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Opinión

Edgar Benarroch

Los medios de comunicación recogen el lamentable fallecimiento del artista cantante Evio Di Marzo. No fue por causa natural, el hampa desbordada le segó la vida para robarle el vehículo en que se transportaba, así se informó. Del sitio del suceso fue trasladado a un centro hospitalario pero la o las balas fueron tan certeras que ingresó sin signos vitales.

Hechos como este se suceden a diario en nuestro país donde la delincuencia campea en cualquier sitio y a cualquier hora. El gobierno no termina de diseñar una política seria para paralizar y extinguir el hamponato, parece que lo dejara correr con fines inconfesables. El índice delictivo crece a cifras alarmantes, ocupando muy desgraciadamente Venezuela los primeros lugares del mundo en inseguridad personal y de bienes. El informe y lo que vivimos a diario de calamidades tiene maltratado nuestro ánimo por el dolor que ello causa. Sin olvidar los hechos debemos hacer esfuerzo para registrarlos como malos recuerdos y no permitir que nos contamine de odios que en nada favorece nuestra salud espiritual, aunque la exasperación es tal que alguna cosa puede suceder.

Ahora bien, a raíz del lamentable suceso que acabó con la vida de Evio Di Marzo hubo un señor integrante de la espuria Asamblea Nacional Constituyente, cuyo nombre no recuerdo ni deseo hacerlo, que declaró que habían matado al bueno, como queriendo decir que a quien debían asesinar era al hermano Yordano .Así es el obtuso y mediocre criterio que tienen: los de ellos son los buenos, los otros son los malos. No sé de la cercanía del fallecido con el régimen, sé de la lejanía del hermano. Esto dicho por cualquiera es bochornoso, repudiable, aberrante y despiadado, pero cuando lo dice quien integra un cuerpo donde se presume se está elaborando la nueva Constitución del país, que es el contrato que suscribimos para desenvolvernos civilizadamente, en sociedad y en paz, es más grave aún. El alma de este señor debe estar bastante ennegrecida y deshumanizada. Dios ayude para que criterios de gente como éste no sean los que priven a la hora de aprobar el nuevo texto de la Carta Magna, que necesariamente debe ser sometido a la consideración del pueblo venezolano y estoy seguro, de ante mano todos vamos a desaprobar.

Por otro lado hubo un señor, que tampoco recuerdo su nombre ni quiero hacerlo, que dijo que Evio Di Marzo había probado el dulzor de sus propias mieles, manifestando algún regocijo porque el caído era simpatizante del actual régimen. También inmensamente inaceptable e intolerable tal opinión.

La vida y dignidad de la persona humana nunca en ningún momento o circunstancia debe despreciarse y menos aún por diferencias ideológicas o postura ante un hecho nacional.

Deploro esta horrorosa calamidad que se lleva una vez más la vida de un ser humano y con asombro, también con mucho ímpetu, censuro seriamente las opiniones antes referidas que nos indican a que nivel de bajeza puede llegar el hombre cuando no está equipado con los valores fundamentales para vivir en sociedad.

Afortunadamente estas lamentables opiniones son hasta ahora muy puntuales y Dios quiera siga siendo así. No creo que para nada se halla endurecido el corazón de los venezolanos para actuar de aquella manera, aunque lo que vivimos nos ocasione mucho malestar.

A Yordano, familia, allegados y amigos nuestra palabra cargada de sentimiento y solidaridad y para el alma de Evio nuestro deseo que sea recibida por el Señor.

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Luis R Mendoza

De los 12 meses que acontece en el año, mayo es distinguido como el mes de las flores, en el que se celebra el día de las madres, la Cruz de Mayo y el Día del Árbol. Este último, a partir de 1951, por Resolución del Ministerio de Educación de esa época, se celebra en toda la República Bolivariana de Venezuela el Día del Árbol, destinándose la última semana de mayo para promover la Conservación de nuestros Recursos Naturales Renovables.

Es propicia la ocasión para recordarme de la celebración de dicha efeméride escolar en nuestro paso por las aulas de la Escuela Estadal “Carmelina Bejarano”, institución en la que cursé 4to grado de educación primaria, en el año escolar 1965-1966; ubicada en el sector de Las Flores del apreciado terruño de San Mateo, estado Aragua, era un ambiente rural. En este plantel y en el citado período escolar conté con la orientación pedagógica de mi apreciada y recordada tía Diosa Sánchez de Mendoza, quien fue mi maestra y además era la Directora de la escuela. Asimismo, recuerdo, la calidad humanística y de mística de sus trabajadores y trabajadoras; en particular de las docentes: Gladys Quintero de Toro, Emilia Magallanes, Mirtha Rivero y Aurora Dorantes. Esta última, fue cantautora, activista cultural, facilitadora comunitaria y promotora de canticos; y era quien con su voz y su voluntad de servicio auspiciaba actividades socioculturales para celebrar el mes de las flores, contribuyendo así, con la siembra de conciencia y preservación hacia el medio ambiente.

Para mostrar más de la celebración de esta tradición en nuestras escuelas locales nos hemos apoyado en la prensa caraqueña, específicamente en El Universal, que en junio de 1932 detalló lo siguiente:

“San Mateo, 31. Como estaba anunciado se efectuó aquí la celebración de la ´Fiesta del Árbol´ el domingo 29 en la tarde, la cual fue muy concurrida. Los Directores de los Planteles de la localidad, cumplieron a cabalidad lo dispuesto por el artículo 128 de la Ley de Instrucción Primaria, Secundaria y Normalista, pues a pesar de la lluvia, pudo efectuarse antes la plantación de árboles en la plaza ´Ricaurte´ por los alumnos de ambos sexos, de las Escuelas Federales del Estado y particulares…

En este acto, los alumnos pronunciaron breves discursos y recitaciones, entonando cánticos escolares, terminando dicha fiesta con un paseo al Calvario, donde ya han empezado los trabajos de la caja de agua (*). En este lugar pronuncio un discurso el Pbro. Dr. Romero Sánchez, nuestro Cura Párroco, siendo muy aplaudido por la muchedumbre.

