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Opinión

Jesús Elorza G.

La reinauguración del Hotel Maracay por parte de Nicolás Maduro, genero una fuerte discusión entre los colectivos de milicianos que hacen vida en el Psuv.

Un pequeño grupo perteneciente a la gobernación del estado, se mostraban solidarios y súper contentos con la apertura de ese tradicional hotel aragüeño. Pero, la gran mayoría de los Consejos Comunales de la región y en particular los del área del municipio Girardot, no ocultaban su malestar con el acto llevado a cabo por el camarada Nicolás.

No entiendo, expresaba furiosa una de las representantes de Paraparal, como es que se firma un convenio estratégico con la cadena imperialista Hoteles Marriott para entregarle uno de nuestros emblemas a una empresa capitalista, y para el colmo, gringa.

Comparto lo expresado por la camarada, intervino un miliciano de las Brigadas Rodilla en Tierra. Los dueños de esa cadena hotelera son la familia Marriott, que a comienzo del siglo pasado, fundaron el primer restaurante de la Costa Este de los Estados Unidos, especializado en servir a los clientes en sus automóviles, el primer motel y la primera cadena de hoteles pensando en personas que viajaban por negocios. De allí, que no entiendo ese convenio estratégico……quien coño viaja hoy en día para hacer negocios….será un hotel solo para los boliburgueses enchufaos del partido. A mi me huele a un quiquiriguique para meterse o lavar unos dólares.

La historia de esa familia Marriott es para coger palco, dijo uno de los representantes estudiantiles de la universidad bolivariana. Se han asociado y comprado grandes firmas hoteleras. Por ejemplo: En 1995 formaron parte del capital Ritz-Carlton y en el 2015 se fusionaron con la cadena Starwood propietaria para ese momento de los Hoteles Sheraton, generando un emporio cuyas ganancias anuales llegaron a superar los 12.000 millones de dólares con la administración de más de 5.700 hoteles alrededor del mundo…y ahora, vamos a aparecer los revolucionarios bolivarianos en ese guiso….esto huele a gato encerrao.

A mi, lo que me sorprende es el nombre rimbombante que le colocaron “Hotel Marriott Golf & Spa”, señaló molesto, uno de los fundadores del MBR-200. No me puedo calar, que a estas alturas del proceso revolucionario, venga el camarada Nicolás, a desconocer los principios que claramente nos dejó nuestro Líder Único, el Difunto Eterno. No olvidemos, sus orientadoras palabras que en el marco de la Lucha de Clases, definían al Golf como “Un Deporte Burgués” y que durante varios años de su gobierno, trazó políticas para acabar con ese mal llamado deporte.

Recuerdo su grito de guerra: “Los fairways, bunkers y greens de los campos de golf venezolanos, son escenarios de la batalla ideológica de la revolución socialista bolivariana contra el capitalismo y la burguesía”……y ahora, como si nada, nos vienen con el cuento chino de Maracay transformado en Marriott y el golf como deporte de la revolución….no me jodan…..este hotel, es una caricatura contrarrevolucionaria.

Al momento, de cortar la cinta, el jefe de seguridad de Nicolás, un agente del G-2 cubano, se le acercó para decirle al oído: Apúrese camarada, que allí viene una manifestación de personas afectadas por el desbordamiento del Lago de Los Tacariguas, gritando consignas: Casas Si golf No, El SPA que queremos es Spa-guetti, El Hotel es de Maracay No de Marriott.

La cinta y las tijeras quedaron en el suelo, Nicolás salió volando. Muy contrariado quedó Tareck El Aissami y su “caddy” Marcos Torres al no poder realizar la exhibición de golf que tenían programada, por la invasión del campo por parte de las personas que protestaban.

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En una democracia verdadera, y valdría la pena preguntarnos si alguna vez conocimos una con ese calificativo, las leyes electorales debería incluir el voto en blanco como opción válida, contable y con igual valor decisorio que otros, es decir pudiese llegar a ser mayoría y con ella rechazarse cualquiera de las otras opciones incluidas en una consulta.

En el sistema que siempre hemos practicado, votar en blanco (no seleccionar ninguna opción) se ha hecho equivalente a un voto no válido haciéndolo igual en su valor práctico al de un voto nulo o sea, aquel producto de algún error de forma cometido por el elector voluntaria o involuntariamente, quitándole así al en blanco el importante significado de desacuerdo con todas las alternativas que se proponen.

