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Opinión

​José E. Rodríguez Rojas

El régimen de Maduro, presionado por las sanciones, retrocedió en su propósito de instrumentar el ¨Socialismo del Siglo XXI¨ y ha procedido a desmantelar el régimen de controles que instrumentó Hugo Chávez. Ello ha provocado una mejora en el abastecimiento interno y en la capacidad de compra de parte de la población que ha reducido el descontento social, en particular en Caracas. El régimen ha tratado de esconder su fracaso en la implementación del modelo heredado de Chávez recurriendo a una estratagema propagandística; en el marco de la cual ha relanzado el Petro como ancla de la economía. Sin embargo las operaciones con el Petro lo que han hecho es impulsar la dolarización y evidenciar la incapacidad del gobierno de controlar el valor del billete verde y la inflación.

Para fortuna de los venezolanos el “Socialismo del Siglo XXI” no matriculó. Las sanciones instrumentadas por los Estados Unidos y sus aliados no pudieron deponer a Nicolás Maduro, como era su propósito. Sin embargo sí lograron forzar al régimen a deshacerse del engendro político creado por Hugo Chávez y que él bautizó como el “Socialismo del Siglo XXI”. Maduro ha suspendido casi todos los controles económicos impuestos por su antecesor. Las sanciones “han hecho al gobierno” más flexible dice Luis Oliveros un economista integrante de Ecoanalítica, una firma consultora. Esta es la tesis planteada por el magazine inglés The Economist en una de sus últimas ediciones.

Según dicho magazine el régimen ha cesado en sus intenciones de controlar los precios y la tasa de cambio entre el dólar y el bolívar. Las empresas importan lo que ellos desean y fijan los precios que consideran convenientes. Como consecuencia del desmantelamiento de los controles el abastecimiento ha mejorado con respecto a los años previos. Los supermercados que lucían vacíos durante la mayor parte de los años 2017 y 2018 ahora están repletos de comida. Si bien los precios de las mercancías se han incrementado, no solo los ricos pueden acceder a ellas. Se estima que un tercio de los venezolanos tiene acceso directo a las remesas que sus familiares le envían desde el exterior. Desde el inicio del gobierno de Maduro 4 millones de personas han abandonado el país y envían remesas cuyo monto se estima que en la actualidad alcanzan los 4 millardos de dólares, equivalente a un 3% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo a estimaciones de la empresa Ecoanalítica. Esto complementa el sistema de distribución de alimentos del gobierno y un discreto programa de asistencia implementado por algunas ONGs.

La mejora en el abastecimiento y el incremento de las remesas, se da paralelamente a un proceso de dolarización en el marco del cual taxistas y señoras de servicios fijan sus tarifas en dólares, aunque cobren en bolívares. Los comercios colocan sus tarifas en dólares y las colas en los mismos sugiere que sus clientes pueden acceder a ellos. El monto de dólares en circulación excede al de bolívares. El bolívar no se está depreciando a la tasa de inflación imperante en la economía. El gobierno ha instrumentado medidas para controlar la masa de dinero en circulación. Una de ellas ha sido la de elevar los requisitos de reservas a los bancos lo cual redujo los niveles de inflación (durante el año 2019), aunque todavía es la más alta del mundo.

Algunos habitantes de la capital admiten que la situación económica ha mejorado en relación al año pasado, aunque fuera de Caracas muchos venezolanos no estarían de acuerdo con tal apreciación. La población continúa muriendo en los hospitales por la carencia sistemática de equipos e insumos. La ONU estima que 7 millones de venezolanos necesitan en forma urgente de ayuda humanitaria. La mejoría de la situación en la capital ha estimulado una migración interna hacia Caracas, donde el régimen trata de evitar se reproduzca la crisis de servicios públicos que ocurren en zonas de la provincia, como en el Estado Zulia. Disturbios en Caracas es lo que menos necesita el gobierno.

Continuando con la argumentación desarrollada por The Economist el régimen de Maduro ha desistido de sus pretensiones de imponer el “Socialismo del Siglo XXI”, sin embargo ello no implica que ha renunciado a sus propósitos de prolongarse en el poder. En este sentido ve con simpatía la dolarización y las mejoras en el abastecimiento, pues ello ha provocado una mejoría en la situación económica que ha bajado la presión interna. Venezolanos con acceso a dólares es menos probable que protesten señala Oliveros de Ecoanalítica.

Hay que añadir a lo planteado por el magazine inglés, que ante el estrepitoso fracaso en la implementación del modelo heredado de Chávez el régimen ha tratado de esconder el mismo recurriendo a una estratagema propagandística. Según ésta el Estado no ha colapsado sino que continuará desempeñando un rol clave en las transacciones económicas. A tal fin están planteando que de ahora en adelante la moneda virtual creada por el régimen, el Petro, será el ancla de la economía. Con tal propósito obligaron a los bancos a expresar todas las transacciones en Petros. Obligaron o convencieron a varios comercios a vender sus mercancías en Petros que luego serían intercambiados por bolívares. Ello dio lugar a largas colas en los comercios involucrados que reeditó la pesadilla de las colas que los venezolanos vivimos en años previos. Algunos beneficiarios permanecieron en dichas colas hasta un día sin, al final, poder adquirir la mercancía deseada.

Al final el tiro les salió por la culata, pues los comerciantes utilizaron los bolívares derivados de la venta de los petros para adquirir dólares, lo cual contribuyó a impulsar el valor del dólar hasta rebasar los 80.000 Bs a mediados del mes de enero del presente año. Como lo señaló José Guerra recientemente en un artículo publicado en Tal Cual: “el pago de los bonos con Petros,…al final terminan convirtiéndose en bolívares circulantes y de allí pasan a perseguir a los escasos dólares”. En lugar de convertir al Petro en un ancla de la economía, lo que hicieron fue acentuar la dolarización y poner en evidencia que el gobierno ya no controla el comportamiento de la tasa de cambio ni otros aspectos cruciales de la economía como la inflación; la cual se aceleró, durante los inicios del año 2020, aún más allá de los elevados niveles que ya tenía en diciembre del año pasado.

