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Opinión

Jesús Elorza G.

El desconcierto era total entre los miembros integrantes del Consejo Nacional de Universidades (CNU) reunidos en sesión ordinaria en la Universidad Politécnica Territorial del estado Lara “Andrés Eloy Blanco”. Nadie podía creer el anuncio formulado por el Ministro de Educación Superior Hugbel Roa de asignar ¡¡¡30 mil millones de bolívares para la realización de los Juegos Universitarios JUVINEU 2017 del 27 de noviembre al 6 de diciembre. En su pomposo anuncio, estuvo acompañado por la recién electa gobernadora quien se permitió trasmitir un mensaje-amenaza del camarada Nicolás, en el sentido de garantizar el apoyo logístico a los atletas que estén en las universidades, cuyas autoridades ¡¡¡pretendan secuestrar la participación de estos jóvenes!!! Solo le faltó decir que universidad que no asista a los juegos serán intervenidas.

Uno de los rectores, intervino para señalar, que no lograba entender, como los problemas fundamentales de la crisis del sector universitario fueran dejados de lado y solo limitan la posición gubernamental a la celebración de juegos deportivos. Las dificultades derivan, fundamentalmente, de políticas gubernamentales orientadas a la restricción de la autonomía y la democracia, a la asfixia presupuestaria y a la precarización del trabajo académico en nuestras universidades.

Tiene razón, el colega que acaba de intervenir y respaldo sus argumentos, dijo una de las rectoras. El principio fundamental de la autonomía fue vulnerado cuando se decidió la intervención de Instituciones Universitarias y la violación de sus normativas. En 1999 fue intervenido el proceso de democratización de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Rómulo Gallegos (UNELLARG) y luego, en orden cronológico, fueron intervenidas la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR) y la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (UNELLEZ) y lejos de resolver esta situación, las medidas del régimen tienden a agravarlas con una represión desmedida con el trágico resultado de estudiantes asesinados y encarcelados. La protesta de la comunidad universitaria ha sido criminalizada. El CNU no puede permanecer callado e inerte frente a todo esto.

No pasemos por alto, el grave y progresivo deterioro provocado por el cerco presupuestario contra nuestras casas de estudio, dijo uno de los representantes estudiantiles. El cerco económico contra la Universidad Venezolana, impide su crecimiento, limita el trabajo de investigación y extensión, y profundiza la inequidad social, pues sin recursos para becas, comedores y providencias estudiantiles adecuadas, los bachilleres provenientes de los sectores de la población de menores recursos no pueden continuar sus estudios; y sin un crecimiento en infraestructura, nuevas carreras y personal calificado, es imposible aumentar la oferta académica de cupos para cubrir la demanda con una educación de calidad. La deserción estudiantil y profesoral supera el 50% de la plantilla universitaria.

Señor ministro, frente a su oferta deportiva de realización de juegos, me permito señalarle una frase muy común en los escenarios deportivos nacionales e internacionales “¡¡¡Con hambre no hay deporte!!!”….No funcionan los comedores universitarios por la falta de presupuesto…..a esos juegos, asistirán atletas con hambre.

Los diferentes ministros de la educación superior a pesar de ser egresados universitarios, se olvidan de los temas salariales que afectan a los trabajadores de la comunidad: obreros, empleados y profesores. A pesar de los reiterados planteamientos de los organismos gremiales: Sindicatos y Fapuv sigue sin resolverse tan álgido tema, señaló uno de los representantes profesoral. Las propuestas de ajuste salarial para el personal activo y jubilado que las organizaciones gremiales han entregado a las autoridades ministeriales se han hecho con apego a las Normas de Homologación. Desde 2004, la respuesta ha sido el decreto unilateral y a destiempo de ajustes insuficientes.

El ministro viendo aquella oleada de críticas a su demagógico planteamiento, intervino bruscamente para dar por finalizada la reunión…..Los juegos van y aquellas universidades que no asistan que se atengan a las consecuencias….

