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Opinión

Adolfo P. Salgueiro

Seamos realistas. La movilización del pasado sábado 16 de noviembre habiendo sido importante distó bastante de ser la megamarcha que los organizadores habrían tenido en mente. Con millón y medio de personas en la calle como el 11 de abril de 2002 la posibilidad de ejercer presión determinante es mucho mas alta que con la concurrencia lograda en esta ocasión. Razones y explicaciones sobran: cansancio de la gente, desmotivación, desunión entre los convocantes, justificados temores de la gente ante las reiteradas y brutales represiones escenificadas en otras marchas y , no olvidarse, mas de cinco millones de emigrados de los cuales una sustancial mayoría hubiera engrosado las filas de quienes tienen una y mil razones para protestar.

Poco sirvió la reiterada y oportuna invocación para emular la gesta boliviana que tuvo lugar apenas días antes. El lamentable espectáculo de las agendas personales, el egoísmo político, la traición protagonizada por fracciones políticas de escasísima representación que se prestan para servir de comparsa a un régimen cuya estrategia es la mentira desenfadada y constante cobraron su precio.

Tampoco acompañamos a aquellos que desde diversos escenarios –preferiblemente el teclado- se niegan a marchar y sólo promueven soluciones de tipo final y definitivo cuando carecen de la fuerza y apoyo suficientes para obtener sus propósito por mas loables y compartidos que sean.

Apoyamos –por ahora- al presidente Guaidó en cuya buena fe confiamos y cuyo arrojo personal admiramos. Guste o no, Guaidó es la figura política con mayor aceptación popular en todas las encuestas de opinión que se adelantan. Apoyamos y admiramos el sacrificio humano de muchos otros –en su mayoría jóvenes- que desde la cárcel o el exilio sostienen la lucha con denodado esfuerzo.

Sin embargo la evolución de las condiciones nacionales se expresa hoy día en un escenario que no es el mismo del 2002 ni el de la revuelta estudiantil del 2008 o las sangrientas movilizaciones del 2016 y 2017 lo cual nos arroja la enseñanza de que con las mismas estrategias no se obtendrán diferentes resultados. Quien esto escribe no es un estratega político como para recomendar el camino a seguir pero sí es un ya veterano observador y estudioso de los acontecimientos que concluye que debe haber un cambio de estrategia y eventualmente de táctica siendo totalmente evidente que lo primero que hay que hacer es ampliar el panorama del activismo reduciéndoselo a los partidos políticos y transfiriéndoselo a la sociedad civil definida en los mas amplios términos.

Para facilitar esa transferencia se precisa que los tradicionales actores del poder político den mas margen de maniobra a Guaidó liberándolo de la camisa de fuerza que le tienen calzada los partidos que dominan en la Asamblea Nacional. Se precisa también que la “generación de relevo” que es la que viene aportando los muertos, los torturados y los presos tenga la amplitud necesaria para entender que ellos son los conductores naturales del proceso de transición, no los dueños del mismo. Se reconoce el sacrificio y el coraje pero se nota la falta de experiencia.

En la hora mas dramática de la Alemania nazi vencida en el campo de batalla tras la II Guerra Mundial fue Konrad Adenauer, con mas de setenta años de edad ,quien dio inicio al milagro alemán de la recuperación económica y política o Alcide de Gasperi y Robert Schuman quienes con casi setenta condujeron a la recuperación de Italia y Francia sumidas en la destrucción y el caos. Pareciera que las canas -para políticos, científicos, profesionales, empresarios, etc. son un pasivo insalvable siquiera para ofrecer sin interés subalterno, a los que deciden , la experiencia acumulada en bastantes luchas no todas invariablemente exitosas pero sí aleccionadoras.

A quienes aun sueñan con una intervención militar extranjera ya sea por la via del TIAR, el 187.11 o cualquier otro esquema favor quítense eso de la cabeza. Trump está en su campaña por la reelección, Duque está sumamente debilitado, Bolsonaro se ha enredado en sus inagotables disputas internas, Macri está de salida, Piñera está super enredado y hasta Superman se ha jubilado. Se pide a los que saben que inventen algo que incluya tal vez alguna de las estrategias ya ensayadas pero que incorpore innovaciones cuya elucubración y organización sea el resultado del esfuerzo e ingenio colectivo. Vea usted a Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania quien a sus cuarenta y un años de edad pasó de ser un cómico de la televisión que parodiaba al presidente de su país a ser él mismo el actual y hasta ahora respetado jefe del Estado jugando papel central en las relaciones Este-Oeste.

https://www.elnacional.com/opinion/16n-balance-e-interpretacion/

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Ángel Monagas

Muy probablemente suele decir un amigo, hay que despedir a los asesores de la MUD y G4, a todo ese aparataje de “coach”, comunicólogos, voceros, técnicos, expertos, consultores. Su única excusa por haber fallado, sería decir que no cumplen lo recomendado.