Lo anterior, es decir valorar el voto en blanco, permitiría exigir con toda energía, que los ciudadanos entendieran y cumplieran con el precepto de que votar en un sistema democrático no solo es un derecho sino un deber y que para ser ciudadanos el hacerlo es un ejercicio de obligatorio cumplimiento.

Dejar de exigirlo como lo permite la legislación vigente es, lejos de una muestra de respeto a la libertad individual, un estímulo subliminal a que se diluya la universalidad de la participación y las decisiones queden en manos, a veces muy pocas, de grupos de electores motivados por muy diferentes estímulos, no siempre coincidentes con el bien común.

Esta posición, lejos de apoyar la indiferencia, tiene como orientación la necesidad de pensar lo que se le ofrece a los electores, quitarle a las elecciones el carácter de feria con circo incluido, y recuperar para los momentos electorales la importancia que tienen que tener las oportunidades en las que se nos consulta lo que nos concierne a todos.

En la Venezuela actual hablar de perfeccionar los mecanismos democráticos choca con la contundente realidad política nacional, por lo que para que discusiones como la que proponemos puedan tener una oportunidad de concretarse es indispensable un gran cambio, que hemos venido trabajando entre todos y que el 15 de octubre próximo tendrá un nuevo escenario de lucha y resistencia cívica.

En las elecciones para gobernadores 2017, nuestra concurrencia es indispensable y votar en contra del candidato oficialista debe ser vista como una obligación para con nosotros mismos, más allá de cualquier otra consideración por racional que esta pueda parecer, ya que si no aprovechamos para derrotar a este gobierno en cada oportunidad que se nos presente, alcanzar el país que queremos se nos hará cada vez más difícil y a un costo social mucho mayor.

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En el libro de Dominique Lapierre y Larry Collins «O te vestiré de luto», que es una mirada a la España de post guerra civil a través de la figura mítica del gran torero Manuel Benítez «El Cordobés», se cuenta que una periodista, impresionada por la temeridad del matador, le preguntó: ¿Acaso no le duelen las cornadas de los toros?, a lo que respondió el entrevistado: «Duelen más las cornadas del hambre».

Pocas veces se han descrito tan acertadamente las urgencias que producen el hambre, la escasez generalizada y la incapacidad económica para obtener bienes de absoluta necesidad; quien fuera un golfillo mil veces apaleado por un cabo de la Guardia Civil, trastocado en próspero banquero a fuerza de regar con su sangre las plazas de toro de España, bien podría instruir a los políticos criollos que corren la arruga para proteger sus egoísmos, acerca de lo lejos que está «mañana» para el famélico, para el enfermo al que se le escapa la vida por la falta de medicamentos o para el niño que se adentra en el horror del cretinismo, al no recibir adecuada alimentación.

Para la gente de Venezuela, mañana puede ser demasiado tarde. El problema, de origen eminentemente político, es de tal magnitud que se ha convertido en una catástrofe humanitaria que requiere la inmediata intervención del mundo entero. La pregunta no es sobre del rumbo político del País y -mucho menos- acerca de candidatos y candidaturas; menester es indagar acerca de cuántos niños se acostarán esta noche sin haber probado alimentos durante todo el día, o cuántos accidentes cardiovasculares (ACV) acabarán la vida de los hipertensos que han tenido que sustituir sus inasibles medicamentos por cabezas de ajo, que muy pronto tampoco podrán comprar.

Hoy y aquí, millares de enfermos que podrían llevar una existencia normal con los debidos tratamientos médicos, sienten que el tiempo se les está acabando y en la tristeza de sus noches sin sueño, oyen cada vez más cercas las pisadas de la muerte y la sombra de su guadaña.

Desde hace tiempo el problema venezolano dejó de ser político, para ser humano. No son doctrinas ni teorías las que están en juego ni intereses internacionales los urgentemente comprometidos; son las vidas de decenas de millones de seres humanos las que peligran para el exclusivo beneficio de la tiranía cubana y de su sucursal criolla, el narco tráfico internacional y lejanos y absurdos intereses religiosos. Es gente de carne y hueso la que siente que la vida se le está poniendo estrecha, aplastada entre los muros de una oposición falsa y la perversión de un gobierno extranjero e invasor.