Profesor UCV

Referencias:

Tal Cual. 2020. Aparece en la economía venezolana un nuevo marcador del dólar: los bodegones. Tal Cual, 12 de enero.

The Economist. 2019. More dollars and fewer protests in Venezuela. The Economist. Dec 18th.

 5 min


Jesús Elorza G.

​Los camaradas del Psuv, le reclamaban airadamente al nuevo militante Luis Parra, su comportamiento en los acontecimientos ocurridos en la Asamblea Nacional. ¿Por qué corriste, cobarde? dejaste en ridículo, tu nombramiento como Presidente para el periodo legislativo 2020-2021.​

-Compañeros, perdón camaradas, no corrí. Déjenme explicarles que fue lo que pasó: mi secretaria, me informó que tenía una llamada urgente del "Russian Financial Corporation Bank" (RUSFINCORP) y debia atenderlos de inmediato o corría el riesgo que bloquearan el depósito a mi nombre de !!!Un millón de dólares!!!​

-¿Y que Banco es ese camarada? preguntó uno de los milicianos.​

-Ese es un banco ruso. Y me llamaron para informarme que el banco donde me habían depositado el millón de dólares, el "Evrofinance Mosnarbak, habia sido sancionado por los Estados Unidos y por eso estaban en riesgo mis billetes, dijo muy nervioso Parra. Para calmarme, me informaron que por orden expresa de Putin, creador del Evrofinance conjuntamente con Chávez, iban a trasladar mis reales al Rusfincorp para que los gringos imperialistas no lo tocaran....por esa razón, camaradas, es que salí corriendo, no huyendo, con rumbo a mi oficina para atender la llamada.​

-No quedaron muy satisfechos los milicianos y siguieron preguntándole: ¿Y por qué la Guardia Nacional dejo entrar a Guado y su gente?​

-Eso tendrán que preguntárselo a Diosdado, que de paso, me había asegurado que no los iban a dejar entrar y ya vieron lo que paso. Si al comandante del pelotón, que custodia el Palacio Legislativo, el mismo que empujó a Julio Borges, y por eso lo ascendieron a General, imagínense que hubiera pasado si hubiese puesto preso a Guaidó y al grupito minoritario de diputados.....seguro, el camarada Nicolas, lo hubiese nombrado Ministro de la Defensa.....peló ese boche.​

-Nuevamente fue increpado por el jefe de uno de los colectivos: Tú dices "grupito de diputados" y habían más de 100.

-No chico, eso es propaganda de los oligarcas. No vistes que los curules estaban full, cuando instalé la sesión...​

-Parra, no me convences. Yo estaba allí, sentado en un curul, al igual que 30 camaradas del Colectivo La Piedrita y ninguno de nosotros somos diputados ..... ¡a otro, con ese cuento! Con razón, en la calle, ya comienzan a llamarte : "Parra El Breve". No duraste un coño, como Presidente de la Asamblea. Ahora, ¿qué vas a hacer, correlón?​

-Tranquilos camaradas, este juego está ganado, hoy mismo voy a oficiar al pana Moreno del TSJ, para que elabore y le presenté al país una resolución express, en donde se me reconozca constitucionalmente como presidente legítimo de la Asamblea y de paso ordene el encarcelamiento de Guaidó y su grupito. Luego, procedo a ratificar a la camarada Tibisay en el CNE para que convoque las elecciones parlamentarias de inmediato. Los diputados de la oposición serán todos inhabilitados y solo permitiremos la participación de aquellos “picaos”, como yo, por el alacrán.​

Emocionados, los colectivos, comenzaron a gritar: Parra camarada/tu huida será vengada. Pero, al ver el ingreso al Palacio Legislativo, de los diputados demócratas, unidos en un solo bloque con Guaidó al frente....los Guardias Nacionales y los colectivos acompañaron a Parra en su huida. ​

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Ëfrén Rodríguez:

Estimados amigos les remito, de forma digital, las publicaciones realizadas en las Memorias Históricas Digitalizadas de Turmero. Se trata de un esfuerzo que busca difundir los hechos histórico-geográficos de la ciudad de Turmero, en el estado Aragua, Venezuela. resalta los valores locales, el gentilicio turmereño y la divulgación de investigaciones de carácter geohistórico. Esáa dirigido a estudiantes, universitarios e investigadores y todo público que esté interesado en los temas locales, divulga el amor por el lugar, sus costumbres, tradiciones y personajes que han marcado los hechos cotidianos del pueblo de Turmero. Se concreta en la publicación digital, libros, folletos, vídeos y reportajes que usted puede descargar, compartir, guardar y consultar permanentemente. Hasta el momento se han publicado digitalmente 100 documentos y su enlace es: https://www.facebook.com/groups/280718592329685/permalink/859699754431563/

Asi mismo les dejo el enlace directo de los materiales:

PUBLICACIONES DE EFREN RODRIGUEZ EN LAS MEMORIAS HISTORICAS DIGITALIZADAS DE TURMERO

5. GEOGRAFÍA DE TURMERO POR EFRÉN RODRÍGUEZ,2013 https://www.facebook.com/groups/280718592329685/394368294298047/

13. TURMERO INOLVIDABLE POR EFRÉN RODRÍGUEZ (IMÁGENES) https://www.facebook.com/groups/280718592329685/406525819748961/

16. LA REVENGA: TRES GENERACIONES, TRES MOMENTOS HISTÓRICOS DISTINTOS POR EFREN RODRIGUEZ

https://www.facebook.com/groups/280718592329685/423499718051571/

20. LA CASA DE MIS PADRES (CUENTO-CRÓNICA) DE EFREN RODRIGUEZ https://www.facebook.com/groups/280718592329685/443588999375976/

