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Opinión

Alexia Columba Jerez

El golpe asestado por Prigozhin utilizando como punta de lanza al grupo Wagner es para muchos una muestra de la debilidad de Putin. Los atisbos de guerra civil demuestran que el líder no es capaz de poner orden en su propia casa, mientras que para otros la idea básica es quedar mirando los hechos expectantes, mientras se aplica por evolución natural la premisa del «divide y vencerás». El mismo autor de estas palabras, Julio César, también decía: «En la guerra, los eventos de importancia son el resultado de causas triviales», y esto puede despertarnos de la verdadera percepción sobre un hombre, al fin y al cabo «lo que deseamos, lo creemos fácilmente, y lo que pensamos, imaginamos que otros lo piensan».

Así el reputado autor Mark Galeotti, historiador especializado en Rusia, se ha dedicado en su libro ‘Tenemos que hablar de Putin’ a desmontar la imagen de un hombre y a darnos una visión sin precedentes del líder ruso, poniendo en cuestión todo lo que creíamos saber de él y para ello se ha basado en relatos de fuentes cercanas al presidente. Y la razón que lo impulsa a ello es que Putin «se ha convertido en un símbolo planetario-positivo o negativo- que cada cual define a su gusto, como esas manchas de tinta de Rorschach, que usan los psicólogos».

El propio Putin en su autobiografía comentaba sobre su infancia que en el lugar donde vivía «había hordas de ratas en la entrada principal. Mis amigos y yo solíamos perseguirlos con palos. Una vez vi una rata enorme y la perseguí por el pasillo hasta que la llevé a una esquina. No tenía a dónde correr. Cuando se vio acorralada se arrojó sobre mí. Estaba sorprendido y asustado. Ahora la rata me perseguía. Salté por el rellano y bajé las escaleras. Por suerte, fui un poco más rápido y logré cerrar la puerta de un portazo», relata.

Siguiendo esta anécdota, el analista Andreas Kluth escribía en un artículo en Bloomberg que el presidente ruso es «la rata más famosa del mundo» y que él mismo usa esta analogía como amenaza velada: «Yo soy esa rata, excepto que tengo garras nucleares. Así que, no me acorralen». Dicho lo cual, las preguntas sobre este hombre que más de una vez ha aparecido a pecho descubierto y que Galeotti pone sobre la mesa son ¿Quién es el verdadero Putin?, ¿qué quiere?, y sobre todo ¿qué hará a continuación?

UN JUDOCA, NO UN JUGADOR DE AJEDREZ

El historiador arranca su historia bajo la lujosa cúpula acristalada del ‘White Rabbit’ de Moscú donde se reúne con un antiguo funcionario de la Administración presidencial, que a base de ingentes cantidades de alcohol le confiesa «leo lo que publican los periódicos, lo que dicen los políticos y escriben los expertos. No sé de dónde sacan todo eso, pero no me extraña que hayamos acabado metidos en este berenjenal». Muchos dicen que para entender a Putin basta con entender su formación en el KGB, pero «si fuera tan simple, por qué seguimos equivocándonos».

Mike Rogers, presidente de la Comisión de Inteligencia del Congreso en tiempos de Barack Obama, comentaba que «Putin juega al ajedrez y tengo la impresión de que nosotros estamos jugando a las canicas». Galeotti desmonta este hecho diciendo que Putin no es un gran cerebro maquiavélico a la manera de un villano arquetípico de ‘James Bond’. «Buena parte de su aventurismo internacional es un bluf, al estilo de un animal que al topar con un predador hincha el cuerpo o eriza el pelaje para parecer más intimidante», el problema es que no miramos debajo del pelo erizado.

Sin embargo el líder ruso es un judoca, no un jugador de ajedrez. En el ajedrez hay unas reglas estrictas, Putin sigue ese estilo. Establece que «un judoca se habrá preparado para anticipar los movimientos habituales de un rival…, pero buena parte de la técnica consiste en usar la fuerza del oponente en su contra y aprovechar la oportunidad cuando se le presenta. Como resultado, a menudo, resulta impredecible, como también lo es el Estado ruso; incluso actuando de manera contradictoria. Pero muchos de sus éxitos aparentes se acaban convirtiendo a la larga en un lastre por la ausencia de un atento análisis previo». Mientras, se dedica a acosarnos moviéndose en círculos por el tatami. Pero se mantiene al acecho, a la espera de que cometamos un error que le brinde una oportunidad aparentemente favorable.

Por tanto, el autor sostiene que Putin es un oportunista que saca partido del hecho de que si bien sabe que Occidente es más poderoso que Rusia, también es una constelación de democracias díscolas. En una entrevista a ABC Galeotti llegó a señalar: «Putin ha identificado que nosotros en Occidente somos el eslabón débil. Si perdemos el interés en Ucrania, la voluntad de seguir prestando apoyo financiero, humanitario y militar, entonces será mucho más difícil para los ucranianos continuar su lucha. Putin espera poder durar más que nosotros».

Mientras los organismos gubernamentales rusos se solapan y compiten entre ellos, algunos favoritos prosperan, otros caen en desgracia. «Putin el zar judoca domina un ejército de judocas menores, con ínfulas de oligarcas, todos al acecho de una oportunidad de destacar», sentencia. No estamos ante un gran tiburón blanco, sino ante un cardumen de pirañas que se mueven en muchas direcciones a la vez, individualmente, y algunas conseguirán mordernos la espalda. La idea de Putin es la que practicaba Zuckerberg con Facebook «moverse rápido y romper cosas».

PUTIN, UN ESPÍA DISTINTO AL QUE CREÍAMOS

Desde joven Putin admiraba al KGB. Y siendo un adolescente se presentó en la infame sede del cuartel general regional, donde en el pasado se reunía la policía secreta de Stalin. Uno de sus agentes que se encargó de despacharlo, no sin antes sugerirle que se matriculase en derecho para hacer carrera en el KGB, cosa que hizo durante 17 años.

