a los jóvenes.

Lo que hicieron los gobiernos después del 11-S y desde el 2007-08 fue intensificar estas tendencias, salvando a los banqueros y dándoles la liquidez necesaria para seguirle echando leña al fuego del casino.

Con eso los hicieron sentir seguros en su comportamiento, tan dañino para la sociedad, con lo cual los problemas no hicieron más que continuar y empeorar.

Hoy en día las empresas innovadoras no se preparan para salir a Bolsa. Se preparan para ser compradas por uno de los gigantes tecnológicos como Google o Facebook.

Hace falta cambiar el contexto radicalmente, especialmente el marco impositivo y reglamentario para crear las condiciones para un capitalismo eficiente, ético y con prosperidad para todos.

Pero, ¿existe un capitalismo ético?

Lo podríamos definir esencialmente como un sistema en el que las ganancias de unos benefician a todos.

Hay un poco de eso en cada sitio.

Entre las empresas existen las Corporaciones B, orientadas a combinar la rentabilidad con un impacto positivo social y ambiental.

Y se están multiplicando en América Latina, España y el mundo entero.

Hay países de profunda tradición de justicia social, especialmente en Escandinavia, donde las ganancias excesivas son mal vistas y la responsabilidad de los negocios y de todos los niveles de gobierno en el bienestar de los ciudadanos y empleados se entiende y se asume claramente.

Pero lo importante hoy es que estas ideas están circulando de manera creciente.

Davos, la llamada Mesa Redonda de los Negocios en EE.UU. -compuesta por los jefes de las más grandes corporaciones-, el Financial Times o The Economist hablan de la necesidad de enfrentar la desigualdad actual.

Creo que el capitalismo está tratando de salvarse a sí mismo.

Mis investigaciones históricas muestran que lo ha hecho cada vez que las tensiones crecen demasiado y amenazan el sistema.

La lástima es que no se haga antes de llegar a ese punto.

Esperemos que la pandemia del Covid-19 sea el sacudón que empuje a América Latina a salir del letargo y a decidirse audazmente a encontrar un camino exitoso".

¿Cómo pueden los estados legislar para alcanzar un capitalismo ético que responda a las necesidades sociales de sus ciudadanos?

La historia de la intervención del Estado para cubrir las necesidades de la población es de larga data y responde a las condiciones creadas por cada revolución tecnológica.

Pero lo que más urgentemente tiene que cambiar son las políticas.

Sólo con mirar el seguro al desempleo nos podemos dar cuenta de su obsolescencia.

En la actual economía del empleo flexible, de la alta movilidad, de la educación continua, de los contratos cero-horas, de las empresas tipo-Uber, del autoempleo creciente, hay demasiada gente que no está ni empleada ni desempleada.

Lo que se necesita es probablemente brindar un ingreso básico universal que sirva de colchón protector, manejado sin burocracia, con inteligencia artificial y cajeros automáticos.

Y también habrá que hacer un el rediseño de los impuestos decidiendo sobre qué recaen y quien los paga, para que a la vez de generar ingresos al fisco. tengan miras a conseguir una mayor justicia social.

Usted predijo que la globalización económica neoliberal entraría en una fase de colapso o desgaste. ¿Hemos llegado a ese punto?

La globalización no tiene que ser neoliberal.

Al principio, globalizarse fue la solución que encontraron las empresas de la anterior revolución -la de la producción en masa- para reducir los costos salariales y de materiales y energía.

Para ello necesitaban que se abrieran todas las fronteras y se levantaran todas las protecciones arancelarias al igual que algunas de las políticas restrictivas.

El neoliberalismo se impuso como teoría económica y práctica política.

Pero eso ha ocurrido históricamente en las primeras décadas de cada revolución tecnológica, aunque de modo distinto según el caso.

Esos períodos de competencia feroz y libre movimiento son un gran experimento para definir el rumbo que tomarán las nuevas tecnologías, qué empresas y sectores servirán de motores del crecimiento y las regiones del mundo y de cada país que ejercerán el liderazgo.

