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Opinión

Guillermo Mendoza Dávila

La demanda mundial del oro negro está prevista a crecer unos 2 millones de b/d en el 2023, trepando ya por encima de los 100 millones de b/d, principalmente por la recuperación de la economía China, luego del levantamiento de las restricciones post Covid.

Mientras tanto, el crecimiento de la oferta debe ralentizarse, con un aumento estimado en 1 mm de b/d, en gran medida debido a la insensata situación bélica soviética. Algún precio ha de pagar Mr. Putin por sus locuras y ya Rusia siente el impacto de las sanciones internacionales. A la fecha han perdido unos 200.000 b/d de ventas y se espera que el escarmiento alcance hasta cuatro veces esa cantidad.

Por lo anterior, mayor crecimiento de la demanda que el crecimiento de la oferta, parece muy probable que el precio del petróleo se mantenga alto durante el año. Ello, asumiendo que no habrá en el corto plazo un fin negociado a la cruenta invasión a Ucrania u otras acciones correctivas de parte de la OPEP y otros actores.

Trayendo a casa este escenario, pareciera que nuestro petróleo mantendrá un precio atractivo a lo largo del año. Ahora sólo tenemos que incrementar significativamente nuestra producción para aprovechar esta nueva oportunidad de mejorar los ingresos públicos. Para ello, ciertamente debemos soñar con la drástica reducción o quizás la eliminación total de las sanciones a nuestra principal industria.

Quede claro a mis dilectos lectores dos aspectos; uno, que me refiero taxativamente a las sanciones en contra de las instituciones afectadas; y dos, que no hago juicio de valor sobre el destino de dichos fondos. Solamente hago votos por aprovechar al máximo todas las oportunidades que se nos presenten como nación y que son por demás muy necesarias.

La semana pasada preguntaba cómo podría el Estado pagar a sus empleados un ajuste salarial de cualquier magnitud. Estimamos que la partida de sueldos represente entre el 4% y el 5% de los ingresos totales para 2023. Entendemos que el clamor popular es más que justificado, ya que el sueldo promedio del sector público ronda los $20 mensuales, con un mínimo de $14. Pero debemos curiosear de dónde saldrá el dinero para dicho ajuste, si los escasos recursos están totalmente comprometidos. Ergo, el párrafo anterior.

La otra pregunta es cómo atender a la solicitud de que el pago se haga en divisas. Nadie quiere bolívares, pero para el Estado no será fácil depositar dichas nóminas en divisas. Liquidar nuestra moneda es anatema y la apertura de millones de cuentas nuevas es inviable, lo que nos deja con un acertijo entre manos. Podrían quizás depositar las divisas en las mismas cuentas actuales en bolívares, obligando a la banca a registrar ambos saldos simultáneamente, pero ello parece altamente improbable, técnica y prácticamente.

Anclar el salario al Petro o algo similar que mantenga el pago en moneda local no resuelve el problema de fondo y nos empujaría aún más por el derrotero de la muy temida hiper. Como pueden apreciar, no hay salida fácil, más allá de aceptar abiertamente que se deben modificar las políticas que dan pie a la inflación, rescatar la confianza en el país y en su moneda, y sólo así podremos ver los salarios dignos del trabajo que ofrecen a cambio todos los venezolanos, cada quien desde su puesto, cada uno desde su trinchera. Claro que toma tiempo y resolución, pero como dicen los chamos, no hay de otra.

Todo lo cual nos lleva de regreso al punto de partida. El potencial para un significativo ingreso público lo hay, este año y muchos per venir. Con las reformas estructurales adecuadas rescataremos nuestra industria petrolera y todas aquellas que hicieron grande a este país, en el cual cabemos todos los que estamos y los que se marcharon, derivando de nuestro esfuerzo el justo sustento al que todos aspiramos.

¿Qué cómo se logran esas reformas? No cejando en nuestro diario empeño por propender a ello hasta lograrlo. De cualquier manera posible, aún si el mensaje ha caído en oídos sordos por ahora. El entonces presidente norteamericano John F. Kennedy dijo, “no preguntes lo que la nación puede hacer por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu nación.”

guillermomendozad@gmdconsultor.com

 3 min


Ignacio Avalos Gutiérrez

Aun cuando íbamos dos juegos abajo, había algo me decía que ganaríamos la final. De hecho, me atreví a hacer un boceto del artículo que escribiría esta semana, vanagloriándome de la victoria de los Tiburones de La Guaira, como Campeón de la Liga del Beisbol Venezolano, luego de una prolongada sequía que, sin embargo, no consiguió alejar a sus seguidores ni acabar con sus esperanzas.

Hice, pues, de tripas corazón, eche al basurero el borrador que recogía mi optimismo y conseguí redactar estos párrafos en los que traté, y creo que logré, disimular mi rabia (iba a decir arrechera) por la derrota sufrida en el último partido y me dispuse, así pues, a elaborar un texto apelando a la nostalgia, calcando, incluso, ideas que publique en diversos momentos a lo largo de los años que llevo como feligrés guaireño.

Un deporte embrollado (dicen)

Para conmemorar el triunfo de Venezuela en la Serie Mundial de Beisbol, el Presidente Isaías Medina Angarita declaro el día 22 de octubre de 1941, como fiesta colectiva y el beisbol se convirtió en el “Deporte Nacional”, quedando así en los libros de historia, pero sobre todo en la cultura vernácula, convirtiéndonos a todos en religiosos de una religión laica (si es que cabe la expresión).

El país ha convertido en su deporte favorito a este juego curioso hecho de interrupciones y vacíos, en el que durante la mayor parte del tiempo los jugadores parecieran ser observadores y no protagonistas, y en el que el equipo que ataca no es el que tiene la pelota. Un juego que se rige por reglas complejas, se calibra a través de sofisticadas estadísticas que reparan hasta el más mínimo detalle y no tiene límite de duración dado que no admite la posibilidad del empate. Para resumir sus paradojas suele decirse que es un deporte que se juega con una pelota redonda, que viene en una caja cuadrada.

Entre nosotros el beisbol se ha convertido, incluso, en una suerte de cédula de identidad que nos registra como fervientes partidarios de algún equipo, sin importar en absoluto que muchos no sepan lo que es un pisicorre o crean que el robo de base es delito, que el toque de bola sea una acción obscena que no se debe hacer a la vista del público, que el flay de sacrificio sea la inmolación de alguien o que el sweezze play sea una variedad del auto suicidio.

El beisbol es, por otra parte, el deporte que nos abastece de palabras y frases que en muchas ocasiones resultan imprescindibles para contarnos y explicarnos ciertos pasajes de nuestro camino por la vida. Los venezolanos estamos hechos de beisbol, es ésta una de las mejores maneras de definirnos, aunque no sé, por cierto, que dirán los antropólogos al respecto.