Los integrantes de la Asociación de Rectores y Rectoras Bolivarianos (ÁRBOL) como era de esperarse, acompañaron al ministro en su violento retiro. Uno de ellos, se atrevió a preguntarle ¿Camarada, por qué su empeño en montar unos juegos y no atender a las necesidades de las universidades? ….recuerde que la crisis también nos afecta a nosotros.

-Bueno camarada, déjeme decirle que esos juegos hay que inaugurarlos como sea en la fecha prevista….porque a lo mejor en enero ya no soy ministro….y no voy a pelar ese boche de 30.000 millones de bolívares…..ni pendejo que fuera…..tengo que garantizar mi retiro.

El ministro, representa una mala copia de la autora norteamericana Suzanne Collins, con sus Juegos Universitarios que en realidad, por, la crisis que atraviesa el sector universitario, deberían llamarse “Los Juegos del Hambre”, dijo uno de los rectores en su rueda de prensa.

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En junio de este año 2017, mi esposa y yo, que estábamos para ese momento en Tampa, Florida, decidimos venir por un tiempo a España aprovechando mi pasaporte francés. La situación en Venezuela estaba tan mal, con tendencia a ponerse peor tal y como ha sucedido, que los amigos consultados en esa ocasión fueron unánimes en recomendarnos que no volviéramos a Venezuela. En ese momento estaba en plena efervescencia el enfrentamiento de los estudiantes con las fuerzas de seguridad del régimen de Maduro que culminaban todos los días en muertos, heridos y cientos de detenidos.

Lo que no nos imaginámos nunca es que íbamos a encontrar, al poco tiempo de nuestro arribo a Asturias, una situación de tanta inestabilidad política y de tanta importancia para toda España como es la decisión de unos políticos catalanes de declarar a Cataluña como un estado independiente de España, lo que fue culminado por el Parlament de esa entidad autonómica el 27 de octubre.

No se trata de cualquier episodio difícil y complejo de los que suceden en todos los paises de vez en cuando, sino de uno que fue clasificado por Felipe González, expresidente del gobierno español por 12 años, como el más complicado y peligroso que haya enfrentado España en sus 40 años de régimen democrático a partir de la aprobación de la constitución de 1978.

La conducta de los líderes de los independentistas catalanes me ha recordado un poco a la de Maduro y su mafia en su decisión de seguir siempre adelante en su empeño de mantener a toda costa sus objetivos, ignorando que no representan más del 48% de la población catalana según se ha visto en las votaciones de los últimos 18 años, que su decisión era ilegal y anticonstitucional y que las consecuencias económicas serían impactantes. . Decidieron convocar un referendum el 1 de octubre que fue declarado ilegal por el Tribunal Constitucional del país y lo llevaron a cabo contra viento y marea. Según ellos lograron más de dos millones de votos de los cuales el 90% votó a favor de declarar la independencia. Después de dudas y vacilaciones de Puigdemont, el presidente de la Generalitat, que desechó la solución deseada por muchos de convocar a eleciones autonómicas, el Parlament catalán. con una muy leve mayoría de votos independentistas, dió el paso final el 27 de octubre.

El gobierno de Rajoy trató torpemente de impedir el referendum a toda costa hasta el punto de cometer la insensatez de permitir que la guardia civil actuara violentamente en el referendum del 1 de octubre, lo que fue reflejado de inmediato en todos los periódicos internacionales dando la idea de que en España se persigue a la gente por sus ideas. Ha debido permitir el referendum en paz y luego no reconocerlo porque ya estaba declarado ilegal por el Tribunal Constitucional.

Para mí es evidente que España no puede permitir que una de sus regiones autonómicas, sobre todo de la importancia económica de Cataluña, se declare independiente, atentando expresamente contra todo lo consagrado en la constitución de 1978 bajo la cual España ha vivido sus mejores 40 años. Sin embargo, los líderes de JxSi y de la CUP desde las votaciones autonómicas del 25 de septiembre de 2015, en las que obtuvieron el 48% de los votos a pesar de haberle dado un caracter plebiscitario sobre la independencia, han venido siguiendo un plan para declararla en 18 meses. Así lo han proclamado por las televisoras y periódicos de Cataluña a pesar de que todas sus acciones han sido declaradas ilegales por el Tribunal Constitucional. El 6 y 7 de septiembre, los independentistas usando su escuálida mayoría de apenas 3 votos aprobaron la ley del referendum del 1 de octubre y una ley de transitoriedad que contenía los primeros pasos a tomar después de declarar la independencia. En esa ocasión ignoraron olímpicamente a los diputados de la oposición a los que ni siquiera se les dejó hablar

