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Opinión

Beatriz De Majo

Quien quiera estar al corriente de los detalles de las peripecias del caso del siglo protagonizado por el barranquillero Alex Saab y sus secuaces, lo que debe es informarse a través de la prensa colombiana ya que las atrocidades y el entramado montado desde Venezuela los toca muy de cerca y salpica a una buena cantidad de personajes y dirigentes neogranadinos .

En este instante los hermanos de la prensa colombianos están envueltos apenas en la investigación de los elementos de lo visible, del “tip” del Iceberg de este caso que tendrá una repercusión internacional de relevancia,pero al tratarse de un país donde la libertad de la prensa es ley, nada impedirá que consigan desentrañar buena parte de la madeja que se encuentra por debajo de la línea de flotación compuesta por un sin número de relaciones turbias y de acciones delictivas y fraudulentas asociadas con tratativas comerciales y financieras de personeros venezolanos y de nacionales de otros países “amigos” del madurismo.

Una pieza periodística especial es la entrevista que Fernando Londoño hace a la Senadora por el Centro Democrático Maria Fernanda Cabal en su programa “La Hora de la Verdad” en la que ésta aporta una miríada de datos informativos sobre las operaciones montadas por el referido personaje en conjunción con el régimen venezolano.(https://www.youtube.com/watch?v=V90KJH6jXAA).

Recordemos que Londoño es un referente importante del colectivo colombiano, por haber sido una pieza muy principal de la lucha contra la insurgencia guerrillera cuando se desempeñó como Ministro del Interior del Presidente Alvaro Uribe y por haber sido un político de gran talla desde el Partido Conservador y el Partido Centro Democrático. Su aguerrida y denodada posición antiguerrillera le valió un atentado explosivo del cual salió bien parado pero no impidió que, desde su tribuna en diferentes medios del país, continuara con la batalla en pro de la institucionalidad colombiana, antes y después del Acuerdo de Paz con las FARC.Es suya la frase emitida durante esta entrevista de que el gobierno de Maduro se encuentra “a la intemperie” luego de escuchar los detalles aportados por la Senadora Cabal.

El interés de Colombia en las actividades de Saab es evidente y no solo el sector político se empeñará en armar el muñeco de los delitos envueltos en el mismo. La prensa anda tras su rastro ya que sus actividades no datan de ayer y unos cuantos personajes visibles de la política y los negocios del vecino país pudieran verse salpicados, o seriamente involuctados,en las operaciones corruptas que Saab hubiera podido tener entre sus manos.

Otro medio que efectúa un esfuerzo informativo digno de encomio en este terreno es la Revista Semana. En los días pasados han puesto el dedo en la llaga de las responsabilidades que Saab tendría de cara al ordenamiento interno. La fiscalía neogranadina ha puesto de relieve, desde diciembre del año pasado, que el personaje tiene que responder por los delitos de lavado de activos, enriquecimiento ilícito, exportación e importación ficticia y estafa agravada. Otras personas habrían sido usadas como fachadas para delinquir que están en Colombia. . https://www.semana.com/nacion/articulo/alex-saab-es-llamado-a-juicio-en-colombia/679927

No menos importante es que las investigaciones efectuados por tirios y troyanos en Colombia comienzan a establecer relaciones que deberán probarse, sin duda, pero que señalan de manera directa a personales políticos de la izquierda de la visibilidad Piedad Córdoba, ex senadora colombiana inhabilitada por 18 años por la Procuraduria General de la Nación en 2010 y el ex candidato presidencial de izquierda radical Gustavo Petro.

Así que no solo dentro de las fronteras Venezolanas se mira con lupa los ires y venires criminales de un individuo que pudiera llevarse en las astas al régimen que cada vez está menos atornillado en Miraflores. También desde el corazón Colombia actúan con mucha eficiencia, tesón y, sobre todo libertad, los investigadores de Armando Info, quienes fueron los primeros en poner el dedo en la llaga y develar las operaciones que hoy mantienen entre rejas en Cabo Verde al barranquillero hoy reconocido como agente del Gobierno de Nicolás Maduro. El artículo “El penúltimo vuelo” con la firma de Roberto Deniz (https://armando.info/Reportajes/Details/3643) es una pieza de investigación destacada que da cuenta de los últimos movimientos del hombre tristemente célebre del momento en Venezuela.

El que al fin dejará al madurismo “a la intemperie”.

https://www.analitica.com/opinion/a-la-intemperie/

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David Cameron, Ellen Johnson Sirleaf y Donald P. Kaberuka

Ningún país se salvó de la COVID-19, pero algunos —los «estados más frágiles» del mundo— enfrentan un conjunto de desafíos especialmente difícil. Antes de que llegara la pandemia Yemen, Sudán, Haití, Sierra Leona, Birmania, Afganistán, Venezuela y otros países con dificultades ya estaban agobiados por la pobreza, los conflictos, la corrupción y los malos gobiernos. Ahora estos factores los ponen en una situación especialmente delicada para lidiar con la crisis de la COVID-19.

Para soportar una pandemia, los países necesitan exactamente lo que les falta a los estados frágiles: un gobierno con capacidad institucional para diseñar e implementar un plan de acción integral, policía eficaz para hacer cumplir las normas, programas sociales para entregar dinero y provisiones, y sistemas de salud para atender a los contagiados.

La falta de capacidad estatal es inmediatamente evidente en el dominio de la salud pública. Mientras Europa cuenta con 4000 camas de terapia intensiva por millón de habitantes, en muchas partes de África solo hay 5 por millón. Mali solo tiene tres respiradores en todo el país.

Una respuesta eficaz también requiere confianza en el gobierno. Pero, además de la falta de capacidad, los gobiernos en la mayoría de los estados frágiles carecen de legitimidad popular. En países que se están recuperando de conflictos o están divididos por la corrupción, mucha gente no estará dispuesta a seguir al gobierno, aunque haya demostrado su capacidad de liderazgo.

También un sector privado sólido es un componente necesario de los estados eficaces y resilientes. La gente tiene que poder trabajar para brindar sustento a su familia y los gobiernos deben generar ingresos fiscales para ayudar a quienes no pueden hacerlo. Sin embargo, los estados frágiles suelen carecer de la economía formal a través de la cual cubrir esas necesidades.

En las primeras etapas de la crisis, había esperanzas de que algunos estados frágiles pudieran escapar a lo peor del impacto sanitario de la COVID-19, debido a su juventud y aislamiento, pero según la perspectiva que tenemos como copresidentes del nuevo Consejo sobre Fragilidad Estatal (Council on State Fragility), este no ha sido el caso. En las últimas semanas, Sudán, Sudán del Sur, Somalia y Yemen sufrieron tasas de contagio y mortalidad que rivalizan con las de los países más desarrollados que fueron golpeados antes por el coronavirus.

Para peor, el impacto económico de la pandemia seguramente golpeará a los estados frágiles con mayor dureza, no solo por las medidas de aislamiento interno, sino por lo que está ocurriendo en el extranjero. El comercio con países como China cayó brutalmente, los ingresos por remisiones se desplomaron, los precios de las materias primas y el petróleo cayeron en picada y los déficits se agigantan. Debido a que los estados frágiles dependen de las importaciones para gran parte de su alimentación, cada vez se habla más de «hambre», e incluso, de «inanición».

A esta altura debiéramos saber que los problemas de los países pobres tienden a convertirse en problemas mundiales, ya sea por migraciones masivas, crimen organizado, terrorismo o derrames económicos. Dado que la mitad de las personas pobres del mundo vivirán en estados frágiles para 2030, estos problemas aumentarán aún más.

Por eso el Consejo sobre Fragilidad Estatal se ha fijado como prioridad principal llamar la atención a los desafíos únicos que enfrentan estos países. Con la participación de ex líderes mundiales, ministros, diplomáticos, empresarios, académicos y líderes de organizaciones para el desarrollo, el Consejo combinará la investigación avanzada con el conocimiento detallado de las políticas para influir sobre quienes toman las decisiones a nivel mundial y nacional, y decidirán la forma en que los estados frágiles sobrellevarán esta crisis y enfrentarán sus desafíos más amplios y profundos.

