Mi artículo de este martes iba a estar dedicado a la importante e impecable rueda de prensa que ofreció María Corina Machado el jueves pasado. Sin embargo, cambié de tema al conocer el caso surrealista de una venezolana en Bangui. No se trata de una película como la vieja cinta de 1957 titulada Una americana en Italia. Tampoco es la historia de una joven que viajó como turista o aventurera a conocer la capital de la República Centroafricana. ¿Cómo es Bangui y por qué se encuentra allí Marilú Paredes de López?
La República Centroafricana
Según Wikipedia, la República Centroafricana fue colonia francesa hasta 1960. Tiene una superficie de aproximadamente 600.000 kilómetros cuadrados y una población cercana a los siete millones de habitantes. Cuenta con recursos naturales como oro, diamantes, petróleo y uranio. Lamentablemente, las dictaduras y las guerras civiles la han sumido en una profunda pobreza, hasta situarla en el penúltimo lugar de los países con menor índice de desarrollo humano. Bangui, su capital, enfrenta graves problemas de inseguridad y de escasez de servicios públicos
Ahora, el gobierno del presidente Trump firmó un acuerdo para que ese país reciba a personas deportadas de Estados Unidos. Entre ellas se encuentran ciudadanos de diez países, incluidos Marilú y otras dos venezolanas.
¿Quién es Marilú Paredes de López?
Esta compatriota, de 65 años, trabajó durante 30 años como maestra en Venezuela. En 2021 se trasladó a Estados Unidos con su esposo. Nunca ha cometido delitos. Ambos solicitaron asilo que recientemente les fue negado. Ella debía presentarse periódicamente ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). La última vez que se presentó, hace dos meses, fue detenida y recluida en Montgomery, Texas. La noche del 24 de octubre, ella y otras detenidas, fueron subidas a un autobús y trasladadas a un aeropuerto, desde donde partieron con destino a Bangui.
El traslado duró 30 horas, durante las cuales permaneció esposada. Actualmente se encuentra en un centro habilitado para alojar a los deportados. Allí hay otras dos venezolanas, así como ciudadanos de otras nacionalidades. Aunque pueden salir del lugar de alojamiento, la inseguridad de la ciudad hace que Marilú prefiera permanecer dentro del recinto. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) le presta apoyo a ella y a los demás deportados. Marilú está casada con Juan López y tienen tres hijas.
¿Quién es Juan López?
Juan trabajó durante 22 años en nuestra industria petrolera, parte de ese tiempo en la Costa Oriental del Lago. Entre otras responsabilidades, fue supervisor de contratistas en el patio de tanques y trabajó en las áreas de prevención y control de pérdidas y de rehabilitación de pozos.
Fue despedido ilegalmente a raíz del paro cívico de diciembre de 2002. Desde entonces, ha sido objeto de persecución por parte de los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, circunstancias que finalmente lo obligaron a salir de Venezuela y solicitar asilo en Estados Unidos.
Es compañero nuestro en la Asociación Civil Gente del Petróleo y en Unapetrol. Recientemente, está en proceso de recuperación tras sufrir la amputación de una pierna. Tiene obligación de presentarse ante el ICE.
Conclusión
Este caso, así como el de los dos venezolanos y de otras nacionalidades deportados a Liberia, obliga a las organizaciones de derechos humanos a denunciar estos atropellos e intervenir ante las instancias pertinentes.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos, país tradicionalmente considerado un referente de la democracia y del respeto a los derechos individuales, debe revisar una política migratoria que viola los derechos humanos, acarrea responsabilidades y deteriora su imagen internacional. Un principio básico debería ser no deportar a personas hacia países que no puedan garantizar su seguridad personal ni ofrecerles unas condiciones mínimas de vida digna.
Expresamos nuestra solidaridad con la familia López Paredes. Confiamos en que la señora Marilú pueda ser trasladada a un país como España o Colombia, donde se le garantice su seguridad y pueda reunirse con su familia.
Como (había) en botica:
Según publicó el Nacional este 31 de octubre, el presidente Trump aseguró que “ las acciones de su administración en territorio venezolano han generado beneficios económicos suficientes para compensar, e incluso superar, el dinero invertido en el conflicto de Oriente Medio”. Trump sigue sin presentar la cuenta de esos ingresos y la Decy sin exigirla.
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!