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Venezuela clama sentido común para una transición incluyente

Final del tunel
Tiempo de lectura: 5 min.

#CiudadaníaYPolítica

Muchos piensan que este proceso transicional que inició, porque para mí inició, el 4 de enero, será de revancha que excluirá a los chavistas del poder y de nuestras vidas, anhelo, además de mezquino con poco sentido de la realidad y muy lejos del deber ser en lo que se refiere a los valores humanos que la sociedad venezolana necesita, para la paz y la convivencia democrática.     

Pienso que este tiempo nos debe conducir a unas elecciones libres y plurales, pero para llegar allí debemos contar con la participación de todos los sectores políticos, incluyendo al chavismo. Es necesario que el país retome la senda de la poliarquía, concepto desarrollado por Robert Dahl en el que destaca la importancia de que las preferencias políticas, de los todos los ciudadanos se encuentren en el amplio debate político. 

Nuestro país cuenta con un historial de exclusiones desde que le prohibieron a Bolívar ya enfermo, derrotado moralmente, entrar a su país cuando necesitaba salir por la Guaira para Europa. Luego los oligarcas excluían a los liberales, los demócratas a los perejimenistas, quizás el tiempo que hubo más poliarquía fue en el del bipartidismo, sin embargo, los comunistas estuvieron excluidos del pacto de punto fijo, el chavismo hizo lo propio excluyendo no sólo a los adecos y copeyanos sino a todo el que no pensara como ellos. 

Con ese comportamiento le hacemos honor a la cultura del caudillo de ordeno y mando, donde no hay aliados sino incondicionales, no hay adversarios políticos sino enemigos a vencer y aplastar. Heredado de la colonia cuando el caudillo arengaba a los más desposeídos para asaltar haciendas y repartirse el botín, que después muto durante la causa libertadora, quedándose en cada montonera y asalto para asumir el poder político, hasta que se incrusta en los partidos políticos con la democracia.

Excluyendo no hemos logrado avanzar como país, por lo tanto, es hora que el liderazgo político venezolano crezca al abrirse a todos los pensamientos, religiones, géneros… en el camino de Karl Popper de las sociedades abiertas aquella donde los ciudadanos pueden criticar a sus gobernantes sin que los metan presos, ni que haya derramamiento de sangre. Este intelectual cuando explica la paradoja de la tolerancia al dibujar cómo los intolerantes acaban destruyendo la tolerancia, de allí que epítetos mal intencionados, desagradables a cualquier opinión distinta choca contra los valores que necesitamos recuperar, de solidaridad, confianza, reconocimiento…, ya que para cualquier reconstrucción nos necesitamos todos. 

Tampoco podemos pensar que este proceso es único, inédito e irrepetible. En efecto, el hombre es hacedor y creador de su historia, pero siempre nos encontramos con modelos y arquetipos que presionan nuestra realidad, que están allí presentes como recordatorio de lo que se hizo antes, como ejemplo que funcionó bien para repetir o mal para no hacerlo. Por ello, Mircea Eliades invocaba de Hegel la expresión no hay nada nuevo bajo el sol, dando a entender que las cosas se repiten hasta lo infinito en un tiempo cíclico y de generación periódica, poniendo en juego el mito del eterno retorno.

La necesidad de reconciliación de los pueblos ha estado presente en varios episodios de la humanidad. Cuando los norteamericanos en el marco de la segunda guerra mundial lanzaron sendas bombas atómicas que destruyeron a Hiroshima y Nagasaki, los japoneses rendidos no buscaron venganza por la destrucción y los muertos, por el contrario, impulsaron con sus enemigos las reformas tendentes a la consolidación de un régimen político donde el monarca transformó su jefatura de estado, con partidos políticos de derecha, izquierda y liberales, hoy vemos lo que es Japón.     

Alemania quedó dividida después de la segunda guerra, en Alemania Occidental democrática (RFA - 1949), que desarrolló con la ayuda de los Estados Unidos a través del plan Marshall una economía capitalista con rápido crecimiento y en la Alemania Oriental socialista (RDA - 1949), una economía socialista y planificada, bajo la égida de Rusia, con una recuperación más lenta y bajo nivel de vida comparado con el oeste. Por lo que los habitantes de la RFA comenzaron a migrar a la RDA, proceso que se detuvo con la construcción de un muro que dividió la ciudad de Berlín (1961), la caída o el derrumbe de ese muro por una revuelta popular en 1989, trajo como consecuencia la reconciliación de la sociedad alemana.  

Fue un hecho tan importante para la humanidad que aceleró la desintegración de la unión soviética (1991), fue el fin del telón de acero, el triunfo del capitalismo sobre el socialismo, la expansión de la democracia, en el marco de una nueva reconfiguración mundial, transformando Alemania en una de las economías más fuertes del mundo.

Cobra importancia que los venezolanos derribemos el muro invisible de la intolerancia y de la exclusión, donde se encuentra el odio contra los chavistas y de los chavistas contra los opositores, para comenzar a vernos como lo que somos, como hermanos. 

Nuestro proceso de transición a lo venezolano debe llevarse a cabo en medio de la fragmentación política tanto en las filas oficialistas como opositoras. El oficialismo, sin entrar en las peleas intestina por posiciones de poder, una parte, dolido en el ala porque se llevaron a su líder exigen su regreso, reclamando la soberanía nacional como principio de derecho internacional; otro sector, más pragmático se adapta a las directrices de los Estados Unidos. Mientras, que entre los partidos políticos opositores se encuentran los que le llaman colaboracionistas, representados en la Asamblea Nacional, con voz y voto, en posición de apoyar la transición exigiendo reivindicaciones sociales y el sector de María Corina Machado con una posición más radical en cuanto a que los poderes públicos en Venezuela no son legítimos, pero también dispuesta a dialogar si Estados Unidos lo tiene a bien; ecuación en la se ve un factor unificador que es Estados Unidos, en realidad ninguno de los sectores quiere que el jefe se ponga bravo, ni los más radicales. 

Aguas abajo una sociedad maltratada, por propios y extraños, que es la que ha recibido el impacto de la crisis económica, social y política, con la pauperización de su calidad de vida, que debe ser atendida. Una sociedad que quiere vivir en democracia, pero está insatisfecha con su funcionamiento, no está dispuesta a inmolarse por nada, ni por nadie. El desgaste ético que encontramos en Venezuela da cuenta del porqué el ciudadano termina refugiándose en el individualismo buscando su superación personal, sin sentido de país.  

Atender a esa sociedad pasa por entender que los cambios se van construyendo con la buena voluntad política de todos los sectores que intervengan, a través de negociaciones y acuerdos, para salir adelante, lo cual no quiere decir impunidad, si no que los horrores vividos no vuelvan a ocurrir. La Venezuela de ahora no aguanta un cambio cosmético, de quítate tú para ponerme yo, exige cambios profundos en el ejercicio ético del arte de gobernar. 

 No somos japoneses, ni alemanes, pero ni la bomba atómica, ni la división de la frontera ocurrió por minucias, allí había odio, rencor y deudas que quedaron sin saldar. Sin embargo, el liderazgo se colocó a la altura de las necesidades de su población implantando los cambios que exigían el momento político con sentido común, que es lo que ruego en estas líneas. 

Carlotasc@gmail.com                         @carlotasalazar