Venezuela entra en una fase en la que las decisiones de la AN 2025 -que es al mismo tiempo pieza clave y eslabón débil- pueden seguir siendo simples maniobras de supervivencia del poder de facto o convertirse en el primer eslabón de un marco institucional mínimamente aceptable y asumir el costo político de empezar a construir el puente hacia un marco institucional mínimamente aceptable para inversores y para Washington; pese a que ni el Ejecutivo ni el Parlamento gozan hoy de reconocimiento pleno, cargando con el lastre de un reconocimiento internacional incompleto.
I. Objetivo y criterio de diseño
- Objetivo central: pasar de “PowerPoint y licencias petroleras” a un entorno donde empresas grandes puedan justificar ante accionistas y auditores que el riesgo jurídico y político es manejable
- Criterio: cada paso interno (ley o decisión de la AN) debe estar pensado desde el principio para ser revalidado o re-enmarcado internacionalmente en un segundo momento (vía acuerdos, referendos, nueva AN reconocida)
II. Paquete institucional mínimo que debe armar la AN 2020–2025
- Reforma judicial escalonada
- Aprobación de una “Ley de Emergencia de Justicia y Estado de Derecho” que:
- fije estándares mínimos (incompatibilidades, publicidad de sentencias, control disciplinario externo),
- cree una Comisión Mixta (AN + colegios de abogados + observadores internacionales) para evaluar y depurar magistrados clave en TSJ y jueces penales / contenciosos
- Meta política: mostrar que el chavismo acepta poner bajo escrutinio el instrumento central del “aguijón”, aunque lo haga de forma gradual y negociada
- Aprobación de una “Ley de Emergencia de Justicia y Estado de Derecho” que:
- Reconfiguración del poder electoral
- Ley de “Reinstitucionalización del CNE” que:
- establece requisitos profesionales claros,
- abre concurso público con veeduría internacional (OEA, UE, Centro Carter u otros que Washington tolere),
- fija un calendario de renovación del CNE en 12–18 meses como parte de la hoja de ruta 2027–2028
- Esta ley tiene que ser pensada desde ya para que una futura AN reconocida pueda ratificarla casi sin cambios, de modo que el trabajo de hoy no “caduca” con la transición
- Ley de “Reinstitucionalización del CNE” que:
- Marco económico y de gobernanza para inversiones
Además de Hidrocarburos, la AN debería aprobar tres bloques:- Ley de estabilidad y transparencia contractual (fortalece arbitraje internacional, publicación obligatoria de contratos clave, límites a la ley antibloqueo)
- Ley de responsabilidad fiscal y fondo de estabilización petrolera (reglas sobre deuda, déficit y uso de renta; condición necesaria para que dolarización y petróleo no se traduzcan solo en nueva orgía de gasto)
- Ley marco de dolarización o, al menos, de “ancla monetaria dura”: reconoce al dólar como unidad de cuenta y medio de pago general, prepara la transición de contratos y redefine funciones del BCV
Estas tres piezas son las que permiten alinear, por primera vez, petróleo, estabilidad de precios (vía dólar) y bienestar interno, en lugar de usar el tipo de cambio solo como máquina de renta discrecional.
III. Cómo lidiar con la falta de reconocimiento internacional
El punto crítico es que, por sí solos, gobierno y AN actuales no “contagian” legitimidad a sus actos. Tres mecanismos para construir validez:
- Cláusulas de revisión y ratificación futura
- Incluir en cada ley clave un artículo explícito:
- su vigencia plena queda sujeta a ratificación, en todo o en parte, por una futura AN electa en un proceso reconocido internacionalmente;
- los contratos firmados bajo estas leyes podrán revalidarse sin rediscutir todo el negocio, salvo cláusulas manifiestamente contrarias al derecho internacional
- Esto permite a los departamentos jurídicos decir: “El marco actual es provisional pero diseñado para ser asumido por el próximo sistema”.