39. RODRIGUEZ G Y E. RODRIGUEZ (2016). ANGEL AUGUSTO RODRIGUEZ,EXRESION DE LOS VALORES FAMILIARES

https://m.facebook.com/groups/280718592329685?view=permalink&id=450751961993013

56. “VIDA Y OBRA DEL SACERDOTE VENANCIO AZPIROZ” COMPILADO POR EFREN RODRIGUEZ https://www.facebook.com/groups/280718592329685/471634239904785/

57. HOMENAJE A NUESTRA PATRONA VIRGEN DE CANDELARIA. E. Rodríguez y NG. Rodríguez https://www.facebook.com/groups/280718592329685/474110776323798/

59. Rodríguez, Efrén (2018) personajes recientes de Turmero https://www.facebook.com/groups/280718592329685/481141798954029/
60. Rodríguez, Efrén. Notas Geográficas de Turmero. https://www.facebook.com/groups/280718592329685/482452345489641/
61. Rodríguez N y E. Rodríguez. (2018) Turmero en Semana Santa.
..https://m.facebook.com/groups/280718592329685?view=permalink&id=489987904736085
62. Biografía de Claro Romero, Volibolista Panamericano. Por E. Rodríguez y Néstor German Rodríguez(2018)

https://www.facebook.com/groups/280718592329685/493467464388129/

83. Efren Rodriguez. Pedagogía y Política.

https://www.facebook.com/groups/280718592329685/permalink/853088781759327/

96.regresando al pasado, seguimos en el presente por Efrén Rodriguez, https://www.facebook.com/groups/280718592329685/permalink/904824539919084/

98. Memorias,tradiciones y cotidianidad por Efren Rodriguez. https://www.facebook.com/groups/280718592329685/permalink/907769796291225/

99. Efren Rodriguez. El Amor por el Lugar

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Visita mis blogs:

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efren.rodriguez@ipmar.upel.edu.ve

Apartado Postal 010,Turmero,Aragua, Código Postal: 2115

MOVIL:0414-2957123

Dr/Prof. Efrén Rodríguez M.

Universidad Pedagógica Libertador-Instituto Pedagógico de Maracay, Departamento de Ciencias Sociales, Área de Geografía

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Carlos Raúl Hernández

Con las constituciones norteamericana de 1787 y francesa de 1791, las sociedades occidentales dieron el salto quántico que funda un poder interno legítimo y separado en tres ramas, para que dos vigilen la tercera y erradicar así la tiranía de un hombre. Con esto, los estados superaron la guerra social interna de la humanidad durante milenios, -aunque seguirá siempre en latencia-, que continuó en otros continentes hasta que adoptaron esas instituciones y continúa en las que no lo hicieron.

Sigue siempre en latencia. Basta que parpadeen los mecanismos de control social, por catástrofes naturales, apagones, levantamientos, para que los hombres sean bestias y tánatos inunde las calles. Las incidencias parlamentarias de comienzos de enero en Venezuela y España parecen un experimento de laboratorio para apreciar diferencias entre autocracia vs democracia. Umberto Cerroni escribió hace muchos años que la concepción revolucionaria del Estado había que desecharla por primitiva, porque retornaba la guerra social.
En Venezuela priva la ausencia de ley, la brutalidad, el uso de la fuerza, el irrespeto a cualquier norma establecida que concluye en una radicalización de la inconstitucionalidad, esencia de toda revolución porque está en su naturaleza. En el comienzo de la legislatura española se preservan meticulosamente las normas, y los resultados dependieron de uno o dos votos sin que ninguna mano pudiera alterarlos, que no fuera la voluntad personal de cada parlamentario.
Sin embargo, a pesar de las instituciones y contra ellas, los políticos españoles hacen descender la política al subsuelo, con un debate de metal abyecto y apocalíptico digno de 1936, triste pasado y sangre seca. Desentierran los muertos que están ebrios de lluvia antigua y sucia, imágenes espectrales que flotaban tenebrosas sobre el Hemiciclo. Se someten a las normas institucionales porque poderosos organismos los obligan, pero coquetean al abismo con un lenguaje destructivo e hiriente, escatológico.
¿Paz perpetua?
Un poco por sus limitaciones intelectuales (no hay Felipe González, Suárez, Aznar, ni Rajoy en liza) y otro porque es instintivo agredir, herir al adversario, no así razonar, para derrotarlo y convivir con él, no por motivos morales sino políticos. En Venezuela sede de una autocracia, una semidictadura invertebrada, todo termina, después de dos meses de escándalos parlamentarios de corrupción, en una república chocarrera en la que existen dos presidentes, tres tribunales supremos y ahora tres órganos legislativos.
Los posmarxistas comenzaron con Chávez a apuntarle a la Constitución, porque es la jaula de hierro que encierra el poder y protege a los ciudadanos. Por eso ya en Chile amuelan los cuchillos para clavar la Constitución democrática, liberal y representativa. La democracia no puede impedir las pulsiones bestiales de los hombres, pero sí regularlas y sancionarlas. En el plano internacional la situación es bastante parecida.
En un pequeño libro, La paz perpetua (1795) Kant prefiguró la necesidad de crear una organización que agrupara a todos los países para convivir e impedir las guerras, que siglo y tanto después estimuló la creación de la ONU. Le aterraba la guerra porque es uno de los componentes más antiguos en el devenir del hombre y es el crimen legalizado y generalizado.
Aunque desde el siglo XVII el maravilloso disidente, Hugo Grocio se empeñó en legislar sobre la guerra, cosa entre otras que le mereció cadena perpetua, de la que huyó gracias al valor casi suicida de su amante. Su tesis, desarrollada posteriormente por Kant, es que si se puede dominar el estado de naturaleza en el interior de los países, también debe hacerse entre ellos, a escala internacional, que ya no fuera la paz de un imperio como Roma sino un acuerdo entre estados, una especie de confederación.
La vida es tormenta
De hecho, el siglo XX ha sido la etapa con menor número de conflictos bélicos desde que el hombre tiene memoria. A partir del logro de instituciones globales, primero la Sociedad de las Naciones y luego ONU, los desenfrenos de los líderes empezaron a chocar con barreras, se dificulta el uso de la fuerza indiscriminada y se creó la posibilidad de acciones bélicas multilaterales consensuadas contra Estados que violen la convivencia.
Así fue la Tormenta del desierto en 1991, en la que 34 países aprobaron atacar a Hussein por la anexión de Kuwait. Caso contrario, la siguiente invasión a Irak en 2003 con apoyo de muy pocos países, condujo a la destrucción del invadido en tanto país. Ahora se presenta una nueva y trágica situación en Irán, luego de un sostenido y bastante exitoso esfuerzo de dos presidentes norteamericanos anteriores para detenerlo y neutralizar su peligrosa influencia en el Medio Oriente.
Obama y los mandatarios de las principales potencias europeas conquistaron un acuerdo para detener en ese país el enriquecimiento de uranio con fines militares. Ahora veremos las consecuencias de haber azuzado al tigre lo que tiende a traducirse en terrorismo y más víctimas. (“los muertos están ebrios de lluvia antigua y sucia / el reloj hace su tictac lejano del deshielo / en el corazón de los féretros pobres de Lofoten”. Lubicz Milosz)
@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/59131/%E2%80%A6los-muertos-esta...