Entre las palabras pronunciadas por los alumnos, tenemos el gusto de insertar las de la graciosa niña Estela Margarita Martínez, de la Escuela Federal N° 6, cuya preceptora es la señora Teresa Bonnet de Irazábal:

"Señores: En este placentero día, herido dulcemente por saetazos de oro, y arrullado con suavidad de seda por nuestra cordial y fresca brisa aragüeña, de esta Aragua llena de encantos y beldades, hemos venido a este hermoso sitio, grande por su tradición, inmenso por su leyenda histórica, hemos venido, repito, a sembrar en este sagrado suelo con manos de hermano, a nuestro hermano el Árbol, que ha sido en todos los tiempos un orgullo blasón del Universo.

Os convoco en este instante, queridas compañeras, a tributarle un aplauso a nuestra digna maestra y otro al pequeño árbol depositado. He dicho!!.”

(Ver: “Fiesta del Árbol en San Mateo”, El Universal, Caracas, 6 de junio de 1932, p 9).

Sirva modestamente este historiar para contribuir a resaltar la semana de Conservación de nuestros Recursos Naturales Renovables en nuestra localidad sanmateana.

(*) En próximas notas de entregas abordaremos ésta temática.

San Mateo, 28 de mayo de 2018.

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Jesús Elorza G.

Un miembro del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Venezolano (COV), no encontraba explicación alguna a su no inclusión en la delegación que representaría al país en los Juegos Deportivos Suramericanos a celebrarse en Cochabamba. No puede ser, no puede ser, repetía a cada momento. Durante más de una década, yo era el primer chicharrón en ser designado como representante olímpico…..y ahora, me dejan por fuera.

En su creciente angustia, decidió llamar a su patrón, el presidente del COV, pero la angustia fue en aumento, al solo escuchar luego de innumerables intentos “su llamada no puede ser procesada en este momento, por favor deje su mensaje después del tono”…..coño, me jodí, mi jefecito no quiere atenderme. ¿Que irán a decir los federativos al no verme incluido en la nómina de la misión olímpica?, se preguntaba el mismo a cada rato.

Llenándose de valentía, se decidió hablar con el Ministro del Deporte para que lo incluyera en la delegación como ¡¡¡Representante del Instituto Nacional del Deporte!!!. El ministro sorprendido por la petición, se atrevió a preguntarle ¿Qué te pasó, te peleaste con Eduardo?

- Con voz quebrada y a punto de llanto, respondió: No sé qué pasó, lo he llamado y no me para bola.

Bueno, no te pongas a llorar por eso, le dijo el ministro y llamado a su secretaria, le ordenó que le diera una credencial como representante oficial.

- Besándole la mano, no dejaba de decir gracias, gracias….no tengo como pagarte este favor.

Bueno, cuando se produzca una votación en contra de una federación en el seno del directorio, ya sabes por quien votar.

- Cuente con mi eterno apoyo, señor ministro.

Con la seguridad de sentirse miembro de la delegación, marchó a la sede del COV para entregar el oficio …….pero, recibió una desagradable sorpresa ¡¡¡Le negaron la acreditación!!!! Lo mandaron a lavarse ese paltó.

Cabizbajo y sin aliento, busco refugio en el primer botiquín que se consiguió en la avenida Páez del Paraíso. Y entre trago y trago fue rumiando su desconsuelo.

Las mesoneras del lugar, comentaban entre sí, que el tipo que estaba en la barra, lo que estaba era despechao. En cada trago, mandaba a que le marcáramos el B-4 en la rocola y entre lágrimas, acompañaba la letra de la canción adaptándola a su condición de despechao:

…… Perdón vida de mi vida / Perdón si es que te he faltado / Perdón carito amado ángel adorado dame tu perdón.

…….Ven y calma mi angustia con una credencial / que es todo lo que ansía / mi pobre corazón.

Mesonera, sírvame otro trago, y de paso me marca el C-7:

……. Todo cambió cuando te vi / En rojo-rojito color me convertí

Y fue tan fácil viajar tanto / que todo te lo debo a ti. / Yo sin ti / no valgo nada.

Otro trago, please, y siguió cantando sin el acompañamiento de la rocola:

…… Yo era feliz contigo, todo el día / yo era tu perro fiel, tú eras mi guía

Hasta que desperté sin credencial / y pude comprender que me mentías

La noche fue larga y tormentosa. En la madrugada, a la hora del cierre, las mesoneras llevaron a empujones hasta la puerta del botiquín al frustrado dirigente y llamaron a los vigilantes, para que cumplieran el deseo del borracho, llevándolo a la “delegación”, en este caso policial y no necesariamente olímpica.

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Se amplía la brecha entre la sociedad y el segmento político. El descrédito de las organizaciones va en aumento y la gente pareciera que espera algo grande que vendrá de sorpresa. ¡Que venga lo que sea pero que cambie esta dramática situación! Es el clamor generalizado en amplios segmentos sociales. Las condiciones psicológicas y objetivas están dadas para pensar que lo que pase es mejor a continuar en la presente crisis económica. Hay que buscar otra perspectiva u otro camino. Esta es la oportunidad de que salgan nuevos liderazgos, el cual tiene que ver, como dice Stephen R. Covey: con la visión, no perder de vista la misión y con la eficacia y los resultados. Para lo cual es necesario entregar lo mejor de sí, poseer sensibilidad interpersonal y ansias de cambiar. Un país decepcionado del liderazgo político por su riña constante producto de ambiciones y envidias. Rivalidades intranscendentes y emulaciones mediocres. La gente espera que los líderes sean capaces de interactuar positivamente, para escuchar y comunicar ideas.

