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Opinión

Ismael Pérez Vigil

La larga, y por momentos dura polémica, en torno a la participación o no del CNE en el proceso de Primaria, se resolvió de la manera más inesperada: la Asamblea Nacional (AN) le dio la “patada a la lámpara” aceptando la “renuncia” de algunos de sus rectores y destituyendo −no alcanzo a comprender con base en que argucia jurídica− a los que no renunciaron. Como quiera que sea, van a proceder a nombrar un “nuevo” CNE y por los vientos que soplan, escogieron la “vía larga” para hacerlo.

La Comisión Nacional de Primaria, CNdP, no podía esperar más de lo que ya esperó, buscando lograr el objetivo trazado desde el principio: contar con los centros de votación, que son en definitiva de todos los venezolanos, para ejercer el derecho de votar, que es también un derecho ciudadano, como siempre nos lo recuerda el Dr. J.M. Casal, presidente de la CNdP: “Desde el comienzo de esta ruta siempre dijimos que la Primaria es una cuestión de derechos, un ejercicio de derechos. Hoy también lo es. Lo fue cuando insistimos en tener las instituciones educativas o centros de votación tradicionales para la Primaria. No ha sido posible, pero continuaremos en la ruta ya trazada de identificar y preparar centros autogestionados.” (Comunicado de la CNdP el 16 de junio)

Crónica de hechos.

Vale la pena hacer una breve crónica de los hechos que nos llevan al día de hoy y a la decisión adoptada por la CNdP: “Avanzar con una Primaria autogestionada”.

Se recordará que el 2 de junio la CNdP solicitó al CNE una reunión de la Comisión Técnica conjunta −la solicitud por escrito la hizo el lunes 5 y nunca recibió respuesta− para formalizar los acuerdos alcanzados y si eso ocurría, se decidió que se solicitaría la asistencia técnica del CNE, que se concretaría a disponer de los centros de votación, las máquinas, el sistema de trasmisión y parte del cotillón o material electoral.

Esos acuerdos se basaban por entero en las solicitudes realizadas al CNE y que fueron publicadas en el mes de abril, después de que ese organismo publicara sus respuestas a esas solicitudes, el 18 de abril de 2023. Tras esa publicación y la respuesta de la CNdP, continuaron las reuniones de la Comisión Técnica conjunta y las reuniones a nivel técnico, en las que se fue avanzando y superando cada uno de los puntos contenidos en la respuesta del CNE, ya mencionada.

Resumen de los acuerdos con el CNE.

Los acuerdos a los que me refiero, a los que se había llegado con el CNE −ya debemos hablar en pasado−, no los voy a repetir en detalle, pero incluían: la forma de realizar el escrutinio de votos y la totalización, la proclamación del ganador, el control del proceso, la selección de centros y número de mesas, el nombramiento de los miembros de mesa, la aceptación de quienes serían los candidatos (entre ellos los inhabilitados), el control total y sin CNE del voto en el exterior, la verificación hasta el 100% de las papeletas, las auditorías que fueran necesarias, etc.; en fin, se acordó que todo el proceso se haría bajo normas y control de la CNdP. Como siempre ha sido.

Esa información se le dio, desde el comienzo de mayo, a todos los precandidatos y sus representantes en la Comisión Asesora Técnica Electoral y en privado a algunas personas involucradas en el proceso de Primaria, buscando informarlas y obtener su opinión.

La protección de la identidad.

Se les informó también a los candidatos y factores políticos que los apoyan que solo faltaba la parte final de un acuerdo para proteger la identidad del elector; sobre ese punto se propuso al CNE varias alternativas para el “borrado” de los cuadernos electrónicos (que era el verdadero peligro para la identidad del elector, no la captahuella, como se decía), y que el CNE las aceptó en principio, pero dijeron que lo tenían que evaluar con sus programadores. Todo eso se les explicó a los precandidatos y asesores que cada uno llevó a las mencionadas y respectivas reuniones en el mes de mayo.

Después de esas reuniones, el CNE propuso un acuerdo para el borrado de los datos, que a los técnicos de la CNdP les pareció satisfactorio, pues garantizaba plenamente la reserva de la identidad del elector. De allí la decisión de la CNdP del viernes 2 de junio y la solicitud de la reunión de la Comisión Técnica conjunta, ya mencionada, pero que nunca se llevó a cabo.

Ante la remoción del CNE.

El pasado lunes 12 de junio la CNdP, de acuerdo con el cronograma y obviamente sin conocer nada de lo que ocurriría los días 14 y 15 de junio —excepto por los rumores que corrían, con base en los cuales no se podía tomar decisiones— la CNdP había decidido que la fecha límite para tomar una decisión con respecto a la asistencia técnica del CNE era el 19 de junio. Esa decisión, vale la pena aclararlo para desmentir interpretaciones interesadas y rumores, fue adoptada por la Comisión sin atender ninguna presión externa, algunas muy indebidas y fuera de tono, por cierto. Así lo reafirmó el Presidente de la CNdP, J.M. Casal, el 16 de junio, en el comunicado que leyó en rueda de prensa: “La CP decidió en su última reunión esperar hasta la culminación de esta semana por una respuesta formal favorable del CNE, que no ha sido posible.” Se refiere a la mencionada reunión del 12 de junio, antes de conocerse la decisión de la AN de aceptar la “renuncia” de algunos rectores del CNE, la remoción de otros y la designación de un Comité de Postulaciones para nombrar un “nuevo” CNE, adoptada el 15 de junio.

La decisión de la CNdP: Primaria Autogestionada.

