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Opinión

Pocas veces las respuestas han sido tan diversas. Incluso contradictorias entre sí. Son las que han dado cientos de expertos: psicólogos, sociólogos, antropólogos y otros “logos”, al ser consultados para que nos expliquen las razones de la violencia extrema desatada en Chile por bandas organizadas de jóvenes: las llamadas turbas.

Para unos son la versión chilena del lumpen proletariado. Para otros son los habitantes de un apartheid. No faltan quienes nos dicen que son pobres urbanos levantados en contra de la riqueza ostentosa. Otros, poniéndose en pose nos enseñan que se trata de jóvenes “descompensados” o sin “autoestima”. No faltan los que despachan el tema con conceptos peyorativos: chusma, despojos, vándalos, hooligans, barras bravas y, por cierto, drogadictos o hijos del narcotráfico.

Para las derechas son grupos de choques, peones del Foro de Sao Paulo enviados por Evo y Maduro. Para las izquierdas, enemigos del neoliberalismo, protesteros en contra de la desigualdad social. En fin, son tantas las categorías y calificaciones que al final no queda sino deducir que la mayoría de los opinadores no tiene mucha idea de lo que hablan. ¿No habrá llegado el momento de sacudirse de tanta palabra vacía y entender el fenómeno a partir de pautas derivadas del sentido común?

¿Qué sabemos de ellos? Sabemos que son jóvenes, que están muy organizados (no son espontáneos), que son violentos, que muchos -pero no todos- vienen de estratos populares y que los motivos que los llevan a la violencia no pueden ser explicados de modo racional o, lo que es lo mismo: desconocemos la lógica y la racionalidad que los lleva a actuar de ese modo. Sabemos también que no eluden el enfrentamiento con la policía uniformada. Y no por último, sabemos que los puntos predilectos de destrucción no son personas de carne y hueso sino objetos públicos como mercados, iglesias, plazas, estatuas (sí, estatuas).

La verdad es que no es mucho más lo que sabemos. El material es insuficiente, de modo que sin inhibiciones podemos decir que solo nos aproximaremos al tema sin tratar de cubrir su magnitud.

El hecho de que sean jóvenes es clave. Un joven es quien ha hecho abandono de la niñez y entra en el mundo adulto. Como todos los jóvenes llevan consigo el signo de una contradicción: la de querer ser el niño que fueron y la de ser el adulto que deben ser. Es decir, son portadores de una enemistad a veces violenta entre el niño y el adulto. En ocasiones esa violencia sale hacia afuera. La lucha callejera ofrece en ese sentido dos posibilidades: allí el joven juega a derrotar enemigos y vuelve a ser un niño batman. Pero cree hacerlo en contra del orden social, lo que le permite imaginar que es un adulto practicando “la lucha de clases”.

¿Pero por qué tanta violencia?¿No pueden hacerlo con palabras, con letreros, incluso con cantos rockeros? Claro que pueden, pero cuando hay condiciones para no hacerlo, también lo hacen. Y lo hacen porque alguna vez tenemos que llegar a una triste conclusión: el ser humano es de por sí violento: eso quiere decir: en cada uno existe una contradicción no solo entre un niño y un adulto sino también entre un salvaje y un civilizado. Somos afectados por un profundo malestar en la cultura, nos dijo Freud. Si cambiamos la palabra cultura por la de democracia, podríamos concluir que también existe un malestar en y con la democracia.

No es fácil vivir en democracia. En toda democracia prima un sistema de derechos, pero también de deberes. Debemos someternos a reglas, entre otras, la de sustituir la guerra por la política. Para que eso sea posible necesitamos leyes, asociaciones, partidos, parlamentos, parlamentarios. Razón que explica por qué cuando el presidente Piñera cedió frente a lo que él creía era un clamor nacional, cambiar la Constitución, las luchas callejeras siguieron de largo como afirmando: ¿y quién te dijo que nuestro problema es la Constitución? Efectivamente, si esos jóvenes necesitan de una Constitución sea antigua o nueva, es para transgredirla. Y aquí llegamos a un punto importante. La transgresión es goce y el goce es transgresión. Goce, no en el sentido de placer sino en uno más bien lacaniano: el de acercarnos a un más allá que roza el peligro de no ser. Para ser más claros digámoslo no con Lacan sino con un analista muy criticado por decir las cosas de modo sencillo. Me refiero a Erich Fromm. En su “Anatomía de la Destructividad Humana” escribía Fromm: “Debemos distinguir en el hombre dos tipos de agresión enteramente diferentes. El primero, que comparte con todos los animales, es un impulso filogenéticamente programado para atacar (o huir) cuando están amenazados intereses vitales. Esta agresión "benigna", defensiva, está al servicio de la supervivencia del individuo y de la especie, es biológicamente adaptativa y cesa cuando cesa la amenaza. El otro tipo, la agresión "maligna", o sea la crueldad y destructividad, es específico de la especie humana y se halla virtualmente ausente en la mayoría de los mamíferos; no está programada filogenéticamente y no es biológicamente adaptativa; no tiene ninguna finalidad y su satisfacción es placentera".

Los jóvenes chilenos practican el segundo tipo de agresión. Una agresión, según Fromm, natural. Pero también maligna pues carece de fines y objetivos. Por eso a las turbas chilenas no interesan el aumento de las pensiones o del sueldo mínimo. De la ecología y de los conflictos de género, mejor ni hablar. Por lo tanto no hay nada más errado que calificarlos de anarquistas. Pues desde los tiempos de Bakunin, de Kropotkin, de Proudhom y de Sorel, el anarquismo ha sido una doctrina. Pero los jóvenes chilenos, a diferencia de generaciones anteriores, carecen de doctrina aunque de vez en cuando pronuncien slogans recogidos de los basurales ideológicos de la izquierda. Si hubiera que calificarlos de algún modo podría decirse que son nihilistas: practican la negación por la negación, una negación sin afirmación, una negación no hegeliana, una negación en sí. No son por lo tanto revolucionarios. Son rebeldes. ¿Rebeldes en contra de qué? Contra el mundo que los rodea, no hay otra explicación. Y como ese mundo es la ciudad, la polis, ellos llevan a cabo una rebelión en contra de la polis: la ciudad de donde son. Una rebelión muy simbólica. Basta ver los objetivos de su destructividad: todos símbolos de la ciudad, sean mercados, iglesias, estatuas.

Los mercados son símbolos del intercambio y del dinero. Las iglesias, de la tradición y la moral. Las estatuas, de la historia nacional. En los tres casos las turbas exprimen un odio parido a la polis, a la ciudad, a la civitas: a la civilidad: a la civilización.