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Edgar Benarroch

El partido Social Cristiano de Venezuela COPEI arriba a sus 74 años de vida en el país. En estos casi tres cuartos de siglo ha hecho historia, ha entregado su voluntad íntegramente al servicio público, ha luchado incesantemente por alcanzar el Bien Común y la Justicia Social, ha actuado con la convicción excelsa de practicar la caridad. Cuando ha sido gobierno se ha entregado a la búsqueda del mayor bienestar posible de la población y de manera privilegiada por el de los más necesitados y débiles . Cuando ha sido oposición la ha asumido siempre en función del más alto interés nacional.

Hemos actuado bien y también cometido errores, creo que la balanza se inclina a lo bueno y así la historia lo reconoce. Hoy cuando iniciamos el camino a los 75 años, Dios quiera que en él encontremos la UNIÓN fraterna como debe ser. Es de dominio público y no incurro en imprudencia y deslealtad cuando señalo que el error de hoy es la desunión. Dios quiera ella quede en el pasado como mal recuerdo que no debemos repetir y solamente revisarlo para no volver a caer en él nunca jamás. Lo que nos separa son diferencias subalternas ante el interés general del partido, ellas son perfectamente superables, solo es necesario proponérnoslo con fe cristiana, dejarlas atrás y ver hacia el porvenir para avizorar las generaciones futuras a quienes debemos entregarle en lo más alto y limpia la Bandera verde de la esperanza . Abracémonos con la mayor solidaridad posible que hoy como nunca la nación nos requiere y no podemos ni debemos negarnos.

La militancia y nuestros amigos observan angustiados y preocupados las diferencias de sus dirigentes. En la militancia y simpatizantes no hay discrepancia, solo el inmenso deseo por la confraternidad que nos coloque nuevamente en el protagonismo político, social, económico y cultural del país. Jesus en su prédica por el amor,la paz y la convivencia nos dejó un nuevo mensaje : "Amaos los unos a los otros...", practiquemos y hagamos bueno su mensaje La Patria nos necesita como nunca y nos necesita UNIDOS.

Llegamos a este aniversario con nuestro país cargado de inmensa angustia y preocupación consecuencias de la más desastrosa administración pública que recordemos y estamos en el urgente e inaplazable deber de estar a la altura que este tiempo nos demanda, que es el de lograr un cambio radical que rescate la libertad, la democracia y la justicia, que nos coloque en francas vías de progreso con especial atención de aquellos más necesitados y urgídos, donde se entienda que la política es la incesante lucha por el Bien Común, donde la solidaridad y subsidiaridad sea práctica común de todos y tengamos la convicción que la acción política es de servicio privilegiando el interés general siempre apreciando en sumo grado el de los pobres.

El compromiso que tenemos con el país es inmenso pero en este tiempo se redobla ante la gravedad que confrontamos, salir bien de él supone un partido fuerte, organizado, formado y en condiciones plenas para afrontar este reto con éxito. Ello es posible y es de urgencia la UNIDAD SOLIDARIA de COPEI para con propiedad solicitarle a los sectores de oposición UNIDAD que es el camino para recobrar la esperanza cierta en un porvenir cuanto antes distinto y mejor.

Nacimos con la consigna de "POR LA JUSTICIA SOCIAL EN UNA VENEZUELA MEJOR". Ella sigue siendo nuestra bandera y origen de nuestros desvelos y dedicación, por ella dediquemos estos días, en honor a este aniversario, a la restitución de la unidad de nuestra dirigencia que nos traerá alegría espiritual y distanciará nuestras angustias.

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Sin entrar en el terreno de las grandes definiciones, deberíamos al menos ponernos de acuerdo en un punto; y es el siguiente: El concepto de sociedad no alude a un objeto del deseo de la sociología, ni tampoco es un sinónimo de nación, ni mucho menos se refiere al conjunto de la población de un país. El concepto de sociedad tiene que ver con la existencia de asociaciones.

1.