Sarcásticamente podríamos pedir entonces contratar a los que utiliza la dictadura. El problema es que la naturaleza del asunto no es tan simple, como sacar a unos y meter a otros. Seguramente el problema no es de asesoría sino de atención.

La salida de la crisis del país pasa por varios escenarios.

El tema de la implosión social es una de la cuatro (4) vías probables que tendríamos para salir de Maduro.

La que nosotros aspiramos sustituir por la de la rebeldía de todo un pueblo liderado por una unidad de todos los factores de la oposición, donde más allá de Guaidó que pudiera o no seguir liderando, deben estar muchas personas y líderes nacionales, hasta ahora desconocidos por los partidos Voluntad Popular, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Primero Justicia.

"Guaidó debe liberarse de las ataduras partidistas, colocándose la chaqueta de Venezuela."

EL régimen al ver está unidad, con un solo plan, sin agendas de grupos o individuales, recuperaríamos y sumaríamos más confianza en el mundo y eso obligará al régimen a negociar en términos aceptables para la opinión pública.

Si los “Malandros” no se ven acorralados, seguirán siendo un obstáculo para el cese de la usurpación. Ellos prefieren “disparar” que rendirse.

Solo cuando se ven caídos, es que pueden rendirse para el cese de usurpación, permitir un gobierno de transición y luego elecciones libre.

Pablo Escobar prefirió “matarse” con el ejército colombiano y seguramente en este gobierno algunos como Ghadafi, hasta su último suspiro morirán batallando. Esperemos que aquí la “sangre no llegue al río” y al verse acorralados los líderes de régimen negocien para irse.

Hasta ahora la oposición histórica con Guaidó al frente no lo ha podido hacer. Entre sus errores (quiero creer cometidos sin dolo) y la ausencia del resto de los otros factores de la oposición, luce difícil.

"Si Guaidó y el G4 permiten reinventar a la oposición, se lograría una verdadera unidad e incluso, Guaidó recuperaría su liderazgo y poder de convocatoria, cada vez más deslucido."

Realidad

Todos alguna vez y en repetidas ocasiones nos sentimos cansados, agotados, desanimados, lloramos, suspiramos, sufrimos al ver las necesidades, las injusticias. Llegamos a la misma conclusión.

De inmediato recuerdo todos los momentos cuando celebramos hechos, que supuestamente iban a terminar este sistema criminal. Por ejemplo, la elección de Guaidó como Presidente de la AN y su posterior asunción del poder ante la usurpación de Nicolás. La mayoría del pueblo venezolano se alegró. “Ahora sí” decían muchos. Más recientemente lo de la aprobación del TIAR, el diálogo de Noruega, la marcha del 16N y pare usted de contar.

El círculo de beneficiados, cada vez que Pence u otro funcionario de Trump declara, inundan a través de sus medios, portales y voceros, como respuesta.

La revelación del audio de dos funcionarios colombianos en Estados Unidos, ha corroborado todas y cada una de nuestras afirmaciones. Vale resaltar “Maduro está incomodo pero tranquilo”. Yo le agregaría “Guaidó está tranquilo pero muy incómodo”. Hoy dice sin retorno, mañana “el 17, 18…”, y los hechos lo llevan a un callejón sin salida.

¿Cuántas veces repiten “Guaidó es el hombre de confianza de los Estados Unidos”? Díganle eso al que asiste a un hospital, hace una cola de gasolina por varios días sin lograr aprovisionarse de combustible, pasa varias horas sin electricidad, sin agua, y un sinfín de problemas más.

¿Por qué ya no usan el “vamos bien”?

Por lo general después de esas explosiones de felicidad, al corroborar la triste realidad que con el tiempo no cambia, nos sacude una gran depresión. Una contribución en ello, han tenido algunas vedettes comunicacionales; Periodistas que desde el exterior y otros desde la propia Venezuela, ensalzando sobremanera los presuntos logros y avances. Han renunciado a ser periodistas y se han dedicado más bien a ser voceros.

Recuerdo una, sin nombrarla, esposa de otro periodista, que empezó siendo dura crítica y ahora es más “guaidosista” que la propia Fabiana.

"Es triste ver ejemplos de algunas figuras generacionales, que no reflejan los principios y valores de una juventud dispuesta a asumir el poder, por vías legítimas sino a través de los mismos vicios del pasado."

Muchos tuvieron que huir del país o refugiarse en embajadas, bajo la máscara de una presunta persecución.

¿Cuántos se retrataron con Gorrín, hoy uno de los más buscados por el gobierno de Estados Unidos?

Aquí nos conocemos todos y sabemos de qué diputados respondían a las líneas de los “bolichicos” y cuáles eran aquellos que a través de la extorsión, a empresarios y comerciantes, hicieron muchos “negocios”. Algún día se sabrán las verdades.