El Beisbol en medio de la crisis

Desde hace ya unas cuantas décadas, en el mes de octubre se inicia nuestra temporada de béisbol. En tiempos recientes, en algunas ocasiones no se ha podido llevar a cabo y en otras se han realizado en medio de innumerables obstáculos, derivados de la profunda, diversa y prolongada crisis que agobia al país.

Sorteando las dificultades, fui algunas veces, más bien pocas, al universitario. Me parecía que respiraba una atmósfera distinta a la de antes, No me acostumbre al escaso público, sobre todo en las gradas. No me acostumbré a un estadio demasiado silencioso. No me acostumbré tampoco a que casi no hubiera colas para entrar al universitario, ni tampoco para ir al baño. Tampoco a ver a alguien pagando una cerveza o unas papitas fritas con un fajo de billetes agarrados con una liguita, (por cierto, en esos días el bolívar circulaba como moneda nacional), contándolos con nerviosismo, y tal vez comparando la cantidad cancelada con la canasta básica o con el sueldo de un maestro o de un empleado público.

Era, en suma, un espectáculo muy venido a menos, incluido el nivel de calidad de los equipos. Como muchas otras personas, yo me dejaba caer de vez en cuando por las tribunas con la pretensión de guarecerme un rato, un rato que dura nueve innings, disfrutando de esa sabrosa sensación de normalidad y certidumbre, el revés de lo me encontraba apenas salía y ponía un pie en la calle.

Un espejismo

El año pasado Nicolás Maduro anunció un cambio en la dirección de su gestión. Desde hace un buen rato viene pregonando que “Venezuela se Arregló”, manteniendo la retórica revolucionaria, buscando dejar claro que por esta vía transitamos “nuestro propio modelo de socialismo”. Descrito en pocas palabras se ha adoptado lo que, dentro de un estilo más bien coloquial, se ha identificado como “capitalismo de bodegones”, expresión de un sistema que se desarrolla a través de “burbujas”, concebidas éstas como espacios reducidos, a los que sólo tiene acceso una minoría de los ciudadanos, dados los niveles de pobreza y desigualdad que retratan al país.

Seguramente Maduro dirá que nuestro beisbol se arregló. Que este último Campeonato de la Liga de Beisbol Profesional Venezolano fue un verdadero éxito: estadios con una muy buena asistencia del público, beisbol de altura, buena transmisión a través de un numero relevante de medios de comunicación y una serie final espectacular.

Cierto todo lo anterior. Pero deja una falsa impresión de la situación en la que se encuentra el país. La misma que dejan los concurridos conciertos musicales a los que asisten artistas de otras partes del mundo. La misma que dejan los bodegones, provistos de insólitas mercancías importadas. La misma que deja el estadio recién inaugurado por los lados de La Rinconada, a propósito de la Serie del Caribe, considerado el más grande de América Latina, copia del que existe en Washington, sede de un equipo de las ligas mayores.

Una falsa impresión digo, porque nada tiene que ver con el paisaje cotidiano del ciudadano común y corriente. Para éste es una realidad engañosa e ilusoria. Un espejismo

Yo, un Tiburón de a pie

Perdone, pues, que por enésima vez reitere por esta época en estas mismas páginas de El Nacional, que desde que tengo uso de razón beisbolística, soy seguidor de los Tiburones de la Guaira, equipo que he apoyado siempre, mediante adhesión que no necesitó de ninguna razón para ser, ni para transformarse, luego, en fidelidad vitalicia y a ultranza, sin condiciones que la sometan, se gane o se pierda, jugando bien o mal, con errores o sin ellos, bateando mucho o poco, sin importar, siquiera, que, en los últimos tiempos, el equipo pareciera haberse instalado en la derrota. Es la devoción a los tuyos en la alegría, en la angustia, el suspenso, la desesperación, el temor, el miedo, la zozobra, la tristeza, en la rabia de cada partido.

A los Tiburones les debo mucho de lo más grato de mi vida. Les debo la ocasión para el entretenimiento y la diversión. El motivo para una fe. El arraigo a una causa. El argumento de un sectarismo “light”. La razón basada en un fanatismo inocuo. El asidero para una ilusión anual. La identificación con una historia. La solidaridad con una fanaticada anónima, digna, entrañable e imprescindible. Le debo, en fin, parte de mi propia memoria.

A mi equipo le agradezco, además y por encima de todo, la salvación del terrible dilema de tener que ser caraquista o magallanero.

HARINA DE OTRO COSTAL

El “Perreo”

Este último Campeonato dejará no pocos recuerdos. Uno de ellos será, con toda seguridad, el “perreo” de Robert Acuña, excelente jugador de Los Tiburones de la Guaira, tras lograr un jonrón frente a los Leones del Caracas. Se trata de una vieja práctica, denominada antes de otra manera y en ocasiones prohibida, que se ha actualizado últimamente. Hoy en día es una suerte de coreografía realizada por un jugador después de haber realizado una gran jugada, bien sea un bateando o fildeando. El hecho ha causado una discusión entre quienes consideran que el “perreo” es una práctica vulgar y ofensiva al contrario y quienes argumentan que se trata de una demostración de júbilo, con visos artísticos.

Poco se dice que el ”perreo” es hoy en día, una práctica estimulada en las Grandes Ligas, consecuencia de ciertos estudios que demostraban una baja sensible en el interés de los jóvenes por el beisbol, palpable tanto en los estadios, como en los medios de comunicación, quienes lo apreciaban como un deporte muy lento, que acontece en medio de muchos paréntesis, hecho que no rima, desde luego, con la prisa característica de esta época digital, en la que ir despacio es casi un delito. Los nuevos análisis indican que, efectivamente, el “perreo” ha conseguido el objetivo: ha aumentado la cantidad de nuevos aficionados.

