#CiudadaníaYPolítica
Realmente me costó digerir lo que ocurrió en Venezuela en la madrugada del 3 de enero de este año, cuando el presidente Trump ordenó una intervención militar en suelo venezolano, con la finalidad de capturar a Nicolas Maduro Moros. Hecho que marcó un hito en la historia de este país y del mundo entero. Unos celebran desde la alegría al ver reivindicado su sufrimiento físico y moral, por tener familiares presos políticos sin derecho a un juicio justo, por no contar con una jubilación digna, por los ínfimos sueldos, por haber ido a un hospital y no ser atendido por falta de insumos… otros, por la intervención en un país extranjero en violación al orden internacional.
De allí, opiniones divididas, por una parte, la legitimidad del gobierno de Nicolas Maduro por la denuncia de fraude electoral del julio 2023, al no ser reconocido por los Estados Unidos, ni por otros países y por la otra, el principio de la no intervención en otros países, cuya violación es injustificable.
Pero, más allá de hacer un juicio de valor, donde también mis sentimientos están encontrados entre un sentimiento de justicia por quien no respetó los derechos humanos, ni la dignidad de los venezolanos y mi afán por la ley y el orden, lo que pretendo es reflexionar cómo debería ser el nuevo equilibrio de poder internacional, el nuevo orden, del que tanto se habla. Partiendo del Destino Manifiesto con el que Estados Unidos se ha expandido sobre el continente americano, abjurado su imperialismo, pero teniéndolo como su patio trasero.
En efecto, desde su independencia Estados Unidos se definió como una clase de potencia, lo que llevó a Jefferson y sus camarillas a establecer que debía expandirse por el continente llevando sus valores y principios de independencia y libertad, de allí la compra de Lusiana (1803), la Doctrina Monroe “America para los americanos” (1823), el tratado Guadalupe-Hidalgo que puso fin a guerra con México, con el que obtuvo California (1848), la anexión de Texas (1845), la Guerra contra España por Cuba (1989)…
Además, como motor de un plan divino se convierte en el epítome del orden mundial después segunda guerra (1945) a través de las organizaciones ONU, OMS, FAO, FMI, BM, UNICEF, OTAN… en tanto y cuanto estaban bajo su financiamiento y control.
Gran financista y reconstructor del mundo, Europa y Japón, por lo que se autodenomina guardián de la democracia, de sus valores y de su supremacía como dice Kissinger responsable del orden mundial, que no era más que coleccionar aliados, democráticos o no. De allí, que en el marco de la guerra fría (1947-1991) comenzó una persecución feroz contra los gobiernos de izquierda, con la que ejecuta invasiones directas contra el presidente electo democráticamente en Guatemala Árbenz (1954), en Chile contra Allende (1973), en Brasil contra Joao Goulart (1964), en Nicaragua apoyaron a los contras (1980) … dejando a la luz del mundo las costuras.
Durante ese tiempo los organismos internacionales voltearon para otro lado para no ver los asesinatos, desapariciones forzosas, torturas y violaciones, pese a que se aprobó la convención para la prevención y sanción del delito de genocidio (1949), que ocurrieron en Zanzíbar (1964) (hoy Tanzania) durante su revolución, en Argelia (1962) contra los harkis, en Vietnan del Norte (1966) Estados Unidos empleó bombardeos masivos, en Camboya (1975-79), Guatemala (1981-83) durante la guerra civil a la población indígenas, India (1984) la masacre de los Antisii en respuesta al asesinato de Indira Gandi, Argentina (1976-83) durante el proceso de reorganización nacional, en Ruanda (1994) con el intento de exterminio de la población Tutsi…
Desde visión esto ocurre porque los organismos internacionales no cuentan con mecanismos institucionales para impedir esas atrocidades, como tampoco para repeler a los autócratas 3P, que refiere Moises Nain, cuando los gobernantes llegan al poder por las vías democráticas y después desmantela el estado de derecho en su beneficio, eliminando el contrapeso de los poderes públicos. Un liderazgo que ha ido tomando fuerza frente a la mirada impávida de los ciudadanos por lo que decretan Levitsky y Ziblatt la muerte de la democracia en las urnas.