Este historial le valió que la idea general, fuese la que trasmitía personas como el senador McCain, que dijo tras un encuentro con Putin que vio tres cosas en los ojos de Putin «una K, una G y una B». La realidad es que inicialmente estuvo destinado a tareas de espionaje, pero después fue trasladado a la Alemania Oriental, donde cotejaba información, redactaba informes, y según Galeotti se atiborraba de cerveza alemana.

No fue un espía brillante, sino mediocre, y marcado en palabras del historiador por «un quiero, pero no puedo». Su experiencia procede de los últimos años de un KGB, cuyo motor era el corrupto interés personal. Y esa admiración por esta institución es lo que le hace depender política y psicológicamente de sus espías del FSB (la nueva KGB). Con departamentos que se canibalizan entre sí que saben como confesó un exespía a Galeotti «no se llevan malas noticias a la mesa del zar».

El historiador lo compara con un rey Lear que ha dividido su reino entre hijas que lo halagan. En su más reciente libro ‘Las guerras de Putin’, Galeotti destaca este problema y apunta que «su intento de apoderarse de Ucrania se basó en el tipo de táctica que adoptaría un espía, más que un general».

PUTIN NO QUIERE RESUCITAR LA URSS, NI EL ZARISMO

Galeotti critica que se cite constantemente la frase de Putin: «el desmoronamiento de la Unión soviética fue la peor catástrofe geopolítica del siglo», pero a su vez también dijo «quienes no lamentan la caída de la Unión soviética no tienen corazón, pero quienes quieren restaurarla no tiene cerebro». Para el escritor Putin es sin duda un ‘Homo sovieticus’, al que le duele la pérdida de la condición de superpotencia de su país, pero no para realizar un mero ejercicio de arqueología política. Más bien lo que pretende es la creación de algo nuevo.

La historia de Rusia, comenta el autor, está salpicada de cadáveres de héroes e imperios difuntos, y Putin a la manera del doctor Frankenstein quiere crear algo nuevo a partir de los fragmentos sueltos de esos restos, algo que sea relevante para el mundo. Pero, entretanto mantiene una preocupación paranoica por la inseguridad del país.»En nombre de esta política defensiva tiene una táctica agresiva, pero esta no representa un renacimiento soviético, ni zarista. Es un grito desesperado de rabia por negar la historia». Y querer más, semejante a lo que tiene EE.UU.

EL DINERO ES UN MEDIO, PERO NO SU FIN

Galeotti se pregunta algo que otros muchos también se han planteado, ¿Putin es uno de los hombres más ricos del mundo? Un inspector fiscal que trabajó en el servicio federal de control financiero de la Federación Rusa, tras una carcajada por la pregunta, le dijo: «usted no se entera, no estamos en los años noventa. Putin no va en busca de dinero, el dinero le busca a él. Nada en un mar de dinero».

Y es que cuando algunos ciudadanos decían a la prensa que el levantamiento de Prigozhin contra Putin parecía más un enfrentamiento entre mafias no iban desencaminados. Putin salió en ‘los papeles de Panamá’ y muchos hombres multimillonarios ascendieron a puestos de poder bajo su mandato. Es decir, Galeotti lo resume en que el Kremlin no paga a su gente, simplemente les brinda oportunidades de sacar partido. En lugar de ofrecer maletas llenas de dinero, invierten en proyectos y cuidan de sus amigos.

No en vano, citando a Maquiavelo «con oro no conseguirás tener buenos soldados, pero unos buenos soldados siempre te conseguirán oro». Así, el poder permite conseguir dinero, «por eso no deberíamos dar por sentado que actuar contra el dinero de Putin es un arma mágica. Porque si pierde acceso a sus fondos en el extranjero, mayores motivos tendrá para aferrarse al poder en su país», apunta Galeotti. Y matiza que Putin representa muchos papeles distintos para públicos diferentes mientras le sea útil, pero quitando su búsqueda de seguridad, respeto y poder, todo es actuación.

NO ES UN AVENTURERO

Los alardes de Putin son una coreografía bien ensayada, porque en palabras de Galeotti. «Ser guardaespaldas de Putin te puede solucionar la vida». Sus empleados más cercanos han terminado ocupando influyentes puestos en la Guardia Real, con una cartera de propiedades millonarias o siendo gobernadores en regiones clave. Y eso se debe-según a Galeotti- a los malabares que deben hacer para satisfacer la afición del jefe a actuaciones testosterónicas, como tranquilizar a un tigre siberiano, unirse a un grupo de moteros y otras ocurrencias. Escenarios que no están expuestos a ningún riesgo real.

Es el mismo carácter que quiere dar a creer a todos cuando creen que está atento a los detalles, y es meticuloso, cuando la realidad es que deja estos asuntos en manos de otros. «Putin pide claridad, alternativas seguras y éxitos garantizados, y cuando le falta eso, el hombre macho, dispuesto a lanzar amenazas mafiosas, ese hombre tiene una reacción característica: se esconde» establece el autor.

Comenta que en reiteradas ocasiones Putin ha escurrido el bulto ante una decisión difícil, escabulléndose mientras le carcomían las dudas, esperando que al final no tenga que hacer nada. Y añade que sus bravatas están cuidadosamente meditadas, porque ha llegado a la conclusión que a los países occidentales les incomodan los enfrentamientos. Y confía en que al final propondrán un trato, antes que realmente plantarle cara.

LOS ENEMIGOS DE PUTIN NO SIEMPRE MUEREN

Tras lo ocurrido con Prigozhin a muchos ha sorprendido que el presidente ruso perdonase a los principales instigadores del levantamiento. El mundo se pregunta si realmente las cosas quedarán así, ya que la lista de traidores de Putin que han terminado muriendo han sido enumeradas en multitud de ocasiones por los medios. Putin declaraba ante un periodista su personal distinción: «con los enemigos te enfrentas cara a cara, los combates, después alcanzas un armisticio y todo queda claro. Sin embargo, a un traidor hay que destruirlo, aplastarlo«. Y como desvelaba el periódico británico ‘The Telegraph’ las agencias de inteligencia rusas amenazaron con dañar a las familias de los líderes del grupo mercenario Wagner, mientras el grupo marchaba sobre Moscú.