El Nacional

Sábado 4 de Febrero 2023

 6 min


Gilberto Picón Medina

La historia reciente muestra ejemplos de transiciones políticas exitosas logradas mediante negociaciones, treguas, acuerdos o pactos que han permitido interrumpir o evitar la violencia y el sufrimiento de sus pueblos y hacer posible la gobernabilidad post transición . Se registran casos emblemáticos como el Pacto de Punto Fijo en Venezuela al concluir la dictadura de Pérez Jiménez (1958); la transición española del franquismo a la República (1975-1979); la transición chilena del dictador Pinochet a la «Plena Democracia» (1985) y la transición brasileña de la Era de Vargas a la administración Cardoso (1998). Estos casos han sido objeto de múltiples análisis, esclarecedores de los factores conducentes a los éxitos que históricamente se les reconoce

Los siguientes acuerdos, que se ofrecen solo a título ilustrativo, dan una idea del tipo de resultados logrados por los negociadores en algunos de estos casos:

a) «Defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral.» (Venezuela)

b) «Gobierno de Unidad Nacional, cuando menos por tanto tiempo como perduren los factores que amenazan el ensayo republicano…» (Venezuela)

c) «Se emitirán 40.000 millones de deuda pública en condiciones de mercado para financiar construcciones escolares» (España)

d) » …incorporación de las distintas lenguas y contenidos culturales en sus respectivos ámbitos territoriales, para todos los niveles educativos obligatorios…» (España)

e) «…superación de la extrema pobreza y la marginalidad, la creación de oportunidades de trabajo productivo y estable, y el logro de una tasa alta y sostenida de crecimiento económico.» (Chile)

f) «Aprobación de una ley electoral para elegir presidente de la República y Congreso Nacional, mediante sufragio directo, personal y secreto, libre, informado y debidamente controlado» (Chile)

g) «Garantía constitucional del derecho de propiedad, incluidos los medios de producción.» (Chile)

Estas transiciones han sido consideradas como modelo de soluciones inteligentes para salir de situaciones políticas críticas, sin violencia y sin víctimas que lamentar; las mismas pueden estudiarse como «buenas prácticas» a tomar en cuenta a la hora de enfrentar crisis similares. Pueden también ser analizadas desde una perspectiva sociológica, como acciones generadoras de un tipo de conocimiento práctico susceptible de ser recuperado y adaptado para abordar crisis políticas comparables.

La urgencia que impone la actual crisis venezolana demanda un análisis orientado hacia la acción, que permita extraer de estos eventos un conocimiento de utilidad inmediata: estrategias de acción derivados de aprendizajes sociales logrados en escenarios culturales muy próximos a la realidad venezolana.

Un investigador universitario puede abordar este tipo de análisis con fines de carácter académico; mientras que en manos de un político experimentado, con capacidad para orientar opiniones y acciones, este conocimiento puede convierte en un instrumento eficaz y eficiente para el logro de objetivos políticos apremiantes.

En materia de negociación política, en la actual circunstancia venezolana, podemos distinguir dos escenarios relacionados:

a) Negociación entre los diferentes partidos y grupos que integran la oposición al actual régimen, para encontrar los puntos comunes que los unen, conciliar o diferir las diferencias que tienden a dividirlos y lograr la indispensable unidad de propósito, respetando la diversidad;

b) Negociación entre las fuerzas de una oposición unificada y el gobierno, con el fin de establecer acuerdos para unas elecciones presidenciales libres, justas, inclusivas, limpias, transparentes y competitivas, y para la gobernabilidad post elecciones.

En relación con estas últimas, Joaquín Villalobos (2020), ex miembro de la guerrilla salvadoreña, «…hace un rápido recorrido por una serie de treguas, negociaciones y acuerdos políticos que se extienden en un largo período histórico, para mostrar que estas negociaciones se dan incluso entre enemigos irreconciliables y argumentar a favor de un acuerdo entre la oposición y el actual gobierno de Venezuela». (p 257) Comienza con las treguas durante la guerra civil de su país entre la guerrilla y el gobierno para salvar vidas en los casos de una epidemia (1985) y de un terremoto (1986). Señala cómo en El Salvador, dos años de negociaciones lograron la pacificación y transformación del país.

Villalobos (2020) destaca negociaciones como las de Nelson Mandela, desde su prisión; la de Estados Unidos y Vietnam, en plena guerra; Estados Unidos y los talibanes, después del 11 de septiembre; el gobierno colombiano y las FARC, a pesar del terrorismo y el narcotráfico; en Sudáfrica, a pesar del apartheid; y en Guatemala, donde hubo un genocidio. En Birmania donde se dio otro genocidio. Entre Donald Trump y Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte, y en Mozambique donde se firmó un acuerdo de paz después de 15 años de guerra y un millón de muertos.(*)

Esta variedad de casos contienen valiosas lecciones que conviene tomar en cuenta en la actual crisis venezolana, calificada como crisis humanitaria compleja y profunda, en la cual los líderes políticos se deben a un pueblo sumergido en carencias y necesidades de tal magnitud, que han provocado la migración de más de siete millones de compatriotas, y a una nación con un futuro comprometido por el colapso de sus sistemas económico y educativo, que deja a su población en franca desventaja frente al conjunto de las naciones de la región y del mundo.

No se trata de acudir a la historia en busca de modelos a imitar; sino de estudiar la lógica y la ética que emerge de esas «buenas prácticas» y de esas negociaciones extremas, analizarlas a la luz de la actual circunstancia venezolana, e idear las acciones más apropiadas para resolver las múltiples crisis que caracterizan esa circunstancia.

Desde el punto de vista ético se plantea la responsabilidad de quien detenta algún grado de poder, como es el caso de la oposición venezolana, que si bien ha logrado contener los avances del gobierno hacia un mayor totalitarismo, tiene la obligación de contribuir a destrabar la coyuntura política actual para evitar más sufrimientos a su población y hacer posible el desarrollo del país, hoy estancado. Esta responsabilidad ética exige actuar oportunamente, establecer prioridades y sacrificar o diferir intereses personales o grupales a fin de atender lo sustantivo de la crisis nacional. La oposición está llamada, además, a mostrar con hechos, que su lógica y su ética son cualitativamente diferentes de las del régimen que desgobierna actualmente a Venezuela.

Los casos mencionados ofrecen valiosas informaciones que los líderes de la oposición podrían analizar en el marco de los valores contenidos en nuestra Carta Magna: vida, libertad, justicia, igualdad, solidaridad, democracia, responsabilidad social, preeminencia de los derechos humanos, ética y pluralismo político (Art. 2 de la CRBV); a los cual podemos agregar valores que tienen en común la ciencia y la democracia: respeto por las evidencias, compromiso con la razón, rendición de cuentas, apertura mental, actitud crítica y autocrítica, tolerancia, atención a la incertidumbre y a la ignorancia.

Al momento de terminar esta nota tiene lugar un recrudecimiento de las diferencias existentes entre los grupos que integran la oposición; situación que exige, por lo menos, una breve mención. Desde finales del 2022 se ha venido incrementando la pugnacidad y el distanciamiento entre estos grupos, situación que alcanza un punto crucial cuando la Asamblea Nacional-2015 decide eliminar la presidencia interina; acción definida como anticonstitucional por eminentes juristas venezolanos, y considerada un error político por sectores de la misma oposición.