De esta forma ha crecido como una bola de nieve el autoritarismo en el mundo libre, apagando la libertad de expresión con el encarcelamiento y la desaparición de periodistas, violaciones al estado de derecho a nivel global, que incluyen represión a la disidencia, tortura, detenciones arbitrarias, violencia sistemática, crímenes de guerra y de lesa humanidad en conflictos, tráfico de personas, disputas territoriales mediante la violencia; lo cual no constituye incidentes aislados, sino que forma parte de estrategias deliberadas.
Ahora entra en escena una reedición posmoderna de la Doctrina Monroe, con la segunda llegada a la Casa Blanca de Donal Trump, con la Doctrina Donroe América Primero, reafirmando su espacio continental colocando los intereses de los Estados Unidos por encima de los demás. Exigiendo el pago una supuesta deuda infinita que tienen todos los países con su país, por lo que cada miembro de la OTAN debe contribuir con el 5% de su presupuesto y le retira el apoyo económico organizaciones, comisiones y paneles enfocados a los temas de clima, migración…por estar alineados a iniciativas de diversidad y woke, es decir, contrarios a su posición política. Incluso apoyando los movimientos de extrema derecha nacionalistas en Europa, lo mismo en Honduras, Argentina, Ecuador y con el ofrecimiento de la líder venezolana María Corina Machado cuando sea gobierno.
Con este marco ideológico justifica renombrar el golfo de México como golfo de América, pretende adquirir Canada, quedarse con el Canal de Panamá y necesita Groenlandia para su seguridad. Pero, también interviene en el conflicto palestino-israelí en defensa de su aliado histórico: Israel (se habla de grandes complejos habitacionales en ese territorio), se inmiscuye en la guerra Rusia vs. Ucrania (ya tiene las tierras raras de Ucrania) …
Mientras, en su país Trump es tildado de dictador, rey, por los abusos cometidos contra los migrantes, contra políticos y contra todo el que osa no seguir sus órdenes, como es el caso de Jerome Powell presidente de la reserva federal a quien llevan a juicio por desacatar la orden de bajar los intereses.
Contra Venezuela enfiló sus baterías con acusaciones de terrorismo y narcotráfico contra Nicolas Maduro y su entorno como jefes del Cartel de los Soles. Con lo que justificó, sin autorización de nadie, una operación militar en el Caribe, implosionando desde el aire a lanchas que, supuestamente, cargaban drogas asesinando a sus tripulantes a sangre fría. Terminando con la operación resolución absoluta, cuyos muertos y daños todavía se desconocen, bombardeando siete puntos estratégicos, que incomunicaron y desarticularon las Fuerzas Armadas venezolanas, dejándola sin capacidad de respuesta.
Acusaciones que se ponen en duda con la reformulación de los cargos al ser partícipe de un entramado de clientelismo sin estructura criminal definida. Pero nada de eso importaría porque lo importante es el mensaje: hablo en serio. ¿Cómo saldrá este experimento? amanecerá y veremos, espero que bien, por el bien de todos los venezolanos.
Trump con un interés camuflado por el combate al narcotráfico cumple su propósito e interviene en suelo venezolano para llevarse a Nicolas Maduro ante la justicia, pero deja los mismos cuadros que denunciaba, para que todo funcione y no pase lo mismo que con Irak. Ahora es Trump quien da las órdenes, al mejor estilo de vasallaje y sometimiento medieval. Mientras, China y a Rusia en sus espacios de poder, cada uno armándose hasta los dientes.
Mi reflexión se centra en que seguimos hablando de líderes mundiales, esperando sus decisiones a través de un twist o de los noticieros. Cuando en un nuevo orden internacional lo que se debe es redimensionar los organismos internacionales existentes y dotarlos de mecanismos institucionales contra los gobiernos que ejecuten prácticas autoritarias, vengan de donde vengan, de la derecha de la izquierda, de una potencia o de un pequeño país. Abogando por un orden ciudadano internacional a través del cual la sociedad civil pueda expresarse válidamente y parar los abusos de los autoritarios 3P.
Carlotasc@gmail.com @carlotasalazar