La descentralización, adaptabilidad y el uso hábil de los datos serán clave. Por ejemplo, hay amplia evidencia que sugiere que la contención inteligente de los brotes locales suele ser más adecuada que los confinamientos en todo el país. Ese tipo de conocimiento podría resultar crítico para los estados frágiles, pero debemos actuar rápidamente antes de que la fase aguda de la pandemia termine en Occidente y desaparezca la sensación de urgencia.

Ofrecemos cinco recomendaciones. En primer lugar, la protección social debe ser simple y rápida. A veces eso significará una prestación universal más que una selección minuciosa. Se deben usar las redes de teléfonos móviles para obtener evidencias sobre las necesidades actuales y para distribuir pagos pequeños y regulares (aunque con duración limitada).

En segundo lugar se debe fomentar la producción local de alimentos. Sierra Leona, por ejemplo, solía producir arroz, pero en las últimas décadas cada vez se tornó más dependiente de las importaciones. En términos más amplios, África tiene el 60 % de las tierras cultivables del mundo sin usar. Las actividades para producir cultivos de primera necesidad localmente pueden y deben escalarse en forma rápida y sustancial.

En tercer lugar, cuando haya una vacuna disponible, la comunidad internacional debe asegurarse de que los estados frágiles no sean desplazados del mercado a través de los precios. Cuando la amenaza es un agente patógeno contagioso, no hay países seguros a menos que todos lo estén. Debemos fomentar y acelerar la producción de diversas vacunas para garantizar su distribución rápida y extendida.

Cuarto, las empresas en los estados frágiles necesitan apoyo directo. Como saben las instituciones financieras de desarrollo, las empresas pequeñas en los países más pobres suelen ser dejadas de lado y tienden a sufrir por los efectos perversos de metas y reglas más amplias (porque es más fácil alcanzar objetivos invirtiendo en proyectos grandes en países grandes), pero son precisamente estas empresas más pequeñas las que ameritan una mayor inversión.

Finalmente, el G20 debiera apoyar más a los estados frágiles fuertemente endeudados que están siendo obligados a elegir entre pagar a sus acreedores extranjeros y salvar a su gente. Tan solo este año, los países que reciben asistencia bilateral para el desarrollo tienen pagos programados por aproximadamente 40 000 millones a acreedores públicos y privados.

Para evitar ese golpe fiscal, solicitamos a todos los miembros del G20 que se comprometan con una moratoria para las deudas, no solo hasta el próximo año, sino mientras dure la crisis. Además, es fundamental que todos los estados frágiles logren financiamiento de emergencia para apoyar los esfuerzos contra la COVID-19 y mitigar su impacto económico, incluidos aquellos que no suelen ser elegibles para recibir fondos del Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

La COVID-19 profundizará las heridas existentes en todos los estados frágiles del mundo, pero con suficiente acción global rápida, podemos mitigar los peores efectos de la pandemia. Si algo hemos aprendido de la crisis es que podemos salvar vidas y proteger el sustento si actuamos más rápidamente que el virus.

16 de junio 2020

Traducción al español por www.Ant-Translation.com

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/covid19-crisis-in-fragile-s...

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Jesús Elorza G.

Una de las más importantes características de los veintiún años del gobierno “Revolucionario del Siglo XXI” es, sin lugar a dudas, el elevado nivel de corrupción. Esa grave desviación de la ética pública tuvo su origen en el inmenso desorden administrativo que se impuso en dicho gobierno por expresa voluntad del presidente de la República y líder fundamental de la mal llamada revolución bolivariana. Desde su propio inicio, se observó que existía un marcado interés en destruir todos los elementos de control que exige obligatoriamente el manejo de las finanzas públicas, para de esa manera lograr comprometer a los funcionarios, por encima de la lealtad normal que debe existir con un gobierno, y al mismo tiempo permitir que los dineros públicos se manejaran, sin ninguna supervisión, para poder ser utilizados con absoluta libertad por el régimen en sus objetivos políticos. ​

En el sector deportivo, quienes han pasado por los cargos administrativos superiores del Ministerio del Deporte, Instituto Nacional de Deporte y Comité Olímpico Venezolano han implantado y desarrollado una política que bien podemos caracterizarla como de “el saqueo de los recursos presupuestarios y el control totalitario del sector deportivo”. ​

A manera de síntesis, pudiera decirse que los 21 años del régimen chavista (1999-2020), se han caracterizado por una constante violación de la autonomía de las Federaciones Deportivas y del Comité Olímpico, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con todo lo relacionado con el transporte, alimentación y viáticos de las delegaciones que representan al país en eventos internacionales, la falta de transparencia en el manejo de los cuantiosos recursos económicos del Fondo Nacional del Deporte, la estafa continuada con la solicitud de divisas a Cadivi, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con la construcción de las instalaciones deportivas para los Juegos Nacionales o para eventos internacionales como lo fue el caso del Estadio Iberoamericano de Atletismo en Maracay y el grave y progresivo deterioro, y abandono, en que se encuentra mas del 80% de nuestras instalaciones deportivas, lo cual ha generado el alejamiento de las comunidades y población en general de las mismas, consolidándose además, serias restricciones para el desarrollo del deporte de rendimiento por carecerse de instalaciones adecuadas. ​

La seguridad social de los trabajadores del sector deportivo obreros, empleados y entrenadores activos y jubilados ha empeorado progresivamente, los contratos colectivos están congelados desde el año 2000, salarios de hambre, no se les reconoce la homologación de las pensiones y jubilaciones, se mantiene cerrada la Escuela de Entrenadores, los seguros HCM que por sus pírricas coberturas, prácticamente los mantienen en condiciones de "condenados a muerte", los manuales clasificadores de cargos no son aplicados y los pasivos laborales duermen el sueño del burócrata, en la larga espera de su cancelación y salarialmente son discriminados frente a los chulos entrenadores cubanos.​

La solicitud irresponsable de sedes de eventos deportivos internacionales con el solo propósito de continuar con la apropiación indebida de los recursos económicos destinados para tal fin; ejemplos de ello lo ocurrido con la Copa América de Futbol, Juegos Bolivarianos de Playa, Iberoamericano de Atletismo, Mundial de Softbol femenino entre otros. La inasistencia a eventos internacionales programados, por incapacidad gerencial que pretenden esconderlas con señalamientos contra el imperio norteamericano y la guerra económica. La entrega de divisas a la dictadura cubana a través de leoninos convenios de contratación de “entrenadores” y los juegos del “Alba”. La permanente suspensión de los Juegos Nacionales. ​

En el marco de este trágico y perverso cuadro, destaca la perdida de nuestra hegemonía deportiva en los Juegos Deportivos Bolivarianos frente a Colombia. ​

Esta situación de regresión institucional solo busca imponer un régimen totalitario que acabe con la descentralización, con los derechos a la libre asociación, la libertad de empresa, la autonomía de las entidades deportivas y genera una situación de incertidumbre e inseguridad laboral para miles de venezolanos que trabajan como obreros, empleados, entrenadores activos y jubilados en las diferentes instituciones nacionales, regionales o municipales encargadas de desarrollar las actividades deportivas en todo el territorio nacional.​

En fin, el tiempo presente es duro y difícil. Nada que celebrar en este nuevo aniversario del Dia Nacional del Deporte, y si, mucho porque luchar.

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En enero de 2019 tuvimos razones muy valederas para llenarnos de nuevo de esperanzas, porque se puso en marcha una iniciativa de los partidos democráticos en la cual un grupo de jóvenes políticos levantaba el estandarte de la libertad, sustentándose en la legitimidad irrefutable de la Asamblea Nacional frente a los usurpadores del poder que pretendían mostrarse como lícitos. Hasta entonces nunca se había recibido el apoyo de más de cincuenta naciones democráticas del mundo, las cuales demandaban igual que los venezolanos el cese de la usurpación y el inicio de un proceso de transición a la democracia que nos llevase a realizar elecciones libres y a comenzar la construcción de una nueva Venezuela.

Desde los primeros meses de vida de la iniciativa se produjeron avances innegables en el fortalecimiento de alianzas internacionales que nos apoyan, las cuales por más de un año han aplicado sanciones y otras presiones económicas y políticas que sin duda han debilitado en su accionar al régimen usurpador. Pero hoy, acercándose la fecha de las elecciones parlamentarias a las que obliga la Constitución, el régimen asalta nuevamente a los partidos democráticos, buscando ventajas ilegítimas para esos comicios a través de despojarlos de sus símbolos externos y sus mecanismos de gobierno interno, lo que hace apoyándose en dirigentes corruptos de esas organizaciones -que han aceptado venderse- y en la inacción práctica de la inmensa mayoría de los venezolanos.