Por ejemplo, el caso de Luis Aquiles Moreno, lazarillo del “líder histórico” o “histérico” de AD. Su papel fue “fundamental” en la escogencia de los candidatos a diputados estuvo al frente de la comisión designada. Igual lo vemos en la Negociación, en la elección del CNE. Primero Justicia tenía a “Españita” hasta que les dejo la “peluca” y se fue con Timoteo. Ni hablar de Millan también de AD, o de Stalin Gonzalez de UNT.

El destino no espera, es inflexible y termina por alcanzarte.

Guaidó, él solito, se puso la soga al cuello: Antes del 2020, sacará a Maduro, aseguró.

De algo si estoy seguro. Uno de los dos se va con este año.

https://talcualdigital.com/guaido-o-maduro-uno-de-los-dos-se-va-con-este...

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Carolina Gómez-Ávila

Datos duros1: En octubre se registraron 1739 protestas en todo el país, lo que promedia casi 58 diarias. El 90% de ellas por reclamos laborales, servicios públicos, educación, salud y alimentos. Sólo el 10% fue por derechos civiles y políticos (las hubo opositoras y oficialistas) y por justicia y seguridad.

La interpretación más generalizada es que estas cifras confirman el gigantesco rechazo a Maduro, pero me parece una conclusión precipitada porque no se pormenorizan las exigencias ni el destinatario de cada protesta.

Protestar ante la empresa responsable del suministro de electricidad o agua potable para pedir que se modifiquen los horarios de racionamiento, no es lo mismo que protestar ante el déspota para reclamarle que se robaron todos los recursos que se debieron invertir en la modernización de los sistemas de generación y distribución y que, por el latrocinio y la incompetencia, se le exige abandonar el poder.

"En el primer caso el manifestante se somete, pide piedad; en el segundo, se rebela porque sabe que nada cambiará mientras no cambie el aparato de gobierno."

Protestar ante un organismo público pidiendo aumento de sueldo u otras reivindicaciones laborales, no es lo mismo que espetarle 20 años de catastróficas políticas públicas para repartir una riqueza que no generó jamás y que -habiendo agotado la heredada- ahora solo distribuye hambre, por lo que se le exige que abandone el poder.

En el primer caso el manifestante se somete, pide piedad; en el segundo, se rebela porque sabe que nada cambiará mientras no cambie el aparato de gobierno.

Protestar porque no encuentra sus medicinas o lo hace a un precio que no puede pagar, no es lo mismo que condenar a quien tomó las decisiones que dieron al traste con la atención médica y farmacéutica de calidad que tuvimos, haciendo pender nuestras vidas de un hilo.

En el primer caso el manifestante se somete, pide piedad; en el segundo, se rebela porque sabe que nada cambiará mientras no cambie el aparato de gobierno.

No, no es lo mismo protestar por un sistema que destruyó la educación de calidad y conminar al usurpador a abandonar el poder, que pedirle un poco de alivio para este o aquel sufrimiento. Ni es lo mismo exigir su renuncia porque destruyó el agro que pedirle algo de comida para poder conciliar el sueño. Esta es la diferencia entre someterse y rebelarse, entre conformarse con sobrevivir y reclamar el derecho a vivir en libertad.

1739 protestas de octubre equivocadas. Un enorme esfuerzo malbaratado, perdido porque no se enfocó en el cambio real. 1739 protestas de venezolanos que -no sé si se dan cuenta- lucen dispuestos a conformarse con el alivio caprichoso que les pueda ofrecer quien los esclaviza.

Sigo esperando que las protestas desistan de reivindicaciones puntuales, que se olviden de requerimientos parciales que supongan la permanencia en el poder de quien nos ciñó este yugo.

Espero las protestas que exijan lo único que representa una solución real: ¡un cambio de Gobierno por otro de distinto signo! Uno que emprenda la larga y dolorosa reparación de las políticas de destrucción que nos trajeron a esta miseria.

[1] Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, Conflictividad social en Venezuela en octubre de 2019.

https://talcualdigital.com/la-protesta-equivocada-por-carolina-gomez-avila/

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Edgar Benarroch

Lo recién ocurrido en Bolivia habla en voz alta e inteligible al mundo, muy especial a Latinoamérica y de manera particular a nosotros, los venezolanos.

El Sr. Evo Morales pretendió eternizarse en el poder y para ello se valió de argucias, trampas y componendas con la complicidad del Tribunal Constitucional de aquel país. El Sr. Morales perdió el referéndum consultivo sobre su reelección presidencial y en contubernio con la máxima autoridad judicial desconoció la voluntad popular y se propuso para continuar en el poder y como si fuera poco montó un aparato para construir un fraude que lo presentara como ganador de las elecciones, todo en contubernio con la autoridad electoral. El pueblo boliviano y los organismos internacionales que observaron y analizaron el proceso se percataron del inmenso fraude y desconocimiento de la voluntad popular y así lo proclamaron a todo pulmón. Le solicitaron a Morales su inmediata renuncia y nuevas elecciones. Al principio se negó, pero el pueblo masiva y decididamente en la calle y sin retorno logró que el artífice del fraude abandonara la Presidencia mal habida y el país. Hoy el Sr. Morales se encuentra en México exilado. Evo Morales no sólo afectó negativamente fundamentales valores democráticos y creó un ambiente político impropio, sino también al parecer y según declaraciones televisadas del Diácono Jorge Sonnante, su comportamiento fue inmoral y deshonesto. Afirmó el Diácono, que nos merece respeto y credibilidad, que el indio líder obrero tiene cuentas bancarias a su nombre en Europa por varios centenares de millones de Euros, suministró el religioso número de las cuentas y entidades bancarias. A los integrantes del organismo electoral se les ha abierto un juicio por desconocimiento y desacato de la voluntad de los bolivianos y alianza para delinquir.