A pesar de este contratiempo y de los errores que le han sido señalados en varias oportunidades, confiamos en que la oposición logrará finalmente su propósito, para lo cual cuenta con factores como los siguientes: las elecciones presidenciales fijadas para el 2024; la decisión de realizar unas Primarias para la elección de un candidato único; la presencia de un buen número de líderes dispuestos a medirse en esas Primarias; la existencia de 4 gobernaciones y 124 alcaldías en manos de la oposición; la diáspora venezolana, que incluye un significativo número de profesionales de alto nivel, con capacidad de organizarse e influir en amplios sectores nacionales a través de las redes sociales; la posibilidad de dar continuidad a las negociaciones en México; la Asamblea Nacional-2015; y el firme apoyo representado por la Constitución Nacional de 1999.

Finalizamos entonces, insistiendo en nuestro llamado sobre la conveniencia de consultar las lecciones de la historia política en materia de negociaciones, pactos y acuerdos de modo que, por encima de las dificultades y amenazas, las cuales no son pocas, y apoyándose en los factores positivos mencionados, que también existen, se logren los acuerdos indispensables para una sólida unidad de toda la oposición y el despliegue de una vigorosa campaña política incluyente y pedagógica, que permita avanzar hacia la solución de la crisis humanitaria, la restitución de la democracia, la reconstrucción del país y la reconciliación de los venezolanos

Twitter: @picongilberto

(*) Para escribir esta nota nos hemos apoyado, con ciertas libertades, en la información y los análisis incluidos en mi reciente libro «Ciencia, Educación y Democracia» (Nov. 2021). El mismo contiene una bibliografía específica, para quien desee ahondar en el tema. Todo en internet, a la distancia de un clic.

Gilberto Picón Medina es Lic. en Psicología (1967), UCV, Maestría en Educación para el Desarrollo (1972).Univ. de Stanford, USA. Doctor en Educación (EdD) (1978), Univ. de Stanford, (USA). Actualmente Trabaja en investigaciones sobre los Procesos de Cambio en Educación y sobre la relación entre Ciencia y Democracia.

 7 min


Ismael Pérez Vigil

A pesar del título, no voy hablar de SIC, la revista religiosa (?) que cumple 85 años, de la mano de la Compañía de Jesús, de los jesuitas. Pero si voy a reseñar el artículo que para celebrar este aniversario escribió el Padre Luis Ugalde S.J.: SIC: 85 años, que ha sido publicado en varios medios (p.ej. en la página de Cesar Miguel Rondón: https://bit.ly/3Yg4RP6) y que invito a leer, sobre todo para los datos históricos, pues seguramente en la lectura del original se resume la historia de la revista, mejor de lo que yo lo pueda hacer. Los textos entrecomillados y en cursiva son tomados textualmente del artículo.

El Padre Ugalde, siempre es una fuente de inspiración de temas, de datos, de ideas y de reflexión y el artículo sobre SIC es además un interesante resumen de la historia política del país y la vida de la revista se desarrolla en paralelo. Por décadas, en cuatro trancos, Ugalde nos va resumiendo y llevando a una reflexión sobre el pasado, presente y futuro de nuestra realidad política, a la vez de hacernos reflexionar en un tema, oxidado en los recuerdos o extraño para muchos: la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).

Años treinta, el nacimiento.

Como bien nos dijera Ernesto Sábato, en Heterodoxia (Alianza Edit. 1973): los siglos no terminan −ni empiezan− al mismo tiempo para todos; así como hoy el siglo XXI no ha empezado en Venezuela, SIC, nace en 1938, en la Venezuela del post gomecismo, que intentaba despegar de 27 años de adormecimiento, tratando de llegar al siglo XX, que apenas logra casi cuatro décadas más tarde. Además, nos agrega Ugalde, SIC nace como un vocero, no oficial, de la Iglesia, cuando en el mundo se desarrollaba también, desde hacía una década “… la ilusión salvadora del comunismo marxista, ateo y dictatorial…”; nace SIC, entonces, para aportar a ese contexto la DSI, en el intento de contribuir en el “…reto formidable de construir una sociedad de la dignidad humana y del bien común en libertad y solidaridad.”

Década de los años cuarenta.

Nos habla el artículo del salto a la democracia entre 1945 y 1948 −el llamado “Trienio Adeco” −, y nos describe esos años, hasta 1958 incluso, como el fracaso que supuso los primeros años de los partidos políticos en el poder y el intento de controlar y estatizar de manera exclusiva a la educación, a lo que se opuso la Iglesia y, naturalmente, la revista SIC. La revista defiende duramente “…el papel central del Estado en la educación, pero sin exclusiva, y fomentando la responsabilidad educadora de la familia y de toda la sociedad.” Parafraseando la expresión latina (dura lex, sed lex), podemos decir, “dura enseñanza, pero enseñanza” para los partidos que entendieron −especialmente AD− que ese no era el camino: “AD aprende, se corrige y décadas después será el partido de mayor contribución al crecimiento de la sociedad educadora plural…” Quizás hoy, en pleno enero del siglo XXI, al que después de 23 años aún no hemos llegado, estamos viendo en las calles y en la protesta de los maestros, además de sus naturales y justas reivindicaciones económicas, el grito porque se eduque en libertad, sin adoctrinadores juveniles ni milicianos, a los hijos de los venezolanos.

Final de la década de los años cincuenta.

Tras el golpe militar de 1948, que pospuso la democracia, ésta regresa en la agónica década de los cincuenta, “…con espíritu unitario, superando el sectarismo…”; y hace Ugalde en el artículo un notable resumen de lo que fue el −denostado hoy por algunos y añorado por otros− Pacto de Puntofijo y nos describe o resume de manera notable, lo que ahora, en 2023, debe ser una inspiración política de los venezolanos, en el momento en que sentimos que se nos achica el país, que se nos adormecen la política y los partidos democráticos y anhelamos que resurjan: “…con un pacto de entendimiento…” como el Pacto de Puntofijo, que lime las asperezas y enfrentamientos que estamos viviendo y nos conduzca a un acuerdo similar, en la Primaria que se avecina, cuyos objetivos sean: “…defender el pluralismo partidista, la alternancia en el poder y apoyo de todos al gobierno del partido ganador…”, que nos permita iniciar la transformación del país a partir del 2024.

Los años sesenta.

La década de los sesenta, nos dice Ugalde, fue de entendimientos plurales, de superación del sectarismo: “…exitosa década democrática (1960-1970) …(en la que)…SIC apostó fuerte a la democracia y a la formación de organizaciones sociales y de jóvenes y apoyó a la alianza democrática entre socialdemocracia y socialcristianismo…”, que contribuyó a enfrentar la insurrección de izquierda, instigada por el oscurantista comunismo cubano y los intentos de golpes militares en el país, de los que añoraban las dictaduras de décadas y siglos anteriores.