Efectivamente, para dar su zarpazo, el régimen ha aprovechado un momento en que los venezolanos estamos nuevamente en lo más bajo de uno de aquellos ciclos de optimismo y desconfianza que nos ha tocado vivir.

La desconfianza actual de la gente hacia los liderazgos democráticos, que no se puede ocultar ni tendría sentido esconder, se debe a tres clases de factores. Por una parte, la gente pareciera estar cansada de que los dirigentes de Oposición hayan sido incapaces de mostrar la necesaria transparencia en sus manejos de recursos a pesar de reclamos en ese sentido que tienen más de un año; en segundo lugar, hace tiempo es del dominio público una práctica sectaria que impide que venezolanos honestos de gran conocimiento y experiencia ayuden en las estrategias de acción política o en las relaciones internacionales de una iniciativa que nos ha unido a todos para superar la crisis. Por último, los venezolanos rechazan la repetida comisión de errores importantes de la Oposición en el frente político interno, los cuales han obstaculizado el apoyo a la iniciativa por parte de sectores militares, sin cuyo concurso será casi imposible lograr el cese de la usurpación e iniciar la recuperación de la democracia.

Rechazar la nueva aventura del régimen contra los partidos democráticos y estar al lado de éstos en la presente circunstancia es una obligación de todos los demócratas y en particular de quienes no militamos en partidos, cometido que asumo abiertamente. Pero eso no basta, porque sólo en la medida en que los partidos rectifiquen y se hagan fuertes, podrán ser instrumentos eficaces del cambio que todos queremos y podrán ganar de nuevo la confianza de la gente, que está hoy muy menguada.

Superar la situación actual de desesperanza y desconfianza es obligación de los líderes, de todos los ciudadanos y de sus organizaciones, y ello sólo será posible si dejan de suceder las omisiones, el sectarismo y los repetidos errores comentados, en una acción transparente y creíble de rectificación por parte del liderazgo opositor.

Me rebelo personalmente ante la conseja según la cual hay que callar o apañar los errores y desviaciones que pueda tener la Oposición porque “el enemigo está del otro lado” o porque “los trapos sucios se lavan en casa”. La experiencia de los últimos veinte años de la democracia fue que los trapos que ameritaban asearse nunca se lavaron y el chavismo se coló entre dos décadas de andrajos malolientes para imponerse en la sociedad.

No hay que cazar brujas o señalar enconadamente a culpables para superar el escenario actual, simplemente hay que cortar las prácticas indebidas en la toma de decisiones sobre temas tan importantes como son la transparencia, el sectarismo generacional y los relacionados con la Fuerza Armada Nacional, y dar muestras claras a toda Venezuela de que tales prácticas han sido desterradas.

Se nos pueden agotar los apoyos internacionales actuales, que dependen de la vigencia de la actual Asamblea Nacional, la cual no necesariamente es auto renovable como se ha querido hacer ver apoyándose en argumentos muy discutibles. ¿Qué sucederá con las capacidades de resistencia del régimen depredador si se retrasa el cese de la usurpación o se debilitan las capacidades de la alianza internacional para cortar los apoyos que aquel está recibiendo de grandes potencias y de estados abiertamente asociados al terrorismo internacional?.

Ningún revés es definitivo en la historia de las luchas por la libertad, pero si no actuamos a tiempo y con transparencia estaremos ante los enormes riesgos de posponer por muchos años la superación de nuestra crisis, acercándonos a la experiencia histórica que ha padecido la sociedad cubana, o de ver a Venezuela convertida en el escenario de sangrientas guerras derivadas del conflicto geopolítico global, como las que han vivido por muchos años países del Medio Oriente.

Que la iniciativa nacida en enero de 2019, encabezada por el Presidente Interino, recupere muy pronto la confianza de la sociedad venezolana y de todas sus instituciones incluida la Fuerza Armada Nacional, es indispensable para que la Oposición no sea nuevamente víctima de ataques impunes del régimen como el despojo que hace hoy a los partidos, y para que podamos llegar a enero de 2021 habiendo superado la usurpación o contando aún con el apoyo internacional actual, el cual está en riesgo de disiparse si no se actúa de verdad y se hace con celeridad.

Estas reflexiones son portadoras de mi propia angustia y de la inquietud de muchos miembros de la sociedad civil venezolana ante estos riesgos, así como de la confianza que yo mismo quisiera renovar en la entereza del liderazgo democrático de nuestro país, que lo llevará seguramente a asumir la urgente rectificación que es necesaria.

18 de junio 2020

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Un simple análisis de la coyuntura política venezolana arroja como primer hallazgo evidente el avance del régimen de Maduro hacia una mayor autocratización. Maduro se ha ido por la opción de resistir, aferrarse irresponsablemente al poder y tratar para ello de eliminar todos los contrapesos posibles. Es en este contexto que el régimen decide reforzar su control del CNE, no sin antes maquillar su cara fea para intentar engañar a los incautos, y se alista a convocar elecciones parlamentarias, no para que el pueblo se exprese sino para que ellas contribuyan servilmente en su estrategia de dominación.

Ante el avance de los planes de eternización del madurismo en el poder y el consecuente aumento de la represión para imponerlo (porque no de otra manera se puede someter a una población en contra) muchos venezolanos han expresado su natural angustia y la sensación de sentirse emocionalmente abrumados por el inminente peligro que a todos se nos avecina. La pregunta que se oye y retumba en todos los espacios vitales del país es: ¿y ahora qué hacemos? ¿Cuál es la estrategia?

Comencemos por hablar de la lógica angustia. Observar a una clase política decadente y corrupta, que no sólo amenaza y agrede desde la arrogancia que le da su ilusión de poder, sino que es capaz de torturar y hasta asesinar a compatriotas con tal de imponer por la fuerza un proyecto antihistórico para conservar sus privilegios y fortunas, genera sin duda espanto y ansiedad colectiva, casi tan fuertes como el repudio generalizado que se les profesa.

Sin embargo, más allá de esta natural reacción psicológica, es necesario entender lo que hay detrás de la conducta delictiva del régimen, y que le da sentido trascendente a la respuesta épica de un pueblo sufriente pero que sigue de pie en defensa de su país. Recuerdo aquí las palabras de George Marshall: “No basta con luchar. Es el espíritu que nos acompaña en la lucha el que decide la cuestión. Es la moral la que obtiene la victoria”. Y a esta lucha de millones lo que le sobra precisamente es moral.

El madurismo, además de inviable y rechazado por casi todo el país, ya entró de lleno en la categoría de aberración histórica. De tanto velar sólo por sus propios intereses de perpetuación y dominio, terminó por emanciparse de la realidad. De tanto desconocer y dar la espalda al sufrimiento que ellos mismos generaron en sus compatriotas, quedaron reducidos a vivir en un mundo falso, de apariencias y rituales, donde sOlo ellos se creen sus discursos, sus instituciones y sus mentiras.

Como modelo de dominación política, el madurismo es la expresión más acabada de lo que José Ignacio Cabrujas llamaba “el Estado del disimulo”, donde el concepto de Estado, las leyes, las instituciones, son –según sus palabras– simplemente un “truco legal” que justifica formalmente apetencias, arbitrariedades y demás formas del “me da la gana”.

Tenemos entonces instituciones que ni son legítimas ni son de verdad, que no responden a la Constitución sino a los intereses de la clase política dominante, y que entonces no sólo emiten resoluciones y sentencias sin ninguna legalidad sino que además se multiplican y nombran otras instituciones que tampoco son legítimas, pero que responden a este concepto de estado del disimulo: simulemos que son de verdad, porque hasta las dictaduras más obscenas necesitan un mínimo de ropaje de formalidad, al menos unas cuantas “hojas de parra” para intentar tapar sus desnudeces. En el fondo es un intento desesperado por darle visos de “apariencia jurídica” a la pretensión de crear otro país, porque éste no sólo les quedó grande, sino que los desprecia y desconoce.

