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Opinión

El poder elegir a sus gobernantes es un derecho fundamental del ser humano. En casi todos los países se realizan elecciones, aunque hay marcadas diferencias. En algunos casos son transparentes, en otros tienen limitaciones y en muchos son fraudulentas.

Por ejemplo, en Arabia Saudita, solo hay elecciones municipales y las mujeres adquirieron el derecho de votar y ser votadas en el 2015. No hay otro tipo de elección ya que, según su representante ante la ONU “no se necesitan porque la nación está feliz con el actual sistema de gobierno”.

En China y Cuba las elecciones son una farsa. En el país asiático existen varios partidos denominados “democráticos”, pero supeditados y colaboradores del Partido Comunista. En Cuba solo está permitido el partido comunista.

Japón es una monarquía parlamentaria. El emperador solo cumple funciones protocolares. Algo interesante es que los candidatos a la Dieta o Asamblea que no obtengan el 10 por ciento de los votos pierden un depósito dado en garantía. Quizá algo que deberíamos aplicar para descartar a muchos que se postulan solo para figurar.

En Europa hay varias monarquías parlamentarias y sistemas presidenciales parlamentarios. Las elecciones son transparentes. El poder ejecutivo lo ejerce un primer ministro electo por los diputados, quienes pueden destituirlo al no darle un voto de confianza en asuntos importantes. En Venezuela, algunos son partidarios de este sistema. Sin embargo, tiene la desventaja de que obliga a veces a crear cohabitaciones difíciles de manejar y de aceptar por los ciudadanos, como actualmente en España, y en otras genera gobiernos inestables, como en Italia e Israel. Francia tuvo que modificarlo en 1958 y ahora tiene un sistema semipresidencial. También hay sistemas presidencialistas como en Rusia.

En nuestro continente casi todos son repúblicas presidencialistas. En Estados Unidos el presidente es electo indirectamente y rara vez hay denuncias de irregularidades. De México hacia el sur son frecuentes las denuncias de fraude o de ventajismo.

La semana pasada hubo elecciones en Canadá y por ser un ejemplo a imitar, narramos el proceso en este país multicultural, con una monarquía parlamentaria en donde la Reina de Gran Bretaña e Irlanda del Norte designa como su representante a un Gobernador General, con funciones protocolares. Los Senadores son seleccionados por el Primer Ministro. Los miembros de la Cámara de Representantes son electos por voto popular. El Gobernador llama a formar gobierno al líder del partido que obtiene más parlamentarios.

Para la elección los miembros de mesas se autopostulan ante el organismo electoral; previamente le llega al elector la información sobre su centro de votación; si en el interín ha cambiado de dirección, para votar acude con un recibo de luz, gas o con documento de propiedad y su carnet de conducir o tarjeta de salud. La votación es un lunes, aunque se puede votar previamente por correo, y en el centro de votación no hay soldados, ni policías; el proceso es manual en una hoja donde el elector marca su candidato con un lápiz y durante el conteo están presentes representantes de los candidatos. Antes de dos horas se conoció el resultado, el cual era anunciado gradualmente por los medios de comunicación.

El mayor número de parlamentarios lo obtuvo el partido Liberal de centro izquierda, del Primer Ministro Trudeau quien junto con su ministra de Relaciones Exteriores, Chrystina Freeland, han sido baluartes en la defensa de nuestra democracia venezolana. El segundo partido más votado fue el Conservador, que pasa a denominarse la Oposición Oficial.

¡Qué diferencia con la reciente “elección” en Bolivia y con las pantomimas nuestras! En Argentina volvieron a ganar quienes causaron el derrumbe económico. Está comprobado que nuestros pueblos no aprenden. No les importa la corrupción, ni el populismo. Más temprano que tarde saldremos de la narcodictadura totalitaria que nos asola, pero desde ya hay que lograr un acuerdo de gobernabilidad por varios años y ojalá el Plan País tenga el consenso debido para que sea de largo plazo. Caso contrario, los rojos podrían volver para seguir destrozando a Venezuela y lucrarse con lo que no les pertenece.

Todavía tenemos diferencias sobre si primero debe cesar la usurpación para que haya elección presidencial. Sería lo deseable. Sin embargo, si por la presión nacional e internacional se logran las condiciones aprobadas por la Asamblea Nacional, no podemos ser tan cerriles de negarnos a acudir a votar, aunque el usurpador siga en Miraflores.

Como (había) en botica:

No se pierdan el artículo ¿Capitulación universal? del distinguido Alfredo Coronil, en https://pararescatarelporvenir.wordpress.com/La, La Linterna Azul.

Susana Rafalli alerta que el producto lácteo en las cajas CLAP no es apto para menores de un año.

El general Aquiles Lapadula es conocido chavista, pero algunos dudan si colaboró con el narcotráfico o pisó callos de esa mafia.

Maduro hipotecó ilegalmente a Citgo . Las gestiones de nuestros dirigentes la salvaron, al menos por ahora.

Solidaridad con el diputado Juan Pablo Guanipa.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

El tema de obligada conversación, entre los miles de usuarios de las instalaciones del Estadio “Brigido Iriarte” en Caracas, no era otro, sino el de la visita y recorrido a la referida instalación que hicieron el Viceministro de Deporte de Rendimiento, Juan Carlos Amarante, el presidente del Atlético Venezuela Futbol Club, Rubén Villavicencio y del Petare Fútbol Club, Enrico Pugliese. Al final del recorrido anunciaron con bombos y platillos “la remodelación de la instalación y el inicio de los trabajos en los próximos días”

El viceministro Amarante, para no quedarse atrás en la demagogia de los anuncios, expresó: “Contamos con el apoyo solidario y revolucionario del gobierno nacional y del ministro para la Juventud y el Deporte, Pedro Infante, sabemos que esto será una fiesta de la comunidad deportiva”

-Esto es más de lo mismo. Palabras vacías que se las lleva el viento y al final no hacen nada, dijo uno de los atletas.

