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Opinión

Maxim Ross

No vayan a creer mis lectores que me voy a referir en estas notas al repetitivo tema de todas las miserias que ha creado la “revolución bolivariana” en nuestro país, pero si quizás a uno que creo ha sido poco tratado y debatido, cual es el de la “miseria de las ideas”, no solo las que lleva consigo la propia ideología conductora del “proceso”, sino de las que han faltado del lado de quienes la adversan y, a veces, es oportuno recordar una breve historia de ellas, tales que pueden ayudar a comprender mejor de que se trata esta “revolución” que, como muchos han señalado y ahora lo hacen sus propios defensores, poco tiene de un autentico cambio y mas de otra manera de hacerse de la riqueza de Venezuela.

Mucho se ha escrito en este mundo para entender en algo la historia del conocimiento en la humanidad y algo pudo aportar la filosofía para esa comprensión, desde ideas tan clásicas como aquella de “solo se que no se nada”, atribuida a Sócrates hasta la concienzuda investigación de Aristóteles y Platón para situarnos en un formato mas riguroso y sistemático de comprensión. Pasan los años y en una escala de avanzada llegamos a nuestros días con la igualmente clásica dialéctica hegeliana, al “Imperativo Categórico” kantiano, al descubrimiento de la razón cartesiano y así y así, hasta que ese intento fabuloso de querer entender que cosa somos fue fulminado drásticamente por las luminosas ideas de Carlos Marx.

Miseria de la filosofía.

Se trataba, nada mas y nada menos, de desmontar el aparato construido sigilosamente durante siglos del vinculo entre las ideas, la razón y la realidad. Aristóteles y Platón, de un solo plumazo desaparecerían en la pluma de Marx puesto que el materialismo histórico no podía admitir ninguna otra cosa que la historia explicada por la lucha de clases. Esa ley inexpugnable del determinismo arrasaría con cuanto concepto, idea o razón se atravesase. Pero eso no bastó: la dialéctica hegeliana sería puesta al revés y la tesis, la antítesis y la síntesis no se darían sino en el terreno del materialismo y el determinismo. Nada, ni nadie tendría incumbencia sobre el final de la historia. La “batalla” contra la filosofía había sido ganada. No quedaba nada por explicar.

Una clase contra otra nos daría la pauta de como progresó o no la humanidad. Guerra, conflictos, batallas todos explicados por esa ley inmutable que daría con el fin de la historia y cuyo desenlace sería el surgimiento del socialismo, cuando la clase explotada venciera a la explotadora y se alcanzara el reino aquel donde habrían desaparecido todas ellas. El ser humano alienado de las ideas que no eran las suyas habría sido liberado.

Menos mal que a alguien se le ocurrió que esa argumentación debía ser refutada y fue Karl (otro Karl) Popper quien se dio a cargo de la tarea.

Miseria del historicismo.

Pocos trabajos pueden ser tan cortos y tan sustantivos como este desarrollo de Popper contra el determinismo histórico, el historicismo, cuyo comienzo esta en poner en duda si puede construirse una ley de la historia y, mas todavía, si de ella se puede prescribir o predecir. Muy lejos del enfoque marxista le da un respiro a la Filosofía al regresar al campo donde las ideas y la realidad alguna relación tienen, no dialéctica, por cierto, sino en dirección a explicar sucesos y acontecimientos en esa mezcla de la inteligencia y la realidad que son los conceptos, las teorías y las leyes que no se vuelven inmutables.

Detrás queda la lucha de clases como único determinante de la historia cuando otras “pequeñas” esferas del conocimiento, de la voluntad operan para explicar los fenómenos. La unilateralidad materialista desaparece para dar paso a lo multidimensional que, aunque mas complicado, es mas cercano a la vida real.

Pues bien, nada de eso ha sido asimilado por el marxismo criollo, que sigue apegado al determinismo en un país donde, inclusive, se puede poner en seria duda aquello de la lucha de clases con el petróleo insertado en el medio entre capitalistas y proletarios. Tanto es así que todavía la “revolución” no consigue “patente de corso” de ninguna de las clases sociales. Por esa razón esta batalla que se libra en Venezuela bien puede ser llamada:

Miseria de la revolución.

En general las “revoluciones”, todas, todas, terminan causando miseria, porque, como es lógico, su único objetivo es destruir el orden establecido. Así pasó con la francesa, la rusa, la china, la mejicana, la cubana y, por supuesto, la venezolana. La lógica de este suceso es inevitable pues, si su mandato es ir contra la monarquía, el orden feudal o el capitalismo no queda otra alternativa que abatirlos, a la fuerza o por “cuotas” como ha sido aquí. Por esa razón, todas esas cosas que nos suceden día a día, la falta de comida, de medicinas, de agua, de luz, de transporte, todas ellas, decía son producto de esa lógica destructiva. No hay otra explicación.