Un odio nada de chileno, nos diría Fromm. Más bien uno consustancial a la especie. Uno que permanece oculto en todas las sociedades, aún en las más igualitarias, y que de pronto aparece en las superficies cuando las defensas sociales, culturales y políticas del cuerpo social, muestran signos de debilitamiento. Ese parece ser el caso de Chile: un sector patológico de la juventud ha encontrado su momento y su lugar para expresar su odio. Y al decir esto, entramos a la parte política de la cueca.

Expresiones como las señaladas delatan la existencia de una triple crisis. La más obvia es una crisis de representación, es decir, cuando los partidos ya no representan a sus representados. Dicha crisis ha sido detectada hace mucho tiempo, no solo por el manifiesto desinterés en la política oficial sino también por la alta cuota de abstención que muestra cada evento electoral. Y en verdad, los electores no tienen mucho que elegir. A un lado una derecha económica que confunde las estadísticas con las personas. Al otro, una izquierda sin relato, sin visiones de futuro y, lo peor, con muy poca vocación social.

La segunda crisis puede ser denominada en el sentido gramsciano del término, crisis de hegemonía. Bajo ese concepto entendía Gramsci la inexistencia de una cultura política en condiciones de ejercer un rol directriz, vale decir, un conjunto de valores consensuados y aceptados por la mayoría de los actores políticos.

En tercer lugar, la peor de todas las crisis: crisis de autoridad la llamaba Hannah Arendt. Bajo este término entendía Arendt una crisis que sobrepasa a los partidos políticos haciéndose extensiva al conjunto de instituciones que reglan el orden social, comenzando por la familia, prosiguiendo en las escuelas y universidades, hasta llegar a todas las instituciones incluyendo las religiosas y por cierto, las estatales. Crisis altamente peligrosa, señalaba Arendt. Y con razón: la crisis de autoridad fue la plataforma que sirvió de base a la emergencia de los fascismos europeos durante los años treinta del pasado siglo.

Fue el psiquiatra británico Donald Winicott quien enunció la tesis relativa a que toda patología juvenil (y las turbas chilenas son sin duda patológicas) escondía un deseo inconfeso por imponer orden en el universo trastornado de sus pacientes. Un orden basado en la instauración de una autoridad que ponga fin al desorden interno el que es visto por el paciente como un desorden externo. En las palabras de Arendt, con sus desmanes, turbas como las chilenas elevan, sin saberlo, un clamor por una nueva autoridad. Una que los controle, que los sostenga, que les muestre un camino para encauzar sus pobres vidas.

¿Un Chávez o un Bolsonaro a la chilena? No necesariamente, pero sí la presencia fuerte de un estado hobbesiano que impida a los hombres convertirse en lobos de sí mismos.

Lo dicho no significa que en Chile va a tener lugar un golpe de autoridad como exigen los portalianos de la ultraderecha. Solo afirmamos que las turbas trabajan para que aparezca ese escenario. Puede ser incluso que no pase nada. O que asonadas y desmanes amainen con el tiempo. Tal vez muy pronto las clases medias volverán a endeudarse en los grandes centros comerciales, practicaran sus rituales domésticos e irán de vacaciones, como si aquí no hubiera pasado nada. Falsa ilusión. Las turbas no desaparecerán. Solo aguardan otro momento para avanzar hacia la ciudad y continuar su obra destructiva. Están ahí, escondidos en el fondo de cada noche.

Los chilenos ya aprendieron a vivir con sismos tectónicos. De ahora en adelante deberán aprender a vivir con sismos sociales. Duro destino el de esa larga y angosta faja de tierra.

diciembre 05, 2019

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2019/12/fernando-mires-chile-rebelion-e...

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Con voz propia

"Bendito sea Dios por este día", exclamaba la Presidenta interina de la República de Bolivia Jeanine Áñez Chávez, segundo apellido este poco usado. Expresaba satisfacción ante aprobación de ley para nuevas elecciones, porque nada fácil había sido lograr el consenso.

Esta tierra inocente y hermosa, que ha debido a Bolívar su nombre, como asienta el Himno, para 2020 se verá de nuevo en las urnas. Evidente avance en salida de la crisis del 20 de octubre (20 ícono en Venezuela (elección de mayo 2013, tiempo de robolución)

Bolivianos: el hado propicio/coronó nuestros votos y anhelo;es ya libre, ya libre este suelo” ya cesó su servil condición. Pudo bien tararear la canción patriótica, cuando con jefes del Senado y del partido de Evo Morales: Movimiento al Socialismo (MAS), hizo aleccionador anuncio.

Reiteramos aleccionador para referir injerencia ideológica de Fidel Castro y participación directa del discípulo Hugo Chávez, ambos hoy difuntos. Por ahora legados en el narcorégimen que preside el apadrinado usurpador Nicolás Maduro quien se dice hijo del último nieto del otro.

Inmediata acción del uru-aimara al asumir Presidencia de Bolivia fue la reforma Constitucional para imponer Estado de socialismo comunitario. «Fidel me dijo en nuestra primera reunión: Evo, la Revolución ya no se hace con armas, se hace como lo hace Hugo, junto al pueblo y con el pueblo».

Este convertido en mentor del sindicalista hizo de Bolívia su patio trasero, pero el Evo revertió el perturbado liderazgo, cimentado en reserva petrolera más grandes del mundo. Evo obtuvo logros como reducir pobreza de la población del 60% al 35%.

A manos llenas adquirió significativos financiamientos para desarrollar sus proyectos sociales, mientras los venezolanos serían llevados a la hambruna y fatalidad que hoy conmueve al planeta.

El exhibicionismo de su liderazgo HCH provoca la dignidad del pueblo boliviano, es manifestada en la amazonía cuando un avión Hércules C130 que fue apedreado. Se vio obligado a marcharse y aterrizar de emergencia para cargar combustible en estado brasileño de Acre. Había obtenido permiso para hacer una escala técnica en Riberalta a fin de ese abastecimiento, pero grupos del Comité Cívico, invadieron la pista y amenazaron con destrozar dicho avión.

No olvidan los bolivianos la acción bolivarense (referida a la unidad monetaria que la narcorrupción robolucionaria eliminó) intentó en la Bolivia “hija predilecta” del Libertador Padre de la Patria. Se trata del escándalo de otro avión, pero este cargado de dólares. Fue una nave militar que en víspera de la navidad de 2007, aterrizó en Riberalta,

Constituyó un escándalo porque a un capitán de la aviación adscrito a la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) Luis Michel Klein Ferrer portaba un maletín $ 872.000 en efectivo.

"No podemos permitir que este gobierno esté al servicio de HCH y le den luz verde para que entren y vengan a irrespetar nuestra dignidad”, declaró comité cívico Riberalta.

Hacía tres meses se había dado el caso del empresario venezolano-estadounidense Guido Antonini Wilson. Llegó a Argentina el 4 de agosto 2007, con una maleta con $790.550 que no declaró y fueron decomisados.