PUTIN ES POPULAR, Y NO LO ES

Bajo esta idea Galeotti afirma «Putin no quiere matar a nadie, a menos que uno le obligue a hacerlo». El funcionario con el que comenzaba Galeotti su cena en el White Rabbit de Moscú, apostilla a sus comentarios sobre Putin «Es verdad que el líder ruso es la rata grande, pero siempre hay otra oculta en la oscuridad».

Por todos estos actos el escritor también afirma que el líder ruso es popular, y no lo es. Lo asemeja a un síndrome de Estocolmo en muchos casos, pero eso no significa que los ciudadanos quieran o no vayan a apoyarle para siempre, especialmente si se hace cada vez más evidente que como afirma Galeotti: «Putin no puede con todo».

Numero 190

Julio2023

https://revista.eneltapete.com/eneltapete/notas/19827/por-que-occidente-...

 10 min


Juan Diego Quesada, Alonso Moleiro

No es fácil cruzarse con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, pero quienes lo han hecho dicen que siempre tiene a mano un libro para ofrecer de regalo. No uno del poeta Rafael Cadenas, último premio Cervantes, ni de la novelista Victoria de Stefano, sino uno escrito por él mismo. El chavismo tiene el don de engullirlo todo desde hace dos décadas, de expulsar a sus ciudadanos en una diáspora infinita, de acabar con la economía, con la esperanza de su gente y hasta con el papel de los libros —menos el de los poemarios de Rodríguez—. Es difícil escapar a esa voracidad infinita como lo hace con éxito hoy en día una literatura venezolana que se escribe en el mundo entero, sin fronteras de por medio. Una literatura que se mira a sí misma y mira hacia afuera y crea obras que exportan Venezuela como nunca había ocurrido antes.

Un número importantísimo de escritores se ha instalado fuera del país, en España, México, Estados Unidos, Argentina y Chile, principalmente, pero también en Japón, Israel, Hungría y Noruega. “Estamos por todas partes”, dice Rodrigo Blanco Calderón, seguramente el novelista venezolano más prometedor de la nueva generación. Desde su ventana, Blanco Calderón ve la Alameda de Colón y, al final, centelleante, el puerto de Málaga. El resultado es un solapamiento cultural de muchos de los autores. Una mirada sobre Venezuela a la que se le agregan otras culturas. “Es un fenómeno apasionante”, se emociona Gustavo Guerrero, ensayista y poeta, ganador del Premio Anagrama de Ensayo, que vive en Francia, donde es director literario de la editorial Gallimard para la lengua española. Considera que la venezolana es una de las literaturas más cosmopolitas que hay ahora mismo y que cuenta con más intensidad y mejor aliento el fenómeno de los Estados fallidos y las migraciones, dos de los grandes asuntos del mundo contemporáneo.

Ese cosmopolitismo lo reivindicó este año Cadenas (Barquisimeto, 1930) al recoger el Cervantes. Esa visión amplia del mundo no ha dejado de crecer. Hace unos meses se subió a la red una cartografía digital, llamada Mapa Glocal de la Literatura Venezolana. Su autor, Alirio Fernández Rodríguez, muestra una proyección del canon literario venezolano, donde se ve claramente la dispersión de los escritores. Fernández Rodríguez señala que esta glocalización constata “el carácter de una única literatura venezolana”. No dos ni tres.

Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982), autora del fenómeno editorial La hija de la española, desciende de este híbrido cultural. “La literatura venezolana se ha reencontrado en el desplazamiento”, afirma. El cisma social y cultural que representó la llegada de Hugo Chávez al poder y que continúa hoy con su sucesor, Nicolás Maduro, dejó muchas secuelas. Sainz Borgo sostiene que desde ese trauma los narradores tuvieron la necesidad de explicar lo que había pasado.

Antes de la llegada de Chávez, la industria editorial dependía mayoritariamente del Estado. Había grandes premios gubernamentales como el Rómulo Gallegos, concedido en sus primeras ediciones a Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, y editoriales sin ánimo de lucro como Monte Ávila. Un aspirante a escritor podía moverse en ese círculo y publicar con cierta facilidad su obra. Pero al solaparse ideología y políticas públicas, recuerda Sainz Borgo, lo que se llamó la revolución cultural chavista, se despedazó toda la cadena del libro y por primera vez los autores venezolanos se vieron obligados a salir del país.

Es el caso de los poetas como Santiago Acosta (Nueva York), Adalber Salas (Ciudad de México) o Alejandro Castro (Nueva York). Y narradores como Keila Vall de la Ville (Nueva York), Juan Carlos Méndez Guédez (Madrid), Israel Centeno (Pittsburgh), Ibsen Martínez (Bogotá), Michelle Roche (Madrid) y Miguel Gómes (Connecticut), entre muchos otros.

Los nacidos en los ochenta, como Sainz Borgo y Rodrigo Blanco, no conocieron un país en calma y eso determinó su forma de mirar. “La escritura como una forma de resistencia, de belleza. La única forma de llevar esto es escribiendo”, dice ella. “Es muy difícil sustraerse al enfrentamiento político. En mis libros de cuentos, escritos en 2005, 2007 y 2011, el enfrentamiento político está ahí, la violencia en Caracas, el conflicto entre chavismo y antichavismo”, dice él.