Todos esos males y carencias se sintetizan en una sola palabra: miseria, porque resulta que en ese combate contra el orden establecido la “revolución” se lleva por delante todas las fuerzas productivas pre existentes, es decir, las que crean bienes y servicios, las que producen, las que invierten, las que prestan dinero, etc., etc., con el fin de sustituirlas por aquellas del “nuevo orden”, las comunas, los consejos productivos, los “koljoses”, las granjas colectivas, las cuales a final de cuentas han sido y son incapaces de sustituir las primeras, ergo, el resultado es una repentina o progresiva miseria.

Algunas revoluciones se dieron cuenta de ello a tiempo y otras no y el resultado está a la vista: para evitar o evadir la miseria tuvieron que apelar al orden precedente, en el caso de las mas modernas, al orden capitalista. La China, en primer lugar, seguida por Vietnam, Laos, Camboya, hasta Corea del Norte o Cuba, poco a poco van por ese camino, eso sí resguardando el poder para el partido comunista del lugar. El caso contrario fue el de la Unión Soviética, la que muy tarde se dio cuenta y se desmoronó de un solo golpe.

La pregunta es que hará la venezolana y que camino va a tomar después de estas elecciones, si el “soviético” o el “chino”, de lo que depende que tengamos mas miseria o, quizás, una rectificación que la atenúe o la revierta, pero, en todo caso la miseria de la revolución no está en los hechos materiales, sino en la mente, en la cabeza de sus líderes. Su grado de inteligencia, su obsesión ideológica o su apego al materialismo histórico serán determinantes a la hora de escoger un camino u otro.

Como dijimos antes, depende de que se imponga en Venezuela la “miseria de la filosofía” sobre la “miseria del historicismo”. Desde luego, seria mucho mas conveniente y preferible que no estemos en ese dilema y que se imponga el orden y el cambio que supere esa vieja dicotomía, esto es el regreso al capitalismo, a la libertad, al bienestar y a la democracia ajustadas y superadas por esta triste experiencia que no dudo en llamar “miseria de la revolución”

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José Rosario Delgado

En particular y empírico diccionario, considero a Venezuela país votátil. O sea, que vota y puede votar. Que vota. Es propenso a votar. Tiene 70 años de historia de voto universal, directo y secreto. Siete décadas ejerciendo el derecho a votar y practicando el deber de votar. Las dictaduras de antes, como la dictadura actual, conscientes de lo votátil que es la nación, eventual y tramposamente convocaban elecciones. Hubo una época en democracia en que era obligatorio votar. Para todas las diligencias cívicas y ciudadanas se exigía la escarapela “Votó” que adherían en la Cédula.

No sólo eso, sino que los partidos democráticos obligaban a sus militantes traerles el resto de las tarjetas de la baraja electoral para demostrar que sí habían votado con la verde o con la blanca. O con la amarilla. Las organizaciones de izquierda también obligaban a sus testigos y miembros de mesa a traerles ese tarjetero para justificar el pago del trabajo que significaba cuidar votos inexistentes por lo fácil de robárselos.

Hoy día existe el registro electoral permanente que significó un avance importante en las conquistas ciudadanas pues, antes, abrían un proceso de inscripción para poder votar el primer domingo del mes de diciembre del año de las elecciones, fecha fijada con anterioridad por el Consejo Supremo Electoral, que sí era un consejo electoral y supremo de verdad. No como el contubernio electorero que existe hoy y que pervirtió al REP y al funcionariado electoral que dio ejemplo y organizó comicios en otros países por su respetabilidad.

Todo eso hace suponer que teníamos una cultura democrática dentro de un Estado de libertades con un sistema electoral respetable y confiable. Transparente y abierto a todos los controles porque estaban representados todos y cada uno de los partidos políticos por muy pequeña que fuera su militancia o por muy grandes que fueran sus siglas. Compromiso había entre todos los participantes y sí protagonistas del acto de votación.

Por esa condición de país votátil que tiene Venezuela es que muchos no entienden cómo es eso que el sector más importante del país en esta coyuntura política, y en esta crucial situación socioeconómica, la oposición democrática, esté convocando al pueblo a no votar como manera de salir del nefasto régimen chavista de maduro y sus tombos e iniciar la solución de los múltiples problemas y la hambruna que nos agobia.