-Otro intervino para señalar que este es el quinto anuncio que el oye referido a la recuperación de la pista de atletismo y sigue sin verle el queso a la tostada.

-Los comentarios se hicieron más fuertes al escuchar al gerente general del Club de Fútbol Atlético Venezuela Richard Carrero señalar pomposamente, dejando de lado al atletismo, que el Brígido Iriarte es conocido por albergar partidos de fútbol profesional. Fue casa de la Vinotinto en reiteradas ocasiones, donde se disputaron partidos amistosos y de eliminatorias mundialistas. Un engramado histórico que fue testigo de torneos internacionales como Copa América, Copa Libertadores y Copa Sudamericana. Pero esos días de gloria terminaron. La cancha fue inhabilitada por la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) en marzo de 2018. La razón, las pésimas condiciones que presentaba.

Terminó su intervención, señalando de manera irresponsable e interesada que “el daño del terreno era producto principalmente de la práctica de disciplinas atléticas como el lanzamiento de bala, de martillo, jabalina y disco.”

-Se los dije, señalo uno de los entrenadores, esos tipos solo están interesados en remodelar el campo de futbol, los vestuarios y los baños de las gradas para mantener su espectáculo de futbol profesional y el atletismo que se joda.

-Ese problema no es nuevo, ambos deportes (futbol y atletismo) siempre han mantenido una lucha por el uso de las instalaciones, explicaban a una sola voz entrenadores y atletas. El caso más patético, además del Brígido Iriarte, es el Estadio “Hermanos Ghersi” de Maracay, instalación que albergaba al atletismo aragüeño y que con la llegada del Aragua Futbol Club fueron desalojados del mismo, con la falsa promesa de la construcción de una nueva instalación, el “Estadio Iberoamericano”, que nunca llegó a construirse y solo sirvió para uno de los mas grandes actos de corrupción que se han visto en el deporte: Se invirtieron más de 120.000 millones de bolívares y la obra no fue terminada, dejando al atletismo aragüeño en la calle….sin sede.

-No olvidemos, el caso del Estadio “José Antonio Páez” en Barcelona estado Anzoátegui, en donde la rimbombante remodelación de la pista de atletismo, consistió en pintar la tierra con los colores del material sintético para tener una imagen de engaño en la cobertura de los partidos de futbol de la Copa América. Hoy, a doce años de ese hecho, al atletismo sigue sin pista para entrenar. Cada vez que Yulimar Rojas gana un evento en Salto Triple, enseguida salen a ofrecer la remodelación del Estadio…y no pasan de echarle una nueva capa de pintura a la pista para que se siga viendo bonita en la televisión.

-Igual va a pasar con las disciplinas deportivas que hacen vida en el Brígido Iriarte: Atletismo, Boxeo, Físicoculturismo y los cientos de ciudadanos que diariamente concurren a ejercitarse en la instalación con caminatas o trotes. Primero, una falsa promesa de remodelación, para luego prestarle solo atención al campo de futbol. Segundo, otro falso anuncio que es la habilitación de la pista de Caricuao para la práctica del atletismo para, finalmente, no permitir el reingreso del atletismo a la instalación y al igual que en Maracay, dejarlos por fuera.

-Quiero intervenir, dijo uno de los atletas pertenecientes a la época de los Superdotados, para señalar que le pregunte a esos personeros que hicieron los anuncios, ¿Qué planes tenían para la recuperación del Salón de la Fama del Atletismo Venezolano? .....y la respuesta que se les salió fue ¿Qué vaina es esa?

Al verse descubiertos, trataron de corregir el error cometido, y se atrevieron a señalar que ¡¡¡ese salón también lo mandarían para Caricuao!!! …. ¡que bolas!

Muchas interrogantes, surgen de los pomposos anuncios de remodelación del Brígido Iriarte: 1) Si este proceso es mediante un Comodato, ¿por qué en los firmantes no aparece la Federación Venezolana de Atletismo? 2) ¿Hubo una licitación para la escogencia de la empresa que va a acometer el desarrollo de las obras? 3) ¿Cual es la alternativa para las pruebas de campo del atletismo? 4) Hablan del inicio de las obras para el campo de futbol, pero dejan en la incertidumbre el inicio de la reparación de la pista. 5) ¿Quién establecerá la administración y los horarios de uso para la instalación? ¿Los equipos de futbol o una dirección compartida con la Asociación de Atletismo?

Por último, atletas, entrenadores, caminantes y trotones están a la espera del pronunciamiento oficial de la Federación Venezolana de Atletismo, frente a esta recurrente política de desalojo de sus instalaciones originarias, para favorecer los intereses económicos de los equipos profesionales de futbol.

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Mariza Bafile

Evo Morales llega a la presidencia de Bolivia por cuarta vez entre protestas y con un país profundamente dividido. Un sabor amargo queda en la boca de cuantos creen firmemente que hubo un fraude en el conteo de los votos. Las dudas a nivel nacional e internacional se dispararon cuando tras contar más del 80 por ciento de los votos electrónicos según los cuales Morales, aun estando en ventaja frente a su opositor Carlos Mesa, no lograba evitar una segunda vuelta, hubo un apagón de 24 horas. Cuando finalmente el Tribunal Supremo Electoral rompió el silencio para dar los resultados declaró ganador en primera vuelta a Evo Morales.