La historia indica que los pueblos crean sus problemas y paren sus soluciones, pero en estas horas venezolanas en que las máscaras se caen a montones y la verdad empieza a prevalecer sobre el engaño, la mentira y la traición, debemos reconocer la importancia de la ayuda internacional y reclamarla en nombre de la humanidad, pues nuestro problemas no es de origen doméstico, ya que fue modelado en tierras lejanas y ejecutado por apátridas que faltaron a la fe ofrecida en su juramento militar.

Estados Unidos de Norteamérica ha puesto sobre el tapete la posibilidad de una intervención militar para poner coto a este desastre, que a decir del presidente Trump y del vicepresidente Pence, involucra la seguridad de Estados Unidos. Evidentemente, una intervención militar extranjera no es buena y nos gustaría que no fuese necesaria, pero este criterio no debe ser ladinamente aplicado a una eventual acción de los marines estadounidenses, mientras se esquiva la realidad de las invasiones cubana, iraní, china, del narcotráfico internacional y de las FARC colombianas.

El asunto real consiste en que en Venezuela se desarrollan simultáneamente varias guerras de corte foráneo, que han convertido a las ciudades sobre un territorio de casi un millón de kilómetros cuadrados, en ghettos similares a los de Varsovia y –si seguimos por donde vamos– en campos de extermino como los de Auschwitz-Birkenau, Treblinka y Dachau.

Parece ser cierto que los Estados no tienen amigos, sino intereses. Pero la heroica lucha del venezolano contra la tiranía que lo oprime, ha incitado la admiración y la solidaridad del mundo y puesto a prueba la subordinación de los gobiernos a los pueblos que los eligieron.

La ayuda a los venezolanos en su duro camino hacia la libertad es una obligación ética y moral para todos los seres de este mundo que tengan a honra llamarse humanos. Es hora de que muestren su disposición de impedir –a cualquier precio– un nuevo y horrendo holocausto: el holocausto del siglo XXI.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

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El 7 de julio de 2016 la Asamblea Nacional aprobó el acuerdo para el rescate y la profundización de la descentralización en Venezuela a través del cual los parlamentarios exigieron al Ejecutivo Nacional cumplir de manera efectiva con el mandato que hace la Constitución y las leyes venezolanas en materia de descentralización.

La Asamblea Nacional en ese acuerdo cuestionó el centralismo que se ha venido implantando en el país y que ha llevado a concentrar el poder, las decisiones, las competencias y los recursos en el nivel nacional de Gobierno; además, reclamó el irrespeto del Ejecutivo Nacional a las normas constitucionales y legales que atribuyen competencias a estados, municipios y comunidades organizadas.

Así mismo, el Poder Legislativo venezolano denunció que a lo largo de los últimos años han entrado en vigencia leyes cuyo contenido atentan contra la descentralización y tergiversan conceptos universales como federalismo, sociedad organizada, descentralización, transferencia de competencias, entre otras.

El contenido del Plan de la Patria 2013-2019 evidencia el desconocimiento del artículo 158 de la Constitución vigente mediante el cual se reconoce a la descentralización como política nacional del Estado.

Es importante destacar que el Plan de la Patria 2013-2019 omite en su contenido el uso de los siguientes términos: descentralización, sociedad organizada, estados, municipios, alcaldes, gobernadores, legisladores estadales y concejales. Por lo tanto, como hoja de ruta política del régimen, advierte una orientación que está al margen del orden democrático y constitucional previsto en la Constitución de 1999.

Cuando en el año 2012 Francisco Ameliach[1], siendo candidato a gobernador de Carabobo afirmó que su rol sería facilitar la consolidación del Poder Popular para la búsqueda de las soluciones a los problemas estadales y luego en diciembre 2013, Jorge Rodríguez[2], una vez juramentado alcalde del Municipio Libertador, decidió aprobar el Plan de la Patria 2013-2019 como su programa municipal, se expresó un claro desconocimiento al modelo federal descentralizado de Estado que exige la Constitución vigente.

La actuación de los gobernadores oficialistas, a lo largo de estos años de gestión, han logrado volver al pasado, reivindicado aquella figura de los gobernadores como agentes del Ejecutivo Nacional y aniquilando la poca autonomía que la Constitución dice garantizar a los gobiernos estadales.

