A mi parecer, la situación de nuestro país es inmensamente grave en todas sus áreas; una figura representativa de cómo estamos podría ser un inmenso barril de pólvora de alta potencia, donde estamos sentados, con mecha muy corta. Cuando esa mecha se encienda o la enciendan, no habrá tiempo de nada y viene la explosión que nos llevará a todos por delante, con consecuencias que pueden resultar catastróficas.
Es urgente y necesario salir de donde estamos sentados y desactivar el barril y para ello se requiere un cambio muy profundo de todo lo que tenemos. Estados Unidos (USA) o Donald Trump nos han impuesto un plan estratégico que consta de tres fases: estabilización, recuperación y transición, pero lo que el norte o Trump no entienden es que mientras en el poder esté el “rodrigato”, no será posible la estabilización del país, ni su recuperación y menos la transición a la democracia.
Esta estrategia impulsada por USA sin ninguna consulta a nosotros y también el apoderamiento de áreas estratégicas del país; se comenta que en sus arcas están más de trece mil millones de dólares, producto de la venta de nuestro petróleo, desde el tres de enero hasta el treinta de junio de este año, y que ese dinero no se puede tocar sin el permiso de Trump y que ni siquiera lo permitieron para palear las graves consecuencias de los terremotos recientes, todo lo que conforma una situación sumamente incómoda e insostenible para nosotros.
Para desmontar el barril de pólvora es fundamental tener cuanto antes un gobierno íntegramente legítimo, producto de la voluntad popular. Por de pronto, me parece que las condiciones están dadas para que María Corina retorne al país; como sabemos ella es poseedora de la confianza de la inmensa mayoría nacional y su voz se aceptaría como orientadora.
Cuidado si Trump tiene conciencia que con los Rodríguez no es posible cumplir la estrategia por él señalada y entonces tiene la excusa para mantenerlos en el poder, porque no registramos avance.
Es necesario y muy urgente que reaccionemos ante esta situación que no dudo en calificar de extremadamente grave, porque si permitimos que tome mayor cuerpo, nos puede llevar a un despeñadero en caída libre y sin fondo visible. Es nuestra actitud, lo que hagamos ahora, la que puede cambiar lo que tenemos y lograr despertar nueva y cierta esperanza en un destino pronto, muy distinto y mucho mejor. La tarea no es fácil de atender, pero estamos conminados por la Patria a cumplirla cabalmente para que las generaciones que nos sucedan se sientan orgullosas de ésta.