Bolivia es reconocida como el país con mayor número de lenguas oficiales en el mundo; además del español la Constitución consagra 36 dialectos. Hoy está en un proceso sin duda ejemplarizante de países que no renuncian a la democracia. Su pueblo eleva el coro del Himno: “De la patria el alto nombre / en glorioso esplendor conservemos/ y en sus aras de nuevo juremos/ ¡Morir antes que esclavos vivir!”

Al MARGEN. Como buen (social) cristiano, confía en "que lleva a Cristo en su interior" y por ello Calderón Berti se negó a renunciar a la Embajada, tal lo hizo con Lsuinchi cuando presidía PDVSA. Orlando Avendaño, Editor Jefe del PanAm afirma que de su salida Todos la esperábamos. Tardó en ocurrir. ¡Qué Manometro¡

jordanalberto 18@ yahoo.com.

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El Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó a los integrantes de la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos en Venezuela. La instancia estará conformada por Marta Valiñas (Portugal), quien presidirá la comisión, Francisco Cox Vial (Chile) y Paul Seils (Irlanda), todos especialistas reconocidos en derecho penal internacional y justicia transicional.

El 8 de octubre de 2019, en su resolución 42/25, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU decidió crear una misión para Venezuela con el objetivo expreso de “investigar ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes desde 2014 con el fin de garantizar la rendición de cuentas y la justicia para las víctimas”.

Los miembros de esta misión fueron nombrados el 2 de diciembre de 2019. Marta Valiñas es especialista en justicia penal internacional y justicia transicional, con experticia en el caso de Yugoslavia. Por su parte, Francisco Cox Vial, es abogado penalista y dirigió el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes nombrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar el caso de Ayotzinapa en México. Paul Seils es el director de Prácticas de Paz e Innovación en el Instituto Europeo de la Paz y trabajó en la Fiscalía de la Corte Penal Internacional.

Acceso a la Justicia enfatiza que la Misión de la ONU no tiene como objetivo determinar si en Venezuela se han cometido violaciones a los derechos humanos, pues ello quedó evidenciando, entre otros, en el informe de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sino que busca la rendición de cuentas sobre los crímenes relacionados con las violaciones graves a los derechos humanos, especialmente los vinculados con las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzada, las detenciones arbitrarias, así como las torturas y tratos crueles inhumanos y degradantes ocurridos, en Venezuela, a partir del año 2014.

Un aspecto importante de la Misión de Determinación de Hechos es que se establecerá a los responsables de las atrocidades comentadas. Este proceso hará énfasis en la cadena de mando involucrada en los sucesos. De allí que no debe olvidarse que, al tratarse de crímenes cometidos dentro de una política de Estado, la responsabilidad personal de quienes los cometen apenas se inicia con los autores materiales y luego escala a los supervisores y jefes de las instituciones que los cometieron.

Acceso a la Justicia recuerda que en el informe de Michelle Bachelet sobre Venezuela, emitido en julio de 2019, la funcionaria solicitó al Estado adoptar las medidas necesarias para “cesar, subsanar y prevenir las violaciones de derechos humanos en el país, especialmente las referentes a torturas y ejecuciones extrajudiciales”.

¿Qué es una Misión Internacional de Determinación de Hechos?

Las comisiones de investigación y las misiones de determinación de hechos, establecidas por mandato de la ONU, se emplean para responder a situaciones de graves violaciones del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos.

La finalidad de este mecanismo es promover la responsabilidad por las violaciones y combatir la impunidad. Para el desarrollo de las misiones, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) proporciona conocimientos técnicos y asistencia mediante varias fases clave: la formulación de guía, el asesoramiento metodológico y sobre derecho internacional, la elaboración de herramientas de investigación, la configuración de secretarías con personal especializado, y el suministro de apoyo administrativo, logístico y de seguridad, entre otros aspectos.

Venezuela será investigada igual que Birmania

La Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos es una figura que se ha creado para otros países con situaciones de crímenes como presuntamente los cometidos en Venezuela, dentro de los que figura Birmania, país del sudeste asiático también conocido como Myanmar.

Acceso a la Justicia recuerda que en el caso de Birmania la Misión de Determinación de Hechos determinó en 2018 que las fuerzas de seguridad del país habían cometido crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y genocidio. Se planteó al Consejo de Derechos Humanos que remitiera el caso a la Corte Penal Internacional (CPI) o, si así lo consideraba, conformara un tribunal especial para juzgar estos crímenes. Asimismo, la misión concluyó que debían juzgarse al comandante en jefe, general Min Aung Hlaing, y a su alto mando por la comisión de los crímenes.

Un aspecto fundamental de esa investigación es que los hallazgos de la investigación condujeron a que el 26 de junio de 2019 la Fiscalía de la CPI solicitara a la Corte el inicio de la fase de investigación contra los responsables de los crímenes antes mencionados.

Todo esto puede ocurrir también en el caso venezolano cuando la Misión Internacional de Determinación de Hechos rinda cuentas en septiembre de 2020 ante el Consejo de Derechos Humanos.

Lo dicho es importante, porque en el caso de Birmania al igual que en el caso venezolano, el gobierno se negó a colaborar con la Misión, y a pesar de ello, la misma pudo recabar desde otros países la información necesaria para determinar la identidad de los responsables de los crímenes atroces cometidos por el Gobierno birmano.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

La conformación de la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos en Venezuela representa un paso adelante para combatir la impunidad en lo relativo a los crímenes vinculados con las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzada, las detenciones arbitrarias; las torturas y tratos crueles inhumanos y degradantes.

Sin duda, es un paso esencial y una gran victoria para las víctimas de los crímenes atroces ocurridos en los últimos cinco años en el país y una herramienta fundamental para fijar responsabilidades individuales. Además, el mecanismo representa un aliciente para la sociedad civil organizada para que continúe su labor de documentación y denuncia. Recordemos que cada vez que se escucha la voz de una víctima, más cerca estamos de la justicia.

https://www.lapatilla.com/2019/12/04/acceso-a-la-justicia-para-que-sirve...

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Analítica.com

El reciente impasse surgido por la manera como se procedió a cesar en sus funciones a Humberto Calderón Berti y la consecuente rueda de prensa e intervenciones, dejan traslucir la falta de consistencia del frente opositor.

Sean cuales fueran las razones que condujeron a una ruptura en la representación de Guaidó en Colombia, no viene al caso en la lucha que todos debemos emprender para darle punto final a esta insostenible situación, que de no lograrse podría incrementar el éxodo venezolano hasta la alucinante cifra, según algunos especialistas, de hasta 10 millones de compatriotas.

¿Que se ha podido manejar mejor, de parte y parte el incidente? Eso es evidente, pero lo que no tiene sentido es convertir el tema más en parte de una lucha fratricida sin sentido, porque en vez de acercanos a una eventual solución nos aleja inexorablemente de ella, y sin quererlo alimentamos la ya copiosa dialéctica del régimen que encuentra motivos de máxima satisfacción al argumentar y exponenciar las divergencias existentes en el mundo opositor.