“No entiendo nada…”, decía un amigo cuando se hallaba en una encrucijada existencial sin explicación ni justificación. Bueno, así estamos. No votar como bandera de lucha ante la más grave crisis humanitaria jamás sufrida por Venezuela en toda su ya larga vida e historia republicana, dictaduras incluidas, y mucho menos con una experiencia democrática superior a los 40 años de cívica y ejemplar sucesión gubernamental mediante elecciones libres y soberanas.

Afortunadamente, por esa votatilidad que caracteriza a Venezuela es que vemos que cada día mucha gente se suma a quienes iremos a depositar nuestro Voto el domingo 20 de mayo por la más clara opción contraria al régimen continuista, oportunista y comunista de los que pretenden aferrarse al poder por el poder mismo, con promesas que nunca cumplen, ofreciendo lo que nunca cumplirán y profiriendo las amenazas que sí cumplen al pie de la letrina…

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Antonio Ecarri

La historia enseña a quienes quieran aprender de ella, pero parece que los actuales mandatarios no les importan o no conocen experiencias nefastas, de arrebatos electorales precedentes, que hicieron naufragar a gobiernos que se veían mucho más sólidos que el actual.

Dos ejemplos deberían servir –hay otros, pero no quiero abrumar- a quienes hoy gobiernan Venezuela para que vean, en ese espejo retrovisor de la historia, cómo el monstruo de la arbitrariedad, que produjo aquellos desaguisados, se nos viene acercando a toda velocidad. Nos referimos a dos ejemplos: uno acontecido el siglo XIX y otro ocurrido el siglo XX, que en términos históricos es como decir antier y ayer.

El del siglo XIX, en 1878 para ser exactos, ocurrió cuando el General Francisco Linares Alcántara, después de haber llegado a la silla presidencial gracias a la decisión de su jefe político, Antonio Guzmán Blanco, se le tuerce a éste, aconsejado por quienes no habían podido gobernar con aquel -buena parte de la elitista sociedad caraqueña despreciaba al hijo de Antonio Leocadio, por ser nieto de “la Tiñosa”- le dio la “patada histórica” a su jefe y pretendió impulsar una reforma constitucional para prorrogarse el mandato. Convocó unas elecciones para una Asamblea Constituyente y como el pueblo se dio cuenta de la añagaza, dejó solas, íngrimas, las Plazas donde se iban a efectuar los comicios y no le quedó otra cosa por hacer, al gobierno, que convocar la Constituyente saltándose todo procedimiento legal, incurriendo en un auténtico golpe de estado. La Providencia fue la que intervino en este caso, pues Linares Alcántara enfermó de repente y murió, dando al traste con todo el entramado anti guzmancista que provocó el regreso de éste, pero esa es otra historia.

Lo importante señalar es que las añagazas electorales, si el pueblo no las secunda, de no ser ignorante o alcahuete, se desploman sus afanes y sus protagonistas. Al pobre José Gregorio Varela, quien pretendió mantener el legado de Linares Alcántara, lo depusieron en menos de una semana, desde Carabobo, con la Revolución Reivindicadora.

En el siglo XX también hubo una intentona de arrebato electoral, cuando el General Marcos Pérez Jiménez -siempre generales, atravesándosele al pueblo- quiso saltarse a la torera el proceso electoral que debía convocarse para el relevo presidencial y aconsejado por el abogado –cuando no son generales son abogados, unos y otros… sin probidad, son unos azotes- Laureano Vallenilla Planchard, en vez de convocar elecciones libres como lo preveía la Constitución se fue, por peteneras, a invitar al pueblo a un plebiscito donde muy pocos concurrieron y un Consejo Supremo Electoral, igualito al actual, proclamó ganador al dictador. Eso ocurrió el 15 de diciembre de 1957 y el resultado, anunciado, por el Consejo Supremo Electoral, fue el siguiente: a favor de la continuidad del régimen (del Presidente, Congreso, Asambleas Legislativas y Concejos Municipales): 86.7%; y en contra, (la oposición) obtuvo el 13.3%.

Obviamente, ante ese “triunfo” apabullante del régimen, en ese mes de diciembre rodaron botellas del mejor champagne por las escaleras de Miraflores y, apenas cinco semanas después, por esas mismas escaleras corrían despavoridos los capitostes de aquel régimen de oprobio que gobernó por diez largos años (¿dije largo?... estos llevan 19 y les parece poco) y pretendió, al cabo de esos dos quinquenios de tiranía, saltarse a la torera la legalidad electoral democrática, siendo defenestrado por una alianza cívico militar. Es que sean civiles o militares, generales o abogados, juntos o separados, cuando hay probidad nunca hay azote.