Las elecciones de gobernadores, previstas para el 15 de octubre 2017, representan una oportunidad política muy importante a los fines de valorar el rol que la Constitución vigente otorga a la descentralización.

Desde el punto de vista constitucional el artículo 158 presenta la descentralización como una herramienta para profundizar la democracia, acercar el poder a la población y crear las mejores condiciones, tanto para el ejercicio de la propia democracia, como para la prestación eficaz y eficiente de los cometidos estatales. Ese mismo artículo reconoce que la descentralización en Venezuela debe ser asumida como una política nacional.

Los gobernadores que se elegirán el 15 de octubre de 2017 están en la obligación legal de promover e impulsar la discusión sobre el Plan de Desarrollo Estadal, en consecuencia, tienen la oportunidad de introducir el debate sobre el desarrollo estadal en el marco de un modelo de Estado Federal descentralizado, en coherencia con las normas constitucionales vigentes.

En los 100 primeros días los gobernadores, asumiendo la responsabilidad de abordar el desarrollo estadal, podrían diseñar una metodología participativa a los fines de incluir en ese debate a la sociedad civil, de manera que se pueda valorar el impacto de la centralización que se ha experimentado, enfocando el análisis en todas y cada una de las competencias que la Constitución reconoce como exclusiva de los estados que integran nuestro modelo de Estado Federal descentralizado.

Ese diseño de una estrategia de inclusión social en la valoración de la centralización y descentralización para abordar el desarrollo, haría que en esos primeros días de gestión, la legalidad existente les permita asumir un rol de facilitadores políticos de un proceso de reivindicación de la descentralización como herramienta útil para la restauración del orden democrático y constitucional de Venezuela, que hoy pretende ser sustituido a través de una fraudulenta Constituyente.

En consecuencia, mientras mayor sea la movilización electoral de los sectores democráticos, mayor será la legitimidad y la capacidad política de los gobernadores electos para reclamar, debatir e impulsar la descentralización como alternativa política real, viable y concreta para sustituir el Plan de la Patria 2013-2019 y restaurar el hilo constitucional.

En los 100 primeros días el debate que podrían abrir los gobernadores en cada entidad federal a la que representan, permitiría que de manera conjunta, incluyendo a alcaldes de la Unidad Democrática de cada entidad federal, puedan presentar al país, a sus electores y al mundo entero, una propuesta unitaria de Agenda Nacional para la Descentralización y el Desarrollo Sostenible, enmarcado en los propios Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

En esa Agenda Nacional elaborada por los gobernadores y alcaldes de la Unidad Democrática, claramente se debería plantear una serie de reformas legislativas y la necesaria aprobación de nuevas leyes, algunas de ellas que ya la Asamblea Nacional adelantó en su Acuerdo de julio 2016.

La realidad financiera que ha generado los aumentos unilaterales del Ejecutivo Nacional, impactando negativamente las finanzas estadales y municipales, abre el espacio para el debate responsable sobre los recursos económicos en el diseño de un Estado Federal Descentralizado que pueda responder efectivamente a los desafíos del presente.

Claramente, en esa agenda y sin necesidad de hacer grandes inventos institucionales, menos aún de impulsar reformas constitucionales o enmiendas, se puede evaluar la posibilidad de reformar el Consejo Federal de Gobierno y el Sistema Nacional de Planificación, a los fines de poner esa institucionalidad al servicio de la descentralización, del desarrollo y de incorporar a Venezuela en el debate efectivo, serio y sostenido de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En esta corta campaña electoral qué oportuno hubiera sido la presentación al país de un Acuerdo Político para la Descentralización y la Desconcentración, presentándolo como alternativa viable, posible y concreto para enfrentar los desafíos que hoy tenemos para superar la profunda crisis que agobia a los venezolanos

La descentralización y las elecciones del 15 de octubre se encuentran políticamente a los fines de articular, a través del voto y la movilización, una forma concreta de reclamar y protestar contra el excesivo centralismo que nos ha arrebatado la democracia como modelo político.

