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Abelardo de la Espriella delega a Washington su estrategia frente a Venezuela

Rompecabeza
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A una semana de su posesión, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ya ha destapado muchas de sus cartas diplomáticas y alianzas internacionales. De entrada, promete un alineamiento total con los Estados Unidos de Donald Trump y unirse al Escudo de las Américas, la alianza del republicano con gobernantes afines ideológicamente. Ese apoyo irrestricto condicionará las relaciones de su naciente Gobierno con la vecina Venezuela, apunta un informe de la consultora Colombia Risk Analysis. Los acercamientos entre Bogotá y Caracas pasan por Washington.

“La llegada de Abelardo De la Espriella a la Presidencia profundizará la influencia de Estados Unidos sobre la relación entre Colombia y Venezuela”, señala el documento publicado esta semana. “Su cercanía política con la Administración Trump y su disposición a respaldar los intereses de la Casa Blanca en seguridad, migración y política regional hacen probable que Bogotá adopte una agenda altamente alineada con Estados Unidos, reduciendo la probabilidad de desarrollar una estrategia propia frente a Caracas en el mediano plazo”.

El abogado de ultraderecha representa un notable giro en la política exterior con respecto al izquierdista Gustavo Petro, quien restableció al comienzo de su periodo las siempre difíciles relaciones con la República Bolivariana, luego de años de diferencias irreconciliables. Todavía es una incógnita cómo será el trato de De la Espriella con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que gobierna bajo la tutela de Washington desde la captura de Nicolás Maduro en los primeros días de este año.

Tanto De la Espriella como su vicepresidente, José Manuel Restrepo, han insistido en que las relaciones entre Bogotá y Caracas estarán canalizadas a través del Departamento de Estado norteamericano. “Al final del día es una relación trilateral, que pasa inevitablemente por Estados Unidos”, sintetiza un alto funcionario diplomático. Los observadores coinciden en que Colombia puede ser, por mucho, el principal beneficiado tanto de una apertura económica en Venezuela como de la necesaria reconstrucción después de los dos devastadores terremotos del 24 de junio. “O lo hacemos nosotros o lo hace otra gente”, afirma un líder gremial colombiano sobre el activo rol que deben asumir los empresarios.

Apenas unas horas antes de los terremotos, Delcy Rodríguez llegó a felicitar al “gobierno electo de Colombia”, sin mencionar por nombre propio a De la Espriella. La presidenta encargada pidió mantener “relaciones de respeto, cooperación y amistad”. Como abogado penalista, De la Espriella defendió a Alex Saab, ahora preso en Miami, acusado de ser el testaferro de Maduro. Al margen de ese antecedente, como candidato celebró el ataque militar del 3 de enero en Caracas, en el que Estados Unidos capturó al heredero de Hugo Chávez.

“Cada vez se hace más claro que la transición democrática en Venezuela no es un asunto de corto plazo”, apunta Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis (CRA). El informe contempla una estabilización autoritaria bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez como el escenario más probable. Eso, sumado a una apertura económica parcial y la subordinación a Estados Unidos, apunta a un escenario de estabilidad política sin transformaciones democráticas profundas. “El Gobierno venezolano priorizará la recuperación económica y la reconstrucción de las capacidades estatales, pero mantendrá intactos los principales mecanismos de control político, seguridad y distribución del poder que han sostenido al chavismo durante las últimas dos décadas”, pronostica la consultora.

“Lo que todavía no sabemos es cuál es la política de Estado que tiene Colombia hacia Venezuela”, se lamenta Guzmán. Una política de Estado implica la definición de prioridades permanentes para proteger la seguridad fronteriza, garantizar canales estables de interlocución diplomática, fortalecer el comercio formal, gestionar la migración y aprovechar oportunidades de cooperación, independientemente del Gobierno de turno.

La ausencia de una estrategia de largo plazo ha llevado a que cada Ejecutivo redefina la relación según sus propios intereses. Esas oscilaciones han limitado la capacidad de Bogotá para responder de manera consistente tanto a los cambios políticos en Caracas como a las transformaciones de la agenda internacional, advierte CRA: “En el mediano plazo, Colombia corre el riesgo de gestionar la relación con Venezuela de forma reactiva, subordinada a las prioridades de Washington y sin una política clara que oriente la defensa de sus intereses”.

De la Espriella, que llega con la promesa de mano dura en seguridad, ha puesto el foco en esa porosa frontera de más de 2.200 kilómetros. Incluso inauguró sus “empalmes territoriales” en Cúcuta, la capital del convulso departamento de Norte de Santander, y designó como ministro de Defensa a Jorge Eduardo Mora, un general retirado de esa región asediada por el crimen y los grupos armados que operan a lado y lado de la línea limítrofe. También anunció al empresario Jorge Jaller Jaramillo como el próximo embajador en Caracas, lo que sugiere que le quiere dar un énfasis comercial a la relación bilateral.

“Para Colombia, la recuperación parcial de la economía venezolana tiene el potencial de ampliar espacios para el comercio, la integración energética, la inversión y la prestación de servicios por parte de empresas colombianas”, concluye el análisis de la consultora. “No obstante, esas oportunidades seguirán condicionadas por la persistencia de economías ilícitas, la debilidad institucional venezolana, la ausencia de seguridad jurídica, la volatilidad del régimen de sanciones y la fragilidad de los territorios fronterizos. La apertura económica no es una normalización integral de Venezuela”.

https://elpais.com/america-colombia/2026-08-01/abelardo-de-la-espriella-delega-a-washington-su-estrategia-frente-a-venezuela.html