Como era de esperarse, el gobierno de Rajoy decidió aplicar el artículo 155 de la constitución española que autoriza al gobierno a intervenir en cualquier región autonómica donde se cometan faltas graves contra la constitución, como último recurso para preservar la legalidad y la existencia misma de la nación española.

Se destituyó a los miembros del gobierno catalán y se convocó a elecciones autonómicas el 21 de diciembre con lo cual quedó disuelto el Parlament. Además los miembros del gobierno catalán han sido querellados ante la Audiencia Nacional y los miembros de la Mesa del Parlament ante el Tribunal Supremo. Los primeros han sido enviados a la cárcel por la jueza Carmen Lamela y los segundos esperaron una semana más para ser juzgados por el Tribunal Supremo.

Ante esta acción de la justicia española se han rasgado las vestiduras, han puesto el grito en el cielo, aduciendo que son sanciones injustas y desproporcionadas, diciendo que ahora en la España autoritaria de Rajoy hay presos políticos. No les importó anunciar con bombos y platillos que habían decidido despreciar todos los llamados a volver a la legalidad, se rieron de la Constitución española que Cataluña aprobó en 1978 con el 90% de los votos a favor y ahora asumen el papel de víctimas ante la actuación de la justicia.

Por otro lado, ignoraron adrede las consecuencias económicas de su acción. Hasta el momento más de 2000 empresas importantes de Cataluña han decidido cambiar su sede social a otras zonas del país. Los primeros en hacerlo han sido CaixaBank y Sabadell, grandes bancos incluso a nivel nacional. El cambio de sede social no parece muy grave pero a la larga va a traer efectos perjudiciales a la economía de Cataluña. Algunas de estas empresas han cambiado también su sede fiscal lo que sí es un golpe directo a las finanzas catalanas.

Puigdemont y cinco de sus consejeros se fueron a Bélgica para huir de la justicia española. Han montado un show de víctimas del estado español al que califican de antidemocrático y hasta franquista. Se fueron a Bélgica porque este es un país donde también hay un problema de sececionismo latente entre flamencos y valones. Además es uno de los miembros de la Unión Europea más renuente a conceder la extradición de cualquier ciudadano europeo. Sin embargo, Puigdemont desea encabezar una lista única para las eleciones autonómicas del 21 de diciembre y uno no entiende cómo va a hacer campaña electoral desde un país extranjero.

Mientras tanto las autoridades de la Unión Europea, que por cierto tienen su sede en Bruselas, han apoyado al estado español todo el tiempo y con toda claridad, porque saben que Cataluña independiente es un muy mal ejemplo para una gran cantidad de regiones europeas que desearían también la independencia o un mayor grado de autonomía.

Mi opinión personal, por lo que he ido viendo y sintiendo desde que llegué a España, es que este es un problema nada fácil, que no se va a resolver por la vía judicial y que va a renacer constantemente hasta que se le busque una salida política a largo plazo si es que realmente existe esa solución. Quizás acepten una autonomía aún mayor que la que disfrutan actualmente, pero ese no parece ser el deseo de muchos catalanes que quieren independizarse a toda costa. Veremos qué sucede en las elecciones del 21 de diciembre pero todo el mundo se pregunta qué pasará si vuelven a ser mayoría los independentistas en el número de escaños en el parlamento catalán.

Estaba a punto de terminar este artículo cuando me he enterado de que Carme Forcadell y otros cuatro miembros de la mesa del Parlament catalán en su aparición ante el Tribunal Supremo han aceptado la aplicación del artículo 155 por el gobierno de Rajoy y han dicho que la declaración de independencia del 27 de octubre fue solo simbólica. Es decir, han abjurado de todo el proceso que los llevó hasta aquí. Se ve que la presencia de un juez dispuesto a actuar de acuerdo a la ley asusta al más valiente. Esto va a ser un fuerte golpe contra el independentismo y contra el show montado por Puigdemont en Bruselas.