El Sr.Morales como todo izquierdista extremo declaró que le habían propinado un golpe de estado , descalificando la rotunda y firme decisión del pueblo. Afortunadamente los cuadros armados de aquel país ante el grotesco fraude imposible de esconder, se colocaron a favor de la opinión ciudadana y coadyuvaron en la retirada y huida del inconveniente. Hoy está encargada de la Presidencia de Bolivia de manera transitoria una Senadora, con el compromiso de a la mayor brevedad y cuando las condiciones lo aconsejen, llamar al pueblo a una nueva consulta electoral para seleccionar un nuevo Presidente que se aspira y aspiramos reconstruya la democracia, la libertad y el imperio de la ley seriamente maltratados.

Estos extremistas cuando ganan es bueno pero cuando pierden o la voluntad popular los saca recurren al viejo y manido argumento del golpe de estado, en abierta burla a la voluntad ciudadana.

La experiencia que tenemos en Latinoamérica y en especial en nuestro país es que la reelección presidencial no es buena, nos ha traído más inconvenientes que bienestar, además es esencia y naturaleza de la democracia la alternabilidad y de ella tienen que tener conciencia los gobernantes salientes y lejos de pretender continuar en el poder deben ser promotores y auspiciadores de las nuevas generaciones.

Bolivia habló y habló con fortaleza y contundencia, se fue a la calle y no la abandonó hasta alcanzar su propósito. Los bolivianos sabían que asistían a un proceso en desventaja, sabían que iban a enfrentar la trampa pero resolvieron ir a votar y votaron, con la convicción que el voto es la más adecuada y mejor arma para poner y quitar gobernantes, en ningún momento pensaron en la abstención que es dejar el campo solo al infractor, es perder sin presentarse en el ring dejando solo al contenedor y la pelea es peleando. Nadie debe ni puede afirmar con propiedad que fulano de tal es un farsante por mera presunción, necesario es que se produzca el hecho. Si al régimen usurpador que tenemos se le ocurre tomar el atajo de desconocer la voluntad popular que la tiene en un 90% en contra, quedará al descubierto más aún y no habrá persona sensata civil o uniformada que desconozca la farsa, además que nos autorizaría acciones de calle concretas para restablecer la justicia. Ello es posible solamente participando con valentía y coraje en las consultas electorales que se avecinan. El comportamiento del régimen determinará el nuestro.

El extraordinario mensaje que nos transmite el pueblo boliviano es cumplir con entusiasmo con el irrenunciable deber de votar en cualquier momento y circunstancia, mientras más difícil y áspera sea la situación es más necesario el sufragio que es el civilizado instrumento para expresarnos en torno a nuestro presente y futuro y decidir en manos de quienes colocamos la administración del país.

Escuchemos la palabra boliviana y sigamos su maravilloso ejemplo, a la calle sin retorno hasta lograr lo que deseamos. Por supuesto todo debe ser en UNIDAD que es el camino que nos conduce a la victoria y garantiza la reconstrucción nacional.

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Mariza Bafile y Flavia Romani

Paseamos por el jardín que, en Central Park, dedicaron a Shakespeare. Allí entre flores de colores distintos y especias como el romero o el cardo que perfuman el aire y recuerdan las matas que describe en sus obras, mientras leemos citaciones de sus personajes en placas que se mimetizan con el verde, admiramos la morera blanca que, dicen, sea “hija” del árbol que el mismo Shakespeare plantó en 1602. Nos acercamos a la casita de madera del Swedish Cottage Marionette Theatre, espacio que ha visto pasar a los mejores marionetistas para goce de grandes y pequeños, y pensamos que no podía escoger mejor lugar para nuestra entrevista la actriz Yessi Hernández. “Descubrí este teatro gracias al trabajo que realizo en fiestas infantiles. Es mi quehacer del día a día, ese que la mayoría de quienes nos dedicamos a una actividad artística necesitamos para sobrevivir. Sin embargo, es una labor que disfruto mucho porque me encantan los niños y puedo juntar eso con la actuación. Aquí realizamos el cuento de la Bella y la Bestia. Fue muy divertido”.