De poco servirán las protestas. Evo Morales está dispuesto a defender con uñas y dientes su sillón presidencial. Vocación que quedó demostrada en 2016 cuando, en contra de la decisión del pueblo que había manifestado en un referéndum su rechazo a una posible cuarta reelección, Morales pidió al Tribunal Constitucional que revocara tal decisión. Y así lo hicieron los jueces de ese tribunal muy cercanos al gobierno con un dictamen según el cual limitar la reelección hubiera significado una “violación a sus derechos humanos”.

Fue en 2006 cuando Evo Morales, ex recogedor de hojas de coca perteneciente a los Aymara, la comunidad indígena más grande del país, llegó a la Presidencia. Muchas las esperanzas que despertó su elección entre los pueblos originarios de Bolivia quienes vieron en él a la persona que finalmente los revindicaría después de tantos sufrimientos e injusticias padecidos en el pasado. Sin embargo Morales, si por un lado logró un fuerte crecimiento económico del país y una consecuente disminución de la pobreza, muchas veces apoyó medidas vueltas a favorecer las multinacionales y a los latifundistas más que a las comunidades indígenas.

La primera gran protesta de estas poblaciones contra su gobierno estalló en 2011 tras la decisión de construir una carretera de 300 kilómetros a través del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure. Las consecuencias para el medio ambiente iban a ser devastadoras. Tras un mes de intensas protestas y enfrentamientos violentos con la policía, Morales decidió postergar el proyecto que, volvió a tomar en 2017.

Muchas las decisiones que en los años han alejado a Morales de su base indígena poniendo en peligro su hábitat y supervivencia. La indignación de los pueblos originarios se ha manifestado en diferentes ocasiones y varios líderes han expresado su amargura y desilusión diciendo que Morales se había distanciado de los ideales y de la manera de pensar de los indígenas. Una de las críticas se refiere justamente a la reelección ya que según la cultura de los pueblos originarios y en particular de los Aymara es necesaria la rotación de los cargos.

Las protestas volvieron a incendiar las calles del país cuando las llamas arrasaron con miles de hectáreas de tierra boscosa. Se trata de una superficie de más de 51mil kilómetros cuadrados que ha dejado sin tierra a miles de indígenas quienes organizaron una caminata de dos semanas llamada “Gran décima marcha de las Naciones Indígenas contra las leyes y decretos que destruyen nuestra casa grande”. Se refieren en particular a una ley, aprobada recientemente, que autoriza un aumento de cinco a veinte hectáreas, para la tala de árboles y uso de fuego finalizados a la expansión de la agricultura. Los manifestantes se han declarado asimismo en contra de la decisión del mandatario de no declarar “desastre nacional” impidiendo de esa manera la llegada de ayuda internacional.

A pesar de todo Morales, sordo y ciego a las protestas de su misma base, se ha proclamado Presidente por un cuarto mandato, mostrando claramente su egocentrismo y afán de poder. Al igual que Chávez en Venezuela (quien sigue mandando hasta después de muerto) y Ortega en Nicaragua, Morales ha llegado a la presidencia utilizando los instrumentos democráticos y la retórica populista. Gobiernos debilitados por la corrupción y partidos siempre más alejados de la gente les han facilitado la ascensión al poder. Característica común es un discurso agresivo, grosero, vuelto a señalar a culpables reales o imaginarios y a mostrar fallas y problemas sin nunca proponer soluciones. Se erigen como dioses dispuestos a dar la vida por la patria y piden plena confianza para llevar “leche y miel” en todas las casas.

Las poblaciones, hechizadas por tantas promesas, les siguen con pasión y alboroto. Las voces disidentes no logran sobrepasar el griterío de la fanaticada. Cualquier razonamiento es rechazado y lo que manda es el estómago.

Al poco tiempo empiezan a verse las costuras; sin embargo son pocos los que las denuncian. Abandonar los sueños es un proceso largo y difícil. Cuando ya las costuras se vuelven desgarres imposibles de ocultar y los sueños se quiebran, ya es demasiado tarde.

Los emperadores del siglo XXI y sus cohortes ya están atornillados en el poder.

octubre 28, 2019

@mbafile

Viceversa

https://www.viceversa-mag.com/los-emperadores-del-siglo-xxi/icevrsa

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Es el título en español de una serie documental de “National Geographic” (“One strange rock”, en inglés), cuyo anfitrión es celebérrimo actor Will Smith. No podía ser de otra manera, si alguien tiene experiencia en esto de ver la Tierra en el contexto de las galaxias que la circundan es Mr. Smith, que ha perseguido desde hace tiempo a esos extraterrestres malandros, que son unas despreciables cucarachas (el mundo de los insectos se encuentra siempre desprotegido de nuestros afectos y son quizá los únicos seres vivos que pueden ser humillados sin consecuencias, sin que nadie se indigne. No hay, que uno sepa, un “comité de defensa de las cucarachas”. Muy por el contrario, en el supermercado, compramos gustosos venenos en spray para su exterminio.

En la serie, ocho astronautas nos cuentan cómo vieron a la Tierra desde el espacio y a partir de allí se construye un increíble relato de la manera como se formó nuestro planeta y la vida en él. Al parecer no fue fácil, una serie de coincidencias afortunadas se dieron en esta misteriosa roca que es la Tierra, para que la vida fuese en ella posible: la existencia de agua, por ejemplo, ese “vital liquido” que uno usa, a veces, sin mucha conciencia del tesoro que representa; la configuración de una capa de atmósfera que envuelve el planeta y le protege de agresiones, repleta del oxígeno indispensable para la vida; el impacto de agentes exógenos (como meteoritos) y endógenos (como fabulosas erupciones volcánicas) que cambiaron nuestro destino.