En este contexto, y con natural angustia, mucha gente se pregunta: frente a esta radicalización del régimen, ¿cuál es la estrategia de la oposición? ¿Tiene alguna?

La oposición democrática ha diseñado un claro objetivo estratégico: derrotar a la dictadura madurista por medios pacíficos y constitucionales, sustituyéndolo por un Gobierno de Emergencia y Unión Nacional que frene la crisis estructural y reconstruya a Venezuela. Ahora bien, para alcanzar ese objetivo estratégico se han diseñado varias tácticas: la articulación social, la presión de calle, la protesta legítima, el trabajo político de socavamiento de las bases de apoyo del régimen, la presión y la acción internacionales, la docencia social, la participación electoral, el acompañamiento a las luchas ciudadanas, y la exploración sobre la viabilidad de mecanismos de negociación con el enemigo, por citar sólo las más importantes. Todas estas tácticas o modalidades del combate político son complementarias e incluyentes.

Las tácticas (que por concepto pueden ser muchas) deben estar siempre en consonancia con el objetivo estratégico, y tienen sentido en función de cuánto contribuyan a alcanzarlo, dependiendo de las siempre cambiantes circunstancias. Es por ello que, a diferencia del objetivo estratégico, las tácticas deben siempre revisarse y, de ser el caso, modificarse o adaptarse a las realidades de la coyuntura. Lo verdaderamente importante es concentrarnos en una política integral que combine con eficacia y coherencia todas las tácticas, para lo cual uno de los requisitos es que ellas no se excluyan mutuamente y que la aplicación de una no anule la acción y el trabajo de las otras.

En este difícil momento del país, la oposición democrática tiene ante sí tres preguntas claves para responder, que son las que verdaderamente pueden determinar no sólo el éxito o fracaso de las tácticas planteadas, sino el futuro inmediato de los venezolanos.

La primera es cómo fortalecer la unidad, sin la cual ninguna victoria es posible. Unidad creciente de la dirigencia política entre si y de los venezolanos con ella. La división en estos momentos sería simplemente suicida. El experimento del Frente Amplio Venezuela Libre, como instancia unitaria de articulación de partidos políticos y sectores sociales ha resultado exitoso como expresión del interés por construir la Unidad superior, pero debe ser ampliado y fortalecido a la luz de estas nuevas urgencias.

La segunda es cómo avanzar en la fractura de la base de apoyo fáctico del régimen, y en la pérdida progresiva y creciente del control del establishment sobre sus bases estructurantes. Y la tercera es cómo darle dirección política a una conflictividad social presente y creciente, pero que adolece de orientación para que sus manifestaciones de protesta y expresiones de presión cívica alcancen la eficacia necesaria.

El objetivo estratégico y sus tácticas están allí. Pero, por supuesto, una cosa es saber cuál es el camino, y otra experimentar cuán difícil es su trayecto. Sin embargo, es necesario insistir: qué nada, ni la angustia ni la legitima indignación, y mucho menos las tentaciones de la tiranía, nos saquen de nuestro camino, que es el único que nos puede conducir a la necesaria victoria. Recordemos las palabras de Tzun Tzu: “Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza”. Porque, al final, “la invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario”

https://www.elnacional.com/opinion/tiene-o-no-estrategia-la-oposicion-de...

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Elementos definitorios

No propongo aquí examinar la mente de quienes ocupan el poder en Venezuela desde categorías conceptuales desarrolladas por expertos en el área. No soy psicólogo ni criminólogo. Se trata, simplemente, de constatar la terrible perversión de quienes –a conciencia— han consentido y promovido:

1) La devastación de la economía y, con ello, de los medios de sustento del venezolano;

2) La destrucción de la industria petrolera, proveedora de divisas, gasolina y lubricantes para el mercado interno;

3) La demolición de los servicios básicos para la vida en sociedad: agua, luz, seguridad e información;

4) La ruina de los sistemas públicos de salud y educación, y el acorralamiento de los privados;

5) La supeditación de los derechos humanos (incluyendo el derecho a la vida y a la libertad) a consideraciones políticas;

6) La supresión de toda posibilidad de cambio político por vías pacíficas y democráticas;

7) El reemplazo de normas de convivencia y de respeto entre seres humanos, por la arbitrariedad y el, “me da la gana”, desde el poder;

La lista puede continuar, sobre todo si se entra en el detalle. Cuadrarse con tales hechos y/o intentar convalidarlos con argumentos espurios, retrata la perversión de quienes, hoy, controlan al Estado. La mente criminal de Maduro y su combo se expresa en la creación de un estadio de miseria, sufrimiento y desesperación, como no se conoce en Venezuela desde la Guerra Federal.

En absoluto puede excusarse alegando ignorancia o por estar “mal asesorados”. No sólo conocen del impacto y de las consecuencias de sus acciones; las han proseguido intencionalmente. Ello nos permite una primera aproximación a la comprensión de la mente criminal de Maduro y cía.; su depravación moral y ética. De ahí se explica su crueldad e indiferencia ante los padecimientos de la gente. De ahí su maquillaje de cifras sobre el impacto del Covid-19 en Venezuela, sus razones absurdas por las que no hay gasolina, para justificar el colapso del servicio eléctrico, negar la hiperinflación, el desmoronamiento de la producción agroalimentaria y las muertes en manos de las FAES (y de otros esbirros), como de tantas fabulaciones adicionales. La maldad llega al extremo de acabar, por “quítame esta paja”, con una de las pocas fuentes de entretenimiento que les quedaban a los venezolanos confinados, sin agua y pasando hambre: las transmisiones de Directv, ¡y de meter preso a sus directivos!

Desde su bunker, Hitler culpaba al pueblo alemán por su derrota, una vez entradas las tropas soviéticas a Berlín, al no haber estado a la altura de sus designios. Maduro expresa igual desdén por los venezolanos, regañando a quienes regresan en busca de refugio contra el Covid-19. Parece exclamar, “¡Jódanse, por huir de la ‘revolución’ bolivariana!” “¡Pidan perdón y les entrego cajas Clap!.”

Lo anterior nos permite abordar un segundo elemento de la mente criminal. Su enfermiza obsesión por elucubraciones y construcciones ideológicas que sirven para “auto absolverse” ante sus víctimas. Los chavo-maduristas viven en un mundo ficticio, refractario a toda contrastación con la realidad, que acomoda sus crímenes dentro de una narrativa justiciera, de redención de los pobres. Esa es la función del menjurje fascista y comunista de su ideario: conferirles algún sentido a sus acciones, para que la conciencia no les estorbe cuando estén “salvando a la humanidad”. Así como la Inquisición perseguía, torturaba y le hacía la vida miserable a quienes denunciaba como infieles o dudaba de sus convicciones religiosas, los actuales dueños del país no escatiman esfuerzos para forzar “las razones de la Historia” (con mayúscula) para imponerles a los venezolanos la depredación de sus riquezas. Pero, a diferencia de los vejámenes de la Inquisición, motivados por la fe, en la Venezuela cautiva de las mafias, es difícil suponer que se crean los disparates que se inventan para justificar sus desmanes. El cinismo se les sale por los poros. El oscurantismo retrógrado que exhiben los auto postulados “revolucionarios” de hoy debería llamarse, por tanto, “Cinquisición”. Es, de nuevo, expresión de mentes perversas, torcidas, sin apego alguno por la verdad, ni empatía para con los que no son de su círculo estrecho de complicidad.

La incógnita a precisar es hasta dónde esta mentalidad criminal, con sus terribles vicios, es compartida por quienes sustentan, de una manera u otra, la abominación chavo-madurista. Más allá de los militares y civiles corrompidos, como de los esbirros cebados en atormentar o asesinar a sus compatriotas, es preocupante que, entre los que rodean a Maduro, no hayan aparecido quienes pongan fin a su fatal conducta, por los medios que fuera. ¿No existe consideración humanitaria alguna, aunque sea una pizca de ética, para acabar con tanto sufrimiento? ¿Cuál es el punto de quiebre de las complicidades con los que mandan, a qué responden? ¿O es que todos los que sostienen a Maduro son parte de las mafias dedicadas a saquear al país? Éstas han sido inquietudes permanentes de los venezolanos demócratas. Difícil aceptar que, absolutamente todos, sean tan anuentes con la criminalidad de Maduro, Cabello, Padrino y demás. Es como para terminar perdiendo fe en su condición humana de los chavistas.

