El concepto de la unidad en política, en mi criterio, abarca dos dimensiones: por un lado, se refiere a la estrategia de coalición entre actores sociales para alcanzar el poder o transformar una realidad y por el otro, alude a la estructura de organizaciones estatales institucionales bajo un mando central.
En la lucha política cotidiana, la unidad es tanto una aspiración como una herramienta táctica indispensable para enfrentar a un adversario o situación común, también para lograr cambios estructurales. Se divide fundamentalmente en estrategia, que es cuando se comparten afinidades ideológicas profundas y táctica, que ocurre de manera coyuntural entre sectores para articularse temporalmente en pro de un objetivo común y que, generalmente, se da en grupos con diferencias ideológicas.
La unidad para que sea genuina, no debe reducirse a un mero pacto de cúpulas o como popularmente llamamos, de cogollos o tampoco a un reparto de cuotas de poder, sino basarse en valores compartidos, confianza y comunión con un mínimo programático, que evite la fragmentación ante las crisis.
Dicho lo anterior, la unidad para nosotros no se debe agotar en la salida de lo que aún por desgracia tenemos, debe ir mucho más allá. Ganar el poder y cuando lo tengamos debemos convocar a todos para alcanzar los objetivos comunes y ello significa una gran coincidencia nacional en propósitos y metas que se logra con inteligencia, transigencia, tolerancia y reconocimiento de todos.
La Plataforma Unitaria Democrática en nuestro país y la histórica Mesa de Unidad Democrática (MUD) son unos ejemplos de unida política. Como sabemos la Plataforma Unitaria nuestra, que es una alianza de partidos que desean un cambio radical cuanto antes, que junto a la sociedad civil y sindicatos, agrupa el esfuerzo democrático que se realiza, buscando superar todo lo existente, lo que por desgracia un tenemos, y alcanzar el poder para iniciar desde allí el cambio que el país demanda y que se debe concretar, para estar en el camino de nuestro desarrollo integral y en el logro del mayor bienestar y felicidad de todos, especialmente de los más pobres y necesitados.