¡Volvieron a salir los jóvenes!… Con energía, con serenidad, asertivos. Dueños de sí mismos, seguros, con valores sólidos y convicciones arraigadas. ¡Qué orgullo!
Jóvenes con la misma gallardía y valor que sus antecesores, los estudiantes y seminaristas que pelearon en La Victoria y vencieron al «invencible» Boves. Herederos de los muy jóvenes próceres de la Independencia y de aquéllos que enfrentaron la dictadura de Juan Vicente Gómez en 1928. Hermanos de los que surgieron cuando nuestra golpeada democracia se convirtió en un totalitarismo.