Yessi Hernández, como tantos otros jóvenes ha dejado su país, Venezuela, porque “donde no hay seguridad personal no hay futuro”. Bien lo sabe ella quien ha sido víctima de secuestro pocos meses antes de graduarse. Mientras cuenta esa experiencia una sombra cruza su rostro por lo demás siempre luminoso y alegre. “Hace tiempo había decidido venir a Nueva York para profundizar mis estudios de actuación. Ya había terminado los exámenes y la tesis para graduarme en Comunicación Social y estaba decidida a esperar la entrega del título y luego a venir aquí para empezar a explorar posibilidades de estudio. Sin embargo, pocos meses antes de mi graduación, entraron en mi casa y nos secuestraron a mis padres y a mi. Fue una experiencia muy dura, pero por suerte estamos vivos. En ese momento la decisión de irme se consolidó. Esperé la entrega del grado, vine unos meses y aproveché para hacer unos cursos y talleres en HB Studio. Regresé a Venezuela para arreglar los papeles y finalmente me mudé. En el mientras había conocido al amor de mi vida, a Pablo, quien también es actor y es venezolano”.

La sonrisa vuelve a iluminar sus ojos que varían del verde al azul y sigue recordando. “Al regreso me inscribí en la reconocida escuela de Stella Adler y estudié durante un año en el Acting’s Drama Conservatory”.

Yessi ya había trabajado en teatro, televisión y cine en Venezuela. Pasajes que recuerda con gran nostalgia y agradecimiento por la oportunidad que le dieron directores que creyeron en su capacidad actoral. “Pude actuar en obras importantes como ‘La Casa de Bernarda Alba’ o ‘La Gaviota’ de Anton Chéjov. Una gran experiencia para mi”.

A pesar de su joven edad Yessi ha demostrado gran talento y la capacidad histriónica de interpretar tanto dramas como comedias. Ha logrado destacar y construirse un espacio también en una ciudad tan competitiva y de excelencia teatral como Nueva York. “Nueva York me ha permitido tener unas experiencias muy satisfactorias. He participado en obras como “Lo que Kurt Cobain se llevó” para la cual tuve una nominación en los Premios ACE Latinos, “Asesinas anónimas” con la cual obtuve dos nominaciones a los premios ATI, ACE y gané el LATA (Latin American Theatre Award) como mejor actriz revelación”.

Al hablar de estas experiencias Yessi recuerda con particular alegría su trabajo en “Asesinas anónimas”, una obra del dramaturgo venezolano Rodolfo Santana, dirigida por la actriz y directora María Fernanda Rodríguez, en la cual todo el equipo estaba conformado por mujeres. “También en otra ocasión, esta vez con una obra en inglés, ‘The Worker Must Have Bread But She Must Have Roses Too’, que presentamos en Maine, el elenco de actores y técnicos estaba compuesto por mujeres. Me parece muy positivo que haya siempre más mujeres en el mundo artístico y teatral y que tengan la posibilidad de mostrar todo su talento y capacidad profesional”.

Sensible a todas las temáticas sociales Hernández privilegia las obras que tocan el alma, esas que obligan a pensar. “Disfruté mucho la obra ‘Vestido de novia’ que narra la historia de dos mujeres quienes transcurren todo el tiempo preparándose para el matrimonio. Sin embargo, al final, descubrimos que viven en Venezuela un país en el cual el matrimonio gay no está permitido. Eso lleva a un desenlace emotivo que deja al público con muchas preguntas. Son temáticas importantes y que nos involucran a todos. Es muy injusto que existan lugares en los cuales amarse es prohibido”.

Uno de los papeles que más trabajo le ha dado ha sido el de la comedia de Julie De Grandy “Psicopatía Jauja”, en el cual interpreta a tres personajes diferentes, todos pacientes de una psicoanalista. Es una historia hilarante en la cual las vicisitudes de la analista se cruzan con las de sus pacientes. “Es una comedia que muestra a los psicoanalistas y psicólogos como seres humanos con sus angustias y preocupaciones. A veces para nosotros son solamente personas que van a resolver nuestros problemas, como si no tuvieran una vida al igual que todos, con sus alegrías y amarguras. Yo representaba tres papeles. El que me dio más dolores de cabeza fue el de una monja con doble personalidad: la primera sumamente severa y la otra desbocada y desinhibida. Hay diálogo entre las dos y otros entre cada una de ellas y la psicoanalista. Trabajando en esa obra me di cuenta de lo serias que son las comedias”.

Entre sus sueños está el de explorar más el cine. “El cine supera el tiempo, tu trabajo queda. Es una experiencia importante. Sin embargo, siempre regresaré al teatro que amo por lo opuesto. En las tablas cada noche es única. Y esa es su magia”.

Su miedo más grande: “Es el de dejar de perseguir mi sueño. A veces siento que las dificultades del día a día, la necesidad de sobrevivir, van quitando tiempo a lo que de verdad quieres hacer. Por ejemplo, hay algunos castings que no pude hacer porque en ese mismo momento tenía que trabajar. Luego me quedo pensando si hice bien o mal, si esa hubiera podido ser la ocasión que te cambia la vida. Creo que lo más difícil, lo que más me asusta es no lograr mantener el balance entre la sobrevivencia y el sueño que me ha traído a esta ciudad”.