PolitiKa UCAB. Septiembre 29, 2017

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Con voz propia

Escasez de alimentos y carestía de los poquísimos conseguidos, consume fuerzas del venezolano. Especialistas hablan de pérdida de 8 kilos de peso y de paso, talla. “La dieta de Maduro te pone duro”, dice el Presidente que llevó al país a mayor índice de hambre en Latinoamérica. Según UCAB, unos 300 mil se alimentan de desechos buscados en la basura. Para Maritza Landaeta coordinadora de Investigación de Fundación Bengoa, lo que sucede con la comida constituye delito de lesa humanidad.

Por primera vez la OEA impulsa audiencias sobre crímenes de lesa humanidad y lo hace contra Venezuela, por iniciativa de su secretario general, Luis Almagro.

Vigencia tiene Declaración de Lima suscrita por 12 países, la cual analiza la crisis que padecemos. Se pronuncia por restablecer Democracia vulnerada con fraudulenta Constituyente impuesta para sustituir la Asamblea Nacional. Fue ratificada en Bogotá, donde se acordó incorporar otros países y crear organismos internacionales, para buscar salidas a esa crisis.

ONU urgió al Consejo de Derechos Humanos (DDHH) a abrir investigación. El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, expresó ante la Asamblea General solidaridad con presos políticos en Venezuela. Otros mandatarios se pronunciaron sobre la situación, entre ellos Emmanuel Macron, de Francia; Donald Trump, EEUU; Michel Temer, Brasil; Juan Carlos Varela, Panamá; Juan Manuel Santos, Colombia.

El Papa declaró en Colombia su preocupación por la inestabilidad y crisis humanitaria de Venezuela, luego del encuentro con la Conferencia Episcopal.

Monseñor Paul Richard Gallagher, secretario de Relaciones con Estados del Vaticano, expresó que la Santa Sede no descansará hasta que promesas sean cumplidas.

Presidente de EEUU aprovechó reunión de ONU en Nueva York, para hacerlo él con mandatarios de Brasil, Colombia, Panamá, y la vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti. Les expuso que situación actual en Venezuela es insostenible.

NM le agradeció apoyo al diálogo, pero difunde el denuesto mensaje de Hugo Chávez: "Yanquis de mierda les declaramos la guerra, morderán el polvo y váyanse al mismo carajo”.

El mandatario estadounidense sí agradeció, pero a España en cuanto al apoyo en solucionar crisis que azota a Venezuela.

Durante rueda de prensa conjunta con Mariano Rajoy, quien le visitó en la Casa Blanca, respaldaron "una solución democrática y negociada que beneficie al pueblo venezolano... nos preocupa el empobrecimiento y la deriva totalitaria en Venezuela". También pidieron la liberación de presos políticos”.

Trump instó a la comunidad europea a la aplicación de sanciones a Venezuela, como lo ha hecho recientemente su despacho y Canadá, que lo hizo a 40 funcionarios del narcoestado, incluyendo a NM, al Vicepresidente Ejecutivo, miembros del gabinete, de FAN, TSJ y CNE.

Así se intenta enjuiciar por crimen de lesa humanidad que según el Estatuto de Roma es todo acto tipificado como asesinato, exterminio, deportación o traslado forzoso de población, encarcelación, tortura, encarcelación, abusos sexuales; violación, embarazo, esterilización (estos tres últimos delitos forzados e impunes se probaron en la jueza María Lourdes Afiuni, condenada a 30 años de prisión por HCH.

Desde su juramentado como Presidente, NM recurre a la denuncia del magnicidio. Emula a HCH, de quien se declara hijo desconociendo a su legítimo progenitor, prócer civil de Acción Democrática que padeció la dictadura militar de instaurada en 1948. Exiliado en Colombia contrajo matrimonio con una cucuteña y de esa unión nació en la vecina República el hoy Presidente de Venezuela.

Ahora NM pretende ocultar su condición genocida al victimizarse de magnicida. Atribuye a Trump la última de unas 20 acusaciones.

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El presidente de la República, Nicolás Maduro, mantiene al país en un eterno régimen extraordinario de medidas que supuestamente servirán para enfrentar la actual crisis que viven los venezolanos.

De nuevo, el mandatario nacional prorrogó el estado de excepción y de emergencia económica en todo el territorio nacional por 60 días más. El Decreto n.° 3.074 del pasado 11 de septiembre prevé la implementación de medidas extraordinarias en el ámbito social, económico y político.