Algunas implicaciones

Una primera conclusión de lo señalado es que el andamiaje conceptual y de valores de Maduro y de sus mafias nada tiene que ver con el de quienes luchan, sinceramente, por la democracia liberal. Parece reflejar, más bien, una versión invertida de éste. Ello apunta a la inexistencia de un piso compartido de objetivos y premisas entre chavo-maduristas y demócratas, que pudiera servir de base a la negociación de una salida percibida como mutuamente conveniente para ambos. Ante esta ausencia, es estéril apelar a problemas de gobernanza, a la necesidad de mejorar el bienestar de la población o de defender los intereses de la nación, para comprometer a la mafia en acuerdos constructivos con las fuerzas mayoritarias del país.

¿Significa esto que debe descartarse la posibilidad de producir los cambios mayoritariamente anhelados por la vía de la negociación? No. Lo que implica es que ésta sólo puede tener éxito si se formula en términos tales que proyecte, entre los mafiosos, la convicción de ser la mejor opción posible –en realidad, la única—frente a aquella que resultaría, de otro modo, inevitable: su desalojo por la fuerza.

La objeción obvia de plantear las cosas de esta manera es que la oposición no tiene, en estos momentos, la capacidad o la fuerza (medios de violencia) requerida para que tal amenaza sea creíble. Ella está sujeta a la existencia de ese hipotético y ansiado contingente de militares honestos, comprometidos con el bienestar de los venezolanos que, vergonzosamente, no se materializa, o de la disposición de los gobiernos de naciones amigas por sacar a Maduro y a su mafia del poder, como sea.

La indisposición de gobiernos democráticos por sacar a Maduro por la fuerza no se debe a motivos de naturaleza militar: la corrupción y descomposición de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no augura capacidad de resistencia ante una acción concertada de fuerzas bien dotadas y apoyadas logísticamente. Obedece a imperativos políticos. Existen dos vertientes a considerar:

1) El argumento (incuestionable) de que no es deseable una solución militar, dados sus posibles costos en vidas y destrucción. Esto es particularmente válido si se percibe que no se han agotado los medios para encontrar una salida negociada. Por supuesto, la permanencia de Maduro en el poder genera costos terribles, día a día. Esta postura tiene, a su vez, dos motivaciones:

- La ignorancia o desconocimiento de la naturaleza del régimen al que nos enfrentamos, totalmente refractario a acordar, por las buenas, el reconocimiento del orden constitucional y, en consecuencia, su salida del poder (rige el paradigma de Chile con Pinochet);

- Porque ofrece a estos gobiernos la posibilidad de mostrar una posición en defensa de un régimen de libertades y de censura a la dictadura de Maduro, aparentemente firme, pero sin tener que comprometer recursos, más allá de sacrificar posibles negocios con ésta al imponerle sanciones. Es una posición cómoda, políticamente correcta, porque abjura de soluciones de fuerza. Es, notoriamente, la actitud de la Unión Europea. La situación venezolana no representa, para la gran mayoría de sus miembros, amenaza alguna, salvo algunos inconvenientes que podrían derivarse del número de refugiados venezolanos en España o Portugal. ¿Por qué involucrarse en una misión costosa en un país que ni les va ni les viene? “Que los venezolanos arreglen ellos mismos sus problemas y nosotros, desde acá, los apoyamos”. Esta posición de no “mojarse” –como dicen los españoles—es lógica y, hasta cierto punto, no los menoscaba éticamente. Lastimosamente a tal posición se le vieron las costuras cuando tocaba intervenir en las Balcanes (antigua Yugoslavia) en los ’90, para evitar los genocidios que ahí se cometieron.

En el caso de los países miembros del Grupo de Lima, lo que ocurre en Venezuela sí representa una amenaza palpable. Sin embargo, opciones de fuerza representan un desproporcionado costo para cualquiera de ellos, de proceder por su cuenta contra Maduro. Además, podría crearles problemas internos con movimientos populistas que simpatizan con el chavismo.

El “wild card” en esto es Donald Trump. Por razones electorales, puede verse tentado a derrocar a Maduro, a solas o liderando otras fuerzas, con o sin apoyo internacional, o simplemente ignorarlo.

2) El no desestimable problema de cómo estabilizar el país, una vez desplazadas las mafias del poder, y asegurar una transición, lo menos conflictiva posible, hacia su exitosa recuperación. El empoderamiento de bandas paramilitares, incluyendo a la guerrilla colombiana, y la anomia representada por su actuación a la libre, representan un serio desafío, posterior al desalojo de las mafias del poder político. Sin garantizar la seguridad interna, no habrá manera de darle paz a los venezolanos, ni existirá la confianza requerida para atraer las inversiones tan necesitadas. Asumir la responsabilidad del orden público post Maduro, no es nada atractivo para gobiernos amigos. Aunque, contra esto, habría que sopesar el alivio de eliminar un factor tan tóxico y perturbador en la región como el chavo-madurismo. Lo ideal sería una respuesta militar autóctona, que ofreciera un referente de autoridad para cimentar el orden interno. Pero, como ya se ha mencionado, la vergonzosa degeneración de los mandos militares venezolanos parece contrariar tal posibilidad.

Implicaciones para las fuerzas democráticas

De lo expuesto se desprende que la estrategia de las fuerzas democráticas debe dirigirse a hacer creíble y viable la posibilidad de sacar a Maduro del poder con una acción de fuerza –por cualquiera de las dos vías antes comentadas—, de manera de que se vea obligado a negociar su imperiosa salida. Esto es una tarea compleja. Implica convencer a las fuerzas capaces de ejecutar esta acción –la constelación de países amigos y/o los estamentos sanos de la FAN-- que tal eventualidad es plausible. Para ello, es menester que las fuerzas democráticas procuren agotar, visiblemente, la búsqueda de acuerdos para que la dictadura acate el ordenamiento constitucional. Para muchos, tal posibilidad es ilusoria, dada la naturaleza fascista de Maduro y los suyos. Este escepticismo –o realismo, dirían los que sostienen esta posición--, puede tener mucho fundamento, pero hay que demostrar que ello es así, fehacientemente. No deben quedar dudas respecto a la negativa de las mafias a una salida pacífica, constitucional.

Si bien en el pasado reciente ha habido reiteradas evidencias de ello, nos enfrentamos, hoy, a dos oportunidades para ponerla decisivamente a prueba: las elecciones parlamentarias, y el enfrentamiento eficaz a la epidemia del COVID-19 y a la aguda crisis humanitaria que padece la población.

Las elecciones parlamentarias

Independientemente del objetivo principal por lograr la realización de elecciones presidenciales legítimas, que pongan fin a la usurpación, las elecciones parlamentarias constituyen un compromiso insoslayable. Son un mandato constitucional. Mal pueden las fuerzas democráticas argumentar que la farsa electoral de mayo, 2018 --con la que Maduro alega haberse reelegido-- es inválida porque viola el ordenamiento constitucional, si no afirman, contundentemente, su disposición a concurrir a la elección de representantes parlamentarios para el período 2021-2026. Desde luego, debe realizarse en condiciones que permitan la efectiva manifestación de la voluntad popular. Ello es el centro del asunto. Para que sea así, es menester cumplir escrupulosamente con lo previsto en la constitución y las leyes respectivas. En tal sentido, la “prueba del ácido” que revelaría la verdadera disposición de la dictadura a regirse por la constitución y las leyes, es que reconociera:

1) Que el CNE debe conformarse conforme al artículo 296 de la Constitución, que establece que sus integrantes son nombrados por votación de las dos terceras partes de la Asamblea Nacional;

2) Que no exista inhabilitación ilegal e ilegítima de candidatos;

3) Que se haga una auditoría completa y transparente del registro electoral;

4) Que se abra el período de inscripción de nuevos votantes, según los lapsos establecidos;

5) Que se inviten observadores internacionales que velen por el cumplimiento de las pautas electorales;

6) Que el gobierno abandone su conducta ventajista y que no haya intimidación de los votantes.