Pronto veremos novelas o poemarios venezolanos escritos en francés, inglés, portugués o italiano. Lo asegura Ricardo Ramírez, quien tiene la literatura nacional en la cabeza. Dirige la Poeteca, uno de los pocos espacios intelectuales que resisten en el país, donde se trabaja en la promoción de la lectura y la escritura de poesía a través de una sala de lectura con cerca de 10.000 títulos, y también con diplomados, talleres y una editorial que ha publicado 15 títulos. La Poeteca otorga el Concurso de Poesía Joven Rafael Cadenas, que va por su octava edición.

Ramírez señala que la carta de presentación de la literatura venezolana son los poetas Rafael Cadenas, Yolanda Pantin (Caracas, 1954) e Igor Barreto (San Fernando de Apure, 1952). Y en la narrativa detecta otros tres destacados: Victoria de Stefano, que acaba de fallecer, publicada en España por Candaya, una autora en el registro de Clarice Lispector; José Balza, un escritor que viene trabajando desde los años setenta su obra a través de novelas y ejercicios narrativos, y Ana Teresa Torres, analista, novelista, ensayista, premio Anna Seghers. “Para mí, ellos vienen siendo la santísima trinidad de la narrativa venezolana en estos momentos”, pontifica Ramírez.

Leer en su país a los autores venezolanos que escriben por el mundo no es sencillo. Muchos de ellos no han logrado insertarse en el mercado local al que pertenecen. Los que lo han conseguido tienen tirada en mercados como el español, pero difícilmente llegan a ser distribuidos en Caracas, se lamenta Ramírez, que resalta las dificultades con las que cuentan los escritores locales para desarrollar su proyecto narrativo. Le parece que los que lo hacen desde fuera tienen mayores oportunidades. En casa, sobre todo, prima la supervivencia. “Es importante articular esta idea de que la literatura venezolana es un árbol con muchas ramas y que las raíces están en el territorio”, agrega.

Pero no necesariamente se escribe solo sobre temas que tengan que ver con el chavismo. Unos se lanzan a contar el trauma venezolano, pero otros sencillamente se abstraen y acometen sus proyectos narrativos con mucha libertad, sin determinismos. Ponen sobre la mesa escenarios distópicos, donde se aborda la decadencia desde otros ángulos. Lo hace, enumera Ramírez, Keila Vall, Rubi Guerra, Luis Carlos Azuaje, Carolina Lozada, de Stefano, Balza, Silda Cordoliani, Gustavo Valle y Jacobo Villalobos, entre otros. Son de los que piensan que el periodismo y la historia ya han abordado suficientemente el sueño socialista truncado.

El interés por lo que escriben los autores venezolanos en el ámbito hispanoamericano, sin embargo, siempre ha sido relativamente moderado. Antes de la ola actual, hacia finales del siglo XX, además de algunos autores clásicos de la narrativa continental, como Rómulo Gallegos y Arturo Uslar Pietri (premio Príncipe de Asturias 1989), en las librerías españolas solo se encontraba Adriano González León como un autor referencial. El anhelado bum internacional de las letras venezolanas no ha terminado de concretarse. “Falta la obra cumbre. Una que pueda emancipar a toda nuestra narrativa. Todavía no tenemos autores de culto, salvo quizás Rómulo Gallegos”, sostiene el crítico literario Carlos Sandoval. “Mi hipótesis es que no hemos tenido un acompañamiento crítico que nos permita identificar aciertos y fallas, como sí lo hay en otros países latinoamericanos que tienen mayor tradición de crítica literaria”.

La poesía venezolana, como contrapunto, parece estar madura para un crossover definitivo. Al obtener el Premio Federico García Lorca por su trayectoria literaria en 2020, Pantin declaró que “la poesía que se hace en Venezuela está a la vanguardia de América Latina”, una frase que generó algunos comentarios discrepantes. “Estoy de acuerdo con esa apreciación. Es una lírica exportable y traducible, de lo mejor que se está haciendo en castellano”, afirma Sandoval. Los reconocimientos a Rafael Cadenas, afirma, podrían volver a apalancar la proyección de otras figuras de renombre.

“Pasarán años antes de poder reconstruir lo que existió antes de Chávez”, dice Gustavo Guerrero

En el interior, la industria del libro está muy disminuida. “Por razones obvias; las ventas son bajas y los objetivos de las editoriales del Estado (Monte Ávila Editores y la Biblioteca Ayacucho) se han desdibujado”, afirma Diajanida Hernández, crítica y profesora de la Escuela de Letras de la UCV. El sector se ha reducido en un 80% desde 2013 por la crisis, que poco ha sentido la mejora económica que hubo el año pasado, un breve esplendor que solo ha alcanzado a grupos muy privilegiados de empresarios cercanos al poder. “El chavismo, que es un arte de hacer ruinas, como diría José Antonio Ponte, devastó el campo literario venezolano: las editoriales, las librerías, las revistas literarias, los talleres de escritura, los premios”, explica Guerrero, de Gallimard. “Pasarán muchos años antes de que se pueda reconstruir lo que existió antes de la llegada de Hugo Chávez al poder”.

En la librería El Buscón, en Caracas, cada día reciben al menos cinco ofrecimientos de bibliotecas privadas. La gente emigra y deja atrás sus libros —se calcula que más de seis millones de venezolanos se han ido al extranjero—. Hace 19 años, Katyna Henríquez y sus socios hicieron una apuesta arriesgada por un negocio de libros raros, primeras ediciones, títulos agotados y joyas venezolanas que circu­lan en el mercado de segunda mano. Su librería queda en un concurrido espacio cultural ubicado dentro de un centro comercial en la zona de Las Mercedes, donde fulgura un auge de torres empresariales, casinos, restaurantes y concesionarios de autos de lujos. Hoy, la venta de libros usados es casi el único salvavidas que queda al mercado de librerías, en un país que se ha quedado seco de editoriales y del que las grandes transnacionales del libro como Planeta o Random House se fueron hace varios años, como muchas otras empresas.

