El arte y la ciencia política son sumamente complejas y complicadas por lo cambiante, sorpresivo e inesperado, aunque en buena y alta política se debe presumir lo que vendrá. Se dice que un buen político es aquel que sabiamente analiza el presente y presagia el porvenir estimándolo con relativo acierto.
Como “ Por sus obras los conoceréis”, con el hacer y comportamiento de algunos se puede estimar lo que se propone y hasta ahora, pensando en las próximas elecciones generales que deseamos sean a más tardar a finales de este año, para mí al menos, es válido pensar que Jorge Rodríguez está tras la candidatura presidencial del poco sector chavista que queda, con la idea de pescar en otros. La búsqueda de la candidatura y la pesca más allá lo tiene diciendo cosas muy distintas a las que hasta ayer decía y haciendo lo que antes negaba, llegando a pretender diferenciarse del pasado en el fue protagonista principal, al extremo de acusar de “ladrones rojos rojitos que asaltaron a PDVSA” a la banda de asaltantes, algunos presos y la mayoría no.
Ha salido a la calle a presentarse como el artífice de las excarcelaciones y de la Ley de Amnistía, escondiendo hasta donde puede que todo ello se debe a presiones y advertencias de Estados Unidos. Hoy habla de la necesidad de respetarnos y reconocernos todos dentro de una gran tolerancia de las diferencias y proclama la necesidad de unión para entre todos salir con bien de la inmensa tarea que tenemos por delante. En ese afán de artífice abraza y consuela a madres y esposas desconsoladas y promete solución rápida. Afirma que él perdona y solicita perdón a los demás y dio gracias a Dios cuando fue admitida la discusión del proyecto de Ley de Amnistía. Antes calificó de fascistas a todos los opositores indicando que sus jefes eran Edmundo González y María Corina Machado y que merecíamos todos estar en la cárcel, sin ningún tipo de beneficio; ahora dice que no le gusta ver a ninguna persona presa. En fin, el mar de contradicciones donde navega es realmente impresionante y lo hace con la idea de construir una imagen que no es la de él y por supuesto no se compadece con su pasado cargado de odios y de rencor.
Pero bien, a lo mejor estamos en un caso de rectificación y conversión que hasta hoy no alcanzamos a ver y ciertamente se trata de otro Jorge Rodríguez, pero como para ellos el fin justifica todos los medios empleados en su búsqueda, a uno le queda la duda si son sinceras sus palabras o se trata de utilizar la mentira y falsedad estratégicamente para lograr sus deseos.
El tiempo y la conducta nos irán indicando la verdad, así que debemos estar muy alertas de lo que ocurre y de lo que ocurrirá. La verdad es porfiada y por más que quieran esconderla ella siempre aparece y aparecerá para despejar nuestras dudas y ubicarnos sin incertidumbre en la realidad.