Acceso a la Justicia advierte que la medida incumple los principios y las normas constitucionales por las siguientes razones:

Contradice las bases de la Carta Magna (artículos 337, 338 y 339) que permiten acordar el estado de excepción como un instrumento provisional o circunstancial consagrado para proteger el orden constitucional, y no para resquebrajarlo como lo hace el Ejecutivo; aparte que no es ni siquiera el mecanismo idóneo para resolver la dura crisis económica, política y social por la que atraviesa el país, donde es el propio Gobierno su propulsor por las continuas y erradas políticas públicas que ha venido implementando.

No establece cuáles son las garantías restringidas y sus límites, como lo impone la Constitución, ni tampoco refleja en los considerandos del decreto una valoración objetiva del motivo o causa que justifique la emisión del nuevo estado de excepción. Sólo se limita a sostener afirmaciones vagas acerca de la existencia de supuestos sectores nacionales e internacionales que buscan perjudicar los intereses del país.

El régimen de excepción impuesto insiste en violar la soberanía popular (artículo 5 de la Constitución) al desconocer a la legítima Asamblea Nacional (AN), sobre todo cuando omite —al igual que lo hizo con los decretos anteriores— todo pronunciamiento acerca de la remisión que debe hacer el Presidente de la República a la AN para la consideración y aprobación del decreto en que declare el estado de excepción, conforme a lo dispuesto en el artículo 339 constitucional.

Vale acotar que el pasado 19 de septiembre el Parlamento acordó el rechazo y la no aprobación del mencionado acto de gobierno.

Además de esto, el desconocimiento a la AN por parte del Ejecutivo nacional se hace evidente en el numeral 22 del artículo 2, en el que expresamente dice que el Presidente de la República va a decidir “la suspensión temporal y excepcional de la ejecución de sanciones de carácter político contra las máximas autoridades del Poder Público y otros altos funcionarios, cuando dichas sanciones puedan obstaculizar la continuidad de la implementación de medidas económicas para la urgente reactivación de la economía nacional”.

Es cuestionable y abierta la violación del principio de temporalidad, que es uno de los pilares fundamentales para dictar el estado de excepción y que consiste en imponer un tiempo determinado de duración de esta medida, con el propósito especial de impedir que se extienda su vigencia de forma indefinida o infinita.

El Gobierno viene extendiendo el estado de excepción desde enero de 2016, por lo que aplica dicha figura como una decisión permanente o eterna que busca suspender la vigencia del texto constitucional por un régimen paralelo con el que incrementa cada vez más los poderes del Ejecutivo y el control absoluto sobre las instituciones del país por el partido gobernante.

En medio del carácter protectorio que dice tener el estado de excepción en el contexto actual del país, para nada está dando tregua a la angustiosa y caótica crisis humanitaria que se vive. Lo que se revela con cada declaratoria de esta medida es el debilitamiento del Estado constitucional democrático y de derecho frente al fortalecimiento del Gobierno, que busca perpetuarse en el poder.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

El porvenir de los venezolanos, lamentablemente, se vaticina poco esperanzador con un Gobierno tiránico que se ocupa sólo de aferrarse al poder a cualquier precio sin dedicarse a atacar la raíz de los males angustiantes que estamos padeciendo y ni siquiera encontrar las verdaderas fórmulas a la crisis que afronta el país.

En medio de la actual situación de escasez e inflación que padecemos, esta declaratoria de un estado de excepción pareciera significar, desgraciadamente, el desmoronamiento de la población venezolana.

Enlace a la nota: https://goo.gl/pnecqJ

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Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

El 28 de mayo de 1959, los griegos, hoy como siempre centro de nuestra cultura, inauguraron los “Sonidos y luces” en el Acrópolis. Para tal evento invitaron al escritor francés André Malraux, quien ofreció un muy corto discurso que contiene, si queremos ver, la savia de lo que realmente somos.

“El discurso ante el Acrópolis”, publicado por la editorial Sur de Buenos Aires en agosto de ese mismo año, complejo para nuestra política doméstica (comenzaba la vieja idea de Clístenes, a asomarnos electoralmente) y revelador en estos instantes en los que nos sacudimos entre contradicciones y pesadas sombras.

