El debate sobre el futuro energético de Venezuela suele perderse en discusiones políticas abstractas, olvidando que la recuperación del país se juega en la infraestructura real, en la ingeniería aplicada y en la recuperación de los yacimientos que alimentaron al mundo durante décadas. En el centro de esa ecuación está el Lago de Maracaibo, una cuenca golpeada pero extraordinariamente rica, que aún atesora más de 15.000 millones de barriles capaces de ser rescatados mediante tecnologías de recuperación secundaria y terciaria.
Para liberar ese potencial no se requieren promesas vacías, sino un plan de acción por fases, sustentado en la técnica, el pragmatismo financiero y una alianza binacional sólida con los Estados Unidos.
1. Sanar las heridas del pasado: La urgencia del servicio técnico
El deterioro actual del Lago no es una casualidad; es el resultado directo de la mal llamada «toma socialista del Lago» impulsada en mayo de 2010 por Hugo Chávez y Rafael Ramírez. Aquella ola de expropiaciones desmanteló los servicios petroleros esenciales y quebró una cadena operativa que había funcionado con precisión durante generaciones.
La primera fase de mi propuesta es de carácter prioritario y busca devolverle la operatividad básica a la cuenca:
- Infraestructura de gas y electricidad: Restablecer un suministro eléctrico estable y garantizar el flujo continuo de gas natural.
- Integridad ambiental y operacional: Rehabilitar de inmediato las más de 40 plantas compresoras y detener las fugas en el lecho lacustre. Esto exige sustituir tuberías obsoletas por materiales modernos y resistentes a la corrosión, como el polietileno, allí donde sea técnicamente viable.
- Inyección y soporte: Recuperar el suministro de agua para inyección, la generación de vapor y los sistemas integrados de transporte y carga.
2. Ingeniería de avanzada y reactivación de yacimientos
Técnicamente, la clave para represurizar los yacimientos del Lago y extraer más crudo y gas reside en la aplicación masiva de reinyección de gas, vapor, agua, polímeros y surfactantes.
Para lograrlo de forma eficiente, propongo un abordaje en dos tiempos:
a- Fase industrial y de construcción: Iniciar con una alianza estratégica con los líderes globales en ingeniería, manufactura y construcción con sede o presencia en EE. UU. —compañías como GE, Westinghouse, Dresser, Siemens USA, Bechtel, Fluor y Lummus— para levantar la infraestructura de soporte.
b- Fase de producción: Incorporar a las grandes petroleras internacionales (como Chevron y Exxon) e independientes especializadas, conformando consorcios estratégicos con empresas nacionales preparadas para ejecutar los proyectos de recobro mejorado.
3. Un modelo financiero audaz para una relación ganar-ganar
Una operación de esta magnitud no puede depender del gasto público tradicional. Propongo la creación de un fondo de inversión independiente, gestionado por firmas internacionales de la talla de BlackRock o Vanguard, con el respaldo de garantías del gobierno de los Estados Unidos.
Este fondo financiaría la totalidad de las obras iniciales de infraestructura y recuperación, cobrando la inversión directamente con los primeros barriles adicionales generados por la producción secundaria. No hablamos de especulación: hablamos de respaldar la deuda con crudos de altísima reputación histórica y constante demanda en las refinerías globales, como Tía Juana, Bachaquero, Ceuta, Lagocinco y Lagotreco.
Un llamado al pragmatismo binacional
Durante 70 u 80 años, las empresas venezolanas y estadounidenses trabajaron hombro a hombro, construyendo una de las industrias petroleras más complejas y exitosas del planeta. Restablecer esa sinergia no es solo un acto de justicia histórica, sino la única vía práctica para recuperar nuestra capacidad productiva y sanar el ecosistema del Zulia.
Ese es, en mi opinión, el camino: un verdadero proyecto binacional bajo un esquema transparente de ganar-ganar, donde la técnica, la inversión responsable y la confianza mutua devuelvan a la cuenca del Lago de Maracaibo el lugar que le corresponde en el mapa energético mundial
Evanan Romero es Ingeniero de Petroleo 1962 LUZ. MS U.Tulsa 1966. Doctorado U. Stanford 1974. Post Doctorado Harvard U. 2001. Fundador Intevep. Vice MEM y Director PDVSA.