La CNdP ya anunció que continuará con uno de los caminos que traía en paralelo, la denominada Primaria “autogestionada”. La CNdP siempre manejó dos escenarios: contar con la asistencia técnica del CNE o sin ella. Incluso cuando se solicitó la asistencia técnica del CNE se le plantearon varios escenarios, el manual, el automatizado y uno mixto; así esta expresado también en el cronograma publicado en el mes de febrero y en todos los reglamentos del proceso que ha emitido la CNdP, que están publicados y son de conocimiento de todos. De igual manera, ha venido trabajando con las Juntas Regionales en la ubicación y sondeo de posibles centros de votación, bajo los dos escenarios. La CNdP no ha tenido nunca un Plan B, siempre ha sido el mismo plan. Los famosos “plan B”, nunca son de conocimiento público.

Conclusión

Lo ocurrido, por tanto, no toma por sorpresa a la CNdP, que nunca ha estado “detenida”; el episodio de la “renuncia” de los rectores del CNE y la declaración de la Asamblea Nacional de designar un “nuevo” CNE, solo la obligó a adelantar unos días la decisión. Bien lo expresó J.M. Casal en la rueda de prensa del 16 de junio: “Si bien este anuncio se produce hoy, se trata de un escenario en el que hemos venido trabajando desde hace varios meses.”

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 5 min


Edgar Benarroch

LA INHABILITACIÓN COMO MEDIO

Hernán Escarrá declaró que quienes estén de acuerdo con las sanciones que pesan sobre el país o las soliciten o procuren, deben ser inhabilitados políticamente. Ahora apareció un señor llamado Luis Ratti, a quien no conozco ni tengo referencias, que afirma que solicitará la inhabilitación de María Corina Machado por “solicitar sanciones al país y promover el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR)” que considera motivos suficientes para su inhabilitación política. Además, culpa a María Corina de “la violencia y abstención nacionales que han llevado a Venezuela al caos y a la crisis”.

Este señor Ratti, al menos reconoce que estamos en un caos y en una crisis, pero se equivoca de culpable y como político irresponsable busca endilgar culpas propias a otras personas o instituciones. Esta alocada reacción del régimen denota con mucha claridad el temor que sienten del resultado de las elecciones que, Dios mediante, se realizarán el próximo e inmediato año y al parecer le produce mucho escozor María Corina que saben es una mujer bien colocada para la candidatura presidencial y tiene reciedumbre, coraje, valentía e inmensa voluntad de cambio.

Ellos saben, como sabemos todos, que defender este régimen no es tarea fácil, al contrario, es muy cuesta arriba como también lo es hablar en bien de la nefasta labor de gobierno que nos ha colocado como país pobre después de ser el más rico de América Latina. Por ello la estrategia maestra de campaña del régimen es pretender descalificar al adversario que hoy ven en María Corina, si mañana es otro, contra él también arremeterán.

Quien no tiene la razón y pretende triunfar, como este régimen, necesariamente recurre a la violencia y a los hechos utilizando infamias y mentiras y creando imágenes y especies absolutamente falsas e inventadas en el laboratorio macabro que tienen montado y que opera todo el día y todos los días. Para ellos el fin justifica y hace bueno todos los medios utilizados en su alcance. Por ello no distinguen si son buenos o malos, generalmente son utilizados los peores.

La campaña del régimen será íntegramente de descalificación del adversario y se valdrán de todos los recursos posibles para tratar de lograrlo. El gigantismo del enano que quiere ser el más alto cayéndole a martillazos a los demás, pero nunca tratando de crecer, el que pretende llegar pasando sobre las cenizas del prójimo. Sabemos cómo actúa el régimen y debemos prepararnos para enfrentarlo y salir airosos, como va a ocurrir.

18 de junio 2023

GRAVE DESCUIDO

En mi nota ¿A cuál COPEI te refieres?, corrí el siempre riesgo de citar nombres y como casi siempre ocurre a uno se le quedan algunos o muchos por fuera. Me ocurrió algo extraño, que aún no descifro, sería lapsus cálami o mental, no lo se. Lo cierto es que en los próceres de COPEI omití a Arístides Calvani, Pedro Pablo Aguilar, Arístides Beaujón, Lorenzo Fernández y estoy seguro continuo sin citar a otros que fueron nuestros maestros de aquellos días. Cuando enumeré a algunos líderes juveniles, también incurrí en omisiones, por ello debo citar a José Rodríguez Iturbe, José Luis Castellanos, Héctor Turúpial, Humberto Calderón Berti, Adel Mohamed, José Curiel, Rafael Salvatierra, Julio César Moreno y también aseguro quedan afuera otros nombres excelentes. Como ustedes se imaginan la omisión fue muy grave y por ello presento excusa y ruego consideración y tolerancia, no quise apartar a nadie, menos a los señalados acá.

Admito mi irresponsabilidad de no revisar con cuidado la nota escrita con las omisiones y publicarla sin mayor detenimiento y análisis.

La historia nos recomienda que cuando se citan nombres no es posible incluir a todos, entonces se debe citar un solo nombre que englobe a los demás o simplemente no citar a nadie y hablar de ellos y nosotros y de esa forma evitar omisiones odiosas. Olvidé esa recomendación. Prometo tenerla en cuenta en lo sucesivo. Espero comprensión. Gratitud solidaria.

¿A CUÁL COPEI TE REFIERES?

Con motivo de mi nota “A los copeyanos y a quienes aún no lo son”, recibí opiniones de amigos entrañables y que aprecio mucho y nos tenemos muchísima confianza y por ello, algunos me preguntaron ¿En qué COPEI estás? y otros, más allá, me dijeron COPEI no existe, ¿a cuál COPEI te refieres?