En el plano global del desarrollo

Así piensa la mayoría de los habitantes de este país, víctima de la ineficiencia y la burocratización en la administración pública. Holgazana, lenta y corrupta. Sin planes de desarrollo regional, local ni nacional. Improvisada y despilfarradora. Carente de prioridades y sistemas de control y evaluación. En su ejecución no se valorizan rendimientos ni productividad. Los resultados están relacionados con el uso anárquico de recursos financieros, presupuestarios y humanos. El desarrollo, como lo define L.J. Lebret: “No es más que el conjunto de transiciones o pasos de un pueblo determinado y para los grupos que lo constituyen, desde una fase menos humana a una fase más humana, al ritmo más rápido posible, con el costo menos elevado posible”. El liderazgo actual carece de una concepción en el plano global del desarrollo, que logre inspirar y motivar a los venezolanos. Que instaure confianza y multiplique en la población los sueños y las esperanzas.

Proyecto de país fracasado

¿Entonces qué es lo que ve el venezolano en la presente situación que atraviesa? Del gobierno, el intento de implantar un proyecto de país, cuya ejecución después de 20 años luce fracasado y en plena crisis de resultados positivos. Sus políticas y programas son los causantes de esta terrible crisis. Donde destacan el hambre. Los actuales niveles de ingreso familiar, no cubren los precios de una bestial hiperinflación en los bienes, productos alimenticios y medicinas. Unas políticas públicas que han generado un violento proceso de empobrecimiento. Un aumento en la brecha entre ricos y pobres y un crecimiento exponencial de la desesperanza. Crece una peligrosa apatía por los asuntos públicos. Reflejada en la alta abstención del 20 de mayo. La desconfianza se ha ensanchado y la falta de optimismo envuelve importantes capas de la población. Aunque, y es justo decirlo, hay importantes núcleos de clase media emprendiendo iniciativas y proyectos novedosos.

Del liderazgo opositor, destaca su división y la falta de un proyecto consensuado y compartido entre todos, que provoque espíritu de lucha, empatía por las ideas y confianza en los dirigentes. También sobresale la ausencia de un líder único y el diseño de una estrategia con políticas y acciones coordinadas en todo el territorio nacional. Han sido muchos los errores y las actividades que han fracasado. Es el momento de reflexionar y pensar en el bienestar de las mayorías y no en el interés particular de personas y organizaciones. El país necesita una oposición fuerte y asertiva. Con una solo dirección y estrategia. Mientras esto no suceda seguirá la supremacía del gobierno en la conducción de la nación. Nada se hace con una oposición incoherente y desarticulada.

Fortalecer los partidos

Los partidos son la columna del sistema democrático. Las estructuras para que la gente intervenga en los asuntos públicos. La lucha de los ciudadanos por el poder tiene como canales a las organizaciones políticas. Es hora de fortalecerlos. Misión que deben cumplir en primer lugar los dirigentes políticos. Actuar en concordancia con sus postulados y principios. Los partidos deben ser centros de debates de ideas y visiones. Canteras de cuadros políticos formados doctrinariamente y capacitados para realizar diagnósticos e interpretar realidades de naturaleza social y económica. Hábiles para comunicar eficazmente las ideas.

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010

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Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

Un diario es la crónica de un trozo de vida. El repaso de un día que se convierte en el plural del tiempo. Son muchos días que logran alcanzar el o los años y así una existencia, un libro: testimonios, confesiones, eventos cotidianos, íntimos, públicos, callejeros o caseros. Un diario, en fin, es un argumento, la narrativa de un sujeto que se retrata en él mismo, desde él mismo para entregarse a quien lo lee, lo mira y hasta lo comparte. O lo enfrenta.

El diario es un género que se puede leer como un libro de cuentos, de minificciones, de ensayos o de los dramas cotidianos de quien se atreve a volcarse completo y dejar en manos de los curiosos lectores sus angustias, momentos de alegría, silencios, augurios. Un libro puede contener un largo poema o un testamento donde la vida y la muerte se deshacen y se recomponen.

Antonio López Ortega nos entrega “Diario de sombra” (Editorial El Estilete, Caracas, 2017). Es un diario compuesto por testimonios de los años 2004 y 2005. Libro de episodios en los que algunos paisajes le han dado cuerpo a unas páginas donde ciudades, calles, pueblos y países acompañan al escritor y también al lector, porque quien ha viajado siempre anda con el clima, los colores y olores de sus travesías y se los acerca al lector para que se los apropie o imagine. Pero más allá de esas experiencias está la tierra del origen, el solar nativo donde el autor revela momentos que –resumidos- forman parte de la crisis, en este caso, de Venezuela, cuyos valores, personajes antes apreciados, se han convertido en sombras, en una sombra densa y fantasmal que se pasea oronda por todo el mapa devorando todo lo aceptablemente bueno que el país tenía como herencia y agravando los problemas que la democracia no pudo o no supo resolver.

2.-

En el diario López Ortega revisa lecturas de diarios, comenta encuentros, se concentra en una ventana y se abre a los lugares donde la tensión de una historia, que se resiste a cambiar, se abre como una boca oscura que engulle los sueños de los habitantes de un país que se retuerce en manos del populismo más descarado.

Escritores, poetas y narradores que en el pasado reciente eran celebrados por quienes sostenían la democracia, hoy se han convertido en miopes seguidores y en insanos funcionarios de un régimen que destruye, apresa y persigue a quienes se le oponen. Intelectuales de importante obra, mencionados con nombres y apellidos, desembocan en estas hojas que López Ortega ha escrito con elegancia y respeto. El autor, ante la ofensa y el maltrato de quienes una vez fueron sus amigos, responde con altura. No desvía la atención anímica: se sostiene con argumentos y analiza más allá de resentimiento alguno.