En su afán por explorar diferentes facetas del mundo del teatro, Yessi Hernández ha incursionado también en la escritura. Realizó el Unipersonal “Forasteros”, que gira alrededor de la temática de la inmigración, y que fue seleccionado para el Festival MonologandoAndo. La obra, dirigida por Pablo Andrade, recibió el Premio de la Audiencia y el de Mejor Director. Yessi también recibió el Premio Arte 2019 como mejor Actor/Actriz.

Otro proyecto se estrenará muy pronto en el Festival de Microtheater de Teatro SEA en el cual participa como dramaturga y productora. La obra se llama “Hora Pico” y será presentada los días 22, 23 y 24 de noviembre en el Teatro SEA.

Yessi Hernández confiesa sentir un cariño profundo por esta ciudad. Sin embargo, como siempre pasa, la Nueva York real no siempre es la de los sueños. “Cuando vienes de vacaciones todo parece hermoso. Sin embargo, cuando vives aquí empiezas a darte cuenta de lo difícil que es sobrevivir en una ciudad tan cara y exigente. El tiempo para ti, para pasear, visitar lugares, asistir a fiestas se vuelve muy escaso. La mayoría de las veces regresas agotada a tu casa, muy tarde y a sabiendas que a la mañana siguiente tienes que volver a levantarte temprano. Mientras estás en el metro ves las caras cansadas de los demás, sus ojos que también se cierran por el sueño acumulado, los cuerpos que hablan de horas y horas de trabajo. Y sabes que esa es la ciudad verdadera. A pesar de todo amo mucho Nueva York, aunque no me siento atada a ella. Estoy abierta a otras experiencias y creo que el lugar ideal es el que te permite desarrollarte profesionalmente. Eso sí, siempre regresaría a Nueva York porque siento que esta es mi casa”. Tras quedarse un momento reflexionando agrega: “Hay personas de todo el mundo aquí y todos somos neoyorquinos. Es posible sacar a un neoyorquino de Nueva York pero no Nueva York de un neoyorquino. Lo mismo nos pasa a los venezolanos con Venezuela”.

Y si tuvieras que irte, ¿qué llevarías contigo? Yessi ríe, mira a su alrededor: “Me gustaría agarrar Central Park y ponerlo en un bolsillo… – luego reflexiona – En realidad hay muchos lugares especiales. Me llevaría los recuerdos que más valoro, y esa sensación tan única que te da esta ciudad. Así como ella da cabida a cualquier persona, sea cual sea su nacionalidad, color de piel, religión, preferencia sexual, así permite a cada uno de nosotros ser como somos, con todas nuestras facetas y complejidades”.

@MBAFILE·@MBAFILE

19 de noviembre 2019

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/swedish-cottage-marionette-theatre-yessi-h...

 7 min


La Universidad es una institución que se está re pensando en todos lados de cara a los cambios que ocurren actualmente en el mundo. Estos derivan, en buena medida de transformaciones tecnológicas que generan profundas consecuencias sociales, afectando radicalmente la manera como vivimos y nos relacionamos los seres humanos.

Instalarse en los tiempos del mundo

Así las cosas, la Universidad actual requiere modificarse en muchos aspectos para ponerse a tono con la época que corre. En estas cortas líneas me referiré, por su extremada relevancia, únicamente a la situación que está experimentando la actividad de la investigación, mostrando como ha variado el modo de producir y distribuir el nuevo conocimiento, convirtiéndolo en un factor determinante en la organización y desempeño de las sociedades actuales e, igualmente, en elemento decisivo por su influencia sobre el resto de las actividades universitarias. Al escribir estas líneas tengo en mente, claro está, las condiciones en las que se encuentra la universidad pública venezolana.

A fin de ser breve me circunscribiré a señalar que los patrones que marcan esta época señalan como está disminuyendo la separación entre la investigación básica y la investigación aplicada (no hay más que ver, por ejemplo, la forma en que la biotecnología deriva de la genética molecular, o las telecomunicaciones de las ciencias físicas, por solo poner un par de ejemplos). Y como se está pasando, así mismo, de la organización de la investigación llevada a cabo por disciplinas científicas aisladas a la investigación multidisciplinaria e interdisciplinaria, superando los habituales compartimientos estancos y propiciando el trabajo en el seno de colectivos asociados alrededor de problemas y de necesidades ; o pasando de la actividad que tiene lugar en estructuras más o menos permanentes y rígidas a la que ocurre en estructuras organizacionales transitorias ; igualmente, como ha ido cambiando de aquella cuyos sus resultados son sometidos a un control de calidad que implica solo a la opinión de los “pares” , a la que reclama una evaluación colegiada y diversa, llevada a cabo por filósofos, sociólogos, ingenieros, economistas, ecologistas …, que calibran las iniciativas formuladas a través de un menú mucho más extenso y variado de criterios.