En fin, la Tierra, esta Tierra que destruimos hoy, es fruto de la paciencia de siglos. Aunque nosotros vivamos acelerados, el planeta se tomó su tiempo, tiene sus maneras. Sobre él un tipo particular de ser vivo apareció: el “homo sapiens”, que curiosamente significa “hombre sabio”. Es decir, un ser pensante, capaz de aprender y de comunicarse, consciente de su existencia y con una capacidad de inventar “homo faber”, que transformó al planeta y a sí mismo, para bien y para mal.

Trae uno esto a colación, porque vista desde el espacio, la Tierra es la casa de todos, así la percibieron los astronautas. Desde arriba no se distinguen religiones, ni pulsiones políticas, el millonario y el pobre lucen del mismo microscópico tamaño e igual de efímeros. Visto desde fuera, nuestro planeta, puede ser contemplado en un sentido distinto, “sub specie aeternitatis”, que diría Baruch de Spinoza.

Creo que esto es lo que nos hace falta a los seres humanos de este tiempo, darnos una miradita desde el punto de vista de la eternidad, para evitar las infinitas pequeñeces que nos destruyen de múltiples maneras.

Al humilde entender de quien esto escribe, que no es físico ni astrónomo, algunas formas de destrucción son inevitables: tenemos que bañarnos y es aconsejable que sea diariamente y con cambio –al menos– de ropa interior, vehículos, transporte, casa cómoda, calefacción, comunicaciones modernas, etc., son necesarias e indispensables, parte de nuestro avance es haberlas conquistado, porque tampoco es que, para salvar el planeta nos vamos a dejar morir.

Esta extraña roca existe porque está en la cabeza de los seres humanos y si los seres humanos se acaban, ya no habrá planeta. Por eso, tenemos que tenerlo claro: a la hora de salvar algo, lo primero que tenemos que salvar es a los seres humanos.

El planeta tiene una destrucción de uso, por nuestra existencia como animales sabios, sin embargo, la vamos atenuando con energías alternativas y racionalización de la vida, pero la que si no se atenúa y crece exponencialmente convirtiéndose en la más inquietante y dañina de las destrucciones, es la que hacemos en función de nuestra ambición de poder económico y político: dos guerras mundiales, bombas atómicas, exterminio masivo de otros homos tan sapiens como los exterminadores, legítimas protestas que por el aumento del precio del transporte que terminan destruyendo el servicio de transporte que pretendían abaratar, nacionalismos separatistas que incendian lo que quieren salvar, diversas formas de terrorismo, dan cuenta de ello.

Hay muchas razones para pensar que el “homo sapiens” se está convirtiendo en los últimos tiempos (hablo especialmente de los últimos cien años) en un “homo imbecilis”. Nosotros los venezolanos podemos hablar con propiedad de ello, llevamos al “homo imbecilis” al poder y le entregamos un “kit destructivo de naciones” marca “ACME”.

Huir del planeta no está fácil. No tenemos otra opción que salvarlo (es decir salvarnos, salvar la vida toda) mientras algún meteorito, cuya trayectoria aún desconocemos, prepara nuestro final desde el fondo del espacio. Para salvar a la humanidad toda de los múltiples meteoritos en que nosotros mismos nos hemos convertido, hay un solo camino: hacer honor al título de “homo sapiens” con que nos hemos autonombrado. Así que, ¡a estudiar filosofía todo el mundo!, que los libros no muerden.

@laureanomar

https://talcualdigital.com/index.php/2019/10/22/nuestro-planeta-por-laur...

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Alianza Social de los Trabajadores de Aragua (ASTA) es la denominación asumida por la plataforma política que tiene como objetivo fundamental contribuir al éxito de las luchas desarrolladas por los trabajadores. Está constituida por ciudadanos venezolanos y extranjeros, de manera individual y/o en representación de otras determinadas organizaciones; quienes por este medio se proponen aportar orientación política y estímular la unidad, la organización, la articulación y la movilización. Es una organización plenamente identificada con los intereses fundamentales de los asalariados como clase o sector social; y configura un espacio de encuentro, libre y abierto, para el análisis y el debate sobre temas relacionados con la situación del país y los trabajadores; asimismo, para la presentación de propuestas y la búsqueda de consensos para la acción unitaria.

ASTA es una organización esencialmente política, amplia, plural, democrática y autónoma.

  1. Es política, porque se ubica en el plano de los intereses particulares de la clase trabajadora en el marco de los factores y condiciones que caracterizan a la sociedad venezolana.
  2. Es amplia y plural, porque reconoce y permite la participación en su seno de personas y organizaciones de diversa procedencia social y pensamiento político; es decir, no es una entidad constituida exclusivamente por trabajadores, organizaciones o dirigentes sindicales y gremiales.
  3. Es democrática, porque además de tener las anteriores cualidades y objetivos, su funcionamiento está basado en mecanismos de participación y toma de decisiones generalmente reconocidos y aceptados como tales.
  4. Es autónoma, porque no está sujeta a los dictados o intereses de ninguna otra entidad; sea esta pública o privada, nacional o extranjera.