Donde no hay asociaciones no puede haber sociedad. Y si consideramos que la mayoría de las asociaciones son económicas, culturales y políticas, podemos deducir que la sociedad no puede solo ser objeto de estudio de la sociología. Por ejemplo, cuando nos referimos a las asociaciones políticas aludimos a la organización política de una nación. De ahí la importancia de precisar a cual franja de la sociedad nos estamos refiriendo, a menos que optemos por convertir a la palabra sociedad “en una dama para todo servicio”.

La sociedad es el espacio en donde las asociaciones establecen relaciones entre sí, las que pueden ser incluso, antagónicas. Es el caso de las llamadas luchas de clases. Las luchas de clases suponen una relación entre clases. Una relación negativa si se quiere, pero relación al fin.

No puede haber lucha de clases sin clases y no puede haber clases sin organizaciones de clase. Las clases existen a través de sus organizaciones (representaciones). No existiendo organizaciones de clases, no hay clases.

Ahora, si la población de un país no está organizada en clases, la población vive en estado de masa no orgánica. Luego, la masa es la población en estado social no orgánico (pre-, anti- o a-social) Las clases, en cambio, reitero, son sus propias organizaciones. No hay clase en sí ni clase para sí, como imaginaba el Marx hegeliano (“Miseria de la Filosofía”). Una clase es para sí o no es clase.

Por más aguda que sea en un momento la lucha de clases, las clases, al estar representadas por organizaciones configuran la estructura de una sociedad. Luego, cuando no hay organizaciones de clase, no solo no hay clases, tampoco hay, en sentido estricto, sociedad. Y bien, allí donde no hay sociedad están dadas las condiciones para que el Estado ocupe todos los espacios de la vida social y política. Es por eso que la masificación de “lo social” es la condición primaria de los llamados estados totalitarios (tesis de Hannah Arendt).

En una nación cuya población no está organizada en clases, la relación que establece el Estado con la población es la de Estado-masas. De ahí que Hannah Arendt al analizar al fenómeno totalitario (“The Origins of Totalitarianism”) destacó que este siempre es precedido por una alianza entre determinadas elites y la “chusma” (Mob). Así Arendt amplió conceptualmente la relación entre los movimientos sociales inorgánicos y el establecimiento de una dictadura, hecho ya destacado por Karl Marx cuando analizó el rol del “proletariado andrajoso” (Lumpenproletariat) durante la revolución frustrada de París, en 1848.

No sería quizás errado afirmar que una dictadura, totalitaria o no, suele ser precedida por movimientos de masas a los cuales hoy día denominamos populistas, aunque también debemos agregar que no todo populismo termina en una dictadura. El populismo es una forma de integración política de masas alrededor de un caudillo mesiánico (no existe movimiento populista sin caudillo populista). Por lo mismo, todo régimen populista porta consigo una ambivalencia. Por una parte integra las masas al Estado, pero por otra, destruye o bloquea a las organizaciones horizontales que conforman una sociedad.

Bajo un Estado populista, la sociedad organizada en clases tiende a desaparecer. Pero el derrumbe de la sociedad clasista no lleva a la igualdad sino a la desintegración social. Cuando la desintegración no conduce a un nuevo tipo de integración para-estatal (estalinista o fascista) y se mantiene en el tiempo, podemos utilizar el concepto acuñado por Durkheim: anomia, equivalente a una sociedad en proceso de desintegración. La llamada sociedad de masas es, por lo tanto, una forma de anti-sociedad.

Es importante destacar que la relación entre sociedad de clases y anti-sociedad de masas no sigue un curso histórico progresivo. Una sociedad de clases puede ser precedida por una anti-sociedad de masas. Pero a la inversa, una sociedad de clases puede ser destruida y llevada a convertirse en una anti-sociedad de masas.

Cabe destacar que los totalitarismos del siglo XX, sobre todo el nazi y el soviético, se erigieron sobre la base pero también sobre la negación de una sociedad clasista. La diferencia es que el nazi surgió desde un comienzo como un movimiento no clasista. En cambio, el soviético surgió como un movimiento clasista (alianza de obreros y campesinos). El punto común –sobre eso insistió Hannah Arendt- fue que ambos totalitarismos destruyeron a las organizaciones independientes de campesinos, empresarios y obreros, verticalizando al orden social e integrándolo al Estado. El totalitarismo –este es el punto clave- aparece cuando la anti-sociedad de masas es ocupada por el Estado. Esa es la razón por la cual no toda dictadura es totalitaria.

Hay pues una relación indirecta entre un orden político y un orden social. Algunos ordenes políticos favorecen el desarrollo de una sociedad estructurada en clases; otros lo inhiben. El curso de las revoluciones madres de la modernidad, la norteamericana y la francesa, así lo demuestra. Mientras la de los EE UU surgió como una revolución republicana no democrática, vale decir, con exclusión del pueblo (masas), la francesa surgió de una revolución de masas (en cierto modo fue la primera revolución populista de la historia). El camino que ambas recorrieron fue, por lo mismo, inverso.

La revolución norteamericana continuó ampliándose en la medida en que incorporaba a la masa no organizada (sobre todo a los esclavos) bajo el formato de clases (trabajadores asalariados). La francesa, en cambio, construyó una nación de clases aplastando a las masas que habían dado origen a la propia revolución. Ahí reside la notable diferencia que observó Alexis de Tocqueville (“La Democracia en América”) entre el autoritarismo republicano de los franceses y la orientación republicana– democrática de los norteamericanos. Ambas revoluciones fueron republicanas (anti-monárquicas). Pero mientras la república de los norteamericanos excluía a la masa, la francesa la incorporó desde un comienzo para excluirla después (periodo napoleónico). Ambas llegaron a ser, por distintas vías, repúblicas democráticas.