A lo mejor es el sentimiento que llevo clavado en mi corazón y espíritu, desde hace más de sesenta y cinco años de militancia, que me lleva a pensar en el COPEI que conocí a mis catorce años y deseo entrañablemente vivir en él, cuándo luchábamos en el liceo y en la universidad. Éramos un grupo de muchachos fogosos y ansiosos de formación, que siguiendo los estupendos liderazgos de la Juventud Revolucionaria Copeyana, la entonces gloriosa JRC, como lo fueron Hilarión Cardozo, Eduardo Fernández, Álvaro Páez Pumar, Abdón Vivas Terán, Oswaldo Álvarez Paz, José De la Cruz Fuentes, Régulo Arias Moreno, entre otros muy distinguidos, nos entregamos a la conquista de una Venezuela mejor con Justicia Social.

Era el COPEI de Rafael Caldera, Luis Herrera, Godofredo González, Víctor Manuel Giménez Landinez, Enrique Pérez Olivares, Edecio la Riva Araujo, entre otros próceres, donde crecimos y nos formamos, donde nos clavaron en el alma para siempre que la política es una excelsa actividad para servir y no servirnos de ella, que la fidelidad a la Republica y al partido son únicas, que la solidaridad entre nosotros era una conducta diaria e indestructible, que la ética y la moral son del corazón de la política, que ser dirigente era un reconocimiento, pero también un serio compromiso y que la lucha era por lograr construir una sociedad más humana y justa, donde efectivamente se privilegie el interés de los pobres y vulnerables.

Quizás ese sentimiento y formación que me quedó para siempre como un sello con tinta indeleble y a fuego, me lleva a pensar, tal vez con alta carga de ilusión e idealismo, que COPEI es uno y es donde estoy. La realidad nos informa que hay fracturas y diversos intereses y por ello, todos estamos obligados a tolerarnos, a considerarnos, a buscar canales de entendimiento y si es posible a amarnos, pero jamás darle la espalda y huir o permanecer adentro sin importarnos el partido y acomodarnos a las circunstancias por nuestro interés exclusivamente personal.

Los dirigentes tienen la doble obligación de lograr y retornar al partido que todos queremos y el de ser fiel al mandato popular que nos indicó el rol de oposición, que debe ser recia, firme, sin esguinces y con mucha voluntad. Me preocupa ver a dirigentes, algunos de altas posiciones, que prefieren hablar contra Donald Trump que contra Maduro y algunos han llegado al descaro de felicitar y festejar el retorno de Maduro al país, cuando está de viaje.

Si en nuestro corazón y espíritu está COPEI, debemos ya abandonar y Dios quiera por siempre, los intereses personales movidos por elementos deleznables, inconcebibles e inmorales y entregarnos todos con la solidaridad propia del buen cristiano a superar los inconvenientes que tenemos y construir nuevamente el partido deseado. Necesitamos gente y sangre nueva, pero para que ellas lleguen es necesario y fundamental un ambiente fraterno y solidario que fueron factores que nos permitieron crecer y siempre crecer. No nos neguemos porque nos dolerá intensamente a todos.

A grandes rasgos, creo dar respuesta a la pregunta en que COPEI estoy, si existe COPEI y a cuál COPEI me refiero. Mientras exista uno auténtico, existirá COPEI.

17 de junio 2023

CONFESIÓN DE PARTE

No sé qué inclinación política tiene en este momento el señor Andrés Izarra; recordemos que fue ministro de información y comunicaciones de Chávez y al salir del ministerio se confesó chavista, pero por las declaraciones que acaba de dar, sospecho que está en un proceso avanzado de rectificación y marcando distancia con este régimen totalitario que aún tenemos. Dijo que este régimen tiene especial interés en un país totalmente polarizado, pensando que ello lo ayuda y agrega que cada día se parece más al régimen de Nicaragua del totalitario Daniel Ortega, pero apunta que ese régimen, el de Ortega, parece de kindergarten en comparación al nuestro. Agregó que el régimen va a reforzar el Consejo Supremo Electoral con gente dispuesta a todo y concluye diciendo que cuando compara a este régimen con el de Nicaragua, es porque le está echando mano a todo, hay represión, exilio, desnacionalización y utiliza todos los recursos posibles para mantenerse en el poder.

Esta declaración de Izarra no sólo denota distanciamiento con el régimen, sino también puede que esté pensando en combatirlo de frente. Nosotros, en la oposición, algunas veces, muchas, lucimos muy aprensivos y con frecuencia exageramos ese sentimiento, debemos tener presente que es necesario abrir puertas a quien llega sin mucho miramiento de dónde viene, si no está enfermo políticamente y goza de buena salud, debemos recibirlo. La hora es para sumar, no restar y menos dividir.

“A confesión de parte, relevo de pruebas”, eso es un axioma jurídico que significa que quien confiesa algo, libera a la contraparte de tener que probarlo. La declaración de Izarra, salvo que estemos en presencia de una pieza de la estrategia macabra del régimen, que lo hace indigno, que no lo creo, es una confesión muy clara que lo ubica en el campo del enfrentamiento a este régimen. No hay que someterlo a tiempo de espera, parece haber dado, y con mucha firmeza, el paso a la oposición y ello debemos considerarlo. Seguro estoy que si decide participar en la campaña electoral del próximo año, será una piedra muy molesta para este régimen, sabe mucho y conoce al monstruo desde sus entrañas.

En lo personal y creyendo en la palabra de la gente, felicito las valientes declaraciones de Andrés Izarra y celebro su rectificación y esa creencia la mantendré hasta que me convenza de lo contrario.

16 de junio 2023

MÁS SOBRE LA RENUNCIA DE LOS INTEGRANTES DEL CNE

En nota anterior, “La renuncia de los integrantes del CNE”, y con información de las redes que habían renunciado TODOS, principales y suplentes del Consejo Nacional Electoral y que la Asamblea Nacional daba los primeros pasos para designar a los nuevos integrantes, decidí formular algunas consideraciones. Después de publicada mi nota, me aclaran que los dos integrantes del organismo rector electoral, que no son incondicionales del régimen, Picón y Márquez, no habían renunciado y que sólo lo hicieron los afectos sin condiciones de lo que por desgracia aún tenemos. También señalé en la referida nota que me extrañaba que los dos no incondicionales se sumaran a los renunciantes. Pero bien, ahora que se aclara el asunto, espero, con más razón, escuchar a los dos amigos distintos para con exactitud hablarnos de lo ocurrido.