Mientras sigamos en esto lo único que lograremos es darle oxígeno al régimen. Que es hora de rectificar, es obvio, pero no solo un sector sino todos los que conforman el multiespectro político y social opositor. O cambiamos o perecemos.

https://www.analitica.com/el-editorial/la-tormenta-en-un-vaso-de-agua/

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Esteban Escalona Caba; Foto Flavia Romani

“La casa es como el templo, un santuario donde se crea, comes, sueñas, te sientes a salvo y puedes llorar en paz”, la voz profunda y pausada de Claudia Acuña, cantante jazz, parece una advertencia a medida que me interno en la sala de estar de su departamento de amplios espacios y techo inalcanzable. Pero sus palabras tienen sentido, porque mientras me acomodo observo adornos, libros, instrumentos y recuerdos desparramados por aquí y por allá que me hablan de la calidez de un hogar, de un “santuario” como ella describe su departamento en Brooklyn. Claudia Acuña es una mujer que no teme los cambios y desde que llegó a Nueva York, hace más de veinte años, ha tenido que inventarse una y otra vez con tal de lograr un espacio en el exigente ambiente musical. Lo ha logrado. La prensa especializada la considera parte de esa generación de jóvenes músicos que cambiaron el eje del jazz neoyorquino. A fines de los noventa, fue la primera mujer latinoamericana en firmar con Verve, el sello discográfico más prestigioso del ritmo sincopado y ahora, en 2019, fue nominada en los Grammy Latino 2019, con su último álbum, Turnig Page.

UNO, VIENTO DEL SUR. Claudia proviene de una familia chilena de clase media, de aquellas en las cuales las labores están inquebrantablemente definidas y el arte fuera de cualquier prioridad. Además, creció en los tiempos de la dictadura militar del general Augusto Pinochet, durante los cuales el arte estaba controlado con un fusil atento a disparar ante cualquier acto de espontaneidad artística y la vida nocturna, era casi inexistente. Su pasión nació con su memoria, y de pequeña sentía “que era un alma reencarnada que vino a terminar algo que no pudo hacer en otra vida”. Puede ser una forma metafísica de entender la vida, pero esa paráfrasis tiene sentido cuando recuerda sus primeros acercamientos al jazz. “Cuando chica, junto a mi madre nos veíamos todas esos musicales que salían en la tele con Big Bands donde descubrí a Billie Holiday, Louis Armstrong, Fred Astaire, pero no sabía que esa música se llamaba Jazz. Mi mamá era fan de Elvis Presley, y se veía todas sus películas, y allí había mucho blues porque Elvis amaba el blues. En la radio se escuchaba tango, mucho rock and roll, y música que aquí llaman “R&B” como los Temptations y cosas así. Hace poco me enteré que mi bisabuelo, era trompetista y mi bisabuela trapecista, y que juntos se iban de gira con un circo donde él era director de la orquesta”

DOS, OCEANO. Cuando Claudia o la “negrita”, como le decían sus amigos en Chile, piensa en etapas difíciles de su vida, sus recuerdos viajan a Concepción, una sureña ciudad industrial, universitaria, más cosmopolita y revolucionaria que Rancagua, donde descubrió durante la adolescencia que su pasión era el jazz; pero también entendió que, para alcanzar esa sensación que llamamos felicidad, tendría que realizar un viaje lleno de pruebas como una solitaria argonauta de la música. Cuando le pregunto sobre qué sintió al descubrir que solo quiería cantar, su voz parece hacer una acusación mediante una metáfora: “Debe ser como cuando un chico descubre a los ocho años que es chica, y pelea contra eso porque todo el mundo le dice que él es chico, ya que tiene un pene, aunque sabe que es una chica. Eso mismo me pasó con la música”. Durante la secundaría sus cantantes favoritos eran Earth Wind & Fire, Sara Vaugh, Witney Houston, Michel Jackosn, Steve Wonder, Víctor Jara “y cuando todas las otras chicas estaban en la onda de Madonna, yo quería a Michel Jackson”. En esos años no pudo estudiar música, pero ella se las arreglaba para aprender de cualquier forma, aunque siempre a escondidas. “Después de las clases en el liceo, me iba a escuchar las del conservatorio de música de Concepción y como no podía pagar, me sentaba afuera, junto a una puerta que era de vidrio para escuchar a los profesores. Luego me iba para la casa memorizando lo aprendido. Creo que si mis padres me hubiesen permitido estudiar música, yo sería una tremendo pianista o tendría más armas para componer y hacer arreglos para orquesta, área en la cual me he sentido limitada al no tener una educación formal. Eso duele. Pero por otra parte, también me dio más hambre de aprender y me impulsó a ser más “busquilla”. Es un hambre que te hace estar más atenta a todas las posibilidades”.

No fue fácil para Claudia Acuña cantar contra la voluntad de sus padres: «Para ellos, cantar era casi como ser prostituta. Entonces me las ingeniaba para escaparme a escondidas de la casa y participar en cualquier actividad que tuviese relación con la música. Hubo un momento en que simultáneamente cantaba en una banda que se llamaba “Sesión”, otra de Rock, otra de jazz y además en el coro de la Universidad de Concepción. Recuerdo que a veces mi vecina me sacaba a escondidas de la casa para llevarme a cantar en un bar. Una de esas noches, yo con catorce o quince años y sin nada de personalidad escénica, me paré a cantar una canción de Witney Houston y el bar, que estaba lleno de borrachos, quedó en silencio. Todos me escuchaban y mi vecina y su mamá lloraron de emoción porque cuando terminé todos aplaudieron como locos.

Es durante esta época cuando descubre que esa música que tanto la motivaba y era natural para ella, tenía nombre. Fueron los propios integrantes del coro de la Universidad de Concepción, mucho mayores que ella, quienes al escucharla supieron identificar su estilo, le enseñaron nuevos músicos como Erroll Garner, Sara Vaughan, le compartieron sus grandes bibliotecas de discos, conversaron sobre música. Un día uno de ellos le dice, “Negrita, a ti te gusta el jazz, ¿qué? le respondo, Jazz ¿tu sabes lo que es el jazz?, me pregunta, y yo le digo que no, que no tengo idea”.

TRES, GRACIAS A LA VIDA. Recién terminada la dictadura, a principio de los noventa, en Chile no existían escuelas de jazz, así que al salir del liceo ingresó a la escuela de Canto Clásico en la Universidad de Chile, estudios que dejó al poco tiempo para llevar a cabo uno de sus grandes sueños: Vivir en Nueva York. Lo que la convenció a tomar esa decisión fueron los constantes reproches de sus profesoras cada vez que improvisaba un tema de Mozart, o el rechazo del subdirector del coro del Teatro Municipal de Santiago quien la echó porque no sabía leer partituras y aprendía todo de memoria. Y así en el año 1995 llegó a Nueva York.

