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Empecemos por municipalizar la escuela básica y media

Educacion 2
Tiempo de lectura: 6 min.

Sigo atenta un programa de Analítica sobre la educación, donde expertos en la materia exponen sus visiones con la mayor buena fe. Los expertos consultados en verdad lo son y cada uno expresa el grupo de ideas en las cuales creen y forman parte de sus angustias existenciales.

Me atrevo a sugerir la necesidad de comenzar por caminos probados en sociedades donde el ser humano es valorado como el eje alrededor del cual gira su mundo particular y general. Esta sugerencia se deriva de la experiencia amarga y dulce, a la vez, de haber estado presente, visitado durante más de medio siglo las escuelas venezolanas, una especie en naufragio, a la deriva por circunstancias ajenas a su misión esencial como es educar a nuestra infancia y juventud...

Empiezo por algo muy sencillo, la educación básica y media son parte de la institucionalidad municipal, sin embargo, la gran falla en Venezuela es que no existe una dependencia orgánica de estas instituciones educativas con la red institucional municipal. Es como si no existieran para las autoridades y organizaciones locales, aunque estén ahí. Hasta la comida que debería llegar al inexistente comedor escolar depende de las decisiones que se toman en Caracas, en el monstruoso Ministerio de Educación en manos del partido político en el poder. Si se le ocurre preguntar en cualquier lugar de Venezuela el porqué del desastroso funcionamiento de los comedores escolares, le responderán: “Es que desde Caracas no llegan los recursos, llegan tarde o son insuficientes”. Esto quiere decir que la alimentación de los niños en nuestras escuelas depende de unos funcionarios apoltronados en Caracas, pendientes de recibir su miserable quincena.

Como socióloga, soy partidaria de tomar el camino más sencillo y de eficacia comprobada. Propongo que en lugar de probar una teoría omnisciente sobre la educación, empecemos por un primer paso sencillo y directo. Ubicar las escuelas donde están territorialmente, ellas son parte de las instituciones del municipio, aunque esta institución sea completamente ajena a su manejo, dirección y ejecución. En países donde la educación es un camino seguro para la ciudadanía, la escuela pertenece al municipio, allí se toman las decisiones y se resuelven los problemas. En Venezuela por la superpresencia de un Estado centralizado, invasor de todos los aspectos de la vida social y cultural, el municipio prácticamente no cuenta. Un absurdo que desliga la escuela de su población directa, de las familias y de su base territorial. 

En países donde la escuela forma realmente seres humanos integrales, está profundamente ligada a sus municipios, allí donde vive la gente, donde están las familias. En España, cuando le preguntan a la gente donde estudió la escuela básica y media, responden: “estudié en el sitio donde nací, donde está mi familia y mi casa”.

Invito a pensar en este primer paso de una rimbombante “reforma educativa”. El reto es conocer países exitosos por su calidad de vida, donde la escuela es un dominio municipal. Veamos:

A diferencia de otros países donde la educación se dicta desde un Ministerio de Educación centralizado, en Estados Unidos el control es local. El school board asegura que las escuelas de un vecindario reflejen las prioridades financieras y culturales de las familias que viven en él

El School Board (junta escolar o consejo escolar) es el órgano de gobierno local que administra los distritos escolares públicos de educación básica y media, en los Estados Unidos. Es un pilar fundamental del sistema educativo estadounidense, el cual se caracteriza por ser altamente descentralizado. 

El concepto, estructura y funciones principales del School Board se conciben como un consejo directivo compuesto por ciudadanos locales, generalmente elegidos por voto popular, que actúa como el cuerpo legislativo y gobernante de un distrito escolar específico. Su propósito es alinear los valores y expectativas de la comunidad con el funcionamiento de las escuelas públicas. 

Su estructura y composición suelen ser de cinco a nueve integrantes, conocidos como board members o trustees. El perfil de estos miembros corresponde al de ciudadanos civiles residentes en el área, quienes, en su mayoría, no son educadores profesionales.