La voz de Malraux se oyó bajo las estrellas de Atenas. Se paseó el novelista por los nombres que han sostenido nuestras emociones creativas y anímicas, pero también políticas, porque en el fondo arte y política pueden andar juntos en la medida en que nos bañemos contra el dogmatismo y las secuelas de las torceduras históricas. Para consolidar esta afirmación, es preciso recordar a Pericles como lo ve el autor de “La condición humana”: “La gloria de Pericles –del hombre que fue y del mito que va unido a su nombre- es ser al mismo tiempo el más grande servidor de la ciudad, un filósofo y un artista”.

Abrevo en este discurso por dos cosas: para celebrar a Grecia y porque lo que en este momento vivimos es un episodio de la tragicomedia de siempre: dos rostros que se contraponen. Los que nos acompañan en cada uno de nuestros pasos.

La afirmación que le da título a esta crónica, viene a dedo, toda vez que a diario se nos pregunta acerca del comportamiento de quien escribe y describe la cotidianidad -la muy aborrecida rutina- pero también hace cabriolas con la literatura. Pues bien, el bien dotado escritor francés, quien fuera soldado (como Rilke) y político, no desdeñó –como muchos otros- los diversos temas que la existencia hace oportunos para saberse humano. Esa condición de uniformado y funcionario no lo apartó de sus angustias culturales y afectivas. En el discurso que venimos nombrando, Malraux dice: “A los delegados que me preguntaron cuál podría ser la divisa de la juventud francesa, he respondido “cultura y coraje”…porque la cultura no se hereda: se conquista. Pero se conquista de muchas maneras, cada una de ellas se parece a quienes la han concebido”. Por esa vía del reconocimiento de nuestro pasado cultural, no podemos dejar de decir que somos universales, por esa razón rechazamos etiquetas falsamente nacionalistas (¿chauvinistas?). Somos venezolanos en la medida de nuestra universalidad. O no somos, si nos afanamos en ser lo que otros quieran que seamos.

Ese chauvinismo, trocado en zapato roto, nos conduce a la angustia, la que dice Castro Leiva en sus brillantes ensayos. Si nos apegamos a la sacralidad histórica, devenimos fanáticos, aturdidos pájaros de mal agüero. Bien lo expresa Malraux en el discurso: “Gracias a la primera civilización sin libro sagrado, la palabra inteligencia quiso decir interrogación”. Que seamos preguntas, no respuestas. Que seamos preocupación para ser discusión. ¿Cuántas pérdidas en las sombras? ¿Cuántos golpes contra un muro con El Capital bajo el brazo? ¿Cuántos odios acumulados mientras se levantan Biblia, Corán o el Libro Sagrado de los Muertos? ¿Cuántos remordimientos con la Carta de Jamaica? Con esos avíos queda un espacio demasiado sensible pero dominado por la futilidad.

2.-

La política, una de las patas de la cultura griega, es suma de razonamientos, como lo es la estética o la ética. De nada nos vale solazarnos entre viejos papeles para terminar siendo carne para los depredadores: aniquilados con la más tierna de las sonrisas. Así como “el arte de lo posible” nos devana los sesos, así la estética. Desde ésta es posible la civilización, la que llevamos, no en la herencia, sino en los esfuerzos.

¿Cuántos mundos son necesarios para ubicarnos en algún rincón de este gran supermercado? Citamos de nuevo al francés: “Hablo de la nación griega viva, del pueblo al cual se dirige el Acrópolis antes de dirigirse a todos los demás, pero que dedica a su propio futuro todas las encarnaciones de su genio que irradiaron sucesivamente sobre Occidente el mundo prometeico de Delfos y el mundo olímpico de Atenas, el mundo cristiano de Bizancio y, por último, durante largos años de fanatismo, el solo fanatismo de la libertad”.

Ojalá podamos entender que desde el politeísmo helénico fue posible alcanzar una civilización. Ojalá podamos concebirnos plurales como mortales y no invencibles como simples mortales.

“Cultura y coraje”, única vía para la sobrevivencia. Que le pregunten a los pueblos que han pasado por guerras de exterminio. ¿Cuántos Museos del Prado escondieron los españoles para que los bombardeos no los borraran del mapa? Hubo coraje y valentía para salvar la cultura. Sin ella es imposible entender qué somos y hacia dónde nos dirigimos.

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