Por eso se necesita un cierto nivel de capitalismo salvaje sin restricciones, aunque nada impediría que los gobiernos se ocuparan de las víctimas, tal como lo han hecho con las de la pandemia.

Si hubiera sido así no tendríamos que enfrentar el populismo que se alimenta del resentimiento de las víctimas del cambio tecnológico y la globalización.

Pero, una vez que las nuevas tecnologías están plenamente instaladas hay que pasar a rediseñar el contexto económico para que el potencial de las nuevas tecnologías lleve a un crecimiento sano en beneficio de todos.

Es hora de abandonar el fundamentalismo de mercado y la austeridad impuestas por el neoliberalismo y pasar a construir la nueva sociedad del bienestar en la Edad de la Información.

Esta vez tendrá que ser de crecimiento verde, inteligente, saludable y global.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China condujo a un repliegue en el comercio internacional en 2019.

¿Es posible la "desglobalización"? ¿Vamos a ver un repliegue del comercio internacional?

Lo de la desglobalización es una reacción simplista.

Lo que hay que lograr es una globalización inteligente y no la brutal que se ha venido dando, en busca de mano de obra barata a cualquier costo ambiental y social.

Creo que la pandemia ha revelado la falta de criterio estratégico que llevó a muchas empresas globales a ignorar posibles catástrofes o emergencias y a no incorporar redundancia en sus redes, al mismo tiempo que desdeñaban a la población de su país.

Cómo la crisis por el coronavirus está provocando una histórica caída de las remesas de las que dependen millones de hogares en América Latina (y qué pueden hacer los gobiernos para ayudar)

El cambio de rumbo seguramente comenzará por decisiones bruscas con consecuencias negativas para muchos, incluida América Latina.

Pero pronto habrá que repensar las estrategias de localización tomando en cuenta las otras potenciales catástrofes que nos traerá el cambio climático.

Por ejemplo, habría que buscar la manera de procesar los minerales in situ, en lugar de transportar enormes cantidades de tierra inútil, como ocurre hoy con el mineral de cobre que China importa de Chile, donde sólo un séptimo del material es metal.

En fin, habrá que analizar área por área para hacer una reglobalización verde e inteligente.

Y los países de América Latina podrían participar activamente en definir el lugar que pueden jugar en ese nuevo arreglo, para lograr el máximo beneficio para sus habitantes.

El futuro no va a ser mantener o reconstruir un pasado, ya visto como inadecuado, sino diseñar un nuevo rumbo idóneo.

La intervención del Estado para salvar la economía se ha repetido en muchos países como consecuencia de los efectos del coronavirus. ¿Eso es bueno o es malo? ¿Qué consecuencias puede traer?

Eso es excelente. Al fin esta generación comprueba que el Estado es necesario.

Las empresas querían sacarse al Estado de encima cuando les iba bien, pero ahora corren a pedirle auxilio cuando les va mal.

El rol del Estado tiene que ser definir el contexto para que el mercado funcione bien y en beneficio de todos y no solo de unos pocos.

También tiene que servir para garantizar infraestructura, educación y salud creando ventajas para los negocios y la sociedad.

Para eso requiere que los que más se benefician paguen suficientes impuestos.

El Estado también toma riesgos invirtiendo en proyectos que el sector privado no emprendería, por su tamaño o por su complejidad.

Sin eso no existirían ni los computadores ni internet, ni muchas de las más importantes medicinas.

Es el momento de volver a tener un estado proactivo.

El mercado, sin un rumbo común, va de boom en boom y de colapso en colapso.

Las épocas de oro han sido siempre tiempos en los cuales el Estado ha jugado un papel activo, los negocios han prosperado y mayores capas de la población se han beneficiado.

¿Qué futuro le espera a América Latina?

Creo que sería mejor preguntarnos ¿Cómo puede América Latina moldear su futuro?

En mi opinión, apartando la tragedia que puede haber traído un pésimo plan como el Chavista en Venezuela, el gran problema de América Latina es que no tiene rumbo.