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Editorial de El Nacional

09 de noviembre de 2017 01:01 AM

Cuando una persona se encierra en su casa durante una larga temporada y no se deja ver, los vecinos comienzan a murmurar. La ausencia de quien antes era callejero y dicharachero provoca comentarios, preguntas sensatas, inquisiciones cargadas de preocupación. Se siente un vacío en el barrio, una notoria falta en la urbanización, una ausencia que aumenta debido a la desaparición de quien fuera antes animador de la rutina y el más generoso anfitrión.

¿Dónde está el amigo de los días llenos de vida? ¿Cuál es ahora el destino de quien fuera repartidor de copas y licores, voz de las tertulias de la esquina? Los vecindarios que se congregan para buscar las razones de una despedida tan inesperada de quien fuera factor fundamental de la rutina cumplen un deber relacionado con las cosas que más importan, los asuntos de la vida cotidiana, los negocios de los cuales dependen temas caros para la gente común.

Más todavía cuando se sienten ruidos en la residencia del ausente. Si el domicilio del amigo extraviado se caracterizó antes por el sosiego, las bullas que sienten de pronto en las estancias del domicilio multiplican las hablillas y los temores. No está muerto, porque levanta la voz entre los suyos. Hay gente que grita en el apartamento, lo que era paz parece es ahora guerra doméstica. De pronto salen del interior unos íntimos mal encarados, unos tipos apurados y desmañados cuya conducta contrasta con la afabilidad que mostraban antes y que hacía las delicias del contorno. Ciertamente no está muerto, porque no deja de gritar entre los suyos, pero ya no forma parte de la comunidad que tanto lo quería, se puede pensar con fundamento. De allí el aumento de un clima de desasosiego y asombro.

Un día llegó la agencia de mudanzas, pero no se llevó nada. Los muebles no salieron de la casa. Ni un pelo se movió. Todo se mantuvo intacto. De pronto aparecieron unos obreros con unas latas de pintura, pero no se ocuparon de retocar el frente, ni tampoco las piezas del interior. No se vio movimiento, con seguridad. Nada importante sucedió. Los pintores estuvieron allí de paso y de balde, porque al final se quedaron esperando en la acera sin ganas de trabajar, o debido a que el dueño no tenía plata para pagarles.

Todo esto aumentó la curiosidad de los ociosos de la cuadra, y aun de los que regresaban afanados de sus trabajos, para que se mantuviera una atmósfera de inquietud que trascendió hacia otros vecindarios que se habían enterado de la curiosa vicisitud y que se interesaban por saber cómo marchaba el asunto.

Un día se estacionó el carro de la funeraria en el frente de la casa del vecino. Los señores de uniforme negro entraron con premura y permanecieron un par de horas en lo que se asumió como una reunión de gran importancia, eso que llamamos cuestión de vida o muerte, pero salieron con las manos vacías. No volvieron con el féretro que se esperaba, pero sembraron la idea de que el vecino había muerto y había sido enterrado en el patio trasero de su hogar, para no molestar más de la cuenta.

A estas horas nadie sabe si hubo sepelio, ni otro episodio digno de atención, en suma, pero un tufo de cementerio se ha apoderado del lugar.

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A pesar de ciertas vacilaciones, propias de un país en el que hay cada vez menos certezas y en el que casi todo pareciera ocurrencia de última hora, hace tres semanas arrancó la temporada de béisbol, según manda una tradición iniciada hace setenta y dos años, cuando un pequeño grupo de empresarios fundo, un 27 de diciembre, en los altos del cine Capitolio, la liga de béisbol profesional.