Hubo un tiempo mejor en el que Venezuela exportaba ejemplares a otros países. Hasta 2012, la venta del libro fue un negocio relativamente próspero. Fuentes editoriales locales aseguran que, en un año como 2006, las ventas de ciertos títulos comerciales llegaron a superar a las de Colombia, uno de los epicentros de la actividad literaria en la región y donde recalaron las grandes editoriales que antes llevaban el negocio de la región desde Venezuela. La crisis provocó la quiebra del país entero. Millones de dólares se perdieron en las manos de la burocracia oficial en operaciones de corrupción, burlando las tasas oficiales del dólar, y esto provocó, entre otras cosas, una grave escasez de papel a nivel nacional, cuya obtención dependía entonces de la autorización oficial. Esta catástrofe se tragó a la prensa escrita y los libros. El consumo de bienes culturales se vino abajo.

Las editoriales que sobrevivieron a la hecatombe se recuperan ahora muy lentamente. Para muchos autores locales es complejo publicar por la escasez de recursos. “Comienza a ser común que algunos fondos nacionales tengan doble o triple sede, como Ekaré (Venezuela, Chile y España), Libros de Fuego (Venezuela y Colombia), Kalathos (Venezuela y España), Casajena (Venezuela y Chile), Los Cuadernos del Destierro (Venezuela y Argentina) o El Taller Blanco (Venezuela y Colombia)”, relata Hernández. Se mantienen, batallando contra la adversidad, editoriales de cierta tradición entre el público, como Oscar Todtmann, Eclepsidra, Dahbar, Alfa, la Fundación para la Cultura Urbana, ABediciones o Monroy Editor. Los premios de poesía y literatura empiezan a ser convocados de nuevo.

Carlos Sandoval: “Somos duros enjuiciando nuestras obras. En eso deberíamos ser más argentinos”

“Estamos escribiendo para autores sin mercado en medio de la crisis del país, y eso es una tragedia,” afirma el escritor Alberto Barrera Tyszka, que tuvo un éxito fulgurante con Patria o muerte, que narra los últimos días antes de su muerte de Chávez en La Habana y, en paralelo, lo que ocurre en una casa ocupada por los chavistas en Caracas. “Para un escritor venezolano no es nada sencillo abrirse paso en países como México o España. El solo hecho de ser venezolano, en ocasiones, es parte del problema. Te hacen caso, pero te hacen menos caso. Te dicen: el problema es que no tienes mercado”.

Sandoval sostiene que a eso se suma que la crítica dentro del país es despiadada. “Pienso que en Venezuela hay, en este orden, grandes poetas, excelentes ensayistas y muy buenos narradores. Lo que ocurre es que internamente no se aprecia lo que hacen”, asegura. “Somos muy duros enjuiciando nuestras obras, y ahí está la falta de la orientación de la crítica local. En eso deberíamos ser un poco más argentinos, valorar más lo que hacemos”. Ajenos al ruido, frente a sus ordenadores, los escritores venezolanos continúan tecleando sus historias. Desde Maracaibo u Oslo construyen la literatura venezolana actual.

15 de julio 2023

https://elpais.com/babelia/2023-07-15/venezuela-florece-en-el-abismo-la-...

 10 min


Adriana Amado

Andrés Malamud es investigador principal en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, donde dirige el Doctorado en Política Comparada. Obtuvo su licenciatura en ciencia política en la Universidad de Buenos Aires y su doctorado en el Instituto Universitario Europeo de Florencia, Italia. Ha sido investigador visitante en Alemania y Estados Unidos, y profesor en universidades de Argentina, Brasil, España, Italia, México y Portugal. Ha integrado el comité ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política y es secretario general de la Asociación Portuguesa de Ciencia Política.

Política por WhatsApp

Adriana Amado: ¡Hola! Lo contacto por una entrevista para Diálogo Político, para hablar un poco de las tendencias en Latinoamérica.

Andrés Malamud: Encantado. ¿Puede mandarme las preguntas por escrito y pelotear a partir de las respuestas? Vamos por acá que estoy entre avión y avión.

Adriana Amado: ¡Gracias! La primera pregunta es por los ciclos izquierdas/derechas en Latinoamérica. Los líderes de izquierda recientemente electos parecían reabrir un nuevo ciclo. ¿Qué percibe en estos procesos?

Andrés Malamud: El ciclo de izquierda en América Latina se apoyó en dos pilares: la insatisfacción con el ciclo previo de neoliberalismo y el boom de las commodities. Hoy el neoliberalismo no asusta y con las commodities no alcanza.

Adriana Amado: Pero en la región también venimos de decepción política de un largo periodo. ¿Canalizan esa decepción a izquierda y derecha los outsiders?

Andrés Malamud: Sí. En toda América Latina los sistemas de partidos crujen, y en algunos países como Chile, Perú, Ecuador se disolvieron. Los outsiders que creen nuevos partidos marcarán el rumbo de sus países. Los que no creen instituciones solo contribuirán al naufragio.

Adriana Amado: ¿Cuáles son las causas de la disolución de los partidos? ¿El fenómeno que se percibe en Latinoamérica es el mismo que se ve en otras partes del mundo o es particular en la región?

Andrés Malamud: Es un fenómeno global. Los partidos que hoy gobiernan Francia e Italia no existían hace quince años. La globalización y su crisis tendieron a centrifugar las sociedades y descongelar los sistemas de partidos.

Latinoamérica y sus líderes

Adriana Amado: Los liderazgos en Latinoamérica no dejan sucesión. ¿Eso no es particular en la región?

Andrés Malamud: Algunos dejan sucesión. A veces esa sucesión fracasa, como ocurrió con Dilma Rousseff. A veces traiciona, como hizo Lenín Moreno a Rafael Correa en Ecuador. Y a veces decepciona, como es el caso de Alberto Fernández. Pero ese concepto de la sucesión es un resabio caudillista: en las democracias plurales al sucesor lo elige el pueblo, no el gobernante.

