Todos sabemos que estamos tutelados y en buena parte dirigido por Estados Unidos y todo indica que toleramos la intervención, tal vez por considerar que la primera potencia está haciendo cosas que deseamos y de acuerdo a María Corina Machado, en Donald Trump tenemos un buen aliado para la transición a la democracia y podemos confiar en él. Pero queremos que en este proceso tan delicado se tome en cuenta y considere nuestra opinión y se respeten los liderazgos reconocidos por el pueblo, entre ellos a Edmundo González y María Corina, entre otros.
Todo apunta que este no es el momento adecuado para que Edmundo y María Corina estén en el país, como ellos desean, entre otras cosas porque el poder está aún en manos de maduristas. Delcy Rodríguez está encargada de la presidencia, el alto mando militar es el mismo, las autoridades de todos los cuerpos policiales, de seguridad y de inteligencia (civil y militar) también son las mismas y como si fuera poco, los llamados colectivos armados, bajo la dirección de Diosdado Cabello, que continúa en Relaciones Interiores y Justicia, levantan la voz como ayer. Cuando se desmonte todo ese aparataje criminal, las cosas cambiaran y será posible desenvolvernos en circunstancias distintas, apropiadas y mejores.
Realmente para disfrutar de lo que todos queremos, necesariamente debemos esperar con el deseo que esa espera sea la menor. Hemos tenido un esparadrapo en la boca que no nos ha permitido hablar por muchísimo tiempo, más de veinte años, y deseamos quitárnoslo lo antes posible y para siempre poder expresarnos sin temor a represalias. El 75% del país tiene temor a expresarse con libertad, porque los perseguidores y torturadores son los mismos y ello no es admisible. Si salimos del presidente usurpador y “jefe de la banda criminal”, debemos ya salir de la totalidad de su régimen, especialmente de los órganos represivos que aún están enquistados en el poder, para tener la sensación de que lo que teníamos se cambió.
Toleramos la intervención por razones señaladas, es la realidad que más adelante cambiará, pero cuanto antes debemos recobrar el sagrado derecho a la libertad para expresarnos sin temor y con la sola limitación establecida en la ley y en las convenciones sociales que debemos respetar.