Cuatro años antes, el Presidente Isaías Medina Angarita había declarado como fiesta nacional el día en que Venezuela ganó en La Habana, el Campeonato Mundial. Así, el béisbol tomó para siempre, el titulo de pasatiempo nacional y, como ya lo he escrito alguna vez, quedó sancionado como nuestro deporte oficial, el que nos vuelve a todos devotos de una religión laica, capaz de juntarnos (¿no es esa, dicen los que sabe, la función de las religiones?), como casi nunca ocurre por estos días, tan marcados por el desacomodo y el conflicto. Quedó, así pues, como el juego que nos envuelve a casi todos y nos hace fanáticos de algún equipo, no importa no hayan pisado un estadio, y nos abastece de palabras y frases, imprescindibles para contarnos y explicarnos la vida. En fin, estamos “Hechos de Beisbol”, de acuerdo al excelente resumen sociológico propagado hace algunos años en la cuña de un refresco.

Por estos días he estado releyendo una recopilación de artículos de José Ignacio Cabrujas, uno de los intelectuales más importantes de la Venezuela reciente. Tengo para mí que desde su afán literario supo interpretar al país, arrimando claves importantes que ayudan a entenderlo. Su “mientras tanto y por si acaso” me pareció, en este sentido, una explicación ingeniosa y profunda para desentrañarlo desde su condición minera. En estos tiempos de confusión y enredos, en los que el país se “desnortió”, como diría Cantinflas y semeja encontrarse siempre en transición, quien sabe hacia dónde, no hay duda de que hace mucha falta su juicio agudo, envidiablemente bien escrito, siempre ocurrente, atrevido y honesto.

Algo que tal vez se sepa menos es que Cabrujas era fanático del béisbol y seguidor de los Tiburones de La Guaira. En algún momento le preguntaron: ¿Y por qué no de Leones o Navegantes del Magallanes. "Porque estoy acostumbrado a las minorías", dijo. "Jamás cruzó por mi cabeza la idea de pertenecer al partido Acción Democrática que es como pertenecer al Caracas, o al partido socialcristiano Copei que es como pertenecer al Magallanes, prefiriendo por el contrario mi inscripción y el agobio consecuente en el casi extinto Partido Comunista de Venezuela, que era como pertenecer al Deportivo Vargas".

A mediados de 1995, tras nueve años sin que su divisa pudiera obtener el campeonato y cuando ya la famosa “guerrilla guaireña” era apenas un vago recuerdo, le envió una carta a Pedro Padrón Panza, dueño del equipo, informándole que se separaba de las filas escualas y se dedicaría a mirar los toros desde la barrera, muy de lejitos y hasta de soslayo, sin angustias ni sudores, ni tampoco emociones mayores de esas que zarandean al corazón de un fanático. Adicionalmente, indicaba que “Los Tiburones no llagaban ni a boquerones”, que eran como Unión Republicana Democrática (URD), un partido político que siempre terciaba en las elecciones presidenciales a sabiendas de que no podía ganar, ni siquiera alcanzar una votación mínimamente decente, comparación ésta que resultaba desmedida y casi sacrílega entre nosotros, los hinchas del bando guaireño, pero que se la perdonábamos porque, al fin y al cabo, Cabrujas era Cabrujas.

“Se me ha ido en esta carta, señor Padrón, lo que es la vida, una última militancia. Ya no soy nada y eso hace de mí un hombre libre. Pero irremediablemente solitario. Porque del Magallanes, nunca; y del Caracas, menos. Del Cabimas, ¿Tal vez?”

Sin embargo, al cabo de muy pocos meses, Cabrujas, arrepentido, volvió a dirigirse a Padrón Panza mediante carta pública también en El Nacional, a fin de confesarle que, a falta de La Guaira, quiso llenar el vacío afectivo con El Pastora, club que le “resultó un anti-clímax, algo que un hombre de 58 años no puede permitirse” y se despedía en su epístola como “un ex tiburonero que no sabe cómo volver sin parecer oportunista”. Ese artículo apareció el sábado 21 de octubre, el mismo día en el que, al atardecer, Cabrujas moría de un infarto en Margarita.

Fue, pues, su último artículo, en el que dejo constancia de la “renovación de su última militancia”. Quedo como texto imborrable para uno, feligrés guaireño y cabrujiano hasta la médula.