Con seguridad, el régimen ordenó a sus incondicionales renunciar, quien sabe por qué motivo y por cuál razón, pero lo que está de ante ojitos es que detrás de la renuncia viene el desarrollo de una estrategia, seguro macabra, del régimen para pretender mantenerse en el poder como sea. Groseramente han dicho que “ellos no salen con votos ni con balas”.

Hoy nos enteramos, no se si así está planteado, es un comentario, que la Asamblea Nacional se propone designar a los cincos integrantes principales y sus respectivos suplentes, sin tomar en cuenta que dos de los principales no han renunciado y lo que procede en sujeción y respeto a la ley es llenar las vacantes que dejan los renunciantes. Si se les ocurre consumar este comentario especulativo que rueda en las redes y designan a la totalidad de los integrantes del CNE, se estaría destituyendo por la fuerza, arbitrariamente y contra la ley, a quienes no renunciaron. Aunque sabemos que el régimen no se para en respetar la ley, le recordamos que las causales de destitución de los rectores electorales están previstas en la ley y para proceder a ello debe estar suficientemente probada su incursión es esas causales. No hacerlo así es arbitrariedad válida por la fuerza y por los votos contra la razón y por ello debemos estar atentos para salirle al paso al atropello y vejamen y actuar, si es posible y viable, en la calle denunciando el autoritarismo totalitario y perverso.

Ellos afirman vulgarmente que tenemos la razón, pero no los votos, quienes así piensan viven en las tinieblas y creen que con la fuerza y el poder se puede todo, están equivocados, continúan en el pantano putrefacto del autoritarismo, la luz siempre ha vencido a las tinieblas y esta vez no será la excepción.

Estamos en una lucha contra el demonio y la bestia nunca ha vencido a la luz de la verdad y la razón. Como estamos en el combate y por el bien del país y de nosotros, no podemos retroceder, no tenemos alternativa distinta que triunfar.

15 de junio 2023

 10 min


Observatorio Electoral Venezolano

El pasado jueves 15 de junio el país fue sorprendido con una abrupta declaración emitida por ocho rectores, principales y suplentes, del Consejo Nacional Electoral (CNE) en la cual ponían sus cargos a la orden ante la Asamblea Nacional (AN) “para contribuir al propósito de que Venezuela termine de enrumbarse hacia la prosperidad económica y la estabilidad política y social de la que fue ilegalmente desviada”.

Ese mismo jueves la sesión ordinaria de la AN, con una celeridad igualmente sorprendente, abordó como segundo punto del orden del día: “Aceptación de la renuncia de los rectores principales y suplentes del Consejo Nacional Electoral (CNE) por parte de la Asamblea Nacional y designación de la Comisión Preliminar del Comité de Postulaciones Electorales…”.

Estas sorpresivas decisiones ocurren en un contexto político complicado. No dejan claras cuáles son las razones ni los propósitos que las fundamentan. No es, desde luego, un buen mensaje el que se envía a la sociedad venezolana, de cara a futuros eventos electorales. Da pie a dudas y especulaciones. Además, son cuestionables desde el punto de vista legal, al ignorar varias disposiciones de la Ley Orgánica del Poder Electoral.

Estos hechos pudieran comprometer desde su nacimiento la legitimidad de un nuevo CNE, mermando la muy necesaria confianza ciudadana en el Poder Electoral para el nuevo ciclo que debería iniciarse el próximo año con la elección presidencial.

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) seguirá atento a venideros acontecimientos para señalar eventuales irregularidades y demandar el cumplimiento de la legislación vigente, para proteger la necesaria confianza ciudadana en nuestro sistema electoral y en el ejercicio del derecho al sufragio como mecanismo democrático, constitucional y pacífico de resolución de conflictos en Venezuela.

Observatorio Electoral Venezolano

Caracas, 17 de junio de 2023

 1 min


Fanny García

Son tiempos de madurez y de pensamiento estratégico en donde la emocionalidad debe subordinarse al razonamiento lógico. Venezuela está a punto de iniciar un proceso de cambio profundo, tan profundo como son sus raíces ciudadanas. Si, ciudadanas. El país, representado en los hombres y mujeres de diferentes procedencias, está evolucionando en la búsqueda de solucionar la grave crisis que lo afecta y está preparándose para dar un salto cualitativo en el ejercicio de sus derechos ciudadanos, en especial el derecho a vivir y a hacerlo en paz.

Venezuela y cuando digo Venezuela me refiero a su gente, ha sido estimulada constantemente al inmediatismo y la violencia. De igual modo, discursos de odios y posiciones extremas, con finales de exterminio, han sido exhibidos. Pese a ello, no han podido llevar al país a los niveles de violencia que han estimulado los factores radicales que hacen de espejos del opuesto.

Se mencionan a diario para sobrevivir mediáticamente, pero el venezolano está viendo silentemente todo el panorama. Pasarán como los virulentos, lechina y sarampión.

Ha llegado la hora de pensar no solo en el cambio del ejecutivo nacional, si no de la reinstitucionalización del país, para que los poderes públicos retomen con conciencia la naturaleza de sus instancias y la ética e imparcialidad vuelvan a el TSJ, el CNE, el ministerio público, la contraloría y otras instituciones de gran impacto nacional.

Ha llegado la hora de hablar de la transición a la democracia, de colocar en perspectiva al venezolano número 51, desde 1811, que conducirá el ejecutivo nacional hacia un proceso de cambio del 2025 al 2031 y que será capaz de tender manos, de manera pacífica, para evitar regresiones autoritarias.