En esta década se intentó, sin completo éxito “…el desarrollo de una sociedad democrática, inclusiva y participativa.” Y el artículo de Ugalde nos recuerda el Concilio Vaticano II (1962-65) de Juan XXIII y al Episcopado Latinoamericano reunido en Medellín (1968), que invitaban y predicaban: “Vivir la Iglesia y construir la sociedad desde los pobres y excluidos.” Los años setenta, década que paso rápidamente, fueron años de debates duros, confrontaciones, acusaciones a la Iglesia −y a SIC− por el diálogo entre marxistas y cristianos que discurría en algunos círculos intelectuales y universitarios del mundo y de Venezuela, como parte de ese mundo.

El Siglo XXI.

Lamentándose, el sugestivo artículo de Ugalde nos recuerda el estancamiento de nuestra democracia y sus logros económicos y sociales; el estancamiento de los partidos y su “…voluntad transformadora…”, que nos sitúan en nuestro peculiar siglo XXI y en lo que nos acogota: el nefasto surgimiento del “…populismo mesiánico… el personalismo mesiánico y la ilusión de que de la mano de un hombre fuerte, armado, Venezuela lograría casi milagrosamente el reparto de la «inmensa» riqueza petrolera…” Que se nos resalta y se nos refleja en las calles, en las protestas y en las miserias que vemos, por causa del “…Mesianismo rentista…” y de lo que en su momento muchos no vieron “…que el «socialismo del siglo XXI» era el camino para eliminar toda democracia y empobrecer a todo el país.”, tragedia que hoy todos sufrimos y buscamos como librarnos de ella.

Conclusión.

Ugalde concluye con lo que creo que es un exhorto para todos los venezolanos, especialmente para quienes nos dedicamos a pensar o hacer política: “…contribuir a la creación de una Venezuela libre, justa y productiva…una sociedad solidaria… donde los pobres se sientan en la mesa central y no como mendigos que sobreviven con las sobras de comida que caen de la mesa de los saciados.”

Duras pero reflexivas palabras, para concluir ese paseo por los 85 años de SIC, que, como ya dije, son también una notable descripción en paralelo de esos años de la Venezuela que hoy sufrimos y vivimos y que estamos comprometidos a rescatar.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Luis Ugalde

Cuesta creer que en Venezuela una revista mensual metida en la candela de los grandes debates nacionales llegue viva y saludable a sus 85 años. Es la hazaña de SIC. Nuestro país, en 1938, con retraso empezaba a gatear el siglo XX y dos indómitos jesuitas vascos renacidos en Venezuela (Manuel Aguirre y Víctor Iriarte) encabezaban pluma en ristre, la voluntad católica de contribuir al formidable reto de la construcción de un nuevo país democrático, compartiendo el agua siempre fresca y novedosa del Evangelio. 85 años de SIC en sus 924 números y 45.000 densas páginas nos muestran el palpitar de un cristianismo que echa su suerte con esta Venezuela que vive, sufre y sueña. La revista SIC (Seminario Interdiocesano de Caracas) nació en 1938 en el semillero de sacerdotes donde se cultiva y renace el alma de la Iglesia. La naciente revista dejaba claro que no era voz oficial de la Iglesia, pero afirmaba su decidida voluntad de ser leal a ella y a sus retos renovadores. Para muestra veamos a SIC en cuatro encrucijadas claves del país.

SIC nace a los 10 años del triunfo de la Revolución Rusa y se propone enfrentar la ilusión salvadora del comunismo marxista, ateo y dictatorial, aportando la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) al reto formidable de construir una sociedad de la dignidad humana y del bien común en libertad y solidaridad. Pero la DSI no era conocida y SIC se dio a la tarea de sembrarla en círculos de estudio y de formación.

¿Democracia plural con partido prepotente y Estado docente? En 1945 se dio un importantísimo salto hacia la democracia luego de más de un siglo de dictaduras, guerras y fracasos sociopolíticos y AD surge como partido del pueblo y partero de la democracia. En el llamado Trienio Adeco (1945-48) la combinación de poder y sectarismo llevó a AD a la prepotencia partidista que ciega y al deseo de implantar la exclusiva estatal en la educación. Ello despertó una fuerte resistencia en la sociedad y específicamente en la Iglesia, que defiende el papel central del Estado en la educación, pero sin exclusiva, y fomentando la responsabilidad educadora de la familia y de toda la sociedad. AD aprende, se corrige y décadas después será el partido de mayor contribución al crecimiento de la sociedad educadora plural. SIC fue clara y firme en la resistencia al sectarismo y prepotencia excluyente adeco.

Como sabemos, un golpe militar hizo abortar la democracia, mandó a AD (y a los otros partidos) al exilio y a la cárcel. El sufrimiento enseña y una década después regresa la democracia con espíritu unitario, superando el sectarismo con un pacto de entendimiento (Pacto de Punto Fijo) entre los enfrentados de ayer para defender el pluralismo partidista, la alternancia en el poder y apoyo de todos al gobierno del partido ganador. En la década de los sesenta fueron decisivos el firme apoyo de la Iglesia, el aporte del partido socialcristiano al gobierno y de las comunidades católicas, superando prevenciones y prejuicios anti adecos para los éxitos de la democracia social plural, ahora amenazada por la guerrilla encandilada por el comunismo cubano y al mismo tiempo por los intentos de golpe militar con nostalgia de dictadura. En esa exitosa década democrática (1960-1970) SIC apostó fuerte a la democracia y a la formación de organizaciones sociales y de jóvenes y apoyó a la alianza democrática entre socialdemocracia y socialcristianismo.

¿Dónde están los pobres? La década de los 70 fue de grandes posibilidades -en parte desaprovechadas- de lograr el desarrollo de una sociedad democrática, inclusiva y participativa. Por otra parte la Iglesia fue sacudida por el Concilio Vaticano II (1962-65) convocado por la audacia evangélica del “Papa Bueno” Juan XXIII para la puesta al día de la Iglesia superando algunos lastres del pasado político-religioso-social. El equipo de SIC tomó en serio el Concilio Vaticano II y las consiguientes orientaciones del Episcopado Latinoamericano reunido en Medellín (1968). Vivir la Iglesia y construir la sociedad desde los pobres y excluidos. La asimilación y puesta en práctica de esa renovación eclesial toma muchos años y está marcada (todavía hoy) por duras resistencias y descalificaciones en la propia Iglesia… SIC no se libró de este debate, ni de ser calificada por algunos como caballo de Troya marxista, infiltrada en la Iglesia. Con el tiempo esos debates se reducen a su justa dimensión y es indiscutible que en esos años no hay un solo artículo en SIC que defienda el comunismo soviético o simpatice con la dictadura cubana.

