Los servicios básicos son el conjunto de suministros e infraestructuras indispensables para la vida y que el Estado debe garantizar como uno de sus objetivos esenciales y primordiales; ellos son: agua potable, saneamiento y alcantarillado, energía eléctrica, gas domiciliario, aseo urbano y recolección de residuos, telecomunicaciones y transporte público, salud y educación entre otros. Aun creo en la vieja escuela que sostiene que los servicios básicos deben ser mantenidos, proporcionados y administrados por el Estado; por supuesto parto de un punto de vista de un Estado eficiente y responsable y no como el que por desgracia tenemos que trabaja en sentido contrario, ademas es una forma de que no se hagan tan pesados sus costos, toda vez que el Estado no busca beneficios económicos y puede mantener subsidios cuando ellos sean necesarios.
Recuerdo que en el primer gobierno de Caldera, un grupo de tecnócratas le propusieron llevar el precio de la gasolina a niveles internacionales, el presidente les dijo, como país petrolero el pueblo con justicia reclama le llegue algún beneficio de la renta del hidrocarburo y lo que tenemos es una manera, aunque corta, de hacerlo, el Estado, mientras sea posible, seguirá subsidiando el precio de la gasolina.
Ahora bien, quienes ayer se aferraban a la estatización, ahora se entregan a la privatización, porque al parecer la situación apremia. El Estado debe privatizar todo lo que no le es propio, pero su responsabilidad no la debe ceder, debe seriamente asumirla como su alto deber.
Jorge Rodríguez nos habla de la próxima privatización de nuestro sistema de energía eléctrica, es una declaratoria de incompetencia bestial y le transfieren el problema al sector privado, que cuando se consume, el costo del servicio seguro se cuadruplicará y ello, en este país tan empobrecido, es una alarmante calamidad pública. De seguir como estamos y este régimen continuar, basado en la incompetencia, privatizaran hasta nuestras vidas, porque no saben como manejar los inmensos recursos que nuestro país ofrece.
Por donde metemos la vista y en todos los sectores nos encontramos con un problemón transformado en desgracia y calamidad. Cambiemos cuanto antes lo que aun por desgracia tenemos, o nos cambiaran a nosotros llevándonos a pordioseros, pedigüeños y mantenidos.
Cambiamos ó nos quedamos en el pozo del mal vivir, de la ineficacia y de la irresponsabilidad y como lo último no lo queremos, entonces estamos emplazados dramáticamente a lograr el cambio que debe ser cuanto antes, pues el tiempo inexorable no se detiene y lo malo puede pasar a peor.