Si después de conocer los precedentes históricos, el gobierno decide continuar con esta farsa electoral, cuyo resultado todo el mundo conoce –aunque haya quien se haga el distraído- le va a acontecer algo inesperado, pero intuyo que nada bueno puede ser. Porque vemos no solo por el retrovisor del carro de la historia, sino por el parabrisas también se otea lo que viene por delante: una comunidad internacional que no va a reconocer ese “triunfo”, por truculentamente descarado; y, todo lo que han pensado hacer Maduro, junto a Raúl y Díaz Canel en Cuba, de darle una vuelta a la manivela de la dialéctica comunista, como hicieron chinos y vietnamitas, se les va a dificultar enormemente y cuidado si no lo pueden hacer. Maduro propone un diálogo post mortem después del 20 y, otra vez en Dominicana. A estos solo se les puede creer si los avalistas son gringos y cubanos, lo demás es “bullshit” (los cubanos son más gráficos, que los gringos, con el calificativo, digo, pero es lo mismo).

Mientras tanto, al pueblo venezolano solo le sale repetir, en el siglo XXI, lo que supo hacer en los siglos XIX y XX: dejar solas las calles el 20 de mayo, de lo demás se encargará la historia, a ver si se repite como farsa, como tragedia o como futuro luminoso. De nosotros depende.

aecarrib@gmail.com

@EcarriB

 3 min


El 20 de mayo será decidido si en Venezuela continuará la dictadura militar y para-militar de Maduro por un tiempo indefinido o será abierta una brecha hacia una dificultosa y probablemente larga transición hacia la democracia. La candidatura de Falcón representa la segunda alternativa. Esa es también la alternativa que debería haber representado la oposición unida si es que no hubiera decidido corregir sus primeros errores con mayores errores.

Las vías erráticas que llevaron a la MUD a discutir en la República Dominicana sobre el tema electoral sin llevar a un candidato unitario, a no usar las propuestas rechazadas por la dictadura como plataforma para una candidatura unitaria y el haber llamado a la abstención sin levantar otra alternativa, han conducido a esa alianza política que una vez fue la MUD, a transitar por las oscuridades más densas de la noche antipolítica.

¿Puede haber mayor contrasentido que una asociación electoral, creada para fines electorales -la MUD fue siempre solo eso y nada más que eso- llamando a la abstención? Sin participación electoral la MUD no es la MUD. El llamado Frente Amplio (la MUD más organizaciones civiles adictas a la MUD) solo podía tener cierta lógica en el marco de un proceso electoral como ha sucedido con todos los frentes amplios de nuestro tiempo (desde los frentes populares de los años treinta hasta ahora). Un frente amplio sin elecciones es como un pez sin agua. Los frentes amplios son electorales o no son. No obstante, la MUD convirtió al frente amplio venezolano en un frente abstencionista, el primero en la historia nacido para no hacer nada.

Errores tras errores que llevaron a que el espacio político abandonado por la MUD fuera invadido por las tendencias más extremistas de la oposición. La ayer llamada por la MUD "oposición a la oposición" representada por la antipolítica pseudo insurreccional de la señora Machado, dejó de ser así la “oposición a la oposición” y se transformó en la fuerza directriz de la MUD. Por lo mismo, la abstención se convirtió -desde el día cuando emergió la candidatura de Falcón- en una tercera candidatura.

Tesis: La abstención no solo es la abstención. La abstención ha llegado a ser la candidatura de la MUD en contra de la candidatura de Falcón. Cuando llegue el momento de los recuentos y sean contadas las abstenciones (los “niníes”, los abstencionistas clásicos y los de la MUD) la MUD podrá cantar victoria. Habrá derrotado a Falcón. Más, no a Maduro.