¿Y el “socialismo del siglo XXI”? Lamentablemente desde fines de los 70 la democracia venezolana se estancó, sus logros sociales retrocedieron y el agotamiento de la voluntad transformadora de la democracia de los partidos dio pie en la década de los 90 al populismo mesiánico. La mayoría se encandiló con el personalismo mesiánico y la ilusión de que de la mano de un hombre fuerte armado Venezuela lograría casi milagrosamente el reparto de la “inmensa” riqueza petrolera. Mesianismo rentista cuyos resultados trágicos hoy padecemos todos. SIC también fue invitada a la tentación populista, pero muy pronto vio que el “socialismo del siglo XXI” era el camino para eliminar toda democracia y empobrecer a todo el país.

En estos 85 años SIC ha cumplido su voluntad primera de contribuir a la creación de una Venezuela libre, justa y productiva, sobre los cimientos de una sociedad solidaria animada por el espíritu de Jesús de Nazaret, una sociedad donde los pobres se sientan en la mesa central y no como mendigos que sobreviven con las sobras de comida que caen de la mesa de los saciados.

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Prensa OVV Aragua

Según el informe Anual Regional de Violencia del OVV Aragua, en el 2022 se profundizó la diversificación de la violencia en el estado.

Producto del monitoreo de la prensa regional del OVV Aragua durante el año 2022, fueron reportados en el estado Aragua: 314 sucesos violentos, que generaron 418 víctimas y un saldo de 321 muertes violentas. (139 homicidios, 134 muertes por intervención policial y 48 suicidios)- De los 139 homicidios, hay 9 femicidios, 4 filicidios y 3 parricidio).

En relación a los tipos de violencia más frecuente durante el año 2022 (Ver Gráfico 1), tenemos en primer lugar, a la violencia policial con 133 MIP, que representan el 32% de las 418 víctimas violentas reportadas en el estado, seguida de la violencia delincuencial con 109 víctimas (26 %), a la violencia de genero con 67 víctimas (16 %), y a la violencia autoinfligida con 47 víctimas (11,24%). Luego le sigue la producida por la delincuencia organizada con 31 víctimas (8 %), la intrafamiliar 15 víctimas (4 %) y la interpersonal con 14 (3%) .

Gráfico 1. Tipo de violencia. Aragua. Año 2022

Durante el periodo ene-nov del 2022, los homicidios, los homicidios frustrados y la explotación sexual comercial de NNA fueron los delitos más frecuente en la región, representando el 75,39% de los delitos reportados.

Al analizar el comportamiento cronológico de los diferentes tipos de violencias durante el periodo 2019-2022, se puede evidenciar que se mantiene una tendencia hacia la diversificación de la violencia en Aragua, que se expresa fundamentalmente por las situaciones: en primer lugar, por la tendencia a la disminución de la importancia relativa de las violencias policial y delincuencial, quienes representaban, en conjunto para el 2019, el 95% de las violencias reportadas en la prensa regional, pasando al 87% en el año 2020, 69% en el 2021 hasta llegar a representar el 59% de las violencias del estado en el año 2022.

Simultáneamente, a partir del año 2020, se observa el aumento significativo de las violencias: de género y la autoinfligida. La violencia de género incrementó 15 veces su porcentaje de ocurrencia durante el periodo, pasando de 1% en el 2019 a 15,29% en el 2022. Mientras que la violencia autoinfligida aparece en el 2020 con 3% y se cuadriplica para el 2022, alcanzando el cuarto lugar entre las violencias más frecuentes del estado, con 11,53% de ocurrencia. Del mismo modo, la violencia ocasionada por la delincuencia organizada, aparece por primera vez con 7% de ocurrencia en el año 2021 y se incrementa a 8% durante el año 2022.

Finalmente se observa un discreto incremento de la violencia interpersonal, que aparece a partir del año 2020, con 2,53% de ocurrencia en el 2020 y pasa a 3,23% en el 2021. La violencia intrafamiliar, sin incluir la violencia intrafamiliar con enfoque de género, mantiene un comportamiento estable durante el periodo, con porcentajes que oscilan entre 2 y 3,26% durante el periodo.

Todo este cambio de comportamiento que tiende a diversificar las manifestaciones de violencia en el estado, comparten un inicio común, que fue en el segundo trimestre del 2020. Por tanto, puede explicarse como una de las consecuencias del impacto psicológico y social de los tres primeros meses de confinamiento radical, adoptado como principal medida de control para disminuir la transmisión del virus, durante las primeras fases de la Pandemia por Covid-19, (Ver Gráfico 2)

Gráfico 2. Comportamiento de los tipos de violencia. Aragua 2019-2022

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Alejandra Martins

Naranjas de las laderas del volcán Etna en Italia, cacao criollo de Venezuela, arroz rojo de China y maíz de las sierras de Oaxaca.

Estos y otros alimentos amenazados de extinción son mucho más que una fuente de sustento, según el periodista de la BBC Dan Saladino.

Son el producto de "la invención, la imaginación y la sabiduría de cientos de generaciones de agricultores y cocineros".

Nuestros antepasados mejoraron, adaptaron y tornaron comestibles cultivos a lo largo de miles de años. Pero esta rica diversidad se está perdiendo.

En su libro "Eating to Extinction", "Comiendo hasta la Extinción", Saladino viaja a numerosos rincones del planeta para conocer comunidades que cultivan y preparan alimentos tan únicos y tan amenazados como sus estilos de vida.

El periodista explica "la enormidad de lo que estamos perdiendo", y advierte que nuestro sistema actual altamente intensivo de producción de alimentos "está contribuyendo a la destrucción del planeta".

Dan Saladino habló con BBC Mundo sobre el tesoro de los alimentos amenazados, los riesgos de un mundo cada vez más uniforme y qué hacer para combatir la pérdida de diversidad.

También nos invita a ver nuestro próximo plato de comida con ojos totalmente nuevos.

¿Cómo empezaste a coleccionar historias de alimentos en peligro de extinción?

En 2007 comencé a trabajar en un programa de radio de la BBC sobre alimentación que se llama Food Programme, que lleva más de 40 años y se enfoca en la cultura, la ciencia y la economía de los alimentos.

Y el primer programa que hice me llevó a Sicilia. Fui allí esperando contar en tono celebratorio la cosecha de los cítricos. Mi familia viene de Sicilia y sabía que los cítricos impactaron durante miles de años la cultura, el paisaje y la identidad de la isla.

Pero al conversar con agricultores de las naranjas típicas de Sicilia me dijeron que estaban recogiendo su última cosecha, porque con la demanda de variedades importadas los agricultores a pequeña escala ya no podían continuar.

¿Fue allí donde descubriste la iniciativa que inspiró tu libro, el Arca del Sabor?

Cuando estaba en Sicilia también me invitaron a una comida en un pueblo llamado Lentini, donde todos los platos tenían como ingredientes esas naranjas tradicionales, y allí conocí a uno de los fundadores del movimiento Slow Food, que había llegado del norte de Italia.