- Incluir en cada ley clave un artículo explícito:
- Vinculación a acuerdos y testimonios externos
- Atar la implementación de estas leyes a:
- licencias del Departamento del Tesoro (OFAC),
- cartas de intención o MOUs con organismos multilaterales (BID, CAF, eventualmente FMI) que mencionen expresamente el marco legal interno.
- Aunque no haya reconocimiento pleno, el hecho de que EE. UU. y multilaterales interactúen con ese marco le da “peso” ante auditores y accionistas
- Atar la implementación de estas leyes a:
- Participación de la otra parte del sistema político que representa al casi 90% de la sociedad
- Crear comisiones especiales donde la AN invite formalmente a representantes del bloque democrático (MCM, otros) y a sociedad civil a co-diseñar leyes clave (justicia, CNE, dolarización, responsabilidad fiscal)
- Aunque en la práctica la cooperación sea limitada, la simple existencia de estos espacios genera evidencia documental de que se buscó una arquitectura compartida, lo que ayuda a reducir la percepción de “normativa unilateral del escorpión”
IV. Rol de EE. UU. y del dilema Delcy / MCM
- EE. UU. hoy combina tres objetivos: petróleo, estabilidad mínima y relato democrático; de ahí el “doble mando” Cabello–Delcy y la tensión con el liderazgo social de MCM
- El plan debería hablarle a Washington así:
- cualquier esquema que dependa exclusivamente de Delcy/AN 2020–2025 sin integración estructurada de MCM y sin reformas judicial–electorales verificables solo produce un “chavismo 3.0 dolarizado”;
- los pasos propuestos son precisamente la vía para que EEUU no tenga que “elegir” persona, sino un procedimiento: AN actual abre el juego, bloque democrático participa, nueva AN ratifica
En otras palabras, se trata de cambiar la pregunta de “¿Delcy o María Corina?” por “¿cuál es la secuencia institucional que hace que la elección de personas importe menos que las reglas?”.
V. Dolarización y “pruebas ácidas”
La dolarización entra como pieza crítica, pero su credibilidad depende de superar tres pruebas ácidas:
- Prueba fiscal
- ¿La AN aprueba una regla de disciplina fiscal exigible y un fondo petrolero transparente?
- ¿Se eliminan, de hecho, los mecanismos de financiamiento monetario del déficit?
- Prueba de gobernanza y justicia
- ¿Hay pasos verificables de depuración judicial y de reconstrucción del CNE con participación y observación?
- ¿La ley de amnistía se aplica de forma amplia y controlada, evitando el uso selectivo como puerta giratoria?
- Prueba de inclusión productiva
- ¿Los nuevos contratos petroleros incluyen cláusulas fuertes de empleo y capacitación de personal venezolano, repatriación de talento y encadenamientos locales, y no solo renta para la élite política?
Si estas pruebas no se superan, la dolarización se vuelve un decorado: baja algo la inflación, sube algo la producción, pero el país sigue sin ancla institucional y los departamentos jurídicos de las empresas tendrán razón en recomendar prudencia extrema.
En cambio, si AN 2020–2025 usa su “impacto interno” para iniciar este paquete de reformas, explícitamente orientado a ser ratificado por una futura institucionalidad reconocida, entonces sí puede decirse que está construyendo el embudo que convierte leyes precarias en instrumentos con validez internacional y, sobre todo, con sentido para la gente dentro del país.
Los tres escenarios siguen la lógica del tridente Trump–Rubio–Dogu, el chavismo (incluyendo alacranes) y MCM/oposición real:
Escenario A – Transición negociada con “desarme parcial del aguijón” (30–35%)
Transición pactada, con reforma petrolera y amnistía como “zanahoria”, y presión judicial internacional y nacional selectiva como “palo”.