Cuando lo tuvo - y hay que llamar 'éxito' el haber crecido por varios años entre 5% y 8%, haber construido una infraestructura completa de transporte y servicios y haber creado una amplia clase media educada en todos los países de la región- se debió a una estrategia clara y común.

En aquel momento se combinó la atracción de las empresas maduras del Norte que buscaban mercados, con políticas de protección arancelaria, reducciones impositivas, ampliación de las políticas de educación y vivienda y muchas otras medidas sistémicas.

Es decir, se comprendió la oportunidad del momento y se estableció una estrategia completa para aprovecharla.

Cuando pasó la oportunidad había que desecharla, aunque considero que se hizo torpemente.

Años más tarde, los Cuatro Tigres Asiáticos - Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong - supieron aprovechar la siguiente oportunidad y dieron un salto completo al desarrollo.

¿Qué oportunidades puede encontrar en este entorno América Latina?

Hoy América Latina se enfrenta a una oportunidad distinta. El libre mercado no es una estrategia, es en todo caso un medio.

En mi opinión, los países asiáticos ya se especializaron en las industrias de fabricación o ensamblaje y nos llevan una ventaja difícil de alcanzar, además de que incluso nuestros bajísimos costos laborales son mayores que los de ellos.

Nuestra ventaja estaría en las industrias de procesamiento (agroindustria, química, farmacia, metalurgia, biotecnología, nanotecnología, etc.) aprovechando combinar las nuevas tecnologías con nuestra dotación de recursos naturales.

Ya hay muchos ejemplos de éxito en esa dirección en Latinoamérica.

¿Qué se necesita para esto?

Eso requerirá innovación pública y privada, así como educación dentro y fuera de los países, estableciendo vínculos internacionales y metas ambiciosas.

Las tres ventajas que tiene el continente son la alta y variada dotación de recursos naturales (con una población relativamente escasa), la experiencia adquirida en las industrias de procesamiento y la clase media educada que ahora tendría que orientarse más a lo científico-técnico.

De hecho, una de las cosas que haría falta sería una red de empresas pequeñas de alta tecnología para apoyar el esfuerzo de las más grandes en sus áreas.

Esa es la infraestructura técnica del futuro.

Soy consciente del enorme esfuerzo de diseño y consenso que una tal estrategia requeriría, pero tenemos el ejemplo exitoso de los asiáticos y nuestra propia experiencia en la época de la sustitución de importaciones.

Esperemos que la pandemia del Covid-19 sea el sacudón que empuje a América Latina a salir del letargo y a decidirse audazmente a encontrar un camino exitoso.

Profesora en la Universidad de Sussex, catedrática visitante en TalTech, Estonia, y Académica Residente en Anthemis, Reino Unido.

@cjorgaz

BBC News Mundo

6 de julio 2020

https://www.bbc.com/mundo/noticias-53237230

 10 min


La declaración de Padrino López el 5 de Julio es una expresión viva del Estado Cuartel, que ha venido arrinconando a la República como Gobierno, ejerciendo una tiranía devenida de un Golpe de Estado que desplazó, y ahora pretende desconocer, la soberanía ciudadana y a la Constitución poniendo en práctica la antipolítica. En consecuencia, Padrino López y su cuerpo armado se interpretan como un actor principal y único. Así intenta bofetear a la ciudadanía, instituciones y los partidos políticos. Padrino López, con sus declaraciones son la regresión de la política y la perversión, casi la imposición arbitraria de uniformados que no son estamento militar y, por lo tanto, no saben de ética, menos de respeto, poco de la sociedad y nada de ciudadanía. Se practica la violencia y se activa su imaginario violento para hacemos creer que ellos son el poder.

La declaración grotesca y provocativa de Padrino López representa la perversión del cuerpo armado, gobierno militarizado con ideas finalistas en las cuales se entendió como un partido político en armas. Partido político en armas sin capacidad para responde por ignaros y impreparados, además distantes de la polemología, pero sí cercanos a la violencia, al acomodo y hasta la sumisión vergonzosa. El hombre armado-gobierno crece y practica la fuerza, así habla sin medir el análisis de discurso y sus consecuencias, por ello y por primitivo se entienden como mandamás, revolucionarios, que es cualquier cosa desde gobernador hasta traficante de lo que sea, asumen que son el poder pero también la Constitución y la LOFAN, porque todas son letras muertas.