3.-

A juicio de quien esto escribe, muchos de los intelectuales que han apoyado a Chávez y a Maduro llegaron a ser niños mimados de la mal llamada cuarta república. Publicaban en los grandes diarios, en las revistas culturales del Estado. Eran editados por Monte Ávila, Fundarte. Fueron funcionarios importantes en ministerios y fundaciones, beneficiados con becas y viajes pagados por el Ministerio de Cultura, etc. De modo que ellos fueron parte de aquella estructura política que durante más de tres décadas se llamó democracia representativa. Luego de la Política de Pacificación promulgada por Rafael Caldera y ejecutada por Lorenzo Fernández como ministro del Interior, los rebeldes bajaron de la montaña (como se decía), con la excepción de Douglas Bravo, y fueron ubicados en los distintos ministerios, institutos autónomos y universidades de acuerdo con la profesión u oficio de cada uno. Esos que hoy se rasgan las vestiduras y que Antonio López Ortega menciona en su diario fueron alegres becarios, celebrados por los gobiernos que ahora encaran como enemigos con una demencia que no tiene explicación.

El fanatismo en el alma de algunos poetas, narradores, periodistas, pintores y bebedores que en un tiempo pasado eran respetados y queridos en el mundo cultural y político. De eso sólo queda el recuerdo en medio de una terrible desazón y una sombría enfermedad llamada resentimiento.

Pero también este diario celebra a muchos autores que han mantenido un perfil respetable. Es un diario de reconocimientos. De afectos.

López Ortega afirma en un sitio del libro:

“¿Una escritura secreta, íntima, como para llevar el pulso de los días? Se diría que es la promesa mínima a la que todo escritor se debe. Siempre será considerablemente mayor lo que callamos a los que decimos, y siempre preferiremos lo primero porque es la duda lo que nos carcome. Pero habrá que hacer un esfuerzo en un momento en el que todos creemos que el silencio es liberador. Salir de él, dar cuenta del horror cuando todo es celebración hueca”.

Este diario forma parte de la profunda herida cuya cicatriz será difícil de borrar de la piel de Venezuela.

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Lester L. López O.

Una vez superado el evento electoral del pasado 20M donde el candidato oficialista resultó vencedor para sorpresa de nadie, la situación de crisis económica donde la inflación superó el 100% el pasado mes, parece que tampoco sorprendió a nadie; la sociedad venezolana, que técnicamente supera el 80% de pobreza según los estándares mundiales, siguió su ritmo habitual de actividades para sobrevivir a la tragedia y agobio económico que padece. Pareciera que con la teoría de la dignidad abstencionista para que el régimen se enterara, una vez más, del rechazo que genera su incapacidad de resolver los principales problemas del ciudadano, fuera suficiente, en otras palabras, también la teoría de la desesperanza aprendida se ha apoderado de las mayorías venezolanas.

Pero esta desesperanza debería ser la principal preocupación de los dirigentes políticos de las oposiciones – término que de por sí ya es una tragedia en las actuales circunstancias – porque los mismos dirigentes creen que esa desesperanza es inducida por las acciones cínicas y prepotentes que caracterizan al régimen para hacer creer que son invencibles aún en las circunstancias más críticas y de mayor debilidad por las que ha pasado. Y esta apreciación es un nuevo error de los dirigentes de las oposiciones.

De alguna manera la ciudadanía ya sabe que esperar del régimen que nos desgobierna, ya sabe que su principal objetivo es mantenerse en el poder sin importarles el costo social y político que esto pueda acarrearle y, en consecuencia, actúa en función de mantenerse en el poder porque los costos de renunciar a el son muy altos, especialmente para sus dirigentes que ya figuran en diferentes listas de sancionados por la comunidad internacional.

Así que la desesperanza no es inducida por el régimen, aunque tiene una buena cuota en la misma, sino más bien porque la dirigencia opositora no ha sido capaz de ofrecer una esperanza válida para lograr el cambio político que de ella se espera. Desde las erráticas actuaciones realizadas en el 2016 por la Asamblea Nacional que finalmente no se puso de acuerdo en una estrategia única para salir del gobierno, la oposición pasó a ser oposiciones y a dispersarse en diferentes visiones que lo único que ha conseguido es el descrédito ante la población venezolana y darle oxígeno a un gobierno impopular deslegitimado por la comunidad internacional.

El régimen, que de bruto e incapaz en lides políticas no tiene nada, aprovechó esta circunstancia de las oposiciones para programar el fraudulento evento electoral e intentar legitimarse ante la comunidad internacional, cuestión que no logró, pero que no le impide seguir ejerciendo el poder por la vía de facto.

Ante la imposibilidad de enfrentar el fraude electoral de manera unitaria, las oposiciones decidieron que después del 20M era la oportunidad de volver a unirse para trazar una estrategia y lograr el cambio del gobierno. Desafortunadamente, hasta ahora, las diferencias entre las oposiciones solo se han incrementado y con ella ha disminuido las esperanzas de los ciudadanos de salir del régimen este mismo año.

Si la dirigencia opositora no termina de entender que para la mayoría de los venezolanos ellos son la mayor esperanza para lograr el cambio político mediante una estrategia única con una dirección unitaria, entonces, quedaran como los mayores generadores de desesperanzas en una población que se cansó de confiar en ellos y, llegado a ese punto, será mejor que busquen otros oficios.

@lesterllopezo 02/06/18

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Daniel Eskibel

Introducción a propósito de la calidad de la comunicación política

Para que la comunicación política realmente esté al servicio de los ciudadanos y de los dirigentes es imprescindible que, ante todo, sea buena comunicación. Porque la buena comunicación política facilita el diálogo y la escucha mutua entre políticos y ciudadanos, fomentando de ese modo el conocimiento realista del otro, de sus acciones y de sus problemas y ayudando a una mejor gestión social de las expectativas de unos y otros.