Él me dijo que esas naranjas típicas de Sicilia que crecen en las laderas del volcán Etna serían sumadas al catálogo del Arca del Sabor. Nunca había oído hablar de eso. Es como un Arca de Noé, pero de alimentos amenazados. La lista incluye hoy más de 5.500 alimentos en peligro de extinción en unos 150 países, incluyendo muchos del continente americano.

Así fue como entré al tema de los alimentos en peligro de extinción y me enamoré de este tesoro oculto de historias.

Algo que me gustó mucho del libro es que nos haces ver los alimentos amenazados no solo como fuentes de nutrición, sino como historias de innovación y supervivencia, de habilidades perfeccionadas durante miles de años por cientos de generaciones. ¿Qué representan estos alimentos para ti?

Los alimentos son una lente increíble para comprender el mundo.

En el libro cuento, por ejemplo, la historia de cómo estos alimentos surgieron, cómo permitieron a comunidades sobrevivir en diferentes paisajes y terrenos. Y cómo la relación con esos alimentos influyó en la identidad y la cultura de esas poblaciones.

Así que veo estos alimentos y bebidas desde el punto de vista de la innovación, de la ciencia,

Una imagen conmovedora en el libro es la que relata Cary Fowler, el científico que tuvo la idea de crear el banco mundial de semillas de Svalbard, en el Ártico de Noruega. Fowler dice que muchos visitantes del banco de semillas salen llorando y te dice "esas semillas son resultado del trabajo de mis antepasados y también de tus antepasados". ¿Ves a los alimentos de esta forma casi espiritual?

Es una de mis citas favoritas en el libro. Las semillas en Svalbard han sido enviadas desde todo el mundo, y la increíble escala de esa diversidad es lo que emociona a muchos.

Esas semillas representan el esfuerzo a lo largo de 12.000 años de agricultura de personas que adaptaron esos cultivos y pasaron esas semillas de generación en generación.

Son nuestra herencia, porque hemos dependido de esa diversidad creada durante miles de años y seguimos dependiendo de ella. Pero muy pocos conocen estas historias.

Vemos en pinturas, esculturas y catedrales los mejores ejemplos de la creatividad y la visión humanas, pero también debemos mirar los alimentos en peligro de extinción de que hablo en el libro.

¿Podrías darnos una idea de cuánta diversidad hemos perdido en alimentos en el mundo actual?

Es difícil tener datos precisos. Por eso los bancos de semillas como Svalbard son una forma de medir la diversidad que aún existe.

Svalbard contiene miles de muestras por ejemplo, de arroz, maíz y muchas plantas comestibles. Tiene por ejemplo más de 200.000 muestras de trigos. Pero a los agricultores en Europa les dan una lista recomendada de solo 10 variedades de trigo que son muy similares genéticamente.

El mundo se ha vuelto dependiente de una cantidad relativamente pequeña de cultivos. Se habla básicamente de nueve cultivos principales consumidos globalmente. Y de esos, el 50% de las calorías son aportadas por apenas tres: trigo, arroz y maíz.

Al comienzo del libro hay una cita de Rachel Carson, la célebre bióloga estadounidense. Ella dice que la naturaleza ha creado una gran diversidad, pero los seres humanos siempre han tratado de simplificar esa diversidad.Y destacas que vivimos en un mundo marcado por la uniformidad.

Rachel Carson es merecidamente famosa por su trabajo pionero advirtiendo sobre el uso de pesticidas con su libro "Silent Spring". Pero era bióloga marina y reconocía la interconexión de todas las cosas.

En todo su trabajo quería transmitir a los lectores la belleza y la necesidad de toda la complejidad en la naturaleza. Los seres humanos, sin embargo, tenemos esa tendencia a simplificar la naturaleza.

Muchas personas podrían decir: "Pero mi dieta es más diversa que la de mis abuelos, yo voy al supermercado y compro alimentos de todo el mundo".

El problema es que todos estamos teniendo la misma experiencia a nivel global, comiendo el mismo tipo de sushi o de aguacate, de la misma forma que usamos la misma moda. Comemos, por ejemplo, un solo tipo de banana, Cavendish, aunque hay 2.000 variedades de banana.

¿Por qué es tan crucial preservar la diversidad y salvar los alimentos amenazados?

En la segunda mitad del siglo XX se generó esta creencia de que el problema de los alimentos se resolvió con una solución tecnológica, con nueva genética, sistemas de irrigación que usan mucha agua, insumos químicos de fertilizantes. Pero nos hemos dado cuenta ahora de que ese sistema de alimentos uniformes que hemos creado tiene un alto costo y genera muchas emisiones de gases de invernadero que impactan en el cambio climático.

Creo que debemos ser más humildes y reconocer que la ciencia y la tecnología funcionan en un nivel, pero también han creado muchos problemas. Y un primer argumento para salvar la diversidad es que tal vez en el futuro muchas soluciones, como cultivos más resistentes a enfermedades o al aumento de temperatura, puedan hallarse en la diversidad genética de alimentos que han sido cultivados por miles de años.

Mencionas además en el libro el argumento de la salud.

La ciencia más reciente de la nutrición destaca que los seres humanos evolucionamos consumiendo alimentos diversos. Necesitamos diversidad para la salud óptima de nuestra microbiota intestinal.

Y también hay tercer argumento, que para mí es igualmente válido. ¿Realmente queremos vivir en un planeta en el que la experiencia humana se vuelva cada vez más y más uniforme?

En el libro aseguras que el sistema actual de producción de alimentos está contribuyendo a la destrucción del planeta. ¿Podrías explicarnos esto?

Hubo varios cambios en agricultura en el siglo XX, por ejemplo, con la invención del proceso llamado Haber Bosch para producir fertilizantes sintéticos, o el auge de los monocultivos.

Vastas extensiones de biodiversidad se están perdiendo a medida que esa forma de agricultura se extiende por todo el planeta. Los suelos se han agotado, los acuíferos, lagos y ríos se han visto contaminados. Por eso digo que nuestro sistema de producción de alimentos actual tienen un costo muy alto.

Lo positivo, claro, es que se han evitado hambrunas mientras la población mundial se ha duplicado desde la década de los 70. Pero no podemos seguir de la misma forma. Incluso los arquitectos de la llamada Revolución Verde, como Norman Borlaug, reconocieron eso.

Borlaug dijo que este sistema muy intensivo tenía una vida útil relativamente corta y nos compraba tiempo para idear una estrategia a más largo plazo. Y creo que ahí es donde estamos ahora. Grandes mentes en agricultura y ciencia buscan crear sistemas de producción de alimentos en mayor armonía con la naturaleza, por el bien de nuestra salud y por el bien de la salud del planeta.

Veamos algunos ejemplos de alimentos amenazados en tu libro, como el maíz oloton de Oaxaca, México.