«Soñaba Nueva York desde chica. Fue gracias a las películas de musicales que veía y en las cuales todo pasaba en Nueva York. Además, después de la dictadura, comenzaron a llegar a Chile músicos como Dizzy Gillespie que tocó junto a la Orquesta de las Naciones Unidas en el año noventa y uno, Paquito Rivera, Claudio Roditi. Cuando conversaba con ellos me contaban lo que pasaba en Nueva York y empecé a soñar despierta con esta ciudad que nunca duerme y donde podías ir a un show de Broadway, a la filarmónica, a comer y finalmente a una jam session y luego a otra. Y seguir así hasta el amanecer. Era algo apasionante».

Llegar a Nueva York, fue una historia común a la de todo inmigrante. Sin embargo, para una joven que nunca había salido de su país, llegar al centro del mundo, fue algo muy atemorizante. No tenía escuela de música, no sabía el idioma y tampoco tenía como pagar una universidad. “Fue entonces que una profesora me dijo hazlo como los viejos, tu escuela va a ser la calle. Me pasó un listado de clubes de Nueva York que tenían Jam Session, horarios con clases grupales donde por diez dólares un maestro te enseñaba y ahí empieza la historia de Claudia Acuña en Nueva York recorriendo todos los clubes de Manhattan. La ciudad fue mi escuela, trabajando en lo que fuera como cualquier inmigrante, paseando perros, cuidando niños, lavando platos en clubes de jazz, saliendo a cantar a las cinco de la mañana. Fue una etapa muy dura pero sentía que si tanto quería cantar, tenía que probar que estaba dispuesta a trabajar para lograrlo”. Cuando le pregunto por los clubes más importantes, me responde al instante: Smalls. Fue allí, en ese pequeño y vibrante sótano del West Village, ubicado a una cuadra de la Christopher St. Station, donde conoció a su mentor Harry Whitaker y su primera banda. Recuerdo esas tertulias durante las cuales me sentaba con otros jóvenes músicos de Israel, África, Grecia, Asia, en la parte de atrás de Smalls (donde ahora están los baños) a escuchar discos y ver videos de músicos legendarios, todos pegados, como súper nerd, como dicen acá. Smalls fue un hogar para mí y en ese tiempo era más austero; por ejemplo, no había barra, así que cada uno debía llevar su propia bebida y comida, era todo muy familiar, incluso después de un tiempo, como yo ayudaba en la limpieza del local, me pasaron una llave para que entrara a ensayar cuando quisiera. Lo mismo permitían a otros jóvenes músicos y nos íbamos turnando los lugares de ensayo. El peor estaba en la parte de atrás, al lado de los congeladores. Además yo parrandeaba mucho por ese sector junto a músicos mayores como Harry, quien fue una figura paterna para mi, y también con otros músicos de mi edad. Nos animaba otra energía, queríamos hacerlo todo. Íbamos hasta las cinco de la mañana de club en club en el West Village, y muchas veces alguien, de pronto, daba el aviso de que en tal club había un concierto de Prince o George Benson o Billy Higgins y corríamos de un lado a otro para alcanzar a entrar antes de que cerraran el club”. Luego, ya más pausada, menciona otros clubes importantes, muchos de los cuales ya no existen como el Tenth Street Club, Visiones, Metronome, donde conoció y tocó junto a músicos como el pianista Janson Linder, Avishai Cohen, Jeff Ballard y Abi Leibovich.

Claudia Acuña grabó en el año 2000, su primer disco “Wind from the South”, bajo el alero del sello Verve, donde han fichado figuras como Diana Krall, Natalie Cole, Ella Fitzgerald, Nina Simone. Claudia fue la primera mujer latinoamericana en lograrlo. Luego vendría “Rhythm of Life” (Verve, 2002), “Luna”(Maxijazz, 2004) “In These Shoes”(Zoho Music, 2008), “En este Momento” (Marsallis Music, 2009) y recientemente “Turning Pages” bajo su propio sello (Plaza Independencia), siendo un nuevo cambio en su carrera. En todos ellos siempre ha incluido temas del repertorio latinoamericanos , como “Volver a los diecisiete” o “gracias a la vida” de Violeta Parra, “esta Tarde vi llover” de Armando Manzanero, “Oceano” de Djavan o “El Cigarrito” de Víctor Jara, “Yo confirmé mi compromiso con mis raíces y me comprometí a que siempre iba a cantar, aunque sea una canción, que representara de donde vengo, para que al publico le quedara clarísimo que yo soy una mujer inmigrante.

FINAL, TURNING PAGE. Este álbum es la historia de los últimos nueve años de la cantante: el amor y luego la separación, un hijo, sentirse destrozada para luego tener que volver a levantarse y dar vuelta a la página. Su álbum tiene el aval de una exitosa carrera musical. “En una entrevista una periodista me dijo que soy parte de esa generación de músicos que llegamos de distintas partes con nuestras propias raíces e instrumentos para cambiar el eje del jazz”. Pero por otra parte, siente que salir con un sello propio tiene la limitante de que los festivales siempre van a preferir a las cantantes que viene respaldadas con sellos más grandes. Pero recientemente su trabajo obtuvo uno de los más importantes reconocimientos al ser nominado por el Grammy Latino 2019, entre uno de los mejores álbumes de jazz siendo ella la única mujer. “siento que es un verdadero honor que mi trabajo sea reconocido por mis colegas, la academia y la industria como uno de los mejores seis álbumes del año, y para mi tiene un doble mérito ya que fue realizado con mis propios recursos, a pulso, junto al trabajo de mucha gente que creyó en mi y me apoyó en todo momento. Como dicen acá, este trabajo fue un labor of love, un decreto de amor de mucha gente.

¿Qué significa ser mujer, artista y madre?

Cuando se supo lo de mi embarazo algunos me dijeron: “mi amorcito, tu carrera llegó hasta aquí no más”. ¿Por qué eso no se lo dicen a un hombre cuando va a ser padre? Es algo que está tan arraigado que ni siquiera se dan cuenta de lo que están diciendo. En este momento mi prioridad es mi hijo. Lamentablemente estoy divorciada, y era algo que no estaba planeado. Mi hijo está en una etapa en la cual me necesita y eso no lo voy a transar con nada. Eso ha tenido un costo para mi carrera ya que no estoy disponible en todo momento.

¿Que es para ti el éxito?

Es ser lo que soy ahora, una artista reconocida. Que mi hijo me diga ‘mamá a todos les gustó tu show’. El éxito es que mi hijo tenga su canción favorita en mi álbum. El éxito es tener la oportunidad de seguir intentándolo.

Si te marcharas de Nueva York, ¿qué te llevarías?

A esta ciudad llegué a los veinte años, y aquí perdí la inocencia en muchos aspectos, por lo que me llevaría la experiencia, las heridas, las lágrimas, las risas, los recuerdos y las lecciones aprendidas.