- El tridente ancla su estrategia en “petróleo a cambio de pasos verificables”: más licencias, flexibilización de sanciones y apoyo a la dolarización/ancla dura, condicionados a: aplicación real de la amnistía, reformas mínimas en justicia y CNE y cogobierno limitado con la oposición democrática
- El chavismo (Cabello–Delcy + alacranes) acepta desmovilizar gradualmente parte del aparato represivo y de censura, preservando PSUV, cuotas en el Estado y garantías personales, pero cediendo espacios en gobierno y AN a MCM y aliados
- MCM y la oposición real entran en la arquitectura de poder (vicepresidencia fuerte, ministerios clave, rol en diseño institucional), con horizonte electoral competitivo 2027–2028 y compromiso explícito de no revancha inmediata
Recomendaciones:
- Tridente Trump–Rubio–Dogu
- Amarrar cada barril extra y cada dólar de inversión a hitos concretos: liberaciones medibles, apertura mediática, reforma electoral con veeduría y avance hacia dolarización/estabilidad monetaria
- Evitar personalizar en Delcy: construir canales directos con MCM y sociedad civil, para no quedar rehenes de la interna chavista
- Chavismo en el poder (incluidos alacranes)
- Convertir poder de facto en poder negociado, no en resistencia suicida: aceptar que reforma petrolera + amnistía son el inicio de un nuevo arreglo, no una pausa antes de volver a cerrar
- Dar señales irreversibles: formalizar límites al uso de colectivos, cuerpos especiales y censura; permitir consolidar amnistía y apertura mediática sin represalias
- MCM y verdadera oposición
- Usar el petróleo y la dolarización como argumento democrático: explicar que la mejora (1,0–1,3 mbd) solo sirve a la mayoría si hay reglas, transparencia y ancla monetaria que impida el saqueo recurrente
- Aceptar un rol de cogobierno de transición sin renunciar al horizonte de alternancia plena; organizar ex presos, diáspora técnica y redes ciudadanas para llenar de contenido las reformas institucionales
Escenario B – Reciclaje autoritario con mejora económica relativa (45–50% y escenario base hoy)
El chavismo usa la ventana de petróleo + amnistía para recomponer sus finanzas y legitimidad mínima, sin desmontar el núcleo autoritario; los alacranes y “oposición funcional” son parte del decorado
- El tridente prioriza estabilidad y suministro energético sobre democracia de fondo; las sanciones se flexibilizan, los contratos avanzan y la presión sobre el régimen baja, a cambio de una narrativa de “apertura controlada”
- Cabello–Delcy consolidan un chavismo 3.0: más negocios y menos escasez, pero mismo control del aparato judicial, electoral y represivo; la amnistía se usa como puerta giratoria para disciplinar líderes y medios
- MCM y la oposición real quedan tolerados pero arrinconados: pueden hablar y competir, pero sin acceso a palancas decisivas; los alacranes ocupan el espacio “opositor” en instituciones
Recomendaciones:
- Tridente Trump–Rubio–Dogu
- No conformarse con “estabilidad con bandera democrática”: mantener opciones de sanciones individuales y causas judiciales contra figuras que bloqueen reformas profundas, no solo contra “maduristas”
- Exigir mecanismos de monitoreo de la amnistía y de medios; no aceptar una democracia vitrificada donde todo está en papel, pero el aguijón sigue intacto
- Chavismo + alacranes
- Entender que un reciclaje sin cambios reales genera un nuevo ciclo de frustración y riesgo de estallido futuro; el “mejoramiento económico” sin inclusión política es pan para hoy y gasolina para mañana
- MCM y verdadera oposición
- Evitar ser solo “adorno legítimo”: documentar cada incumplimiento, cada uso selectivo de la amnistía y cada trampa electoral, y traducirlo en presión internacional articulada
- Construir músculo organizativo y programático independiente del favor del tridente; prepararse para escenarios de apertura limitada o de ruptura
Escenario C – Ruptura de control y estallido híbrido (15–25%)
Se combinan hambre, tarifas, sensación de engaño y pérdida de miedo, y la calle supera los canales controlados; el esquema Cabello–Delcy se desborda.