La política es comunicación. Siempre. Desde un principio. Buena comunicación es buena política, entonces. Política al servicio del ciudadano. Y un punto de partida relevante para hacer buena comunicación es conocer mejor los mecanismos mentales a través de los cuales se procesa la información política dentro del cerebro del ciudadano. Si el sistema político comprende más y mejor esos mecanismos estará en mejores condiciones de depurar de ruidos la comunicación política y hacerla más precisa, más eficaz, más eficiente, más abierta a la escucha, más dialogada y más democrática.

En suma: el conocimiento psicológico y neurocientífico puede ayudar a mejorar la comunicación política. Y la buena comunicación política construye ciudadanía y construye democracia.

Algunas definiciones operacionales

Conviene precisar, ante todo, los alcances de algunos conceptos que se manejan en este trabajo.

En primer lugar llamaremos ‘información política’ a toda información generada por el sistema político (partidos políticos, gobiernos, candidatos, campañas electorales y organizaciones vinculadas).

En segundo lugar usaremos indistintamente los conceptos ‘cerebro’ y ‘mente’. Esto es así por razones didácticas y de claridad expositiva y además porque a los efectos específicos de este trabajo no es relevante la discriminación entre lo biológico y lo psicológico.

En tercer lugar cuando nombramos el ‘procesamiento de la información política’ hacemos referencia a los eventos psicológicos ocurridos entre la búsqueda y obtención de esa información en un extremo y su almacenamiento en el otro. No estamos abarcando ni lo que ocurre antes de la búsqueda ni lo que ocurre después del almacenamiento.

Y en cuarto lugar téngase presente que tampoco ingresamos a un capítulo esencial de la comunicación política que es el de las emociones y sus efectos en la misma.

Por último es menester especificar que el enfoque de este trabajo se inscribe en la psicología política, disciplina científica cuyo cuerpo central de conocimientos se desarrolla a partir de sus experimentaciones específicas y de la integración de aportes provenientes tanto de otras ramas de la psicología como de las neurociencias y las ciencias sociales.

El cerebro como buscador activo de información

El cerebro humano es una portentosa maquinaria rastreadora de información. Desde el principio de los tiempos ha operado como un radar que detecta todo lo nuevo que surge en el ambiente, operación de vital importancia para la adaptación humana a la realidad y para la sobrevivencia misma. No recibe la información del entorno de un modo neutro y pasivo sino que sale a buscarla activamente.

Más que un receptor de mensajes, el cerebro es un buscador de información. En nuestro tiempo son tres los grandes ámbitos donde busca esa información. A saber:

La realidad material, el entorno físico en el que vive y por el que transita el ser humano

Los otros seres humanos con los cuales interactúa

Los medios de comunicación

Estos tres ámbitos actúan como inmensos repositorios de información, una información que se mueve, que circula, que se transmite…y que mientras lo hace va sufriendo transformaciones, agregados, eliminaciones, cambios, depuraciones, amplificaciones y todo un conjunto de modificaciones. La realidad material, las otras personas y los medios de comunicación, entonces, no son solamente repositorios de información sino que operan como filtros que dejan pasar algunas informaciones y otras no, y también operan como editores que reorganizan y resignifican el material informativo.

Del otro lado de esta triple pared, de esta triple capa de filtros editores de información, está el sistema político. Un sistema político que es un emisor perpetuo, incesante e incansable de información.

Ese sistema político está integrado por un abigarrado conjunto de elementos: partidos políticos de la más diversa orientación, dirigentes, militantes, estructuras comunicacionales, gobiernos locales, regionales y nacionales, legisladores, funcionarios y otras personas y organizaciones vinculadas directamente a la actividad política. Esta composición implica en primer lugar que la masa informativa que produce es inmensa, dispersa y diversa. Y en segundo lugar implica que es una masa informativa llena de contradicciones y de informaciones que se niegan y se excluyen unas a otras.

Toda esta abigarrada producción informativa desemboca en los repositorios ya mencionados de la realidad material, las redes de interacción humana y los medios de comunicación. Es sobre esa información, ya filtrada y editada, que el cerebro va a actuar como buscador, como radar, como detector.

Cuando creemos ingenuamente que una persona ‘recibe’ información política estamos olvidando que ese ‘receptor’ es activo y que su ‘recepción’ es el resultado de una tarea, de una acción. Para recibir pone en juego sus sentidos, sus habilidades cognitivas y su motivación. Inclusive la no recepción de los mensajes políticos es una conducta activa. En estos casos el individuo no se interesa, no atiende, no ve ni escucha. Muchas veces ni siquiera se entera de los mensajes, y en otras muchas se entera pero se los saltea y los deja pasar sin darse por enterado.

En una palabra: el cerebro busca y elige la información que va a recibir. Y descarta activamente la que no quiere recibir.

Las vías sensoriales

El primer contacto del individuo con la información política va a ser, siempre, el sistema sensorial. Allí están los puntos de contacto con el mundo: la boca, la nariz, los oídos, los ojos y la piel. Estas vías sensoriales son como nuevos filtros moduladores por los que pasa el mensaje político. Con la diferencia que están en el propio individuo y son manejadas por él. No son algo externo sino que forman parte de sus propios recursos personales.

Los seres humanos utilizamos las vías sensoriales en un doble sentido: por un lado para vivir la experiencia de la realidad y por otro lado para re-presentarnos psicológicamente esa realidad. Por ejemplo: vemos un objeto externo a nosotros (vivimos la experiencia) pero además lo podemos visualizar en nuestra mente cuando está ausente (re-presentamos la realidad en nuestra mente).

En definitiva: las vías sensoriales también inciden en la forma en que se piensa la información recibida.

A los efectos de una simplificación práctica, podemos hablar de tres grandes sistemas sensoriales: el sistema visual, el sistema auditivo y el sistema cinestésico.