Pero el chavo-madurismo anuncia desde ya su disposición a trampear estos comicios para asegurar su triunfo. “Ni por las buenas ni por las malas” –Maduro dixit--, dejarán que gobierne Guaidó (o cualquier opositor auténtico). Alegando “omisión legislativa”, su tsj abyecto pasó por encima de la Constitución y designó un CNE controlado por exmagistrados chavistas. Suspendió las direcciones nacionales de AD y de PJ, y les nombró una “directiva ad hoc” a su medida. Les confiscó, asimismo, sus respectivas tarjetas electorales. Ahora ese tribunal írrito busca la manera de ilegalizar a Voluntad Popular, el partido de Guaidó, Leopoldo López y de otros dirigentes democráticos importantes. El chavo-madurismo busca, como sea, quitarle el sustento institucional de las fuerzas democráticas, trampeando las elecciones parlamentarias para que su representación ahí resulte claramente minoritaria. Sin control parlamentario, aspiran a hacer desaparecer el apoyo internacional a Guaidó. Esta disposición a torcer la voluntad popular se remacha abiertamente, al despachar groseramente las observaciones críticas de la Unión Europea sobre tal proceder, insistiendo en que estas elecciones, así amañadas, van. Una vez más, como cuando su fraudulenta “reelección, Maduro desafía a los mecanismos constitucionales existentes para que se exprese políticamente el pueblo. Ni siquiera se preocupa por aparentar su apego a ellas. ¡El país le pertenece y hace lo que le da la gana!

Como debe ser, esto se está denunciando contundentemente, con la constitución en la mano, ante la comunidad nacional e internacional. Debe ser eje de la estrategia electoral. Paralelamente, hay que retomar la designación del comité de postulaciones de la sociedad civil, y hacer las consultas respectivas a las facultades de ciencias jurídicas y políticas de las universidades nacionales para designar un CNE legítimo. Es menester que los órganos competentes a nivel internacional hagan suyos este proceder y que, de ninguna manera, se presten a la farsa preparada.

Ahora bien, de abrirse el chavo-madurismo a la posibilidad de avanzar en el entendimiento de aspectos cruciales para hacer confiables estas elecciones, habrá que buscar la manera –también, con apoyo internacional--, de ensanchar esta rendija, de manera de asegurar condiciones electorales, sino totalmente sanas, al menos aceptables. Es decir, la defensa de las condiciones electorales debe convertirse en factor de movilización y “moralización” de las fuerzas opositoras, y de concertación del apoyo internacional. Es necesario pasar a la ofensiva al respecto, y no quedarse meramente en lo reactivo frente a la agenda provocadora que quiere imponer el fascismo.

La cooperación en la contención del Covid-19

El acuerdo firmado entre el Dr. Julio Castro, en representación de la Asamblea Nacional, y Carlos Alvarado, ministro (madurista) de Salud, constituye el primer reconocimiento del chavo-madurismo, a la legitimidad y fundamentación constitucional de la Asamblea Nacional, dominada actualmente por las fuerzas democráticas. ¿Qué implicaciones tiene esto? ¿Cuál es su significado? ¿Es, ¡por fin!, una señal de apertura? Difícil saberlo, más cuando ocurre en un marco político signado por las arbitrariedades antes referidas y por la represión incesante de opositores. Lo cierto es que todo logro que se alcance con este acuerdo –que habría que publicitar-- representa una oportunidad para machacar la necesidad de un Gobierno (transitorio) de Unidad Nacional. Esta no debe ser desaprovechada. Fue pregonado por Juan Guaidó hace poco y avalado por EE.UU. Tal gobierno enfrentaría, con apoyo internacional, la crisis humanitaria del país y generaría espacios para buscar la convivencia y el entendimiento requerido para abordar los problemas más sentidos por la sociedad (servicios públicos, medicamentos, gasolina, etc.).

Es una oportunidad para resaltar, palpablemente, las ventajas de un gobierno que tome seriamente en cuenta necesidades puntuales de la población y contrastarlo con el actual, que responde exclusivamente a los intereses de las mafias. El acompañamiento de esta iniciativa (el enfrentamiento conjunto del Covid-19) con trabajo político entre las comunidades, deberá contribuir con una expectativa favorable al cambio político, en un corto plazo. Se estaría construyendo, desde la base, una alternativa que respondiese a los problemas más sentidos de la gente. Habría que hacerlo claramente visible. Sumaría razones para que la comunidad internacional entendiese mejor la necesidad de insistir en este Gobierno de Unidad Nacional, su único interlocutor confiable para los programas de ayuda y demás iniciativas dirigidas a aliviar las terribles penurias de los venezolanos. De pretender los fascistas boicotear estas posibilidades –está en su naturaleza—hay que denunciarlo fuertemente, a sabiendas que tendría resonancia entre los países amigos. Este trabajo apuntalaría las opciones democráticas frente a los comicios en ciernes, y haría mucho más clara la imperiosa necesidad de unas elecciones presidenciales legítimas, que pusieran fin a la usurpación y a la continuada destrucción de la República.

Consideraciones finales

Maduro, Cabello, Padrino, Reverol, los hermanitos Rodríguez y demás integrantes de su círculo estrecho de poder, han acabado, a conciencia, con el futuro de las nuevas generaciones, con un retiro (jubilación) digna para los mayores, con los ingresos de casi todos, con la salud y las alegrías de una gran mayoría y con la vida de un número no despreciable de sus compatriotas. Pero esto les resbala: son “daños colaterales” de imponer un proyecto –maquillado con una discursiva “revolucionaria”— dirigido a expoliar el país. Mientras estén en el poder, esta labor destructiva arreciará. Asimismo, Venezuela seguirá siendo un factor de desestabilización regional, como refugio de terroristas, asiento del narcotráfico y fuente de una emigración masiva, cada vez más depauperada y sin protección ante el Covid-19.

Las mafias han cerrado reiteradamente las puertas a toda posibilidad de cambio democrático, constitucional. Quieren asegurar su continuidad al mando. Su conducta deliberada en contra de la inmensa mayoría de los venezolanos ha ganado su desprecio. Salvo una rectificación a última hora que muy pocos esperan, no hay nada que buscar con ellos. La carga de la prueba de que su actitud será otra --no con negociaciones que no van a ningún lado o elecciones amañadas--, está de su parte.

Aunque suena antipático tener que decirlo, fui uno de los primeros en señalar la naturaleza fascista de Chávez y de su proyecto “bolivariano”[1]. Al no haber asumido que éste era su carácter, la oposición democrática fue llevada una y otra vez, respondiendo a promesas variadas, a callejones sin salida, con terribles costos, que terminaron apuntalando la dictadura. Para el fascismo, invirtiendo a Clausewitz, la política no es más que una guerra conducida por otros medios. La experiencia histórica señala que prefiere provocar una conflagración final, definitoria de la victoria, que negociar su abandono del poder.

No estamos frente a una situación como la vivida en Chile, que permitió el triunfo del plebiscito contra Pinochet. Éste, dictador sanguinario y ladrón, no fue fascista, estrictamente hablando. Contaba con el apoyo de las clases adineradas y de sectores conservadores del país. Una vez enrumbada la economía chilena a un crecimiento sostenido—después de la desastrosa crisis de 1982—buscó “legitimarse” ante la comunidad internacional y ante su propia población con ese plebiscito. Fue la propia institución militar la que lo conminó a reconocer su derrota. Es decir, había un marco institucional –si bien distorsionado y en parte corrupto— sobre el cual pudo respetarse la voluntad de cambio.

En la Venezuela de hoy, la situación es muy diferente. No hay institución militar (¿acaso quedan instituciones?), dada su corrosión por el ácido de la corrupción y de otros crímenes. Impera la anomia, que impone la voluntad del más fuerte (de menores escrúpulos). Se traduce en un coto de caza a la libre (Venezuela) para las mafias, abierto a su saqueo sin restricciones. Para su tranquilidad mental, disponen de una fabulación ideológica que excusa sus atropellos: ¡una “revolución”!. Ya no es el repudiado imaginario racista, sino las promesas de redención socialistas. Esto los blinda contra toda recriminación, independientemente de que pocos crean realmente los disparates profesados. Su función ha sido construir una burbuja ficticia, una realidad alterna, que los exime de rendir cuentas. Dentro de esta zona de confort, y con apoyo de complicidades internacionales –cubanos, iraníes, ELN, FARC, Rodríguez Zapatero y otros que están en su nómina—en absoluto van a negociar su salida del poder. No les preocupa ganarse el favor de los venezolanos o aparentar legitimidad ante la comunidad democrática mundial. Mientras tengan a su favor la fuerza, continuarán depredando al país, hasta destruirlo por completo. Como todo parásito, no pueden dejar de matar a su víctima: no les queda de otra, pues no saben hacer otra cosa que depredar.