@lavidadepantagruel

Diciembre 3, 2019

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/clinton-hill-con-la-cantante-de-jazz-claud...

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Jesús A. Jiménez Peraza

Es realmente inaudita la forma como alrededor del ochenta por ciento de los connacionales, aun estando plenamente de acuerdo en que atravesamos la peor crisis política, económica y social de la Venezuela contemporánea, buscamos en cada episodio por secundario que parezca, un argumento para separarnos más y con ello fortalecer el gobierno presidido por Nicolás Maduro, denominador común en la generación de la crisis.

A principios del año 2019 todo parecía esperanzador, teníamos en el diputado Juan Guaidó un líder común de la oposición, escogido como tal por haber sido designado Presidente de uno de los Poderes del Estado, la Asamblea Nacional, a su vez electa directamente por votación popular. De este órgano surgió una hoja de ruta, también aceptada sin reservas por mayoría aplastante y admitida por el resto con algunas observaciones secundarias: El Estatuto para la Transición a la democracia y el restablecimiento de la Constitución Nacional.

Allí se indicaron tres pasos que debíamos cumplir juntos, ante la inminencia del inicio de un segundo mandato de presidente Maduro, esta vez irregular porque las elecciones habían sido convocadas y celebradas en forma intempestiva. Efectivamente, el primer período concluía el 10 de enero de 2019, de manera que los comicios no podían ser antes del 10 de octubre del 2018, no en mayo de ese año como se hizo, si aplicamos el principio de la continuidad de la norma constitucional, puesto si bien ni la Carta Magna de 1999 ni la de 1961 determinan lapso para la celebración del acto electoral, si la de 1953 y además la tradición en la materia, es que la escogencia del Presidente de la República y del cuerpo legislativo se hace con tres meses de anticipación a la asunción de los cargos.

Cierto que la oposición había solicitado en República Dominicana y Oslo el adelanto de las elecciones, pero el petitorio formaba parte de una agenda integral por lo que debía aceptarse o rechazarse en bloque, no de manera fraccionada. Hoy esa pauta la critíca algún sector, pero entonces estaba admitido que nada está aprobado, hasta que todo esté aprobado.

El trípode establecido y acatado por la mayoría nacional, es el cese de la usurpación; el establecimiento de un gobierno de transición y, las elecciones definitivas con las debidas garantías, lo que permitiría volver a un régimen auténticamente democrático en su origen y en su desempeño.

Sin embargo, el veinte por ciento restante de venezolanos, conformes con la legitimidad y acciones del actual gobierno, han logrado atomizar la aplastante mayoría porque nos llevan de incidencia en incidencia siempre por la tangente olvidando el proceso principal, ayudados por parte de la oposición, no sé si como cómplices o de buena fe.

Esta dispersión del grueso sector opositor no es nueva, en distintas circunstancias algunos líderes en quienes confía el pueblo llano, angustiado y sufrido han ayudado de alguna manera para fortalecer al gobierno con elementos secundarios, no digo que no sean importantes, sino que nos desvían del objetivo fundamental que es salir de la pesadilla, en la cual está sumido el país. Por supuesto, no en todos los hechos se ve de bulto la ayuda proporcionada, pero si la conducción errónea que en Derecho se traduce en culpa lata de algunos dirigentes, de efectos similares al dolo.

En abril del 2002 un golpe de Estado o vacío de poder, cada quien puede llamarlo como quiera y, en 2004 con una solicitud de revocatorio, que sólo estaba previsto genéricamente en la CN99, sin regulación legal o reglamentaria, dieron al traste con una derrota segura del chavismo en el 2006, agotado en sus primeros pininos, por incapacidad gerencial administrativa, la improvisación y corrupción desbordada con el Plan Patria 2000.

El 20 de mayo del 2004, con mayoría simple pero valiéndose de vericuetos legales, la Asamblea oficialista aprobó 23 artículos ininteligibles y kilométricos, en una cosa que llamaron Ley del Tribunal Supremo de Justicia que elevó a 32 el número de magistrados, permitiéndole al presidente Chávez el control del Tribunal Supremo de Justicia. Esta circunstancia no fue apropiadamente analizada y denunciada, a tal punto que la mayoría de ciudadanos no tuvo conocimiento pleno de las consecuencias de esta ley.

En las elecciones parlamentarias del 2005, se pregonó que deslegitimaríamos al gobierno si no participábamos en las parlamentarias de ese año, con lo cual lo habilitamos para obtener una mayoría calificada, casi unánime, que le permitió al oficialismo afianzarse mediante la sanción de leyes pseudo socialistas de todo calibre. Por cierto, estas elecciones eran dentro de los márgenes y lapsos legales, por lo que no puede compararse la renuencia a votar en los comicios impropios del 2018.

En el 2007 los jefes de la oposición, quienes se supone deben orientar al pueblo, no supieron o no quisieron conducir a buen puerto la victoria aplastante obtenida, al negar la reforma constitucional para permitir en forma indefinida la reelección presidencial.

Tampoco supieron como alinearnos en el 2009 para desaprobar una propuesta de enmienda también inconstitucional, puesto ambas son maneras de Reformar la Constitución (Título IX) y no puede, por ende, plantearse ningún cambio nuevamente en el mismo período (artículo 345 CN99).

En las postrimerías del 2015 el Parlamento con mayoría chavista pero después de electos los nuevos diputados, acortaron lapsos y violaron procedimientos para imponer nuevos magistrados sobre todo de Sala Constitucional, con lo cual pulverizaron la mayoría calificada obtenida en las Parlamentarias del mismo año y, con ello, quitaron las funciones legislativas y contraloras a la Asamblea Nacional.

Como propusieron 21 de 23 Colegios de Abogados, ese acto pudo haber sido anulado por el principio de autotutela, porque se había violado el orden público procesal administrativo. Esta misma figura es la que utiliza hoy Juan Guaidó para dejar sin efecto las comunicaciones signadas por la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional.

En el 2016 el Consejo Nacional Electoral, con el apoyo de unos jueces sin jurisdicción ni competencia, truncó el Referendo Revocatorio esta vez ya regulado apropiadamente y, en el 2017, como joya de la corona nos impusieron una Asamblea Nacional Constituyente, sin convocatoria legítima, con ilimitadas funciones violatorias a las específicas señaladas en el artículo 247 constitucional y sin duración definida.

Todos esos hechos listados a grandes zancadas con el auxilio de la memoria, sin buscar reseñas en diarios u otro medio de información lo que traduce la gravedad de los mismos, tienen en común el desconocimiento del Estado de Derecho y una inapropiada conducción.

Hoy la oposición luce más fraccionada que nunca, con el agravante que estamos a pocos días de la renovación de la Junta Directiva del Parlamento, en peligro de sucumbir no obstante ser el único Poder no controlado, al menos en apariencia, por el gobierno y estamos igualmente en las puertas de un año en cuyas postrimerías, debe ser renovada la Asamblea Nacional.