Los intereses de los trabajadores son los intereses de las mayorías nacionales.- En la sociedad venezolana, como en la de cualquier otro país, se expresan los intereses propios de los distintos grupos o clases que la constituyen; los cuales, además de identificarlos y diferenciarlos entre sí, pueden ser coincidentes o contradictorios según las circunstancias; tal como ocurre actualmente, por ejemplo, en el caso de los trabajadores y el empresariado. Sus intereses son contradictorios per se; pero, en estos momentos particulares son coincidentes en su intención de producir el cambio de régimen; debiendo en consecuencia actuar como aliados para lograr el cese a la usurpación y después, como integrantes del gobierno de unidad nacional encargado de llevar a cabo un programa de transición en un clima de gobernabilidad. En el entendido de que el actual régimen dictatorial será sustituido por un régimen democrático, donde se busca la armonización de intereses y no la imposición de los de unos determinados factores en detrimento de otros; es fundamental entonces, que los trabajadores adquieran conciencia al respecto y luchen por concretar sus legítimas aspiraciones de participar en el ejercicio del poder; caso contrario, como ha ocurrido históricamente hasta ahora, volverán a quedar para “pagar los platos rotos” de una crisis de la que no son responsables. La transición tiene que ser necesariamente un proceso de democratización; y entre todas las clases o grupos sociales, son los trabajadores los más interesados y los que están en capacidad de ser la vanguardia del pueblo, no solo en la lucha contra la usurpación; sino además, en el proceso de cambio de régimen mediante la efectiva democratización política, económica y social de nuestro país. En otras palabras, es el factor social llamado a encabezar el proceso necesario para producir un viraje profundo en nuestra sociedad; de lo contrario, solamente habremos logrado cambiar de gobierno; es decir, un cambio para que nada cambie.

ASTA no pretende convertirse en sindicato, partido político o cualquier otra organización similar.- Los trabajadores disponen de organizaciones diseñadas fundamentalmente para sus luchas reivindicativas, tales como sindicatos, federaciones y otras; pero, carecen o son muy débiles aún las organizaciones que los puedan conducir acertadamente en el fragor de la lucha política. ASTA no pretende convertirse directamente en ninguna de ellas; pero si se plantea contribuir a orientar a los trabajadores en cuanto al valor y la importancia que ambas revisten, en la relevancia que tiene su activa participación en la transformación de las organizaciones gremiales y sindicales en verdaderos instrumentos de lucha, en el impulso de los liderazgos emergentes que sustituyan progresivamente a aquellos que se mantienen desarrollando concepciones y prácticas burocráticas “tradicionales”, y en la formación o fortalecimiento de sus propias organizaciones para la lucha política. Estos son procesos paralelos, no concebidos como uno primero y otro después, que se cumplen en el día a día y van de la mano con la elevación del nivel de conciencia de los asalariados. Para ASTA es fundamental, en la actual coyuntura, la unidad y la articulación de estos en comandos de conflicto, intersindicales e intergremiales en cada sector y a todos los niveles (nacional, regional, municipal, etc.); pero es necesario también, dar el paso para la articulación intersectorial (salud, educación, energía, empresas básicas, etc.) y para la conformación y presentación de pliegos reivindicativos unificados que deben ser exigidos al régimen mediante la acción conjunta. Los trabajadores, como clase o factor social, deben constituirse en la vanguardia del pueblo y de la sociedad; por tanto, deben establecer las alianzas que sean necesarias con las organizaciones de otros sectores sociales incorporados a la lucha; pero sin perder su esencia y autonomía, sin dejarse absorber por ninguna de ellas. ASTA también se plantea contribuir a ello desarrollando sus propias alianzas con organizaciones de trabajadores y otros sectores sociales (el sector empresarial inclusive). ASTA no es un fin en sí misma, su fortalecimiento propio debe estar centrado en el fortalecimiento de las luchas de los trabajadores, sus organizaciones y su conciencia de clase.

ASTA es una organización democrática.- ASTA no solo lucha por la instauración de un gobierno democrático en Venezuela; también lo hace por la democratización política, económica y social del país; y por supuesto, siendo consecuente con sus principios y objetivos, por la democratización de las organizaciones de los trabajadores. Asimismo, sus propias características determinan que sus mecanismos de funcionamiento interno y externo estén basados en procedimientos generalmente reconocidos como democráticos. La toma de decisiones sobre temas trascendentes en asambleas donde todos los participantes disfrutan de iguales derechos, la búsqueda de acuerdos en base a consensos, el respeto a la militancia de sus integrantes en otras organizaciones partidistas o no partidistas, el reconocimiento a quienes asumen responsabilidades para cumplir las funciones de coordinación, etc. son parte fundamental de los mecanismos que infunden carácter democrático a esta plataforma. Entre las muchas maneras en que esta promueve y estimula la democratización de otras organizaciones, se ubica la exigencia hecha a sus representantes en cuanto al cumplimiento cabal de su papel de voceros; es decir, de expresar los criterios de la entidad que representan y no los propios. ASTA se fortalece con la incorporación y la participación, tanto de militantes de base como de personalidades que detentan cargos directivos en estructuras sindicales, gremiales, vecinales, partidistas, o de cualquier otro tipo; independientemente de que estén o no estén sumadas aún a la plataforma; pues, en ambos casos, son ellos mismos los principales encargados de llevar y desarrollar las políticas de ASTA en el seno de esas otras organizaciones.

Maracay, 24 de octubre 2019

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Bjørn Lomborg

Las crisis políticas, los escándalos y la disfunción siguen dominando la agenda noticiosa global. No sorprende, por lo tanto, que mucha gente haya pasado por alto el anuncio del Reino Unido el mes pasado de que invertirá 600 millones de libras (779 millones de dólares) para brindar acceso a otros 20 millones de mujeres y niñas en el mundo en desarrollo a la planificación familiar.