El sistema visual refiere a la mirada y la visualización, incluyendo aspectos vinculados al espacio (formas, movimientos, colores…)

El sistema auditivo refiere a la escucha exterior y al diálogo interno, incluyendo sonidos, música, ruidos y lenguaje hablado externo e interno

El sistema cinestésico refiere básicamente a las sensaciones táctiles (tacto, temperatura, humedad…), las sensaciones recordadas, el sentido interno del equilibrio y la conciencia del propio cuerpo. Por razones didácticas vamos a incluir aquí también los sentidos del gusto y del olfato.

La Programación Neurolinguística (PNL) es una disciplina muy valiosa a la hora de comprender estos mecanismos sensoriales vinculados a la comunicación (O’Connor & Seymour, 1995). Como explica la PNL, si bien todos utilizamos los tres grandes sistemas sensoriales, de todos modos siempre hay uno que predomina en cada individuo. Entonces algunos serán más impactados por la voz y las palabras del candidato, otros por su sonrisa y su imagen y otros por las sensaciones casi físicas que sienten ante él. En cada caso dependerá del sistema sensorial predominante en cada uno.

Ahora bien, ¿es igualmente persuasiva la información ingresada por cualquiera de las vías sensoriales? Hace ya varias décadas que Mehrabian (1981) investigó los factores que más inciden en la comunicación persuasiva. Y aisló tres vectores fundamentales en la persuasión:

la imagen visual

las cualidades de la voz

el contenido de las palabras

¿Cuánto pesa cada factor? Según la investigación de Mehrabian, y considerando aquellos momentos en los cuales el comunicador habla de sus emociones o de sus actitudes, el peso relativo de cada factor sería el siguiente:

El factor visual pesa un 55 % (postura corporal, gestualidad, movimientos, colores, contraste figura-fondo…)

El factor auditivo influye un 38 % (tono y volumen de la voz)

Y el factor contenido de las palabras un modesto 7 %.

La vía sensorial visual, entonces, tiene un papel especial en la búsqueda y obtención de información llevada adelante por el cerebro. Porque esa vía visual le va a proporcionar información altamente relevante y sensible derivada de la decodificación de las emociones y las actitudes de los comunicadores políticos.

Estrategias de búsqueda y selección de información política

Algunas investigaciones han puesto énfasis en descubrir las estrategias que el cerebro pone en práctica para buscar, seleccionar y obtener información política. En particular se destacan los trabajos de Lau (1992, 1995), quien nos aporta algunas pistas extremadamente importantes.

Según Lau, hay dos patrones básicos para la búsqueda de la información política:

Focalizarse en un político individualmente y obtener toda la información posible sobre él antes de pasar a informarse sobre otro. Es la búsqueda candidato-individual.

Focalizarse en un determinado atributo por vez y obtener toda la información sobre ese atributo proveniente de los distintos políticos. Es la búsqueda entre-candidatos.

Los ciudadanos que utilizan el primer patrón de búsqueda, el candidato-individual, buscan activamente toda la información concerniente a un determinado político: las características de su personalidad, su programa de gobierno, su enfoque de los temas en debate en el país, sus declaraciones, sus propuestas…

Cada uno hace esta búsqueda de acuerdo a sus intereses y a la profundidad de su mirada, pero siempre apuntando a la ampliación de su información sobre ese político. Cuando tiene un panorama relativamente claro sobre él, recién entonces pasa a buscar información sobre otro político.

Distinto es el procedimiento de los ciudadanos que utilizan el segundo patrón de búsqueda, el entre-candidatos. Ellos toman un determinado atributo (la simpatía, la capacidad de trabajo, la actitud ante el gobierno, la posición frente a la temática del empleo, la salud, el aborto o cualquier otra) y comparan a los distintos políticos en función de este atributo. Y recién después de compararlos pasan a otro atributo.

En suma: el primer patrón se basa en los candidatos y el segundo en los atributos. El ciudadano busca información y para ello utiliza una de las dos estrategias antes señaladas. Ahora bien, de aquí surgen algunas interrogantes. A saber:

¿La búsqueda abarca a todos los políticos o solo a una parte de ellos?

Cuando se busca por atributos, ¿al cerebro le bastan unos pocos o tiene que revisarlos todos?

¿El cerebro busca siempre con la misma intensidad o hay períodos más fértiles para esa búsqueda?

Un concepto que puede ayudar a aclarar esta dinámica es lo que en psicología se conoce como “la regla del 37 %”, una regla que surge del análisis de la experiencia práctica de quienes trabajan en selección de personal. La regla (no consciente pero aplicada en la práctica) establece que cuando la persona que selecciona personal ha estudiado los perfiles del 37 % de los aspirantes al cargo, su cerebro ya tiene casi toda la información que necesita para decidir. Tan es así que a partir de ese momento elige al primer aspirante que supere al mejor perfil identificado hasta entonces.

Idéntico resultado obtuvo el Dr. Peter Todd (1997) estudiando un tipo de búsqueda y selección completamente diferente: la elección de pareja. El estudio se encuadra dentro de la línea de investigación de Todd conducente a matematizar comportamientos humanos complejos. Su modelo fue presentado en 1997 ante la Sociedad Británica de Psicología y describe que:

el cerebro estima silenciosamente la cantidad de personas que a lo largo de la vida le pueden resultar especialmente atractivas al individuo

cuando la persona conoce al 37 % de ese total de potenciales parejas, entonces el cerebro analiza las características de la mejor de ellas y construye así el perfil de pareja que busca

cada nueva persona atractiva que sea conocida luego de ese primer 37 % será comparada por el cerebro con la que definió el perfil buscado

finalmente, cuando alguien mejore ese perfil, el cerebro emitirá señales indicando que esa es justamente la persona indicada que se debe elegir

Ambos ejemplos sugieren que el cerebro humano no agota la totalidad de opciones posibles cuando debe optar entre una multiplicidad de alternativas, sino que se detiene en su búsqueda cuando evalúa que ya dispone de la información suficiente como para tomar una decisión. Una hipótesis a explorar sería si conocer al 37 % de los políticos ya le permite al cerebro clausurar la búsqueda, y otra sería si conocer el 37 % de atributos de un político ya le permite considerar que tiene información suficiente acerca del mismo. La misma secuencia de ideas permite postular la hipótesis de una mayor apertura para buscar información política nueva durante el primer 37 % de los años de vida de cada uno, y durante el primer 37 % del período inter-electoral, y también durante el primer 37 % de cada campaña electoral.