Son patrones, así pues, que dejan ver como se está pasando de la investigación que se ejecuta sobre todo a través de organizaciones individuales a la que se lleva a cabo vía interacciones con otros actores (diferentes centros universitarios, organismos públicos, industrias, firmas consultoras, redes empresariales, organismos internacionales ….) que suman conocimientos, capacidades y recursos de diversa índole; y por aludir a un último aspecto, llamaría la atención sobre la manera como se esta está mudando de la investigación mayoritariamente respaldada con recursos públicos (cuya importancia sigue siendo innegable), a la apoyada en la diversificación de fuentes y modalidades del financiamiento, con claro predomino de recursos privados y evidentes modificaciones en cuanto a sus objetivos e intereses.

Para terminar, es conveniente advertir que las reformas resumidas anteriormente van de la mano con la existencia de instituciones abiertas que se desempeñan a menudo dentro de un marco globalizado, formando parte de redes de colaboración en las que la interdependencia redefine, en buena medida, las condiciones y finalidades de la actividad de científica. En suma, nos encontramos ante esquemas de cooperación flexibles, heterogéneos y poco jerarquizados, que incluyen una gran variedad de instituciones, dando pie a un modo de creación de conocimientos que ha sido descrito como “socialmente distribuido” y que, según algunos autores, ha disminuido ostensiblemente la “hegemonía epistemológica” de la universidad .

Crisis civilizatoria

Las variaciones en los modos, alcances e influencia de la investigación universitaria tienen lugar en un escenario mundial muy complejo, agobiado por problemas diversos, todos muy graves (ambientales, económicos, demográficos, políticos y paremos de contar), al punto de que hay quienes (¿exagerados?) hablan de una “crisis civilizatoria”. Los cambios tecnológicos – estamos en tiempos de la Cuarta Revolución Industrial- no son ajenos a dicha crisis y ocurren de manera muy acelerada generando resultados que no son fáciles de precisar, ni de calibrar ni de regular, amén de que suscitan temas éticos de gran trascendencia que atañen a la propia condición humana. Tales transformaciones cobran forma, como dije, en un escenario que carece de las instituciones idóneas para asegurar la gobernabilidad global, hecho que ocurre al tiempo en que los Estados Nacionales se hallan cada vez más débiles para resolver los múltiples conflictos que se suscitan a lo largo y ancho del planeta

Por otro lado es conveniente destacar que este panorama ha impulsado, a su vez, innumerables y variadas iniciativas que buscan reorientar la dirección el desarrollo tecnocientífico en función de un orden mundial que pueda modelarse de acuerdo a criterios que impliquen más democracia y justicia, mayor armonía en el plano ecológico y más control de los seres humanos sobre su propio destino.

Opina el TSJ

Haciendo caso omiso del artículo 109 de nuestra Constitución, el TSJ decretó hace unas semanas que se hicieran elecciones en las universidades públicas. Obedeció así instrucciones emanadas de un Gobierno, cuyas ideas centrales para modificar las universidades figuran en un conjunto impreciso de planteamientos que se decantan en el propósito de “alinearlas” con estrategias y proyectos que lucen desencaminados e imprecisos, muy distantes, lo opuesto casi, de lo que debería ser una respuesta medianamente coherente con porvenir que se viene dibujando estos días. Al final de cuentas, se trata de un programa armado en torno a una épica desfasada que la propia gestión oficial se ha encargado de descalificar.

En suma, no hace falta mucha suspicacia para pensar, que tras dos décadas de agravios hacia las universidades – y no me refiero únicamente al maltrato presupuestario -, la decisión tomada por el TSJ está dirigida contra la libertad académica, la autonomía y el pluralismo de democrático que deben regir en el espacio académico. Es, así pues, la respuesta que tiene a la mano el Gobierno con relación a las universidades públicas frente a los desafíos, problemas y oportunidades que está dejando ver el Siglo XXI.

Yo, profesor de a pie

Así las cosas, yo, profesor de a pie de la UCV, me sumo a la iniciativa política que abra el camino para doblegar las intenciones que desnudan al Gobierno con el referido decreto del TSJ. Y apoyo, pues, toda fórmula electoral que, emanando de la propia institución académica, impulse la redefinición de políticas y planes orientados a la búsqueda de distintos modelos de organización para nuestras universidades públicas, con referencia a sus funciones, a sus ámbitos de actuación, a su gobernabilidad, a su calidad y al rol que deben desempeñar al servicio a la sociedad venezolana. El Nacional, miércoles 20 de noviembre de 2019

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Graciela Chichilnisky y Peter Bal

La crisis climática y la crisis financiera de 2008 son dos caras de la misma moneda. Ambas nacieron como consecuencia de la misma característica tóxica del modelo económico prevaleciente en el mundo: la práctica de gastar a cuenta del futuro. Proteger a la humanidad tanto de la ruina ambiental como financiera exige una estrategia completamente nueva para el crecimiento –que no sacrifique el mañana en el altar de hoy.