Sin embargo, la decisión del gobierno del Reino Unido –basada en una investigación del Centro de Consenso de Copenhague que muestra que la planificación familiar es una de las inversiones en desarrollo más inteligentes- es de vital importancia. En la actualidad, cientos de millones de mujeres no pueden elegir la cantidad de hijos, el momento de tenerlos y los intervalos entre ellos –a veces con consecuencias fatales, porque los embarazos no deseados pueden cobrase la vida de madres jóvenes y de niños-. Es más, como el acceso universal a la contracepción fomenta el crecimiento, existen poderosos argumentos económicos para hacer de esto una alta prioridad.

En los países en desarrollo, 214 millones de mujeres en edad reproductiva que quieren evitar un embarazo no utilizan un método anticonceptivo moderno. Casi una cuarta parte de las mujeres en África, y una de cada diez en Asia, América Latina y el Caribe, tiene una necesidad no satisfecha de planificación familiar.

Hace cuatro años, los líderes mundiales prometieron lograr un acceso universal a los servicios de planificación familiar en 2030. Sin embargo, en 2017, el último año sobre el cual hay disponibilidad de datos, el financiamiento de donantes globales para este tipo de servicios fue de alrededor de 1.270 millones de dólares –muy por debajo del pico de 1.430 millones de dólares en 2014-. Claramente, más gobiernos necesitan seguir el ejemplo del Reino Unido.

Algunos programas de planificación familiar cuentan con un financiamiento crónicamente insuficiente. La administración del presidente norteamericano, Donald Trump, al igual que sus recientes antecesores republicanos, ha abandonado muchas de estas iniciativas porque no quiere utilizar el dinero de los contribuyentes norteamericanos para financiar abortos. (En general, el gasto en desarrollo de Estados Unidos se ha mantenido, de todas maneras, estable). Pero la política de la administración Trump tal vez no alcance su objetivo buscado: según un estudio de la Universidad de Stanford, una ley estadounidense similar en el gobierno del entonces presidente George W. Bush resultó en más abortos porque recortó el financiamiento a ONGs que ofrecen anticonceptivos.

La investigación del Centro de Consenso de Copenhague utilizada por el gobierno del Reino Unido demuestra por qué deberíamos luchar por un acceso universal a la contracepción moderna. En el estudio, Hans-Peter Kohler y Jere Behrman de la Universidad de Pensilvania estiman que constaría unos 3.600 millones de dólares por año ofrecer servicios de planificación familiar a los 214 millones de mujeres que carecen de acceso.

Los embarazos y nacimientos muy poco espaciados y que llegan en un momento inoportuno contribuyen a altas tasas de mortalidad infantil, mientras que la evidencia sugiere que las mujeres que tienen más de cuatro hijos enfrentan un riesgo de mortalidad mayor. Kohler y Behrman estiman que alcanzar un acceso universal a la contracepción resultaría cada año en 640.000 muertes menos de recién nacidos, 150.000 muertes maternas menos y 600.000 niños menos que pierden a sus madres. Al cuantificar estos beneficios para la salud en términos económicos, Kohler y Behrman encuentran que cada dólar invertido en mejorar el acceso a la contracepción genera un beneficio de 40 dólares para la sociedad.

Es un dato bastante impresionante. Pero los países pobres con un mayor acceso a la contracepción también se benefician con un “dividendo demográfico” –específicamente, el crecimiento económico acelerado que puede resultar de un incremento en la relación entre gente en edad laboral y dependientes.

En los países menos desarrollados, más del 40% de la población normalmente tiene menos de 15 años, y depende de los adultos en edad laboral para un sustento financiero. Pero cuando las mujeres pueden elegir cuándo y con qué frecuencia quedarse embarazadas, es más probable que tengan menos hijos, a la vez que están en mejores condiciones de lograr su tamaño familiar deseado. Cuando las tasas de nacimiento caen, la cantidad de dependientes se achica en relación a la población en edad laboral. Cuando hay menos gente que sustentar y, llegado el caso, más gente en edad laboral, un país tiene una ventana de oportunidad para un crecimiento económico rápido.

Es más, tener familias más pequeñas les permite a los padres invertir más en cada hijo. Los hijos con menos hermanos tienden a quedarse más tiempo en la escuela, por ejemplo. Y con menos hijos en cada grupo etario, cada hijo también podrá usar más capital de la sociedad, lo que los torna más productivos.

En total, estos beneficios demográficos suman hasta 288.000 millones de dólares por año, según Kohler y Behrman. Cuando sumamos este dividendo demográfico a los beneficios de salud, cada dólar invertido en mejorar el acceso a la planificación familiar redunda en un bien social por un valor de 120 dólares.

Esto representa una inversión absolutamente fenomenal. De hecho, un panel de expertos economistas reunido por el Centro de Consenso de Copenhague, incluidos dos premios Nobel, concluyó que el acceso universal a la planificación familiar –junto con un comercio más libre, una mejor nutrición, inmunización e inversión en educación preescolar- es uno de los objetivos de desarrollo más poderosos que puede perseguir el mundo.

Ahora es el turno de que otros gobiernos y donantes equiparen el compromiso financiero del Reino Unido para que la planificación familiar esté más disponible. Lograr un acceso universal a la contracepción salvaría y mejoraría millones de vidas, y colocaría a las sociedades en una vía más rápida hacia la prosperidad compartida. Con tanto en juego, el mundo debería dedicar mucha más atención y recursos a este objetivo.

21 de octubre

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/family-planning-universal-a...

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The interpreter (Max Fisher y Amanda Taub)

No es tu imaginación, y los últimos meses no son un caso atípico: Las protestas masivas están aumentando en todo el mundo.

Se han vuelto más comunes, año tras año, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y ahora alcanzan un nivel de frecuencia sin precedentes.