Está corriendo el agua debajo del puente. A mayor presión, mayor equilibrio en la toma de decisiones. La decisión que acaba de tomar el gobierno, en esa dilución que existe entre Estado-gobierno-partido, no es sino un signo de debilidad de la coalición que lo sustenta, quienes en un claro ejercicio de autoritarismo miden tiempos políticos distintos a los lapsos de ejercicio del poder.

Un zarpazo al poder electoral en éste instante, es un zarpazo a la democracia, en un claro ejercicio de ventajismo. Los rectores psuvistas designados para el CNE en el 2020 no emiten el "Efecto Lucena", conocido como el efecto espantavotos y quienes los designaron, no midieron ese efecto en cuanto a movilización electoral.

Se adiciona el hecho del pronunciamiento del CNE 2020 en cuanto a la idea de apoyar técnicamente las primarias en el país. Dos hechos que irritan notablemente a un sector de la coalición de gobierno y que hoy colocan al país frente a un desafío, frente a una oportunidad: mostrar la convicción ciudadana de salir por la vía pacífica, constitucional y electoral de esta crisis - país y poner toda la disposición a la orden de integrar a todas las voluntades descontentas por el camino unitario.Esto implica primarias y consenso, consenso y primarias como procesos complementarios no excluyentes uno del otro y con la mira puesta en una transición.

Todos los precandidatos que están recorriendo el país llevan el discurso de que no hay imprescindibles, de que si alguno tiene que pasar, el testigo, lo hará por Venezuela, siempre, en medio de las consideraciones de sus compañeros, no se impone la venta de "la batalla final" como marketing político.

Alerto sobre cualquier discurso que lo ponga al relieve porque el que introduce al país en esa lógica no hace sino abonar a un método que tiene como resultado la reafirmación de quien gobierna. El método de la violencia solo reafirma a quien tiene el monopolio de las armas y ya sabemos con múltiples ejemplos quienes tienen ese monopolio en Venezuela.

De allí que los discursos de odio solo llevan a guerras y ese juego es el juego suma-cero, no es el juego de la política. El juego de la Política, es el juego suma-variables; es el juego de las ganancias compartidas, donde todos ganan y nadie pierde. Por lo tanto, Venezuela en su salto cualitativo no comprará discursos regresivos a un esquema de confrontación fratricida que coloque al país frente a un nuevo caos.

Suficiente el despilfarro que han hecho de las riquezas, para también despilfarrar la nueva posibilidad de cambio que nace en el seno de las grandes masas venezolanas.

La Comisión Nacional de Primarias (CNP), ha declarado que el proceso de Octubre 2023 será autogestionado. Apoyar tal iniciativa, más que un reto, es un deber de todos los ciudadanos. Octubre definirá nuestra entrega, carácter y compromiso de lucha por un cambio pacífico y noviembre, será el mes de la proclamación y el consenso.

El 2024 amanecerá con una propuesta para devolverle a la democracia sus fundamentos y en enero 2025 Venezuela amanecerá con su tricolor ondeando aires de libertad para proclamar libres a todos aquellos que han sido colocados tras las rejas por pensar diferente y ver el regreso de nuestros hermanos venezolanos desde los 4 puntos cardinales; pensar diferente no será un delito y la necesidad de pan, transporte, estudios, gasolina no serán intercambiadas por exigencias de apoyos partidistas.

La CNP había solicitado al CNE la habilitación de 5.000 Centros de Votación, 1.500 máquinas para el Registro Electoral, responsabilidad que ahora reposa sobre la propia CNP al ser un proceso auto - gestionado. La CNP será responsable de todo el diseño, impresión de los instructivos electorales, de los escrutinios, transmisión y totalización de votos. De allí que es un deber de todas las organizaciones políticas y sociales del país (que quieren cambios) de coadyuvar para que se realice este proceso con una gran carga de participación ciudadana.

Es tarea de todos que las primarias se realicen y también, es tarea de todos elegir a quien conduzca al país a un verdadero proceso de transición. De los pre-candidatos saldrá el candidat@ presidencial que conduzca a Venezuela al cambio anhelado.

Nervios de acero.

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Henkel García U.

“En medio de un ambiente que coquetea de manera peligrosa con la resignación y la inacción. Ciertos grupos pueden tener un interés especial en mantener el statu quo, aun cuando su posición dentro del espectro político sea ‘contraria’ al régimen actual. Si dejamos de mirar hacia arriba y observamos nuestra preocupante realidad veremos que la inversión, el financiamiento que necesita el país, no lo conseguiremos sin un cambio político que abra las puertas a un profundo cambio institucional”.

Hace unos años había cierto consenso entre analistas, líderes de partidos, gremiales, religiosos y académicos, sobre la necesidad de un cambio político como salida a la profunda crisis de Venezuela. Eso cambió en los últimos meses. Poco se habla de ello, en medio de un ambiente que coquetea de manera peligrosa con la resignación y la inacción.

Me parece valioso que nos paseemos por las razones para tal comportamiento. En primer lugar, la frustración de no haber logrado cambiar nuestro destino después de un inmenso esfuerzo social. En segundo lugar, la percepción de imposibilidad de ese cambio político, al ver al actual régimen fortalecido tras un intenso período de conflictividad. Por otro lado, existe un miedo comprensible a las consecuencias que podamos tener al seguir intentándolo. Cuarto, ciertos grupos pueden tener un interés especial en mantener el statu quo, aun cuando su posición dentro del espectro político sea “contraria” al régimen actual. Y por último, la ingenuidad que estuvo, y en cierta medida todavía está, en la narrativa del “Venezuela se arregló”, que el país puede tener mejora en su economía, y que se puede sacar provecho de ella, siempre y cuando “no nos metamos en política”.