Adriana Amado: …Siempre y cuando los partidos escuchen al pueblo, cosa que no parece en países en que los partidos resisten las primarias, aun siendo «obligatorias» como en Argentina.

Andrés Malamud: ¿Por qué resisten? ¿En qué sentido?

Adriana Amado: Me refiero a que, de hecho, resuelven las candidaturas sin intervención del voto, por eso decía que no parecen escuchar a la ciudadanía.

Andrés Malamud: ¡Ah! No resisten las primarias: las usan estratégicamente. Evalúan si conviene dispersar o unificar candidaturas en función del adversario que encuentran. La ciudadanía no pide competencia interna, sino soluciones.

Adriana Amado: ¿Eso se relaciona con la aparición de «solucionadores» mágicos y su éxito electoral?

Andrés Malamud: No, el uso estrella de las PASO (las primarias abiertas y obligatorias en Argentina) es anterior a la aparición de Javier Milei (candidato a presidente por La Libertad Avanza).

Adriana Amado: Bueno, hoy encarna él esa idea del candidato salvador, pero ¿no hay una cultura de eso, no solo en Argentina sino también en Latinoamérica?

Andrés Malamud: ¿Y Trump? Los latinoamericanos votan como el resto del mundo: si los que están no resuelven, que vengan otros.

Outsiders y política

Adriana Amado: ¿Es decir que no sería un tema ni regional ni de izquierdas o derechas, sino una tendencia global? Y, en ese caso, ¿qué características tendría?

Andrés Malamud: El ascenso de los outsiders tiene varios ejemplos: tecnócratas como Emmanuel Macron (Francia) y Rafael Correa (Ecuador), orcos como Donald Trump (Estados Unidos) y Jair Bolsonaro (Brasil), doctrinarios como Javier Milei (Argentina) y Pedro Castillo (Perú)

Adriana Amado: Ahí estamos. ¿Ahí nos quedaremos?

Andrés Malamud: La historia no se detiene…

Adriana Amado: ¡Muchas gracias!

14 de julio 2023

Díalogo Político

https://dialogopolitico.org/agenda/entrevistas/conversaciones-por-whatsa...

 3 min


​José E. Rodríguez Rojas

Hasta el presente la agricultura ha desempeñado un rol fundamental en la producción de alimentos, pero su impacto en el ambiente ha sido problemático. En la medida que la sostenibilidad se ha convertido en un tema prioritario de las políticas públicas, ello ha conllevado a la búsqueda de alternativas para una producción de alimentos sostenible y de bajo costo.

Después de la segunda guerra mundial el susidio a la agricultura impulsó la modernización y productividad de la agricultura europea. Ésta no solo logró alimentar a la población, sino que se generaron excedentes que convirtieron a Europa en una potencia exportadora. Sin embargo el avance de la agricultura industrial ha sido problemático. Es responsable del 11% de las emisiones de CO2 que genera el calentamiento global. La causa principal es la producción de carne. La producción animal ha crecido a tal punto que en algunos países hay más animales que personas. España es el principal exportador de cerdo, uno de estos productores tiene planes de expansión pues piensa que hay que crecer más para alimentar a una población mundial cada vez mayor. De acuerdo a esto un crecimiento permanente es el camino. Sin embargo debe haber un límite al crecimiento. La mitad de la tierra cultivada en Europa está dedicada a rubros para la producción animal. La guerra en Ucrania disparó los precios. Una parte importante de los granos para la alimentación animal provienen de Latinoamérica. La elevada necesidad de granos en Europa ha impulsado la desforestación del Amazonas.

En el valle del Po en Italia, una región de tierras fértiles dedicada a la producción intensiva de cereales, un grupo de estudiantes evalúan el impacto de la agricultura intensiva en el agua. A tal efecto han tomado muestras del agua subterránea y han encontrado que los nitratos están por encima del límite legal. Ello se debe a que en la agricultura se usan fertilizantes nitrogenados en exceso. Las lluvias hacen que los nitratos lleguen a los acuíferos. El agua contaminada al ser consumida provoca efectos dañinos en la salud. Adicionalmente a ello los ríos conducen los nitratos a los océanos donde provocan la proliferación de algas que bloquean la luz del sol. El proceso de descomposición de las algas consume el oxígeno del agua y crea una zona muerta. Gracias a la cooperación se ha logrado reducir la contaminación pero el mar Báltico tardará muchos años en recuperarse.

Una de las repuestas que ha surgido frente a la contaminación generada por la agricultura intensiva es lo orgánico. El ecologismo surgió en Alemania hace 100 años pero se ha potenciado recientemente. Hoy la sostenibilidad está de moda, se rechaza el uso de los pesticidas y fertilizantes artificiales. Se pide más biodiversidad. Lo orgánico se ha convertido en un gran negocio. La proporción de tierras en Europa dedicada a la agricultura orgánica se ha incrementado hasta el 8% y se espera que alcance el 25% en el año 2030. En el oeste de los Balcanes la demanda de productos orgánicos en Europa esta creando oportunidades de negocio, por lo que se está dando un importante crecimiento de la agricultura orgánica para satisfacer las necesidades de la Unión Europea (UE). En Kosovo (Serbia) el consumo de productos orgánicos es bajo, por ello la producción se orienta hacia la UE. Ello replantea las necesidades alimentarias y una gran oportunidad para la periferia de Europa.

En los Países Bajos se está produciendo otra revolución agrícola que tiene lo orgánico como uno de sus componentes. Los Países Bajos es uno de los mayores productores de hortalizas del mundo. Entre las alternativas a la agricultura intensiva se está planteando una nueva revolución verde que aspira alimentar a más personas sin destruir el planeta. Se basa en una agricultura inteligente la cual usa sensores, robots y digitalización para determinar las necesidades de las plantas y aplicar los insumos requeridos en invernaderos. Se logra usar 4 veces menos agua y reducir sustantivamente el uso de agroquímicos y pesticidas. De ser requeridos estos últimos son de naturaleza biológica. Es una versión de la agricultura orgánica. La producción de tomate por metro cuadrado se ha incrementado 20 veces con esta tecnología. La anterior revolución verde se centró en el mejoramiento de los rendimientos utilizando variedades mejoradas genéticamente que requerían fertilizantes y pesticidas para expresar su potencial. La actual revolución verde se orienta a reducir el uso de insumos. Con esta tecnología los costos bajan al igual que la carga sobre el suelo. Otra expresión de esta tecnología es la agricultura urbana. En base a ella se produce germinados, hierbas y flores comestibles. La venta es local. Las ciudades del futuro serán más verdes.