Ante las graves circunstancias actuales, donde unos diputados están cuestionados por los hechos del Cucutazo y otros por actuaciones como miembros de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, con responsabilidad y en estas horas aciagas para la patria, adopto la siguiente actitud:

1.- Como ciudadano continúo respaldando la gestión de Juan Guaidó, es muy tarde para cambiar de caballo en la tormenta que se avecina. Ello no significa que le releve de responsabilidad, porque en su momento debe rendir cuentas conforme a la Constitución.

2.- Voy a sufragar en las elecciones parlamentarias del 2019. Este año los comicios son tempestivos y establecidos en la ley suprema.

3.- Espero las pruebas sobre la participación de los diputados en el cucutazo y la Comisión contralora, quienes no podrán dar la espalda a la designación de un Presidente opositor en la próxima Junta Directiva del Parlamento, porque ellos forman parte del liderazgo por el sólo hecho de haberse postulado como diputados.

4.- Si estos diputados resultan responsables de los actos que se les imputa, la mayoría parlamentaria debe autorizar e iniciar el procedimiento jurisdiccional previsto en el artículo 200 CN99. Ya veremos la conducta de los magistrados del Supremo Tribunal de la República, quienes hasta ahora han sido muy diligentes en sancionar diputados allanándoles su inmunidad.

5.- La culpabilidad comprobada de dichos diputados implica, que son cómplices de los empresarios encargados de la provisión de los CLAP, por lo que no puede salir inmune el gobierno nacional puesto ese programa es oficial y por tanto, tiene la responsabilidad de vigilancia y control sobre los mismos.

6.- Hago un llamado a la oposición para impedir que la minoría siga imponiéndose sobre la mayoría, lo que se deberá determinar electoralmente.

Feliz Navidad. Dios bendiga a Venezuela!

jesusjimenezperaza@gmail.com

@jesusajimenezp

04/12/2019.

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La economía venezolana sobre la base del petróleo, o lo que queda de ella, que ya había mostrado sus signos y síntomas de debilidad e inviabilidad, ha terminado en colapsar en los últimos años, trayendo como consecuencia una descomunal crisis, tanto económica, como social y ambiental.

Esta crisis que padece Venezuela, únicamente podrá ser superada, de manera sostenible, resolviendo una terrible paradoja. Por un lado, la gran mayoría de los expertos en la materia coinciden que será necesaria una gigantesca inversión de capital, solo posible bajo un nuevo esquema económico, y apalancado con la producción petrolera. Por otro lado, ese esfuerzo deberá acompañarse de políticas e iniciativas que faciliten una progresiva y oportuna transición, que impulse el desarrollo de una economía abierta, competitiva y por supuesto, sustentable, superando la dependencia del petróleo y el modelo rentista. Esa transición supone cambios en matrices de energía, tecnologías y patrones de producción, orientados hacia eficiencia energética y fuentes de bajo carbono, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050.Todo ello en un escenario de mayor estrés climático y de escasez de recursos naturales.

Aun bajo estas difíciles circunstancias, podemos aprovechar esta ventana de crisis, donde nada será igual en la Venezuela que vendrá, con la oportunidad de un enfoque distinto: la bioeconomía, una vía para el cambio estructural, desde una perspectiva de sostenibilidad que contiene opciones modernas para el desarrollo agrícola y rural, así como también para la creación de empleos de calidad y nuevas cadenas de valor.

¿Qué es la bioeconomía?

Aun cuando el término bioeconomía fue creado en 1975 para destacar el origen biológico de la economía y los riesgos del uso/abuso de los recursos naturales, es a comienzos de este siglo cuando comienza a ser utilizado en los discursos sobre políticas de desarrollo y sostenibilidad, principalmente en la Unión Europea.

En términos sencillos la bioeconomía es “la rama de la economía que implica el uso de recursos biológicos – bosques, cultivos, animales y microorganismos – para producir comida, materiales y energía” (BioSTEP, 2016)

Actualmente, más que una teoría o concepto, la bioeconomía se plantea como un nuevo paradigma de desarrollo en sustitución del actual modelo lineal de industrialización, por lo tanto, representa una opción real para integrar el desarrollo social y económico con el cuidado del ambiente, la descarbonización y la mitigación de los efectos del cambio climático.

Cada país, y más particularmente, las regiones, tienen diferentes bioeconomías, por lo tanto, la Segunda Cumbre Mundial de Bioeconomía (Berlín, 20/4/ 2018), la definió en términos generales como:

“la producción, utilización y conservación de recursos biológicos, incluidos los conocimientos, la ciencia, la tecnología y la innovación relacionados, para proporcionar información, productos, procesos y servicios en todos los sectores económicos, con el propósito de avanzar hacia una economía sostenible”

Esta definición contiene los tres componentes principales:

(a) los recursos biológicos, incluyendo los desechos biomásicos

(b) el conocimiento de los principios y procesos biológicos, y

(c) las tecnologías, tanto las “tradicionales” como las disruptivas (digitales, físicas y biológicas)

La bioeconomía en América Latina y el Caribe

En la nueva edición del informe Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe 2019-2020, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), destaca la bioeconomía como una forma innovadora de impulsar el desarrollo rural sostenible en América Latina y el Caribe (ALC), debido a que la región posee condiciones apropiadas (ubicación, agua, tierra) para el desarrollo bioeconómico. De hecho, varios países latinoamericanos están transitando el camino de la bioeconomía, sin que exista una plataforma solida de estrategias y políticas orientadas hacia ese propósito, lo cual ha sido posible por iniciativas del sector privado que ha aprovechado las oportunidades que brindan los recursos biológicos de la región (biomasa y biodiversidad), tal es el caso de Brasil y Argentina (bioenergías, eco-intensificación, aplicaciones biotecnológicas), Costa Rica y Colombia (servicios ecosistémicos).

El IICA define a la bioeconomía como “la utilización intensiva de conocimientos en recursos, procesos, tecnologías y principios biológicos para la producción sostenible de bienes y servicios en todos los sectores de la economía” , y para su impulso ha establecido en su Plan de Mediano Plazo 2018-2022, un programa de cooperación técnica (Programa de Bioeconomía y Desarrollo Productivo) para apoyar a sus países miembros en:

 Construir una visión del desarrollo productivo de la agricultura y de los territorios rurales basado en la bioeconomía y

 Fomentar la formulación e implementación de estrategias, políticas, normativas e inversiones que permitan el pleno aprovechamiento productivo de las potencialidades de la bioeconomía en un marco de inclusión y sostenibilidad.