En más de 90% de los distritos son elegidos por votación comunitaria; en el resto, son designados por el alcalde o el gobernador.

El superintendente del board no es miembro del partido de poder, no maneja el día a día de las escuelas. En su lugar, contrata a un superintendente, quien actúa como el director ejecutivo (CEO) para ejecutar las políticas del consejo y administrar el distrito.

Sus funciones principales y gerenciales incluyen orientar la educación, establecer políticas, crear normas locales sobre el comportamiento estudiantil, fijar el calendario escolar y regular el uso de las instalaciones.

Además, administran los fondos provenientes de impuestos locales, estatales y federales; deciden salarios, compras y construcciones, y aprueban el presupuesto. Otra de sus funciones es la gestión del personal: contratan y evalúan permanentemente al superintendente y aprueban las contrataciones o los despidos masivos de los docentes. Del mismo modo, aprueban los libros de texto y los programas de estudio, siempre bajo los estándares mínimos que exige cada estado en su plan de estudios (curriculum).

A diferencia de otros países donde la educación se dicta desde un Ministerio de Educación centralizado, en EE. UU. el control es local. El school board asegura que las escuelas de un vecindario reflejen las prioridades financieras y culturales de las familias que viven en él. 

Constituyen, además, una representación comunitaria: sirven como canal formal para que padres y vecinos expresen quejas, sugerencias o demandas en audiencias públicas mensuales. A diferencia de otros países donde la educación se dicta desde un ministerio centralizado, en Estados Unidos el control es local. El school board asegura que las escuelas de un vecindario reflejen las prioridades financieras y culturales de las familias que viven en él. 

Otro ejemplo imprescindible de valorar y conocer es el modelo educativo finlandés, reconocido mundialmente por su enfoque equitativo, centrado en el bienestar del estudiante y la excelencia docente.

Su gestión es de base municipal, estas instituciones son responsables de organizar y financiar la educación básica, lo que permite adaptar contenidos y recursos a las necesidades locales, manteniendo estándares nacionales de calidad.

Practican una selección rigurosa del profesorado: solo 10% de los postulantes logra ingresar a las facultades de pedagogía, luego de pasar pruebas académicas, pedagógicas y psicológicas. Todos los docentes deben tener una maestría en educación para ejercer.

Le otorgan una alta valoración social al maestro: ser docente en Finlandia es tan prestigioso como ser médico o abogado. Esto se refleja en su formación, autonomía y condiciones laborales.

La evaluación es sin presión, no hay exámenes estandarizados hasta el final de la secundaria. Las calificaciones numéricas comienzan recién a los 10 años.

En los primeros años se utilizan descripciones cualitativas del progreso del estudiante, lo que fomenta la motivación y reduce la ansiedad.

No se aplaza, ni discrimina. El enfoque está en el acompañamiento y la mejora continua. Si un estudiante tiene dificultades, se le brinda apoyo personalizado en lugar de reprobarlo.

Sugiero que no perdamos tiempo inventando la pólvora. Hay países, sociedades de las cuales podemos aprender y avanzar con rapidez, en ello está la vida de las próximas generaciones. No es casual que los países con la mayor calidad de vida, donde es posible tener un proyecto con futuro y cumplirlo, la escuela básica y media es el inicio de la incorporación a la sociedad como individuos responsables y dueños de proyectos de vida. Invito a profundizar en el conocimiento de estas sociedades. Ver con responsabilidad que podemos aprender de ellas, conocer la importancia del maestro, guía de la primera etapa de nuestras vidas, ya que son ellos quienes comparten con los padres el inicio de nuestra formación. Por ello es insustituible la oportunidad de conocer las raíces municipales de la escuela, del sitio donde crecimos y tuvimos la oportunidad de convertirnos en gente responsable.

https://www.elnacional.com/columnas/2026/08/empecemos-por-municipalizar-la-escuela-basica-y-media/