Cono lo hemos señalado el impacto negativo de la agricultura intensiva involucra el crecimiento de la producción de carne. Hoy se consume 60% más carne que hace 60 años. Se está investigando la producción de carne en laboratorio como alternativa. Algunas empresas están realizando ensayos. A partir de trozos de carne animal se estimula la proliferación celular hasta llegar al producto final. En Helsinki se están haciendo pruebas para producir proteínas de cualquier tipo, como las lácteas, más baratas que las de vacas. Para 2030 los costos habrán caído lo que transformará la producción animal. Se espera una reducción de la población vacuna de 50% para el 2030 y para el 2035 las vacas serán innecesarias.

Si estos pronósticos se cumplen la carne y las verduras vendrán de laboratorios y de naves industriales. ¿Qué será de los productores del campo? La región del Burren en el noreste de Irlanda se presenta como una solución posible. Allí se instrumenta un programa basado en recompensas con dinero público. El programa premia a los agricultores que promueven la conservación del entorno, asignándoles puntos en función de las prácticas sostenibles que implementen para el mejoramiento de los pastizales, el régimen de alimentación, el agua. El financiamiento proviene de instancias públicas locales y de la UE. Los agricultores en el futuro volverán a ser los guardianes de nuestro paisaje y nuestro patrimonio, mientras en los laboratorios se producen los alimentos que requerimos de manera sustentable y a bajo costo.

Fuente: DW. Europa un continente en transición. Cómo nos alimentamos. 2/12/2022.

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BioEconomía

El término ‘Antropoceno’ es ampliamente utilizado desde su acuñación por Paul Crutzen y Eugene Stoermer en el año 2000 para denotar el intervalo de tiempo geológico actual, en el cual muchas condiciones y procesos en la Tierra están profundamente alterados por el impacto humano. Este impacto se ha intensificado significativamente desde el comienzo de la industrialización, sacándonos del estado del Sistema Terrestre típico del Holoceno, que comenzó luego de la última glaciación del planeta, hace unos 11.700 años.

El Grupo de Trabajo del Antropoceno (AWG, por sus siglas en inglés) afirmó que los sedimentos estratificados en el fondo del lago Crawford en la provincia canadiense de Ontario mostraban que el mundo había entrado en una nueva época definida por la influencia desestabilizadora de la actividad humana en el medio ambiente.

El grupo afirmó que escogieron el lago Crawford de una lista de 12 posibles lugares donde se podrían medir y observar mejor las evidencias de los impactos de la actividad humana. Según los expertos, el fondo del lago contenía microplásticos, cenizas proveniente de la quema de petróleo y carbón, y detritos de bombas nucleares. Los científicos indicaron que los sedimentos mostraban un «pico dorado» que ilustra un cambio repentino e irreversible en las condiciones de la Tierra.

«Los datos muestran un cambio claro desde mediados del siglo XX, llevando el sistema de la Tierra más allá de los límites normales del Holoceno», dijo Andy Cundy, miembro del grupo de trabajo y profesor de la Universidad de Southampton, a la Agence France-Presse (AFP), refiriéndose a la época que comenzó al final de la última era de hielo hace 11.700 años.

«Los sedimentos encontrados en el fondo del Lago Crawford proporcionan un registro exquisito de los cambios ambientales recientes durante los últimos milenios», dijo Simon Turner, presidente del AWG y profesor del University College London. «Es esta capacidad para registrar y almacenar precisamente esta información como un archivo geológico que puede coincidir con los cambios ambientales globales históricos».

El Antropoceno aún no es reconocido por la comisión internacional

Los miembros del grupo de trabajo planean presentar los hallazgos a la Comisión Internacional de Estratigrafía para que el período del Antropoceno sea reconocido formalmente. Ha habido desacuerdo dentro de la comunidad científica sobre cuándo comenzó este período, o si ha comenzado, y la evidencia requerida para demostrarlo.

«Actualmente, hemos tenido 70 años de Antropoceno», dijo Colin Waters, presidente del AWG. «Eso ha sido suficiente, debido a la rapidez del cambio y su precisión, para reconocer que hemos entrado en este nuevo estado de la Tierra y que debería ser definido por una nueva época geológica».

«Claramente, la biología del planeta ha cambiado abruptamente», dijo Waters. «No podemos volver a un estado del Holoceno ahora».

Holoceno proviene de las antiguas palabras griegas que significan «todo» y «nuevo», y el nombre fue elegido para denotar las características enormemente cambiadas en la Tierra cuando terminó la última Edad de Hielo. Mientras tanto, Antropoceno deriva del griego que significa «humano» y «nuevo».

17 de julio 2023

https://www.bioeconomia.info/2023/07/17/cientificos-aseguran-que-la-tierra-ha-ingresado-a-la-era-del-antropoceno-que-es-y-que-evidencias-encontraron/

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Werner Corrales

Hace varios días corre el rumor de que el TSJ tomará la decisión de prohibir la Primaria o de obligar a que ella se realice bajo la autoridad del CNE.

En cualquiera de las dos opciones el régimen esperaría provocar una división interna de la Oposición que la haga llegar al 2024 debilitada y con varios candidatos.

Si el TSJ prohíbe la Primaria, el régimen esperaría que la Plataforma Unitaria (es decir el G3) se decante por un “candidato de consenso” que no sería María Corina Machado, quien hoy tiene una mayoría abrumadora del electorado pero un rechazo cerril del G3.