Ya están agotados los débiles argumentos esgrimidos por la MUD para legitimar su gran aberración anti-electoral: ¿Qué no están dadas las condiciones con ese CNE? Las condiciones son las mismas del 15-D. ¿Votar sin elegir? Pero para elegir tienes que votar. ¿Qué en dictadura no se vota? Precisamente al revés: un demócrata vota siempre en contra de una dictadura pues solo en democracia nos podemos dar el lujo de no votar. ¿Qué estas no son elecciones? Las cosas no dejan de ser lo que son por el hecho de que le cambies el nombre ¿Qué votando la dictadura será legitimada? A una dictadura solo la legitima la abstención pues con abstención no hay fraude ¿Qué Falcón traicionó a la MUD? La ruta de Falcón es exactamente la misma que abandonó la MUD ¿Qué los resultados están cantados? Pero si hay una gran abstención no solo estarán cantados sino, además, recitados y orquestados ¿Qué hay que recurrir a otras formas de lucha? Uno se pregunta cuáles. ¿Huelga general?: la MUD no controla sindicatos obreros. ¿Insurrección?: la MUD perdió después del 2017 su poder convocador de masas. ¿Comunidad internacional?: son gobiernos que se reúnen una vez al mes para hacer una declaración y luego volver a casa. En fin, desde el “yo no soy abstencionista pero no voto”, hasta llegar a la guinda de la torta: “el dictador va a caer solo”, la MUD no ha logrado justificar, ni siquiera ante sí misma, su capitulación electoral.

Precisamente la inconsistencia de la no-opción asumida por la MUD explica la andanada de agresiones o “guerra sucia” desatada en contra de Falcón por dirigentes políticos que hace un par de meses decían exactamente lo contrario. Evidentemente, en cada una de esas agresiones yace el indesmentible peso de una culpa no asumida. No es primera vez que ocurre algo parecido.

Fue el psicoanalista italiano Luigi Zoja –uno de los que más ha dedicado su obra a analizar el fenómeno de las patologías colectivas- quien llevó las deducciones de Freud con respecto a los sentimientos de culpa personales al plano de las relaciones sociales (ver por ejemplo su libro “Paranoia: locura que hace historia”, Madrid, FCE, 2014) De acuerdo a Zoja, todo ser (individual o colectivo) que arrastra una culpa, intentará borrarla mediante una exculpación. El proceso de des-culpabilización puede ser llevado a cabo a través de dos procedimientos. El primero es la reflexión analítica. El segundo, desviando la culpa hacia un objeto externo. Ese objeto puede ser un pueblo, un grupo o simplemente una persona. Se trata del “chivo expiatorio” cuya función es hacer cargar a unos con las culpas de los otros (para decirlo con las palabras del antropólogo René Girard)

Sobre la base de esta breve reflexión podemos explicarnos la furia descargada por algunos personeros de la MUD en contra de la persona de Falcón. Ella se debe al hecho de que Falcón ha retomado el hilo político abandonado por la MUD. Solo por este hecho, más allá de lo que diga Falcón -lo que importa es lo que representa- su candidatura es el testimonio de una política renegada por la MUD, es decir, de su culpabilidad. Pues si llegara a triunfar Falcón, no solo Maduro, también el abstencionismo predicado por la MUD serían los grandes derrotados.

Una eventual victoria de Falcón sería una derrota de Maduro pero también lo sería de la MUD. Pero a la vez, si Falcón es derrotado por un margen no muy elevado, todo el mundo sabrá que esa derrota habría podido ser evitada por la MUD si es que no hubiera caído en la trampa tendida por sus propios errores y culpas. Por consiguiente, la presencia de Falcón representa, por el solo hecho de existir, una amenaza existencial para la no-política de la MUD. Esa es la razón por la cual cada voto por Falcón tendrá un valor tridimensional: Primero: en contra de una dictadura. Segundo: en contra del abstencionismo. Tercero: a favor de una presidencia en condiciones de iniciar el proceso de transición hacia la democracia.

Nadie por el momento puede predecir nada pero es evidente que enfrentar a dos enemigos a la vez hará muy difícil (aunque no imposible) un triunfo electoral de Falcón. Sin embargo, más allá de los resultados, la candidatura de Falcón ya ha cumplido una tarea histórica: la de mantener la continuidad de la lucha electoral y democrática en contra de Maduro. De este modo, aún perdiendo Falcón, seguirán vigentes las bases de esa política. Reasumiendo a esa política, y no la del abstruso abstencionismo predicado hoy por la MUD, la oposición estará en condiciones de retomar su camino. El mismo que nunca debió haber abandonado.

En cualquier caso, la última palabra no ha sido dicha todavía.

mayo 11, 2018

POLIS: Política y Cultura

https://polisfmires.blogspot.com/2018/05/fernando-mires-el-abstencionism...(POLIS)

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John Magdaleno

Un artículo reciente del autor comienza estableciendo lo siguiente:

Venezuela experimenta hoy la crisis más importante de su historia contemporánea, que se observa en una economía contraída y disfuncional, un esfuerzo estratégicamente deliberado del gobierno para consolidar el autoritarismo y una sociedad empobrecida, con oportunidades y condiciones de vida cada vez más precarias y psicosocialmente afectada por 19 años de intensa polarización.