Importante será destacar entonces la diferencia entre república y democracia, pues si bien toda democracia surge de una república, no toda república posee de por sí un carácter democrático. Baste solo observar como en la ONU las repúblicas no democráticas constituyen una gran mayoría.

El concepto de república tiene una connotación más jurídica que social. Señala en primera línea la constitución de un orden civil regido por un Estado sustentado en el derecho público. La democracia en cambio es un fenómeno social: señala la incorporación del pueblo, ya sea en la forma de masa, ya sea en la forma de clases, al orden republicano. Hay, por lo mismo, repúblicas democráticas y otras que no lo son.

La incorporación del pueblo a la cosa pública fue considerada por la filosofía política clásica –desde Aristóteles hasta Kant- como una alternativa muy indeseable. Por cierto, para esa filosofía el pueblo no eran las clases populares sino la plebe, es decir, las masas. Recién la filosofía política de los filósofos contractualistas (Hobbes, Locke y Rousseu) incorporó a la noción de pueblo como un determinante político, abstracto sí, pero político.

Al comenzar el siglo XXl ya es posible constatar que pese a la oposición de los grandes filósofos de la política, “la rebelión de las masas” ha tenido lugar en casi todo el mundo occidental y en diferentes países esas masas han terminado por ser transformadas en clases al interior de diversos ordenes republicanos. Esa es la razón por la cual la teoría de la lucha de clases del marxismo clásico solo podía tener lugar bajo un orden republicano post-clasista. El proletariado del marxismo es antes que nada una clase situada por sobre y no al lado de la masa no orgánica, sea esta llamada plebe, lumpen o chusma.

Al llegar a este punto recuerdo un día de mi juventud cuando leyendo los discursos de Luis Emilio Recabarren, fundador del PC chileno, me encontré con esta frase: “Nosotros, los trabajadores, los mejores representantes de la clase media chilena”. Recabarren tenía razón.

En muchos países “el proletariado” no está situado en el último peldaño de la escala social. Al contrario de lo que pensaba Marx, se trata de una clase que sí tendría mucho que perder –y de hecho ha perdido mucho- con una revolución de masas, entre otras cosas, sus propias organizaciones de clase. De este modo los marxistas que han sustituido el concepto de clase por el de pueblo (Fidel Castro) o por el de plebe (García Linera) o por el de “multitud” (Hardt y Negri) o por el de “casta” (Pablo Iglesias) no son, en sentido riguroso, marxistas. Mas bien son populistas vestidos con ropaje marxista. El de ellos es solo un “marxismo-andrajoso”.

2.

Las clases social y políticamente organizadas han llegado a ser en la mayoría de los países europeos los ejes en torno a los cuales gira la llamada sociedad. Los trabajadores industriales –el proletariado de Marx- han pasado a ser en Europa miembros, si no privilegiados, por lo menos insustituibles del orden político. La obtención de ese rango no ha sido por cierto un regalo del cielo. Ha sido más bien el resultado de una larga trayectoria signada por luchas de clases, a veces muy violentas.

La economía social de mercado y el “estado social” no son modelos sociológicos. Son conquistas sociales alcanzadas por los trabajadores políticamente organizados de Europa. Sin embargo, el orden clasista democrático no es irreversible. La desintegración de la sociedad de clases y su sustitución por una anti-sociedad de masas es y ha sido una posibilidad latente. Quizás la prueba más notoria de esa posibilidad fue la caída de Alemania en la anti-sociedad de masas construida por los nazis.

Antes de la llegada del nazismo la sociedad alemana era considerada un modelo de integración social. Las corporaciones y gremios estaban muy bien estructurados. El poder de los sindicatos obreros era muy grande. Los socialdemócratas y los comunistas eran partidos de clase muy organizados y las competencias del Estado en materias económicas y sociales funcionaban de modo óptimo hasta el punto de que los servicios de seguro social eran considerados los mejores del continente. Incluso el correo alemán era visto por Lenin como un modelo de socialismo.

¿Cómo y por qué una nación socialmente organizada pudo convertirse de la noche a la mañana en una nación de masas? La respuesta no solo la vamos a encontrar en el terreno puramente económico –por muy aguda que haya sido la crisis de 1929-. Esa respuesta hay que buscarla más bien en el espacio político.

Si bien es cierto que una crisis económica puede provocar una crisis política, no es menos cierto que una crisis política puede llevar a una crisis social. En cierto modo la existencia de un orden social es dependiente del orden político pues es este el que da formato al orden social. Esa es la razón por la cual los historiadores que se han ocupado de analizar el ascenso del nazismo coinciden en un punto: ese ascenso fue posible gracias a la profunda crisis política que hundió a la República de Weimar nacida en 1922. Esa fue, a la vez, la crisis del orden republicano. O dicho de otro modo: la crisis que precedió a la llegada del nazismo no solo fue una crisis política sino una crisis de la política.

La crisis del orden republicano llevó en Alemania al desmoronamiento de la sociedad de clases, a la desconexión de las asociaciones sociales entre sí y con el Estado, a la desintegración de la cultura política e incluso a la corrupción espiritual de los más grandes pensadores de Europa. Gracias a esa crisis, el nazismo pudo emerger con un discurso dirigido no en contra de un determinado partido sino en contra de toda la clase política. Destruida esa clase política, los espacios políticos quedaron desocupados para que sobre la ruina de la sociedad de clases los nazis edificaran una anti-sociedad de masas.

Volvamos ahora al siglo XXl: El hecho objetivo es que, como ocurrió durante la era fascista, en la mayoría de los países europeos se observan hoy signos, no de crisis política sino de crisis de la política. Porque al igual que los fascismos de ayer, los populismos del siglo XXl apuntan en contra del conjunto de la clase política. Dicho en la demagógica expresión de el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ellos están en contra de “la casta”.