La declaración de Padrino López muestra su aturdimiento, casi desespero por lo sobreactuado el 5J por cuanto está en cuenta el actor, que lo sobreactuado y ejecutado es una mueca de un acto de ascensos desde el mismo momento fueron la repulsa de la sociedad como un todo. No pudieron engañar a nadie. Desde sus entrañas de la sociedad, salieron todas la críticas y juicios, los desvíos y los prejuicios de Padrino López y lo sobreactuado en Fuerte Tiuna. La declaración de Padrino López, termina por ser una mueca comunicacional acusatoria de un Estado Cuartel, que como súper-estructura de dominio pretende arrinconar a una sociedad política, que muestra su empeño legítimo por reconstruir la democracia y eso esta muy por encima de la treta de la declaración infortunada.

Los demócratas en Venezuela somos la mayoría aún y con todo el Estado Cuartel. La democracia y los demócratas en Venezuela están conteste que atendiendo a la participación política contendiente pueda convertirse en una masa crítica para crecer y construir una realidad de cambio, que es un derecho de quienes como ciudadano son ya la masa crítica necesaria para superar la República. La ciudadanía venezolana, es decir, hombres y mujeres que están ocupados por la Transición Política como un proceso sociológico que facilita según el ordenamiento legal de la Republica para reconstruir la paz social. Paz social para reestablecer los derechos civiles y una ecuación política distante a esta vergüenza de la cual forma parte el declarante.

La Venezuela-República está por encima de los declarantes, analfabetas y mafiosos, que desnudos de la violencia golpista imaginan que son amos de la República. Lo actuado el 5J es parte de la regresión que significa un Estado Cuartel como realidad política verificable, y de eso no cabe la menor dude. Pero desde esa realidad verificable de la regresión del sistema político venezolano mostrado el 5J, está la existente decisión de la mayoría democrática por y para construir -no obstante la dolida declaración- un modelo político que nos acerque a la democracia, donde quienes usen el uniforme del militar respondan a la ciencia de la polemología. Sean ciudadanos en uniforme que respeten la Constitución y sobretodo sean ciudadanos-soldados, Glorias de la Republica y su real historia.

La historia real de Venezuela es la civilidad y no el Estado Cuartel. En consecuencia, los ciudadanos piensan y pensamos en el retorno al liberalismo político, al derecho hacer política, donde haya un gobierno, un estamento militar pero sobretodo una sociedad, un cuerpo de Leyes que construyan un proyecto político real, distante de la violación constitucional y legal, además del primitivismo inmoral. Esa historia real del siglo XXI se centra en un cambio político, léase una cosmovisión política que dibuja una Venezuela decente, respetable en la cual los Padrino López no tienen espacio y, mucho menos, oportunidad para ofender ciudadanos que rechazan la barbarie militar y creen en la modernidad, el valor de la ley y la importancia de la ética.

La Venezuela que se indignó el 5J por el atrevimiento de un violento está clara que los hombres soldados por venir, estarán prestos a unir y jamás a separar a la sociedad. Igualmente, estarán prestos a entender que un hombre de uniforme representa la institución y, en consecuencia, sean capacitados, inteligentes y prudentes de todo aquello que estuviesen que declarar estuviese escrito. Finalmente, la Venezuela que se indignó está en cuenta, la Venezuela civil potencia las virtudes y la inteligencia y, será después de la transición política, una sociedad en la cual brillen hombres virtuosos, valientes y cultos… nunca más masas de mediocres y pandilleros que recuerdan momentos desgraciados de una nación, que están dispuestos alcanzar la postmodernidad y obviar a cualquier sujeto instrumento de la maldad líquida.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 7 de julio de 2020

 4 min