La pregunta que se plantea a partir de esta situación es si Venezuela está a punto de iniciar una transición hacia la democracia y una progresiva apertura de su economía o si, por el contrario, está por enfrentar una profundización del autoritarismo (o el arribo de un neototalitarismo) y una mayor estatización económica.

Después de profundizar sobre las condiciones por las que atraviesa el país y explicar con ejemplos la forma como algunos países han avanzado hacia la transición, Magdaleno postula

….. para que la transición hacia la democracia se inicie en Venezuela, deberían combinarse los elementos de varios patrones o caminos de redemocratización. No solo porque es lo que luce teóricamente plausible, sino también porque, conforme al análisis del contexto y las estrategias de los actores, tal combinación es probablemente lo único que vuelva la transición empíricamente factible. Quizás una mayor presión internacional –cuyas implicaciones no están acotadas únicamente a una eventual intervención militar–, la creciente movilización de diversos sectores sociales, una fractura de la coalición dominante estimulada por algunos soft liners –cuyos intereses pueden estar siendo amenazados por el mal desempeño económico y político del régimen político– y, eventualmente un acuerdo entre partidos y líderes claves –que deberían estar en capacidad de vencer el clima de desconfianza existente en la opinión pública, si desean ejercer más eficazmente su función de representación– podrían volver teórica y empíricamente factible la transición hacia la democracia en Venezuela.

Las presiones por una reforma económica son visibles incluso en el interior de la coalición dominante. El principal interrogante sobre este particular apunta hacia su naturaleza, orientación y alcance. Lo curioso es que ambos procesos –la transición hacia la democracia y la reforma económica–, que no necesariamente están causalmente relacionados, podrían resultar más inter- dependientes de lo que se piensa. Veremos.

Nueva sociedad No 274, marzo-abril de 2018. ISSN: 0251-3552, www.nuso.org>.

Ver la versión completa del artículo (Pdf) que se incluye como anexo.

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Luis R Mendoza

Reconocernos en nuestros antepasados y en sus luchas populares, es una forma de arraigarnos a la tierra madre, a esa de la que muchos partimos por diversas razones, pero a la que siempre volvemos, incluso, para reivindicar sus gestas ancestrales. En esta oportunidad quiero referir un hecho que cumplió trescientos nueve años de realizado y que involucra a nuestro pueblo.

El 8 de Marzo de 1709 se inició una querella por el derecho a la tierra de nuestros ancestros aborígenes de San Mateo, estado Aragua. Esta acción contenciosa la originó un indígena nacido en este pueblo en 1678, llamado Mateo de Oroguaipur, quien para entonces era el Cacique Principal. A continuación transcribimos parte de la demanda que encontramos en nuestras investigaciones en el Archivo General de la Nación (AGN). El extracto es el siguiente:

Diego Francisco de la Cruz Alarcón, Abogado de la Real Audiencia, Protector General de los indios de esta Provincia en nosotros y en nombre de Don Mateo de Oroguaipur, Cacique Principal de los indios del pueblo de San Mateo, situado en los Valles de Aragua y por los demás indios de dicho pueblo como más haya lugar dijo y por el mejor que puedo y deseo y mi perjuicio de otro cualquier quien les competa parezco ante Vuestra y digo que dichos indios de dicho pueblo por más de diez, veinte, treinta, cuarenta años y de tiempo a esta parte, que están y han estado labrando y sembrando las tierras de vegas y montañas a dicho pueblo y en ellas han hecho las sementeras y labores pasteando con sus bestias y ganados, los patios de ellas en cuya posesión han estado sin encontrar vinieron de persona alguna y ahora Doña Violante de Ochoa habrá tiempo de cinco años poco más o menos que vendió un pedazo de tierras a Diego Franco, el cual a hecho fabrica de trapiche en ellas (…), las tierras por una razón se haya los pobres indios sin tierras en que labrarla por quien siento claro y asentado que se las han usurpado”… (AGN, Sección Encomiendas, años: 1607-1710, tomo XVI, f.4)

Cuatro años después, en 1713, se dio otro reclamo en el marco del mismo proceso por el derecho a la tierra, en esta oportunidad:

Don Mateo de Oroguaipur, Cacique Principal del pueblo del Señor San Mateo, jurisdicción de esta ciudad de Santiago de León de Caracas. En mi nombre y de los demás indios de dicho mi pueblo como más haya lugar de Vuestra Señoría, parezco y digo que imploro que Dios guarde tiene mandado muchos años, a se señalen y demarquen los términos de todos los pueblos de indios de esta provincia dándoles una legua a cada viento de los cuatros principales medidas desde el centro de la plaza. Como todo consta de la Real Cédula que para en el Archivo de Gobierno y por no haberse ejecutado la Real voluntad se hallan los naturales de con grandes trabajos originados de no tener tierras donde labrar por estarlas poseyendo diferentes personas…

A les pido y suplico sea servido de proceder según y como llevo pedido por convenir así al servicio de ambas majestades y al bien utilidad de mis indios y ser justicia que pido y juro lo necesario. Don Mateo de Oroguaipur. (En: AGN, Sección: Tierras, Letra: S, nº 1, 7 de Julio de 1713).

Esta lucha continúa por el resto del siglo XVIII y parte del XIX, no obstante, la correlación de fuerzas siempre fue contraria a las aspiraciones de los aborígenes que mantuvieron sus reclamos; aunque hubiesen sufrido un proceso de asimilación y criollización en el sentido de abandonar prácticas culturales propias y asumir las del invasor y sus descendientes, aunque sicréticamente.

Es importante recalcar la loable labor emprendida por Mateo de Oroguaipur y su significación histórica, siendo ya hora de dignificar su esfuerzo por el bien de sus semejantes. Asimismo, es propicia la ocasión de rendirle un merecido homenaje para este venidero 12 de Octubre del año en curso y sucesivos, en el marco del día de la Resistencia Indígena, y que pase a ser patrimonio cultural e histórico del estado Aragua, ya que en nuestra localidad posee esta distinción.

Ahora bien, en este contexto de lucha social librada por el paisano Oroguaipur, es valioso señalar, que él es referencia en, por lo menos, tres importantes autoridades intelectuales sobre el tema colonial, a saber: Eduardo Arcila Farías, en El régimen de la encomienda en Venezuela (pp. 285 y 296); Lucas Guillermo Castillo Lara, en Materiales para el estudio de la historia provincial de Aragua (p. 143); y el Hermano Nectario María, en Venezuela Mariana, o sea relación histórica compendiada de las imágenes más celebres de la santísima Virgen en Venezuela (p. 250).

Es pertinente acotar que el Hermano Nectario María, en la obra antes referida, hizo el siguiente señalamiento:

Era, en este venturoso año (1709) cacique de la comunidad indígena de San Mateo, Don Mateo de Oroguaypuro u Oroguaipur, quien gozaba de gran prestigio entre sus coterráneos y quien en legitima y debida forma había, en ese mismo año, ante las autoridades competentes, presentando un reclamo pidiendo que los terrenos usurpados a los indios les fuesen devueltos, recibiendo esta solicitud el fin apetecido’. (Ídem).

Para finalizar, sirva este historiar para reivindicar el legado de lucha de nuestros ancestros aborígenes.

San Mateo, 9 Mayo de 2018.

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La sociedad venezolana fue formada para participar políticamente a través de los procesos electorales y buscar mediante el voto la oportunidad de influir en los cambios políticos que el país en su momento y oportunidad reclamaba.

En tal sentido, la sociedad en general fue reduciendo la democracia al voto y, con el transcurso de los años, perdió la capacidad de valorar el rol de las instituciones políticas en la democracia, de comprender la importancia de profundizar el principio de autonomía municipal y complementarla con la descentralización como política para fortalecer la confianza en el modelo democrático.

Pero, aun cuando la sociedad se acostumbró a votar libremente, la indiferencia de los venezolanos por las formalidades y solemnidades de los actos públicos facilitó el camino para que las fechas y los procesos electorales se convirtieran en herramientas discrecionales al servicio de un proceso político.

El debate político sobre el proceso electoral del 20 de mayo de 2018 se ha centrado en un dilema entre votar o no votar, olvidando que el voto es un derecho más no una obligación. En consecuencia, hay libertad de ejercerlo o no. Recordemos 1999, cuando más del 50% de los electores no opinaron y no votaron en la aprobación de la Constitución de 1999, reeditada en el 2000.

El desgaste emocional de la sociedad electoral venezolana por intentar exponer las razones para votar y para no votar, es responsabilidad directa de una dirigencia política que no ha logrado construir entre ellos los consensos básicos para garantizarle a los electores venezolanos una hoja de ruta unitaria para enfrentar las elecciones del 20 de mayo y con base en la cual orientar políticamente a sus electores.

