En algún momento debe cesar el sometimiento que tenemos a Estados Unidos (USA) por imposición de ellos, que se inició el tres del pasado mes de enero con la captura y sacada del poder de Maduro y su siguiente enjuiciamiento en New York.
Ellos lo llaman acompañamiento o tutelaje para ayudarnos a estabilizar el país y superar la profunda crisis integral que confrontamos para al final celebrar elecciones generales, pero es una verdadera tutela con marcados visos de imposición.
Solo ellos saben cuando se cumplen y ejecutan esas etapas. Ahora bien, ese momento del cese depende en gran medida de nosotros, de nuestra actitud, si consideramos que debemos seguir con la imposición, que es una clara intervención hasta ahora sin marines, porque nos resulta bien, debemos entonces seguir como estamos, pero si no, tenemos el ineludible e impostergable deber con la Patria de actuar en correspondencia y consecuencia, y esa actuación no debe ser solamente de palabras, ellas debe ir acompañadas de hechos concretos que entiendan en USA.
No propongo romper palitos con Estados Unidos, pero si demandar un trato respetuoso de nuestra soberanía y del derecho que tenemos de auto determinarnos, sin sometimiento de ninguna naturaleza.
Al parecer USA cuando se relaciona con los demás países se siente siempre superior y eso lo lleva a ver a los demás desde arriba, de superior a inferior y ello en nada contribuye a una relación de respeto, considerada y amistosa.
Nosotros no podemos ver con indiferencia lo que nos acontece, es necesario salir del reposo, y al parecer resignación, y dedicarnos a defender lo que nos es propio y nos corresponde con exclusividad. A la Patria la preservan y defienden sus hijos y como tales, estamos en la ineludible obligación de dar la cara en este momento en el que aún no están presentes las armas y los misiles.
No esperemos que Estados Unidos decida cuando le de la gana seguir o no con el trato indebido que nos da, es necesario que nosotros y solo nosotros lo empujemos para lograr lo que deseamos: respeto, consideración y solidaridad amistosa. No dejemos que sea el tiempo quién cure las heridas, debemos nosotros aplicar los medicamentos adecuados para su prona sanación.