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Trump aprieta y Delcy obedece: así EEUU desmonta al chavismo en tres fases

Trump

El chavismo ya ni siquiera intenta ocultarlo. Cada paso importante que ha dado el régimen de Delcy Rodríguez desde la captura de Nicolás Maduro parece responder al mismo libreto: el plan de tres fases impulsado desde Washington por Donald Trump y Marco Rubio.

Las señales se acumularon durante semanas, pero en los últimos días todo comenzó a encajar de manera demasiado evidente. La deportación de Alex Saab a Estados Unidos, el inicio de la reestructuración formal de la deuda venezolana bajo autorización de la Ofac y la liberación masiva de presos políticos forman parte de una misma secuencia política: el desmontaje controlado del viejo aparato chavista bajo supervisión estadounidense.

Trump prácticamente lo confesó hace apenas días. En declaraciones públicas, el mandatario estadounidense aseguró que lograría la liberación de todos los presos políticos venezolanos. Y este martes comenzó precisamente una nueva ronda de excarcelaciones que incluyó a policías metropolitanos con 23 años tras las rejas, adolescentes detenidos arbitrariamente y otros presos políticos.

No fue casualidad. Tampoco coincidencia.

Desde enero, Trump viene repitiendo que el nuevo régimen venezolano “ha dado todo lo que hemos pedido”. Y cada vez que Washington habla, el aparato chavista responde con hechos. Primero llegaron las licencias petroleras con una ronda de liberaciones de presos políticos, luego los acuerdos energéticos con nuevas reformas legislativas, después la reapertura con el FMI y ahora otra jornada de excarcelaciones masivas mientras Delcy Rodríguez intenta venderlo como una “decisión soberana”.

El caso Alex Saab terminó de desnudar el verdadero nivel de subordinación. Durante años, el chavismo convirtió al empresario colombiano en símbolo de resistencia antiimperialista. Lo llamaban “diplomático”, “enviado especial” y hasta “patriota perseguido”. Movieron campañas internacionales, propaganda estatal y cadenas oficiales para exigir su liberación.

Pero bastó que Washington activara la siguiente fase del tablero para que Delcy Rodríguez lo entregara a Estados Unidos y luego el chavismo intentara borrarlo de su propia historia.

Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez pasaron de defender a Saab como pieza estratégica del régimen a decir que apenas era un “ciudadano colombiano” con una cédula fraudulenta. Una narrativa tan torpe que incluso propagandistas chavistas como Mario Silva la cuestionaron públicamente, preguntando cómo alguien con documentos “falsos” logró convertirse en ministro, diplomático y operador financiero del aparato estatal durante más de 20 años.

Lo realmente revelador es que el expediente judicial contra Saab en Estados Unidos se activó formalmente apenas once días después de la captura de Maduro. Poco después comenzaron las purgas silenciosas dentro del aparato rojo, hasta su deportación.

Paralelamente, Washington abrió otra puerta clave: la económica.

La reciente autorización de la Ofac para permitir asesorías legales y financieras sobre la deuda venezolana destrabó el anuncio oficial de reestructuración de bonos y pasivos de Pdvsa tras casi una década de default.

Eso no ocurre sin autorización política directa de Estados Unidos. Mucho menos cuando el propio régimen de Delcy Rodríguez insiste públicamente en pedir más alivio de sanciones. El chavismo habla todavía de “soberanía”, pero las decisiones económicas fundamentales ya dependen de licencias emitidas desde Washington.

La contradicción ya es imposible de esconder: mientras el Psuv marcha contra el “imperio”, la economía venezolana depende completamente de las decisiones de la Casa Blanca.

Y Trump lo sabe.

Por eso cada nueva concesión parece venir acompañada de nuevas exigencias. Liberaciones de presos políticos, apertura económica, reformas petroleras, acercamiento con organismos multilaterales y desmontaje progresivo de figuras incómodas del viejo madurismo.

Lo que antes era un régimen que se vendía como enemigo frontal de Washington ahora luce cada vez más como una administración intervenida políticamente desde Estados Unidos, intentando sobrevivir mientras ejecuta condiciones impuestas desde afuera.

El problema para Delcy es que cada nueva concesión profundiza las fracturas internas dentro del chavismo. La entrega de Saab provocó molestia. Las liberaciones de presos políticos generaron tensiones dentro de sectores radicales. Y la apertura económica comienza a desmontar décadas de discurso revolucionario sobre un modelo económico “rojito” que solo queda en los libros de historia.

El “plan de tres fases” ya no es una teoría. Se convirtió en la hoja de ruta real de la transición venezolana.

Y mientras Trump marca el ritmo desde Washington, el chavismo quedó atrapado entre obedecer… o terminar de derrumbarse.

https://lapatilla.com/2026/05/19/trump-aprieta-y-delcy-obedece-asi-eeuu-desmonta-al-chavismo-en-tres-fases/