Este maíz es un ejemplo fascinante de cuán diversas son las plantas y cuán grande es la plasticidad genética de este cultivo. Cuando botánicos de otros países exploraron partes montañosas de Oaxaca desde finales de los años setenta, posiblemente antes, se encontraron con este maíz extremadamente inusual, muy alto y con raíces aéreas que goteaban como un mucus.

Este maíz ha sido cultivado durante generaciones por la comunidad Mixe, a gran altitud y en terrenos poco prometedores para la agricultura.

Solo en los últimos tres o cuatro años ha existido la tecnología para analizar la mucosidad de este maíz, y explicar que contiene bacterias que ayudan a fijar el nitrógeno del aire.

Así que este maíz muestra cómo una comunidad puede cultivar alimentos sin fertilizantes. Y la producción de fertilizantes requiere quemar grandes cantidades de combustibles fósiles.

Es una historia que deja en evidencia cómo la diversidad puede ayudar a la futura seguridad alimentaria.

En el libro hablas de la pérdida de variedades de maíz a raíz del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN (NAFTA en inglés).

NAFTA ha estado vigente desde la década de los 90 y es un ejemplo de un tratado de comercio importante pero en cuya agenda no se incluyó a los pequeños agricultores o a los alimentos nativos.

La entrada del maíz más uniforme, el maíz dentado, de Estados Unidos, tuvo un impacto devastador en la diversidad del maíz en México.

Quién sabe qué rasgos genéticos importantes desaparecieron sin jamás ser analizados.

Por eso quiero contar estas historias, para decir que debemos dar más valor a la diversidad.

Otro ejemplo de alimento amenazado en el libro es el cacao criollo de Venezuela.

Fui a Venezuela a conocer una mujer llamada María Fernanda di Giacobbe, que realiza un trabajo pionero para rescatar este cultivo.

De Venezuela provenía el primer cacao que llegó a Europa y que cambió el paladar de gran parte del mundo.

Pero por el auge de la industria petrolera en el siglo XX se dejó de invertir en el cacao criollo, los agricultores ya no recibían buenos precios y se estaba perdiendo la diversidad genética. María Fernanda se embarcó entonces en una misión, en un contexto de colapso económico, para revivir habilidades, tradiciones y variedades genéticas de cacao.

Ella trabaja con agricultores y ayuda a familias en todo el proceso de transformar el cacao en barras de chocolate para obtener un mayor ingreso.

Así que el reconocimiento de la diversidad puede ser un importante recurso económico.

¿Y el sabor de este chocolate es diferente?

Sí, este cacao era muy apreciado cuando llegó a Europa porque tenía un sabor más delicado, menos amargo. Hoy en día se agrega mucho azúcar en la producción de chocolate.

Pero el cacao criollo permite un producto con un perfil único, un sabor equilibrado y armonioso.

¿En qué medida el cambio climático está haciendo más urgente la necesidad de salvar los alimentos amenazados?

Una historia que cuento en el libro es la del café, y cómo en 2014 muchas plantaciones de la variedad Arábica fueron devastadas por un hongo.

Fue una lección de la fragilidad de las dos principales especies cultivadas: arábica y robusta.

La planta que podría salvar la producción mundial de café

La solución, señalan, es una mayor diversidad en los tipos de café que se cultivan. Por ejemplo, una especie en África llamada Coffea stenophylla (que tolera temperaturas más elevadas que otras especies) muestra cómo una mayor diversidad puede ayudar a enfrentar los desafíos del futuro.

En el epílogo de tu libro hablas sobre qué se puede hacer para salvar alimentos amenazados y detener la pérdida de diversidad. Y mencionas dos cosas, la primera es abordar el problema de los subsidios agrícolas. ¿Cuán grave es?

En el libro no digo que los cerca de treinta alimentos amenazados que enumero alimentarán al mundo. Pero sí digo que necesitamos múltiples sistemas agrícolas. Hay un lugar para la tecnología, pero al mismo tiempo necesitamos un sistema en el que la diversidad pueda prosperar.

Y es extremadamente difícil que eso suceda debido a los miles de millones de dólares en subsidios agrícolas que sustentan el sistema actual y favorecen los tres cultivos dominantes que mencioné anteriormente.

Tenemos que ser más creativos e imaginativos a la hora de invertir en la producción de alimentos.

Otras historias en el libro son ejemplos de alimentos que tal vez tengan un enorme potencial, pero no se conocerá a menos que se invierta en ellos.

Un millón de especies amenazadas: el preocupante informe de la ONU sobre el impacto del ser humano en el planeta

En segundo lugar, en cuanto a soluciones, invitas a la gente a "pensar como un Hadza". ¿Podrías explicarnos esto?

La de los Hadza es la primera historia que cuento en el libro, porque ellos representan también algo de nuestra historia como humanos. Ellos son cazadores recolectores de uno de los sitios donde el Homo sapiens evolucionó en África.

Tienen una gran diversidad en su dieta, con un menú potencial de cerca de ochocientas especies de plantas y animales.

Ellos ilustran que la diversidad es crucial. Y además, sobreviven porque tienen un conocimiento íntimo de la naturaleza.

Los Hadza en Tanzania tienen un menú potencial de cerca de ochocientas especies de plantas y animales.

Claro que jamás volveremos a ser cazadores recolectores, pero creo que ellos nos pueden inspirar a forjar una conexión más fuerte con la naturaleza, a tener más conciencia de que somos extremadamente dependientes de la naturaleza.

Los Hadza entienden esto y nosotros debemos entenderlo.

¿Qué te gustaría que los lectores tengan presente la próxima vez que cocinen algo, o se sienten frente a un plato de comida?

Cualquiera que sean los ingredientes que estén usando, los invitaría a detenerse un momento y pensar que hay una historia detrás de ese ingrediente, una historia de miles y miles de años de agricultores que adaptaron ese cultivo para hacer posible que llegara a tu plato. Conocer esa historia es importante.

Los invitaría además a que en otra ocasión compren otra variedad de ese ingrediente con un aspecto y sabor diferente.

Y también los invitaría a establecer contacto con quien produce nuestros alimentos.

En el libro relato la historia de un agricultor de más de 70 años en China que cultiva una variedad de arroz rojo amenazada.

Cuando le pregunté cómo lograba vender su producto sacó su celular y me mostró cómo estaba en contacto con consumidores en Pekín a través de Wechat, que es como Whatsapp en China.

Con la tecnología moderna es posible establecer una conexión con las personas que cultivan nuestros alimentos y alentarlos a brindar más diversidad en el futuro.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores celebrado en esa ciudad colombiana del 26 al 29 de enero.

1 de febrero 2023

BBC News

https://www.bbc.com/mundo/noticias-64332708

 12 min