Y si puede parecer difícil encontrar un hilo conductor: manifestaciones anticorrupción en Líbano, manifestaciones separatistas en España, marchas a favor de la democracia en Hong Kong, protestas contra la desigualdad en Chile y por los resultados de las elecciones en Bolivia, por nombrar sólo las más recientes, no es una coincidencia.

Porque todo esto está siendo impulsado por algo más que las causas próximas de cada levantamiento individual. El mundo está cambiando en formas que hacen más probable que la gente busque un cambio político radical al salir a las calles.

Antes de que expliquemos esos cambios y cómo han creado una era de disturbios globales, hay otra tendencia que debe conocer.

Las protestas también son cada vez más propensas al fracaso.

Hace sólo 20 años, el 70 por ciento de las protestas que exigían un cambio político sistémico lo consiguieron, una cifra que había estado creciendo constantemente desde la década de 1950.

A mediados de la década de 2000, esa tendencia se invirtió repentinamente. En todo el mundo, la tasa de éxito de los manifestantes se ha desplomado desde entonces a sólo 30 por ciento, según un estudio de Erica Chenoweth, una politóloga de la Universidad de Harvard que calificó el declive de "asombroso".

"Algo ha cambiado mucho", nos dijo la Sra. Chenoweth, que estudia los disturbios civiles.

Para entender ese cambio, aquí hay cuatro cambios importantes detrás de nuestra nueva normalidad de protesta global de masas y lo que revela sobre el mundo.

(1) La democracia se está estancando

El crecimiento una vez estable de la democracia en todo el mundo se ha estancado, y tal vez esté empezando a revertirse.

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el número de países que se mueven hacia el autoritarismo está excediendo el número que se mueve hacia la democracia, según un estudio reciente de Anna Lürhmann y Staffan Lindberg de la Universidad de Gotemburgo en Suecia.

Las causas de este cambio son complejas y siguen siendo controvertidas. Las actitudes nacionalistas están aumentando, y los votantes eligen cada vez más a posibles hombres fuertes. Las presiones internacionales para democratizar se han relajado. La corrupción mundial ha ayudado a afianzar los sistemas políticos rotos.

Cualquiera que sea la causa, una cosa no ha cambiado. Las presiones de abajo hacia arriba que normalmente se manifiestan como demanda pública o al menos deseo de democracia, como el aumento de las clases medias, siguen creciendo, como lo han hecho a lo largo de la era moderna.

Pero ahora que la gente no tiene democracia, es como si se hubiera cerrado una válvula de escape. Esa presión acumulada se está liberando como explosiones de indignación masiva. Y debido a que las vías de cambio dentro del sistema, como votar en las elecciones o cabildear a los funcionarios electos, son vistas como cada vez menos confiables, la gente busca el cambio desde fuera del sistema, con protestas masivas.

Mientras que los dictadores solían levantarse de la noche a la mañana, en golpes o auto coronaciones, ahora emergen gradualmente, acumulando poder poco a poco, en un proceso que puede desencadenar ciclos de protesta de años de duración.

Pero la mayoría de los gobiernos están estancados en algún punto entre democráticos y autoritarios, países como Líbano o Irak, que tienen elecciones pero que no tienen partidos que respondan.

Esos países intermedios, donde los ciudadanos tienen suficiente libertad para esperar y exigir el cambio, pero no para conseguirlo, pueden ser los más susceptibles a una revuelta popular repetida.

Estos países pueden quedar "atrapados en una trampa de bajo nivel de equilibrio" entre disturbios y reformas, escribió Seva Gunitsky, politólogo de la Universidad de Toronto, en un documento reciente.

Estas "democracias superficiales", escribió, pueden ser "lo suficientemente receptivas como para subvertir o adelantarse a las protestas sin tener que emprender reformas liberalizadoras fundamentales o aflojar su monopolio sobre el control político", pero garantizando ciclo tras ciclo de indignación y decepción pública.

(2) Los medios sociales hacen que las protestas tengan más probabilidades de comenzar, más probabilidades de que aumenten de tamaño y más probabilidades de fracasar

Los medios sociales, que inicialmente fueron recibidos como una fuerza de liberación, ahora "realmente favorecen la represión en la era digital mucho más que la movilización", dijo la Sra. Chenoweth.

Una teoría presentada por Zeynep Tufekci, un erudito de la Universidad de Carolina del Norte, postula que los medios sociales facilitan a los activistas la organización de protestas y la captación rápida de números que antes eran impensables, pero que esto es en realidad una desventaja.

La facilidad con la que los medios sociales permiten a los activistas reunir a los ciudadanos en las calles, dijo la Sra. Chenoweth, "puede dar a la gente una sensación de falsa confianza; 200.000 personas hoy en día no es lo mismo que 200.000 personas hace 30 años". Porque es un compromiso menor".

Citó, a modo de comparación, al Comité Coordinador Estudiantil No Violento (Student Non-Violent Coordinating Committee, SNCC), un grupo estudiantil de derechos civiles que desempeñó un papel importante en el movimiento de derechos civiles.

En esa era anterior a los medios de comunicación sociales, los activistas tuvieron que pasar años movilizándose a través de la extensión comunitaria y la creación de organizaciones. Los activistas se reunían a diario para perforar, trazar estrategias y resolver desacuerdos. Pero esas tareas hicieron que el movimiento fuera más duradero, asegurando que se construyera sobre redes de base del mundo real. Y significaba que el movimiento tenía la organización interna tanto para perseverar cuando las cosas se ponían difíciles como para traducir las victorias callejeras en resultados políticos cuidadosamente planeados.

Los medios sociales permiten a los movimientos saltarse muchos de esos pasos, poniendo más cuerpos en las calles más rápidamente, pero sin la estructura subyacente para ayudar a obtener resultados.