Acciones para el impulso de la Bioeconomía en Venezuela

Para iniciar el complejo proceso que significa la instalación del paradigma debe constituirse el Grupo Impulsor de la Bioeconomía en Venezuela (GIBV), el cual tiene como propósito la creación de un espacio institucional y de un equipo multidisciplinario, con representación pública y privada, encargado de direccionar la hoja de ruta para la construcción de las estrategias y políticas para la promoción de la bioeconomía, en las áreas estratégicas que a continuación se indican:

 Evidencia, sensibilización y formación de capacidades: investigaciones, estudios, talleres, seminarios y cursos para fomentar capacidades orientadas a nuevos aprovechamientos de la bioeconomía en tomadores de decisión y actores del sector agrícola y rural.

 Hojas de ruta: formulación e implementación de herramientas para la construcción de hojas de ruta diferenciadas por país para aprovechar la bioeconomía.

 Marcos políticos, regulatorios y normativos: apoyo a gestión de políticas, normativas y estímulos de mercado que viabilicen y posibiliten nuevos usos productivos de la bioeconomía en la agricultura y el mundo rural.

 Inversiones y estrategias en cadenas: apoyo al diseño e implementación de estrategias, proyectos e inversiones para fomentar nuevos modelos de negocios de la bioeconomía en los territorios rurales y las cadenas de valor de la agricultura.

A continuación, y a manera de guía metodología, se transcribe La hoja de ruta para la construcción de las políticas para la promoción de la bioeconomía, que contiene los pasos que debe seguir el GIBV

1.Construcción de un sistema bioeconómico

2.Construcción de espacios institucionales

3.Definición de la dinámica de funcionamiento del Grupo Impulsor

4.Construcción de la agenda de trabajo del Grupo Impulsor

El primer paso, es construir un espacio formal donde puedan converger e interactuar las personas o grupos de referencia temática que, en los últimos años, han introducido el tema de la bioeconomía y han desarrollado acciones en los diferentes ámbitos institucionales públicos y privados. Una recorrida por países indica que este espacio, denominado Grupo Impulsor de la Bioeconomía (GIB), debe integrar a mandos medios de la administración pública que además de tener entrenamiento profesional, posean estabilidad en puestos de trabajo asociados a Programas y/o Proyectos de mediano plazo relacionados con la bioeconomía, estén anclados en dependencias de la gestión gubernamental relacionada con la temática (por lo general en las áreas de CyT, Agro, Medio Ambiente) y desarrollen contactos técnico – políticos con otras instancias de la gestión pública y sean puntos focales con los programas de cooperación de agencias internacionales.

El GIB tendrá como responsabilidad la construcción de un concepto propio de la bioeconomía que permita un dialogo fluido entre científicos, tecnólogos, empresarios, políticos y otros actores de la sociedad civil. Además, el GIB tendrá a su cargo el análisis de las los recursos y capacidades para el aprovechamiento de la bioeconomía tanto a nivel país como de territorios o cadenas de valor, lo cual incluye, entre otras elementos el análisis del estado del arte científico y tecnológico de cada uno de los temas que integran la bioeconomía; el conocimiento de la nueva frontera científica y tecnológica; la identificación de los desarrollos productivos de la bioeconomía que se realizan en otras latitudes; el análisis de las limitaciones y cuellos de botella que imponen los marcos legales vigentes –generalmente asociados a las formas previas de “hacer las cosas”-, entre otros. Además, en esta primera etapa el GIB deberá identificar las iniciativas que, aunque no están integradas ni coordinadas, suman a los objetivos de la bioeconomía (ciencia y tecnología, agricultura y ganadería, recursos naturales y ambiente, energía, salud pública, etc.).

El segundo paso se refiere a la construcción de espacios políticos para institucionalizar el fomento de la bioeconomía al más alto nivel político. Esto puede ir desde la ubicación de tema en una dependencia pública (por ejemplo, un Ministerio o una secretaría), para que desde ahí desarrolle los acuerdos y alianzas con el resto de las instancias requeridas, hasta la elevación del GIB a un nivel supra ministerial con mandato político formal y estructura propia de operación. Una vez definida la institucionalización del espacio político de la bioeconomía, es necesario construir su dinámica de funcionamiento (tercer paso).

Una vez que se cuente con un GIB fortalecido e institucionalizado, y que como parte de sus tareas haya trabajado en la construcción de un concepto propio de la bioeconomía, en la identificación de sus potencialidades para aprovecharlo y en el análisis de las iniciativas que pueden convertirse en punto de partida, es posible avanzar en el cuarto paso: la construcción de la agenda de trabajo, lo que permitirá no solo instalar la bioeconomía como nuevo paradigma de desarrollo en todos los sectores de la sociedad, sino también construir la gobernanza y las políticas

Una vez finalizados los cuatro pasos presentes en la guía, los actores nacionales e internacionales involucrados en el desarrollo productivo de la agricultura y los territorios rurales estarán convencidos y sensibilizados sobre el potencial de la bioeconomía, y compartirán una visión compartida de ésta como eje del desarrollo económico sustentable. Además, contarán con espacios de gobernanza de la bioeconomía que irán mucho más allá de los GIB (que involucrarán a un gran ecosistema público – privado – academia) y con una estrategia para el desarrollo de la bioeconomía que se verá implementada con planes de acción de corto mediano y largo plazo.

Como se mencionó al inicio, Venezuela requiere de un gran esfuerzo sostenido para superar la crisis que ya se ha desbordado hacia otros países de la región. Conjuntamente con esta tarea surge la favorable oportunidad para propiciar los cambios culturales que conduzcan a la transición de un paradigma basado en el consumo y la ineficiente utilización de los recursos disponibles a uno que, por el contrario, asume principios y pautas más amigables con el ambiente, cómo lo es la bioeconomía, teniendo especial consideración el equilibrio entre la producción de alimentos, la de energía y la de otros bioproductos.

La creación del GIBV constituye una iniciativa muy importante para el país, que se logren diseñar estrategias, políticas, inversiones y regulaciones que nos permitan aprovechar las potencialidades de la bioeconomía, en un marco de inclusión y sostenibilidad. La transición exitosa hacia la bioeconomía, requerirá de un intenso trabajo en la capacitación y entrenamiento del recurso humano a todo nivel y de mejoras en los mecanismos de participación social.

Bibliografía

-R. H. Aramendis, A. Rodríguez y L. F. Krieger Merico, “Contribuciones a un gran impulso ambiental en América Latina y el Caribe: bioeconomía” Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2018.

-A. G. Rodríguez, M. Rodrigues y O. Sotomayor, “Hacia una bioeconomía sostenible en América Latina y el Caribe: elementos para una visión regional”, serie Recursos Naturales y Desarrollo, N° 191 (LC/TS.2019/25), Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2019.

-Retos y respuestas institucionales para impulsar la bioeconomía en ALC, (Bioeconomía: Potencial y retos para su aprovechamiento en América Latina y el Caribe, curso dictado por el IICA, 2019)

arrozluis@gmail.com

Maracay, diciembre 2019

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