Tal “consenso” probablemente sería rechazado por la mayoría de la población, pero lo apoyarían Rosales y su partido UNT, secundados tal vez por AD y alguna fracción de PJ. Pero estaríamos en una batalla interna que nos impediría tener una votación importante en el 2024.

Si el TSJ obliga a hacer la Primaria bajo el CNE, el régimen tendría una imagen de aparente legalidad que podría defender internacionalmente y seguramente habría candidatos opositores que lo aceptarían, conduciendo también a la división de las fuerzas democráticas.

Si el régimen tiene pensamiento estratégico, y sí que lo tiene, le conviene asumir la segunda opción.

Evidentemente, el enemigo es María Corina, y no sólo lo es del régimen, sino que tal vez ante la eventual decisión del TSJ. lo sería de varios candidatos y partidos del G3.

De producirse esa circunstancia, Venezuela tiene que exigirles a todos los partidos definirse por los del país, que quiere salir de la dictadura y de la crisis.

Discusiones alrededor de estos hechos tendrían que estarse produciendo ya en la Oposición, ante la inminente decisión del régimen a través de su TSJ.

14 de julio 2023

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Gerver Torres

Contrario a lo que algunos creen, según lo cual el régimen nunca se equivoca, teniéndolo todo perfectamente pensado y planificado, la verdad es que sí comete errores, incluso grandes. Los autócratas, en su aislamiento y paranoia erran, a veces más cuando se sienten más poderosos. En ocasiones, estos traspiés se encadenan, llevando uno al otro. Vladímir Putin está arruinando a Rusia en una guerra que suponía fácil y rápida. Hitler en su momento sobreestimó su fuerza y terminó acorralado y suicidándose. Por supuesto, no basta con los errores de un gobierno para producir su caída. Se necesitan otras cosas, pero esos errores pueden contribuir a ello en una coyuntura específica.

Desde que la oposición venezolana lanzó las primarias, Maduro ha cometido tres errores nada insignificantes. El primer error fue hacer implosionar el Consejo Nacional Electoral (CNE) en el momento que lo hizo. Zanjó una disputa dentro de la oposición que podría haberla dividido. Asumiendo que le era necesario hacerlo para controlar el resultado de unas próximas elecciones en las cuales él mismo competiría, lo hizo demasiado pronto. Podría haber esperado a que la disputa en el seno de la oposición causara todo el daño que pudiera causar, incluso dividirla y luego, si aún era necesario para sus fines, desmantelar el organismo electoral. Pero se precipitó y más bien unificó la oposición.

El segundo error que cometió fue nombrar a su mismísima esposa en el comité encargado de decidir sobre la elección de los nuevos árbitros del ente electoral. Con eso puso en evidencia el miedo y la enorme desconfianza que tiene hacia todos los que lo rodean, al punto que necesita a su propia pareja supervisando el proceso, al tiempo que revela lo manipuladas que son las elecciones en el país. Este hecho, la elección de su esposa en ese comité, es uno de los que las agencias internacionales de noticias destacan más al referirse a la actual situación venezolana. El Washington Post por ejemplo, lo menciona en un editorial de esta semana.

El tercer error fue la inhabilitación de María Corina Machado. Con esa acción la catapultó y contribuyó a resolver un problema que precisamente la Primaria buscaba resolver, el de elegir un nuevo liderazgo que reemplazara al de Juan Guaidó. María Corina es hoy el rostro más visible y promisor de las fuerzas democráticas venezolanas.

Con la ayuda de estos tres errores la oposición se muestra en esta coyuntura más unida de lo que ha estado en mucho tiempo, con un fuerte liderazgo y más argumentos para denunciar ante el país y la comunidad internacional las prácticas antidemocráticas del régimen.

¿Cuál puede ser el próximo error de Maduro? Uno probable y ampliamente comentado sería el intento de inhabilitar las primarias mismas. No habiendo logrado sus objetivos con la inhabilitación de algunos de sus candidatos, ese sería su siguiente paso. Hacer eso no es fácil. No digamos desde un punto de vista jurídico porque sabemos bien que a la hora de emitir un dictamen legal pueden incluso producir uno negando la ley de la gravedad. El problema sería la implementación práctica de una prohibición de esa naturaleza.

¿Qué significaría inhabilitar las primarias? Lo más lejos que el régimen podría llegar sería impedir que se organicen centros de votación donde la gente acuda y exprese sus preferencias electorales. Pero no podrían prohibir que los candidatos sigan recorriendo el país, movilizando, organizando y denunciando al régimen, ahora con más argumentos y razones para hacerlo.

La naturaleza tan radical de esa decisión podría tener tres consecuencias muy serias para el régimen: en primer lugar, un incremento sustancial en la tensión política interna al bloquear todas las salidas democráticas. En medio de un deterioro renovado de las condiciones de vida de la población como está ocurriendo actualmente, esto podría conducir a una situación política y social muy inestable. En segundo lugar, quedaría descartada la oportunidad que el régimen esperaba tener con las elecciones de 2024 para legitimarse nacional e internacionalmente. Esas elecciones, mucho antes de que ellas ocurran, serían calificadas como espurias. En tercer lugar, habría la posibilidad de un aumento en las sanciones a los funcionarios del régimen, quienes han estado tratando durante mucho tiempo de lograr que se las retiren.

Algo positivo para la oposición de la situación en que se encuentra Maduro es que si comete este nuevo error de prohibir las primarias tendrá las consecuencias mencionadas anteriormente y, si decide no hacerlo, la oposición continuará construyendo a través de ellas una poderosa fuerza con la cual podría lograr cambios sustanciales a su favor en el escenario político.

11 de julio 2023

La Gran Aldea

https://lagranaldea.com/2023/07/11/el-proximo-error-de-maduro/?utm_mediu...

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