El Nacional, miércoles 8 de noviembre de 2017

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La muerte de la MUD mostró la traición de los partidos políticos del siglo XX, la descomposición en el liderazgo político, una brutal desconfianza del ciudadano y un Ambiente Político Real caracterizado por la inexperiencia de operadores políticos que deberán transformarse en verdaderos líderes. La muerte de la MUD, ahora y después del viernes 3 de noviembre, muestra a un régimen autocrático militarista acorralado que intenta una huida hacia adelante como resultado de la presión internacional, a tal extremo que pudiera condicionarlo a un default mientras que a lo interno, el hambre y la miseria exponencial delatan la posibilidad cada vez más cercana de una explosión social.

La muerte de la MUD, entonces, hoy dibuja a un régimen que trastabillea e intenta, por ser autocrático-militarista una huida hacia adelante y en su desesperación, de manera perversa, ordena la destrucción de la AN para lo cual de forma cobarde, usando la infra-política demanda el apoyo de un Partido Político en Armas inmoral que acepta que se le emplee como Gobierno Cívico-Militar los viernes de cada semana. Esas maniobras pudieran colocar a Venezuela como una sociedad en calamidad político-social. Calamidad político-social entendida como el infortunio y desgracia creada por el post-chavismo, generador de tribulaciones y conflictos en la sociedad venezolana, hasta colocar al país a nivel de la hecatombe, del desastre. Calamidad político-social que va aumentar, necesariamente, la observación internacional y el rechazo de múltiples gobiernos a esta tiranía cobarde del hiato Maduro-Padrino.

Esta calamidad político-social como desgracia es lo que pretende este régimen acorralado que no tiene forma para desdibujar la tiranía, no tiene manera de conseguir recursos monetarios, no tiene aliados ni en América ni en el mundo, y en lo que se refiere a China y Rusia, tendrán estos países que pensarlo bien frente a la calamidad político-social que promueve el bestiario militarista. Bestiario militarista que se aprovecha del dolor, de la necesidad y la penuria de la mayoría de los venezolanos. Así el bestiario como gobierno no puede entender a nuestro millares de jóvenes hambreados que no pueden asistir a la escuela, mucho menos a las múltiples madres heroínas que no tienen como elaborar el sustento diario para la familia, y a los millones de hombres que viven en situación de vergüenza mientras el régimen autocrático militarista disfruta de la mieles del poder y, sobretodo, de la corrupción y de la conducta gansteril asociada a la droga.

La calamidad político-social muestra como un régimen acorralado, apoyado por el Partido Político en Armas como Gobierno Cívico-Militar, intensifica una perversa guerra psicológica, enfermiza, primitiva, incrementa la persecución en múltiples direcciones hacia los venezolanos y persigue al cuerpo de Diputados. El bestiario militarista se afinca en la calamidad político-social y se muestra como gobierno, empleando la peinilla y el machete, e imponiendo la fuerza para aumentar la desgracia y el dolor de un venezolano común y corriente que no tiene trabajo, que no consigue alimento, que no recibe asistencia médica y que, además, quedó sujeto al fraude electoral del 15-O creando una enorme frustración en quien hasta ahora había defendido el voto como un modo de participación política contendiente.

La calamidad político-social hace que los demócratas tengamos que entender definitivamente que el CNE, junto al Plan Republica y el dominio de los medios de comunicación, no garantiza un proceso electoral de acuerdo a lo establecido en la Constitución, en especial en su artículo 2 de la Ley de Procesos Electorales. La calamidad político–social obliga, entonces, frente a este régimen acorralado en huida hacia adelante a fortalecer el comportamiento ciudadano para construir un respuesta frente a la creciente ingobernabilidad. La calamidad político-social que llena de dolor a los venezolanos es quizás el factor que explica una frustración frente a la política doméstica, una ausencia total de gobierno, una desintegración de la AN y, frente a todo esto, al bestiario militarista como gobierno cívico-militar en la peor situación política del país.