Varios caminos se han propuesto. Por un lado, María Corina Machado propone la dimisión del Presidente; por otro, múltiples sectores, como el Frente Amplio y los diputados jóvenes, proponen no participar porque no hay condiciones adecuadas. Como es obvio, el candidato presidencial y quienes le acompañan plantean la necesidad de participar electoralmente para el cambio político y, por último, otros actores, como la Conferencia Episcopal Venezolana, han propuesto posponer las elecciones porque no hay condiciones para ellas. Todo esto sin olvidar el enjuiciamiento del Presidente de la República vía TSJ en el exilio.

Independientemente de los argumentos de una u otra propuesta, el 20 de mayo está cerca y los desafíos que se nos presentarán como sociedad luego de esa fecha, al margen de los resultados, exigen de manera impostergable un acuerdo político entre la dirigencia que permita una hoja de ruta unitaria para asumir esos desafíos.

La existencia de hecho de la Asamblea Nacional Constituyente y la propuesta que esta presentará para una reforma constitucional, representa claramente el gran desafío post elecciones presidenciales, independientemente de los resultados electorales.

Por cierto, Henri Falcón ha anunciado que, de resultar ganador, no se juramentará ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Por lo tanto, ese escenario alerta de un posible enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y la ANC.

Resulta oportuno destacar que el régimen de manera silenciosa ha dado señales sobre algunos pasos que ha dado la ANC en función de esa posible reforma constitucional. En tal sentido, en enero 2018[1], se anunció la concreción de una metodología a los fines de presentar propuestas orientadas hacia una nueva Constitución.

En el mes de marzo[2], otra nota de prensa informó sobre la presentación a la junta directiva de la ANC de un primer informe con propuestas para la reforma constitucional. A lo largo de los meses, distintos medios han venido registrando algunos de los temas que supuestamente la ANC ha trabajado para esa propuesta de reforma constitucional, a saber:

Uno de esos temas es la reforma del sistema judicial. El 8 de febrero de 2018[3] se informó sobre el acuerdo entre ANC y TSJ de crear canales de comunicación permanentes para los aportes y propuestas hacia la nueva Constitución y en ese sentido, el 23 de marzo de 2018[4], se anunció una consulta nacional para la reforma del sistema de justicia en el país, que supuestamente iniciaría en los estados Vargas y Miranda.

Otro tema es el nuevo modelo económico productivo socialista. El 3 de abril 2018[5] se anunció una consulta nacional en esta materia y, el 23 de abril[6], una nota de prensa destacó que en el debate constituyente se planteó la necesidad de revisar los artículos 115, 302 y 303 de la Constitución, que tienen que ver con el modelo económico y de propiedad privada.

Estos son los dos temas que tienen mayor cobertura en los medios digitales, acompañados por la presentación de las propuestas de la juventud en octubre del año 2017[7].

Por su parte, Hermann Escarrá ha insistido en incluir en la Constitución el tema de la traición a la patria ante las acciones sistemáticas de sectores de la derecha de aupar intervenciones militares foráneas en Venezuela y ha anunciado que el tema educativo también está en la agenda de la reforma con la finalidad de reforzar en el orden histórico y geográfico.

Así mismo, Escarrá ha propuesto, en primer lugar, recuperar la figura del Senado[8], pero en el marco del modelo de Estado Comunal. En segundo lugar, sobre la necesidad de perfeccionar y mejorar la figura del Consejo de Estado como figura permanente de consulta al más alto nivel, en materias estratégicas como la seguridad, defensa de la nación y finanzas internacionales.

Los desafíos que tenemos que enfrentar como sociedad están allí y el debate político electoral queda corto, la necesidad de construir niveles de cohesión social básicos para enfrentar esos desafíos está condicionada a la posibilidad de concretar un acuerdo político entre la dirigencia política, que les permita asumir el rol de ser orientadores de la opinión pública en momentos tan confusos y complejos.

La sociedad civil no puede seguir invirtiendo tiempo, energía y emociones en organizarse, sin una hoja de ruta que oriente ese esfuerzo y sin un liderazgo que asuma su rol de dirigentes de una sociedad, entendiendo los sacrificios y riesgos que ello supone cuando no hay democracia.

@carome31

[1]18 de enero 2018.

[2]Panorama. Escarrá: ANC avanza en documentos previos al anteproyecto de la Constitución. 25 de marzo 2018.

[4] 23 de marzo de 2018.

[5]3 de abril 2018.

[6] 23 de abril 2018.

[7]10 de octubre de 2018.

POLITIKA UCAB. Mayo 8, 2018

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