¿Cómo sabe el cerebro humano que ha llegado al 37 % de los casos posibles? Porque opera de modo inconsciente como una gran computadora que ingresa grandes magnitudes de información y estima a altas velocidades la cantidad de casos posibles. La intuición o el sentimiento de que “ya ha visto suficiente como para formarse una opinión” se apoya sobre complejos cálculos y estimaciones que realiza el cerebro por debajo del nivel de la conciencia.

Decodificación aberrante de la información

Finalmente la información política está en el cerebro del votante. Recortada, seleccionada, subrayada, fragmentada, editada, modificada…pero ahora sí dentro del cerebro. Pero hay un nuevo problema: la información está codificada.

Claro que en este aspecto la información política no es original ni se diferencia mayormente de los otros tipos de información. Ya sabemos que todo emisor codifica sus mensajes, los subordina a ciertos conjuntos de reglas y de significados. Cada uno tiene sus propios códigos y subcódigos y es inevitable que utilice los mismos. Pero luego el receptor decodifica esos mensajes, los traduce. Y para esta tarea de decodificación utiliza no los códigos del emisor sino los suyos propios, los que el receptor ha aprendido a lo largo de su vida. Y las diferencias entre los códigos del emisor y los del receptor explican una parte muy trascendente de las dificultades de comunicación.

El nivel socioeconómico, el perfil psicográfico y actitudinal, la formación cultural, el género, la edad, la filiación política, las ideas religiosas, los valores humanos…todos estos vectores implican subcódigos que van a incidir significativamente en la codificación y decodificación de la información. Pero además cada uno construye su peculiar combinación de códigos y subcódigos y en función de ella surge su “mapa” de la realidad. Este mapa es un reflejo de la realidad pero es diferente a ella (es un modelo, al igual que el mapa que usamos en geografía representa a un determinado territorio pero físicamente no lo es). Y así cada uno también utiliza su propio mapa de la realidad para encriptar la información que emite, aunque tenga tan naturalizado el proceso que ni siquiera percibe que está encriptando. Luego el receptor traducirá esa información en base a su propio mapa de la realidad, el que podrá tener más o menos puntos de contacto con el mapa del emisor.

En definitiva, una misma información política será traducida de diversa manera por cerebros que utilizan distintos códigos, subcódigos y mapas de la realidad. Ello puede dar lugar a lecturas diferentes, a interpretaciones distintas, a veces a dudas y/o confusiones y a modificaciones de la información que ya nunca más será igual a sí misma. Es lo que Umberto Eco (1985) llama la decodificación aberrante.

Claro que en la comunicación política ese fenómeno es mucho más agudo aún, sobrecargando en mucho la tarea de traducción que debe realizar el cerebro.

El circuito cerrado de la política

Los políticos suelen no percibirlo, pero sus códigos, subcódigos y mapas son muy diferentes de los del ciudadano común. ¿Por qué? Porque el mundo político es un mundo que tiende a cerrarse sobre sí mismo, a plegarse hacia su interior, funcionando como en un circuito cerrado de televisión.

Quienes forman parte de ese mundo, quienes lo integran a plenitud, constituyen un segmento netamente minoritario de la sociedad. Son miembros del gobierno a nivel ejecutivo, legisladores nacionales y locales, dirigentes partidarios, periodistas especializados, militantes activos y núcleos de ciudadanos altamente interesados en la política. Uno de sus mayores problemas comunicacionales, justamente, es que frecuentemente no pueden o no quieren reconocer ese carácter de minoría que los caracteriza. No a algunos, sino al conjunto del sistema.

¿Por qué son minoría? Tal vez por una característica propia de la democracia representativa: los representantes están para eso, para ocuparse de los asuntos a los cuales sus representados no pueden o no quieren dedicarle su tiempo. La mayoría delega determinadas responsabilidades en ese pequeño subconjunto minoritario. Y deja para ellos la atención cotidiana de esos asuntos. Esto no significa que los ciudadanos no quieran saber lo que ocurre en el ámbito político. De ninguna manera. En realidad el ciudadano de comienzos del siglo 21 quiere saber y, más que eso, quiere opinar. Pero el matiz que debemos comprender es que eso está muy lejos de un involucramiento en el día a día de la política.

El sistema político, entonces, es una minoría de la sociedad contemporánea. Así lo certifican todas las encuestas que se realizan en cualquier lugar del mundo occidental. Todos los estudios, con variaciones de país a país, revelan que el subconjunto de personas muy interesadas en la política es un fragmento bastante menor del total de ciudadanos.

Pero además de constituir una minoría, los miembros de este segmento social construyen su propio mundo: el lenguaje, los conceptos, los hechos, las iniciativas, los proyectos, las polémicas, la sutileza de los matices, las respuestas de unos a otros…todo este edificio se levanta a partir de un seguimiento cotidiano de la política. Seguimiento que solo esta minoría realiza, y que es particularmente ajeno a las mayorías. Y como mundo aparte que es, su propia dinámica le lleva a divorciarse del lenguaje, la sensibilidad y la experiencia de los restantes segmentos sociales.

Así es que el sistema emisor de información política funciona en circuito cerrado: una exaltada intervención de un senador opositor estará básicamente orientada a sus pares oficialistas, los que reaccionarán con respuestas aludiendo a sus rivales, quienes volverán a responder…Todos refiriéndose a hechos y más que nada a palabras conocidas por el mundillo político, todos dando por sabidos los antecedentes y las entrelíneas. Desde afuera, el ciudadano común muchas veces no escucha, en otras ocasiones escucha pero no entiende, y en otras entiende pero no comparte la trascendencia del punto. Es otro mundo.

