La revalidación de los partidos y la convocatoria a presidenciales no son el problema

El régimen demuestra nuevamente que ante la imposibilidad de enfrenta las responsabilidades que tiene un gobierno con los ciudadanos del país que les dio el privilegio de serlo, se aferra a tácticas de distracción que han llegado al atropello más absoluto de los derechos humanos, inclusive al ajusticiamiento inclemente, no solo de los que se les enfrenta sino de todos los venezolanos, porque no solo matan las balas, también lo hacen, todo los días y cada vez más frecuentemente, el hambre y las enfermedades.

Amparados en una inconstitucional anc, el régimen ordena revalidar las tarjetas electorales que legítimamente decidieron no concurrir a las más recientes elecciones y de paso, ratifica que a lo que le tienen más miedo, la UNIDAD, no podrá hacerlo por pender sobre ella acciones judiciales que no progresan, pero que mantiene vigentes ante la imposibilidad de probar un delito que nunca se cometió y por si eso fuera poco, el inefable tsj se permite una nueva “joya” jurídica inhabilitando la tarjeta por supuestamente cobijar la posibilidad de que los adherentes a ella tengan “doble militancia”.

Adicionalmente, las por todos cuestionada anc, decreta la realización de elecciones presidenciales adelantadas, escudándose (delatando así lo que más les duele) en las sanciones aplicadas a sus altos personeros, quienes han visto confirmada la imposibilidad de disfrutar del retiro por el que han estado “trabajando” todos estos años.

Sobre estas distracciones, si deseamos que no alcancen su objetivo, tenemos que decir contundentemente: hay que ayudar a que los partidos democráticos validen sus tarjetas y en ese sentido invitamos a todos los ciudadanos a apoyar este próximo sábado y domingo el mencionado proceso, validando por el partido que más le guste o que menos le disguste. ¡Usted decide!, pero eso sí,  reclamando a estos, los que validan y los que por ahora están vigentes, el asumir su condición de voceros de las opiniones de la sociedad y en ningún caso propietarios de ella.

El otro trapo rojo, el de las elecciones presidenciales, debe ocuparnos solo en luchar por conseguir las mejores condiciones, organizar las estructuras electorales más eficientes y lograr el candidato único que encabece un esfuerzo unitario mancomunado que basado en un programa muy concreto, que de paso, ya está delineado, nos permita de inmediato la recuperación del país.

Con candidato único, surgido de procedimientos unitarios, concurrir o no a las elecciones es una decisión táctica que habrá que definir políticamente una vez llegada la oportunidad, habiendo medido los impactos locales e internacionales de la misma.

Si los elementos electorales no son el problema, debemos ratificar que lo importante es no olvidar a los caídos en las luchas democráticas y seguir reclamando la acción de la justicia (de todo tipo y en cualquier parte del mundo), continuar demandando la libertad de los presos políticos, y sobre todo, resaltar que la población venezolana está siendo sometida premeditadamente a un deterioro cada vez más acelerado, cuyo desenlace no puede ser otro que el que ya se hace evidente: un país paralizado, con capacidades productivas disminuidas al máximo cuando no desaparecidas, sin seguridad personal ni jurídica, con escasez de todo y particularmente de alimentos y medicinas, lo que supuestamente nos condena a emigrar o a aguantar resignados esperando que otros resuelvan lo que nos compete primordialmente a nosotros.

Como no queremos asumir ninguna de las opciones anteriores, luchar por revertir la situación haciéndonos parte de esa mayoría susurrante que clama por el cambio, es una obligación y a la par una necesidad. Nadie escapará a los efectos perversos de una política ejercida sin capacidad ni probidad. La indiferencia es inaceptable y no puede haber mayor razón para la unión que reconocer que sin ella somos presa fácil para la tiranía. 

Facebook Twitter Share