Eso es lo realmente preocupante: Los nuevos populismos europeos son también, como el populismo fascista de ayer, portadores de una abierta agresividad en contra del conjunto del orden político. Son, en el sentido exacto del término, revolucionarios. No están en contra de un partido o de una clase: están en contra de todo el sistema político. No nos equivocaríamos entonces si afirmamos que estamos viviendo una nueva arremetida de los representantes de la anti-sociedad de masas dirigida en contra de los soportes políticos de la sociedad de clases.

3.

Los nuevos populismos han aparecido en el periodo de transición que se extiende entre la “sociedad post-industrial” (Touraine) y la todavía no bien constituida “sociedad digital”. Esta última, como es sabido, es extremadamente ahorrativa de fuerza de trabajo y no todos los contingentes que expulsa la producción industrial han pasado a formar parte del nuevo “proletariado digital”. El paro, en su forma oculta, es muy superior al que muestran las estadísticas. Si a ello agregamos el crecimiento del trabajo informal, las ocupaciones precarias y sobre todo, ese ejército proletario de reserva formado por trabajadores extranjeros (en su gran mayoría provenientes de países islámicos) puede entenderse perfectamente por qué, tal como ocurrió en los años treinta, la inseguridad y el miedo sean las tónicas de la cultura política europea de nuestro tiempo. Y bien, gracias a ese miedo social flotante, crecen los nuevos populismos. Ha sonado la hora de los demagogos, de los predicadores del odio, de los profetas sociales redentores y de los partidos mesiánicos.

Lo más probable es que los nuevos populismos han llegado para quedarse. El punto de no retorno aparece cuando los populistas no ocupan solo espacios vacíos de la política, sino cuando reciben el apoyo de sectores hasta hace poco clientes tradicionales de los partidos de la sociedad de clases. Es sabido, por ejemplo, que una parte importante del electorado que ayer votaba por los comunistas, vota hoy por el Frente Nacional en Francia. En Grecia, Syriza creció sobre la ruina del PASOK. Podemos recibe emigrantes de la Izquierda Unida y del PSOE. Incluso en Alemania una encuesta reveló que en la clientela socialdemócrata existía más simpatía hacia los xenófobos de AFD que entre los conservadores socialcristianos.

Que en España el populismo social de Podemos y el populismo nacional de VOX ocupen espacios políticos que ya no pueden ocupar partidos tradicionales (conservadores y socialdemócratas), podría ser considerado como una posibilidad de renovación del espectro político, argumentan algunos especialistas. Al fin y al cabo ningún conjunto de partidos tradicionales puede reclamar para sí el monopolio de toda la política. Puede incluso que ocurra lo mismo que con los movimientos estudiantiles sesentistas cuando algunos de sus militantes pasaron a integrarse cómodamente en partidos políticos post-modernos e incluso en otros más tradicionales. Puede ser, nada está excluido. Pero eso no impide observar con preocupación los rasgos comunes que unen a los nuevos populismos, sean estos “de izquierda” o “de derecha”: Todos son anti-europeistas, todos miran con simpatía hacia la Rusia de Putin, todos despotrican en contra del conjunto de la clase política, todos en fin, son portadores de la promesa de una anti-sociedad de masas.

La Europa del siglo XXl deberá mostrar si las reservas democráticas acumuladas desde los comienzos de la post-guerra conforman un dique suficientemente sólido para contrarrestar los embates de la nueva ola populista. Más no se puede decir por el momento. Estamos situados en el justo medio de una antigua disyuntiva. Y esa se extiende entre la sociedad de clases y la anti-sociedad de masas.

El presente artículo ha sido construido sobre la base de otro pubicado en 2016 bajo el título La Disyuntiva

Enero 12, 2020

Polis

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Angus Deaton

PRINCETON – Mucha gente parece estar perdiendo la fe en el capitalismo y, con ella, su fe en los economistas, a quienes perciben como sus apologistas. El nuevo libro, The Economists’ Hour (La hora de los economistas), del periodista del New York Times, Binyamin Appelbaum, plantea muchas preguntas incómodas. ¿Se equivocó de camino la ciencia económica? Quienes no estamos de acuerdo con la variante neoclásica de la escuela de Chicago, ¿hemos, sin embargo, dejado que nos llevaran demasiado lejos en esa dirección? ¿Sería el mundo un lugar mejor si los economistas de Cambridge hubieran tenido más influencia y los de Chicago, menos? Y, por Cambridge, por supuesto me refiero a Cambridge, Inglaterra.

Cuando me convertí en economista en Cambridge hace 50 años, los economistas y los filósofos hablaban entre sí, y la economía del bienestar se enseñaba y consideraba seriamente. Se debatía mucho sobre el famoso trabajo publicado por John Rawls en 1971, Teoría de la justicia, y Amartya Sen, Anthony Atkinson y James Mirrlees, quienes estaban en Cambridge en ese momento, reflexionaban sobre la justicia y su relación con la desigualdad de ingresos.

Sen, inspirado por el libro Elección social y valores individuales, de Kenneth Arrow, que leyó mientras era estudiante universitario en Calcuta, escribió sobre la teoría de la elección social, la pobreza relativa y absoluta, y el utilitarismo y sus alternativas. Mirrlees halló la respuesta a una versión del problema de reconciliar la preferencia por la equidad con la restricción de respetar los incentivos, y Atkinson encontró una manera de integrar las miradas sobre la desigualdad con sus mediciones.