A veces, solo a veces, algunos hechos y algunos mensajes políticos abren grietas en el circuito cerrado y llegan con impacto al gran público (ese que sigue su vida como si nada mientras los políticos se enfrentan con fiereza). ¿Cuándo se presentan estas grietas? Solo en tres oportunidades:

Ante hechos excepcionales

Ante políticos excepcionales

Ante excepcionales procedimientos de comunicación política.

Fuera de las excepciones, fuera de las grietas en el circuito cerrado, la decodificación que hace el cerebro de la información política es aberrante. O sea totalmente divergente de lo esperado por el emisor. Porque el receptor vive en otro mundo, y tiene sus propias reglas para interpretar los mensajes.

Construcción de juicios políticos

¿Cómo se procesa y cómo se almacena la información política en el oscuro laberinto del cerebro?

A partir de la información de que dispone, sometida a todas las torsiones y distorsiones señaladas anteriormente, cada ciudadano formula juicios respecto a los diferentes políticos. O sea que su cerebro produce afirmaciones y negaciones respecto a algunos de ellos, sus conductas y sus ideas. Y produce evaluaciones positivas y/o negativas a su respecto.

El cerebro, según las investigaciones de Huang y Price (2001), cuenta con 2 mecanismos distintos para esta tarea:

Procesamiento online

Procesamiento basado en la memoria

El juicio online sobre el político ocurre de modo espontáneo ante el encuentro con información relevante al respecto. Es un procesamiento “sobre la marcha” y conducido por impresiones del momento. El cerebro lleva un “contador de evaluaciones”, una “cuenta corriente” de juicios sobre determinado candidato, y ese resumen se actualiza cada vez que aparece información nueva. El episodio que motiva la actualización del “contador” puede llegar a olvidarse con cierta facilidad, pero la actualización de la cuenta permanece.

Un ejemplo hipotético: ante determinada información la persona establece el juicio de que el político X es corrupto. Luego van apareciendo a lo largo del tiempo nuevas noticias ante las cuales la persona vuelve una y otra vez al juicio de que X es corrupto. Llega un momento en el que la persona posiblemente olvide mucha información concreta, pero mantiene bien presente su juicio sobre el candidato.

En el caso del procesamiento basado en la memoria, en cambio, el ciudadano no almacena juicios sobre el político sino informaciones respecto al mismo. Entonces debe evocar la información, recuperarla del archivo, y recién a partir de allí formular un juicio. Este modo de procesar la información política es menos frecuente que el anterior.

De manera que tenemos juicios basados en la memoria y juicios online. Estos dos modos de elaboración de la información se suman a la otra díada ya explicitada anteriormente: el procesamiento de la información sobre cada uno de los políticos y sobre la comparación de los atributos de varios políticos. A estas variables tenemos que agregar una más: la motivación que cada ciudadano tiene para obtener información política y para destinarle tiempo a su evaluación.

El factor motivacional

La motivación para la búsqueda de información política se distribuye desigualmente en la sociedad. Los más motivados se encuentran habitualmente entre los formadores de opinión. Su modalidad para obtener, procesar y almacenar la información política se caracteriza por ser un escrutinio político por político, profundizando en uno tras otro sucesivamente.

Por otro lado, en el extremo opuesto de la escala, están los menos motivados de todos en materia política. Ellos tienen una recordación mucho menor de los hechos políticos ya que su esfuerzo cognitivo para obtener información al respecto es muy limitado. Su modalidad predominante de búsqueda de información es la comparación de atributos entre distintos políticos.

Archivo de la información política en la memoria

La forma en que el cerebro archiva la información política en la memoria depende de los factores ya señalados:

Estrategias de obtención de información en base a políticos o en base a atributos

Mecanismos de formulación de juicios ya sea online o basados en la memoria

Grado de motivación para la obtención y el procesamiento de la información política

La interacción entre estos factores da lugar a diferentes modalidades de archivo de la información política en el cerebro:

Algunos archivos son más superficiales y otros más profundos y completos

Algunos ciudadanos archivan mucha más información que otros. Y esa información está mucho más teñida de interés y de color emocional

Mientras unos ciudadanos archivan en distintas “carpetas” correspondientes cada una de ellas a un político distinto, otros archivan en “carpetas” correspondientes cada una a un atributo diferente

Algunos ciudadanos archivan impresiones y juicios rápidos sobre los políticos (juicios que luego irán actualizándose ante cada nuevo episodio que los involucre) mientras que otros archivan una memoria más detallada de los hechos y posicionamientos que van adoptando esos políticos.

A modo de conclusión provisoria

La Psicología Política está produciendo conocimientos relevantes acerca de lo que sucede con la información política que ingresa al cerebro del ciudadano. Esos conocimientos no son definitivos ni abarcan la totalidad del campo de estudio. Sin embargo son pistas sólidas para seguir avanzando en la tarea de iluminar ese laberinto oscuro que por momentos parece el cerebro, pistas para que deje de ser una caja negra y comience a volverse más transparente.

Seguramente varias de estas pistas son sorprendentes para el sistema político, ya que desafían su olfato, contradicen algunos lugares comunes e instauran una lógica diferente. Pero del acercamiento entre sistema político, especialistas en comunicación y expertos en psicología política seguramente irá surgiendo una comunicación política que cada vez esté más al servicio del ciudadano. Una comunicación política que tendrá tanta mayor calidad y efectividad cuanto más logre alinearse con los mecanismos mentales de procesamiento de la información.

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Maquiavelo &Freud. Psicología para cambiar la política

https://maquiaveloyfreud.com/mecanismos-comunicacion-politica/

Trabajo publicado originalmente en la Revista Comunicación y Pluralismo de la Universidad Pontificia de Salamanca (España).

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