- El tridente se encuentra atrapado entre su apuesta por la “transición gestionada” y una escalada de conflicto que amenaza la estabilidad y la producción petrolera; la coordinación con Delcy se vuelve errática
- El chavismo intenta reactivar todo el dispositivo represivo; la respuesta social y la presión externa pueden llevar a fracturas internas, sabotajes y caída de las proyecciones de 1,1–1,3 mbd
- MCM y la oposición real pueden convertirse en conducción de una ruptura más profunda, o quedar sobrepasados por una dinámica más caótica, con riesgo de violencia y salidas de fuerza
Recomendaciones:
- Tridente Trump–Rubio–Dogu
- Preparar desde ya un “Plan C de contención democrática” para un escenario de estallido: apoyo explícito a salidas constitucionales, protección a líderes democráticos, líneas rojas nítidas sobre represión masiva
- Evitar respuestas únicamente securitarias; vincular cualquier asistencia en seguridad a compromisos firmes de transición política y protección de derechos
- Chavismo en el poder
- Leer las señales de calle antes del punto de no retorno; un nuevo uso masivo del aguijón puede cerrar la puerta a cualquier transición negociada y abrir un ciclo de violencia prolongado
- Considerar que pactar salidas con garantías limitadas hoy puede ser menos costoso que enfrentar una ruptura sin control mañana
- MCM y verdadera oposición
- Preparar estructuralmente la conducción de un auge de protesta: mensajes claros, objetivos concretos, canales de interlocución internacional, mecanismos de documentación de abusos
- Evitar que la legítima rabia se traduzca en un vacío de poder que termine justificando una restauración autoritaria peor; insistir en una hoja de ruta institucional incluso en medio del conflicto
La lectura implícita es: hoy lo más probable sigue siendo algún tipo de chavismo 3.0 “ordenando” la economía con apoyo externo, pero con un espacio no menor para que la combinación de calle, presión internacional y fatiga del modelo empuje hacia A, y un riesgo no trivial de que todo descarrile hacia C si el aguijón vuelve a usarse sin límite.
En los tres escenarios, la clave del “realismo informado” -ni triunfalismo ni cinismo- es asumir que hay recursos y leyes para una salida más decente, pero que mientras el núcleo duro del poder siga intacto y el aguijón no esté desarticulado, cualquier avance puede ser reversible; las recomendaciones apuntan a reducir esa reversibilidad y a obligar a que cada barril, cada licencia y cada paso de apertura traiga consigo una porción de cambio institucional real.
En síntesis, el país ya tiene sobre la mesa la combinación más rara de las últimas dos décadas: recursos potenciales, reformas en curso y una correlación de fuerzas que hace posible una salida menos brutal.
Pero, insisto, mientras el núcleo duro del chavismo conserve intacto su aparato de miedo y la AN 2025 siga operando como simple extensión de ese poder y no como puente hacia reglas compartidas, todo avance será reversible.
La decisión de si esta fase será recordada como el inicio de una transición negociada o como el reciclaje exitoso de un régimen agotado no la tomarán los PowerPoint ni las licencias petroleras, sino tres actores concretos: el tridente Trump–Rubio–Dogu, que debe atar cada barril a reformas reales; el chavismo, que debe elegir entre poder negociado o resistencia suicida; y la oposición democrática, que tiene que transformar su mayoría social en arquitectura institucional. El resto es ruido.
Hoy al verdadero poder dentro de Venezuela lo sigue teniendo el chavismo; y lo otro, lo petrolero, por el momento lo siguen porque es funcional a la continuidad del chavismo… hasta de deje de serlo y ellos les digan a los gringos: “hasta aquí”… y se atengan a las consecuencia que nos lleven nuevamente a etapas que ya creíamos superadas.
Porque ya vimos que lo de Maduro del 3E no movió el amperímetro del poder; por lo que habría que ver si lo de Diosdado (si finamente termina ocurriendo) lo mueve, o tampoco lo hace.
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https://www.elnacional.com/2026/02/analisis-de-entorno-transicion-o-reciclaje-trump-apuesta-el-chavismo-decide-y-el-pueblo-empuja/