La calamidad político-social en Venezuela llama, aún en su dolor, a la ciudadanía que es quien decide haciendo uso de la resistencia civil para enfrentar la conflictividad. La calamidad político-social tendrá que construir una respuestas alrededor a los más altos valores del venezolano, entendiendo la desgracia política que se ha encumbrado desde el golpe de Estado del 4-F y 27-N. La calamidad político-social que hoy vive Venezuela es el producto de un grupo de uniformados, en concordancia con el marxismo-leninismo derrotado en 1973, hicieron las paces para reflotar la locura del marxismo en América Latina. Léase la calamidad político-social reconoce la combinación criminal del castrismo conjuntamente con unos inescrupulosos golpistas, que entendieron y entienden que las bocas de fuego podrían servir para lograr un cambio social en la Republica… Esos barbaros deben saber que destrozaron la República, que lo que hay es hambre y miseria, pero además de eso -mucho más importante- hay aún con la calamidad político-social que padecemos una mayoría de hombres y mujeres que no están dispuestos a permitirle al régimen acorralado en su huida hacia adelante, que puede lograr atornillar a la barbarie del socialismo a juro en América Latina.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 07 de noviembre de 2017

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Marianella Salazar

El régimen ha sido eficiente en aplicar sus estrategias para poner en evidencia las miserias de una dirigencia opositora que, al hacerle el juego a un gobierno de naturaleza criminal como el de Maduro, ha llevado a la sociedad civil venezolana al desaliento y la frustración. El gobierno avanza en su estrategia para que se manifieste lo peor de una clase política que en casi veinte años de un proceso envilecedor terminó por traicionar la ética y los principios a cambio de unos supuestos espacios que son un absurdo en sí mismos, despojados de toda competencia, que solo sirven –como se sabe– para financiar nóminas de partidos políticos.

Estamos frente una nueva fase de estrategia gubernamental para terminar de aplastar a una oposición que luce derrotada, destruir lo que queda de la Asamblea Nacional, continuar el linchamiento iniciado contra su directiva e imponer en el país un plan perverso de sometimiento, represión y empobrecimiento que es rechazado abrumadoramente por la población.

Los que se acuerdan con el gobierno están descubiertos y han provocado una gran molestia y desconfianza en la sociedad civil, que al menos ya tiene claro el panorama político y sabe a qué atenerse con esa clase de dirigentes que no están dispuestos a respetar la palabra empeñada y que justifican el engaño y la mentira como instrumento político.

El caso de Manuel Rosales, que aspira a ser electo gobernador del Zulia, es un deplorable ejemplo de cómo el quehacer político se ha vaciado de todo sentido y contenido altruista. Estamos presenciando el ejercicio de la política en el que “todo vale”, incluida la traición, con tal de recuperar el poder perdido. Con su participación, Rosales convalida la anulación de la elección del gobernador Juan Pablo Guanipa.

Otro caso incalificable es el de Yon Goicoechea, importante figura de Voluntad Popular que por fin ha logrado su libertad e inmediatamente fue postulado como candidato a alcalde de El Hatillo por el partido Avanzada Progresista, que lidera un infiltrado como Henri Falcón. El otro caso es el del dirigente de Voluntad Popular Delson Guarate, que también logró salir de la cárcel y es apoyado por el partido de Manuel Rosales, Un Nuevo Tiempo, para volver a la Alcaldía del Municipio Mario Briceño Iragorry en el estado Aragua.

Ambos traicionaron su partido, Voluntad Popular, que decidió no participar en las elecciones municipales. ¿Qué les pasó?, ¿acaso fueron doblegados por el régimen a través de los partidos esquiroles AP y UNT? Por qué asumieron el riesgo de comprometer su patrimonio político cuando se esperaba de ellos compromiso y una madurez política adquirida como prisioneros de la dictadura, necesitada como nunca de una oposición fantoche para consumar una nueva farsa electoral cuyos resultados están cantados de antemano.

Es más que lamentable el comportamiento de unos jóvenes en los que se había depositado la confianza para ser parte de la necesaria renovación de dirigentes a quienes se les exige prácticas políticas honestas y distanciamiento de los métodos de los actores tradicionales, que se mueven exclusivamente sobre la base de su interés individual. Es tiempo de asumir la cuestión de fondo.