Sigo pensando que ese cambio político es necesario, más no suficiente para salir de nuestra crisis actual, que cabe resaltar, es tanto política como económica y social. En las siguientes líneas solo me referiré a la parte económica, quiero compartir el por qué no veremos un crecimiento importante si nos mantenemos en la senda actual.

“No va a ser posible aumentar nuestro PIB sin electricidad, sin agua, sin Internet, sin gasolina, sin carreteras-autopistas”

Uno, a pesar de la caída estrepitosa de la producción, Venezuela sigue siendo un país petrolero, y no solo eso, sino que sigue siendo dependiente de las divisas que genera esa industria. Para muchos resultará una sorpresa, pero el Producto Interno Bruto venezolano tiene una alta correlación con su nivel de importaciones, hecho que pudiese ser paradójico. Buena parte de nuestra producción necesita materia prima importada, de hecho, históricamente la mayoría de nuestras importaciones no corresponde a producto final, sino a consumo intermedio. Como no exportamos estos productos terminados, ya que son consumidos localmente, entonces dependemos de la exportación de petróleo para que ese ciclo continúe en el tiempo. Sí, es posible, y hasta necesario cambiar esa dinámica; sí, debemos apuntar a que nuestras exportaciones se diversifiquen, y así no depender de los petrodólares para realizar las importaciones, pero ese cambio requerirá tiempo y medidas económicas que lo faciliten, para lo cual, por más contradictorio que suene, nos debemos apalancar de una producción petrolera creciente.

Dos, la infraestructura actual y la realidad de los servicios públicos representan una restricción significativa para el crecimiento económico. No va a ser posible aumentar nuestro PIB sin electricidad, sin agua, sin Internet, sin gasolina, sin carreteras-autopistas. La recuperación de ambos va a requerir una inversión de decenas de miles de millones de dólares. El Estado venezolano no cuenta con esos recursos, más cuando hacia afuera es un país maula e insolvente. Si dejamos de mirar hacia arriba y observamos nuestra preocupante realidad veremos que la inversión, el financiamiento que necesita el país, no lo conseguiremos sin un cambio político que abra las puertas a un profundo cambio institucional. Solo de esa manera generaremos el cambio de expectativas y la confianza necesaria para romper el ciclo de postración y empobrecimiento para pasar a uno de generación de bienestar.

Por último, no son pocos los que creen que ese proceso de reinstitucionalización es posible sin cambio político, voy más allá, ven a ese proceso lento y paulatino de avanzar en la institucionalidad democrática como algo precedente al cambio político. Mi mensaje para ellos es que consideren que quizás ello es una quimera. Que en realidad quienes hoy gobiernan no tienen la mínima intención de entregar el poder, ni mucho menos llevar adelante un proceso de reinstitucionalización que efectivamente (y allí coincidimos) los acercaría a su salida. Que tampoco nos sirve esta economía de “fantasmas económicos”, que son muchos los que ahora sufren y que no tienen, ni tendrán las posibilidades de mejorar su forma de vivir bajo el contexto actual.

No sé cuándo será posible un cambio político, de lo que sí estoy convencido es que en todo momento, de forma vehemente e inteligente, debemos tratar de conseguirlo.

17 de junio 2023

La Gran Aldea

https://lagranaldea.com/2023/06/14/dejemos-de-mirar-hacia-arriba/

 3 min


Redacción ALN

Ninguno de los tres escenarios de base para los próximos 18 meses en Venezuela, que debe celebrar elecciones presidenciales en 2024, prevé elecciones competitivas, de acuerdo a la más reciente presentación de la consultora Poder y Estrategia.

Estos son los posibles escenarios según la organización especializada en inteligencia de entorno que, además, presenta como hitos relevantes para los próximos meses los ascensos militares, la primaria presidencial de la oposición prevista para el 22 de octubre y la campaña para las elecciones presidenciales en EEUU.

1.- Elecciones semi competitivas y negociación

Uno de los escenarios probables plantea que, actores con capacidad de implementar “amenazas o incentivos” (gobierno y EEUU), lleguen a un acuerdo que conduzca a elecciones “semi competitivas”.T

Ricardo Ríos, politólogo egresado de la Universidad de Los Andes (ULA) y presidente de Poder y Estrategia, explicó a la Voz de América que se trata de un “escenario” grueso con “variantes”: tener o no al presidente Nicolás Maduro como candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Este escenario podría suponer el alivio progresivo de algunas sanciones de la Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro de EEUU (OFAC por sus siglas en inglés), así como una reconfiguración del gobierno.

2.-Alineación “eje autoritario” y elecciones no competitivas

Otro escenario, expone Ríos, plantea la posibilidad de que, producto del “alineamiento geopolítico de Maduro hacia el eje de países autoritarios” y ante un «reducido margen de maniobra», sean celebrada unas elecciones “simbólicas”.

En este caso, implicaría el endurecimiento de sanciones, la reducción del tamaño de la economía, un aumento de la represión selectiva, así como la intensificación de purgas internas.

3.- Ruptura de la coalición gobernante

El otro escenario de Poder y Estrategia es que, ante las diferencias a lo interno de la coalición gobernante, se produzca una “ruptura” que propicie una «confrontación institucional».

Entre las variaciones, surge el escenario de que pueda surgir un candidato “sin consenso”, consecuencia de la falta de coordinación estratégica.

En este caso, entre las posibles implicaciones figura una crisis de gobernabilidad y la fragmentación de apoyos electorales del candidato oficialista.

De acuerdo con la más reciente medición de Poder y Estrategia, una de las figuras dentro del oficialismo con menor rechazo es Rafael Lacava, gobernador del estado Carabobo, vinculado al entorno presidencial.