En un sentido, el germen de ambas crisis se puede rastrear hasta un mismo episodio: la creación de un nuevo orden internacional después de la Segunda Guerra Mundial. Las instituciones de Bretton Woods que apuntalaban el orden –el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional- fomentaron una rápida globalización, caracterizada por un marcado incremento de las exportaciones de recursos del Sur Global al Norte Global. El resurgimiento de políticas económicas neoliberales –incluida la eliminación de barreras comerciales, una desregulación de amplio alcance y la erradicación de los controles de las cuentas de capital- a fines de los años 1970 aceleró este proceso.

Si bien este sistema incentivó un crecimiento y un desarrollo económicos sin precedentes, tuvo serios inconvenientes. Las innovaciones financieras sobrepasaron la regulación –o directamente la eludieron-, permitiendo que la industria financiera expandiera su influencia sobre la economía, asumiendo enormes cantidades de riesgo y recogiendo recompensas gigantescas. Eso finalmente condujo a la crisis de 2008, que puso al sistema financiero global al borde del colapso. Considerando que la reforma por la que pasó el sistema fue mínima, los riesgos sistémicos agudos persisten hasta la fecha.

En el frente ambiental, la extracción desenfrenada de recursos destruyó los ecosistemas de los países en desarrollo, alentando al mismo tiempo un consumo acelerado –más fundamentalmente de energía- en el mundo desarrollado. Hoy, a pesar de representar apenas el 18% de la población global, las economías avanzadas consumen alrededor del 70% de la energía del mundo que, en su gran mayoría (el 87%), proviene de combustibles fósiles.

La división Norte-Sur, por ende, está intrínsecamente vinculada a las emisiones de dióxido de carbono. Y, por cierto, ha asomado la cabeza en cada negociación climática de las Naciones Unidas, donde los países que más han contribuido al cambio climático –empezando por Estados Unidos- muchas veces se interponen en el camino de una acción efectiva.

La resistencia, por lo general, se reduce a una única consideración: la actual prosperidad económica. Por lo tanto, la única solución realista a la crisis climática es reemplazar la energía basada en combustibles fósiles por renovables de manera rápida y lo más costo-efectiva posible para mantener los motores del crecimiento en marcha. Afortunadamente, ya sabemos que eso es posible. La clave es un mercado de carbono global.

El Protocolo de Kioto de 1997 intentó utilizar un sistema de cuotas negociables para fijar un precio a las emisiones de CO2. Si bien varios países finalmente se negaron a firmar el protocolo –Estados Unidos firmó, pero no lo ratificó-, el mercado de carbono que creó (diseñado por uno de nosotros, Chichilnisky) ayudó a que la energía limpia sea más rentable y la energía sucia, menos.

Si bien el Protocolo de Kioto colapsó, el mundo ha usado de base este trabajo, y algunas de sus economías más grandes –China, la Unión Europea y varios estados norteamericanos, incluida California- hoy están utilizando esquemas de comercialización de emisiones. El valor de los mercados globales negociados para cuotas de CO2 creció el 250% el año pasado, y hoy supera los 178.000 millones de dólares anualmente.

Un mercado de carbono global reactivado ayudaría a cortar el nudo gordiano del crecimiento económico y la degradación ambiental. Es más, crearlo y operarlo prácticamente no costaría nada. Un esquema que ofrezca eficiencia basada en el mercado atraería a las economías desarrolladas. Los países en desarrollo, por su parte, lo apoyarían porque los límites obligatorios a las emisiones sólo se aplicarían a las economías de ingresos medios y altos, como era el caso del Protocolo de Kioto.

El potencial de un mercado de carbono global sigue creciendo. El año pasado, las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático informaron que “las tecnologías de emisiones negativas” que eliminan y secuestran CO2 del aire podrían escalarse de manera segura para capturar y almacenar un porcentaje significativo de las emisiones totales. Este proceso sería tan costo-efectivo que el CO2 capturado podría venderse de manera rentable en el mercado de carbono.

Por supuesto, las emisiones de CO2 distan de ser el único factor que contribuyó a la crisis climática. Pero también se pueden crear otros tipos de mercados verdes. Inclusive antes del Protocolo de Kioto, la Junta de Comercio de Chicago lanzó un mercado privado de derechos para emitir dióxido de sulfuro. Las Naciones Unidas hoy están considerando utilizar mercados similares para proteger la biodiversidad y las cuencas.

Al permitirles a los actores comprar y vender derechos para usar los bienes comunes mundiales, estos mercados verdes naturalmente combinan eficiencia y equidad. Sin embargo, la persistente división Norte-Sur –y especialmente la grieta entre Estados Unidos y China- está obstaculizando nuestra capacidad para aprovechar su potencial. Tenemos las herramientas para frenar, y hasta revertir, el cambio climático. Es hora de juntarnos y utilizarlas.

14 de noviembre 2019

Project Syndicate

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