Mientras tanto, en Estados Unidos, la Escuela de Chicago seguía una línea diferente. Nadie debiera poner en tela de juicio las contribuciones intelectuales de Milton Friedman, George Stigler, James Buchanan y Robert Lucas a la economía y la política económica, así como las de Ronald Coase y Richard Posner al derecho y la economía. Sin embargo, resulta difícil imaginar un conjunto de trabajos más opuesto al pensamiento amplio sobre la desigualdad y la justicia. De hecho, en las versiones más extremas, el dinero se convierte en la medida del bienestar y la justicia no es más que eficiencia. Cuando llegué a EE. UU. en 1983 y me acusaron de ser «poco profesional» por reflexionar sobre la desigualdad, pensé en mi propia reacción años antes, al leer el argumento que propuso Stigler en 1959: «el estudio profesional de la economía te lleva a tomar una postura conservadora en términos políticos». Pensé que era un error de imprenta, nunca había conocido a un economista conservador.

La influencia de la economía de Chicago y los propios argumentos de Friedman siguen siendo extraordinariamente amplios. Friedman descartó gran parte de la desigualdad considerándola como algo natural, que refleja las elecciones de personas con gustos heterogéneos. Creía en la igualdad de oportunidades, pero se opuso con estridencia a los mpuestos estatales, considerándolos «impuestos malos» que «gravan la virtud» y «fomentan el derroche». Más de 700 economistas apoyaron recientemente esas afirmaciones y hoy escuchamos los mismos argumentos contra un impuesto a la riqueza. Para Friedman, quien también estaba a favor de la competencia impositiva entre países, las medidas para limitar la desigualdad en los resultados no solo ahogarían la libertad, sino que ampliarían la desigualdad. El libre mercado genera tanto libertad como igualdad.

Ese no parece haber sido el caso.

Por el contrario, tenemos un mundo en el que la familia Sackler se pagó a sí misma más de 12 mil millones de dólares por desatar y promover una epidemia de opioides por la que murieron cientos de miles de estadounidenses. Johnson & Johnson, el fabricante de tiritas protectoras y talco para bebés, cultivó amapolas reales en Tasmania para alimentar la epidemia, mientras el ejército estadounidense atacaba el suministro de opio talibán en la provincia de Helmand en Afganistán. En 1839, los británicos enviaron cañoneras para garantizar la seguridad de los contrabandistas británicos (e indios) de opio en China. Tenemos empresas de capital de riesgo que compran servicios de ambulancias y emplean a sus propios médicos en las salas de emergencia de los hospitales para que puedan cobrar tarifas «sorpresa», incluso a los pacientes cuyos seguros cubren esos hospitales específicos.

Esto es exactamente lo que esperaríamos de los mercados no regulados: el establecimiento de un monopolio local y la fijación de un precio elevado frente a la demanda inelástica por parte de consumidores inconscientes (algunas veces, literalmente). Al menos en retrospectiva, no sorprende que el libre mercado, o al menos los mercados libres donde el gobierno permite la captación de rentas por parte de los ricos, no dan como resultado la igualdad, sino una élite extractiva. Después de todo, no es esta la primera vez en que la retórica utópica en favor de la libertad genera una distopía social injusta.

El mejor ejemplo de Appelbaum es el logro que más enorgullecía a Friedman: la introducción de un ejército formado totalmente por voluntarios, una idea que, sospecho, aún cuenta con el beneplácito de la mayoría de los economistas. Pero, ¿es realmente una buena idea reclutar a nuestros militares entre quienes tienen menos educación y oportunidades? En 2014, solo el 7 % de los soldados rasos tenía un título de licenciatura, frente al 84 % de los oficiales.

Junto con Anne Case, de la Universidad de Princeton, hemos estado explorando las crecientes desigualdades entre quienes tienen menos y más educación en EE. UU. Hemos descubierto una creciente divergencia en los salarios, la participación en la fuerza laboral, el matrimonio, el aislamiento social, el dolor, el alcoholismo, las muertes por drogas y los suicidios. Y ahora se les pide a quienes poseen menos educación que arriesguen sus vidas por una élite educada, que elige dónde, cuándo y contra quien pelear.

Hemos perdido la conexión social que se creaba cuando gente muy diversa prestaba conjuntamente sus servicios. Vean, por ejemplo, la forma en que el economista y premio nobel Robert Solow describe su experiencia en el ejército como uno de los mejores y más importantes períodos de su vida. Si el presidente estadounidense Donald Trump rechazara los resultados de las elecciones de 2020 o se negara a dejar la Casa Blanca después de ser procesado y hallado culpable, podríamos llegar a lamentar las divisiones sociales que llevaron a que los militares fueran elegidos entre los lugares y quienes más fervientemente lo apoyan.

La escuela económica de Chicago nos dio a todos un saludable respeto por los mercados, pero también una escasa consideración por aquellas cosas que los mercados no pueden hacer, hacen mal, o no debiéramos pedirles en absoluto. Los filósofos nunca aceptaron que el dinero es la única medida del bien y los economistas no pasan suficiente tiempo leyendo sus escritos y escuchándolos.

Pero tal vez haya cambios en el horizonte. El economista y premio nobel Peter Diamond colaboró durante mucho tiempo con Mirrlees y su trabajo con Emmanuel Saez está incidiendo sobre los planes de la senadora estadounidense Elizabeth Warren, una de los principales candidatos a desafiar a Trump en 2020, para volver a implementar elevadas tasas marginales para los ricos en los impuestos. Independientemente del resultado de la elección de 2020, prestar más atención a la economía de Cambridge puede ayudar a recuperar la fe, no solo en el capitalismo, sino también en la propia ciencia económica.

3 de enero de 2020

Traducción al español por www.Ant-Translation.com

Angus Deaton, the 2015 Nobel laureate in economics, is Professor of Economics and International Affairs Emeritus at Princeton University’s Woodrow Wilson School of Public and International Affairs. He is the author of The Great Escape: Health, Wealth, and the Origins of Inequality.

https://www.project-syndicate.org/onpoint/chicago-school-economics-no-an...

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