“Sin embargo, si lo que está detrás es la lógica electoral es una de las figuras más potables. Sin embargo, si esa no es la lógica, pudiera ser el mismo presidente Maduro o algún grupo emergente como, por ejemplo, los hermanos Rodríguez, todo dependerá del consenso que se genere a lo interno del gobierno”, sostiene el analista de entorno.

En la mayoría de los escenarios, Maduro tiene la “mayor posibilidad”. En parte, porque es quien está “al frente” y tiene fuertes vínculos geopolíticos con países como Cuba, Rusia y China que han mantenido su apoyo al sistema gubernamental venezolano.

“En la mayoría de los casos estaría Maduro al frente del poder, pero no se descarta que sea un candidato alternativo y no hay que perder de vista la posibilidad de que se rompa el consenso dentro de la coalición gobernante”, afirma.

Consultado por la VOA, Ríos afirma que la salida del grupo del exministro de Petróleo, Tareck El Aissami, uno de los de mayor “influencia y espacio en términos políticos, institucionales, políticos y económicos”, evidencia la “ruptura” que se había venido presentando.

Primaria

Para Ríos, el posicionamiento de la primaria presidencial de la oposición prevista para el 22 de octubre lleva al gobierno a tomar “cartas en el asunto”.

En ese sentido, considera que la renuncia de ocho rectores del CNE allegados al oficialismo y la designación de nuevas autoridades por parte de la Asamblea Nacional (AN), forma parte de una maniobra del gobierno.

El politólogo precisa que las mediciones que manejan, sobre la base del grupo que asegura que definitivamente va a votar, dan una “amplia mayoría” a la dirigente opositora, María Corina Machado, firme critica de que el CNE de asistencia técnica a la primaria opositora.

“Más de la mitad, 57 % votaría por María Corina Machado. El segundo lugar lo tienen Benjamin Rausseo, entre ambos recogen prácticamente el 80 % de ese mercado electoral y ese es un mensaje muy claro para la dirigencia del G4, de la Plataforma Unitaria, en donde hay un agotamiento de líderes, candidatos y estrategias errores”, detalla.

“De ese mismo segmento prácticamente tienen apenas un 20 %”, sostiene.

Dos rectores principales y seis suplentes del Consejo Nacional Electoral (CNE) confirmaron el jueves la renuncia a sus cargos para que la Asamblea Nacional (AN) de mayoría oficialista designe a una nueva directiva que “represente el consenso y las aspiraciones de los sectores democráticos del pueblo venezolano”.

El Parlamento de mayoría chavista aceptó las renuncias y nombró a un comité preliminar, integrado por once diputados, que se encargará de conformar el Comité de Postulaciones Electorales para nombrar un nuevo CNE. Los acontecimientos han desatado una nueva oleada de críticas contra el gobierno, señalado de buscar más control sobre el órgano electoral.

El anuncio ocurre a casi cuatro meses de que la oposición venezolana celebre una elección primaria para definir al candidato presidencial que se medirá con el gobierno en los comicios presidenciales de 2024 y en momentos en los que la Comisión Nacional de Primaria (CNP), ente rector del proceso, consideraba solicitar asistencia técnica del organismo.

Jesús María Casal, presidente de la CNP, anunció que se declararon en “sesión permanente” para analizar los acontecimientos referidos al CNE y aseguró que en las próximas horas se harán anuncios.

“Debemos considerar todas las aristas de estos hechos que son muy recientes”, dijo el jueves.

16 de junio 2023

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Leopoldo Papi

El 12 de junio de 2023, Italia lloraba de pena por la muerte de Silvio Berlusconi. El 12 de junio de 2023, Italia lloraba de alegría por la muerte de Silvio Berlusconi. Y era el mismo día en que Italia, sorprendida por una noticia que para muchos italianos parecía solo una posibilidad, sin duda inevitable pero teórica y alejada de la experiencia colectiva, también se sintió perdida, porque Silvio Berlusconi ya no está. Al leer y escuchar la profusión de comentarios e intervenciones de los muchos nombres y rostros famosos de periodistas, políticos, académicos que son sus simpatizantes, sus admiradores o sus implacables detractores (la suerte y la carrera de muchos de los cuales han estado ligadas, de un modo u otro, a la figura de Berlusconi), en las televisiones y en las radios (muchas de las cuales fueron inventadas por Berlusconi), o los comentarios de la gente corriente, por la calle y en los bares, en las redes sociales, se diría, en efecto, que Italia busca la manera de dejar vivir un poco más al Cavaliere, para bien o para mal, y alejar así el momento en que tendrá que asumir la realidad de su fallecimiento.

Italia, como personificación abstracta, obviamente no existe. Los que existen son los italianos, que, con sus instituciones débiles y con sus formas de debate público cargadas de rencillas y desorden, se interrogan, cada uno desde sus propias convicciones, sobre el impacto de Berlusconi en la vida política, social y cultural de la península. No obstante, el recurso retórico ayuda a centrarse en un aspecto que trasciende la figura del Cavaliere: al preguntarse sobre su legado, los italianos reflexionan claramente sobre sí mismos. Es difícil y quizá prematuro descifrar el significado del berlusconismo en la historia italiana. Sin embargo, el final de Berlusconi pone de relieve, a través de las reacciones contrastadas, desorientadas y polarizadas que está generando en el mundo político y en la opinión pública, algunos factores profundos de tensión, así como conflictos irresueltos, de la sociedad italiana que puede ser interesante destacar.