En una crisis económica terminal, como la que sufre el país, en manos de quién está el recambio político en un momento en el cual toda una dirigencia, o casi toda, está colapsando y no representa sino a unos partidos cuyas estructuras verticales son antiparticipativas. Es esa dirigencia representada por los Rosales, los Allup, los Falcón, similares y advenedizos la verdadera artífice de la antipolítica.

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Luis Martinez A

El gobierno acelera los tiempos para tratar de aprovechar el bajón que cunde a la oposición venezolana. Extrema los tiempos y convoca apresuradamente elecciones de alcaldes con el objeto de obtener triunfos que de otra manera le sería imposible lograr y no es de extrañar que convoque, igualmente, elecciones presidenciales para el primer trimestre del próximo año, reconfortado con lo que sería un nuevo triunfo en alcaldías del país, en momentos que la oposición se debate entre dos posturas que la hacen incoherente y sirve la mesa para que el gobierno se salga con la suya.

La oposición democrática desde que Chávez tomo el poder, siempre se ha debatido entre la abstención o la participación electoral. Y todos sabemos que una de ellas anula la otra. Muchas de las derrotas electorales han sido producto de la abstención de importantes sectores opositores. El gobierno con su maquinaria tramposa esta presta para cometer fraude cuando las condiciones se lo permiten, pero también magnifica estos para suministrar nutrientes a la desesperanza, desosiego, incertidumbre y depresión de potenciales votantes opositores con el propósito de estimular y aumentar la abstención, mejor aliada para su propósito de triunfar sin mucho fraude y mostrar estadísticas de imbatibilidad que en un estado democrático no obtendría.

Los factores democráticos conocen perfectamente lugares y maneras donde se puede cometer fraude electoral, esto sin considerar el claro ventajismo y abuso de poder del estado como maquinaria aliada al gobierno. Sabe con puntos y señales la manera en que se fragua el fraude. Pero cuando la maquinaria opositora está bien preparada, mejor estimulada, coherente y unida en pro del triunfo, no hay fraude posible; así se demostró en el referendo consultivo del 2007 y en las elecciones a la Asamblea Nacional del 2015. No es que el gobierno no quiso cometer fraude en esos procesos, es que la oposición se lo impidió o minimizo al extremo que no influyo en los resultados electorales.

La oposición democrática desde el triunfo rotundo del 2015 hasta el proceso de elección de gobernadores este año, perdió cerca de 3 millones de votos que en su mayoría se abstuvo de participar y propicio la derrota electoral en ese proceso. Que el gobierno cometió fraude, cierto y si lo dejan más rápido. Que el gobierno fue ventajista y abusó del poder del estado para su beneficio, cierto pues ellos no son demócratas y eso lo sabemos. Que la oposición tiene muchas contradicciones y no se ponen de acuerdo, también es cierto, pero eso sucede porque en contraparte al gobierno, la oposición es democrática y se nutre del debate y de las diferencias. Todo es cierto, pero cuando los venezolanos acuden masivamente a votar, sin miramientos ni excusas, la oposición triunfa sin atenuantes.

El próximo mes de diciembre se realizaran las elecciones de alcaldes. Algunos partidos, quizás los que son un poco más grandecitos, se abstienen de participar porque consideran que no están dadas las condiciones de pulcritud para acudir a ese proceso electoral. Le respeto su decisión, pero no la comparto. ¿En cuál proceso electoral han estado dadas las condiciones de pulcritud? En ninguno, pero se ha demostrado que cuando la oposición acude con fuerza y coherencia nada la detiene. Quizás es muy tarde para lograr ese entusiasmo en este proceso municipal, salvo algunas excepciones, pero desde ya hay que trabajar para estimular la participación electoral y disminuir el abstencionismo de cara a las elecciones presidenciales que por los vientos que soplan, el gobierno las puede adelantar. En guerra avisada no muere soldado. Venezuela necesita de una oposición fuerte y coherente que desde ¡ya! comience a trabajar y a organizarse para derrotar al gobierno en la elección presidencial, madre de todas las batallas.

Docente universitario

(ljm1802otamil.com y luisjosemart)

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