El fascismo ha ubicado a esta contienda claramente como un combate decidido por la fuerza. Para los venezolanos, ha sido una lucha sumamente cruenta, con numerosas bajas y con la devastación de un país que alguna vez fue considerado entre los más prósperos de la región. Participar en las elecciones fraudulentas que prepara Maduro no es la opción “realista” en este escenario, por más que se insista en que ello permitirá desenmascarar las trampas y movilizar a la población. Difícilmente podrá activarse ésta en un escenario de fraude tan claramente cantado. Y será iluso creer que podrá concertarse una unidad sólida que aguijonee a los demócratas a una participación combativa, que arrincone a los fascistas. Cualquier convivencia con éstos será cómplice con continuada destrucción de Venezuela.

La existencia del chavo-madurismo frente al Estado ha demostrado su incompatibilidad con la nación venezolana. Por tanto, no debería estar ahí, no tiene razón de ser. Lamentablemente, ha insistido en que sólo responderá a razones de fuerza. A enfrentar esto está obligada, por ende, la oposición democrática. Paradójicamente, la única manera de concertar un arco de fuerzas que saque a Maduro y sus mafias del poder –nacionales y/o internacionales--, es agotando visiblemente las posibilidades de solución democrática, constitucional. Ojalá que la percepción clara de esta opción por parte de los fascistas permita abstenerse de su ejecución, para liberar a Venezuela.

[1] García Larralde, Humberto (2008), El fascismo de siglo XXI: La amenaza totalitaria de Hugo Chávez Frías, Random House Mondadori, Colección Actualidad Debate, Caracas.

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José Luis Carrillo

Esperar para fijarse una opinión sobre si vale la pena acudir a votar en las elecciones parlamentarias es la recomendación que hace a los venezolanos el nuevo vicepresidente del Consejo Nacional Electoral, Rafael Simón Jiménez, quien cita el evangelio, específicamente la frase “por sus frutos lo conoceréis”, para salir al frente de quienes rechazan acudir a la urnas electorales en un proceso que organizará el nuevo directorio del máximo organismo comicial que fue designado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y que es rechazado por los sectores de la oposición aglutinados alrededor de la figura de Juan Guaidó.

En entrevista con TalCual, Rafael Simón Jiménez, historiador, profesor de derecho constitucional y exparlamentario, reiteró lo que ha dicho desde que recibió la llamada para notificarle sobre su designación como rector del CNE: que si las garantías acordadas en la Mesa de Diálogo Nacional, conocida como “la mesita”, se incumplen, él será el primero en dejar el cargo y regresar a sus labores como investigador.

“¿Tú crees que es responsable que unos partidos, cuando ni siquiera se acaban de establecer cuáles van a ser las bases electorales, digan que no van a ir a una elección? Esperen y vean y después digan ‘mira, no hay garantías’, pero eso no es responsable. Con adversarios así es muy fácil hacer todo lo que el Gobierno ha hecho durante todo este tiempo”, descarga el segundo al mando del ente comicial. Rafael Simón Jiménez observa que actualmente hay mayores probabilidades de que el gobierno de Nicolás Maduro cumpla con las garantías acordadas, que en ocasión de las elecciones presidenciales de mayo de 2018.

Seguir la batalla democrática

-El gobierno de Nicolás Maduro en anteriores oportunidades, y cito la elección presidencial en la que participó Henri Falcón, y Javier Bertucci, se había comprometido a hacer algunos cambios y otorgar algunas garantías. Sin embargo, durante el mismo proceso y el día de la votación el propio Falcón denunció que se incumplió con lo prometido. ¿Qué puede darnos la esperanza de que en esta oportunidad sí podrían cumplirse esas garantías?

-En primer lugar, están en una sentencia del TSJ. Tú me dirás, ¿qué cuesta burlar eso? Ahora, estamos en una batalla democrática, lo que tienen que entender los venezolanos es eso y que en esa batalla, a través del voto, hemos obtenido importantes victorias. Te voy a poner un caso específico, siempre digo que la polarización es como la guerra, decía (Winston) Churchill (ex primer ministro británico) que, en la guerra, el primer muerto era la verdad. En 2015 las condiciones electorales en las que fue la oposición a esa batalla electoral fueron mucho más deplorables que cualquiera que se puedan establecer ahora y te las recuerdo, el Gobierno partió los circuitos electorales como le dio la gana, estableció lo que se llama el método Salamander que es pegar circunscripciones que ni siquiera tenían continuidad geográfica; hizo trasvase de votos y trasladó electores de la zona del este de Miranda donde está concentrado buena parte del voto opositor a municipios de Ocumare del Tuy. Entonces, no ganamos porque hubiera o no condiciones electorales sino porque fuimos todos unidos en una sola tarjeta, una sola plancha, una sola campaña y defendimos el voto.

Para Rafael Simón Jiménez es incongruente que, si una persona dice que se está enfrentando a una dictadura terrible, quiera que le hagan elecciones como en Suiza o en cualquier país de normalidad democrática. “Si piensas así , estás absolutamente equivocado. Es una batalla, una lucha. Dígame en 2007 con Chávez en el cenit de su poderío, con el petróleo a $120 el barril y le dimos su más grande derrota. Entre las condiciones electorales que se obtengan, y la fuerza, la unidad y la batalla y la motivación del pueblo venezolano estoy absolutamente seguro que hay condiciones para una victoria electoral.

-¿Hay alguien que puede servir de garante del cumplimiento de esas condiciones, la observación internacional por ejemplo?

– Claro, la propia comunidad internacional. Una de las condiciones pactadas es una amplísima vigilancia, supervisión, observación internacional.

Poderes supraconstitucionales

-La designación de los rectores del CNE se hizo declarando la omisión legislativa, como se ha hecho en varias ocasiones anteriormente, pero en esta ocurre con la particularidad de que a ninguno los rectores se les había vencido su período.

-Recuerda que ellos renunciaron y la renuncia es la manera de poner fin a cualquier mandato que ellos tengan.

-En la misma sentencia, el TSJ anunció la desaplicación de algunos artículos de la Ley Orgánica del Sufragio, con el objetivo de rescatar la representación proporcional. ¿Cómo se justifica que una ley que fue elaborada por la Asamblea Nacional y puesta en práctica por el Ejecutivo venga el TSJ a decir que algunos artículos sí y otros no? ¿No representa esto un mal precedente para el país?

-Yo soy profesor de derecho constitucional y lo que le digo a mis alumnos es lo mismo que voy a seguir sosteniendo. Hubo un diseño constitucional en 1999 en la Constitución que fue incluir la Sala Constitucional dentro de la estructura del TSJ como una especie de súper sala y se le dieron unos poderes extraordinarios que le permiten que sus decisiones tengan carácter de precedente legislativo. No lo comparto, pero eso está en el diseño de la Constitución de 1999; la Sala Constitucional tiene poderes supraconstitucionales. En todos los demás países donde existe la jurisdicción constitucional, la misma está fuera de la cúpula de la jurisdicción ordinaria, hay cortes constitucionales, pero eso es un diseño del constituyente de 1999.

Voto uninominal y la proporcionalidad

-¿Cuál sería el ideal en cuanto a voto nominal y voto lista?

-Lo ideal es volver a un sistema que se aproxime a lo que establecía la Constitución de 1961, un método que refleje fidedignamente el número de votos con el de escaños obtenidos; que el que sacó 100 mil votos tiene derecho a dos diputados y aquí tenga dos diputados. Todo sistema uninominal o de mayorías termina lesionando ese principio; incluso en la vieja Constitución existía una figura que benefició mucho a los partidos minoritarios que era el de los diputados adicionales, si un partido no lograba obtener por vía directa la representación en un determinado circuito se le asignaba el número de escaños que le tocaran según los votos obtenidos. La idea es que el nuevo sistema se aproxime al sistema de representación proporcional que existió durante la vigencia de la constitución de 1961, que a través de un mecanismo de adjudicación se pueda ir al ideal, que se refleje el número de escaños por el número de votos

-¿Cuál considera que es el reto de la nueva directiva del CNE? ¿Cuáles son las tareas de emergencia, si cabe el término, que debe acometer el directorio?