Son elementos que se remontan a mucho antes del asunto Berlusconi y entre los que este, al menos inicialmente, encaja como un intento de solución, según el politólogo Giovanni Orsina –autor de un importante ensayo de 2013 sobre el tema, Il berlusconismo nella storia d’Italia [El berlusconismo en la historia de Italia]–. Para entender dichos elementos, la reflexión de Orsina, aún de actualidad, recurre a las categorías popperianas de sociedad abierta y sociedad cerrada, y a enfoques afines de la teoría política. “En La sociedad abierta y sus enemigos”, escribe el académico, “Karl Popper acusó a Platón de haber generado ‘una confusión duradera’ en la filosofía política al plantear la pregunta equivocada en la raíz de su pensamiento: ‘¿Quién debe gobernar?’ Según el filósofo austriaco, la pregunta correcta debería ser más bien: ‘¿Cómo podemos organizar las instituciones políticas de tal manera que impidamos que los gobernantes malos o incompetentes hagan demasiado daño?’ Bien: aquí, en la historia de la Italia unida y hasta nuestros días, la ansiedad por la modernidad y la necesidad y urgencia de identificar una clase política modernizadora han hecho que la cuestión de fondo haya seguido siendo en muchos aspectos la platónica”.

El análisis de Orsina, con el que estoy de acuerdo, gira en torno al carácter sustancialmente “platónico” que, desde la unificación, ha caracterizado las ideologías dominantes y los acontecimientos políticos en Italia, algo que para quienes han crecido en la península es fácil de reconocer. Desde las décadas “liberales” de la monarquía, pasando por el fascismo, hasta las doctrinas antifascistas que animaron la redacción de la Constitución republicana –simplificando: principalmente de dos matrices, democristiana y comunista–, la mentalidad de los italianos se ha modelado en torno a la idea de que la finalidad de la política es crear una sociedad “justa”, tanto desde el punto de vista ético como en su organización y en su capacidad de desarrollo y distribución de la riqueza. Desde esta clave interpretativa también se comprende mejor la escasa cohesión cultural y la elevada fragmentación de la sociedad italiana, en la que las diversas y abigarradas ideologías del “bien colectivo” platónico –de la derecha fascista y posfascista, de la izquierda comunista y socialista, del pensamiento democrático de matriz católica–, casi siempre ligadas a intereses particulares, se han convertido en marcas doctrinarias de facciones y agrupaciones de poder, entregadas al conflicto y a la amarga deslegitimación mutua.

Orsina de nuevo: “La reacción al fracaso de la clase gobernante ha consistido invariablemente, en todos los periodos de la historia italiana, en el intento de identificar una nueva clase política, por lo general también robustamente inclinada a la ortopedia y la pedagogía, cuya capacidad y moralidad garantizaran que estaba dispuesta y capacitada para por fin llevar a cabo la labor de reeducar y enderezar el país. De este modo, Italia ha seguido planteándose con insistencia la misma pregunta, la que Platón puso en la base de la filosofía política occidental –quién debe gobernar–, y ha probado y descartado una respuesta tras otra. Sin embargo, nunca ha llegado al momento que, según Karl Popper, marca el inicio de la modernidad democrática liberal: ‘cambiar no la respuesta, sino la pregunta, es decir, no preguntarse quién debe gobernar, sino cómo es posible construir un mecanismo institucional que permita la sustitución pacífica de los gobernantes cuando se les considere incapaces”.

La aventura de Berlusconi tuvo lugar, a partir de 1994, precisamente en el vacío de representación y poder generado por uno de los pasajes más dramáticos del intento “platónico” de descartar y sustituir a toda una clase política, ya avanzado en aquellos años por la vía de la moralización y la depuración judicial. Las investigaciones Tangentopoli de 1992 involucraron y barrieron a gran parte de la clase política y del mundo económico italiano, trastocando las estructuras y formas de gestión de la vida y los asuntos públicos de la llamada Primera República. La propuesta de Berlusconi que tomó el relevo en aquellas circunstancias contenía, sin duda, un elemento disruptivo de novedad, al menos en sus principios: hacer la transición hacia una democracia liberal moderna, abandonando todas las concepciones idealistas y precisamente platónicas, “ortopédicas y pedagógicas” de la acción política. Berlusconi, comenta Orsina, “ha introducido una profunda cesura histórica: antes de él, desde el Risorgimento hasta nuestros días, ningún líder político capaz de ganar elecciones y ascender a la jefatura del Gobierno se había atrevido a decir tan abierta y explícitamente, con descaro e impudicia, que los italianos están bien tal como son”.

Sin embargo, el problema de ese proyecto político fue su aplicación concreta. Los años de gobierno de Berlusconi tuvieron muy poco de reforma, en el sentido de reorganizar las instituciones y reforzar los sistemas de rendición de cuentas de los poderes políticos y administrativos, de desmantelar el corporativismo, de abrir los mercados a la competencia en detrimento del capitalismo relacional, de liberar al poder judicial de los ilusorios objetivos “éticos” de moralización social. Uno de los eslóganes utilizados para describir la llegada de Berlusconi fue el advenimiento de la “revolución liberal”. Esa fórmula un tanto oximorónica debería haber despertado sospechas en quienes esperaban una transición política y cultural efectiva hacia la democracia liberal. De hecho, anticipaba lo que estaba por venir: nada más que el nacimiento de una de las facciones de poder a las que los italianos siempre han tendido a afiliarse, la cual, tras las bromas circunstanciales bajo la bandera del marketing liberal, era sin duda funcional sobre todo a los intereses particulares del Cavaliere. En las décadas de 1990 y 2000, la sociedad italiana se polarizó en otro enfrentamiento “platónico” feroz, el existente entre berlusconismo y antiberlusconismo y entre quienes pertenecían, por fe o conveniencia, a uno u otro de los dos bandos. La transición hacia una sociedad verdaderamente abierta, en la que las instituciones que defienden la libertad de las personas frente a la arbitrariedad del poder hagan posible una sociedad cohesionada y fundada en la libre confianza entre los individuos, sigue huérfana e inacabada en Italia.

Traducción del italiano de Zita Arenillas.

15 de junio 2023

Letras Libres

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