Esto prepara a las sociedades para ciclos recurrentes de protestas masivas, seguidos de un fracaso a la hora de lograr cambios, seguidos de protestas más estimuladas por los medios de comunicación social.

Al mismo tiempo, los gobiernos han aprendido a cooptar los medios de comunicación social, utilizándolos para difundir propaganda, reunir a sus simpatizantes o simplemente sembrar la confusión.

Esto rara vez es suficiente para que los gobiernos anulen toda la disidencia, pero no tiene por qué serlo. Para prevalecer, sólo necesitan crear la suficiente duda, división o cinismo desapegado como para que los manifestantes no logren una masa crítica de apoyo.

Las campañas de medios sociales pro-gobierno ni siquiera necesitan ser tan sofisticadas; los gobiernos tienen muchos bolsillos profundos para compensar.

(3) La polarización social está en aumento

Hay una verdad sobre los movimientos de protesta que a menudo se pasa por alto.

A menudo pensamos que las protestas masivas representan "al pueblo". Es la forma en que los participantes los describen. Y le da a sus protestas un grado de legitimidad democrática.

Pero la verdad, en casi todos los casos, es que son impulsados principalmente por una clase social particular o un conjunto de clases sociales.

Eso no hace que las protestas sean menos legítimas. Sí, sin duda habrá asistentes de todos los estratos sociales. Y los manifestantes podrían tener razón al posicionar sus demandas al servicio de toda la sociedad.

Pero cualquier movimiento, especialmente al principio, suele estar animado por una clase social que exige colectivamente cambios que servirán a esa clase o, tal vez con la misma frecuencia, que exige revertir los cambios que les han perjudicado. (Cuando se unen suficientes clases sociales, particularmente los estratos más pobres que históricamente tienen menos probabilidades de protestar, se produce una revolución).

En Hong Kong, por ejemplo, el movimiento se centra principalmente en proteger la democracia y el Estado de Derecho de la influencia invasora y autoritaria de Pekín. Pero ese movimiento está impulsado principalmente por estudiantes y profesionales de clase media que han visto su lugar en la sociedad perturbado por los cambios en la estructura de la economía de Hong Kong (por ejemplo, un aumento drástico de los precios de los alquileres para personas demasiado ricas como para tener derecho a subsidios) y por la rápida inmigración procedente de la China continental.

He aquí por qué eso es importante para comprender la oleada de disturbios mundiales: La polarización social está aumentando en todo el mundo. La gente está más polarizada según la raza, la clase y la tendencia partidista. Como resultado, es más probable que se aferren a su sentido de identidad de grupo y vean a su grupo como si estuviera sitiado, lo que los obliga a levantarse colectivamente.

Al igual que con el estancamiento de la democracia, hay muchas razones probables para el aumento de la polarización social. Perturbación económica. Aumenta la inmigración en todo el mundo. Contragolpes contra los ideales liberales de multiculturalismo e igualdad posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

A medida que las personas endurecen su sentido de identidad grupal, crecen mucho más enfocadas en cualquier diferencia percibida entre "nosotros" y "ellos".

El resultado es a menudo un sentimiento de conflicto entre "el pueblo" y "el sistema" - una receta para reacciones populistas en países donde la gente todavía confía lo suficiente en las instituciones como para lograr el cambio a través de las elecciones, y levantamientos antisistema aparentemente en todas partes.

(4) Aprendizaje autoritario

Los hombres fuertes del mundo, los aspirantes a hombres fuertes y los dictadores absolutos parecen haber notado el aumento de los disturbios civiles, y especialmente el éxito de los manifestantes en forzar el cambio.

Las protestas no violentas se convirtieron, para las autoridades del mundo, en una amenaza tan peligrosa como cualquier ejército extranjero, si no más.

A mediados de la década del 2000, comenzaron a contraatacar con lo que la Sra. Chenoweth llamó, en un documento de 2017, "esfuerzos conjuntos para desarrollar, sistematizar e informar sobre técnicas y mejores prácticas para contener tales amenazas".

Las prácticas y herramientas de análisis de redes, por ejemplo, ayudan a los gobiernos a identificar al puñado de activistas y organizadores que actúan como nodos en un movimiento social. Encarcelar o amenazar a esas personas puede ser aún más perturbador que una represión a gran escala, con menos riesgo de provocar una reacción más amplia.

Y, dijo la Sra. Chenoweth, los gobiernos aprendieron a observarse unos a otros en busca de lecciones sobre herramientas y tácticas, e incluso a compartirlas abiertamente.

Hay un término para este intercambio directo e indirecto de lecciones: aprendizaje autoritario.

Estas estrategias del gato y el ratón para frustrar y redirigir el disenso popular sin aplastarlo completamente son una de las principales razones por las que la tasa de éxito de las protestas se ha desplomado.

Pero tales estrategias tampoco derrotan a la disidencia por completo, por lo que pueden estar ayudando a asegurar futuros ciclos de protestas, manteniendo la alta tasa mundial.

Los movimientos de protesta no logran un cambio político rápido y transformador de la manera en que lo hacían antes. Pero ya no son aplastados violentamente con tanta frecuencia, encontró la Sra. Chenoweth. Sus quejas subyacentes permanecen, al igual que su capacidad y voluntad de inundar las calles con indignación en ciclos recurrentes de disturbios perturbadores pero no transformadores. No es el resultado ideal para cualquier gobierno, pero en última instancia es una victoria. Por lo tanto, si bien esto puede parecer la era del poder popular, tal vez sea más exacto describirlo como una era de frustración airada.

*** Traducido con www.DeepL.com/Translator (free version) ***

25 de octubre 2019

New York Times

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