-Yo estoy llegando, hoy fue el segundo día, pero tuve una reunión con el exrector Luis Emilio Rondón y él me informó que ya antes de la quema en los galpones del CNE (donde se perdieron máquinas de votación) se había establecido la adquisición de 15 mil nuevas máquinas por el tema de la obsolescencia tecnológica. Sabes que la tecnología generalmente es de vida corta. Ahora, con la quema total hay que pensar en la adquisición de nuevas máquinas, tanto el hardware como el software (programas informáticos). Ese es un tema que no tengo claro cómo se va a encarar, que se cruza con una realidad: el tema de las sanciones a que está sometido el gobierno venezolano.

Acota Rafael Simón Jiménez que cualquier sistema que se utilice tiene que ser transparente. “Se ha hablado de volver al sistema manual, el que diga eso no sabe lo que está diciendo. El sistema manual fue el más proclive al escamoteo y robo de votos y no inventado por Chávez. Acuérdate del acta mata votos. Yo fui dirigente del MAS, yo me opongo a eso, fui víctima de eso”.

Cumplimiento

Rafael Simón Jiménez señala que lo más importante ahora es lo que se vaya verificando en relación al cumplimiento de los pactos para las garantías electorales, pero advierte que el juego político está abierto y que incluso cabe la posibilidad de que finalmente las elecciones puedan ser pospuestas.

“La Constitución habla de elecciones este año, estamos en una situación grave en medio de la pandemia; el Gobierno ha dicho todas las tardes que eso es prioridad. Vamos a ver cómo se combina el tema de la pandemia con el electoral, se atiende el tema de la renovación tecnológica y eso puede ser materia de un acuerdo entre los factores políticos. Mucha gente dice ‘¿y creen que con todo eso van a hacer elecciones en diciembre’? Pero es que esas personas nunca van a ir a elecciones ni con pandemia ni sin pandemia. En Bolivia, fuerzas que están más confrontadas que en Venezuela acordaron posponer las elecciones, todo eso es negociable, le digo a la gente que vaya viendo y vaya fijando su criterio. Si yo veo que las garantías están siendo burladas me voy a mi casita”, finalizó.

Victoria clamorosa

-En 2015 se dio la victoria opositora con una mayoría calificada, pero vino lo de los diputados de Amazonas (el TSJ ordenó suspender la proclamación de cuatro diputados, tres de ellos opositores) y después la declaración del desacato. ¿Qué podría ser diferente en esta oportunidad para que una victoria sea realmente efectiva?

-Eso tiene que ver con un diseño estratégico de la ruta para formar una transición en Venezuela. ¿Qué fue lo que pasó en 2015? Una victoria clamorosa. Habían logrado un acuerdo entre las fuerzas de la Unidad, que fueron las elecciones con la tarjeta de la manito, de que quien obtuviera el mayor número de parlamentarios presidiera la Asamblea Nacional. El señor Henry Ramos, que es amigo mío y me solidarizo con él en esta medida que acaban de tomar (suspensión de la directiva del partido y nombramiento de una junta ad hoc) pactó con Voluntad Popular, que es el partido que más había repudiado, para saltar por encima de Julio Borges a quien correspondía ser presidente de acuerdo al pacto que no estaba escrito, pero era de caballeros.

Eso me extrañó de Henry Ramos -prosigue- pero ¿cuáles fueron sus primeros gestos? descolgar los cuadros (de Chávez) y decir que en seis meses íbamos a salir de Maduro. Yo no avalo a ninguno, porque hablar de la AN en desacato es una cosa que no existe, el desacato se aplica a una persona natural que no cumpla una sentencia de amparo. Ahora, si esa AN, después de esa victoria clamorosa y esa amplia mayoría consolidada, se hubiera conducido con tacto, hubiera entendido cuál era su papel que era controlar al Ejecutivo, legislar y ser el centro del debate político, me atrevo a apostar lo que sea a que este gobierno no existiera. Desde ese desafío, y antes con lo de los diputados de Amazonas, se montó un dispositivo de provocación y confrontación. El Gobierno conoce tanto a sus adversarios que los provoca porque sabe cuál va a ser la actitud.

Medida perjudicial

-¿Cuál es su posición con respecto a la sentencia contra AD?

-Condena absoluta a toda injerencia, judicialización, de la vida interna de los partidos. La Constitución tutela la vida de los partidos, establece amplias garantías para el ejercicio de la democracia interna de los partidos y todo lo que sea inmiscuirse dentro de la vida interna de los mismos lo considero perjudicial, y creo que la medida es de tal manera censurable que he visto hasta un pronunciamiento del Partido Comunista de Venezuela, que ha sido incondicional del PSUV, y también ha condenado la sentencia. Me extraña por cierto (la medida). Me gustaba mucho la propuesta que había hecho Bernabé Gutiérrez en un principio de hacer un referendo, vi con simpatía que los partidos pudieran tomar sus decisiones consultando con sus bases, al colectivo. En primer lugar, (la acción del TSJ) me produjo sorpresa y en segundo condena.

-Usted ha dicho que la gente está desesperanzada. ¿Cómo se puede lograr que retome la esperanza y vea en el voto un mecanismo para el cambio político?

-Mucha gente me pregunta si con el nuevo CNE puede haber garantías o puede entusiasmar a la gente con el voto. Yo les digo que no; incluso estando yo allí como factor de la oposición. No es el CNE el que da las garantías, ellas están establecidas, pactadas, en base a un documento que es el mismo que Vicente Díaz, actuando como asesor de la Mesa de Negociaciones en Santo Domingo (República Dominicana) del G4 en las reuniones con el Gobierno, planteara en esa oportunidad. Están en la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia. El CNE lo que tiene es un mandato para llevarlas adelante, pero eso es una materia definida y vinculante. Se puede establecer que debe convocarse a todos los actores políticos, incluso actores de la vida nacional porque son temas que involucran no solo a los partidos, para ampliar esas garantías, y dar todas las necesarias para rescatar la confianza de la gente en el voto como gran instrumento del cambio y transformación en democracia.

El camino del fracaso

-¿Cómo se puede renovar ese liderazgo de la oposición?

-Yo digo que el movimiento de montoneros, peronistas, en Argentina, un movimiento que terminó yendo a la lucha armada luego contra la junta militar, decía una consigna que es aplicable en Venezuela: “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”. Los dirigentes están para dirigir, pero si no dirigen, es decir, no son exitosos, no marcan una ruta, la gente les pasará por encima, y la propia dinámica de los acontecimientos hará irrumpir nuevos liderazgos. Una persona que quise mucho y me guió en la política en mis primeros pasos, y tuve con él una amistad entrañable, Teodoro Petkoff, a quien le sobraba talento, enjundia, inteligencia, siempre dijo que en la política había que combinar la inteligencia y la voluntad, y esto último lo ubicaba de la cintura para abajo. ¿Cuál es el tema de ahora? Estos muchachos, le digo muchacho a Guaidó porque es mucho menor que los hijos míos pero le tengo un gran aprecio y reconozco que tiene un gran coraje, pero aquí se le ha metido en la cabeza a mucha gente que la política es (solo) coraje, y es inteligencia también; si no coordinas el coraje con la inteligencia no vas a obtener resultados.

En opinión de Rafael Simón Jiménez esa generación emergente de jóvenes dirigentes tiene oportunidad de rectificar, pero se ha dejado atrapar en lo que llama “unas verdades preconcebidas”. En este sentido recordó que cuando Guaidó asumió la presidencia de la AN Jiménez publicó un artículo en el que le decía “prohibido cometer errores” y afirma que cuando hablaba de errores se refería a incurrir en los mismos que se habían cometido anteriormente; no en otros distintos, sino, por ejemplo, repetir lo de 2005 (no participar en las elecciones parlamentarias) y volver a andar una ruta que se sabe fracasada, como es la abstención.

17 de junio 2020

TalCual

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